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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - ERP]]></title>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[“La aceptación de la violencia estatal del pasado habilita avances sobre nuestros derechos en el presente”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/aceptacion-violencia-estatal-pasado-habilita-avances-derechos-presente_1_11956203.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9ed7a6c3-c15f-41b8-8493-b3053247d059_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“La aceptación de la violencia estatal del pasado habilita avances sobre nuestros derechos en el presente”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hernán Confino y Rodrigo González Tizón, historiadores especializados en la historia reciente argentina, analizan en su libro "Anatomía de una mentira" cómo las narrativas de "memoria completa" justifican la represión de los años 70. Defienden el consenso democrático y critican los avances de ultraderechas en la agenda mediática y política actual.</p></div><p class="article-text">
        Hern&aacute;n Confino y Rodrigo Gonz&aacute;lez Tiz&oacute;n son dos historiadores nacidos en democracia, especializados en historia argentina reciente. En<em> Anatom&iacute;a de una mentira. Qui&eacute;nes y por qu&eacute; justifican la represi&oacute;n de los setenta,</em> recientemente editado por Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, procuran desarmar las falacias argumentativas de las narrativas de la llamada &ldquo;memoria completa&rdquo;. Este libro explica con rigurosidad y de forma amena<strong> por qu&eacute; la Argentina no sufri&oacute; una guerra civil en los setenta</strong>, qu&eacute; se conoce respecto del<strong> n&uacute;mero de desaparecidos</strong> y por qu&eacute; los cr&iacute;menes de la guerrilla no pueden ser considerados de lesa humanidad. En di&aacute;logo con <strong>elDiarioAR</strong>, los autores ponen en debate la manera en que se ha abordado hasta el momento la violencia de Montoneros y el ERP y sostienen que &ldquo;los intentos de <strong>reconocimiento de las v&iacute;ctimas civiles de la guerrilla</strong>, que consideran leg&iacute;timos, no pueden partir jam&aacute;s de la equiparaci&oacute;n de la violencia de las organizaciones armadas a la desplegada por el Estado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Cu&aacute;les fueron los principales desaf&iacute;os de salir a discutir desde las ciencias sociales con los discursos que relativizan, banalizan e incluso reivindican la represi&oacute;n clandestina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hern&aacute;n Confino (HF): &mdash;Como explic&oacute; el historiador franc&eacute;s Pierre Vidal-Naquet, cuyos padres murieron en Auschwitz, hay una diferencia entre discutir <em>con </em>los negacionistas y <em>acerca de </em>ellos. Nosotros no discutimos con Nicol&aacute;s M&aacute;rquez, Agust&iacute;n Laje o Victoria Villarruel personalmente, sino que discutimos <em>acerca de </em>estos discursos. Es muy dif&iacute;cil establecer par&aacute;metros comunes con personas a quienes no le genera ning&uacute;n tipo de estupor que una mujer haya parido arriba de una mesa mientras la picaneaban. Lo que buscamos es ofrecer una explicaci&oacute;n desde la historia que est&eacute; fundamentada y que pueda permitirle a quienes est&aacute;n interesados en la tem&aacute;tica <strong>detectar d&oacute;nde est&aacute; la falacia</strong> de aquellos grupos que reivindican o banalizan la represi&oacute;n clandestina en los setenta.&nbsp;
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                </figure><p class="article-text">
        Rodrigo Gonz&aacute;lez Tiz&oacute;n (RGT): &mdash;En un momento en que los debates se corrieron tan a la derecha, decidimos salir a defender los <strong>consensos de la democracia,</strong> con rigor hist&oacute;rico y sin esquivar ning&uacute;n tema. Observamos que las ultraderechas aprovechan los flancos d&eacute;biles de las pol&iacute;ticas de memoria y derechos humanos para elaborar sus estrategias. Por ejemplo, la decisi&oacute;n de establecer desde 1966 la periodizaci&oacute;n para definir qui&eacute;n es una v&iacute;ctima del terrorismo de Estado, puede generar que alguien diga: &ldquo;Al final v&iacute;ctima del terrorismo de Estado fueron todos, entonces no fue nadie&rdquo;. Adem&aacute;s, buscamos dar respuestas a preguntas genuinas que la sociedad se hace, por ejemplo, alrededor del <strong>n&uacute;mero de los 30.000.</strong> Que un pibe de 16 a&ntilde;os nos pregunte cu&aacute;ntos desaparecidos hubo no lo vuelve un negacionista de la dictadura, es una pregunta leg&iacute;tima y, con este libro, ofrecemos herramientas para poder responder a esa inquietud sin caer en simplificaciones.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nosotros no discutimos con Nicolás Márquez, Agustín Laje o Victoria Villarruel personalmente, sino que discutimos acerca de estos discursos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;El libro expone algunos temas espinosos de la narrativa hegem&oacute;nica construida hasta el momento, por ejemplo, el cuestionamiento a las pr&aacute;cticas concretas de la militancia armada o los reclamos por las v&iacute;ctimas civiles de la guerrilla. &iquest;C&oacute;mo se puede hablar de estas cuestiones sin caer en los discursos de las ultraderechas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        HC: &mdash;El presente nos termin&oacute; demostrando de una manera bastante dolorosa que los debates que no se dieron, se nos volvieron en contra. Nosotros procuramos <strong>construir un debate amplio que pueda dar lugar a consensos, quiz&aacute;s m&aacute;s peque&ntilde;os, pero m&aacute;s s&oacute;lidos</strong>. Consensos que puedan ser sentidos como propios por la mayor cantidad posible de personas. En las gestiones kirchneristas, en lo que fue una pol&iacute;tica de derechos humanos y memoria muy amplia, con muchos aciertos, tambi&eacute;n hubo <strong>errores no forzados</strong>. Por eso nos preguntamos: &iquest;Cu&aacute;l tiene que ser el discurso del Estado sobre nuestro pasado y qu&eacute; lugar deben tener en esa construcci&oacute;n las organizaciones de v&iacute;ctimas? Discutimos, por ejemplo, con la idea de que las acciones de quienes militaron en los setenta son imposibles de criticar porque fueron realizados por personas que empe&ntilde;aron su vida en ello.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;C&oacute;mo se explica que esas voces que justifican la represi&oacute;n clandestina hayan avanzado tanto en la agenda medi&aacute;tica y pol&iacute;tica en los &uacute;ltimos a&ntilde;os?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        HC: &mdash;Entre el 2009 y el 2013, se puede observar todo un <strong>sector progresista no peronista</strong> que cuestion&oacute; profundamente el tratamiento de los setenta que hizo el gobierno kirchnerista y que, de hecho, encontr&oacute; bastante intolerancia de parte del oficialismo. Por otro lado, no podemos pensar en el momento actual sin considerar los diques que rompi&oacute; el gobierno de Mauricio Macri para diferenciarse del kirchnerismo, con un enfoque m&aacute;s pragm&aacute;tico que ideol&oacute;gico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        RGT: &mdash;Nuestra hip&oacute;tesis es que la discusi&oacute;n sobre el pasado se inscribe en una disputa mucho m&aacute;s amplia que empieza a ganar volumen a partir de la construcci&oacute;n de la grieta entre kirchnerismo y antikirchnerismo. En la actualidad, esta discusi&oacute;n es parte de la mentada &ldquo;batalla cultural&rdquo; de la que hablan estas extremas derechas que est&aacute;n pululando en distintas partes del mundo. Una batalla contra el progresismo, el comunismo, el colectivismo, el movimiento feminista, la militancia por la diversidad de g&eacute;nero, etc.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Entre el 2009 y el 2013, se puede observar todo un sector progresista no peronista que cuestionó profundamente el tratamiento de los setenta que hizo el gobierno kirchnerista y que, de hecho, encontró bastante intolerancia de parte del oficialismo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Qu&eacute; efectos pueden tener estos discursos sobre el pasado en el presente?