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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Antirracismo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/antirracismo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Antirracismo]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Haiti, la primera revolución antirracista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/haiti-primera-revolucion-antirracista_129_9243248.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2e19f945-98dd-4e34-bdd9-8d244efb3060_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Haiti, la primera revolución antirracista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hoy es el aniversario de la primera revolución de independencia de América Latina, la primera antiesclavista y de contenido antirracista del mundo. El peso de la fortuna que Haiti debió pagar después a Francia condicionó el resto de su historia y explica su pobreza estructural.</p></div><p class="article-text">
        Un d&iacute;a como hoy, 14 de agosto, pero de 1791, comenzaba la Revoluci&oacute;n haitiana. Esa noche, representantes de los hombres y mujeres esclavizados que trabajaban en plantaciones de la colonia francesa de Santo Domingo (hoy Hait&iacute;) realizaron una ceremonia y una reuni&oacute;n secreta en el sitio de Bois Ca&iuml;man, en la que se decidi&oacute; lanzar el llamado a la lucha que en los d&iacute;as siguientes desat&oacute; una vasta rebeli&oacute;n. El levantamiento concluir&iacute;a a&ntilde;os m&aacute;s tarde, en 1804, con la declaraci&oacute;n de independencia. Fue una encrucijada fundamental de la era moderna: <strong>se trat&oacute; de un movimiento insurgente de esclavizados que se liberaron a s&iacute; mismos, expulsaron a los colonizadores y consiguieron establecer un gobierno propio.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        El evento marc&oacute; poderosamente la historia posterior del mundo atl&aacute;ntico. Fue al mismo tiempo la primera revoluci&oacute;n de independencia de Am&eacute;rica Latina y la primera antiesclavista y de contenido antirracista del mundo. Su influjo se hizo sentir en la evoluci&oacute;n del movimiento internacional por la abolici&oacute;n de la esclavitud y en los movimientos anticoloniales de toda Am&eacute;rica. Lleg&oacute; incluso a la futura Argentina: en 1794, durante uno de los picos de intensidad de los sucesos de Hait&iacute;, diversos testimonios atestiguaron que los esclavos porte&ntilde;os <strong>estaban m&aacute;s insumisos que lo habitual y la circulaci&oacute;n de un panfleto de simpat&iacute;a por los haitianos fue motivo de gran temor entre las clases acomodadas.</strong> Tem&iacute;an que el ejemplo se replicara. Se inici&oacute; una investigaci&oacute;n judicial y, por precauci&oacute;n, se prohibi&oacute; el ingreso de esclavos procedentes de colonias francesas. &iquest;Qui&eacute;n sabe cu&aacute;nto de la disposici&oacute;n revolucionaria que los afrodescendientes mostraron luego de 1810 estuvo animada de ese precedente?
    </p><p class="article-text">
        La Revoluci&oacute;n haitiana abri&oacute; un horizonte antirracista in&eacute;dito en la &eacute;poca. Adem&aacute;s de abolir la esclavitud, la Constituci&oacute;n que se dieron en 1805 declaraba en su art&iacute;culo 14 que deb&iacute;a &ldquo;cesar toda acepci&oacute;n de color&rdquo; entre los ciudadanos y que &ldquo;a partir de ahora los haitianos solo ser&aacute;n conocidos bajo la denominaci&oacute;n gen&eacute;rica de negros&rdquo;. La disposici&oacute;n podr&iacute;a parecer contradictoria o excluyente, pero poco antes el texto indicaba que las mujeres blancas y otras categor&iacute;as de blancos que habitaban suelo haitiano &ndash;como los soldados polacos que hab&iacute;an sido sus aliados en la lucha contra los franceses&ndash; eran bienvenidas a ser parte de la naci&oacute;n. La Revoluci&oacute;n invitaba a todos a ser tenidos por igualmente negros/ciudadanos. En esto fue diferente a las leyes que se dar&iacute;an la mayor&iacute;a de las nacientes rep&uacute;blicas latinoamericanas, que fueron &ldquo;ciegas&rdquo; al color de piel, pero solo para dejar a los blancos, en los hechos, en el lugar impl&iacute;citamente dominante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde el principio de su desobediencia los haitianos y haitianas tuvieron que luchar tenazmente por las libertades que hab&iacute;an sabido conseguir. Desde comienzos de 1802 debieron librar una sangrienta guerra contra las tropas que envi&oacute; Napole&oacute;n para reconquistar la isla. La resistencia les cost&oacute; 200.000 vidas. Una enormidad. Francia fue derrotada militarmente, pero se cobr&oacute; la osad&iacute;a de otros modos. En 1825 volvieron con sus barcos y, bajo amenaza de una nueva guerra, exigieron a los haitianos una suma millonaria en concepto de &ldquo;reparaciones&rdquo; por haberse salido de su dominio. Como no ten&iacute;an con qu&eacute; pagar, los obligaron a tomar un pr&eacute;stamo con bancos