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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - depilación]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/depilacion/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - depilación]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Las extrañas de pelos largos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/extranas-pelos-largos_129_11391998.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/53f77f7a-e819-457c-98cc-f149b2b71625_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las extrañas de pelos largos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mujeres barbudas que no hacen circo, jóvenes que eligen no depilarse, putas que defienden a los trabajadores. Un recorrido pelado y peludo en la vida y en la ficción por el derecho al deseo y a la singularidad</p></div><p class="article-text">
        Tengo conmigo el libro <em>Mujeres barbudas, Cuerpos singulares</em> de <strong>Mar&iacute;a Jos&eacute; Gal&eacute; Moyano</strong>, doctora en Filosof&iacute;a por la Universidad de Zaragoza, publicado por edicions Bellaterra en 2016. El ejemplar me lo prest&oacute; la colega <strong>Dolores Curia</strong>. Los pelos y las barbas me interesan.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Curia escribi&oacute; sobre </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Mujeres barbudas</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> en el suplemento Soy de P&aacute;gina 12. A contramano de aquellas que eran mostradas y explotadas por el due&ntilde;o del circo, las contempor&aacute;neas &ldquo;ya no son las monas de nadie: crean sus propios retratos y los ponen a circular. Se apropian de su vellosidad como diferencia, poder, capital piloso. Sin duda el feminismo y la teor&iacute;a queer les dieron armas para decirse de otros modos, tejer redes, empezar a hablar de sus cuerpos por fuera de la mirada diagn&oacute;stica y con voz propia&rdquo;.</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> </strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La inglesa </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Harnaan Kaur </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">(32 a&ntilde;os) es barbuda, activista antibulling y modelo. Da conferencias en escuelas y aconseja a quienes padecen distintas formas de acoso. Con una mochila con r&eacute;plicas peque&ntilde;as de su cara, que lleva y trae a todos lados, Harnaan se planta: &ldquo;No creo en el g&eacute;nero. No s&eacute; por qu&eacute; raz&oacute;n ser mujer deber&iacute;a limitarse a tener una vagina y ser hombre a tener pene, a qui&eacute;n se le ocurri&oacute; la divisi&oacute;n entre el rosa y el celeste&rdquo;. </span>
    </p><p class="article-text">
        Hasta no hace tanto, iba a depilarme con frecuencia, un h&aacute;bito generacional -un padecimiento mensual- al que renunci&eacute; hace un par de a&ntilde;os, con excepci&oacute;n de una visita que le hago a la arranca-pelos, al comienzo del verano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; que el vello es todo un tema para much&iacute;simas mujeres y personas trans. Para algunas por exceso, para otras por falta. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, muches j&oacute;venes andan con sus pelos al viento, sin someterse al tremendo dolor de la cera caliente, la que se lleva, arrasa, las pilosidades del cuerpo. 
    </p><p class="article-text">
        No depilarse se convirti&oacute; en una manifestaci&oacute;n de libertad para les chiques de las nuevas generaciones, conquistada con la &uacute;ltima ola feminista. De esa soltura para dejar los pelos al aire libre, a la vista de todes, me anotici&eacute; caminando por las playas de Brasil en los 90 y en las orillas del Mediterr&aacute;neo, algo despu&eacute;s.&nbsp;No era tan usual entonces.
    </p><p class="article-text">
        Adolescentes y j&oacute;venes por tenerlos y mostrarlos, personas trans por procurarlos y otras por carecer de ellos han sido criticadas. Ocurre con quienes deben realizar tratamientos oncol&oacute;gicos que debilitan el cabello. Elles deciden, sencillamente, raparse.
    </p><p class="article-text">
        La revoluci&oacute;n de los pelos se extendi&oacute; a las peladas por gusto, que con eso deber&iacute;a bastar y sobrar, y a quienes entran en canas y eligen no te&ntilde;irse.&nbsp;Soy una de ellas. &iquest;Por qu&eacute; tenemos siempre que seguir un modelo &uacute;nico? Si ten&eacute;s poco o no ten&eacute;s, hay que cubrirse; si sos canosa, hay que te&ntilde;irse; si ten&eacute;s mucho, hay que taparse.&nbsp;Siempre hay que... &iquest;A cuento de qu&eacute; tantas obligaciones? Es suficiente seguir el propio deseo, sobre todo cuando hacerlo no da&ntilde;a a nadie.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay cuerpos aceptados por el resto de los mortales y otros que no parecen aptos para existir y deben ser reparados o modificados para &ldquo;merecerlo&rdquo;. Qu&eacute; locura. Cuando rompen con la norma por color, tama&ntilde;o, antig&uuml;edad o pelambre son burlados, ignorados, excluidos, aislados.
