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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - W. H. Auden]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/w-h-auden/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - W. H. Auden]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Mi perra Rita]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/perra-rita_129_9269318.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0ef7c4a6-5f29-44b2-8fc3-23451dd0a070_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mi perra Rita"></p><p class="article-text">
        Rita muri&oacute; el domingo pasado, mientras yo en otro lado de la ciudad le&iacute;a en una clase <em>El arte de perder</em>, un poema de Elisabeth Bishop que habla de aceptar la p&eacute;rdida de las llaves, del amor, de una ciudad, de todo. Hay que dominar el arte de perder, dice Bishop, que parece, por su vida n&oacute;made, haber adquirido una maestr&iacute;a en esto. 
    </p><p class="article-text">
        Por las vicisitudes del post matrimonio, en una &eacute;poca en que las noticias llegan enseguida, me enter&eacute; de la muerte de Rita cuatro d&iacute;as despu&eacute;s de que sucediera. Hubo cuatro largos d&iacute;as en que Rita no estuvo en el mundo sin que yo lo supiera. Me lo dijo mi hijo Juli&aacute;n cuando nos dispon&iacute;amos a cenar con &eacute;l y mi hija Ana. Yo los hab&iacute;a pasado a buscar por el colegio, era una tarde calurosa, pesada y supongo que &eacute;l ten&iacute;a en mente esa noticia como se mueve un bulto en el portaequipajes de un micro que va por un camino ripioso. &iquest;Cu&aacute;ndo se la digo?
    </p><p class="article-text">
        Hay un poema de Laura Wittner que me gusta mucho, se llama <em>Cuando conoc&iacute;a a los perros</em>. Da cuenta de la singularidad insondable del mundo animal y de lo ef&iacute;mera que es su vida, &iquest;pero qu&eacute; vida no es ef&iacute;mera? Eso late en el coraz&oacute;n del poema de Wittner. El final es magistral, como el detergente: &ldquo;Pobres los perros/ repet&iacute;amos/ que se nos mueren antes,/ se van en episodios/ que ni ellos entienden./ Y dejan esa memoria/ rara, que no termina de ser tr&aacute;gica/ ni c&oacute;mica,/ recuerditos que salen/ al patio/ a enredarse con otros/ para bien o para mal,/ guiados, confusos/ por nada m&aacute;s que el instinto./ Y c&oacute;mo nos miraron,/ enormes/ directo a los ojos,/ queriendo darnos un Consuelo/ para esas cosas/ de humanos;/pidiendo consuelo y agua/ para sus cosas/ de perros. Sara, Beto, Donko,/ Chango, Pamela,/Tinka/Perlita/Lenki&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En alg&uacute;n momento del siglo pasado, C&eacute;sar Aira me recomend&oacute; una novela de J. R. Ackerley, <em>Mi perra Tulip</em>. Estaba editada por Beatriz Viterbo y la consegu&iacute; enseguida. La novela me impact&oacute; porque cuenta la relaci&oacute;n entre un hombre que adopta a una perra alsaciana y habla, como me dijo C&eacute;sar, del amor perfecto. Pero la novela no es sentimental. Discurre sobre la responsabilidad de tener un perro en una&nbsp;ciudad -Tulip es una alsaciana que se puede volver agresiva con los extra&ntilde;os- y c&oacute;mo los per&iacute;odos de celos de la perra modifican la vida de su due&ntilde;o. La prosa de Ackerley es contenida. Cuando describe a Tulip lo hace de esta manera: &ldquo;Hay que agregar que Tulip es hermosa. La gente siempre quiere tocarla, cosa que ella no soporta. Tiene orejas altas y puntiagudas, como las orejas de Anubis. Ignoro c&oacute;mo se las arregla para tenerlas todo el tiempo erguidas, como si estuvieran almidonadas, ya que recubiertas con una fila capa de pelo color gris rat&oacute;n, son fr&aacute;giles y suaves: cuando se para de espaldas al sol y &eacute;ste resplandece a trav&eacute;s del tejido delicado, tienen el brillo de una concha rosada e incandescente&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los grandes poemas están para ser saboteados, copiados, robados. Hay un poema de W.H. Auden que me gusta mucho. Lo voy a modificar a mi antojo.