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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Carlos Nine]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Carlos Nine]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Un asesino entre nosotros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/asesino_1_9277063.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d1bb1edf-6ebd-4e7a-91b1-90960c13274d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x928y1084.jpg" width="1200" height="675" alt="Un asesino entre nosotros"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Qué sentido tiene leer un libro que atrasa casi treinta años? Para una época donde buena parte de lo que se edita debe justificarse apelando a un sistema de valores que formen parte de un efímero paisaje de época, el salvaje anarquismo de Fantagas integral, obra fundamental de Carlos Nine, lo preserva de la vejez mejor que el Photoshop a las divas de la pantalla.</p></div><p class="article-text">
        Por primera vez, <em>Fantagas integral </em>uno de los trabajos fundamentales de Carlos Nine (1944-2016), el dibujante popularmente recordado por sus tapas en la revista Humor (el culo de Manzano, el gato de Menem), se publica en Argentina. &iquest;Qu&eacute; es Fantagas? En primer lugar, un criminal. Y en segundo, una creaci&oacute;n de Nine que da cuenta de las fechor&iacute;as de su personaje central y que la editorial local Hotel de las Ideas publica en un volumen integral. Como muchas otras obras trascendentes, esta historieta lleva a pensar invariablemente en esa suerte de marca de nuestros tiempos llamada &ldquo;correcci&oacute;n pol&iacute;tica&rdquo; que podr&iacute;a sintetizarse en la voluntad de asignar a las palabras un signo un&iacute;voco, sea positivo o negativo. Un sistema binario que, se supone, reducir&iacute;a los riesgos que significa dejar la interpretaci&oacute;n al p&uacute;blico, sustituy&eacute;ndola por la seguridad de manejarse con t&eacute;rminos autom&aacute;ticamente circunscriptos a la esfera de lo bueno o lo malo. Pero, tras las reiteradas cr&iacute;ticas por parte de intelectuales y artistas de todos los colores, la avanzada de lo pol&iacute;ticamente correcto fue pasando de tener una connotaci&oacute;n levemente rid&iacute;cula a otra directamente negativa (sobre todo al verse asociada a la cultura de la cancelaci&oacute;n) y desemboc&oacute; en la paradoja de lograr que la correcci&oacute;n pol&iacute;tica fuese otra v&iacute;ctima de la correcci&oacute;n pol&iacute;tica. A modo de ejemplo, un conocido autor de historietas argentino -hoy radicado en Francia-, me contaba el problema que hab&iacute;a tenido al editar uno de sus &uacute;ltimos libros ac&aacute;. En una p&aacute;gina narraba en primera persona un sue&ntilde;o er&oacute;tico. Sus editores objetaron la secuencia, afirmando que el autor necesitaba el consentimiento del objeto so&ntilde;ado o &ldquo;iba a tener problemas&rdquo;. &Eacute;l resolvi&oacute; la cuesti&oacute;n agregando una advertencia a los lectores que sonaba tan risible como para ser en s&iacute; misma un gag. Por supuesto, lo que estos editores objetaban, quiz&aacute;s sin saberlo, era la misma idea de ficci&oacute;n. Para ellos, Poe ser&iacute;a un asesino, Cervantes un loco y Echeverr&iacute;a un violador. Y, un libro como <em>Fantagas</em>, algo as&iacute; como una aberraci&oacute;n de la industria editorial.&nbsp;
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                Fantagas integral                            </span>
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        Ignorado en nuestro pa&iacute;s, <em>Fantagas</em> conoci&oacute; ediciones y reediciones en Francia, donde fue publicado originalmente en 1995 y tuvo desde entonces exposiciones, ensayos, &ldquo;fan art&rdquo;, alguna copia y hasta una continuaci&oacute;n. <em>Fantagas</em> es una sombra asesina que se desplaza por los tejados de una ciudad que recuerda mucho a Par&iacute;s pero que est&aacute; hecha de botellas rotas y restos de basura. Se dedica al robo, el asesinato o la violaci&oacute;n, seg&uacute;n su estado de &aacute;nimo; y tiene su n&eacute;mesis en la blanca gata Siboney, que se dedica m&aacute;s o menos a lo mismo, pero de manera m&aacute;s an&aacute;rquica; cual monotributista del delito. Porque en <em>Fantagas</em> el poder, encarnado en el Inspector Pernot, siempre tras los pasos del criminal, tiene m&aacute;s de una cosa en com&uacute;n con los fantasmas a los que persigue. Un poco como ocurre con la correcci&oacute;n pol&iacute;tica, que, sumada a la destrucci&oacute;n de la industria editorial, algo de responsabilidad tiene en esto de que leamos una obra argentina tanto tiempo despu&eacute;s de su creaci&oacute;n. En otro caso, semejante demora volver&iacute;a innecesaria la lectura. &iquest;Qu&eacute; sentido tiene leer un libro que atrasa casi treinta a&ntilde;os? Para una &eacute;poca donde buena parte de lo que se edita debe justificarse apelando a un sistema de valores que formen parte de un ef&iacute;mero paisaje de &eacute;poca, el salvaje anarquismo de <em>Fantagas</em> lo preserva de la vejez mejor que el Photoshop a las divas de la pantalla.&nbsp;
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        El universo de <em>Fantagas</em>, como el de su autor, vive fuera del tiempo. Mezclando pasado y futuro, retoma de maneras inesperadas v&iacute;as que hab&iacute;an quedado truncas; o se interna por ramales tan cerrados como los que dej&oacute; Menem. Cosas que fueron conocidas y luego olvidadas, como la est&eacute;tica del cine mudo, de la primera historieta o del Art Nouveau, en un cambalache genial que solo un argentino podr&iacute;a haber imaginado.
    </p><p class="article-text">
        Se sabe que cuando el pasado aparece en escena es, muchas veces, para ser a continuaci&oacute;n criticado bajo las luces de nuevos paradigmas &eacute;ticos. En esto, los positivistas actuales no se diferencian demasiado de sus abuelos del siglo XIX. El universo gr&aacute;fico (pero tambi&eacute;n moral) de <em>Fantagas</em> nos propone algo distinto. La idea contraria, en realidad: que los monstruos del pasado son &uacute;tiles para descubrir con mayor claridad aquellos que nos rodean, disimulados en un magma de buenas intenciones. Ojal&aacute; que los cr&iacute;menes de <em>Fantagas</em>, ocurridos treinta a&ntilde;os atr&aacute;s, pero cuya sangre sigue tan fresca como las acuarelas del primer d&iacute;a, sirvan para investigar nuestros peque&ntilde;os asesinatos cotidianos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>NG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nancy Giampaolo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/asesino_1_9277063.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Sep 2022 10:49:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Carlos Nine,Cultura de la cancelación,Libros]]></media:keywords>
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