franceses. Durante los siguientes 64 a&ntilde;os Hait&iacute; estuvo pagando anualmente una fortuna por esa deuda. Pero la cosa no termin&oacute; all&iacute;: la deuda odiosa gener&oacute; un ciclo de endeudamiento que continu&oacute;. Los franceses controlaron el Banco Nacional haitiano, desde donde siguieron llev&aacute;ndose dinero. La rapi&ntilde;a continu&oacute; en 1915 cuando EEUU invadi&oacute; el pa&iacute;s y literalmente vaci&oacute; la b&oacute;veda de ese banco y transport&oacute; el oro a Wall Street. Un robo liso y llano. Durante las d&eacute;cadas siguientes los estadounidenses seguir&iacute;an extrayendo dinero de all&iacute; a un ritmo comparable al de la era del dominio franc&eacute;s. Para hacerlo, alimentaron la corrupci&oacute;n galopante de los funcionarios locales. Mientras todo esto suced&iacute;a, los haitianos, que generaban toda esa riqueza con su trabajo, se hund&iacute;an en la m&aacute;s tremenda pobreza. <strong>Como era de esperar, la historia del pa&iacute;s en el siglo XX estuvo marcada por la violencia y la inestabilidad cr&oacute;nicas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En una investigaci&oacute;n reciente, el <a href="https://www.nytimes.com/es/2022/05/20/espanol/haiti-deuda-francia-reparaciones.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">New York Times hizo el c&aacute;lculo</a> no s&oacute;lo de la fortuna que Hait&iacute; pag&oacute; a Francia durante aquellos 64 a&ntilde;os iniciales de deuda, sino tambi&eacute;n de todo lo que perdi&oacute; en crecimiento potencial por no contar con ese capital para desarrollar su propia econom&iacute;a. El resultado es pasmoso: estimaron que el yugo financiero cost&oacute; al pa&iacute;s entre 21.000 y 115.000 millones de d&oacute;lares en crecimiento perdido a lo largo del tiempo. Dicho por comparaci&oacute;n con su PBI actual, unas ocho veces el tama&ntilde;o de toda la econom&iacute;a de Hait&iacute;. De nuevo, para que se entienda: el pa&iacute;s m&aacute;s pobre del continente podr&iacute;a ser ocho veces m&aacute;s rico de lo que es hoy. El presidente que los haitianos eligieron democr&aacute;ticamente en 2001, Jean-Bertrand Aristide, de orientaci&oacute;n izquierdista, tuvo la mala idea de denunciar ese saqueo hist&oacute;rico y exigir a Francia una reparaci&oacute;n. El reclamo qued&oacute; en la nada tras el golpe de Estado apoyado por EEUU y Francia que lo desaloj&oacute; del poder. Dicho sea de paso, Francia oblig&oacute; a varios pa&iacute;ses africanos a pagarle &ldquo;compensaciones&rdquo; similares cuando se independizaron en los a&ntilde;os 1960 y <a href="https://jacobin.com/2021/03/africa-colonies-france-cfa-franc-currency" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contin&uacute;a hasta hoy</a> extrayendo recursos de sus ex colonias gracias a la arquitectura legal y financiera que dej&oacute; instalada como condici&oacute;n para devolverles la soberan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a el fil&oacute;sofo Walter Benjamin: &ldquo;No hay documento de cultura que no lo sea, al tiempo, de barbarie&rdquo;. La historia de la pavorosa pobreza y violencia de Hait&iacute; est&aacute; conectada con su contracara: la de la riqueza y el florecimiento cultural de los pa&iacute;ses que saquearon el pa&iacute;s y muchos otros. Sean cualesquiera los defectos de los haitianos o las virtudes de europeos y estadounidenses, ni lo uno ni lo otro se explica por fuera de esa relaci&oacute;n. El futuro al que podr&iacute;a haber apuntado la sorprendente Revoluci&oacute;n que pusieron en marcha en 1791 fue activamente sepultado. Como otras formas de vida m&aacute;s justa que por todas partes los humanos hemos explorado, fue activamente convertida en algo imposible, inexistente.
    </p><p class="article-text">
        El ejemplo de lucha y dignidad de quienes se lanzaron a romper sus cadenas en 1791, sin embargo, alumbr&oacute; y sigue alumbrando deseos de igualdad. Lo hace incluso en un pa&iacute;s tan lejano y diferente como la Argentina actual, tambi&eacute;n marcado por el racismo estructural. Quienes hayan asistido a los festejos del Bicentenario de 2010 en Buenos Aires quiz&aacute;s recuerden la instalaci&oacute;n que entonces realiz&oacute; el Grupo de Arte Callejero frente al Obelisco, que rememoraba aqu&eacute;l art&iacute;culo 14 de la Constituci&oacute;n haitiana de 1805 para decirle a los transe&uacute;ntes, <a href="https://youtu.be/xJZvJFNPSbM?t=42" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con un cartel luminoso</a>, como una revelaci&oacute;n o acaso una invitaci&oacute;n: <strong>&ldquo;&iexcl;SOMOS NEGROS!&rdquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>EA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ezequiel Adamovsky]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/haiti-primera-revolucion-antirracista_129_9243248.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Aug 2022 03:01:11 +0000]]></pubDate>
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