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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Pinkwashing]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Pinkwashing]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA["Pinkwashing" o como ocultarse detrás de las luchas feministas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/pinkwashing-ocultarse-detras-luchas-feministas_1_9267512.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5d1b173d-7e74-4c0b-8610-e86d313af186_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Pinkwashing&quot; o como ocultarse detrás de las luchas feministas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El término, lavado rosa en español, alude a una estrategia de marketing detrás de la que se siguen ocultando actitudes machistas. Por eso, elDiarioAR consultó a especialistas sobre uno de los desafíos más visibles: cómo traspasar los nichos para hacer de la perspectiva de género una cuestión transversal.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Qu&eacute; m&aacute;s quieren las mujeres?&rdquo;, dice a su grupo de amigos un joven de 36 a&ntilde;os, en un bar de la Ciudad de Buenos Aires, despu&eacute;s de contar que conoci&oacute; el t&eacute;rmino <em>pinkwashing</em>. Ellas le explican que lo que quieren, y a lo que hace referencia el ese t&eacute;rmino, es que haya <strong>un</strong> <strong>compromiso real con las luchas feministas y no un uso para fines comerciales</strong>. En pocos minutos hacen un repaso de c&oacute;mo estas reivindicaciones ampl&iacute;an los derechos de todas las personas. Hay intercambio, luego acuerdo. La escena es s&iacute;ntoma y s&iacute;ntesis del momento actual: la problem&aacute;tica de g&eacute;nero est&aacute; en la agenda p&uacute;blica, hay militancia, hay resistencia y tambi&eacute;n desconocimiento de su impacto a nivel social. Especialistas en el tema conversan con <strong>elDiarioAR</strong> sobre uno de los desaf&iacute;os m&aacute;s visibles: c&oacute;mo traspasar los nichos para hacer de la perspectiva de g&eacute;nero una cuesti&oacute;n transversal.
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                Una marcha de &quot;Ni Una Menos&quot; en Buenos Aires                            </span>
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        Para <strong>Luciano Fabbri</strong> el primer paso es que la agenda de las pol&iacute;ticas de g&eacute;nero incluya a los varones a partir de una estrategia pedag&oacute;gica. Si la masculinidad que naturaliza el ejercicio de la violencia se aprende, entonces hay que <strong>desarrollar pol&iacute;ticas para desaprenderlas</strong>. Fabbri es doctor en Ciencias Sociales y secretario de Formaci&oacute;n y Capacitaci&oacute;n para la Igualdad del Ministerio de Igualdad, G&eacute;nero y Diversidad de la provincia de Santa Fe, a trav&eacute;s del que realiza talleres con grupos de varones en el marco del Programa Masculinidades por la Igualdad para llegar a los espacios en los que ellos circulan -clubes, ligas deportivas, centros de estudiantes- y no limitarse al sistema de educaci&oacute;n formal. Se&ntilde;ala que las resistencias siempre est&aacute;n presentes y el desaf&iacute;o es reconocer que la masculinidad implica ciertos privilegios que no son fruto de m&eacute;ritos individuales, o diferencias naturales con respecto a las mujeres y diversidades, sino de una estructura de relaciones sociales.
    </p><p class="article-text">
        Se trata, advierte, de un ejercicio de largo aliento:  &ldquo;Nuestras ideas son racionales y podemos cambiarlas de manera m&aacute;s r&aacute;pida. Pero transformar nuestras creencias, que es donde se inscriben nuestras valoraciones en torno al g&eacute;nero y a la sexualidad, implica un trabajo m&aacute;s profundo sobre nuestras emociones y afectos&rdquo;. Al vencer ciertas resistencias aparecer&aacute;n otras. &ldquo;Insistir sobre la idea de oportunidad es lo que nos permite desmontar un poco la idea de que los feminismos son una amenaza para los varones.<strong> Los debates en torno a las pol&iacute;ticas de g&eacute;nero permiten que los varones podamos empezar a elegir formas m&aacute;s saludables de construir nuestras masculinidades&rdquo;,</strong> dice Fabbri y en sus afirmaciones deja ver algunos de los factores sobre los que se construye la resistencia a la lucha de las mujeres. El enfoque propuesto da lugar a la posibilidad de construir relaciones m&aacute;s justas basadas en la igualdad y la reciprocidad y v&iacute;nculos que no provoquen da&ntilde;o. La transversalidad de la perspectiva de g&eacute;nero tambi&eacute;n es una oportunidad para la pol&iacute;tica. Trabajar estos temas, reflexiona Fabbri, no es desviarse de los problemas centrales -como lo es la seguridad en la provincia de Santa Fe- sino que se abren nuevas dimensiones para entender, por ejemplo, la violencia como una pr&aacute;ctica condicionada por la masculinidad, que la convierte en el &uacute;nico mecanismo para la resoluci&oacute;n del conflicto, o como un espacio para que los j&oacute;venes construyan su identidad y puedan mostrarse importantes para los dem&aacute;s. &ldquo;Muchos de los problemas sociales que tenemos son derivados de la socializaci&oacute;n en ciertos mandatos de masculinidad y revisarlos en un sentido no estigmatizante, que asuma que son parte de un entramado cultural y no una caracter&iacute;stica individual, creo que puede contribuir a una sociedad m&aacute;s saludable&rdquo;, concluye Fabbri.
