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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Fernando Peña]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Fernando Peña]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[De columnista de Fernando Peña a judío ortodoxo en Israel y padre de cinco hijos: "hay que tener mucha ayuda divina para la crianza"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/columnista-fernando-pena-judio-ortodoxo-israel-padre-cinco-hijos-hay-ayuda-divina-crianza_132_9191408.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9bb5c9e1-efa9-4af5-b51c-6f66e57413c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De trabajar en radio con Fernando Peña a convertirse en judío ortodoxo y ser padre de cinco hijos en Israel: &quot;No creo en los giros de 180 grados&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En esta entrega del newsletter Un trabajo Extraordinario, Natalí Schejtman cuenta la historia de Yaacov Lipszyc. Era el "Bicho" en El Parquímetro, el clásico programa que Peña tuvo en radio Metro. Pero en 2011, empezó a involucrarse más en la religión judía y hoy vive como ortodoxo en Jerusalén junto a su familia. ¿Cómo se cría bajo los preceptos estrictos de la religión? ¿Qué pasa si alguno de sus hijos quiere dejar de cumplir con ellos? ¿Les contó de Fernando Peña?</p></div><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Felicitaciones por el newsletter! Como padre de cinco, me pongo a disposici&oacute;n para consultas.
    </p><p class="article-text">
        Conozco hace muchos a&ntilde;os a la persona que me escribi&oacute; ese mensaje por Twitter, pero no con ese nombre. Yaacov Lipszyc ten&iacute;a, para m&iacute;, otros dos nombres. Uno es Mart&iacute;n, por el que todos lo conoc&iacute;an hasta entrados los veinte a&ntilde;os. El otro se lo puso Fernando Pe&ntilde;a cuando redactaba el informativo en Metro, circa 2006. Como &eacute;l era oyente fiel de El Parqu&iacute;metro, inclu&iacute;a en sus textos un poco de humor negro para que el conductor se luciera. Pe&ntilde;a hablaba del &ldquo;bichito&rdquo; que le tra&iacute;a las noticias y ese bichito finalmente se convirti&oacute; en su columnista de actualidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Bicho ven&iacute;a de una familia &ldquo;orgullosamente jud&iacute;a laica&rdquo;, como me cuenta ahora por tel&eacute;fono, hasta que sus padres, cuando &eacute;l ya trabajaba en la Metro, decidieron subir unos puntos en la intensidad de su involucramiento en la religi&oacute;n a trav&eacute;s de un primer acercamiento al juda&iacute;smo jas&iacute;dico de Jabad Lubavitch que despu&eacute;s continu&oacute; en una kehil&aacute; &ndash;comunidad&ndash; de Belgrano. Empezaron a comer kosher &ndash;una dieta ajustada a los preceptos b&iacute;blicos&ndash;&nbsp;y el Bicho, que ya ten&iacute;a m&aacute;s de 20 a&ntilde;os, se interioriz&oacute; desde el lado intelectual y aclarando que &eacute;l no pensaba &ldquo;cumplir con nada&rdquo;. En ese momento escrib&iacute;a en La Naci&oacute;n, trabajaba en la Metro con Pe&ntilde;a y estudiaba en Pu&aacute;n, Facultad de Filosof&iacute;a y Letras de la UBA. Despu&eacute;s de su jornada, se iba a la kehil&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Pe&ntilde;a ya hab&iacute;a muerto y el Bicho formaba parte del equipo inicial de&nbsp;<em>Gente Sexy</em>, comandado por Clemente Cancela. Pero su costado espiritual crec&iacute;a y a medida que iba estudiando