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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Tom Jobim]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/tom-jobim/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Tom Jobim]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA["Elis 72", el disco que fundó un sonido, las frágiles canciones de Laura Veirs y la historia de un hit]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/elis-72-disco-fundo-sonido-fragiles-canciones-laura-veirs-historia-hit_129_9193950.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5f3dbe5f-f1ff-4855-bab9-f9f792251e5d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Elis 72&quot;, el disco que fundó un sonido, las frágiles canciones de Laura Veirs y la historia de un hit"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Novedades y rescates en la red, entre las redes.</p></div><h3 class="article-text">Nada ser&aacute; como antes</h3><p class="article-text">
        Elis Regina. <em>Elis 72</em>, 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;Yo quiero tener una casa de campo/ del tama&ntilde;o ideal / para mis amigos, mis discos, mis libros/ y nada m&aacute;s&rdquo;, cantaba <strong>Elis Regina</strong> hace cincuenta a&ntilde;os. El mundo de una cierta clase social ilustrada, y de una cierta &eacute;poca, cab&iacute;a en esa casa de campo. En ese mismo a&ntilde;o, 1972, pero en un departamento de Manhattan, <strong>Woody Allen</strong> dialogaba con <strong>Humphrey Bogart</strong> &ndash;y con el Sam de <em>Casablanca</em>&ndash;, y se preparaba para recibir una cita femenina. Su amiga, <strong>Diane Keaton</strong>, lo ayudaba en tal menester y &eacute;l le ped&iacute;a consejo, mostrando dos discos &ndash;de larga duraci&oacute;n; eso que entonces se llamaba long play o disco a secas y que ahora se conoce como vinilo&ndash;. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; pongo, <strong>B&eacute;la Bart&oacute;k</strong> u <strong>Oscar Peterson</strong>?&rdquo;, preguntaba &eacute;l. La respuesta era inequ&iacute;voca: &ldquo;Oscar Peterson, pero que se vea la tapa de B&eacute;la Bart&oacute;k&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Allen, guionista y actor &ndash;el director del film, <em>Play it again, Sam</em>, fue <strong>Herbert Ross</strong>&ndash; escrib&iacute;a, en ese margen aparentemente humor&iacute;stico y en unos pocos segundos, uno de los grandes cap&iacute;tulos de la musicolog&iacute;a moderna. Aparec&iacute;a all&iacute; el valor identitario de la m&uacute;sica &ndash;y del disco como objeto&ndash; y, en particular, la igualaci&oacute;n simb&oacute;lica de dos objetos pertenecientes a categor&iacute;as supuestamente ajenas entre s&iacute; &ndash;la m&uacute;sica cl&aacute;sica y el jazz&ndash; pero amparadas en una serie m&aacute;s grande, la de la &ldquo;m&uacute;sica para escuchar&rdquo;. M&aacute;s all&aacute; del chiste y de que el jazz era &ndash;es&ndash; obviamente m&aacute;s adecuado como m&uacute;sica propiciatoria de una escena amatoria, el dato acerca de que se viera la otra tapa es fundamental. Lo que informaba era que el personaje de Allen &ndash;y seguramente Allen&ndash; no s&oacute;lo era alguien capaz de entender y disfrutar a Peterson o a Bart&oacute;k. Era alguien capaz de entender y disfrutar a ambos. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Se pon&iacute;a en escena aquello que en Buenos Aires se resum&iacute;a en una frase aparentemente progresista y repetida hasta el hartazgo: &ldquo;No hay m&uacute;sica popular y m&uacute;sica cl&aacute;sica sino buena y mala m&uacute;sica&rdquo;. </strong>C&oacute;mo y desde qu&eacute; patrones culturales se defin&iacute;a lo bueno y lo malo y, sobre todo, los contenidos de clase de esa definici&oacute;n siguen formando parte de una discusi&oacute;n pendiente. En principio, para un progresista tipo, resulta m&aacute;s f&aacute;cil ser abierto a la multiculturalidad si se trata de los pigmeos o los chorote que de Arjona o el reggaet&oacute;n. Pero, de todas maneras, ese relativo convenio acerca de una determinada clase de &ldquo;calidad&rdquo;, medida en t&eacute;rminos de complejidad o reflexi&oacute;n sobre el leguaje, fue determinante en las maneras de circulaci&oacute;n de la m&uacute;sica entre las clases medias ilustradas de ciudades como San Pablo, Buenos Aires o R&iacute;o de Janeiro y, por supuesto, en Nueva York, Par&iacute;s, Londres o Berl&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<em>Elis 72</em> fue el segundo de los &aacute;lbumes que ella titul&oacute; s&oacute;lo con su nombre. El primer hab&iacute;a sido publicado en 1966 y luego llegaron <em>Elis 73</em>, <em>74 </em>y <em>77</em>, con los interludios de <em>Elis e Tom</em>, la extraordinaria colaboraci&oacute;n con <strong>Tom Jobim</strong> en 1974, y <em>Falso Brilhante</em>, de 1976, con la m&uacute;sica de un espect&aacute;culo presentado ese a&ntilde;o. El disco abr&iacute;a con un blues, &ldquo;20 a&ntilde;os blue&rdquo;. &ldquo;Esta ma&ntilde;ana cuando me acord&eacute;/ mir&eacute; mi vida y me espant&eacute;/ yo tengo m&aacute;s de veinte a&ntilde;os/ yo tengo m&aacute;s de mil preguntas sin