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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Jamón]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/jamon/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Jamón]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Kiko Fernández, el señor de los jamones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/kiko-fernandez-senor-jamones_1_9227439.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c1a7ea8c-6d78-4a0e-86ff-f156f7776d52_16-9-discover-aspect-ratio_default_1053855.jpg" width="2030" height="1142" alt="Kiko Fernández, el señor de los jamones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es el primer productor del país de jamones criados a bellota, un manjar típico de España. Es hijo de andaluces y hace 30 años que tiene este "hobby carísimo". Fue él quien plantó los árboles para alimentar a los chanchos y creo que su propia raza con mezcla de jabalí. Cada pata demanda entre 5 y 7 años para llegar al "Messi de los jamones".</p></div><p class="article-text">
        Es una noche g&eacute;lida, de esas en las que el fr&iacute;o corta la cara. El term&oacute;metro en Salta capital marca 2 grados, pero en Cerrillos, a unos 20 kil&oacute;metros, la sensaci&oacute;n es que ya se pasaron varios bajo cero. A Kiko Fern&aacute;ndez no parece importarle. Espera en la puerta de su finca, una construcci&oacute;n de estilo colonial,&nbsp; con una chaqueta blanca de cocinero. Lleva mangas cortas. &ldquo;Pasen, pasen&rdquo;, invita con una sonrisa y lo que aparece es la gloria. Una mesa servida como para veinte personas aunque los comensales no llegamos a la mitad. De un lado un fog&oacute;n, del otro una cocina de hierro lanzan llamaradas. En el centro, dispuestos en cinco platos, est&aacute; &eacute;l, la raz&oacute;n por la cual llegamos hasta aqu&iacute;: el jam&oacute;n de bellotas.
    </p><p class="article-text">
        Jabugo es la regi&oacute;n de Espa&ntilde;a donde se produce el m&aacute;s conocido de este tipo, algo as&iacute; como <strong>el Messi de los jamones</strong>.<strong> Es una exquisitez en la que carne y grasa arman un balance perfecto</strong>. La clave es la alimentaci&oacute;n de los chanchos, bellotas, el fruto de cierto tipo de &aacute;rboles como el roble o el alcornoque. Tambi&eacute;n influye, y mucho, el tipo de animal -los llamados &ldquo;pata negra&rdquo;-, la crianza -andan libres por el establecimiento-, y la producci&oacute;n. Porque tener un jam&oacute;n de bellotas lleva tiempo y paciencia en grandes cantidades.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;El &aacute;cido oleico de la bellota es el que ofrece esa grasa infiltrada, la que hace que la pata tarde m&aacute;s tiempo en madurar y es la garant&iacute;a del sabor del jam&oacute;n&rdquo;, dice Kiko.
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            <span class="title">
                Cada pata de jamón demanda entre 5 y 7 años de trabajo y cuidado.                            </span>
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        Esta mezcla hace que el producto final no tenga mucho que ver con el jam&oacute;n crudo tradicional. El de bellotas tiene apenas una capa de grasa que lo recubre. El resto se distribuye en finas l&iacute;neas entre la carne d&aacute;ndole un veteado perfecto. El resultado entonces es una feta untuosa, nada salada y hasta con cierto dejo dulce.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, todo esto es el jam&oacute;n de Jabugo o el Ib&eacute;rico, el que se consigue s&oacute;lo en determinadas regiones de Espa&ntilde;a ya que tienen denominaci&oacute;n de origen -como el champagne o el roquefort- y a&uacute;n all&iacute; tiene precios siderales.
    </p><p class="article-text">
        En Argentina s&oacute;lo se puede comprar en muy pocas fiambrer&iacute;as, con precios m&aacute;s siderales a&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; tiene que ver todo esto con Kiko? Es el primer productor de jamones de bellota del pa&iacute;s. En rigor hay uno m&aacute;s pero s&oacute;lo produce para un restaurante.
    </p><p class="article-text">
        Y lo que Kiko hace con sus jamones nada tiene que envidiarle a sus ancestros de la pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Es un hobby, caro, car&iacute;simo, por ahora no gano nada.</strong> Es una locura haber hecho esto, era algo para disfrutar con amigos y familia&rdquo;, dice Kiko mientras insiste &ldquo;coman, coman&rdquo; al grupo de periodistas que recibe en La Montanera, su finca.
    </p><p class="article-text">
        La Montanera es la sede de Cerdo Negro, su marca de jamones de bellota. Pero tambi&eacute;n es la palabra que resume su aventura. La montanera es la clave de todo, la etapa en que las bellotas caen al piso y los cerdos se dan un fest&iacute;n.