se empez&oacute; a plantear cuestiones existenciales en relaci&oacute;n a la fama y la exposici&oacute;n. Si iba a involucrarse en la religi&oacute;n, no quer&iacute;a que se le hiciera tarde, que se le pasara la hora para poder &ldquo;ser parte de la discusi&oacute;n&rdquo;. Primero, viaj&oacute; por un mes a Israel a estudiar a una Yeshiv&aacute; &ndash;un lugar en donde se estudia la Tor&aacute; y su interpretaci&oacute;n,&nbsp;el Talmud&ndash;. Hasta que a los 25 a&ntilde;os, viaj&oacute; de manera definitiva. En todo sentido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pas&oacute; de vivir solo, ser un periodista joven bastante exitoso y demandado, a convivir con cuatro otras personas en un lugar nuevo, donde entraba de grande. Primero estuvo en una Yeshiv&aacute; en la que estudian chicos que suelen tener un background universitario como &eacute;l. Hasta que pudo entrar en otra Yeshiv&aacute; que ya era para aquellos que s&iacute; hab&iacute;an sido criados en hogares ortodoxos. Esa legitimaci&oacute;n del conocimiento adquirido lo hizo relajarse: ahora s&iacute; estaba listo para conocer a una mujer con la que casarse. Pero no quer&iacute;a que fuera israel&iacute;, por las barreras idiom&aacute;ticas. A su esposa la conoci&oacute; por medio de un amigo de sus padres que conoc&iacute;a a su familia. La mujer era ortodoxa de toda la vida, criada en el Once, y trabajaba ense&ntilde;ando en un colegio de mujeres. Cuando Mart&iacute;n, que ya respond&iacute;a c&oacute;modo como&nbsp;Yaacov &ndash;nombre hebreo que le pusieron tambi&eacute;n cuando naci&oacute;&ndash;&nbsp;vino de visita para las Pascuas jud&iacute;as, la conoci&oacute;. &ldquo;Primero, el nexo que ten&iacute;amos cheque&oacute; si yo estaba para casarme. Alguien tiene que hacer de nexo porque no la vas a conocer en un recital de Babas&oacute;nicos... Estaba en Buenos Aires, salimos una vez, fuimos al lobby de un hotel. El encuentro tiene que ser en un lugar p&uacute;blico. Otra vez fuimos a caminar por Puerto Madero. Se tocan temas que no habl&aacute;s en otro tipo de citas&rdquo;. En esas charlas largas se incluye la visi&oacute;n del mundo y las perspectivas familiares. &ldquo;Salimos seis veces y decidimos que nos &iacute;bamos a casar&rdquo;. Una vez que se oficializa el noviazgo no pasa mucho tiempo hasta el casamiento. Tampoco hay contacto &iacute;ntimo, ni un beso, hasta ese momento. Una vez que se casan, la mujer lleva peluca.
    </p><p class="article-text">
        Al a&ntilde;o de haberse casado, lleg&oacute; la primera hija, al a&ntilde;o y un mes de ella lleg&oacute; el segundo, hasta la quinta, que tiene 11 meses. A los dos, me cuenta &eacute;l, les gustar&iacute;a tener m&aacute;s hijos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Supe de esta decisi&oacute;n del Bicho en su momento &ndash;hab&iacute;amos compartido unas vacaciones: &eacute;ramos amigos&ndash; pero no volv&iacute; a hablar con &eacute;l hasta ahora. En realidad, por diez a&ntilde;os estuvo bastante desconectado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su presente, en donde religi&oacute;n y paternidad van de la mano, y la curiosidad acerca de c&oacute;mo una persona toma un determinado camino espiritual que implica cambiar la vida cotidiana y c&oacute;mo involucra a sus hijos en esa decisi&oacute;n que tom&oacute;, me hizo pensar en que este env&iacute;o de&nbsp;<em>Un Trabajo Extraordinario</em>&nbsp;est&eacute; protagonizado por su historia.