respuesta&hellip;&rdquo;, comienza Elis. La guitarra del samba y el piano a lo Jobim o a lo Zimbo Tr&iacute;o han desaparecido. El piano es el&eacute;ctrico y la guitarra, tambi&eacute;n el&eacute;ctrica, est&aacute; m&aacute;s cerca de <strong>Jeff Beck</strong> que de Jo&acirc;o Gilberto. Es, no obstante &ndash;y no s&oacute;lo por el idioma en que se canta&ndash; m&uacute;sica indudablemente brasile&ntilde;a pero ya atravesada por otro gesto. El esp&iacute;ritu Beatle que anida en &ldquo;Nada ser&aacute; como antes&rdquo; de <strong>Milton Nascimento</strong>, por ejemplo. En rigor <em>Elis 72</em> es, adem&aacute;s de su primer proyecto musical conjunto con <strong>C&eacute;sar Camargo Mariano</strong> &ndash;quien fue su marido&ndash;, su primer disco en el campo de lo que podr&iacute;an haber llamado jazz rock o rock nacional (de Brasil) pero atinadamente siguieron nombrando como MPB (M&uacute;sica Popular Brasile&ntilde;a). Elis Regina, que ante la irrupci&oacute;n de figuras como <strong>Gal Costa</strong> pod&iacute;a ser vista, a fines de los 60, como una artista ligada a la tradici&oacute;n del samba, sin abandonarla se convert&iacute;a en otra cosa. En la musa de una nueva generaci&oacute;n de autores &ndash;<strong>Jo&acirc;o Bosco</strong> y <strong>Aldir Blanc</strong>, <strong>Renato Teixeira</strong>, <strong>Ivan Lins</strong>&ndash; y en quien logr&oacute; las mejores versiones de Milton (&ldquo;Travessia&rdquo;, &ldquo;Conversando no bar&rdquo;), <strong>Gilberto Gil</strong> (&ldquo;Oriente&rdquo;) y, claro, el buen y viejo Tom Jobim. Y si de esp&iacute;ritu de &eacute;poca se trata no deber&iacute;a perderse de vida que, ese mismo a&ntilde;o, <strong>Chick Corea</strong> inaugur&oacute; su Return To Forever, un grupo dominado en los comienzos por la presencia de dos brasile&ntilde;os, <strong>Flora Purim</strong> y <strong>Airto Moreira</strong>, socio fundador, por su parte, de Weather Report, que en 1972 edit&oacute; su segundo disco, <em>I Sing The Body Electric</em>, cuyo t&iacute;tulo remit&iacute;a a un poema de <strong>Walt Whitman</strong> y a un cuento de <strong>Ray Bradbury</strong>. La electrificaci&oacute;n del cuerpo &ndash;y de la instrumentaci&oacute;n&ndash; y la idealizaci&oacute;n de aquella casa de campo con el tama&ntilde;o ideal para llevar a ella la cultura moderna y urbana: los libros, los discos &ndash;esos fetiches de hace medio siglo&ndash; y, claro, los amigos.
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    </figure><h3 class="article-text">Himnos desnudos</h3><p class="article-text">
        Laura Veirs. <em>Found Light.</em> Bella Union, 2022
    </p><p class="article-text">
        A veinte a&ntilde;os y 11 discos de su debut, <strong>Laura Veirs</strong> sigue siendo la m&aacute;s importante cantante, poeta y compositora (casi) secreta. Acompa&ntilde;amientos m&iacute;nimos y envolventes, citas a Keats, una voz que a veces, como en un espejo desplazado, se duplica de manera maravillosamente imperfecta y algunas apariciones de invitados como la notable saxofonista <strong>Charlotte Greve</strong> &shy;&ndash;fundadora del Cuarteto Lisbeth, cuyo &uacute;ltimo disco, <em>Release</em>, de paso, no est&aacute; mal recomendar&ndash; construyen un entramado hipn&oacute;tico. Colaboradora de <strong>Bill Frisell</strong> y <strong>K.D. Lang</strong> entre muchos otros, Veirs hace canciones como quien dibuja sobre un delgad&iacute;simo papel&nbsp;de seda. &ldquo;Seaside Haiku&rdquo;, &ldquo;Autumn Song&rdquo; y &ldquo;Naked Hymn&rdquo; (donde brilla Greve) son de una belleza tan deslumbrante como quebradiza.
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    </figure><h3 class="article-text">Una casa en New Orleans</h3><p class="article-text">
        Nadie que haya visto m&aacute;s de dos series en TV ha dejado de escuchar &ldquo;The House of Rising Sun&rdquo; en la versi&oacute;n grabada por The Animals en 1964. De origen incierto, a veces con cambios significativos en la letra o la m&uacute;sica, y en una zona fronteriza entre el country y el blues cuenta con versiones antiqu&iacute;simas, algunas recogidas en grabaciones de campo por music&oacute;logos como <strong>Alan Lomax</strong>, interpretaciones de celebridades como <strong>Bob Dylan</strong>, <strong>Joan Baez</strong>, <strong>Nina Simone</strong>, <strong>Miriam Makeba</strong> y <strong>Sin&eacute;ad O&rsquo;Connor</strong> y rarezas como las de <strong>Johnny Halliday</strong> en franc&eacute;s (&ldquo;Le p&eacute;nitentier&rdquo;) o <strong>Sandro</strong> en castellano. La historia es casi siempre la misma: alguien que ha tenido bastante mala suerte en Nueva Orleans. Aqu&iacute;, una lista con una selecci&oacute;n de lo que hay en Spotify:
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    </figure><p class="article-text">
        <em>DF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Fischerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/elis-72-disco-fundo-sonido-fragiles-canciones-laura-veirs-historia-hit_129_9193950.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Jul 2022 03:04:30 +0000]]></pubDate>
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