    </p><p class="article-text">
        La mirada de Moyano, la autora de <em>Mujeres barbudas</em>, quiebra y confronta las certezas acerca de lo corporal, a partir de la necesidad de re-situarse y encontrar espacios de resistencia para abrir lugares m&aacute;s habitables.
    </p><p class="article-text">
        Ella nos dice que es probable que el cuerpo haya estado considerado hist&oacute;ricamente en inferioridad con relaci&oacute;n al alma por su condici&oacute;n material. El cuerpo se corrompe. Durante siglos s&oacute;lo se lo ha pensado bajo el paraguas del control, del sometimiento a lo racional, fijado a un canon. Moyano biograf&iacute;a a mujeres barbudas en una l&iacute;nea de tiempo que nos permite conocer su contexto social. Vale la pena buscar ese libro y dedicarle la lectura.
    </p><p class="article-text">
        Vi la pel&iacute;cula <em>Rosalie</em>, (2023) la segunda de la francesa <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>St&eacute;phanie Di Giusto</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">. Es un canto audiovisual a la diferencia y se centra en la vida de una mujer que esconde una buena cantidad de pelo bajo su ropa por miedo al rechazo. Desea tener un marido e hijos, pero si muestra su singularidad intuye que no podr&aacute; llevar la vida que quiere. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Sin embargo, se cansa de esconderse, sale ante una multitud que ya murmura sobre ella y dignifica su status con serenidad. Un hombre se acerca y tira suavemente de la barba para comprobar si es real.&nbsp;&ldquo;Eres hermosa, Rosalie&rdquo;, le dice. Las cosas cambiar&aacute;n, pero no voy a espoilear c&oacute;mo sigue. El filme de Di Giusto es un signo de que los tiempos se modifican,&nbsp;gracias a la polifon&iacute;a de voces que reivindica lo distinto.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;Vi las obras</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em> Los d&iacute;as afuera </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">(en el Teatro Alvear) y </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>El fondo de la escena </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">(El Port&oacute;n de S&aacute;nchez). Tambi&eacute;n una pel&iacute;cula sobre </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Osvaldo Bayer</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>El Testigo</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, en el Gaumont.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Dirigida por </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Lola Arias</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">,</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em> Los d&iacute;as afuera</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">es un espect&aacute;culo musical y bailado sobre la vida despu&eacute;s de la c&aacute;rcel. Lo interpretan mujeres y personas trans que estuvieron presas. Muy pronto, elles viajar&aacute;n para presentarse en distintos festivales europeos. &ldquo;El teatro s&oacute;lo existe cuando las personas est&aacute;n presentes. Este proyecto les ofrecer&aacute; a sus protagonistas la experiencia de los ensayos, de las presentaciones y los viajes. Tambi&eacute;n un trabajo y, lo m&aacute;s importante: les dar&aacute; esperanza. Para m&iacute; es una forma de devolverles algo de todo lo que me dieron. Porque confiaron en m&iacute; y siento que tengo que estar a la altura&rdquo;, dice Arias en el programa de mano.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En la escena todo es despliegue de movimiento y color, alegr&iacute;a y celebraci&oacute;n. No es que est&eacute; ausente la evocaci&oacute;n del dolor, pero la energ&iacute;a vital es una oda al futuro, que compensa los sinsabores y dan ganas de correr y abrazar a esas criaturas que pudieron reescribir sus experiencias &aacute;speras. </span>
    </p><p class="article-text">
        <em>El fondo de la escena&nbsp;</em>cuenta el reencuentro de tres hermanas&nbsp;en el sanatorio donde est&aacute; internada su madre. La instituci&oacute;n quebr&oacute; y la est&aacute;n desmantelando. All&iacute;, adem&aacute;s, se filma una pel&iacute;cula de terror donde las mujeres y el personal sanitario son invitados a participar como extras. La competencia y viejos rencores tensionan el v&iacute;nculo entre las protagonistas que se resisten a ser donantes de la madre y esa realidad se superpone con la ficcional del rodaje. La obra confronta el deber ser, la representaci&oacute;n, con el deseo.