<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Editorial Planeta]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/editorial-planeta/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Editorial Planeta]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1041617/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Emilia Delfino: “Villarruel busca protagonismo, pero hoy se siente expulsada del Gobierno”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/emilia-delfino-villarruel-busca-protagonismo-hoy-siente-expulsada-gobierno_1_12476813.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bebc5de9-b3af-4cbd-a544-86596d822fc0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Emilia Delfino: “Villarruel busca protagonismo, pero hoy se siente expulsada del Gobierno”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La periodista de elDiarioAR publicó La Generala (Planeta), la primera biografía no autorizada de Victoria Villarruel. En esta entrevista, repasa la investigación detrás del libro, la trama ideológica que marcó a la vicepresidenta, su vínculo roto con Javier y Karina Milei y los límites de su futuro político.</p><p class="subtitle">La Generala, la biografía no autorizada de Victoria Villarruel, la vicepresidenta que desafía a los Milei</p></div><p class="article-text">
        A los ojos de sus aliados m&aacute;s cercanos, <strong>Victoria Villarruel es una mujer de fe, de convicciones firmes y lealtades escasas</strong>. A los de sus detractores &mdash;algunos dentro de su propio espacio&mdash;, una figura inc&oacute;moda, que avanza sola, sin red. En <em>La Generala</em> (Planeta), <strong>la periodista Emilia Delfino reconstruye por primera vez la vida, el recorrido pol&iacute;tico y el entramado ideol&oacute;gico de la vicepresidenta</strong>, una dirigente que lleg&oacute; al poder como compa&ntilde;era de f&oacute;rmula de Javier Milei, pero hoy se siente, seg&uacute;n la autora, &ldquo;afuera del gobierno&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En di&aacute;logo con<strong> elDiarioAR</strong>, Delfino repasa la trastienda de su investigaci&oacute;n, el v&iacute;nculo de Villarruel con los sectores que impulsaron la teor&iacute;a de los dos demonios, su rol como portavoz de la nueva derecha y los l&iacute;mites de su proyecci&oacute;n pol&iacute;tica.<strong> &ldquo;Ella no construye para un colectivo. Construye para s&iacute; misma&rdquo;</strong>, asegura.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Qu&eacute; signific&oacute; meterse en el mundo de Villarruel, sabiendo lo herm&eacute;tica que es su figura?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Fue muy dif&iacute;cil. Tard&eacute; un a&ntilde;o en hacer el libro y fui investigando mientras escrib&iacute;a. Me encontr&eacute; con un entorno muy cerrado: nadie hablaba sin autorizaci&oacute;n. Reci&eacute;n al final algunas personas aceptaron darme informaci&oacute;n <em>off the record.</em> <strong>Ella misma no quiso dar entrevista, pero s&iacute; habilit&oacute; a su entorno para responder mis consultas</strong>. Le interesaba que su versi&oacute;n de ciertos episodios quedara reflejada en el libro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Y qu&eacute; descubriste sobre ella?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Que es una persona muy conflictiva. Por donde pasa, deja enemistades. Le cuesta sostener v&iacute;nculos. Tiene pocas amistades verdaderas. No encaja f&aacute;cilmente en los espacios que integra. <strong>Construye para ella, no para un proyecto colectivo</strong>. Es nacionalista, muy cat&oacute;lica, y est&aacute; marcada por su historia familiar: <strong>su abuelo marino, historiador; su padre, militar y veterano de Malvinas</strong>. Una persona que la conoce hace m&aacute;s de veinte a&ntilde;os me dijo que es <strong>&ldquo;una francotiradora&rdquo;</strong>: alguien que avanza sola, con precisi&oacute;n, sin estructura.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c536228b-574d-41bf-b674-79d729d5944a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c536228b-574d-41bf-b674-79d729d5944a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c536228b-574d-41bf-b674-79d729d5944a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c536228b-574d-41bf-b674-79d729d5944a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c536228b-574d-41bf-b674-79d729d5944a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c536228b-574d-41bf-b674-79d729d5944a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c536228b-574d-41bf-b674-79d729d5944a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Victoria Villarruel, en su rol de presidenta del Senado."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Victoria Villarruel, en su rol de presidenta del Senado.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Se puede decir que es una militante?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Es <strong>una de las mejores voceras que tuvo la derecha argentina</strong>. A trav&eacute;s de la defensa de las v&iacute;ctimas del terrorismo de los 70, logr&oacute; instalar una agenda, entrar a los medios y, despu&eacute;s, a la pol&iacute;tica. Primero fueron los medios tradicionales, despu&eacute;s las redes sociales.<strong> Su batalla, como ella la llama, fue instalar la idea de que tambi&eacute;n hab&iacute;a v&iacute;ctimas civiles del ERP y Montoneros</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Ese discurso fue decisi&oacute;n suya o parte de una estrategia colectiva?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ambas cosas. Desde chica le interesaba el tema: su mam&aacute; le contaba historias, ella le&iacute;a sobre eso. <strong>Una autopsia que la marc&oacute; fue la de Larrabure, un militar secuestrado por el ERP durante un a&ntilde;o y que aparece muerto</strong>. Pero tambi&eacute;n fue impulsada por un grupo muy consolidado de hombres del poder econ&oacute;mico y pol&iacute;tico que la apoyan y financian. Uno de los nombres es Mart&iacute;nez de Hoz hijo. Ellos quer&iacute;an instalar otra agenda: hablar de nuevas v&iacute;ctimas y forzar la reapertura de causas contra exguerrilleros &mdash;algunos ligados al kirchnerismo&mdash; para, finalmente, lograr <strong>una amnist&iacute;a para ambos lados</strong>. Esa era la estrategia oculta: la &uacute;nica manera de liberar a los militares presos por lesa humanidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Una forma de reeditar lo que pas&oacute; en los 90?