    </p><p class="article-text">
        La cantidad de hijos, por cierto, hace bastante honor al t&iacute;tulo de este espacio.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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        &iquest;Cu&aacute;nta libertad tienen &ndash;tenemos&ndash; los hijos para romper con las tradiciones familiares? Esa es una pregunta que me apareci&oacute; m&aacute;s como madre que como hija. A las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os recientemente los llamamos&nbsp;<em>sujetos de derecho</em>&nbsp;pero b&aacute;sicamente hay temporadas altas de la crianza en que todo se reduce a decir que no: no digas malas palabras, no trates as&iacute; a tu hermano, no pod&eacute;s ver m&aacute;s tele, no te presto el celular. A veces, pareciera que tienen m&aacute;s libertad para decidir faltar a la escuela que para tomar gaseosas. &iquest;A partir de qu&eacute; edad podemos abrazar integralmente el esl&oacute;gan de&nbsp;<em>sus cuerpos sus decisiones&nbsp;</em>sin que eso implique que se lastimen?&iquest;Hasta qu&eacute; punto criar es persuadir?&iquest;Por qu&eacute; tengo que obligarlo a aprender a nadar pero no a comer verduras, si ninguna cosa le gusta y las dos le hacen bien? Hay un mundo de imposiciones bien vistas y otras mal vistas, algunas que les salvan la vida &ndash;bajate de esa escalera ya&ndash; otras que los avasallan, y surfeando entre unas y otras al menos yo puedo decir que cr&iacute;o a mis hijos (al grande al menos) con una libertad moderada. Mucha es mi sorpresa cuando lo escucho decirme cosas como &ldquo;Vos no me pod&eacute;s decir lo que tengo que hacer&rdquo;. Me parece un desprop&oacute;sito que quiera rebelarse a los cuatro a&ntilde;os y medio.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me inclino por pensar que en una familia jud&iacute;a ortodoxa hay cuestiones menos debatibles: c&oacute;mo vestirse, c&oacute;mo llevar el pelo &ndash;los chicos no pueden cort&aacute;rselo hasta los 3 a&ntilde;os&ndash; o qu&eacute; comer est&aacute; indicado en los preceptos b&iacute;blicos que los ortodoxos siguen al pie de la letra. Su adscripci&oacute;n y sus renunciamientos son expl&iacute;citos. Pero adem&aacute;s, muchas de estas comunidades suelen vivir m&iacute;nimamente expuestas a otras alternativas de vida, en barrios espec&iacute;ficos, rechazan innovaciones modernas &ndash;esto no es uniforme entre todas las comunidades&ndash;, a tal punto que la &uacute;ltima producci&oacute;n audiovisual masiva estrenada por Netflix que versaba sobre el mundo jud&iacute;o ortodoxo,&nbsp;<em>Poco Ortodoxa,</em>&nbsp;contaba la historia de una dif&iacute;cil huida de un&nbsp;mundo cerrado y asfixiante por parte de una mujer joven. Hay, de hecho, algunas voces de mujeres ortodoxas que empiezan a alzarse buscando igualdad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Yaacov, obviamente, no ve as&iacute; su vida ni a su comunidad. Incluso aunque sus antecedentes en la vida secular y medi&aacute;tica probablemente lo acomoden en un lugar de bicho raro una vez m&aacute;s.</strong>
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                Yaacov enseña Torá a jóvenes de habla hispana que llegan de distintas partes del mundo a Israel.                            </span>
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        Son vacaciones de verano en Israel. Eso implica que los cuatro hijos escolarizados s&oacute;lo tengan escuela por la ma&ntilde;ana. A la tarde, la mam&aacute; de los chicos adapta su trabajo full time en una revista sobre juda&iacute;smo para estar en su casa, excepto los lunes que est&aacute; &eacute;l a cargo.