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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Comida argentina]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/comida-argentina/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Comida argentina]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El guiso, ese héroe colectivo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/guiso-heroe-colectivo_129_12292044.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5d791dde-65fa-42cb-a619-22b4a46949ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El guiso, ese héroe colectivo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un conjunto de ingredientes de bajo perfil, ninguno ganador por sí solo. En el guiso no hay cabida para superhéroes individuales, no van el lomo, ni el salmón ni las almendras. Es la sublimación de lo que queda en la heladera y la alacena: el rejunte de siempre, donde lo viejo funciona. </p></div><p class="article-text">
        Faltan unos d&iacute;as para que salga esta columna, pero es probable que la conversaci&oacute;n sobre El eternauta todav&iacute;a suene fuerte. La verdad es que muchas veces nos ponemos megal&oacute;manos y obsesivos con un objeto cultural, con una noticia o una copa de f&uacute;tbol. Generalmente el tema lo amerita (un presidente que viola la Constituci&oacute;n, salir campeones en el Mundial, una serie de Stagnaro basada en Oesterheld); lo que no tiene tanta raz&oacute;n de ser, si me preguntan a m&iacute;, es nuestro caudal infinito de opiniones lanzadas al viento digital. No es tan importante si para vos la copa la asegur&oacute; Scaloni o fue De Paul cuid&aacute;ndolo a Messi. No s&eacute; si vale la pena contar en redes qu&eacute; parte de la adaptaci&oacute;n audiovisual, si los bichos o la nieve, te pareci&oacute; poco fiel. Opinar no est&aacute; mal, y el ejercicio del juicio cr&iacute;tico es necesario. Pero todo junto, multiplicado por internet, es agotador.
    </p><p class="article-text">
        Habr&aacute;n visto esa frase de difusi&oacute;n de la serie en todos lados, &ldquo;el &uacute;nico h&eacute;roe es el h&eacute;roe colectivo&rdquo;. La recib&iacute; como aire fresco, una apelaci&oacute;n a lo comunitario en tiempos de todo lo contrario. Pero me sorprendi&oacute;, en la marejada infinita de opiniones, que para much&iacute;sima gente Juan Salvo encarna a ese h&eacute;roe en El eternauta. Ya es desconcertante, de por s&iacute;, condensar en un personaje un concepto que aplica a un grupo por definici&oacute;n. M&aacute;s todav&iacute;a es extra&ntilde;o endilg&aacute;rselo a &eacute;ste, que ser&aacute; el protagonista de la historia, pero que en definitiva nunca deja de preocuparse por sus cosas, su familia, su historia personal. Lo mismo que hacemos todos, por otra parte. Ac&aacute; nadie te juzga, Juan. Un personaje valiente, fundamental para que avance la historia y de grandes talentos. Pero no dir&iacute;a que encarna al h&eacute;roe colectivo (insisto: nadie lo hace, por eso necesitamos la comunidad). Son las mujeres, durante los primeros cap&iacute;tulos, quienes le recuerdan una y otra vez que nadie se salva solo. Las &ldquo;esposas&rdquo;. Ellas piensan en grupo. En el chico oriental, en la mujer embarazada, en los vecinos del barrio.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Pero esta es una columna sobre comida, y El eternauta poco dice al respecto. Me quedo con el h&eacute;roe colectivo, esa uni&oacute;n que hace la fuerza, ese nadie-en-especial-pero-juntos-podemos. En la cocina, no caben dudas, ese h&eacute;roe es el guiso. Un conjunto de ingredientes de bajo perfil, ninguno ganador por s&iacute; solo. En el guiso no hay cabida para superh&eacute;roes individuales, no van el lomo, ni el salm&oacute;n ni las almendras. Es un territorio de cebollas, conserva de tomates y ma&iacute;z pisado. No hay varitas m&aacute;gicas en el guiso: hay tiempos largos, pases cortos y jugadores de toda la cancha. Es la sublimaci&oacute;n de lo que queda en la heladera y la alacena: el rejunte de siempre, donde lo viejo funciona. Como los sobrevivientes, un rejunte de gente com&uacute;n que combina sus talentos cotidianos y modestos para salvarse. Los h&eacute;roes de El Eternauta, y del guiso, son &ldquo;lo que hay&rdquo;. Y con lo que hay, cuando queremos, o cuando lo necesitamos, hacemos maravillas.