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.alternativateatral.com/persona8421-fernanda-bercovich" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Con mucho de absurdo y di&aacute;logos disparatados, </a><a href="https://www.alternativateatral.com/persona8421-fernanda-bercovich" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Fernanda Bercovich</strong></a>,&nbsp;<a href="https://www.alternativateatral.com/persona273048-fabiana-brandan" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Fabiana Brandan</strong></a>,&nbsp;<a href="https://www.alternativateatral.com/persona62563-fiorella-cominetti" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Fiorella Cominetti</strong></a>,&nbsp;<a href="https://www.alternativateatral.com/persona74971-lautaro-murua" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Lautaro Mur&uacute;a</strong></a>,&nbsp;<a href="https://www.alternativateatral.com/persona9057-fernanda-perez-bodria" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Fernanda P&eacute;rez Bodria</strong></a>,&nbsp;<a href="https://www.alternativateatral.com/persona287866-catalina-piotti" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Catalina Piotti</strong></a><a href="https://www.alternativateatral.com/persona217018-santiago-zapata" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">y </a><a href="https://www.alternativateatral.com/persona217018-santiago-zapata" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Santiago Zapata</strong></a> animan los distintos personajes de <em>El fondo de la escena.</em><em><strong> </strong></em>Cada rol libra una lucha por no caer ni formar parte de una masa homog&eacute;nea. Quieren preservar su autenticidad.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El documental sobre el autor del libro </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Los vengadores de la Patagonia tr&aacute;gica</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> es de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Norma Fern&aacute;ndez</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, que lo conoci&oacute; durante una entrevista en 1991. Lo que uni&oacute; a la realizadora y el escritor y periodista fue una amistad con preocupaciones y sensibilidad comunes, adem&aacute;s de la militancia en derechos humanos&ldquo;. Bayer, un anarquista de izquierda y sin partido, reivindic&oacute; y dignific&oacute; la lucha de las mujeres en distintas oportunidades de nuestra historia. Sobre todo, a las putas del burdel La Catalana, en el puerto de San Juli&aacute;n, quienes protagonizaron un hecho relevante durante el 17 de febrero de 1922. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&iquest;Qu&eacute; hicieron aquel d&iacute;a las trabajadoras sexuales?</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Se negaron a atender a los soldados del D&eacute;cimo Regimiento de Caballer&iacute;a del teniente coronel </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>H&eacute;ctor Varela</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> a quienes acusaron del asesinato de los obreros de la rebeli&oacute;n patag&oacute;nica. Las prostitutas fueron detenidas, aunque el comisario prefiri&oacute; no ejecutarlas para no convertirlas en m&aacute;rtires ni engrandecer su actitud. Esa protesta publica fue la &uacute;nica que hubo en el pa&iacute;s, luego de la represi&oacute;n masiva contra los trabajadores del sur. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><em>LH/MF</em></span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/extranas-pelos-largos_129_11391998.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 May 2024 03:03:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismos,Literatura,Prostitución,depilación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Seis argumentos en contra de la moda de afeitarse el sexo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/delipacion-sexo-riesgos-papiloma-higiene-salud-brasileno_1_9184734.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1aac0bbf-8587-42ea-a08f-d821aac9bb97_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Foto: istolethetv"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Es más higiénico tener el sexo completamente rasurado o, al contrario, el vello presenta sus ventajas?</p></div><p class="article-text">
        Dicen los anales de la sexolog&iacute;a intern&aacute;utica que la culpa fue de la popularizaci&oacute;n de las pel&iacute;culas pornogr&aacute;ficas. En cambio, algunas p&aacute;ginas de salud y belleza femenina aseguran que fue el empuje del negocio de la depilaci&oacute;n, e incluso unos pocos creen que es un paso m&aacute;s hacia el sumo placer sexual, el orgasmo gal&aacute;ctico. El caso es que durante la &uacute;ltima d&eacute;cada la depilaci&oacute;n genital, tanto femenina como masculina, <strong>se ha impuesto como una tendencia no s&oacute;lo cool, sino tambi&eacute;n supuestamente limpia</strong> y est&eacute;ticamente m&aacute;s agradable. 
    </p><p class="article-text">
        Puede que el ver las dimensiones de la herramienta de trabajo de Rocco Siffredi, las sinuosas protuberancias de Kris Evans, rey del porno gay, o la nitidez perlada y brillante de las rosadas entra&ntilde;as de Mia Khalifa, y otras estrellas femeninas de este arte, nos haya impregnado de la sensaci&oacute;n de que <strong>el sexo 'a pelo' y sin pelo es lo m&aacute;s</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        No son pocas las pensadoras feministas que proclaman que la depilaci&oacute;n es una <strong>imposici&oacute;n de las corrientes culturales predominantemente masculinas</strong>, pero algunas sex&oacute;logas defienden entre las ventajas de la rasuraci&oacute;n femenina el descubrimiento por parte de muchas mujeres de su propio &oacute;rgano genital, y por tanto de las zonas donde mayor sensibilidad pueden tener.
