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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Hanna Arendt]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/hanna-arendt/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Hanna Arendt]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Cristina Fernández y Hannah Arendt: la política y la violencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cristina-fernandez-hannah-arendt-politica-violencia_129_9287477.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bdcd4460-dee5-41f5-ac2c-d93fd7e36bc3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cristina Fernández y Hannah Arendt: la política y la violencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En medio de repudios al atentado contra Cristina Fernández de Kirchner que pueden verse como insignificantes y fuerzas políticas que desean la desaparición de sus adversarios, Tamara Tenenbaum vuelve Sobre la violencia de Hannah Arendt para hablar pensar el aquí y el ahora y temer por lo que viene.</p><p class="subtitle">¡Ultimos cupos! - Un curso virtual sobre cómo escribir ensayos por Tamara Tenenbaum</p></div><p class="article-text">
        Empec&eacute; a escribir esta columna antes que otras, con m&aacute;s anticipaci&oacute;n, quiero decir. No quiero ponerme en el centro de nada ni derramar l&aacute;grimas de ensayista blanca. En general creo que es pol&iacute;tico escribir <a href="https://www.eldiarioar.com/autores/tamara-tenenbaum/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una columna semanal </a>que no habla sobre la coyuntura; no lo pienso como una fuga de la pol&iacute;tica, para nada. Ser&eacute; solemne, como una traici&oacute;n a mi generaci&oacute;n y a internet; lo pienso, de verdad, como un intento de traer al presente continuo de la conversaci&oacute;n lenguajes que est&eacute;n menos manoseados, im&aacute;genes o autores o momentos que sirvan para salir de la trampa del ciclo de noticias, de los vocabularios conceptuales a los que deber&iacute;amos estar enchufados todo el tiempo y de los que se supone que no debemos salir. Y as&iacute; y todo hay d&iacute;as en que se hace imposible escribir una columna as&iacute; en Argentina; en algunas ocasiones hay que resistir e insistir con la agenda propia, con esa forma de militancia que consiste, estoicamente, en hablar de otra cosa. En otras, como en estos d&iacute;as, se sentir&iacute;a casi psic&oacute;tico. Tampoco quiero repetir todo lo que le&iacute;mos en estos d&iacute;as. Sobre lo que pas&oacute; hay poco que decir y ya se dijo todo; se escribi&oacute;, tambi&eacute;n, mucho sobre c&oacute;mo llegamos hasta ac&aacute;. <strong>Yo me pregunto, m&aacute;s que nada, por lo que viene.&nbsp;</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sobre lo que pasó hay poco que decir y ya se dijo todo; se escribió, también, mucho sobre cómo llegamos hasta acá. Yo me pregunto, más que nada, por lo que viene</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mi ensayo favorito sobre la relaci&oacute;n entre violencia y pol&iacute;tica es <em><strong>Sobre la violencia</strong></em><em>, de </em><em><strong>Hannah Arendt</strong></em><em>. </em>No estoy segura de por qu&eacute;; es un texto algo fechado, muy anclado en la reflexi&oacute;n sobre los movimientos estudiantiles de fines de los 70 y, ante todo, la amenaza nuclear. Me gustan los textos fechados: el coraje de animarse a pensar el presente es necesariamente el coraje de animarse a envejecer, y a envejecer mal, como lo hacen varios pasajes del texto. Y as&iacute; todo, lo quiero por eso, y tambi&eacute;n porque tiene algunas ideas incisivas que siguen sinti&eacute;ndose &uacute;tiles cada vez que vuelvo a &eacute;l.