    </p><p class="article-text">
        Hay algunos secretos para que el guiso sea &eacute;pico, claro. Ya mencionamos, al pasar, el tiempo. No est&aacute; bueno apurar los platos de olla. El l&iacute;quido y la grasa son veh&iacute;culos del sabor, si los dejamos trabajar. Los recortes de carne m&aacute;s duros se vuelven tiernos y, al hacerlo, le dan col&aacute;geno al conjunto; el col&aacute;geno es textura, es untuosidad, es amor guisero del bueno. Las especias, que por separado son demasiado fuertes, se van poniendo de acuerdo y armando una cosa nueva. El tomate va perdiendo acidez y mostrando dulzor. Quiero llevarles tranquilidad: no voy a explotar la met&aacute;fora al punto de identificar ingredientes con personajes. Pero casi que funcionar&iacute;a bien.
    </p><p class="article-text">
        Hay que ser pacientes con el guiso, y tambi&eacute;n hay que ser generosos. Eso no significa poner mucho de todo, tampoco lo m&aacute;s caro ni lo m&aacute;s dif&iacute;cil de conseguir. Ser generosos en la cocina, la mayor&iacute;a de las veces, es poner el cuerpo, el tiempo o la dedicaci&oacute;n que nos resistimos a dar. Puede ser picar m&aacute;s chiquita la zanahoria, o remojar el d&iacute;a anterior las lentejas. Puede ser espumar la superficie, retirando las impurezas. Puede ser agregar una hoja de laurel, piment&oacute;n ahumado, ese chorrito de vino tinto. Si sos medio light, quiz&aacute;s ser generoso sea animarte a ponerle panceta. Si sos muy carn&iacute;voro, el esfuerzo de sumarle verdeo, o apio, o un par de hongos secos. El asunto es darle amor al guiso, algo m&aacute;s que lo m&iacute;nimo imprescindible, salir un cent&iacute;metro de tu zona de confort, casi como una ofrenda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y en la misma l&iacute;nea: siempre, pero siempre, se calcula guiso de m&aacute;s. Porque el tiempo hace su magia y el sabor mejora al d&iacute;a siguiente. Para convidar, para que sobre. Para freezar, agradeciendo que no vivimos un apocalipsis, que podemos, y que tu &ldquo;yo&rdquo; del futuro ser&aacute; feliz con esa porci&oacute;n congelada cuando est&eacute; cansado, apurado y sin resto para ser generoso ni consigo mismo. Ah&iacute; sale ese guiso salvador, superh&eacute;roe, que te rescata y te devuelve todo el amor que supiste ponerle. Lo bien que hiciste.
    </p><p class="article-text">
        <em>NK/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Kiako]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/guiso-heroe-colectivo_129_12292044.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 May 2025 09:39:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El guiso, ese héroe colectivo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alimentación,El Eternauta,Comida,Comida argentina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Día de la Milanesa: ¿por qué se celebra el 3 mayo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-milanesa-celebra-3-mayo_1_10169742.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2dafac52-3116-4678-ad47-d6bdd4b1a8d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Día de la Milanesa: ¿por qué se celebra el 3 mayo?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Todos los 3 de mayo en Argentina se celebra el Día de la Milanesa. La efeméride, elegida al azar por los fanáticos en redes sociales, tiene el objetivo de rendir homenaje a este plato favorito de la cocina nacional.</p></div><p class="article-text">
        El <strong>3 de mayo </strong>es el <strong>D&iacute;a de la Milanesa</strong>, una fecha que rinde homenaje a un plato no solamente t&iacute;pico en la <strong>Argentina</strong>, sino tambi&eacute;n uno de los favoritos. Sus acompa&ntilde;amientos son varios, como las papas fritas, el pur&eacute; o la ensalada, y puede estar hecha de pollo y soja, adem&aacute;s de carne.
