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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Talleres ferroviarios]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Talleres ferroviarios]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Chicas ferroviarias, obreras, superpoderosas y de Tafí Viejo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/chicas-ferroviarias-obreras-superpoderosas-tafi-viejo_1_9205478.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6afe4221-5f36-453a-85c9-5b21e5c61f6d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1053436.jpg" width="1344" height="756" alt="Chicas ferroviarias, obreras, superpoderosas y de Tafí Viejo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Rocío y Brenda son las primeras mujeres en realizar los mismos trabajos que los hombres en la reparación de vagones, en los históricos talleres ferroviarios tucumanos.</p></div><p class="article-text">
        En las 22 hect&aacute;reas cubiertas por los gigantescos galpones de los talleres ferroviarios de Taf&iacute; Viejo, considerados los m&aacute;s grandes de Sudam&eacute;rica en su tipo, <strong>se sintetiza gran parte de la historia argentina del &uacute;ltimo siglo</strong> por sus marchas y contramarchas, apogeo, debacle, crisis, cierre y reapertura. Tambi&eacute;n por una caracter&iacute;stica que defini&oacute; un modo de relaci&oacute;n entre sus alguna vez 5300 operarios, en la d&eacute;cada del 50: <strong>un mundo de machos</strong>. Como signo de nuevos tiempos, desde el 2020, la dotaci&oacute;n de obreros tiene entre sus integrantes a dos j&oacute;venes mujeres. Al un&iacute;sino, confesaron a <strong>elDiarioAR</strong> sentirse <strong>&ldquo;orgullosamente ferroviarias&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Brenda Villafa&ntilde;e tiene 22 a&ntilde;os y Roc&iacute;o Aguirre, 24. Las dos son tafice&ntilde;as e ingresaron a la planta hace dos a&ntilde;os, en plena pandemia, cuando se enteraron que se abr&iacute;a una posibilidad para quienes hab&iacute;an estudiado en la &uacute;nica escuela t&eacute;cnica estatal que existe en Taf&iacute; Viejo y que naci&oacute; a inicios del siglo pasado espec&iacute;ficamente para nutrir de trabajadores especializados a los talleres. En el &uacute;ltimo a&ntilde;o, los estudiantes que lo decid&iacute;an pasaban a formar parte de la empresa estatal y cobraban una mensualidad hasta que a los 18 a&ntilde;os ese pago se transformaba en un sueldo.
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        &ldquo;Apenas me enter&eacute;, present&eacute; los papeles y fui seleccionada. No lo pod&iacute;a creer porque cumpl&iacute;a el sue&ntilde;o de ser independiente y en algo que siempre estuvo en m&iacute;, porque mi t&iacute;o y pap&aacute; del coraz&oacute;n Juan Verd&uacute; fueron ferroviarios. Juan me cont&oacute; desde ni&ntilde;a la historia de lucha de los ferroviarios contra las dictaduras y la privatizaci&oacute;n del menemismo, en los 90, y eso me atrap&oacute;&rdquo;, cont&oacute; Brenda. En Roc&iacute;o tambi&eacute;n corre por sus venas sangre ferroviaria porque un abuelo y su pap&aacute; lo fueron. &ldquo;Me propusieron ingresar y no lo dud&eacute;, c&oacute;mo negarme a esta posibilidad&rdquo;, reflexion&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n teniendo formaci&oacute;n t&eacute;cnica desconoc&iacute;an cu&aacute;les ser&iacute;an sus funciones en la planta as&iacute; que se abri&oacute; ante ellas un mundo de interrogantes. Apenas ingresaron fueron capacitadas en varias tareas hasta que se les asignaron funciones espec&iacute;ficas. Brenda trabaja en la Secci&oacute;n Bogies, una parte del sistema de rodamiento de un vag&oacute;n, mientras que Roc&iacute;o lo hace en Tracci&oacute;n y Frenos, tambi&eacute;n del vag&oacute;n. <strong>Desarrollan sus tareas de igual modo que un hombre, en nada se diferencian y esto es lo in&eacute;dito de sus incorporaciones</strong> porque a lo largo de la historia de estos talleres, las pocas mujeres que hubo estuvieron en &aacute;reas administrativas o enfermer&iacute;a. Es decir, <strong>est&aacute;n abriendo un camino</strong>.
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        Claro que eso supuso desaf&iacute;os cotidianos, en el d&iacute;a a d&iacute;a con sus compa&ntilde;eros. Por ejemplo, ellos debieron modificar el h&aacute;bito de ponerse sus ropas de trabajo sin utilizar el vestuario y ponerle fin a las habituales bromas pesadas sexistas de anta&ntilde;o o llamarse entre s&iacute; con palabras picantes. &ldquo;Tuvimos que cambiar esas conductas, su presencia fue la llegada de un nuevo tiempo y necesario. Para algunos fue como una interpelaci&oacute;n, de a poco incorporaron la mirada hacia el o la otra y eso mejor&oacute; la convivencia en un espacio asociado al trabajo duro y rudo&rdquo;, reflexion&oacute; Pedro D&iacute;az, compa&ntilde;ero de ambas y referente gremial de la planta que tiene una dotaci&oacute;n de 55 personas y que depende de la empresa estatal Trenes Argentinos Cargas (Belgrano Cargas y Log&iacute;stica).