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        HC: &mdash;La aceptaci&oacute;n de la violencia estatal del pasado <strong>habilita nuevos avances sobre nuestros derechos en el presente</strong>. En 2024, vivimos c&oacute;mo personas que fueron a una manifestaci&oacute;n en contra de la ley Bases, <strong>fueron se&ntilde;aladas como terroristas</strong> que quer&iacute;an atentar contra la democracia y terminaron detenidas en un penal federal. Patricia Bullrich, desde el Ministerio de Seguridad, pretende requerir a las Fuerzas Armadas para la seguridad interna, como sucedi&oacute; con Macri. Y hace apenas unas semanas, Milei firm&oacute; un decreto para modificar la Ley de Defensa Nacional que tiene que preocuparnos. Por otro lado, a nivel judicial, hay grupos que est&aacute;n buscando revertir la jurisprudencia argentina de que <strong>las organizaciones armadas no cometieron delitos de lesa humanidad</strong>. Para eso, apelan al Estatuto de Roma, que en 1998 plante&oacute; la posibilidad de que este tipo de delitos sean cometidos por actores no estatales. Sin embargo, este estatuto no est&aacute; pensado para agrupaciones como Montoneros o el ERP, sino para organizaciones que tuvieron pol&iacute;ticas sistem&aacute;ticas de ataque generalizado contra poblaci&oacute;n y controlaron porciones del territorio.&nbsp;Sabemos que la violencia guerrillera argentina no tuvo esas caracter&iacute;sticas, sino que fue m&aacute;s bien selectiva. Con esto no buscamos justificar los delitos cometidos ni negar que hayan asesinado a civiles, sino subrayar que, en la Argentina, las guerrillas no estructuraron una pol&iacute;tica armada sistem&aacute;tica que tuviera esa finalidad. Por ende, cometieron delitos comunes, susceptibles de prescripci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;El 19 de diciembre pasado, </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/politica/giro-historico-reabren-causa-bomba-comedor-policia-federal-ordenan-citar-firmenich-indagatoria_1_11915351.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>la C&aacute;mara Federal orden&oacute; la reapertura de la causa por la bomba en el comedor</strong></a><strong> de la entonces Superintendencia de Coordinaci&oacute;n Federal de la Polic&iacute;a Federal, ocurrido el 2 de julio de 1976 y cit&oacute; al exjefe de Montoneros, Mario Firmenich, a declaraci&oacute;n indagatoria. &iquest;C&oacute;mo se explica esta decisi&oacute;n desde la mirada de la historia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        HC: &mdash;Primero, tenemos que entender qui&eacute;nes est&aacute;n detr&aacute;s de esas querellas y cu&aacute;l es su estrategia judicial. La agrupaci&oacute;n de abogados Justicia y Concordia tiene como referentes a Laura Olea y Ricardo Saint Jean, familiares directos de represores, uno que estuvo en R&iacute;o Negro en la Escuelita y el otro, Ib&eacute;rico Saint Jean, fue interventor de la provincia Buenos Aires, autor de aquella frase &ldquo;Primero mataremos a todos los subversivos, luego mataremos a sus colaboradores, despu&eacute;s a sus simpatizantes, enseguida a aquellos que permanecen indiferentes y, finalmente, mataremos a los t&iacute;midos&rdquo;. Esa gente es la que hace los &ldquo;habeas corpus&rdquo; para poder liberar a los perpetradores de terrorismo de Estado y son los mismos que patrocinan la reapertura de la causa del comedor de la polic&iacute;a, de Rucci, de Larrabure y de Viola. Son organizaciones que en sus redes sociales reivindican en pleno a Astiz. Incluso la justicia acept&oacute; como querellante a Eduardo Kalinec, un represor condenado a perpetua cuya hija es miembro del colectivo Historias Desobedientes. Me parece que es bastante cristalino, &iquest;no? La estrategia es: &ldquo;&iquest;No podemos liberar a los represores? Entonces hay que condenar a los militantes&rdquo;. Desde su l&oacute;gica, cuando haya una buena cantidad de militantes presos, quiz&aacute;s podr&aacute;n presionar por una amnist&iacute;a. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        RGT: &mdash;Adem&aacute;s, una de las <strong>falacias absolutas</strong> que expresan estos grupos es decir que no ha habido investigaciones judiciales en relaci&oacute;n con los cr&iacute;menes de la guerrilla. Para poner en contexto, es importante saber, en primer lugar, que para los hechos m&aacute;s emblem&aacute;ticos por los cuales se reclama, hubo en su momento investigaciones judiciales y varios de ellos tuvieron condenados. En segundo lugar, hay que recordar que tras cada atentado de las organizaciones armadas, el Estado despleg&oacute; acciones represivas que fueron absolutamente ilegales. Inmediatamente despu&eacute;s del atentado al comedor, sucedi&oacute; la <strong>masacre de F&aacute;tima</strong>, en Pilar, donde se dinamitaron 30 personas como represalia. Lo que ha realizado el Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus V&iacute;ctimas (CELTY) de Victoria Villarruel es construir un reclamo en espejo al de los organismos derechos humanos convencionales para, a trav&eacute;s de un discurso t&eacute;cnico y a la vez emocional, volver a construir un escenario de guerra interna, desprovisto de todo contenido hist&oacute;rico, y buscar la equiparaci&oacute;n de las acciones de las organizaciones armadas con las acciones represivas llevadas de forma clandestina por el Estado.
    </p><p class="article-text">
        HC: &mdash;Para entender la magnitud de la reacci&oacute;n hay que pensar en cu&aacute;les fueron los procedimientos que se hicieron desde el kirchnerismo en materia de pol&iacute;tica de memoria y de derechos humanos. Iniciativas como la del CELTY de Villarruel aprovechan el hecho de que la pol&iacute;tica de memoria del kirchnerismo que no brind&oacute; un reconocimiento para las v&iacute;ctimas de las organizaciones armadas. Desde nuestro punto de vista, lo que hay que hacer es <strong>reconocer a estas v&iacute;ctimas</strong>, pero sin perder de vista las diferentes violencias que las generaron. Porque no es lo mismo que te mande una organizaci&oacute;n armada, a que te mate el Estado. No hay herramientas desde historia ni desde el derecho que permitan homologar esas violencias.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Con las &uacute;ltimas noticias de desarticulaci&oacute;n del </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/temas/centro-cultural-haroldo-conti/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Centro Cultural Conti</strong></a><strong> en el predio de la ex ESMA, &iquest;se viene una nueva etapa en el avance sobre las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en torno a la memoria y los derechos humanos por parte del gobierno de Milei?</strong>
    </p><p class="article-text">
        RGT:<strong>&nbsp;</strong>&mdash;Venimos de un a&ntilde;o de <strong>desgobierno</strong> con una intenci&oacute;n muy clara de desarticular la estructura en la Secretar&iacute;a de Derechos Humanos. En mi caso personal, trabaj&eacute; en el Archivo Nacional de la Memoria hasta que el a&ntilde;o pasado, un d&iacute;a me avisaron que no aparec&iacute;a m&aacute;s en el sistema y nunca recib&iacute; una explicaci&oacute;n. Durante la gesti&oacute;n del actual secretario Alberto Ba&ntilde;os, muchas &aacute;reas muy sensibles quedaron vacantes en sus conducciones. En el caso del Centro Cultural Haroldo Conti, fue perseguido en el momento de hacer el seminario que anualmente se realiza all&iacute; de pol&iacute;ticas de memoria y estuvo sin autoridades todo el a&ntilde;o, sin ning&uacute;n tipo de interlocuci&oacute;n de parte del secretario. Hoy el Conti est&aacute; cerrado, con los trabajadores en esta figura perversa de la guardia pasiva y est&aacute;n echando a los que no se atuvieron el retiro &ldquo;involuntario&rdquo;. La situaci&oacute;n es cr&iacute;tica y est&aacute;n en riesgo tambi&eacute;n otras &aacute;reas que el Ministerio de Justicia absorbi&oacute; luego del cierre del Ministerio de Mujeres y del INADI.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Como historiadores j&oacute;venes, de una generaci&oacute;n nacida en democracia, &iquest;sienten que pueden hacer preguntas diferentes sobre estas heridas de nuestro pasado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        HC: &mdash;Por un lado, contamos con la ventaja de haber ingresado a un campo de estudios que fue construido por colegas de generaciones previas que desbrozaron el camino. Por el otro, al no estar generacional o familiarmente implicados, buscamos un acercamiento lo m&aacute;s profesional posible. Eso genera libertad, tambi&eacute;n rispideces.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        RGT: &mdash;Durante mucho tiempo se plante&oacute; que abrir determinado debate era cederle terreno a la derecha. Eso se ha venido modificando en los &uacute;ltimos 15 a&ntilde;os, y creemos que mientras uno lo haga desde una de una postura &eacute;ticamente posicionada, hay que hacerlo. La clave est&aacute; en la intenci&oacute;n con la que se reabren esas cuestiones. Nosotros lo hacemos para comprender mejor el pasado, los referentes de la llamada &ldquo;memoria completa&rdquo; lo hacen para<strong> revivir el pensamiento contrainsurgente</strong>, para obtener la <strong>impunidad </strong>de quienes violaron sistem&aacute;ticamente los derechos humanos y para desprestigiar el proceso de memoria, verdad y justicia como un todo. En &uacute;ltima instancia, lo que es m&aacute;s perverso, buscan trasladar la carga de la culpa a las v&iacute;ctimas.