    </p><p class="article-text">
        La fecha elegida para la efem&eacute;ride no tiene relaci&oacute;n con su historia, ya que&nbsp;fue elegida al azar por sus fan&aacute;ticos, quienes en el 2011 armaron una <strong>campa&ntilde;a </strong>en redes sociales para homenajear a su comida preferida. En un grupo de <em>Facebook</em>, se realiz&oacute; una votaci&oacute;n donde el 3 de mayo qued&oacute; instalado como el <strong>D&iacute;a Nacional de la Milanesa</strong>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><h2 class="article-text">&iquest;De d&oacute;nde viene la milanesa?</h2><p class="article-text">
        Aunque hay muchas versiones distintas sobre el origen de este plato, una de ellas dice que&nbsp;la milanesa surgi&oacute; en <strong>Mil&aacute;n</strong>, Italia, donde es conocida como <em><strong>Cotoletta</strong></em>. 
    </p><p class="article-text">
        Cuenta la leyenda que en el <strong>a&ntilde;o 1134</strong>, cuando esa ciudad italiana era parte del <strong>Imperio Austro-H&uacute;ngaro</strong>,&nbsp;un cocinero local le ofreci&oacute; a la Corte austr&iacute;aca este plato por primera vez. El cocinero <strong>Pietro Sorba </strong>relat&oacute; en uno de sus libros que en un men&uacute; de esa &eacute;poca aparece un plato llamado <em><strong>lombolos cum panitio</strong></em>.&nbsp;En lat&iacute;n, <em>lumbus </em>es la carne de lomo y&nbsp;<em>panitio</em>&nbsp;el pan. Fue con esa evidencia que el 17 de marzo de 2008, la municipalidad de Mil&aacute;n le otorg&oacute; a la milanesa el estatus de patrimonio oficial de la ciudad.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        En la segunda mitad del <strong>siglo XIX</strong>, las sucesivas invasiones austr&iacute;acas en el norte de Italia difundieron la receta de la milanesa en <strong>Viena</strong>. En ese pa&iacute;s, se lo conoce como <em><strong>Wiener Schnitzel</strong></em>, y es uno de los m&aacute;s famosos de la cocina local. Con los a&ntilde;os, los&nbsp;inmigrantes de los pa&iacute;ses europeos llevaron el plato a sus varios destinos, entre ellos la Argentina, donde fue variando hasta llegar a la versi&oacute;n que conocemos hoy.
    </p><p class="article-text">
        De todos modos, la creaci&oacute;n de la <strong>milanesa napolitana </strong>es argentina. En la d&eacute;cada del 50, era cocinada en una fonda frente al estadio <strong>Luna Park </strong>de Buenos Aires, cuyo due&ntilde;o se llamaba <strong>Jos&eacute; N&aacute;poli</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <em>LC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-milanesa-celebra-3-mayo_1_10169742.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 May 2023 03:01:24 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cinco restaurantes de Buenos Aires que se animan - y lo bien que lo hacen -, a reversiones contemporáneas de la cocina argentina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/la-ecuacion-del-disfrute/cinco-restaurantes-buenos-aires-animan-reversiones-contemporaneas-cocina-argentina_132_9239196.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bcae58d0-b4aa-46d2-a110-e63592fd13f2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cinco restaurantes de Buenos Aires que se animan - y lo bien que lo hacen -, a reversiones contemporáneas de la cocina argentina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una guía con propuestas gastronómicas que - con chefs con tanta libertad como talento -, realizan platos con un sentir propio del gusto y el paladar argentino.</p></div><p class="article-text">
        Argentina es un pa&iacute;s rico en productos, de emprendedores de la tierra, de regiones y sabores. Y&nbsp;<strong>en el &uacute;ltimo tiempo se consolidan en Buenos Aires propuestas gastron&oacute;micas que - con chefs con tanta libertad como talento -, realizan el sentir propio del gusto y el paladar argentino.</strong>&nbsp;En esta nueva entrega de La&nbsp;<strong>Ecuaci&oacute;n del Disfrute</strong>&nbsp;-&nbsp;<strong>el newsletter conjunto entre el medio de lifestyle </strong><a href="http://www.malevamag.com/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><strong>MALEVA </strong></a><strong> y elDiarioAR</strong>&nbsp;-, les contamos sobre cinco reversiones contempor&aacute;neas, experiencias singulares, con la austeridad de lo perfecto, lugares con propuestas de sabores familiares, pero sofisticados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1) Chamo tapeo: disruptiva, original y muy novedosa (menos de un mes) propuesta del asado criollo. / Gorriti 4955 - Palermo Viejo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        A tan s&oacute;lo un mes de su apertura, Chamo Tapeo propone una asombrosa propuesta en la manera de comer carne. Podr&iacute;a decirse que&nbsp;<strong>Javier Landolfi</strong>&nbsp;y sus socios entendieron perfectamente c&oacute;mo presentar lo m&aacute;s tradicional (sin quedarse en el pasado) de la gastronom&iacute;a argentina para el barrio de Palermo. Chamo es una invitaci&oacute;n a interpretar todos los mensajes y gui&ntilde;os alrededor del asado criollo: desde lo sensorial, pasando por la puesta en escena y su ritual, hasta en la significancia de compartir un asado.