&nbsp;La beb&eacute; va a una guarder&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Yaacov se explaya sobre el tema de cu&aacute;nta libertad hay en la crianza de sus hijos seg&uacute;n la ortodoxia jud&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Esa es una pregunta bastante instalada pero es parte de un preconcepto. La escuela a la que yo fui tambi&eacute;n ten&iacute;a cierto perfil. No es casual que terminara estudiando filosof&iacute;a y periodismo. Mis hijos no ven la tele, el consumo de medios est&aacute; muy limitado, aunque con los chicos m&aacute;s grandes se hace dif&iacute;cil. Uno como padre hay cosas que no le puede imponer incluso a un nene de cuatro a&ntilde;os. Por supuesto que a mi me gustar&iacute;a que mis hijos tengan una vida con Dios, me esfuerzo porque tengan una vida religiosa. Pero la religi&oacute;n no se puede imponer. Hay casos que lamentablemente deciden dejar de tener una vida religiosa, y hay una m&aacute;xima en cualquier padre que los chicos van a crecer bien cuando hay amor, entendimiento, armon&iacute;a, apoyo, respaldo. Si me plantean alg&uacute;n d&iacute;a, por ejemplo, que no quieren comer m&aacute;s kosher habr&aacute; una conversaci&oacute;n. A un chico sobre todo hoy en d&iacute;a de cualquier &aacute;mbito del planeta a partir de cierta edad vos no le pod&eacute;s decir qu&eacute; tiene que hacer. Ah&iacute; hay una conversaci&oacute;n entre padres e hijos en la que pod&eacute;s transmitir los valores que uno tiene y considera que son fundamentales y en esa conversaci&oacute;n lograr que el chico se identifique con esos valores.&nbsp;<strong>Mi objetivo como padre no es aclarar las prohibiciones y los permisos, mi tarea es que entiendan que todo lo que hacemos en el mundo material tiene una consecuencia en el mundo espiritual. Si logro que entiendan eso no tengo que estar dici&eacute;ndole lo que se puede y lo que no se puede, porque adem&aacute;s con un pre adolescente no tiene sentido.</strong>&nbsp;No existe ning&uacute;n padre que pueda controlar lo que su hijo compra en el kiosco. En el momento en que tu hijo cerr&oacute; la puerta de la casa y se fue se abren un mont&oacute;n de posibilidades que est&aacute;n fuera de tu alcance y ah&iacute; entra a jugar todo lo que les ense&ntilde;amos y educamos.&nbsp;<strong>Pero tambi&eacute;n hay que tener mucha ayuda divina para la crianza.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ahora es padre en el marco de una comunidad que, dice, es una &ldquo;minor&iacute;a dentro de una minor&iacute;a&rdquo;, y hay situaciones en las que sus hijos lo notan, como la vez que viajaron en avi&oacute;n y vieron que a ellos les daban una bandejita de comida distinta que la del resto, y menos tentadora:&nbsp;<strong>&ldquo;Uno tiene que trabajar su autoestima. El chico lo puede sentir como algo muy negativo o el chico puede lograr tener cierto orgullo, sentir que es un honor estar en este grupo, no me averg&uuml;enzo, yo voy a defender este espacio por m&aacute;s de que el resto del mundo me quiera convencer de que es un error&rdquo;.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando las audiencias lo conoc&iacute;an como Bicho, Yaacov ten&iacute;a una vida en los medios de comunicaci&oacute;n, esos mismos medios que hoy dif&iacute;cilmente entren a su casa: sus hijos no acceden a la computadora &ndash;&eacute;l tiene smartphone hace poco, de hecho, y s&oacute;lo para trabajar&ndash; y dif&iacute;cilmente agarren el celular de sus padres. As&iacute; como hoy &eacute;l no ve casi ninguna serie &ndash;no vio&nbsp;<em>Poco Ortodoxa</em>, por ejemplo, pero est&aacute; al tanto de su existencia&ndash;, excepto alg&uacute;n que otro documental que sabe que no tiene im&aacute;genes sexuales, orbit&oacute; durante a&ntilde;os alrededor del genio y la figura de Fernando Pe&ntilde;a, un actor y comediante que hizo de la transgresi&oacute;n y de las m&uacute;ltiples personalidades su marca registrada. Sabe que en alg&uacute;n momento tendr&aacute; que presentarles el personaje a sus hijos.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Todav&iacute;a no se dio esa conversaci&oacute;n, seguramente se d&eacute; en alg&uacute;n momento. Ellos saben que yo escribo y seguramente les tendr&eacute; que explicar el concepto de radio, qu&eacute; es la radio, qu&eacute; es el periodismo. Para mi es importante que sepan qui&eacute;n fue Fernando Pe&ntilde;a.&nbsp;<strong>Ojal&aacute; cuando llegue el momento pueda contarles la figura de Pe&ntilde;a m&aacute;s all&aacute; de las superficialidades.</strong>&nbsp;No me gustar&iacute;a que la conversaci&oacute;n pasara por ah&iacute; sino por haber tenido la suerte y el privilegio de trabajar con el mejor conductor de la historia de la radio.