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Arendt, como otros autores que intentaron pensar la realidad pol&iacute;tica que inauguraban las armas de destrucci&oacute;n masiva, le da varias vueltas al concepto de <strong>la carrera trabada</strong>, el hecho de que llegamos a un punto en el que la posibilidad de la destrucci&oacute;n del adversario es tan efectiva y total que el hecho de que cualquiera gane significa la p&eacute;rdida de todos. No es dif&iacute;cil trasladar algo de esa dial&eacute;ctica a la l&oacute;gica de la democracia: aunque no estemos hablando de armas qu&iacute;micas, la sensaci&oacute;n de que para la convivencia democr&aacute;tica necesitamos que nuestras principales fuerzas pol&iacute;ticas deseen la derrota del adversario y no su desaparici&oacute;n (sea por medios violentos, legales, econ&oacute;micos, judiciales o los que fuera) est&aacute; bastante presente en las discusiones que hoy se dan en nuestro pa&iacute;s y en otros lugares del mundo sobre eso que llaman <em>polarizaci&oacute;n</em>. Estamos m&aacute;s o menos todos de acuerdo en eso, al menos de palabra y quiz&aacute;s s&oacute;lo de palabra, pero es algo; con la notable excepci&oacute;n <strong>de Patricia Bullrich</strong>, cuya negativa a condenar los hechos en el lenguaje que propon&iacute;an las otras figuras de su partido impidi&oacute; un comunicado conjunto, los referentes pol&iacute;ticos y period&iacute;sticos de la oposici&oacute;n hicieron p&uacute;blico su en&eacute;rgico rechazo de los hechos; Mauricio Macri, Horacio Rodr&iacute;guez Larreta, incluso Baby Etchecopar y Eduardo Feinmann se expresaron en esa l&iacute;nea. <strong>Vi pasar un repudio tras otro, y la sensaci&oacute;n que tuve fue de vac&iacute;o: que no significaba nada</strong>, no por una cuesti&oacute;n de insinceridad que me parecer&iacute;a francamente irrelevante &mdash;lo importante de la democracia es cumplir con las reglas; si se hace por convicci&oacute;n o por conveniencia es m&aacute;s o menos igual&mdash; sino porque esos repudios, desde mi punto de vista, no hablaban de la solidez de ning&uacute;n compromiso democr&aacute;tico, de ning&uacute;n futuro en el cual siga siendo seguro hacer pol&iacute;tica en la calle, de ning&uacute;n consenso contra la irrupci&oacute;n de la violencia en nuestra pr&aacute;ctica democr&aacute;tica. En el diario no hablaban de ti, ni de m&iacute;, porque esos referentes no son los referentes de nadie, o tal vez s&iacute; lo son en alg&uacute;n sentido, pero han perdido completamente el control de su tropa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En las redes sociales sus seguidores le reclamaban a Rodr&iacute;guez Larreta por su tibieza. El amigo del atacante que sali&oacute; en todos los medios lamentando que Sabag Montiel no le hubiera dado al blanco dijo que era una l&aacute;stima porque &ldquo;quiz&aacute;s habr&iacute;a significado menos impuestos&rdquo;; esa derecha que hace diez columnas de opini&oacute;n era la vieja derecha fascista contra la nueva derecha democr&aacute;tica y luego fue la nueva derecha juvenil contra la vieja derecha democr&aacute;tica y hoy sencillamente son los mismos neonazis de siempre vuelve a la primera plana. Una no quiere ser tan literal, pero en el discurso que mezcla ins&oacute;litamente al asesinato de una l&iacute;der pol&iacute;tica con una cuesti&oacute;n fiscal aparece demasiado claro el hecho de que la ret&oacute;rica contra el Estado se ha cansado de los buenos modales, esos que nos manten&iacute;an dentro del teatro de la democracia, que otra vez, no importa si es un teatro si lo actuamos bien, pero esta gente ha decidido que ya no quiere actuar m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se habla a veces de que estamos saturados de pol&iacute;tica; Arendt analiza, en la parte m&aacute;s l&uacute;cida de <em>Sobre la violencia</em>, la cuesti&oacute;n de si la pol&iacute;tica es &mdash;como sosten&iacute;an muchos te&oacute;ricos con los que ella conversaba&mdash; id&eacute;ntica a la violencia. Es l&oacute;gico que piense esto, dice Arendt, quien cree que el Estado no es m&aacute;s que un instrumento de la clase dominante. Pero para una tradici&oacute;n igualmente importante, los que pensamos que el Estado es algo m&aacute;s (algo mejor) que eso, la pol&iacute;tica no es s&oacute;lo algo distinto de la violencia: es su contrario. En la frase m&aacute;s hermosa del texto, Arendt afirma que <strong>la violencia puede destruir al poder; es incapaz de crearlo.</strong> La subrayo todos los a&ntilde;os, como un acto de psicomagia, esperando que siga teniendo raz&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <em>TT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cristina-fernandez-hannah-arendt-politica-violencia_129_9287477.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Sep 2022 03:02:04 +0000]]></pubDate>
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