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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Adaptaciones]]></title>
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      <title><![CDATA[Las adaptaciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/adaptaciones_129_9196030.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bdcd4460-dee5-41f5-ac2c-d93fd7e36bc3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las adaptaciones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Persuasión (2022), la muy criticada adaptación de Jane Austen protagonizada por Dakota Johnson, y los intentos más agraciados de llevar a un formato audiovisual las obras de la escritora británica.</p></div><p class="article-text">
        Es extra&ntilde;&iacute;simo, si una se pone a pensarlo, que las historias que pasan de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n para ser le&iacute;das, gozadas y adaptadas una y otra vez sean tan a menudo historias de amor. Dir&aacute;n que el amor no pasa de moda, que es eterno y atemporal: pero no hay casi nada m&aacute;s temporal que el amor. Lo que se entiende por amor en una &eacute;poca y en un lugar no se parece en nada a lo que se entiende por amor en otra. Pero alcanza con algunos c&oacute;digos, con algunas palabras clave para que podamos superponer nuestras formas de amar en cualquier relato, y de eso se tratan esas historias de amor que terminan llam&aacute;ndose cl&aacute;sicos y volvi&eacute;ndose recipientes para que cada &eacute;poca deposite sus deseos y ansiedades.
    </p><p class="article-text">
        Pensaba en esto mirando <em><strong>Persuasi&oacute;n</strong></em>, la ultim&iacute;sima y ultra criticada adaptaci&oacute;n de <strong>Jane Austen</strong> protagonizada por Dakota Johnson, pero lo suelo pensar tambi&eacute;n mirando la <em><strong>Orgullo y prejuicio</strong></em> de Keira Knightley que a la gente en general s&iacute; le gusta. En el fondo una adaptaci&oacute;n quiz&aacute;s sea eso: trasladar una historia a un lenguaje tal que las personas de otra &eacute;poca puedan sentir por ella la agitaci&oacute;n y la emoci&oacute;n que las de otro tiempo sintieron por la obra original. Cuando era chica era una lectora obsesiva de Jane Austen y recuerdo que siempre me decepcionaban los finales: las cosas terminan bien, pero Austen hac&iacute;a un esfuerzo por explicar que la protagonista no se enamoraba del encanto y la iron&iacute;a (de hecho, en las novelas de Austen siempre hay un falso candidato que es m&aacute;s encantador que el que gana al final, un chanta hermoso y galante que resulta ser, bueno, eso mismo) sino de la integridad del car&aacute;cter, de la altura moral y la nobleza que se expresaba tanto en las acciones como en el rango (ninguna protagonista, jam&aacute;s, termina con un pobre). La Elizabeth Bennett de Keira Knightley se enamora, como en las comedias rom&aacute;nticas de los 90 y los primeros 2000, del ida y vuelta canchero con su Darcy: empiezan sac&aacute;ndose chispas y terminan prendi&eacute;ndose fuego. Ser&iacute;a mucho m&aacute;s dif&iacute;cil mostrar que ella se enamora, como subraya Austen en el libro, que lo que a Lizzy la sorprende y la seduce es el modo en que Darcy ayuda a su familia a salvar su honor sin tener por qu&eacute; hacerlo ni esperar nada a cambio; es bastante dif&iacute;cil que un espectador contempor&aacute;neo se entusiasme con algo as&iacute;. Y sin embargo, puede que lo m&aacute;s rico e intenso de la experiencia de leer a Jane Austen sea eso, no leer una historia de amor como la que a una le gustar&iacute;a vivir sino transportarse a sentimientos que ya no estamos configuradas para experimentar, acercarse a subjetividades que ya no pueden ser las nuestras y entender c&oacute;mo esa gente, con esos valores tan distintos, trataba de compartir la vida; habitar el mundo de una hero&iacute;na que es inteligente y sensible pero no piensa que el honor sea una tonter&iacute;a, que se toma en serio a la virtud y a los t&iacute;tulos nobiliarios y que piensa cr&iacute;ticamente sobre el rol de las mujeres en su mundo pero un poco como nosotras debemos de pensar el nuestro, con puntos ciegos que solo entender&aacute;n nuestras hijas.