    </p><p class="article-text">
        Con una puesta atractiva, funcional y lograda, no se deja nada al azar, la curiosidad es lo primero que atrae.&nbsp;<strong>La entrada, con la barra de tragos que hace de recepci&oacute;n, est&aacute; protagonizada por una 'instalaci&oacute;n gaucha&ldquo;, que parece saludar a la obra &oacute;ptica de Le Parc.</strong>&nbsp;En este caso son cientos de rebenques de cuero colgados por su mango haciendo una atractiva propuesta de cielorraso intervenido.
    </p><p class="article-text">
        Luego, una gran barra toma el protagonismo. De hormig&oacute;n, ondulante casi org&aacute;nica, nace de la centralidad de una parrilla que es el coraz&oacute;n del lugar. La barra, por su forma, permite al mismo tiempo tener una privacidad con quien es tu compa&ntilde;&iacute;a o sino interactuar con los dem&aacute;s. Esas son las bondades de dise&ntilde;ar pensando.
    </p><p class="article-text">
        Todo el servicio se desarrolla en esta barra iluminada perfectamente a trav&eacute;s de por las resplandecientes acr&iacute;licos de color tanto en sillas, l&aacute;mparas colgantes y hasta en la vajilla, armando el espacio de manera que parece no ser un rinc&oacute;n gaucho.&nbsp;<strong>Pero si vamos m&aacute;s all&aacute;, jugando con la imaginaci&oacute;n encontramos por mensajes que la barra es el tabl&oacute;n de un almuerzo en la manga del campo y que la sucesi&oacute;n de platitos es aquel picoteo que se hace en un asado m&aacute;s informal y familiar.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el piso superior encontramos un ambiente m&aacute;s relajado, con sillones, una heladera de mostrador de carnicer&iacute;a. Parece ser un espacio despreocupado. Tambi&eacute;n all&iacute; est&aacute;n los lavatorios de los ba&ntilde;os, abiertos al p&uacute;blico, realizados con bebederos para hacienda que hacen de punto de encuentro, como aquel que encontramos en el medio del campo donde se re&uacute;nen las vacas, tambi&eacute;n a conversar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hasta los ba&ntilde;os tienen la impronta de parecer a un frigor&iacute;fico por su iluminaci&oacute;n, despojo y ataraxia</strong>&nbsp;que se genera en ellos (los epic&uacute;reos estar&iacute;an de acuerdo).
    </p><p class="article-text">
        <strong>El tapeo, picoteo o carancheada, como podr&iacute;a decirse en el campo, consiste en una sucesi&oacute;n de platitos (pueden elegirse 7, 5 o 3)</strong>&nbsp;en pasos como morcilla bomb&oacute;n con queso camembert fundido; provoleta con chutney de peras; entra&ntilde;a con aligot, ojo de bife con emulsi&oacute;n de criolla y manzana verde, asado con pur&eacute; de kabutia y miel, entre otros. Tambi&eacute;n tiene su propuesta vegetariana: tomate asado con parmesano gratinado; tortilla de espinaca con queso brie, ma&iacute;z asado con manteca de chili y cilantro, hongos patag&oacute;nicos con r&uacute;cula y tomates confitados, etc.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Chamo reci&eacute;n abri&oacute;, y tiene todo para conquistar Palermo con su propuesta. Ser&aacute; cuesti&oacute;n de tiempo.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="En Mengano sorprenden por la técnica de la cocina y la asertiva ambientación."