    </p><p class="article-text">
        Al fin y al cabo, lo que importa es la esencia que se esconde debajo de la nebulosa de queratina que conforma el vello, y en cierto sentido la ausencia del mismo puede ayudar a tomar conciencia de c&oacute;mo es realmente nuestro sexo. De ah&iacute; a decir que esta 'autoconciencia sexual' nos dota de mayor capacidad para la excitaci&oacute;n y el placer, hay un paso. De hecho, existe una categor&iacute;a sexual de individuos, las <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Acomoclitismo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">personas acomocl&iacute;ticas</a>, que <strong>no conciben el orgasmo si no es con la entrepierna de su contraparte sexual completamente rasurada</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Pero entonces, &iquest;por qu&eacute; la evoluci&oacute;n de nuestra especie solo ha conservado el vello corporal precisamente en esta zona er&oacute;gena, axilas aparte? &iquest;Por qu&eacute;, adem&aacute;s, el vello es all&iacute; abundante y comienza su desarrollo en las etapas en que nos volvemos individuos sexualmente activos? Alg&uacute;n motivo habr&aacute;. A continuaci&oacute;n se relatan seis argumentos que pueden ayudar a comprender que el vello p&uacute;bico <strong>es un &eacute;xito evolutivo y no una tara gen&eacute;tica</strong>.
    </p><h4 class="article-text">1. El vello es una barrera contra los g&eacute;rmenes</h4><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los dermat&oacute;logos, y de manera un&aacute;nime, el vello p&uacute;bico ejerce una importante funci&oacute;n de barrera f&iacute;sica a la transmisi&oacute;n de pat&oacute;genos durante el coito. Contra lo que pudiera parecer, el vello actuar&iacute;a como los cilios de la nariz, esos peque&ntilde;os pelos que tan inconvenientes resultan cuando crecen m&aacute;s de la cuenta y que protegen los orificios de la entrada de part&iacute;culas externas cargadas de g&eacute;rmenes. As&iacute;, <strong>una entrepierna vellosa se traduce en un p&uacute;bis m&aacute;s sano y en un sexo m&aacute;s seguro</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        El vello no protege ni el pene ni el interior del la vagina o el ano, pero crea un per&iacute;metro de seguridad que reduce hasta en un 20%, seg&uacute;n algunos estudios, el riesgo de padecer enfermedades de transmisi&oacute;n sexual. Esto es as&iacute; siempre que no nos olvidemos de hacer pasar por el agua y el jab&oacute;n a nuestras g&oacute;nadas y tambi&eacute;n bajo la premisa de que nuestras relaciones sexuales ser&aacute;n selectivas y responsables, es decir con preservativo o ce&ntilde;idas a nuestra pareja estable. <strong>Los venere&oacute;logos estiman que la suma de vello y preservativo suponen una protecci&oacute;n casi total</strong> contra todo tipo de bacterias, virus y hongos.
    </p><h4 class="article-text">2. La depilaci&oacute;n genital genera heridas f&aacute;cilmente infectables</h4><p class="article-text">
        Llevar la zona genital rasurada es un factor de riesgo mucho m&aacute;s importante de lo que creemos. No solo perdemos la barrera f&iacute;sica, sino que <strong>podemos incrementar exponencialmente la transmisibilidad ven&eacute;rea</strong>. El motivo es que la depilaci&oacute;n de esta zona, por muy higi&eacute;nica y cuidadosa que sea, genera micro heridas y traumas que suponen puertas abiertas a los pat&oacute;genos para que penetren en nuestro organismo. Los hombres lo entender&aacute;n mejor si piensan en el escozor que producen los aftershave con alcohol tras el afeitado y que se siente a causa de estas micro heridas. 
    </p><p class="article-text">
        Si consideramos que la piel de la zona genital es mucho m&aacute;s fr&aacute;gil y proclive a los traumas, nos haremos una idea del nivel de da&ntilde;o producido. Aunque la depilaci&oacute;n se haya producido d&iacute;as antes, en una refriega pasional contra otro pubis afeitado, las heridas pueden reabrirse con facilidad, dejando dispuestas min&uacute;sculas bocas de sangre donde los pat&oacute;genos pueden asentarse con rapidez. Estamos hablando de bichos tan nocivos como <strong>las c&aacute;ndidas, la ti&ntilde;a, la s&iacute;filis, los herpes o las verrugas</strong>. Por no citar <strong>el virus del papiloma</strong>, que en las mujeres puede terminar en c&aacute;ncer de &uacute;tero, o la hepatitis B, que en ambos sexos peligra con convertirse en cirrosis cr&oacute;nica o c&aacute;ncer de h&iacute;gado. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El peligro es real para personas con una actividad sexual promiscua y elevada, y <strong>la soluci&oacute;n es tan sencilla como evitar los traumas de la depilaci&oacute;n</strong>, sin que ello suponga renunciar a podar el vello de manera moderada con unas tijeras hasta dejarlo m&aacute;s o menos arregladito. 