    </p><p class="article-text">
        Otro modo de relaci&oacute;n a reformular fue el car&aacute;cter protector que asum&iacute;an sus compa&ntilde;eros hombres al procurar evitar que hicieran trabajos que impliquen mucha fuerza. Esto no dejaba de ser para ellas una consideraci&oacute;n que se agradec&iacute;a pero que, a su vez, sent&iacute;an como un techo para su crecimiento como obreras. <strong>&ldquo;Al principio no nos dejaban manejar cosas pesadas o trataban</strong> de evitarnos grandes esfuerzos y lo tuvimos que hablar con ellos porque detr&aacute;s de esa buena intenci&oacute;n, eso no nos permitir&iacute;a adquirir nuevas habilidades y conocimientos. Despu&eacute;s de un tiempo lo entendieron y mejor&oacute; la convivencia&rdquo;, relat&oacute; Brenda.
    </p><p class="article-text">
        Las dos llevan puestos sus uniformes azules con bandas refractarias, pura manchas oscuras de lugar de trabajo, cuando dialogaron con <strong>elDiarioAR</strong>. Huele a hierro, a mesa de trabajo, a salpicaduras de soldaduras y l&iacute;quidos lubricantes, est&iacute;mulos olfativos que alguna vez estuvieron asociados a labor de hombres. Ya no. Esa ropa de trabajo cubre ganas, saberes, aprendizajes, sue&ntilde;os e historias de las que se sienten herederas y esperan honrar, confesaron.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Un lugar de resistencia</h3><p class="article-text">
        Desde la segunda mitad de la d&eacute;cada del 60 se puso en marcha un plan sistem&aacute;tico de reducci&oacute;n de empleados ferroviaros tafice&ntilde;os, asociado a que la planta fue un enorme lugar de resistencia a la dictadura de <strong>Juan Carlos Ongan&iacute;a</strong>. Con el golpe de Estado de 1976 el desguace se profundiz&oacute; hasta la reducci&oacute;n de la dotaci&oacute;n a menos de 100 trabajadores, con otra herida que marc&oacute; a la planta y a la sociedad tafice&ntilde;a: hubo 17 obreros que fueron detenidos y desaparecidos. El saldo, entre otros, como la desocupaci&oacute;n, de haber enfrentado a la sangrienta dictadura c&iacute;vico militar. 
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                Por los talleres de Tafí Viejo paso buena parte de la historia reciente del país                            </span>
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        En 1980 el taller se cierra hasta que es reabierto por el ex presidente <strong>Ra&uacute;l Alfons&iacute;n</strong>, proceso que se trunca en los 90 cuando el ex presidente <strong>Carlos Menem </strong>cumple con su sentencia &ldquo;ramal que para, ramal que cierra&rdquo;, ante el avance del desguace y proceso de privatizaci&oacute;n de gran parte de la actividad ferroviaria argentina. Por entonces era gobernador de Tucum&aacute;n<strong> Ram&oacute;n Ortega</strong>, quien evita que se le ponga un candado a la planta, se provincializa, pero se reduce en gran medida la tarea de los 300 trabajadores que recorren caminos alternativos para garantizarse ingresos, como realizar servicios a empresas privadas. Su sucesor, el ex general <strong>Antonio Bussi,</strong> condenado a&ntilde;os m&aacute;s tarde por cr&iacute;menes de lesa humanidad, suscribe todas las pol&iacute;ticas neoliberales de entonces y ordena cerrar los portones de los galpones y que no ingrese nadie. Todos a la calle. Hubo marchas, protestas y lucha obrera. En 2003 el ex presidente <strong>N&eacute;stor Kirchner</strong> cumple con su promesa de campa&ntilde;a de reabrirlos, a sabiendas de que es la planta de reparaci&oacute;n de trenes m&aacute;s grande desde C&oacute;rdoba hacia el norte argentino, clave para sostener al transporte de cargas, sobre todo. Ingresaron entonces 110 operarios y ese n&uacute;mero se fue reduciendo hasta los actuales 55, aunque se prev&eacute; el ingreso de m&aacute;s personal por la reactivaci&oacute;n, a&uacute;n lenta, de la actividad ferroviaria que demanda arreglos peri&oacute;dicos de vagones de pasajeros y de carga.