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Exactamente. Lo que pas&oacute; con los indultos. Sab&iacute;an que los juicios no se paraban m&aacute;s. Lo intentaron con Cecilia Pando y no funcion&oacute;. Hab&iacute;a que cambiar la estrategia. Y Villarruel era la cara nueva.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/54dab844-e42b-4927-9dd4-11f333af80fb_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/54dab844-e42b-4927-9dd4-11f333af80fb_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/54dab844-e42b-4927-9dd4-11f333af80fb_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/54dab844-e42b-4927-9dd4-11f333af80fb_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/54dab844-e42b-4927-9dd4-11f333af80fb_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/54dab844-e42b-4927-9dd4-11f333af80fb_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/54dab844-e42b-4927-9dd4-11f333af80fb_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La Generala, de Emilia Delfino, salió por Planeta."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La Generala, de Emilia Delfino, salió por Planeta.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Ella defendi&oacute; a los militares presos en alg&uacute;n momento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;S&iacute;, al principio. Form&oacute; parte del c&iacute;rculo de Pando. Fund&oacute; otra ONG antes de CELTYV, llamada J&oacute;venes por la Verdad. <strong>En 2001 organiz&oacute; una campa&ntilde;a de apoyo a Ricardo Cavallo, detenido por cr&iacute;menes de la ESMA</strong>. Pero despu&eacute;s cambi&oacute; su relato para poder llegar a los medios. Supo que si segu&iacute;a con ese discurso no iba a tener espacio en la agenda p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Sigue cerca de quienes la impulsaron en ese momento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Algunos s&iacute;, otros no.<strong> A medida que fue encontrando su camino, se volvi&oacute; m&aacute;s aut&oacute;noma</strong>. Dej&oacute; de ser una vocera para convertirse en su propio proyecto. Pero no le gusta que le marquen la cancha. Todo lo filtra ella. Tiene un equipo muy chico, con gente leal, algunos t&eacute;cnicos, otros ideol&oacute;gicos. <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/renuncio-eduardo-viramonte-olmos-secretario-administrativo-senado-mes-designacion_1_12364458.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Emilio Viramonte Olmos fue su armador durante un tiempo</a>. Le tendi&oacute; puentes con Mauricio Macri. Claudia Rucci le abri&oacute; contactos con sectores del peronismo. Pero <strong>es muy selectiva</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Qu&eacute; pas&oacute; cuando lleg&oacute; al poder? &iquest;Pudo avanzar con su agenda?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;En agosto de 2023 hizo <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/represor-condenado-perpetua-participo-homenajeado-senado-acto-organizado-villarruel_1_12191325.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>un acto en el Senado</strong></a><strong> por el D&iacute;a Internacional de las V&iacute;ctimas del Terrorismo</strong>. Invit&oacute; a familiares, hizo un discurso, prometi&oacute; reabrir causas contra miembros de las guerrillas, incluyendo hasta familiares de exguerrilleros. Pero no tiene capacidad para eso. Es vicepresidenta, no jueza. Tampoco desde su ONG impuls&oacute; ninguna reapertura concreta. <strong>Fue una puesta en escena, como lo de la visita a Isabelita Per&oacute;n</strong>. Gente de su entorno me dec&iacute;a que eran caprichos, que no ten&iacute;an una estrategia detr&aacute;s.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8003a91d-f5b3-448b-82c0-66c1cc58eb1b_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8003a91d-f5b3-448b-82c0-66c1cc58eb1b_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8003a91d-f5b3-448b-82c0-66c1cc58eb1b_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8003a91d-f5b3-448b-82c0-66c1cc58eb1b_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8003a91d-f5b3-448b-82c0-66c1cc58eb1b_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8003a91d-f5b3-448b-82c0-66c1cc58eb1b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8003a91d-f5b3-448b-82c0-66c1cc58eb1b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Emilia Delfino, autora de La Generala, biografía no autorizada de Victoria Villarruel."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Emilia Delfino, autora de La Generala, biografía no autorizada de Victoria Villarruel.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Y a qui&eacute;n le habla cuando hace eso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;A la gente que la apoya. Es su forma de no quedar desdibujada. Busca protagonismo. En ese acto hubo tanta gente que muchos no pudieron entrar. Y ella se qued&oacute; despu&eacute;s hablando con todos. Era una manera de mostrar fuerza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Esa necesidad de figurar tiene que ver con la interna del gobierno?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Tiene que ver con las consecuencias de esa interna.<strong> Ella queda desdibujada, marginada</strong>. Y eso la saca. Porque ella quiere ser protagonista, y siempre lo busc&oacute;. A veces hace cosas que incluso su equipo no termina de entender.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Cu&aacute;ndo se rompi&oacute; la relaci&oacute;n con Milei?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;En <strong>el armado de listas de 2023</strong>. Ella quiso participar, plante&oacute; su intenci&oacute;n de tener espacios de poder y Milei deleg&oacute; todo en Karina y Carlos Kikuchi. Karina nunca le reconoci&oacute; su lugar. Y Villarruel no vio venir la injerencia que Karina iba a tener en el gobierno.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Intent&oacute; recomponer?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;S&iacute;. En 2024 pidi&oacute; un almuerzo con Karina en el Senado. Comieron juntas. Ella le pregunt&oacute; si iba a ser candidata, y Karina le respondi&oacute; que no, que su &uacute;nica misi&oacute;n era cuidar a su hermano. <strong>Villarruel le ofreci&oacute; ayudar en el armado de listas en provincia y a nivel nacional, pero Karina le dijo que no</strong>. Sus asesores se lo ven&iacute;an advirtiendo: &ldquo;Ten&eacute;s que hablar con Karina&rdquo;. Pero ella insist&iacute;a: &ldquo;Yo hablo con Javier&rdquo;. Ya es tarde.