    </p><p class="article-text">
        <em>MNA/JJD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Noel Álvarez]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Jan 2025 03:00:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Dictadura militar argentina (1976-1983),Memoria histórica,Derechos humanos,Represión,Violencia policial,Violencia política,Violencia institucional,Guerrilla,Montoneros,ERP,Democracia,Victoria Villarruel,Javier Milei,Nicolás Márquez,Agustín Laje]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Talento, irreverencia y vale todo: el periodismo y la democracia frente al espejo de Lanata]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/talento-irreverencia-vale-periodismo-democracia-frente-espejo-lanata_129_11942832.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/988ff23a-4d2f-4edb-b31c-7ba52047b761_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Jorge Lanata"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El director impensado para un diario imposible. Muerte y sobrevida de Página 12 y una condena prematura para Crítica. Clarinización de Lanata y lanatización de Clarín. Desmanes en la conversión y una reflexión pendiente del kirchnerismo sobre sus enemigos</p></div><p class="article-text">
        Una de las varas para medir la dimensi&oacute;n de un editor period&iacute;stico est&aacute; dada por la proyecci&oacute;n de quienes trabajan con &eacute;l hacia un horizonte propio. Si un cronista encuentra tema, estilo y fuentes, comienza a construir una firma. Un editor puede fomentar que su redacci&oacute;n despliegue alas, o puede cortarlas con mezquindad y mala praxis.
    </p><p class="article-text">
        El m&eacute;rito del jefe que habilita nuevos horizontes va m&aacute;s all&aacute; de la eventual generosidad. Tiene que ver con la direcci&oacute;n de proyectos desafiantes que enciendan la chispa del periodismo y liderazgos no desp&oacute;ticos ni (enteramente) condicionados por agendas ocultas. En ese punto, a la luz de innumerables testimonios, el legado de <strong>Jorge Lanata</strong> fue sobresaliente. 
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        Muchos periodistas relatan su propio recorrido con Lanata como un hito.<strong> &ldquo;De &eacute;l aprend&iacute; mucho de lo que hay que hacer, y mucho de lo que no hay que hacer&rdquo;</strong>, dec&iacute;a d&iacute;as atr&aacute;s una voz que lo acompa&ntilde;&oacute; en varios de sus proyectos, sin saber a ciencia cierta que el conductor de Radio Mitre viv&iacute;a sus horas finales.
    </p><p class="article-text">
        Decenas de cronistas que narran un antes y un despu&eacute;s de haber trabajado con Lanata refieren admiraci&oacute;n, desilusi&oacute;n o desprecio, a veces, todo junto en ese orden. Desde <em>P&aacute;gina 12</em> hasta los ciclos televisivos y radiales del Grupo Clar&iacute;n, los trazos del Rey Jorge abrieron oportunidades a sus trabajadores. Entre quienes se reconocen como &ldquo;disc&iacute;pulos&rdquo;, hay de todo: buenos periodistas y otros con profesi&oacute;n desconocida. 
    </p><p class="article-text">
        El diario <em>Cr&iacute;tica de la Argentina</em> (2008-2010) acaso sea la excepci&oacute;n que encuentra un relato bastante uniforme en torno a una frustraci&oacute;n, sin costado luminoso del director. Lanata pareci&oacute; aburrirse demasiado temprano y la empresa termin&oacute; en manos de un estafador espa&ntilde;ol, <strong>Antonio Mata</strong>.<strong> &ldquo;Les ofrec&iacute; laburo, no los adopt&eacute;&rdquo;</strong>, respond&iacute;a Lanata &mdash;ya instalado en el Grupo Clar&iacute;n&mdash; ante los reclamos de los trabajadores despedidos sin indemnizaci&oacute;n. 
    </p><h2 class="article-text">El director impensado</h2><p class="article-text">
        La c&uacute;pula del Movimiento Todos por la Patria (MTP) acert&oacute; al ofrecerle la direcci&oacute;n de <em>P&aacute;gina 12 </em>a Lanata. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Francisco Provenzano </strong>&mdash;un exradical que se hab&iacute;a integrado al ERP en los setenta y padeci&oacute; la dictadura en la c&aacute;rcel&mdash; empujaba hac&iacute;a rato un proyecto editorial o, finalmente, un diario (<em>La Tablada&mdash;A vencer o morir, </em><strong>Felipe Celesia</strong> y<strong> Pablo Waisberg</strong>, Aguilar, 2013). Con <strong>Ra&uacute;l Alfons&iacute;n</strong> acechado por los golpistas, en el seno del MTP, el Partido Comunista y otras corrientes cercanas se discut&iacute;a el perfil de un medio en una Buenos Aires que por entonces contaba con marcas hegem&oacute;nicas, conservadoras, radicales, populares y financieras, pero ning&uacute;n diario de izquierda.
    </p><p class="article-text">
        Durante la primavera y el oto&ntilde;o de Alfons&iacute;n, exist&iacute;an o hab&iacute;an existido publicaciones peri&oacute;dicas de esa vertiente, como <em>El Porte&ntilde;o, El Periodista</em>, <em>Humor </em>y <em>La Voz</em>, y un abanico de revistas culturales. En una de las grandes capitales del mundo con mayor variedad de t&iacute;tulos en los kioskos, fundar un diario era otra cosa. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Jorge Lanata con un ejemplar de Página/12.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Una redacci&oacute;n que se pobl&oacute; de trabajadores y columnistas provenientes de diferentes izquierdas (trotskista, ortodoxa, peronista, radical, progresista), exmiembros de organizaciones armadas y v&iacute;ctimas directas de la dictadura pas&oacute; a ser conducida por un joven que hab&iacute;a sobrevivido al terrorismo de Estado desde los m&aacute;rgenes y elud&iacute;a definiciones ideol&oacute;gicas tajantes. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A Lanata, con un pasado destacado en <em>El Porte&ntilde;o </em>y Radio Belgrano, lo entusiasmaba mucho m&aacute;s la publicaci&oacute;n irreverente francesa <em>Le Canard Encha&icirc;n&eacute; </em>que replicar el modelo de un diario militante. <strong>Osvaldo Soriano</strong>, otro de los mentores de <em>P&aacute;gina</em>, trajo de su exilio italiano el ejemplo de <em>Il Manifesto</em>, un <em>quotidiano comunista</em> disidente que traz&oacute; un puente entre la mordacidad y el partidismo. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una redacción que se pobló de trabajadores y columnistas provenientes de diferentes izquierdas, exmiembros de organizaciones armadas y víctimas directas de la dictadura, pasó a ser conducida por un joven que eludía definiciones ideológicas tajantes</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La combinaci&oacute;n entre plumas consagradas, editores experimentados, militantes y j&oacute;venes llegados al periodismo en democracia requer&iacute;a de un talento excepcional en la conducci&oacute;n. A las acechanzas econ&oacute;micas propias de un diario de izquierda se sumaba el problema de la dependencia del MTP, la organizaci&oacute;n heredera del ERP que colaps&oacute; un a&ntilde;o y medio despu&eacute;s de la creaci&oacute;n de <em>P&aacute;gina.</em><em><strong> </strong></em><strong>En la represi&oacute;n del ataque al regimiento a La Tablada, en enero de 1989, fue desaparecido Provenzano, aquel carism&aacute;tico militante que hab&iacute;a convencido a Enrique Gorriar&aacute;n Merlo de invertir en un nuevo peri&oacute;dico</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Lanata sali&oacute; del laberinto por arriba, con el ingenio que lo acompa&ntilde;ar&iacute;a hasta sus &uacute;ltimos d&iacute;as. <em>P&aacute;gina </em>encontr&oacute; un p&uacute;blico antes de que una crisis se lo llevara por delante. El menemismo &mdash;su vulgaridad, su entreguismo, su agenda reaccionaria, su colorido&mdash; fue el puente de plata que le permiti&oacute; al diario<em> </em>reformatear a la prensa, embelesada con el viaje al Primer Mundo que ofrec&iacute;a el riojano. Invariantes de la historia argentina. 
    </p><p class="article-text">
        El director adquiri&oacute; fama y comenz&oacute; a alejarse del medio que cofund&oacute;, hasta que renunci&oacute; en 1994. Con los a&ntilde;os, Lanata expres&oacute; dos motivos divergentes por los que <em>&ldquo;</em><em><strong>P&aacute;gina </strong></em><strong>dej&oacute; de existir&rdquo; </strong>cuando &eacute;l se fue. Primero atribuy&oacute; la defunci&oacute;n a la nunca oficializada compra por parte del Grupo Clar&iacute;n, de la que afirm&oacute; haber sido testigo directo. Unos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, dijo que el acta final fue labrada por la adhesi&oacute;n del medio al kirchnerismo. 
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>P&aacute;gina</strong></em><strong> llevaba siete a&ntilde;os en la calle cuando Lanata parti&oacute;. Desde entonces, el diario</strong><em><strong> </strong></em><strong>sigui&oacute; edit&aacute;ndose durante tres d&eacute;cadas</strong>. La disonancia entre la declaraci&oacute;n de muerte en 1994 y la publicaci&oacute;n diaria hasta hoy es sintom&aacute;tica de un ego fuera de &oacute;rbita, quiz&aacute;s imprescindible para una biograf&iacute;a tan singular.