    </p><h4 class="article-text">3. El vello es un colch&oacute;n contra las erosiones de las costuras de la ropa</h4><p class="article-text">
        Sin embargo, se podr&iacute;a objetar que la depilaci&oacute;n l&aacute;ser, que quema los fol&iacute;culos e impide la salida de nuevo vello podr&iacute;a ser una tercera v&iacute;a. A ver: la depilaci&oacute;n l&aacute;ser aplicada con intensidad puede ser m&aacute;s agresiva que la convencional, pero es cierto que si se observa una cierta cuarentena y las heridas cicatrizan, ya no ser&aacute; necesaria una nueva depilaci&oacute;n. Ahora bien, perdemos tambi&eacute;n el efecto de barrera f&iacute;sica y <strong>el roce de unos vaqueros demasiado ajustados o del hilo de un tanga pueden tener un efecto abrasivo</strong> en partes tiernas que provoque nuevas erosiones. Adem&aacute;s, en relaciones intensas la refriega contra otro cuerpo puede producir micro heridas. 
    </p><h4 class="article-text">4. El pelo renacido tras una depilaci&oacute;n puede pinchar condones</h4><p class="article-text">
        Este &uacute;ltimo supuesto puede llegar a suponer un factor de alto riesgo en el caso de que nuestra contraparte se haya depilado recientemente y comience a mostrar la salida de vello nuevo, que ser&aacute; m&aacute;s duro y grueso, el t&iacute;pico vello &ldquo;que pincha&rdquo;. El vello corto tiene la rigidez de una aguja y puede llegar a actuar no solo sobre la piel p&uacute;bica y anogenital de la pareja sexual, sino que es <strong>capaz de perforar el l&aacute;tex de un preservativo en tensi&oacute;n</strong> y abrir una v&iacute;a de entrada de contaminaciones.
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                </figure><h4 class="article-text">5. La mata de vello mantiene el equilibrio ambiental para la flora benigna</h4><p class="article-text">
        El vello p&uacute;bico no solo es bueno como barrera contra g&eacute;rmenes e impurezas. Tambi&eacute;n <strong>ejerce una funci&oacute;n aclimatadora de la zona genital</strong>, ya que mantiene estable la temperatura sobre todo de la vagina, evitando cambios en el flujo que pudieran disminuir sus funciones. Adem&aacute;s, regula la humedad, algo que algunos microbi&oacute;logos consideran que podr&iacute;a favorecer a poblaciones bacterianas benignas frente a las nocivas. 
    </p><h4 class="article-text">6. El 'mato grosso' retiene un perfume sexual natural</h4><p class="article-text">
        Finalmente, el vello p&uacute;bico denso, el popularmente denominado 'mato grosso', <strong>ayuda a retener las feromonas</strong>. Se trata de hormonas corporales segregadas por las gl&aacute;ndulas sudor&iacute;paras, que se encuentran en el tejido seb&aacute;ceo de los genitales, y tambi&eacute;n est&aacute;n presentes en la orina y otros fluidos. Son las mismas que se producen en la axila, otra zona peluda, y aunque no se sabe mucho sobre su efecto en hom&iacute;nidos, en otros animales tienen una funci&oacute;n muy importante en la regulaci&oacute;n del comportamiento sexual y social. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo en la l&iacute;nea de los primates en la que se ubica el ser humano, el &oacute;rgano que se encarga de captar estas hormonas y enviar una se&ntilde;al al cerebro, conocido como &oacute;rgano vero nasal (OVN), est&aacute; atrofiado. Por lo tanto es poco probable que las feromonas humanas tengan gran incidencia sobre nuestro comportamiento, aunque recientes estudios avalan la teor&iacute;a de que como m&iacute;nimo sirven para que<strong> cong&eacute;neres desconocidos puedan indentificar nuestra condici&oacute;n sexual</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        <em>J.S.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Sabaté]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 Jul 2022 20:52:58 +0000]]></pubDate>
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