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/269d2493-6888-4d0c-8acb-d7f49c7bce4e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/269d2493-6888-4d0c-8acb-d7f49c7bce4e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/269d2493-6888-4d0c-8acb-d7f49c7bce4e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/269d2493-6888-4d0c-8acb-d7f49c7bce4e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/269d2493-6888-4d0c-8acb-d7f49c7bce4e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/269d2493-6888-4d0c-8acb-d7f49c7bce4e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/269d2493-6888-4d0c-8acb-d7f49c7bce4e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Victoria Villarruel y Javier Milei, cuando eran compañeros de bancada en la Cámara de Diputados."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Victoria Villarruel y Javier Milei, cuando eran compañeros de bancada en la Cámara de Diputados.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Y con Milei c&oacute;mo era el v&iacute;nculo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&Eacute;l la quer&iacute;a, la respetaba.<strong> Ella ten&iacute;a gestos maternales con &eacute;l: le hac&iacute;a un t&eacute;, le acomodaba el saco&hellip; pero eso no le gustaba a Karina</strong>. Hab&iacute;a una competencia silenciosa sobre qui&eacute;n era m&aacute;s cercana a Javier.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Y despu&eacute;s vino la frase del &ldquo;jamoncito&rdquo; en la entrevista con Jonatan Viale&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;S&iacute;, eso fue clave. &Eacute;l se enoj&oacute; much&iacute;simo. Sinti&oacute; que lo hab&iacute;a ridiculizado, que lo trat&oacute; como un juguete entre dos chicas. Ella le pidi&oacute; perd&oacute;n, pero eso sum&oacute; una gota m&aacute;s al vaso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Y hoy? &iquest;Hay margen para que Villarruel arme algo propio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Su entorno dice que est&aacute;n viendo c&oacute;mo insertarla en otra fuerza. Representa ese conservadurismo cat&oacute;lico, nacionalista. Pero no alcanza. Necesita otra palanca. Algo contempor&aacute;neo, donde tenga peso real. <strong>Coquete&oacute; con sectores del PRO, con algunos del peronismo</strong>. Pero no est&aacute; c&oacute;moda en ninguno de esos espacios. No hay di&aacute;logo posible con el kirchnerismo, eso est&aacute; claro. Pero tampoco est&aacute; definido por d&oacute;nde va a ir.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Est&aacute; su suerte atada a la del gobierno de Milei?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;S&iacute;. Los consultores dicen que hay dos factores que definen su imagen: la pelea con Milei, y lo que le pase al Gobierno. Aunque ella se sienta afuera, lleg&oacute; con &eacute;l. Y si el barco se hunde, probablemente se hunda con &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        <em>PL/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Lacour]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/emilia-delfino-villarruel-busca-protagonismo-hoy-siente-expulsada-gobierno_1_12476813.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Jul 2025 03:02:07 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/bebc5de9-b3af-4cbd-a544-86596d822fc0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="19306492" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/bebc5de9-b3af-4cbd-a544-86596d822fc0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="19306492" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Emilia Delfino: “Villarruel busca protagonismo, pero hoy se siente expulsada del Gobierno”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/bebc5de9-b3af-4cbd-a544-86596d822fc0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Victoria Villarruel,Emilia Delfino,La Libertad Avanza,Editorial Planeta,Javier Milei,Karina Milei]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Muerta o presa”, el libro que cuenta “la trama violenta” detrás del atentado a CFK]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/presa-muerta-libro-cuenta-trama-violenta-detras-atentado-cfk_1_10482094.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8bdd4413-d8b1-45d0-a99e-cfd10ffaf6b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_1080173.jpg" width="2000" height="1125" alt="“Muerta o presa”, el libro que cuenta “la trama violenta” detrás del atentado a CFK"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La periodista Irina Hauser, en colaboración con su colega Ariel Zak, se adentra en la historia del intento de magnicidio contra la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner. A un año del hecho, relatan los pormenores de la investigación judicial y la intimidad de la expresidenta y su entorno. Aquí, un adelante del libro editado por Planeta.</p></div><h3 class="article-text">Mal comienzo</h3><p class="article-text">
        Fernando Sabag Montiel permanec&iacute;a sentado en una camioneta policial, a una altura y en un lugar que permit&iacute;a que la gente pudiera verlo desde afuera. No ten&iacute;a los vidrios polarizados. Se sonre&iacute;a, lo que volv&iacute;a locos de furia y desconcierto a algunos manifestantes que permanec&iacute;an cerca. Hab&iacute;an pasado las diez de la noche, una hora desde que intent&oacute; cometer el magnicidio. Los militantes que lo hab&iacute;an atrapado lo dejaron en manos de un peque&ntilde;o grupo de polic&iacute;as. Uno de ellos era Augusto L&oacute;pez Rinaldi, el jefe del Cuerpo de Prevenci&oacute;n Barrial de la Polic&iacute;a Federal. Sabag Montiel le hab&iacute;a dicho: &ldquo;Me pegaron, no hice nada&rdquo;. Se se&ntilde;alaba el golpe en la cara para victimizarse. Todav&iacute;a reinaba cierta confusi&oacute;n y algunos efectivos no sab&iacute;an lo que hab&iacute;a pasado con CFK. Subieron a Sabag al veh&iacute;culo pensando que hab&iacute;a sido agredido en una trifulca. Lo trataban como un damnificado, una v&iacute;ctima.
    </p><p class="article-text">
        El jefe de la custodia de la vicepresidenta, Diego Carbone, se encontraba en Tigre, a punto de entrar al consultorio del kinesi&oacute;logo por una lesi&oacute;n en la rodilla, cuando un oficial le mand&oacute; a su celular el video del momento en que aparece el arma cerca de ella. Tuvo que mirarlo cinco veces porque no entend&iacute;a la escena.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Qu&eacute; me est&aacute;s mandando? &mdash;pregunt&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Miralo en c&aacute;mara lenta&mdash; le sugiri&oacute; el hombre de su equipo.