    </p><p class="article-text">
        En la larga era post-Lanata, <em>P&aacute;gina </em>tuvo alzas y bajas. Ley&oacute; y narr&oacute; como pocos la crisis de 2001 y 2002 frente a una prensa mayormente c&oacute;mplice, se entusiasm&oacute; con la primera agenda de los Kirchner &mdash;como buena parte de su lectorado&mdash;, transform&oacute; la adhesi&oacute;n cr&iacute;tica a N&eacute;stor y Cristina en acr&iacute;tica, alumbr&oacute; nuevas camadas de periodistas, hace unos a&ntilde;os dej&oacute; de reemplazar a consagrados que se bajaron del barco o fallecieron, sostuvo pilares propios como feminismo, diversidad y Memoria, Verdad y Justicia, y perdi&oacute; originalidad, rebeld&iacute;a y color al quedar demasiado condicionado por intereses de una facci&oacute;n pejotista de Capital Federal. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Con los años, Lanata expresó dos motivos divergentes por los que &#039;Página dejó de existir&#039; cuando él se fue. Primero atribuyó la defunción a la compra por parte del Grupo Clarín. Unos años más tarde, a la adhesión al kirchnerismo.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta semana, ante la muerte de su primer director y un revolucionario del periodismo, <em>P&aacute;gina </em>le dedic&oacute; un obituario correcto, sin firma, y una nota secundaria de trazo grueso<em>. </em>Nada M&aacute;s.<em> </em>&ldquo;&iquest;<strong>Vos me entend&eacute;s que me est&aacute;s jodiendo</strong>?&rdquo;, preguntar&iacute;a Lanata en la reuni&oacute;n de blanco. 
    </p><h2 class="article-text">Marca propia</h2><p class="article-text">
        Convertido en marca de s&iacute; mismo, Lanata cre&oacute;, vendi&oacute; y fundi&oacute; en los a&ntilde;os post-<em>P&aacute;gina</em>. Escribi&oacute; <em>best sellers </em>y altern&oacute; proyectos viables (<em>Veintiuno</em>, &ldquo;D&iacute;a D&rdquo;) y fracasos (Data54, EGO). Con la revista <em>Veintiuno </em>y sus suced&aacute;neas consagr&oacute; lo que los autores <strong>Mart&iacute;n Latorraca</strong> y <strong>Hugo Montero</strong> definieron como<strong> &ldquo;periodismo de revelaci&oacute;n&rdquo;</strong>.<strong> Cada tapa, una primicia; cuanto m&aacute;s estridente, mejor</strong>. La experiencia dej&oacute; a sus editores impregnados de la creatividad de quien se hab&iacute;a transformado en &ldquo;el Gordo&rdquo;, pero extenuados por la vor&aacute;gine. 
    </p><p class="article-text">
        La tendencia a la espectacularidad y la repentinizaci&oacute;n dialog&oacute; bien con las incursiones televisivas de Lanata, criado en la gr&aacute;fica. 
    </p><p class="article-text">
        En el cambio de siglo, el conductor segu&iacute;a ubicado a la izquierda del <em>mainstream </em>period&iacute;stico argentino, un d&eacute;ficit objetivo a la hora de conseguir espacio en la televisi&oacute;n, que supo sortear con esfuerzo y talento. La llegada de los Kirchner a la Casa Rosada interpel&oacute; al progresismo. Las aguas se dividieron y el periodista, en breve tiempo, pas&oacute; de la disidencia a la oposici&oacute;n frontal. 
    </p><p class="article-text">
        En marzo de 2008 lleg&oacute; <em>Cr&iacute;tica de la Argentina&cedil;</em> promocionado como<strong> &ldquo;el &uacute;ltimo diario de papel&rdquo;</strong>. 
    </p><h2 class="article-text">Pompa, circunstancia y error</h2><p class="article-text">
        Por entonces, el canillita ofrec&iacute;a <em>Clar&iacute;n &mdash;</em>camino a convertirse en el mayor enemigo de los Kirchner&mdash;, <em>La Naci&oacute;n, &Aacute;mbito Financiero &mdash;</em>ya sin <strong>Julio Ramos&mdash;</strong>, <em>Perfil &mdash;</em>en el lugar del antikirchnersimo liberal,&mdash; <em>P&aacute;gina 12 &mdash;</em>en el del kirchnerismo de izquierda&mdash;, <em>Popular, Cr&oacute;nica</em>, <em>Buenos Aires Herald</em>, <em>El Cronista,</em> <em>Buenos Aires Econ&oacute;mico </em>y <em>La Prensa</em>, adem&aacute;s de diarios gratuitos<em>. </em>Electa presidenta <strong>Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner</strong>, encontrar un espacio en un ecosistema que agudizaba la polarizaci&oacute;n representaba un desaf&iacute;o v&aacute;lido. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Cr&iacute;tica</em>, cuya propiedad inicial se atribuy&oacute; al propio Lanata, los abogados <strong>Pablo Jacoby</strong> y <strong>Gabriel Cavallo,</strong> y <strong>Marcelo Figueiras</strong> &mdash;due&ntilde;o de laboratorios Richmond&mdash;,<em> </em>lleg&oacute; con pompa: un documental de tono &eacute;pico (&ldquo;un hombre luchar&aacute; contra la corriente para que una aventura imposible se convierta en realidad&rdquo;) transmitido por Am&eacute;rica TV y un concurrido c&oacute;ctel<em> </em>en las escalinatas de la Facultad de Derecho.
    </p><p class="article-text">
        A la cabeza de <em>Cr&iacute;tica</em> se ubicaron Lanata y<strong> Mart&iacute;n Caparr&oacute;s</strong>, junto a unos pocos editores de su generaci&oacute;n en los cargos altos. La premisa fue que ser&iacute;an los mayores de la redacci&oacute;n, algo que <strong>Eduardo Blaustein</strong>, primer prosecretario, interpret&oacute; como un mecanismo destinado a evitar objetores con los kilates suficientes como para plantarse ante el rumbo fijado por el director (<em>Las locuras del Rey Jorge,</em>, Ediciones B, 2014). Los convocados fueron periodistas que mayormente hab&iacute;an trabajado en <em>P&aacute;gina</em>, <em>Veintiuno </em>y <em>Perfil</em>, y en los proyectos televisivos y radiales de Lanata. Se sumaron cronistas y principiantes de diversa procedencia que apuntaban al texto elaborado y un punto de vista no partidario. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Resultó que Crítica adoptó una defensa acérrima de los “chacareros” en una línea asimilable a la de los grupos Clarín, La Nación y América</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El primer n&uacute;mero de <em>Cr&iacute;tica</em>, el 2 de marzo de 2008, vendi&oacute; unos 70.000 ejemplares, cifra atendible para la &eacute;poca. La semana terminar&iacute;a con menos de la mitad, y la escala descendente se estabilizar&iacute;a pronto en un d&eacute;cimo de la tirada inicial. 
    </p><p class="article-text">
        Lanata mantuvo desde el primer d&iacute;a y hasta su despedida, el 5 de abril de 2009, una guerra sin cuartel contra Clar&iacute;n, que boicote&oacute; a <em>Critica </em>con retaceo de papel y bloqueo publicitario. Otra invariante de la prensa argentina. 
    </p><p class="article-text">
        El director apel&oacute; a todo lo que tuvo a mano para disparar contra el multimedios que dirig&iacute;a <strong>H&eacute;ctor Magnetto</strong>: la presunta apropiaci&oacute;n de hijos de desaparecidos por parte de <strong>Ernestina Herrera de Noble</strong>, la contaminaci&oacute;n producida por Papel Prensa en San Pedro, la compra armada de Papel Prensa durante la dictadura, los supuestos pactos subterr&aacute;neos con el kirchnerismo, el monopolio de la TV paga, la ca&iacute;da en la circulaci&oacute;n del diario, el objetivo de quedarse con Telecom&hellip; El Grupo respondi&oacute; con furia. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En simult&aacute;neo, con </strong><em><strong>Cr&iacute;tica </strong></em><strong>naci&oacute; el conflicto entre el Gobierno de Cristina y las patronales agropecuarias por las retenciones m&oacute;viles a las exportaciones de granos (resoluci&oacute;n 125)</strong>. Un lugar probable para <em>Cr&iacute;tica </em>habr&iacute;a sido el de la sinton&iacute;a con la agenda progresista del kirchnerismo, sin aceptar el combo de la corrupci&oacute;n, las alianzas turbias y el personalismo del expresidente y la Presidenta. No fue el caso. Result&oacute; que la tapa de <em>Cr&iacute;tica </em>adopt&oacute; una defensa irrestricta de los &ldquo;chacareros&rdquo; en una l&iacute;nea asimilable a la de los grupos Clar&iacute;n, La Naci&oacute;n y Am&eacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        Con la dosis de provocaci&oacute;n cotidiana de la que Lanata era capaz, el error del enfoque en un tema que pas&oacute; a arbitrar la pol&iacute;tica argentina en 2008 fue decisivo, pero no el &uacute;nico. La direcci&oacute;n del diario no supo ver a tiempo que, as&iacute; como el debate en torno a la 125 abroquelaba a un antikirchnerismo radicalizado y escorado a la derecha, tambi&eacute;n alumbraba un posicionamiento progresista que pod&iacute;a no sentirse interpretado por el kirchnerismo, pero menos a&uacute;n por sus enemigos.