    </p><p class="article-text">
        Hay poco de eso en las adaptaciones de Austen de los 90 y los 2000, que en general son intentos de <strong>Nora Ephron</strong> con enaguas; la de <strong>Emma Thompson</strong> y <strong>Ang Lee</strong> de <em><strong>Sensatez y sentimientos</strong></em> es, desde mi humilde posici&oacute;n, <strong>la &uacute;nica que hace el esfuerzo de ir hacia Austen en lugar de traer a Austen hacia nosotros</strong>, y el resultado es una pel&iacute;cula de un tono muy singular, como hecha en colores callados, sin estridencias ni complacencias para el p&uacute;blico (y que conserva, mejor que ninguna, el final decepcionante que tanto goce neur&oacute;tico me daba de chica). Pero la <em>Persuasi&oacute;n</em> de Netflix indica que estamos, quiz&aacute;s, ante una nueva era de adaptaciones, que ya ni siquiera se contentan con convertir a estos relatos corteses de matrimonio en amores ardorosos; ya ni siquiera soportan a sus hero&iacute;nas. Necesitan que los personajes tengan el nivel de autoconciencia, distancia cr&iacute;tica de su &eacute;poca y hasta casi de terapia de una chica urbana del siglo XXI. No se les ocurre que una pueda interesarse en la mente y el coraz&oacute;n de una persona que no es eso; como si para interesarme por un relato de la juventud de mi abuela yo tuviera que entender que, <em>en el fondo</em>, mi abuela es igual que yo, habla a c&aacute;mara como Fleabag y piensa como tuitera. Es como si de verdad no pudi&eacute;ramos entender o admirar ninguna forma de sensibilidad e inteligencia que no fuera exactamente la nuestra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me molesta <em>Persuasi&oacute;n</em> por eso, no porque me interese la fidelidad de nada o a nada. Adaptar una obra es siempre elegir qu&eacute; historia una va a contar, y ninguna elecci&oacute;n es en s&iacute; misma m&aacute;s v&aacute;lida que ninguna otra, como no es en principio ni m&aacute;s ni menos valioso elegir escribir un cuento sobre un granjero o sobre una princesa de M&oacute;naco. Pero mi sensaci&oacute;n es que a la pregunta de &ldquo;qu&eacute; nos puede interesar de una novela de Jane Austen hoy&rdquo;, la respuesta de <em>Persuasi&oacute;n </em>es &ldquo;contar un mundo donde nadie trabaja, las mujeres no tienen sexo y todos se dedican a la banalidad sin tener que hacernos cargo de por qu&eacute;&rdquo;; es arbitrario que la Anne de Dakota Johnson pueda tomar vino del pico en su cuarto pero no puede ocupar su tiempo en nada &uacute;til ni tener sexo antes de casarse, realmente. Es arbitrario que su hermana hable como una cheta de Instagram, que todos hablen como gente de Instagram pero lleven esos vestidos y vivan en palacios. <strong>Todo en la ficci&oacute;n puede ser un poco arbitrario, pero la pregunta es por qu&eacute; alguien elige para contarnos estas arbitrariedades y no otras</strong>. <em><strong>Clueless</strong></em>, mi otra adaptaci&oacute;n favorita de Austen de los 90, decide que lo importante de <em>Emma</em> no son los vestidos corte princesa ni los matrimonios arreglados sino el cuento de una chica fr&iacute;vola y fascinada con su propio encanto que en alg&uacute;n momento tiene que empezar a tener registro del resto del mundo y de su propio coraz&oacute;n: ese es el tipo de cosa que no pasa de moda. La sensaci&oacute;n con <em>Persuasi&oacute;n</em> es que nos da pudor hacer <em>Gossip</em> <em>Girl</em> en un mundo te&ntilde;ido de supuesto progresismo y entonces la cambiamos de &eacute;poca y le metemos unas narrativas de diversidad inveros&iacute;miles, pero en el fondo creemos que nada le interesa m&aacute;s&nbsp; a la audiencia que un mont&oacute;n de chicas aburridas sin sensibilidad, prospectos ni b&aacute;sicamente razones para vivir; es como si no quisieran meterse con las dificultades de ser mujer ahora, pero tampoco con las de ser mujer ayer, que las enuncian, pero no parecen entenderlas.
    </p><p class="article-text">
        Creo que esta pel&iacute;cula intrascendente me incomod&oacute; porque me hizo sentir en una especie de distop&iacute;a neoconservadora, un mundo sin los problemas del sexo y el deseo con los que vivimos hoy pero sin tampoco los problemas de vivir sin libertad para el sexo y el deseo como antes; un mundo en el que nos interesamos sin pudor por la vida de gente que no hace nada, por sus peque&ntilde;os problemitas, b&aacute;sicamente como contar vidas de influencers pero tom&aacute;ndolas en serio, como si crey&eacute;ramos que la verdad del sentido de la existencia y del amor est&aacute; en esas viditas que nos muestran, como si el hecho de que Kim Kardashian cada tanto haga un buen chiste a c&aacute;mara la volviera algo mas valioso y menos decadente. Lo hab&iacute;a escrito Foster Wallace, en su ensayo sobre la televisi&oacute;n: la trampa de la televisi&oacute;n es que puede ser ir&oacute;nica sobre s&iacute; misma y as&iacute; hacerte sentir que no es rid&iacute;cula y banal, que est&aacute; por encima de eso, que <em>nosotros</em> estamos por encima de eso. Jane Austen se re&iacute;a en su novelas del absurdo de las vidas que retrataba, mucho m&aacute;s en su discurso indirecto (el recurso literario que m&aacute;s famosa la hizo) que en boca de sus personajes; probablemente lo que le falte a esta pel&iacute;cula es eso, discurso indirecto y verdadera conciencia del rid&iacute;culo. En otras palabras: a diferencia de la <em>Persuasi&oacute;n</em> de 2022, Jane Austen sab&iacute;a que ella no estaba por encima de nada; no sabr&iacute;a c&oacute;mo describir mejor la marca de su grandeza, la sutileza de su cr&iacute;tica social.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>TT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/adaptaciones_129_9196030.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Jul 2022 03:04:53 +0000]]></pubDate>
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