    </p><p class="article-text">
        Puso el video en pausa y avanz&oacute; manualmente, arrastrando el dedo por la parte inferior de la pantalla del celular. Cuando vio la escena con nitidez, subi&oacute; a su auto y en veinte minutos estuvo en Recoleta. Complet&oacute; el trayecto en tiempo r&eacute;cord. Lo primero que hizo fue ir a ver d&oacute;nde y c&oacute;mo estaba Sabag Montiel. Abri&oacute; la puerta de la camioneta y se agarr&oacute; la cabeza al advertir que no estaba esposado. Le corri&oacute; la capucha para ver si la cara coincid&iacute;a con la del documento que ya le hab&iacute;an enviado. L&oacute;pez Rinaldi acababa de recibir el mismo video en el que identific&oacute; las manos tatuadas. No hab&iacute;a dudas de que estaban frente al hombre que hab&iacute;a tratado de matar a Fern&aacute;ndez de Kirchner. Le pusieron las esposas y lo llevaron a un patrullero blindado, que fue trasladado a la calle Juncal y estacionado junto a una de las entradas al gazebo. A todos les llamaba la atenci&oacute;n su tranquilidad. Estuvo dentro del veh&iacute;culo m&aacute;s de tres horas, ya sin p&uacute;blico al acecho.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/587659e8-49d5-48d3-b76f-c12ce69e996a_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/587659e8-49d5-48d3-b76f-c12ce69e996a_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/587659e8-49d5-48d3-b76f-c12ce69e996a_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/587659e8-49d5-48d3-b76f-c12ce69e996a_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/587659e8-49d5-48d3-b76f-c12ce69e996a_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/587659e8-49d5-48d3-b76f-c12ce69e996a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/587659e8-49d5-48d3-b76f-c12ce69e996a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los procesados como autores, Sabag Montiel y Uliarte, deben afrontar un juicio oral y público por intento de homicidio calificado."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los procesados como autores, Sabag Montiel y Uliarte, deben afrontar un juicio oral y público por intento de homicidio calificado.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Algunos funcionarios hab&iacute;an regresado del trabajo a sus casas y vieron todo por televisi&oacute;n. Juan Mart&iacute;n Mena, secretario de Justicia y hombre de extrema confianza de la vicepresidenta, interrumpi&oacute; su cena, estrell&oacute; su celular contra el piso y empez&oacute; a gritar con desesperaci&oacute;n ante las im&aacute;genes. Hab&iacute;a visto a CFK un rato antes en el Senado. Era inevitable imaginar que podr&iacute;an haberla matado. Y que no ocurri&oacute; por milagro. Lo que se ve&iacute;a por tev&eacute; era descontrol. Sinti&oacute; que iba a descomponerse. Fue hacia el ba&ntilde;o, se lav&oacute; la cara y se activ&oacute;. Dej&oacute; todo y manej&oacute; como un rayo hasta la esquina de Juncal y Uru-guay. En medio de la angustia, les comentaba a sus conocidos que no pod&iacute;a sacarse de la cabeza el canto de los tenores del Teatro Col&oacute;n que el d&iacute;a anterior hab&iacute;an entonado, en direcci&oacute;n a la ventana de la vicepresidenta, un famoso coro de la &oacute;pera <em>Nabucco</em>, &ldquo;Va pensiero&rdquo; (Vuela, pensamiento), de Giuseppe Verdi, y que justo esa noche estaban en el estudio de C5N en el momento en que se conoc&iacute;a la noticia del atentado. Se le mezclaba todo. La pieza oper&iacute;stica se convert&iacute;a en la cortina musical del instante del disparo que no fue.
    </p><p class="article-text">
        Lleg&oacute; agitado, forzando su cuerpo grandote, y se zambull&oacute; en el departamento de Cristina. Ella estaba serena, sentada en el living. La televisi&oacute;n permanec&iacute;a encendida. Los funcionarios que iban llegando e incluso sus secretarios Diego Berm&uacute;dez y Mariano Cabral estaban todos en estado de shock.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Bueno, &ldquo;presi&rdquo;, mi funci&oacute;n es abajo &mdash;le dijo Mena despu&eacute;s de un rato. Quer&iacute;a ir a controlar el procedimiento y ver a Sabag Montiel. Se despidi&oacute; y sali&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En el gazebo se amontonaron algunos funcionarios. Uno de los polic&iacute;as abri&oacute; la puerta del patrullero y levant&oacute; la campera de Sabag para mostrarle al secretario de Justicia que estaba esposado. En un bolsillo del abrigo, le se&ntilde;al&oacute;, ten&iacute;a guardado el tel&eacute;fono celular.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/14e0f926-e0d0-4a8e-9275-1f3156e1c31b_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/14e0f926-e0d0-4a8e-9275-1f3156e1c31b_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/14e0f926-e0d0-4a8e-9275-1f3156e1c31b_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/14e0f926-e0d0-4a8e-9275-1f3156e1c31b_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/14e0f926-e0d0-4a8e-9275-1f3156e1c31b_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/14e0f926-e0d0-4a8e-9275-1f3156e1c31b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/14e0f926-e0d0-4a8e-9275-1f3156e1c31b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="A un año del intento de homicidio, el libro relata los pormenores de la investigación judicial y la intimidad de la expresidenta y su entorno. También de los acusados."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                A un año del intento de homicidio, el libro relata los pormenores de la investigación judicial y la intimidad de la expresidenta y su entorno. También de los acusados.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;C&oacute;mo estamos? &iquest;Est&aacute; todo bien? &mdash;pregunt&oacute; Wado de Pedro, el ministro del Interior, que tambi&eacute;n hab&iacute;a bajado.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;S&iacute;, quedate tranquilo &mdash;le dijo Mena.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Mir&aacute; el tel&eacute;fono, por favor, no lo pierdas de vista&mdash; le advirti&oacute; De Pedro mientras le apretaba el brazo a un funcionario del Ministerio de Seguridad, en se&ntilde;al de que estaba diciendo algo importante.