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Rita era una perra border collie, mediana. Blanca y negra. Me cuesta mucho describir&nbsp;a Rita porque ella, simplemente, no estaba en el lenguaje. Como la poes&iacute;a, ten&iacute;an una belleza preling&uuml;&iacute;stica. Una vez estuve en un pa&iacute;s extra&ntilde;o con un lenguaje imposible. Pero yo entend&iacute; a todos. Ahora tengo la sensaci&oacute;n de que con Rita ten&iacute;amos largas charlas, como cuando por las ma&ntilde;anas llev&aacute;bamos a Ana al jard&iacute;n, esquivando autos y calles hechas mierda. Despu&eacute;s de dejarla en el jard&iacute;n, me iba a un bar en la calle -para que Rita pudiera estar conmigo- y tomaba un caf&eacute; mientras le&iacute;a el diario. A veces Rita se alzaba como una suricata y me ped&iacute;a un pedazo de medialuna. Se la daba. Aunque s&eacute; que no hay que darle dulce a los perros. Una vez -mi hija lo recuerda siempre- &iacute;bamos por un campo y de golpe sali&oacute; una jaur&iacute;a de perros y atac&oacute; a Rita. Yo me zambull&iacute; en un scrum contra ellos y consegu&iacute; salvarla. Mi hija me pregunt&oacute; despu&eacute;s si no hab&iacute;a tenido miedo y le dije que s&iacute;. Pero que no quer&iacute;a que le pasara nada a Rita. Yo llevaba a vacunar a Rita. En su libreta sanitaria dec&iacute;a que era un animal de compa&ntilde;&iacute;a. Eso me causaba gracia. Parec&iacute;a hablar m&aacute;s de un robot que de ella. Si&nbsp;no calculo mal, Rita vivi&oacute; diecisiete a&ntilde;os. Un mont&oacute;n para una border collie. A veces, cuando iba a buscar a mis hijos a la casa de la madre, bajaban con Rita y yo le hablaba, le preguntaba al o&iacute;do: &iquest;Te acordas de mi? Su mirada era tremenda. Anita, me dijo una vez: Pap&aacute;, no s&eacute; lo que es la felicidad, pero seguro es un lugar con perros. Le dije que s&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Anoche, despu&eacute;s de enterarme de la muerte de Rita me despert&eacute; dos veces y pens&eacute; que ella estaba durmiendo tirada -como sol&iacute;a hacerlo- al costado de mi cama. Tengo cincuenta y siete a&ntilde;os y s&eacute; lo que no quiero. No quiero repetir la rima est&uacute;pida del matrimonio, no quiero volverme pesado porque no voy a poder moverme, no quiero la heladera familiar inmensa que mata el erotismo, no quiero morir en un hospital sino de cara al sol, como los indios, en un bosque, no quiero meter monedas en la alcanc&iacute;a del capitalismo para comprar mierda, no quiero que le pase nada a mis hijos. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora voy a decir lo que quiero: una hora o media hora -como lo que dur&oacute; ese concierto de Elvis Presley cuando se cort&oacute; la luz en el barrio- con Rita. Quiero que Rita vuelva para que yo pueda abrazarla y despedirme de ella como se debe. Ya no preguntarle al o&iacute;do si se acuerda de m&iacute; si no decirle que yo me voy a acordar de ella siempre. 
    </p><p class="article-text">
        Los grandes poemas est&aacute;n para ser saboteados, copiados, robados. Hay un poema de W. H. Auden que me gusta mucho. Lo voy a modificar a mi antojo: &ldquo;Paren los relojes, corten los tel&eacute;fonos,/ hagan que el hombre no hable estupideces/ silencien los pianos, y con el tambor amordazado/ saquen las cenizas y que vengan los dolientes./ Que los aeroplanos tracen c&iacute;rculos describiendo en el cielo el mensaje: ella ha muerto/ pongan crespones en los cuellos de las palomas p&uacute;blicas/ y que los polic&iacute;as de tr&aacute;nsito calcen guantes negros./ Era mi norte y mi sur, mi oriente y mi occidente/ mi semana de trabajo y mi reposo de domingo/ mi mediod&iacute;a, mi charla y mi canci&oacute;n,/ cre&iacute;a que el amor era para siempre, estaba equivocado./ Ya no hay necesidad de estrellas/ ap&aacute;guenlas a todas/ guarden la luna, desmantelen el sol/ vac&iacute;en los mares y barran los bosques por donde anduve con Rita/ de ahora en m&aacute;s/ nada servir&aacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabián Casas]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Aug 2022 03:29:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mi perra Rita]]></media:title>
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