    </p><p class="article-text">
        A Yaacov no le gusta el t&eacute;rmino &ldquo;ultraortodoxo&rdquo; con el que se suele describir&nbsp;a los jud&iacute;os jared&iacute;es de los que &eacute;l forma parte y cuya traducci&oacute;n es &ldquo;temerosos de Dios&rdquo;. Le parece que lo &ldquo;ultra&rdquo; guarda un sesgo despectivo y que son ortodoxos. En Israel, adonde se mud&oacute; hace diez a&ntilde;os, los jared&iacute;es representan el 12,6% de la poblaci&oacute;n y son una fuerza pol&iacute;tica activa. Son llamados ultraortodoxos en documentos oficiales.
    </p><p class="article-text">
        Suelen tener muchos hijos: la Tor&aacute; llama a &ldquo;ser fruct&iacute;feros y multiplicarnos&rdquo;. Y si bien los rabinos permiten algunos m&eacute;todos anticonceptivos como el DIU en determinadas situaciones, el preservativo&nbsp;no est&aacute; permitido. En Israel, la tasa de fertilidad de las mujeres jared&iacute;es es del 6,6 hijos.
    </p><p class="article-text">
        La rutina familiar con cinco hijos y nula familia viviendo cerca &ndash;casi todos viven en Argentina, cosa que lamenta&ndash; es agitada: &eacute;l se despierta a las 6.30, va a rezar mientras su esposa e hijos duermen. Cuando vuelve a las 7,45, ya est&aacute;n despiertos y casi preparados para ir a la escuela, cosa en la que &eacute;l colabora. Una vez distribuidos los cinco, &eacute;l parte a la Yeshiv&aacute; en la que ense&ntilde;a, en la ciudad vieja de Jerusal&eacute;n. Despu&eacute;s de dar clase, a la una y cuarto, viene el segundo rezo del d&iacute;a. De ah&iacute; se va a otra Yeshiv&aacute; a estudiar y vuelve a su casa a las seis y media de la tarde, cuando los chicos, en general, ya cenaron. Junto con su esposa, se ocupan de dormir a todos y a las 21, se va a hacer su rezo nocturno a la sinagoga. En general, se queda trabajando en traducciones cuando vuelve, mientras la casa est&aacute; en silencio.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su esposa trabaja en una revista de cultura jud&iacute;a para Estados Unidos. <strong>Es parte de una tendencia: el 73% de las mujeres jared&iacute;es participan del mercado laboral (frente a la media de 83% de las mujeres israel&iacute;es) y buena parte de ellas trabaja mucho m&aacute;s que sus maridos.</strong> Yaacov y su esposa viven de los sueldos de ambos, una asignaci&oacute;n por cada hijo y un subsidio marginal para estudiantes. La paternidad es tambi&eacute;n una demanda econ&oacute;mica importante.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Ser pap&aacute; es un desaf&iacute;o y una alegr&iacute;a enorme, una entrega y disposici&oacute;n constante. Si uno no puede estar para los chicos creo que es una mala idea ser padre. Con mi esposa somos un equipo. Obvio que ella hace mucho m&aacute;s que yo, pero porque hace mejor las cosas que yo, no porque yo est&eacute; reflexionando acerca de la vida y ella est&aacute; con los pibes. Hago mil millones de cosas, es el &uacute;nico modo de que la casa pueda funcionar. Si la casa funciona es porque ella es lo m&aacute;ximo, porque ella es una genia. Y yo hago bastante como para que la genia quiera estar al lado m&iacute;o. No tenemos ni siquiera la ayuda de alguna persona que venga por hora.