    </p><p class="article-text">
        El celular del detenido pod&iacute;a ser una prueba crucial para reconstruir c&oacute;mo hab&iacute;a llegado hasta ah&iacute; con el objetivo de matar a la vicepresidenta. Era imperioso saber con qui&eacute;n hab&iacute;a hablado o chateado en los &uacute;ltimos d&iacute;as. &iquest;Alguien lo mand&oacute;? &iquest;Alguien le hab&iacute;a llenado la cabeza? &iquest;Era un sicario? &iquest;Ten&iacute;a conexiones pol&iacute;ticas? &iquest;Le pagaron? &iquest;Le pagar&iacute;an? &iquest;Quiso ser el &ldquo;h&eacute;roe&rdquo; ejecutor de lo que pregonaban agrupaciones violentas y dirigentes pol&iacute;ticos? Ante semejante hecho de violencia pol&iacute;tica, lo que todo el mundo esperaba era encontrar respuestas a esos interrogantes. Que hubiera una investigaci&oacute;n judicial eficaz, que no dejara escapar ni un detalle ni desperdiciara un segundo.
    </p><p class="article-text">
        Ya era casi de madrugada cuando la polic&iacute;a hizo bajar a Sabag del veh&iacute;culo para completar el procedimiento de rigor dentro de la carpa. Llevaron testigos para presenciarlo. Hab&iacute;a uno que no pod&iacute;a disimular en su cara la furia que le despertaba ver al detenido. Mena tuvo que pedirle que se tranquilizara porque pod&iacute;a ser problem&aacute;tico. Los celulares de los funcionarios no paraban de sonar, entre llamados y mensajes. Esa misma noche, varios recibieron los videos de las notas que les hab&iacute;an hecho a &ldquo;Nando&rdquo; y a su novia Brenda en Cr&oacute;nica TV.
    </p><p class="article-text">
        A Sabag Montiel le tomaron las huellas dactilares, le realizaron la prueba &ldquo;dermotest&rdquo;, le quitaron las esposas solo para que se sacara la ropa &mdash;menos los calzoncillos&mdash; y entregase lo que ten&iacute;a encima. Qued&oacute; todo expuesto en el suelo: dos comprobantes de pago de infracciones a su nombre, una tarjeta &ldquo;SUBE&rdquo; de las que se usan para abonar el transporte p&uacute;blico, un certificado de discapacidad a su nombre, una tarjeta del local de tatuajes &ldquo;Yeyo Tattoos&rdquo; que queda en Quilmes, un par de auriculares inal&aacute;mbricos de color negro con su estuche, un cargador blanco para el celular, cinco anillos, dos llaves doradas, tres pulseras y dos cadenitas plateadas, un barbijo celeste. Ten&iacute;a, adem&aacute;s, 28 pesos en monedas, que deposit&oacute; dentro de sus zapatillas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/78dfeee5-1169-4eb8-8fbc-59334790e4bf_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/78dfeee5-1169-4eb8-8fbc-59334790e4bf_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/78dfeee5-1169-4eb8-8fbc-59334790e4bf_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/78dfeee5-1169-4eb8-8fbc-59334790e4bf_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/78dfeee5-1169-4eb8-8fbc-59334790e4bf_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/78dfeee5-1169-4eb8-8fbc-59334790e4bf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/78dfeee5-1169-4eb8-8fbc-59334790e4bf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Cristina Fernández de Kirchner junto a Diego Carbone, jefe de la custodia, al salir de su casa al día siguiente del atentado."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Cristina Fernández de Kirchner junto a Diego Carbone, jefe de la custodia, al salir de su casa al día siguiente del atentado.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Carbone tiene 53 a&ntilde;os, un f&iacute;sico trabajado para practicar artes marciales y corte de pelo entrecano rapado en la nuca con jopo adelante. Trabaja con CFK desde 2004, aunque hab&iacute;a comenzado al lado de N&eacute;stor Kirchner dos a&ntilde;os antes. Subi&oacute; al departamento con preocupaci&oacute;n despu&eacute;s de ver a Sabag. Ella lo recibi&oacute; sin estridencias y le se&ntilde;al&oacute; la pantalla:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Viste? &mdash;le dijo. Luego le explic&oacute; que pens&oacute; que solo se hab&iacute;a tratado de una escaramuza. Acto seguido, le pidi&oacute; que verificara si el arma ten&iacute;a balas en la rec&aacute;mara.