    </p><p class="article-text">
        La directiva de publicar textos cortos con un lenguaje est&aacute;ndar choc&oacute; con la convocatoria a cronistas con estilo elaborado. El dise&ntilde;o de tapa con colorinche y superposici&oacute;n de <em>photoshops</em> fue, seg&uacute;n la cr&iacute;tica de Blaustein,<strong> &ldquo;una porquer&iacute;a y una mersada&rdquo;</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        A ello se sum&oacute; una marcada imprecisi&oacute;n informativa en notas centrales y una recurrencia a la chabacaner&iacute;a y el sexismo con el fin de atraer un p&uacute;blico popular. Hab&iacute;an pasado veinte a&ntilde;os desde aquel joven Lanata de 27 que lidiaba con Soriano y<strong> Horacio Verbitsky.</strong> <strong>&ldquo;</strong><em><strong>P&aacute;gina 12</strong></em><strong> fue en su momento &lsquo;lo nuevo&rsquo; que </strong><em><strong>Cr&iacute;tica</strong></em><strong> no alcanz&oacute; a ser nunca&rdquo;</strong>, escribi&oacute; Blaustein. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El protagonismo l&oacute;gico devino en una autorreferencialidad abrumadora, al punto de que se modificaron horarios de cierre para que la tapa fuera presentada en la obra de teatro con la que se tent&oacute; el director meses despu&eacute;s del lanzamiento del diario. &ldquo;La rotativa en el Maipo&rdquo; fue anunciada con la consigna<strong> &ldquo;Lanata se pone el conchero&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entre las intenciones aviesas del espa&ntilde;ol Mata &mdash;due&ntilde;o de Marsans, expoliadora de Aerol&iacute;neas&mdash;, el boicot publicitario a dos puntas de Clar&iacute;n y el Gobierno de Cristina, los errores de direcci&oacute;n y el virtual abandono de Lanata, la suerte de </strong><em><strong>Cr&iacute;tica </strong></em><strong>se defini&oacute; antes de lo que merec&iacute;a. </strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Cristina Fernández de Kirchner y Amado Boudou, fórmula ganadora en 2011                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Aquella temprana renuencia de Lanata a identificarse como un hombre de izquierda, para escozor de muchos de sus lectores y colegas de <em>P&aacute;gina 12</em>, acorta la distancia con el periodista que aceler&oacute; una deriva tras el fracaso de <em>Cr&iacute;tica. </em>
    </p><p class="article-text">
        Un registro de los textos y la agenda del primer Lanata arroja dos probables conclusiones. Primero, el perfil de <em>P&aacute;gina </em>cont&oacute; con la lucidez del director, pero fue una obra colectiva que excedi&oacute; sus devaneos. Segundo, el lugar ideol&oacute;gico de &ldquo;izquierda&rdquo; asignado a Lanata fue m&aacute;s una noticia deseada de sus seguidores que una convicci&oacute;n del periodista. 
    </p><p class="article-text">
        Como fuera, una declaraci&oacute;n ante las c&aacute;maras result&oacute; chocante hasta para los m&aacute;s lanatistas y fue bienvenida por los m&aacute;s reaccionarios:<strong> &ldquo;Me tienen harto con la dictadura. Ayer la Presidente de este pa&iacute;s habl&oacute; una hora y media por cadena nacional por algo que pas&oacute; hace 34 a&ntilde;os&rdquo;</strong>, descerraj&oacute; un anochecer de 2010. 
    </p><p class="article-text">
        El periodista transcurri&oacute; el bienio post-<em>Cr&iacute;tica</em> en su trinchera de Canal 26 y en proyectos internacionales, hasta que en 2012 se sum&oacute; a Clar&iacute;n. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el taxi, en la cola del banco, en la mesa de Navidad y en la primera cita se hablaba de los pecados capitales del multimedios, a los que nadie negaba más allá de algunas firmas obedientes</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El Grupo Poderoso hab&iacute;a convivido a gusto durante las d&eacute;cadas previas con la noci&oacute;n de que dos de sus tapas pod&iacute;an voltear a un Gobierno. La amenaza hab&iacute;a dejado de tener efecto. 
    </p><p class="article-text">
        Desde el &ldquo;conflicto con el campo&rdquo;, el multimedios anunci&oacute; una docena de veces que el kirchnerismo estaba terminado. Cristina fue reelecta en 2011 con uno de los mayores porcentajes de la historia de la democracia.<strong> &ldquo;Hay que inclinarse con respeto ante la voz de los ciudadanos. Quien quiera o&iacute;r que oiga&rdquo;</strong>, atin&oacute; a escribir el editor jefe<strong> Julio Blanck</strong> al d&iacute;a siguiente de la contundente victoria de la Presidenta en las primarias de agosto de ese a&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        Clar&iacute;n hab&iacute;a quedado tirando golpes al aire en el centro del ring, desconcertado ante la intenci&oacute;n antimonop&oacute;lica de la ley de Servicios de Comunicaci&oacute;nn Audiovisual. En el taxi, en la cola del banco, en la mesa de Navidad y en la primera cita se hablaba de los pecados capitales del multimedios, a los que nadie negaba m&aacute;s all&aacute; de algunas firmas obedientes. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; explic&oacute; Blanck la llegada de Lanata a Clar&iacute;n, en el libro <em>Pensar el Periodismo </em>(2016, Ediciones B), de mi autor&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Era una cuesti&oacute;n de concentrar fuerzas&hellip; Traer a Lanata al diario o al canal, al Grupo, ten&iacute;a que ver con la idea de pertrecharte, tener m&aacute;s impacto y consolidar m&aacute;s p&uacute;blico. Es evidente que Lanata tiene un predicamento en un p&uacute;blico al que los medios del Grupo no llegaban. Si vos pens&aacute;s qu&eacute; es lo que buscaste y qu&eacute; conseguiste, los resultados son extraordinarios&rdquo;.</em>
    </p><h2 class="article-text"><em>Win-win</em></h2><p class="article-text">
        Los resultados extraordinarios se vieron de inmediato en la televisi&oacute;n y la radio; bastante menos en el diario, un soporte al que Lanata pareci&oacute; descuidar en su &uacute;ltima d&eacute;cada. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Periodismo para Todos&rdquo; fue una misa antikirchnerista de los domingos por la noche que visit&oacute; los niveles de rating de <strong>Bernardo Neustadt </strong>en los ochenta, y &ldquo;Lanata Sin Filtro&rdquo; se erigi&oacute; en un pilar de la audiencia de Radio Mitre junto a figuras provenientes de la era xen&oacute;foba y derechista de Radio 10. Lanata se clariniz&oacute; y Clar&iacute;n se lanatiz&oacute;. <em>Win-win</em>.
    </p><p class="article-text">
        El periodista no volvi&oacute; a hablar del c&uacute;mulo de desgracias que &mdash;seg&uacute;n &eacute;l&mdash; representaba Clar&iacute;n hasta pocos a&ntilde;os antes. Cuando fue consultado por alg&uacute;n estudiante intr&eacute;pido, apel&oacute; a argumentos pueriles sobre el fuerte y el d&eacute;bil, la<strong> Madre Teresa de Calcuta</strong> y otras habladur&iacute;as. No vir&oacute; s&oacute;lo sobre la apreciaci&oacute;n de la empresa que lo empleaba. Adopt&oacute; un credo econ&oacute;mico liberal al que hab&iacute;a denunciado hasta entrado el siglo XXI, abraz&oacute; un individualismo extremo y ofendi&oacute; a travestis al llamarlas en masculino. Se disculp&oacute; luego por algunos excesos. 
    </p><p class="article-text">
        El giro copernicano desde posiciones de izquierda es m&aacute;s una constante que una excepci&oacute;n en todo proyecto pol&iacute;tico o medi&aacute;tico conservador. Exmarxistas devenidos en &aacute;cidos derechistas hay a raudales. Lanata dec&iacute;a que no se sent&iacute;a de izquierda, pero su red fundacional, que lo encontr&oacute; como un notable articulador, s&iacute; lo era. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo inadmisible desde el punto de vista periodístico fueron los procedimientos de los que se valió Lanata para sostener sus posturas durante su paso por Clarín</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si el tr&aacute;nsito a un lugar opuesto es reprochable, es una cuesti&oacute;n de gustos o convicciones. Para unos cuantos que acompa&ntilde;aron a Lanata en ese camino o que lo recibieron en su nuevo destino, fue un s&iacute;ntoma de madurez y coherencia. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="José Luis Salerno, mientras brinda un falso testimonio sobre &quot;La Morsa&quot; en el living de la casa de Elisa Carrió sobre Avenida Santa Fe, para el programa PPT, en agosto de 2015."