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            <span class="title">
                En Mengano sorprenden por la técnica de la cocina y la asertiva ambientación.                            </span>
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        <strong>2) Mengano bodeg&oacute;n: t&eacute;cnica y buen gusto para brindar inesperadas experiencias sensoriales. / Cabrera 5712 - Palermo Viejo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mengano no es un lugar y una propuesta que pasen inadvertidos.&nbsp;<strong>Con Facundo Kelemen como cabeza de la cocina, este lugar propone que te sientas c&oacute;modo como en un bodeg&oacute;n, pero que te sorprendas con cada uno de los platitos</strong>, que bien podemos conocer pero que ponen en juego inesperadas entregas sensoriales. Para ir mencionando la explosi&oacute;n del tr&iacute;o de empanaditas servidas en lo que era el hueso del ossobuco cortado longitudinalmente: estallan de sabor, de jugo, de sutilezas y equilibrio (pero igualmente explotan, e inundan el paladar). Son el mejor amuse-bouche.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mengano juega con lo sofisticado, la est&eacute;tica y el buen gusto</strong>, pero sin embargo te invita a sentirte c&oacute;modo, all&iacute; est&aacute; la esencia del bodeg&oacute;n porte&ntilde;o: un ambiente c&aacute;lido y relajado, con una carta que se interpreta y entiende.&nbsp;<strong>La vista a la cocina, en perfecta armon&iacute;a con el clima del sal&oacute;n</strong>, la utilizaci&oacute;n de colores, texturas y materiales aportan cierta domesticidad al contexto que construye junto con la compa&ntilde;&iacute;a la sensaci&oacute;n de estar en living de nuestra casa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La ambientaci&oacute;n tiene una cuidada (y asertiva) mezcla entre casa porte&ntilde;a, sal&oacute;n de club de socios vip, y toques de pub ingl&eacute;s</strong>&nbsp;(pod&eacute;s comer en la barra viendo todo el movimiento de la cocina, el predominio del verde ingl&eacute;s, los taburetes, los sillones tipo booth).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Facundo Kelemen se propone sorprender con la t&eacute;cnica en la cocina. Est&aacute;n las bondades de la materia prima&nbsp;</strong>de primera calidad enaltecidas con todo el potencial que pueden dar. Sabe ir y venir con los recursos de la materia, estado s&oacute;lido a liquido (fabulosa versi&oacute;n de la torta Rogel), de gelificar y volver a romper la estructura (empanaditas), de hacer un delicado manejo en el encuentro de las texturas (&ntilde;oquis, chip&aacute; souffl&eacute;), pero por sobre todo el trabajo de percibir y estimular los sabores al m&aacute;ximo.
    </p><p class="article-text">
        Sofisticado (y versionado argentino) es aquel plato de&nbsp;<strong>Tartare de Cordero</strong>, con alcaparras fritas, ali&ntilde;o de membrillo acompa&ntilde;ado de unas gr&aacute;ciles aut&oacute;ctonas tortas fritas para comerlo tipo tapa. Es un plato fresco que renueva el paladar, incorpora texturas, el manejo perfecto del contrapunto en ese preciso lugar.
    </p><p class="article-text">
        Mengano, es un homenaje al placer por la comida, de sabores sabidos, y argentinos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mengano desapercibido no pasa m&aacute;s.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3) El imperfecto: cocina genuina y transparente en un espacio &iacute;ntimo como casa de pueblo chico. / Gasc&oacute;n 1417 - Palermo Scalabrini.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si es sencillo que sea perfecto&rdquo;, habr&eacute; escuchado alguna vez, pero tambi&eacute;n est&aacute; &ldquo;lo perfecto de lo imperfecto&rdquo;, aquel juego de palabras, idas y venidas encajan para definir este lugar que&nbsp;<strong>Diego Rizzi y Emilia Saravia</strong>, abrieron hace ya dos a&ntilde;os, con la experiencia y el esfuerzo que les dej&oacute; una apertura en plena pandemia.
    </p><p class="article-text">
        Un &uacute;nico espacio, sencillo pero atractivo,&nbsp;<strong>con ciertas reminiscencias a una pulper&iacute;a bonaerense</strong>, o tambi&eacute;n a&uacute;n m&aacute;s &iacute;ntimo, en las reminiscencias de una casa de pueblo chico, r&uacute;stica, pero c&aacute;lida en cada uno de sus detalles.