    </p><p class="article-text">
        La pistola secuestrada estaba preservada debajo de otra carpa m&aacute;s peque&ntilde;a sobre la calle Juncal, entre un pilar de electricidad y un &aacute;rbol. Ten&iacute;a parte de la numeraci&oacute;n gastada, aunque asomaba el n&uacute;mero 250 en la base de la empu&ntilde;adura. Sabag Montiel no ten&iacute;a credencial de leg&iacute;timo usuario y el arma hab&iacute;a pertenecido a un vecino suyo, C&eacute;sar Bruno Herrera. No est&aacute; claro c&oacute;mo lleg&oacute; a sus manos. Cuando finalmente se presentaron los peritos, movieron la corredera y notaron que no hab&iacute;a cartuchos en la rec&aacute;mara. Tampoco ten&iacute;a el seguro colocado y hab&iacute;a cinco balas calibre .32 en el estuche cargador que ten&iacute;a colocado. Los expertos notaron que el resorte que da impulso a la munici&oacute;n estaba gastado. Es una pieza muy barata, de unos 15 pesos al momento de los sucesos. Un peritaje posterior dar&iacute;a cuenta de que, aun as&iacute; y pese a que era vieja, la Bersa estaba apta para disparar. &ldquo;Dicha falencia no afecta el ciclo de disparo del arma (alimentaci&oacute;n de munici&oacute;n en rec&aacute;mara, disparo, extracci&oacute;n y eyecci&oacute;n de la vaina ser- vida resultante)&rdquo;, confirm&oacute; el informe pericial final. La pistola semiautom&aacute;tica que empu&ntilde;&oacute; Sabag Montiel, incluso, hab&iacute;a sido disparada con anterioridad y tambi&eacute;n funcion&oacute; &mdash;con los mismos componentes que ten&iacute;a el d&iacute;a del hecho&mdash; cuando la probaron durante la investigaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>Nota: el t&iacute;tulo de esta nota se corrigi&oacute; el 2 de septiembre a las 20:40. La frase original de Fern&aacute;ndez de Kirchner es &ldquo;presa o muerta&rdquo;. El libro se llama &ldquo;Muerta o presa&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>ED/MG</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/presa-muerta-libro-cuenta-trama-violenta-detras-atentado-cfk_1_10482094.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Sep 2023 03:05:59 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8bdd4413-d8b1-45d0-a99e-cfd10ffaf6b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_1080173.jpg" length="479565" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8bdd4413-d8b1-45d0-a99e-cfd10ffaf6b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_1080173.jpg" type="image/jpeg" fileSize="479565" width="2000" height="1125"/>
      <media:title><![CDATA[“Muerta o presa”, el libro que cuenta “la trama violenta” detrás del atentado a CFK]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8bdd4413-d8b1-45d0-a99e-cfd10ffaf6b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_1080173.jpg" width="2000" height="1125"/>
      <media:keywords><![CDATA[Atentado a CFK,libro,Editorial Planeta,Irina Hauser]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La vereda impar del Pasaje Rivarola]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/vereda-impar-pasaje-rivarola_1_9782422.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5f856288-512b-4925-acde-1697332c345e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La vereda impar del Pasaje Rivarola"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pablo Slonimsqui da vida en su primera novela a una trama tan hilarante como inteligente y entretenida, y obliga a preguntarse cuánto hay de imaginación y cuánto de realidad en los hechos que narra.</p></div><p class="article-text">
        I
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; cient&iacute;ficamente demostrado que es m&aacute;s f&aacute;cil ganar cuan do uno hace trampa. Cuando tiene la posibilidad de salir de&nbsp; los laberintos por arriba. Tambi&eacute;n es claro que las probabilidades de &eacute;xito aumentan cuando en la selva nos ponemos&nbsp; del lado de los leones. Y si el le&oacute;n adem&aacute;s es tramposo, las&nbsp; oportunidades de triunfar se multiplican.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	Poco tengo para aportar al respecto. Esto se supo siempre,&nbsp; nadie discute lo verdadero de esta idea. Pero hoy el concepto de&nbsp; trampa est&aacute; desdibujado hasta hacerse irreconocible y los leones&nbsp; se confunden entre la multitud a punto tal que cuesta distinguirlos, aun cuando van acompa&ntilde;ados de serpientes y ratas. Y ac&aacute; es donde entro yo. Para dar certidumbre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	Si se tiene en cuenta lo escaso de mis posibilidades, seguramente podr&aacute; perdonarse la complacencia, la cobard&iacute;a, la&nbsp; falta de profundidad y la poca convicci&oacute;n para poder revelar&nbsp; las complejidades que esconde lo que voy a contar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	Pero cuando llegue el momento indicado, se dar&aacute;n cuenta&nbsp; de que soy m&aacute;s inteligente de lo que cre&iacute;an.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	No presumo, pero estoy en forma. Donde hay errores hay&nbsp; experiencia.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	Soy abogado, mediocre hasta la exasperaci&oacute;n, y he ido&nbsp; m&aacute;s all&aacute; de donde necesitaba ir, obteniendo m&eacute;ritos m&aacute;s que&nbsp; suficientes para pasar la noche en un calabozo, aunque eso&nbsp; todav&iacute;a no haya ocurrido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	Con el vocabulario de un estafador &mdash;el lenguaje del cual&nbsp; ya no podr&eacute; desprenderme&mdash;, siempre al borde del fiasco,&nbsp; los invito a sortear los prejuicios y confiar en que a final de&nbsp; cuentas no lo hice tan mal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	No miento, eso es un punto a favor. Voy a darles informaci&oacute;n de valor, confiable, mayormente confidencial, con&nbsp; la previa advertencia de que incluso a partir de ella no conocer&aacute;n toda la verdad. Si lo que cuento jam&aacute;s ocurri&oacute;, apenas&nbsp; importa: soy la voz de una &eacute;poca, acaso su conciencia.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	Ustedes van a condenar mis m&eacute;todos por inmorales. Seguramente se van a escandalizar. Se van a mostrar virtuosos,&nbsp; exigir&aacute;n a gritos transparencia. Van a negarme en p&uacute;blico y&nbsp; en privado; van a repudiar mi existencia. Pero cuando se cierren las puertas del laberinto y sean ustedes quienes queden&nbsp; atrapados, viendo al le&oacute;n salir de cacer&iacute;a y acercarse, entonces&nbsp; van a rezar por m&iacute;. Me querr&aacute;n de su lado. Que sea yo quien&nbsp; finalmente cuente sus historias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mucho m&aacute;s no puedo decir.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	Soy un heraldo de la justicia que no puede anticipar veredictos ni revelar su identidad, o lo que queda de ella. Me&nbsp; muevo en las sombras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Trabajo para los servicios secretos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>T&iacute;tulo: </strong><em>La vereda impar del Pasaje Rivarola</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Autor: </strong>Pablo Slonimsqui
    </p><p class="article-text">
        <strong>Grupo Planeta</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>P&aacute;ginas: </strong>240
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Slonimsqui]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/vereda-impar-pasaje-rivarola_1_9782422.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Dec 2022 21:45:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5f856288-512b-4925-acde-1697332c345e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="976573" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5f856288-512b-4925-acde-1697332c345e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="976573" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La vereda impar del Pasaje Rivarola]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5f856288-512b-4925-acde-1697332c345e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Pablo Slonimsqui,Libros,Novelas,Editorial Planeta]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Salen a la luz obras inéditas de Roberto Fontanarrosa, a 15 años de su muerte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/salen-luz-obras-ineditas-roberto-fontanarrosa-15-anos-muerte_1_9180633.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6ee537ef-32f0-4d8b-9efb-8c0ae3f1e14f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Salen a la luz obras inéditas de Roberto Fontanarrosa, a 15 años de su muerte"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La editorial Planeta se propuso reeditar su obra completa y dar a conocer textos inéditos del autor comenzando con la publicación de "Quiero verte otra vez", un libro de relatos que tienen como protagonista a un periodista deportivo que narra su experiencia en dos mundiales.</p></div><p class="article-text">
        A 15 a&ntilde;os de la muerte del dibujante, escritor y humorista rosarino <strong>Roberto Fontanarrosa</strong>, la editorial Planeta se propuso reeditar su obra completa y dar a conocer textos in&eacute;ditos del autor comenzando con la publicaci&oacute;n de &ldquo;Quiero verte otra vez&rdquo;, un libro de relatos que tienen como protagonista a un periodista deportivo que, en la piel del mismo Fontanarrosa, narra su experiencia en dos mundiales de f&uacute;tbol, con un humor inteligente y efectivo que hace la delicia de los lectores recreando la pasi&oacute;n futbolera de los argentinos por la Selecci&oacute;n nacional.