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                José Luis Salerno, mientras brinda un falso testimonio sobre &quot;La Morsa&quot; en el living de la casa de Elisa Carrió sobre Avenida Santa Fe, para el programa PPT, en agosto de 2015.                            </span>
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        Lo inadmisible desde el punto de vista period&iacute;stico fueron los procedimientos de los que se vali&oacute; Lanata para sostener sus posturas durante su paso por Clar&iacute;n. <strong>La grabaci&oacute;n de un falso testimonio en el living del departamento de Elisa Carri&oacute; en Barrio Norte, para sindicar a An&iacute;bal Fern&aacute;ndez como un narcotraficante, a d&iacute;as de una elecci&oacute;n de gobernador (episodio &ldquo;La Morsa&rdquo;), fue cualquier cosa menos periodismo</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Tropel&iacute;as como esa se cuentan de a decenas en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. La desinformaci&oacute;n manifiesta en torno a la muerte de <strong>Alberto Nisman</strong>, la operaci&oacute;n orquestada con el entonces secretario de Seguridad de Lan&uacute;s, <strong>Diego Kravetz</strong>, <a href="https://www.laizquierdadiario.com/El-Polaquito-fraudulento-informe-de-Lanata-para-hacer-campana-contra-los-pibes-pobres" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">para imputar a un ni&ntilde;o de 12 a&ntilde;os (&ldquo;El Polaquito&rdquo;) </a>de haber cometido un asesinato, un viaje a las Islas Seychelles para elucubrar conclusiones sobre una escala presidencial sin tener en cuenta el huso horario... 
    </p><p class="article-text">
        Desde la muerte de Lanata, el lunes pasado, se ha advinado qu&eacute; postura habr&iacute;a asumido el periodista ante lo que sigue de Milei. Las voces m&aacute;s cercanas resaltaron que Lanata hab&iacute;a anunciado que le iniciar&iacute;a una demanda por llamarlo <strong>&ldquo;ensobrado&rdquo;</strong>. El dato es cierto, pero ese recorte voluntarioso omite antecedentes para el olvido. 
    </p><p class="article-text">
        El martes 26 de junio de 2018, Milei agravi&oacute; de la peor manera a la periodista salte&ntilde;a <strong>Teresita Fr&iacute;as</strong>, quien le hizo una pregunta correcta en una conferencia realizada en Or&aacute;n. La puesta en escena del violento economista se viraliz&oacute; en las redes. Dos d&iacute;as despu&eacute;s,<a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/gran-prensa-topa-tardio-principio-revelacion-ilumina-presidente-soez-autoritario_129_11325374.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Lanata conoci&oacute; a Milei en los estudios de Radio Mitre</a>. <strong>&ldquo;En este pa&iacute;s donde nadie dice nada, donde est&aacute; cada d&iacute;a m&aacute;s lleno de analfabetos, me parece que es totalmente reivindicable (decirle 'burra' a una periodista)&rdquo;</strong>, celebr&oacute; el conductor, en el inicio de un di&aacute;logo id&iacute;lico. 
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s habr&iacute;a sido distinto de ahora en m&aacute;s, pero hasta hace no mucho, los planetas de Milei y Lanata estuvieron alineados en la antipol&iacute;tica.
    </p><h2 class="article-text">Preguntas</h2><p class="article-text">
        Escribi&oacute; el periodista e historiador <strong>Hern&aacute;n Brienza</strong> en la red Facebook. 
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Les hago una pregunta &iquest;por qu&eacute; creen que Lanata cambi&oacute; tanto? &iquest;Porque se corrompi&oacute; solo? &iquest;Porque le gustaba la guita solamente? &iquest;Por obra y gracias del esp&iacute;ritu santo o del diablo? &iquest;O la cuesti&oacute;n es mucho m&aacute;s compleja y hubo factores internos, externos, confrontaciones in&uacute;tiles, incomprensiones, din&aacute;micas miserables, etc&eacute;tera, etc&eacute;tera? La respuesta que demos a esto habla mucho de quienes somos nosotros y no Lanata&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        La ortodoxia kirchnerista tiene una reflexi&oacute;n pendiente, no s&oacute;lo por m&iacute;nimo apego a la coherencia, sino para explicar su pasado y pensar su futuro. M&aacute;s all&aacute; de los logros redistributivos y la ampliaci&oacute;n de derechos, supuestos o reales, lejanos o cercanos, alguna vez deber&aacute; abordar el grado de violencia moral e intelectual que supone aceptar la complicidad y el enaltecimiento de figuras y causas que son un canto a la corrupci&oacute;n y/o el arribismo. 
    </p><p class="article-text">
        Que un funcionario dilapide durante a&ntilde;os subsidios al transporte para quedarse con su tajada y la historia termine con un accidente atroz en Once, que se premie a conversos, que el Ministerio de Planificaci&oacute;n orqueste desfalcos tan obscenos como para impulsar a un secretario a llevar sus millones a un convento en plena madrugada, que <strong>L&aacute;zaro B&aacute;ez</strong> haya encontrado el resquicio para esconder millones en Suiza, que una ignota consultora allegada a un vicepresidente haya cobrado una comisi&oacute;n por asesorar en una emisi&oacute;n de bonos de Formosa, que se perpet&uacute;en traumas econ&oacute;micos que generan inflaci&oacute;n por mero dogma o manejo de cajas y que se invente un &iacute;ndice de precios con patotas en el INDEC son razones m&aacute;s que suficientes como para que un periodista asuma una posici&oacute;n cr&iacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        De esa mesa se sirvi&oacute; Lanata. 
    </p><p class="article-text">
        Luego, en una din&aacute;mica de enemistad, entra a jugar el vale todo, que ensombrece a la sociedad, al periodismo y al legado de un editor &uacute;nico. 
    </p><p class="article-text">
        <em>SL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastián Lacunza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/talento-irreverencia-vale-periodismo-democracia-frente-espejo-lanata_129_11942832.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Jan 2025 03:07:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Talento, irreverencia y vale todo: el periodismo y la democracia frente al espejo de Lanata]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Jorge Lanata,Página 12,Cristina Fernández de Kirchner,Kirchnerismo,Grupo Clarín,Javier Milei,ERP]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El sonido y la furia en Trelew]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/sonido-furia-trelew_129_9256504.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d498b53e-034f-4482-a028-d3babd7f2314_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El sonido y la furia en Trelew"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A 50 años del fusilamiento de 16 guerrilleros en la ciudad patagónica Abel Gilbert recrea ese tiempo y sus sonidos. El preso que cantaba boleros, Piazzolla ejecutando Fuga y misterio, el grupo de música de Montoneros, Palito Ortega, el cuarteto Cedrón y una frase de Mercedes Sosa.</p></div><p class="article-text">
        <em>&iquest;Y d&oacute;nde no la hay esa sangre ca&iacute;da de los 16/ fusilados en Trelew?/ &iquest;y no habr&iacute;a que ir a/ buscarla?/ &iquest;y no se la habr&iacute;a de o&iacute;r en lo que est&aacute; diciendo/ o cantando?/</em><em><strong> </strong></em><em>&iquest;no est&aacute; esa sangre acaso diciendo o cantando?</em> El poema &ldquo;Glorias&rdquo;, de Juan Gelman, convertido en canci&oacute;n y manifiesto por el Cuarteto Cedr&oacute;n en 1972, invita, medio siglo m&aacute;s tarde a <em>escuchar</em> aquel terrible 22 de agosto en todos sus pliegues: ruido y furia, pero, <strong>tambi&eacute;n sus muy escasas y olvidadas simbolizaciones musicales.