    </p><p class="article-text">
        Parece tener imperfecciones o rusticidades cuidadas y controladas en sus materiales, en el uso de la luz, la c&aacute;ndida decoraci&oacute;n (un &uacute;nico mueble antiguo que seguramente despierta la memoria emocional de m&aacute;s de uno), el juego de colores, texturas que ofrece aquel despreocupado (pero intencionado) descascarado de las paredes desnudas o las huellas que dejaron pasados revestimientos.&nbsp;<strong>Envuelve todo y termina de convertir en m&aacute;gica la atm&oacute;sfera, el sutil olor a humo, a fuego, al calor del quebracho que se incinera.</strong>&nbsp;El Imperfecto no tiene instalaci&oacute;n de gas alguna, todo es producto del acaso del fuego y sus eventualidades: madera m&aacute;s h&uacute;meda, m&aacute;s verde, el manejo del calor, etc. Y de ah&iacute; el nombre: El Imperfecto.
    </p><p class="article-text">
        Honrar esta cocina desde lo genuino y lo ancestral en el uso del fuego, que como resultado se obtiene siempre un plato distinto, sin la racionalizaci&oacute;n o la seriaci&oacute;n de lo que se sirve, que hoy d&iacute;a estamos acostumbrados a ver.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La carta se ofrece dividida en familias (empanadas, provoletas, huevos, platitos y carnes), como todo el concepto, parece sencilla, pero es atractiva y franca en lo que invita.</strong>&nbsp;Las empanadas salte&ntilde;as (y aqu&iacute; Emilia Saravia hace honor a su origen), podr&iacute;a decirse que son las embajadoras de esa provincia en suelo porte&ntilde;o, por lo que son imperdibles para empezar la noche. Las de queso (y fritas, por favor) son tambi&eacute;n una fiesta y calan a&uacute;n m&aacute;s hondo en la inocencia de la gastronom&iacute;a local.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las propuestas de provoletas (denominaci&oacute;n del Queso Provolone Hilado Argentino, tal como indica su nombre es netamente argentino), son imperdibles.</strong>&nbsp;En las tres o cuatro propuestas de este platito se logra la mejor versi&oacute;n de crocancia, de textura fundante por dentro y esa resistencia caracter&iacute;stica de los quesos, es acompa&ntilde;ada por tomates asados y albahaca, jalape&ntilde;os asados o champignones y girgolas. En encuentro fraterno entre texturas, sabores y anacr&oacute;nicos.
    </p><p class="article-text">
        Como Platitos, encontramos Bu&ntilde;uelos de verdura hechos con harina de garbanzo) ali&ntilde;ados con mayonesa de berenjena ahumada, Tamales (tradicionales salte&ntilde;os), Girgolas al horno de barro, Mollejas a la parrilla (en pan chato de grasa, con lima, cebolla roja y pickle de anan&aacute;), Humita a la Olla con queso de cabra, entre otras bondades que salen del fuego a le&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        De Carnes a la parrilla vienen los cortes m&aacute;s consabidos y amados por nuestro paladar como entra&ntilde;a,&nbsp;<strong>bife de lomo, t-bone, matambrito de cerdo, y pollo al horno de barro.</strong>&nbsp;Todo con chimichurri, o con aderezos y salsas de origen asi&aacute;tico (aqu&iacute; el toque de gracia de Diego y su gusto por la gastronom&iacute;a asi&aacute;tica).
    </p><p class="article-text">
        Hay tambi&eacute;n una interesante propuesta de vinos, tintos, rosados, naranjas y blancos, amables y curiosos para acompa&ntilde;ar todos los platos.
    </p><p class="article-text">
        El Imperfecto no se esfuerza por una pretensi&oacute;n, desde su nombre ya es genuino y transparente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La carta de El Imperfecto se divide en familias (empanadas, provoletas, huevos, platitos y carnes) y el local tiene una atmósfera de pueblo muy atractiva."
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                La carta de El Imperfecto se divide en familias (empanadas, provoletas, huevos, platitos y carnes) y el local tiene una atmósfera de pueblo muy atractiva.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>4) Catalino: amor por la tierra y el sabor original, una &ldquo;militancia&rdquo; por el qu&eacute; se come, el c&oacute;mo y el cu&aacute;ndo. / Maure 3126, Colegiales.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si se busca un lugar donde la comida sea honesta, y el plato sea el verdadero resultado de la tierra que nos da de comer, se llega a Catalino.