    </p><p class="article-text">
        Si bien la obra de Fontanarrosa fue reeditada en 2012 por Planeta, la flamante directora del sello editorial, Adriana Fern&aacute;ndez, cuenta a T&eacute;lam que &ldquo;en esta nueva puesta en valor de su obra aparecieron relatos in&eacute;ditos en los archivos de su esposa, Gabriela Mahy y entonces adem&aacute;s de trabajar en la reedici&oacute;n de su obra, estamos con un plan de recuperar textos, de los cuales 'Quiero verte otra vez' es el primero&rdquo;, dice a prop&oacute;sito de la flamante edici&oacute;n que re&uacute;ne bajo la edici&oacute;n de Miguel Russo materiales que hab&iacute;an sido publicados en Clar&iacute;n sobre los mundiales de f&uacute;tbol.
    </p><p class="article-text">
        Fontanarrosa inici&oacute; su carrera en revistas de Rosario, trascendi&oacute; a nivel nacional por la originalidad de sus dibujos y la rapidez con que los ejecutaba, de ah&iacute; que su producci&oacute;n gr&aacute;fica fuera tan prol&iacute;fica o abundante. En la d&eacute;cada del 70 comenz&oacute; a dibujar en las revistas Hortensia, Satiric&oacute;n y en el diario Clar&iacute;n, donde trascendi&oacute; con sus personajes &ldquo;Boogie, el aceitoso&rdquo; -que lleg&oacute; a publicaciones de Colombia y M&eacute;xico-, y el gaucho Inodoro Pereyra, siempre unido a su perro Mendieta.
    </p><p class="article-text">
        Hincha de Rosario Central y fan&aacute;tico del f&uacute;tbol, tambi&eacute;n escribi&oacute; varias obras con este deporte como tem&aacute;tica, como el cuento &ldquo;19 de diciembre de 1971&rdquo;, en el que relata la victoria de Central sobre Newell's en la semifinal de un torneo nacional, &ldquo;El ocho era Moacyr&rdquo;, o las historias sobre la hermana Rosa, una mentalista exc&eacute;ntrica protagonista de relatos relacionados con los eventos en los que jugaba la Selecci&oacute;n Nacional, que retoma en esta nueva colecci&oacute;n de textos.
    </p><p class="article-text">
        En este caso, el autor elige como protagonista de las historias a un periodista deportivo que sigue los pasos de la Selecci&oacute;n argentina en las eliminatorias de los mundiales de Francia y de Corea/Jap&oacute;n, y en los encuentros deportivos de esas contiendas futbol&iacute;sticas, donde vuelve a aparecer la Hermana Rosa, que va anticipando con poco &eacute;xito los resultados deportivos de la Selecci&oacute;n albiceleste; e incluye al analista y dermat&oacute;logo Juan Jos&eacute; Serenelli, quien intenta derribar con aguda l&oacute;gica pensamientos simplistas que todo hincha puede tener.
    </p><p class="article-text">
        En estos escenarios, Fontanarrosa se vale de comparaciones, a veces hiperb&oacute;licas, al montar situaciones en las que algunos partidos recuerdan una contienda b&eacute;lica, o al aludir a core&oacute;grafos para dar cuenta de la habilidad deportiva que ciertos jugadores de equipos contrarios portan y que ser&aacute; necesario derribar en el campo de juego. En esos relatos, la prosa del autor se destaca por la vastedad cultural que revela tener y que siempre puso en juego el popular creador de &ldquo;El mundo ha vivido equivocado&rdquo;, &ldquo;No s&eacute; si he sido claro&rdquo;, &ldquo;Nada del otro mundo&rdquo;, &ldquo;El mayor de mis defectos&rdquo; y &ldquo;Uno nunca sabe&rdquo;, nacido el 26 de noviembre de 1944. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El Negro era poseedor de una biblioteca entera dentro de su cabeza. Sab&iacute;a tanto de f&uacute;tbol como de historia, geograf&iacute;a, pintura, literatura, t&eacute;cnicas de levante y de desplante (masculino y femenino), m&uacute;sica, cafeter&iacute;a, sociolog&iacute;a, psicolog&iacute;a, charlatanerismo, filosof&iacute;a, esoterismo, pragmatismo, sindicalismo, pol&iacute;tica, bot&aacute;nica, insectolog&iacute;a. Es decir, sab&iacute;a de todo. Y, de todo, mucho&rdquo;, afirma Russo en di&aacute;logo con T&eacute;lam. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Quiero verte otra vez es una prueba m&aacute;s de esa sabidur&iacute;a. Una mezcla desopilante de todas y cada una de las ciencias humanas (y no tanto) homogeneizadas por una t&eacute;cnica narrativa impecable que tiene, como todos los otros libros suyos, la notable caracter&iacute;stica de hacerle f&aacute;cil al lector lo que parece imposible de discernir. Una caracter&iacute;stica muy dif&iacute;cil de encontrar en la literatura universal&rdquo;, agrega Russo, que como periodista entrevist&oacute; a Fontanarrosa en muchas oportunidades y recuerda con cari&ntilde;o la primera vez que lo hizo.  