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hasta el preparativo de la fuga de la unidad penitenciaria de Rawson tuvo su premeditada banda sonora. Se cuenta en <em>La patria fusilada, </em>el libro que reuni&oacute; las entrevistas que Francisco Urondo realiz&oacute; en la c&aacute;rcel de Devoto con los tres guerrilleros que se salvaron de milagro, que hab&iacute;a un preso a quien le gustaba cantar boleros. Para disimular la fuga le pidieron que desplegara todo su repertorio. La extendida vocalizaci&oacute;n deb&iacute;a servir para que no se &ldquo;escuchara ni viera los movimientos raros, lo que estaba pasando a su alrededor&rdquo;. Fue as&iacute; que &ldquo;lo tuvieron toda la noche cantando boleros hasta mucho despu&eacute;s, cuando la gente ya se habla ido y el penal ya estaba rodeado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aquel 15 de agosto, como se sabe, Marcos Osatinsky, Fernando Vaca Narvaja, Roberto Quieto, Mario Roberto Santucho, Enrique Gorriar&aacute;n Merlo y Domingo Menna, lograron consumar su huida despu&eacute;s de un accionar que dej&oacute; un guardia muerto. Otros diecinueve insurgentes estuvieron a cinco minutos de subir con ellos al avi&oacute;n que los llev&oacute; a Chile. Tomaron el aeropuerto, pero solo a los efectos de obtener garant&iacute;as para su rendici&oacute;n. A trav&eacute;s de la televisi&oacute;n llegaron a Buenos Aires los rostros y las voces de Pedro Bonnet y Mariano Pujadas. Pocas horas despu&eacute;s de que retornaran al penal, en Buenos Aires, el Teatro Col&oacute;n abr&iacute;a sus puertas para una velada inusual. El 17 de agosto de 1972 se presentaron Horacio Salg&aacute;n, An&iacute;bal Troilo, el Sexteto Tango y el <em>noneto</em> de Astor Piazzolla. &iexcl;El grupo abri&oacute; nada menos que con &ldquo;Fuga y misterio&rdquo; !, cuando, m&aacute;s que misterio, hab&iacute;a temores fundados sobre el modo en que el Estado quer&iacute;a <em>resolver</em> el intento de la otra fuga. Esa misma noche, el Partido Justicialista envi&oacute; un telegrama al ministro del Interior Arturo Mor Roig: &ldquo;reclamamos respeto a los derechos humanos de los presos pol&iacute;ticos de la unidad carcelaria Rawson responsabiliz&aacute;ndolo por su integridad f&iacute;sica&rdquo;.&nbsp;
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        No deja de llamar atenci&oacute;n a la distancia el contrapunto entre esos dos territorios, la c&aacute;rcel y el teatro. Historias de dos ciudades y algo m&aacute;s. El disfrute despreocupado y la tragedia en ciernes. Algo, sin embargo, las conecta, como se enlazan cultura y barbarie. El s&aacute;bado se hab&iacute;an intensificado los interrogatorios de los guerrilleros, as&iacute; como los primeros escarceos de crueldad. Unos 1350 kil&oacute;metros al norte, el Col&oacute;n recib&iacute;a a las estrellas del folclore. Eduardo Fal&uacute;, Los Chalchaleros, Jaime Torres, Ariel Ram&iacute;rez a Ram&iacute;rez y Torres. &ldquo;Yo no voy a saludarlo&rdquo;, dice Sosa. &ldquo;Porque no me da la gana&rdquo;, insisti&oacute; ante los pedidos de cortes&iacute;a de sus colegas. Y ella cant&oacute;, mejor dicho, le cant&oacute; al mismo Lanusse, nada menos que &ldquo;Juana Azurduy&rdquo;, de Ram&iacute;rez y Felix Luna. Predijo que la revoluci&oacute;n ven&iacute;a &ldquo;oliendo a jazm&iacute;n&rdquo; cuando, en rigor, entre bambalinas, la contrarrevoluci&oacute;n dise&ntilde;aba su primer ensayo letal en Trelew. Dos augurios opuestos, entonces. &ldquo;Mercedes, al Colon&rdquo;, le gritaron lo que tomaban al pie de la letra su arom&aacute;tico vaticinio. El p&uacute;blico parec&iacute;a ser una sola garganta. Lleg&oacute; el cierre, y fue la &ldquo;Canci&oacute;n con todos&rdquo;, de C&eacute;sar Isella y Armando Tejada G&oacute;mez. &ldquo;Libera tu esperanza con un grito en la voz&rdquo;. &iquest;Y Lanusse? &iquest;Qu&eacute; hace? Se levanta. &iquest;Canta obedeciendo el estribillo? &iquest;Pod&iacute;a cantar esa canci&oacute;n? &ldquo;No s&eacute; si cant&eacute;, realmente... En realidad, mov&iacute;a los labios, porque si llegaba a cantar me sacaban a patadas. De algo m&aacute;s me acuerdo: una mujer de la platea, mir&aacute;ndome, grit&oacute;: &iexcl;Abajo la dictadura!&rdquo;, le dijo, a&ntilde;os m&aacute;s tarde, a Rodolfo Bracelli, el autor de <em>La Negra</em>. Esa m&iacute;mica en el palco&hellip;&nbsp; &iquest;Era acaso (mover los labios) el reverso asim&eacute;trico del bolero que son&oacute; en la c&aacute;rcel? &iquest;Mueca y ardid como caras de una misma equivalencia?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El drama no contemplaba simulacros. Cuando Mercedes abandon&oacute; el teatro dijo, jocosa. &ldquo;Qued&oacute; sanito el Colon? Vieron que nuestra gente no vino con los martillos a romperlo&rdquo;. <strong>Tres d&iacute;as m&aacute;s tarde, casi dos, en rigor, las ejecuciones.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El o&iacute;do de los sobrevivientes permiti&oacute; recomponer algunas de las situaciones tras la balacera. &ldquo;Ya escucho que empiezan a arrastrar cuerpos; y al final vienen y me llevan al hospital&hellip; Escucho simult&aacute;neamente que comentan que Bonnet se acaba de morir&rdquo;, le cont&oacute; Mar&iacute;a Antonia Berger a Urondo. &ldquo;Y simult&aacute;neamente empiezo a escuchar tiros aislados que empiezan de adelante hacia atr&aacute;s. Me doy cuenta de que est&aacute;n dando los tiros de gracia&hellip;sigo escuchando balazos basta que, en un determinado momento terminan; a esa altura yo pienso que ya me queda poco&hellip;despu&eacute;s escucho que hacen toda una orquestaci&oacute;n diciendo: <em>Bueno, vos ten&iacute;as una metra y Pujadas intent&oacute; quit&aacute;rtela</em>&rdquo;. Orquestar: la preparaci&oacute;n de algo &ndash;una obra, una trama, un enga&ntilde;o- que debe ser <em>interpretado</em>. En este caso, los primeros bocetos de la &ldquo;ley de fuga&rdquo; que la dictadura siguiente convertir&iacute;a en protocolo sumario en varias c&aacute;rceles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La oreja de Alberto Miguel Camps recibe informaciones similares: &ldquo;cuando paran se escuchan entonces quejidos, estertores de compa&ntilde;eros, incluso puteadas. Y empiezan a sonar disparos aislados. Me doy cuenta que est&aacute;n rematando, incluso alguien dice: <em>Este todav&iacute;a vive</em> &hellip; y ah&iacute; me tira, a m&iacute; primero, y cuando estoy cayendo escucho otro tiro y veo que cae Marlo Delfino&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pronto se sabr&aacute; la verdad. Los cuerpos de las v&iacute;ctimas llegaron a la capital. La sede del Partido Justicialista, situada entonces en el barrio de Caballito, recibi&oacute; los ata&uacute;des. &ldquo;Al latero, a la lata, que velen a los muertos en avenida La Plata&rdquo;, se reclam&oacute; en la calle. La capilla ardiente apenes pudo funcionar. El comisario Alberto Villar puso fin a la ceremonia con tanquetas y la polic&iacute;a montada. &iquest;Qui&eacute;n recuerda esos relinches, el golpe de los cascos contra el adoqu&iacute;n, el motor del armatoste met&aacute;lico de la infanter&iacute;a, las sirenas y los gritos? En sus memorias, Lanusse coment&oacute;: &ldquo;una constante amenaza de venganzas masivas fue coreada en las calles durante las manifestaciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Trelew tambi&eacute;n se estremeci&oacute;. Tom&aacute;s Eloy Mart&iacute;nez defini&oacute; el alzamiento de la ciudad entera como &ldquo;la instauraci&oacute;n de una comuna que dur&oacute; tres d&iacute;as&rdquo;. Hab&iacute;a sido despedido de la revista <em>Panorama</em> por presi&oacute;n del capit&aacute;n de nav&iacute;o Emilio Eduardo Massera. Decidi&oacute; entonces viajar al sur para ser testigo de la protesta. <strong>&ldquo;La gente sent&iacute;a en sus cuerpos la incomodidad de la culpa, y no sab&iacute;a d&oacute;nde ponerla&rdquo;, escribi&oacute; en </strong><em><strong>La pasi&oacute;n seg&uacute;n Trelew. </strong></em>Estamos ante algo m&aacute;s que una cr&oacute;nica excepcional. Quiz&aacute; sin propon&eacute;rselo, su autor realiz&oacute; un inventario sonoro de aquellas jornadas: expresiones colectivas de desahogo que, primero se percibieron &ldquo;con sordina&rdquo; pero luego adquirir&iacute;an otra intensidad. &ldquo;&iexcl;Abajo las botas! / &iexcl;Trelew tiene pelotas!&rdquo;. O: &ldquo;Milicos, milicos, por qu&eacute; nos piden votos/ y nos mandan a Devoto/ &iexcl;Abajo los marinos! / &iexcl;Que rajen los marinos/ cobardes y asesinos!