    </p><p class="article-text">
        Cocina sincera, es el ep&iacute;grafe de Catalino, y bien que lo cumple. All&iacute; como una casa m&aacute;s del barrio de Colegiales,&nbsp;<strong>Raquel Tejerina y su hermana Mariana, hace cinco a&ntilde;os que hicieron del restaurante un manifiesto de la cocina y alimentaci&oacute;n soberana, respetuosa y real.</strong>&nbsp;De aqu&iacute; partimos que la tarea de estas dos hermanas, no es s&oacute;lo ofrecer una experiencia gastron&oacute;mica en Colegiales, sino tambi&eacute;n es una militancia en qu&eacute; se come, c&oacute;mo y cu&aacute;ndo.
    </p><p class="article-text">
        Catalino tiene pensado todo su concepto desde su ubicaci&oacute;n (es una casa que abren y cierran la puerta con llave), la decoraci&oacute;n y ambientaci&oacute;n del lugar: conserva la tipolog&iacute;a de casa porte&ntilde;a con patio, muebles con presencia e historia (podemos pensar que entran en un prop&oacute;sito de econom&iacute;a circular).&nbsp;<strong>Aqu&iacute; se dio vida a esos patios alargados e interminables de las casas porte&ntilde;as en los que se incluy&oacute; el horno de barro y parrilla a la vista de todos.</strong>&nbsp;Esto lo hace familiar, se percibe cierta calidez y bonanza en el ambiente que se traduce en comodidad semejante a un encuentro en la privacidad del hogar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Se nota, en Catalino, un equipo que ama lo que hace. C&oacute;mo lo cuentan y c&oacute;mo te invitan a comprender</strong>, habla de pasi&oacute;n y seguridad en lo que dicen y hacen: utilizan productos de estaci&oacute;n, frescos (esto hace que la carta pueda variar constantemente), agroecol&oacute;gicos de peque&ntilde;os productores y tienden cada vez m&aacute;s a los&nbsp;<strong>productos de proximidad</strong>, de origen cercano, locales, con menor recorrido entre el lugar de producci&oacute;n y de consumo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Se destaca el armado y presentaci&oacute;n de los platos.</strong>&nbsp;La dedicaci&oacute;n se encuentra en los colores, en las texturas y armon&iacute;as de los sabores. El uso de fermentados, cremas &aacute;cidas, lo dulce y lo picante se abrazan en una unidad para redondear el plato.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Con una carta de platitos que a medida que se leen van tomando presencia y cuerpo de plato contundente.&nbsp;</strong>Se ofrecen Empanadas de jabal&iacute; al horno de barro con escabeche picante (y bien picante es) a modo de salsita, batatas asadas con miel y jengibre fermentado, repollitos de Bruselas al horno de barro, crema de girasol fermentada, tempura de hojas de repollito (un excelente balance del dulce y cremoso de los repollitos, lo crocante de la tempura y la acidez de la crema). A medida que toman cuerpo estos platos,&nbsp;<strong>hay queso halloumi grillado, chutney de manzanas, hojas frescas, emulsi&oacute;n de palta, nueces, girgolas al horno de barro, nueces, crema de zapallo cabutia, hojas salteadas, goulash de ciervo con spaetzle, crema &aacute;cida, chucrut.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Son pocos los platos con carne, y estos, aunque sean ex&oacute;ticas, son de caza y especies for&aacute;neas y plaga en nuestro territorio.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En bebidas trabajan con vinos naturales de baja intervenci&oacute;n (tintos, blancos y rosados), jugos del d&iacute;a con frutas de estaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En toda la propuesta sabemos lo que comemos, lo leemos, lo vemos, y lo sentimos. Comida sincera, simple y de autor.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>5) El Trashumante: un viaje relajado a cada rinc&oacute;n del pa&iacute;s con el prestigio de los creadores de &ldquo;El Baqueano&rdquo;. / Chile 499 - San Telmo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Fernando Rivarola (cocinero) y Gabriela Lafuente (sommelier), hace 14 a&ntilde;os llevan adelante el Baqueano</strong>&nbsp;(Puesto N&deg; 21 en la lista de los mejores restaurantes de Latinoam&eacute;rica 2021) en la Ciudad de Buenos Aires, pero decidieron, con gran convencimiento, mudarlo este a&ntilde;o a la&nbsp;<strong>Ciudad de Salta</strong>, para poder seguir d&aacute;ndole forma y perseguir de forma cercana su anhelo. Si de ambiciones y sue&ntilde;os Fernando y Gabriela son imparables.