    </p><p class="article-text">
        Con la mirada puesta en la intersecci&oacute;n entre sociedad civil y Estado, Paola Bergallo, doctora en Derecho y directora del &aacute;rea de G&eacute;neros de Fundar, asegura que la idea de transversalidad permite que las dimensiones de g&eacute;nero aparezcan como relevantes al momento de planificar, diagnosticar, dise&ntilde;ar e implementar pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. El reconocimiento de los derechos de las mujeres y disidencias implica una transformaci&oacute;n de la gesti&oacute;n p&uacute;blica y la construcci&oacute;n de capacidades estatales para la gesti&oacute;n del enfoque de g&eacute;nero. &ldquo;Ha habido mucha educaci&oacute;n c&iacute;vica sobre derechos de las mujeres y las disidencias, por ejemplo, a trav&eacute;s de la inclusi&oacute;n de la ESI en el sistema educativo, que trata la educaci&oacute;n para la sexualidad desde una visi&oacute;n integral. Otro componente es la pedagog&iacute;a social que viene haciendo el movimiento de las mujeres en sus luchas&rdquo;, Bergallo se&ntilde;ala que esto llev&oacute; las discusiones de g&eacute;nero a las calles, a los medios de comunicaci&oacute;n y las redes sociales y que, en la medida que los actores pol&iacute;ticos abrazan estas agendas en el Congreso y en los partidos, hay una pedagog&iacute;a de la dimensi&oacute;n pol&iacute;tica que lucha por la construcci&oacute;n democr&aacute;tica. &ldquo;El proyecto de la justicia de g&eacute;nero es ambicioso y radical en muchos sentidos y va a llevar mucho tiempo. Esa es una cuesti&oacute;n asociada a cualquier agenda que sea central en la vida de las personas en la que se quiera producir un cambio. No hay que subestimar los desaf&iacute;os ni sobreestimar nuestra capacidad de enfrentarlos&rdquo;, explica <strong>Paola Bergallo</strong> y afirma que en el contexto actual es necesario ampliar las audiencias, diversificar los temas y priorizarlos colectivamente.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
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                Marcha en apoyo a la legalización del aborto en Rosario.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>La sociedad civil, una protagonista clave</strong></h3><p class="article-text">
        Involucrar a la sociedad en el compromiso con la perspectiva de g&eacute;nero implica que las conversaciones rompan las fronteras del rechazo y del desconocimiento. Con ese eje trabajan en Amnist&iacute;a Internacional Argentina y creen que la efectiva implementaci&oacute;n de la ESI es fundamental para combatir los estereotipos negativos y la discriminaci&oacute;n contra las personas LGBTTIQ+. La organizaci&oacute;n acompa&ntilde;a estos temas con campa&ntilde;as de sensibilizaci&oacute;n destinadas al p&uacute;blico general para derribar los prejuicios instalados socialmente. <strong>Mariela Belski</strong>, su directora ejecutiva, no duda en se&ntilde;alar el rol importante y la responsabilidad que tienen los due&ntilde;os de los medios masivos de comunicaci&oacute;n, que en algunos casos dejan que se generen discursos de odio y que se promuevan violaciones a leyes como la ESI o la ley de identidad de g&eacute;nero. &ldquo;Creemos que ah&iacute; hay que formar tambi&eacute;n porque hay mucho desconocimiento, por supuesto que tambi&eacute;n a los agentes del Estado, que son los encargados de hacer cumplir estas leyes, y los operadores de justicia. <strong>Nuestro Poder Judicial es muy machista y con muy poca perspectiva de g&eacute;nero&rdquo;</strong>, Belski suma tambi&eacute;n a las organizaciones de la sociedad civil y las empresas privadas: &ldquo;Esto es algo que hay que transversalizarlo en todos los &aacute;mbitos de la sociedad&rdquo;. Para ello, considera que es fundamental que haya informaci&oacute;n disponible y an&aacute;lisis de datos estad&iacute;sticos con perspectiva de g&eacute;nero para que se pueda mostrar la desigualdad estructural que hay entre los g&eacute;neros en los distintos &aacute;mbitos de la vida cotidiana y que eso lleve a la reflexi&oacute;n colectiva. &ldquo;Una vez que la sociedad tiene esos lentes que le permiten reconocer esa matriz desigual se puede transversalizar la perspectiva de g&eacute;nero en las distintas agendas de trabajo en donde a&uacute;n no est&aacute; presente, por ejemplo, cambio clim&aacute;tico y g&eacute;nero, o el impacto desigual de la deuda en mujeres, en trans, en travestis, en personas no binarias o la brecha de g&eacute;nero en la precarizaci&oacute;n laboral&rdquo;, repasa y su enumeraci&oacute;n hace eco con las declaraciones de Luciano Fabbri y Paola Bergallo. Un eco que deber&aacute; sonar cada vez m&aacute;s fuerte para que lo que quiera toda la sociedad sea una ampliaci&oacute;n de derechos que promueva integraci&oacute;n social, desarrollo y acceso a libertades y garant&iacute;as.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>JLC/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julieta La Casa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/pinkwashing-ocultarse-detras-luchas-feministas_1_9267512.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Aug 2022 04:17:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Pinkwashing" o como ocultarse detrás de las luchas feministas]]></media:title>
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