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Antes de arrancar mi primer reportaje a Fontanarrosa, me pregunt&oacute; por qu&eacute; lo entrevistaba. Cuando le dije que lo hac&iacute;a por el libro de cuentos que acababa de publicar (en aquel entonces por De la Flor), que quer&iacute;a entrevistar al narrador Fontanarrosa, larg&oacute; una carcajada y me dijo, sincera y notoriamente avergonzado: &rdquo;&iexcl;Eh, pero yo no soy un escritor!&ldquo;. Nos encontramos diez o quince veces m&aacute;s, y siempre recordaba lo que &eacute;l segu&iacute;a llamando ''la tarde del asombroso malentendido'&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Disfrut&eacute; todos y cada uno de sus libros con una voracidad que, lo admito, s&oacute;lo me proporcionaron contad&iacute;simos escritores. Cada uno de ellos, le&iacute;dos en los continuos viajes en tren de mi casa al laburo, me hac&iacute;a depositario de la mirada de asombro de todo el pasaje que me rodeaba sin poder creer que un libro pudiera ser el causante de las risotadas que no pod&iacute;a ni quer&iacute;a reprimir&rdquo;, recuerda el periodista y editor. 
    </p><p class="article-text">
        Fontanarrosa fue protagonista de estos viajes hasta donde lleg&oacute; la Selecci&oacute;n argentina y en encuentros por las eliminatorias, lo que es recuperado en &ldquo;Quiero verte otra vez&rdquo;. Russo cuenta que el autor hab&iacute;a viajado &ldquo;al Mundial de Francia y a varios puntos donde se desarrollaron las eliminatorias de los dos mundiales que abarca este nuevo libro. Sin embargo, a los sitios donde no viaj&oacute; en el preciso momento de los partidos los describe con una certeza impecable, como queriendo demostrar que todos los lugares del universo son siempre el mismo lugar que su Rosario natal. 'Casas m&aacute;s, casas menos, igualito a mi Santiago...', parece decir parafraseando al tema que popularizaron Los Chalchaleros&rdquo;, agrega el periodista.   
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a las nuevas obras que la editorial piensa publicar por primera vez, Russo se&ntilde;ala que &ldquo;entre los much&iacute;simos papeles in&eacute;ditos rescatados por la familia de Fontanarrosa, hay una enorme cantidad de cuentos, apuntes, proyectos, poemas, esquemas de relatos, variantes posibles de narraciones, historias, relatos autobiogr&aacute;ficos y ayudamemorias que estamos clasificando para armar nuevos libros&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Ante esta vastedad de materiales encontrados, el editor eval&uacute;a que &ldquo;luego de verlos todos, habr&aacute; no menos de tres o cuatro libros nuevos. Las tem&aacute;ticas abordadas son tan amplias como las de los otros libros del Negro, siempre con un ojo atent&iacute;simo puesto en las idas y venidas del ser nacional. Salvo los relatos en los que cuenta partes de su vida (sus relaciones, sus amistades profesionales y no profesionales, sus gustos, sus placeres, sus sue&ntilde;os, sus pesadillas), tem&aacute;tica no abordada en ningunos de los libros editados hasta el momento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Fontanarrosa public&oacute; tres novelas y quince libros de cuentos, muchos de los cuales  fueron dramatizados, convertidos en obras teatrales y llevados al cine o a la televisi&oacute;n. La admiraci&oacute;n, el reconocimiento y el valor por la amistad que cultiv&oacute; a lo largo de su vida lo hicieron depositario, luego de su muerte el 19 de julio de 2007, de gran cantidad de homenajes que pasaron desde un documental sobre su propia vida, esculturas de su figura y de sus personajes m&aacute;s emblem&aacute;ticos como Boogie el aceitoso, Mendieta e Inodoro Pereyra, hasta la creaci&oacute;n de un centro cultural que lleva su nombre en la ciudad de Rosario.  
    </p><p class="article-text">
        Para Russo, editor de la obra desconocida que dej&oacute; Fontanarrosa, la posibilidad de editar su material in&eacute;dito &ldquo;es una de esas caricias fant&aacute;sticas que la vida te ofrece en medio de tanta paliza. Ver sus papeles viejos, algunos manuscritos, otros tipeados a m&aacute;quina con correcciones hechas a mano, me otorgaron la maravillosa sensaci&oacute;n de volver a verlo a &eacute;l (de ah&iacute; el entra&ntilde;able, futbol&iacute;stico y no tanto, 'quiero verte otra vez'), de escucharlo contar sentado del otro lado de la mesa y de estar ante la presencia de las historias de uno de los pilares de la literatura argentina, a pesar de lo que &eacute;l pensaba de s&iacute; mismo&rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        Por <a href="https://www.telam.com.ar/notas/202207/598904-obras-ineditas-roberto-fontanarrosa.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Claudia Lorenz&oacute;n, para la agencia T&eacute;lam</a>.
    </p><p class="article-text">
        <em>IG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/salen-luz-obras-ineditas-roberto-fontanarrosa-15-anos-muerte_1_9180633.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Jul 2022 16:23:17 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6ee537ef-32f0-4d8b-9efb-8c0ae3f1e14f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="167560" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6ee537ef-32f0-4d8b-9efb-8c0ae3f1e14f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="167560" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Salen a la luz obras inéditas de Roberto Fontanarrosa, a 15 años de su muerte]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6ee537ef-32f0-4d8b-9efb-8c0ae3f1e14f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Negro Fontanarrosa,Roberto Fontanarrosa,Libros,Editorial Planeta]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