    </p><p class="article-text">
        Pero no nos dejaron solos a los porte&ntilde;os,&nbsp;<strong>el 25 de mayo 2020 (vaya qu&eacute; fecha y &iexcl;qu&eacute; a&ntilde;o!) abre el Trashumante, como v&aacute;stago del Baqueano, cumpliendo con las mismas intenciones de una cocina aut&oacute;ctona contempor&aacute;nea pero m&aacute;s relajada</strong>, con una propuesta m&aacute;s accesible y conocida por todos. Preparaciones m&aacute;s sencillas, pero distinguidas.
    </p><p class="article-text">
        Trashumante, define a una persona, que cambia peri&oacute;dicamente de lugar, o aquel m&eacute;todo de pastoreo que tiene como particularidad moverse de un lado a otro, adapt&aacute;ndose en el espacio a zonas de productividad cambiante, y all&iacute; enlaza con la propuesta del lugar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Fernando y Gabriela, buscaron una carta que acerque y represente las 18 ecorregiones del pa&iacute;s con materia prima de peque&ntilde;os productores, recolectores y pescadores para prima el comercio justo y la sustentabilidad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>El local, en pleno casco hist&oacute;rico de la Ciudad (Chile esquina Bol&iacute;var), mantiene indemne la antigua imagen de El Baqueano</strong>, con su car&aacute;cter sobrio, colores neutros, mesas peque&ntilde;as auguran una sensaci&oacute;n de privacidad. La cava es el foco de atenci&oacute;n, y su cocina abierta, invita a ser c&oacute;mplices de las preparaciones.
    </p><p class="article-text">
        Las empanadas en las variedades yacar&eacute;, &ntilde;and&uacute;, quinua y queso o los bu&ntilde;uelos de mandioca y espinaca se hicieron cl&aacute;sicos luego de su participaci&oacute;n en una Feria Masticar.&nbsp;<strong>Junto con el chorip&aacute;n de chorizo de carne 100% pac&uacute;</strong>, en pan baguette, chimichurri y salsa criolla, muestra esta particularidad de domesticar sabores para incluirlos en los platos cotidianos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La carta ofrece Fish &amp; Chips, Pil pil de langostinos con aceite de ajo, aj&iacute; y piment&oacute;n, acompa&ntilde;ado de pan de masa madre, Pesca de anzuelo a &ldquo;la esparda&rdquo; (que se trincha en la mesa), el Arroz negro seco de hongos de estaci&oacute;n, y de los estrellas el Garr&oacute;n de Cordero en salsa de asado negro, una preparaci&oacute;n que nos dej&oacute; El Baqueano de recuerdo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La Interpretaci&oacute;n del Alfajor, cierra el encuentro de sabores del pa&iacute;s, como postre que tiene las partes de un alfajor separadas y es tarea l&uacute;dica unirlo en cada bocado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para acompa&ntilde;ar, hay m&aacute;s de 50 etiquetas</strong>&nbsp;entre blancos, rosados, tintos y espumantes con variedad de productores y zonas vitivin&iacute;colas seleccionados por Gabriela.
    </p><p class="article-text">
        El Trashumante, es un recorrido, una marcha por cada rinc&oacute;n del pa&iacute;s que aport&oacute; la mejor materia prima.
    </p><p class="article-text">
        <em>SM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Salvador Morelli, Maleva]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/la-ecuacion-del-disfrute/cinco-restaurantes-buenos-aires-animan-reversiones-contemporaneas-cocina-argentina_132_9239196.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Aug 2022 10:43:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cinco restaurantes de Buenos Aires que se animan - y lo bien que lo hacen -, a reversiones contemporáneas de la cocina argentina]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Restaurantes,Comida argentina]]></media:keywords>
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