&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tamara Smerling y Ariel Zak reconstruyen en <em>Un fusil y una canci&oacute;n, la historia secreta de la banda que grab&oacute; el disco oficial de los Montoneros, </em>c&oacute;mo se gest&oacute; el primer homenaje musical a los hechos que conmov&iacute;an a parte del pa&iacute;s. Hurque Mapu, el grupo que integraban Hebe Rosell, Ricardo Munich, Tac&uacute;n Lazarte, Naldo Labr&iacute;n, Lucio Navarro, Juan Chango Sosa, Manuel Pic&oacute;n y Olga Manzano, con los chilenos Quilapay&uacute;n como modelo, se iba a presentar en el Aula Magna de la Facultad de Arquitectura de la UBA. La funci&oacute;n buscaba recaudar fondos para los presos pol&iacute;ticos. Ah&iacute; se enteraron de lo ocurrido en la base Almirante Zar. La reacci&oacute;n de Sosa en el escenario fue la de cambiar la letra de &ldquo;La tonada de Manuel Rodr&iacute;guez&rdquo;, que pertenec&iacute;a a Pablo Neruda. <em>Que se apaguen las guitarras/ que la Patria est&aacute; de duelo/ Nuestra tierra se oscurece/ Mataron a los guerrilleros</em>. Huerque Mapu edit&oacute; a fin de ese a&ntilde;o su primer disco. El noveno corte se titul&oacute; &ldquo;Trelew&rdquo;. Se trat&oacute; de una pieza instrumental, con aire de r&eacute;quiem &ldquo;Sent&iacute;amos un dolor profundo, imposible de traducir en letra&rdquo;, explic&oacute; en su momento Navarro. <em>La Opini&oacute;n </em>la defini&oacute; como un &ldquo;canto f&uacute;nebre&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        La radicalizaci&oacute;n pol&iacute;tica de Huerque Mapu los conduce primero a presentar una versi&oacute;n de la <em>Cantata Santa Mar&iacute;a de Iquique</em>, de Quilapay&uacute;n, uno de los objetos de culto de lo que se conoc&iacute;a como la Nueva Canci&oacute;n chilena en los a&ntilde;os de la Unidad Popular, y que tambi&eacute;n se relacionaba con una masacre de 1000 obreros del salitre, para luego componer la <em>Cantata montonera</em>. Nicol&aacute;s Casullo fue el intermediario entre Mario Firmenich y Roberto Quieto y los m&uacute;sicos. La conducci&oacute;n guerrillera quer&iacute;a un cancionero propio. Y fungi&oacute; de curadora. &ldquo;Siguieron los avances y retrocesos en la elaboraci&oacute;n del disco. Y aprobaron los arreglos musicales introducidos por los Huerque Mapu&rdquo;, cuentan Smerling y Zak. Y el disco cobra inter&eacute;s desde este presente solo a los efectos de que la novena pista se llama &ldquo;Patria Trelew&rdquo;. Su letra nombra a todos los fusilados el 22 de agosto de 1972, peronistas y guevaristas. Resuenan ah&iacute; ciertas gestualidades de la <em>Misa Criolla, </em>de Ariel Ram&iacute;rez, pero, tambi&eacute;n, del primer Les Luthiers, donde afloraba la experticia del barroco italiano. Los pr&eacute;stamos estil&iacute;sticos funcionan como soporte de cada invocaci&oacute;n, a la que se responde con el grito de &ldquo;Presente&rdquo;. &ldquo;La historia del pueblo cantada por el pueblo&rdquo;, titul&oacute; <em>El Descamisado</em>, sobre la presentaci&oacute;n del disco en el Luna Park, en diciembre de 1973, cuando nuevos peligros acechaban en el aire y esas canciones desped&iacute;an cierto anacronismo por el peso de las incesante de nuevas muertes. Leonardo Bettanin, uno de los diputados de la Juventud que desafiar&iacute;a a Juan Per&oacute;n por la reforma al C&oacute;digo Penal, pens&oacute; &ldquo;que tendr&iacute;a que haber sido un &aacute;lbum con una vertiente m&aacute;s popular, de c&aacute;nticos ligados a la JP, como los que se escuchaban, por ejemplo, en las manifestaciones y que proven&iacute;an de las canciones de Palito&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y eso en parte sucedi&oacute;. El objeto ins&oacute;lito de esa &eacute;poca lo aporta, s&iacute;, Ortega. En <em>Un muchacho como aquel, una historia pol&iacute;tica cantada por el rey, </em>que escrib&iacute; con Pablo Alabarces, exhumamos &ldquo;El camino de la libertad&rdquo; que, con su perfume <em>folk</em>, fue compuesta en homenaje a los guerrilleros muertos. <em>Los hombres buscan el camino donde el sol alumbre a todos por igual/ y van buscando el camino donde nadie pueda callar la verdad/ hay muchos que dieron su vida, que dieron su sangre por la libertad/ dejaron vivo el pensamiento nunca morir&aacute;</em>. Un curioso lazo sangu&iacute;neo une en 1973 a Gelman y Palito. Su canci&oacute;n ha cambiado de dedicatoria (fue ofrendada al ecum&eacute;nico, Martin Luther King). Nos queda una constataci&oacute;n: se trata del Palito m&aacute;s osado e irrepetible, que complejiza m&aacute;s su figura. <em>Un nuevo d&iacute;a est&aacute; naciendo luces de esperanza vuelven a brillar</em>, vislumbraba, antes de ponerse al servicio de los futuros verdugos. En declaraciones a <em>Noticias</em>, el diario de Montoneros, Ortega relat&oacute; qu&eacute; lo hab&iacute;a empujado a escribirla. &ldquo;Cuando ocurri&oacute; lo de Trelew yo me despert&eacute; espantado esa ma&ntilde;ana. Yo sab&iacute;a que viv&iacute;amos bajo una dictadura, pero jam&aacute;s pens&eacute; que pudiera ser tan violenta, tan feroz, que pudiera ocurrir algo as&iacute; en la Argentina&rdquo;. <em>Noticias </em>quiso saber si, teniendo en cuenta de que se trataba de Ortega, no hab&iacute;a cruzado un umbral de audacia. &ldquo;De su aceptaci&oacute;n o rechazo podr&eacute; saber si lo que se espera es que siga presentando una visi&oacute;n positiva de las cosas o que mis temas cambien. Yo, lo &uacute;nico que hago es transmitir lo que todos sentimos&rdquo;.&nbsp;
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        &iquest;Qu&eacute; queda de todo ese m&oacute;dico esfuerzo representacional alrededor del 22 de agosto de 1972? Tal vez la <em>Cantata del gallo cantor, </em>que el Cuarteto Cedr&oacute;n compuso sobre la base de una serie de poemas de Gelman. &ldquo;Juan Sol&iacute;a darme los poemas que estaba escribiendo. Entre ellos hab&iacute;a uno que se refer&iacute;a a Trelew, los otros no. Enseguida quise hacer una cantata&rdquo;, record&oacute; Juan Cedr&oacute;n. La obra, que el guitarrista defini&oacute; como una traducci&oacute;n musical de <em>El 3 de mayo en Madrid, </em>el cuadro en el que Goya expres&oacute; su horror por los fusilamientos ordenados por el Ej&eacute;rcito bonapartista, fue escuchada incluso en aquella ciudad del sur argentino sacudida todav&iacute;a por los hechos. Se grab&oacute; de inmediato en Par&iacute;s. El disco comienza con &ldquo;Ruidos&rdquo; que, seg&uacute;n el autor, habla de manera elusiva sobre la masacre. <em>Esos pasos, lo buscan a &eacute;l/ ese coche, para en su puerta/ esos hombres en la calle &iquest;acechan? / ruidos diversos hay en la noche/ sobre esos ruidos se alza el d&iacute;a</em>. A pesar de las muertes, Gelman cre&iacute;a vislumbrar un amanecer de victoria. <em>Nadie detiene al sol/ nadie detiene al gallo cantor/ nadie detiene al d&iacute;a/ habr&aacute; noches y d&iacute;as/ aunque &eacute;l no los vea/ nadie detiene a la revoluci&oacute;n. </em>El optimismo hist&oacute;rico carec&iacute;a en parte de asidero (no exist&iacute;a un <em>todos</em> como postulaba la canci&oacute;n que hizo gesticular a Lanusse). Dicho de otro modo: no se hab&iacute;a podido <em>escuchar </em>la carga ominosa de Trelew, all&iacute; donde hab&iacute;a comenzado metodol&oacute;gicamente El Proceso antes de concluir la era de Lanusse. &ldquo;Cuando un Estado elige el lenguaje del terror, destruye todo lo que le da fundamento&rdquo;, hab&iacute;a escrito Mart&iacute;nez, con ojo avizor. &ldquo;La destrucci&oacute;n de la Argentina empez&oacute; entonces, en aquella madrugada aciaga de 1972, y fue sucia, sorda, canallesca, como una pesadilla de fin de mundo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cedr&oacute;n se exili&oacute;, igual que Mart&iacute;nez y los Hurque Mapu. En su casa aloj&oacute; al sobreviviente Camps. &ldquo;Lo preparamos cuando volvi&oacute;, con una peluca, unos bigotes&hellip;&eacute;l era uno de los personajes centrales, era uno de los sobrevivientes, nunca le pregunt&eacute; lo que hab&iacute;a pasado, c&oacute;mo hab&iacute;a ocurrido y nunca le dije que yo hab&iacute;a hecho la cantata. Creo que ni siquiera se la hice escuchar&hellip;despu&eacute;s conoc&iacute; a la Berger. La vi varias veces en Par&iacute;s. A (Ricardo) Haidar tambi&eacute;n. Despu&eacute;s nada&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los tres desaparecieron durante la dictadura.
    </p><p class="article-text">
        <em>AG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Abel Gilbert]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Aug 2022 03:12:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El sonido y la furia en Trelew]]></media:title>
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