&nbsp;<strong>Con cinco chicos, termin&aacute;s de limpiar la casa y al nene se le vuelca el vaso de coca todo pegajoso. Israel es un pa&iacute;s caro. La exigencia econ&oacute;mica con la paternidad es muy alta. Mi esposa se esfuerza mucho, yo ense&ntilde;o, hago traducciones, y eso para vivir casi en cero. Muchas veces me pregunto c&oacute;mo ser&iacute;a volver a Argentina, con el acompa&ntilde;amiento de los padres. Les cuesta venir de visita porque es muy caro</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La religi&oacute;n y su arista medi&aacute;tica tuvieron convergencias: una es el podcast&nbsp;<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=c80eb580ba&amp;e=9eceffb6ee" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Final Abierto</a>, en el que conversa sobre el mundo ortodoxo y temas actuales &ndash;desde la cancelaci&oacute;n hasta el hor&oacute;scopo&ndash;&nbsp;con el rabino Jonathan Berim. En uno de los episodios, &ldquo;Un viaje ortodoxo&rdquo;, se dedicaron a comentar lo que puede ser un viaje en avi&oacute;n con todo el grupo familiar y sus valijas. Adem&aacute;s del podcast, el otrora Bicho firma como Yaacov Lipszyc sus columnas sobre comportamientos y espiritualidad en&nbsp;<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=c3d4d37324&amp;e=9eceffb6ee" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Infobae</a>. Entre su pasado con Pe&ntilde;a y este presente ortodoxo, empieza a haber algunos puntos de uni&oacute;n que en definitiva no dejaron de ser parte de sus intereses.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No creo en los giros de 180 grados. El periodismo tiene mucho de buscar la verdad, y muchas veces la verdad la pintan de muchas maneras por temor. Es mas facil dar una versi&oacute;n edulcorada de las cosas, para que nadie se ofenda. Pero hay otro tipo de periodismo que es el que busca la verdad, pero la verdad puede ofender.&nbsp;<strong>Cuando yo dej&eacute; la Argentina y abrac&eacute; esta vida religiosa, yo no estaba buscando algo que me haga sentir bien. Cuando uno es lo suficientemente honesto termina viendo que la espiritualidad es un trabajo. Para tener una vida espiritual, uno tiene que estar dispuesto a esforzarse y dejar de lado ciertas cosas.&nbsp;</strong>Pero a la vez, a mi me gusta el periodismo. Pens&eacute; que no pod&iacute;a hacerlo como ortodoxo y eso es falso. Es la voluntad divina que yo sea yo y que yo no sea el Rabino Principal de Israel. Yo soy esto, uno no le puede dar la espalda a eso porque termina siendo la diferencia comparativa que tiene con otros. Si uno cree en la voluntad divina de para qu&eacute; me pusieron ac&aacute; uno tiene que ser inteligente para ver c&oacute;mo puede poner esto en servicio de la vida que eligi&oacute;. Eso es algo que tambi&eacute;n me gustar&iacute;a transmitirle a mis hijos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Yaacov tiene que cortar: le toca buscar a sus hijos y cumplir con el puzzle de la paternidad. Yo trato de imaginarme su casa, su barrio, su vestimenta, y la atm&oacute;sfera sonora de una vida con cinco hijos, aunque su voz en el tel&eacute;fono me remita a un programa en la radio m&aacute;s hipster de los primeros 2000, antes de que se usara esa palabra. Me pregunto, tambi&eacute;n, qu&eacute; pensar&iacute;a Pe&ntilde;a al conocer la historia reciente de quien &eacute;l apod&oacute; Bicho: &ldquo;Se matar&iacute;a de risa al principio&rdquo;, concluye Yaacov, &ldquo;pero al ver que es algo en serio lo hubiera respetado: a &eacute;l no le gustaba el caretaje, pero cuando ve&iacute;a que el otro se lo tomaba en serio y no era hip&oacute;crita lo s&uacute;per respetaba&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<em>NS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalí Schejtman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/un-trabajo-extraordinario-historias-e-ideas-sobre-maternidad-y-paternidad-en-argentina/columnista-fernando-pena-judio-ortodoxo-israel-padre-cinco-hijos-hay-ayuda-divina-crianza_132_9191408.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Jul 2022 03:36:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De columnista de Fernando Peña a judío ortodoxo en Israel y padre de cinco hijos: "hay que tener mucha ayuda divina para la crianza"]]></media:title>
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