    </p><h3 class="article-text">En honor a los ancestros</h3><p class="article-text">
        Kiko dice que esta historia comenz&oacute; a escribirse en 1955, en Andaluc&iacute;a. De all&iacute; llegaron los padres con los cuatro abuelos. Llegaron huyendo de la dictadura de Francisco Franco y la pobreza que hab&iacute;a dejado la Guerra Civil. Con ellos trajeron tambi&eacute;n las semillas para los &aacute;rboles de bellotas y la costumbre de matar un cerdo una vez al a&ntilde;o para producir jamones y embutidos para todo el a&ntilde;o. Kiko naci&oacute; en Salta y se cri&oacute; entre mesas largas y reuniones familiares para faenar el cerdo. De todo eso le qued&oacute; la obsesi&oacute;n por los jamones.&nbsp;
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                Cien gramos cuestan unos 7 mil pesos.                            </span>
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        Lo primero que hizo, hace m&aacute;s de 30 a&ntilde;os, fue plantar las semillas de los &aacute;rboles para las bellotas de tal manera que entre uno y uno creciera tambi&eacute;n pastura para acompa&ntilde;ar la dieta de los chanchos. Cuando los &aacute;rboles tuvieron suficiente altura, lo que quedaba era encontrar el cerdo adecuado porque no cualquier marrano sirve para lo que &eacute;l buscaba. Con la ayuda de su hija veterinaria y mucha intuici&oacute;n, comenz&oacute; a cruzar razas hasta que despu&eacute;s de varios a&ntilde;os consigui&oacute; lo que quer&iacute;a: jabal&iacute;, Duro Jersey y Che Tapuy de C&oacute;rdoba.
    </p><p class="article-text">
        Con el cerdo perfecto, lo que sigui&oacute; fue depurar la t&eacute;cnica que hab&iacute;a aprendido desde chico. Aprendi&oacute; que luego de que los chanchos dejan la teta, alrededor de los treinta d&iacute;as, hay que alimentarlos con alimento balanceado, pero el agua se debe colocar lejos de manera que el chancho no tenga m&aacute;s remedio que caminar y caminar entre uno y otro. As&iacute;,entra caminata y caminata la grasa se infiltrando en la carne. Las bellotas llegan cuatro meses antes del faenamiento. Es lo &uacute;nico que comen junto con la pastura. Una vez que los animales son faenados, cada pata es friccionada con sal fina antes de dejarla en las bandejas de curado, cubiertas por sal gruesa. &ldquo;Se masajean con sal fina y se acomodan pero sin que se toquen unos con otros. En cada caj&oacute;n entran unas 16 patas. El tiempo var&iacute;a de acuerdo al tama&ntilde;o, 1 d&iacute;a por cada kilo de peso&rdquo;,
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de los jamones comunes, estos tienen poco contacto con la sal, porque el curado de la carne llega con tiempo, a trav&eacute;s de la propia grasa.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/CgW2uobg1rZ/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Kiko Fern&aacute;ndez tiene una empresa de perforaciones. Tambi&eacute;n hace urbanizaciones para barrios privados. Ese es su trabajo de todos los d&iacute;as, y el que permite solventar una estructura gigantesca que hasta ahora no da beneficios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pude hacer esto porque me romp&iacute; el alma laburando. Es una locura haber hecho esto. Lo pens&eacute; desde muy joven. Mis amigos piensan que estoy loco&rdquo;, se r&iacute;e Kiko y cuenta: 2500 &aacute;rboles, 400 chanchos y un establecimiento que parece un laboratorio. Es que luego de que los chanchos son curados, pasan a otra sala para lavarlos, de ah&iacute; a una c&aacute;mara donde estar&aacute;n cien d&iacute;as entre 0 y 6 grados y luego a otra m&aacute;s para el secado natural, como se hac&iacute;a antiguamente. &ldquo;Ah&iacute; son nueve meses que nos pasamos abriendo y cerrando las ventanas seg&uacute;n haga falta&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Y entonces s&iacute;, llega la etapa final, la c&aacute;mara del tesoro donde descansan unos 200 jamones a la espera de ser devorados. Es una bodega subterr&aacute;nea, construida en piedra, donde los jamones pasar&aacute;n colgados del techo entre cinco y siete a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si a ese tiempo se le suman los dos a&ntilde;os de crianza, un jam&oacute;n de bellotas demanda un promedio de ocho a&ntilde;os.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Si, es un hobby car&iacute;simo&rdquo;</strong>, admite Kiko. <strong>Comerlo tambi&eacute;n: 100 gramos cuestan 7.000 pesos y la pata entera est&aacute; por encima de los 200.000.</strong> &ldquo;Es un jam&oacute;n hecho de la forma m&aacute;s natural posible, los jamones que se encuentran en el mercado en seis meses est&aacute;n a la venta&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        Aunque la empresa hace env&iacute;os a todo el pa&iacute;s, lo cierto es que el mercado es diminuto. Sin embargo, el haberse convertido en el primer -y casi &uacute;nico- productor de jamones de bellota del pa&iacute;s le dio fama y La Montanera se convirti&oacute; en un centro de atracci&oacute;n tur&iacute;stica en Salta. &ldquo;Hasta Mirtha Legrand vino&rdquo;, cuenta Kiko y muestra una foto de la Chiquita posando entre patas de chancho.
    </p><p class="article-text">
        Fue Jorge Carro, uno de sus amigos de siempre el que le propuso encontrarle otro r&eacute;dito a su pasi&oacute;n por los jamones. Y as&iacute; surgi&oacute; la idea de un restaurante-sala de degustaci&oacute;n a cargo del cocinero Paco Posadas. El men&uacute;, obvio, no hay otra cosa que no sean chanchos, desde bondiola y lomo hasta costillar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariana García]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Aug 2022 03:38:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Kiko Fernández, el señor de los jamones]]></media:title>
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