    </p><h3 class="article-text"><strong>&ldquo;Mam&aacute; repara vagones&rdquo;</strong></h3><p class="article-text">
        La jornada de trabajo en la planta es de nueve horas y comienza a las 6, cuando a&uacute;n no hay sol, lo que implic&oacute; grandes cambios para las dos. Brenda comenz&oacute; a estudiar ingenier&iacute;a mec&aacute;nica en la Universidad Tecnol&oacute;gica Nacional, cuyas clases comienzan a las 18. &ldquo;Salgo a las once de la noche, por lo que termino el d&iacute;a agotada. Apenas me acuesto me duermo&rdquo;, confiesa. Roc&iacute;o es la que m&aacute;s desaf&iacute;os tuvo en su vida cotidiana porque es mam&aacute; de dos hijos, de 7 y 5 a&ntilde;os. &ldquo;Al principio fue dif&iacute;cil estar tanto tiempo lejos de ellos pero con mi esposo ya nos acomodamos. Por ejemplo,<strong> era raro llegar a la casa llena de grasa, con mucho hambre y sue&ntilde;o, pero con ganas de estar con mis hijos&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Entre sus amigos tambi&eacute;n hubo sorpresas por la decisi&oacute;n de convertirse en obreras ferroviarias y hubo momentos que hoy recuerdan con humor. Por ejemplo cuando Roc&iacute;o fue por primera vez ya siendo obrera a inscribir a sus hijos en la escuela. Las maestras se sorprendieron cuando declar&oacute; que su oficio era el de ferroviaria pero no de oficina. &ldquo;Fue curioso pero eso gener&oacute; inter&eacute;s y aprovech&eacute; para contar todos los trabajos que se hacen en los talleres. Incluso mi hijo mayor me defini&oacute; ante sus compa&ntilde;eros como <strong>'mam&aacute; que repara vagones'</strong>, lo que hoy me da orgullo&rdquo;, confiesa Roc&iacute;o.
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                Rocío y Brenda son las primeras mujeres en trabajar a la par de los hombres. Las pocas que lo hicieron antes sólo desempeñaron tareas administrativas.                            </span>
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        Tampoco pudieron evitar darse cuenta de las miradas en la calle, la de los sorprendidos an&oacute;nimos por ver a una mujer que lleva las marcas hasta en las manos del trabajo cotidiano con los fierros y las herramientas pesadas. &ldquo;Hasta para nuestros vecinos era de inter&eacute;s, al principio, verme caminar por el barrio con el uniforme. A&uacute;n hoy me miran raro en la parada del &oacute;mnibus cuando voy a la facultad porque hay veces que no tengo tiempo de ir a casa, entonces una vez decid&iacute; ir desde la planta y ahora lo repito. Mis compa&ntilde;eros ya se acostumbraron pero primero quer&iacute;an saber qu&eacute; hac&iacute;a, c&oacute;mo era mi trabajo, incluso, mis profesores&rdquo;, relat&oacute; con una sonrisa Brenda.
    </p><p class="article-text">
        Ante la pregunta de <strong>elDiarioAR</strong> sobre si forman parte del colectivo de mujeres que reclaman por sus derechos, no dudaron en se&ntilde;alar que lo son y militan por eso, aunque Roc&iacute;o admite que a esa conciencia la adquiri&oacute; reci&eacute;n cuando se convirti&oacute; en ferroviaria por su llegada a un ambiente en donde predominaba un modo de relaci&oacute;n de machos, de hombres rudos. &ldquo;Es imprescindible que nos empoderemos en todos los ambientes, nada nos diferencia de nuestros compa&ntilde;eros y ellos van entendiendo eso&rdquo;, respondi&oacute; Brenda, quien agreg&oacute; que comenz&oacute; a participar de encuentros nacionales de mujeres ferroviarias desde donde se est&aacute; impulsando que se establezca un cupo de ingreso de mujeres cada vez que haya necesidades de sumar personal.
    </p><p class="article-text">
        A Roc&iacute;o y Brenda les toca recorrer un mundo nuevo, que reci&eacute;n empieza. El ambiente de los rieles, hist&oacute;ricamente vedado a lo femenino, ya le es propio, tambi&eacute;n con sinsabores por ser las primeras pero en el que priman la esperanza, las ganas de aprender y el &iacute;mpetu de saberse nietas e hijas de una historia ferroviaria argentina y tafice&ntilde;a que a&uacute;n se est&aacute; escribiendo, todos los d&iacute;as, a cada momento.
    </p><h3 class="article-text">Por m&aacute;s trenes</h3><p class="article-text">
        La comisi&oacute;n interna de los obreros ferroviarios de Taf&iacute; Viejo enrolada en el gremio de la Asociaci&oacute;n del Personal de Direcci&oacute;n de Ferrocarriles Argentinos (APDFA), puso en marcha en estas &uacute;ltimas semanas una campa&ntilde;a de firmas para que se active en Tucum&aacute;n el tren de cercan&iacute;a, similar a los que se inauguraron en San Luis, C&oacute;rdoba, Buenos Aires o como ya funciona desde hace a&ntilde;os en Salta. El objetivo es reunir un importante n&uacute;mero de adhesiones y elevarlas al Ministerio de Transporte de la Naci&oacute;n. &ldquo;Sabemos que est&aacute;n dadas las condiciones para su implementaci&oacute;n en la provincia, para algunos tramos, o en asociaci&oacute;n con Salta, desde donde hay inter&eacute;s en llegar hasta Tucum&aacute;n&rdquo;, coment&oacute; el dirigente Pedro D&iacute;az.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR, David Correa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/chicas-ferroviarias-obreras-superpoderosas-tafi-viejo_1_9205478.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Jul 2022 03:54:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Chicas ferroviarias, obreras, superpoderosas y de Tafí Viejo]]></media:title>
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