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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Frank Zappa]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/frank-zappa/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Frank Zappa]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El Dipy y Frank Zappa, paradojas de la música libertaria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/dipy-frank-zappa-paradojas-musica-libertaria_129_10243810.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5e56b67d-f403-48cc-9681-d9fde11c509c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Dipy y Frank Zappa, paradojas de la música libertaria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Vidas y obras ¿paralelas? del candidato a intendente en La Matanza por el partido de Javier Milei y del mordaz modernista discípulo de Edgar Varese, quien llegó a candidatearse a la presidencia de Estados Unidos como apartidario autodefiniéndose un "conservador pragmático".</p></div><p class="article-text">
        Hay palabras que trasiegan, saltan de un lado a otro y dejan en el camino su carga hist&oacute;rica. El lenguaje sumario puede convertirse as&iacute; en condescendencia virtual. &ldquo;Proceda Maslat&oacute;n&rdquo;, escribi&oacute; d&iacute;as atr&aacute;s en Twitter <strong>Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner</strong> cuando desbloque&oacute; al abogado y analista financiero <strong>Carlos Maslat&oacute;n</strong>. &ldquo;Proceda&rdquo;, hab&iacute;a dicho el exdictador <strong>Pedro Eugenio Aramburu </strong>despu&eacute;s de que Montoneros le hab&iacute;a comunicado que ser&iacute;a asesinado, seg&uacute;n el propio relato de los ejecutores. &ldquo;Ma&ntilde;ana<strong> es mejor&rdquo;, suele decir Alberto Fern&aacute;ndez. </strong>Con sus citas del final de la &ldquo;Cantata de puentes amarillos&rdquo; de<strong> Luis Alberto Spinetta</strong>, el presidente que no fue termin&oacute; por completar un proceso de estatizaci&oacute;n del rock que hab&iacute;a comenzado en 2004. <em>Ma&ntilde;ana es mejor</em> se llam&oacute; el espect&aacute;culo que se realiz&oacute; d&iacute;as atr&aacute;s en el Teatro Col&oacute;n, bajo la direcci&oacute;n del pianista y gestor <strong>Adri&aacute;n Iaies</strong>, en homenaje al disco <em>Artaud</em>. Esa confianza en el futuro del joven Spinetta, inconforme con el presente, al punto de acompa&ntilde;ar el disco con un manifiesto (&ldquo;denuncio a los participantes de toda forma de represi&oacute;n&rdquo;) que incluye con su propia autoincriminaci&oacute;n, se tradujo, cincuenta a&ntilde;os m&aacute;s tarde, en una reverencia estilizada y sin asperezas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta es una interpretaci&oacute;n&rdquo;, previno el presentador <strong>Bobby Flores</strong>, trajeado para las circunstancias. Una explicaci&oacute;n discutible, digo, sujeta a debate, porque soslaya la pregunta sobre las potencialidades del objeto que se exhuma (&iquest;rabia, pulsi&oacute;n o lisura?). Bien podr&iacute;an sostener sus promotores en defensa propia que &ldquo;mejor que decir es hacer&rdquo;, porque la pr&aacute;ctica y el error son ense&ntilde;anzas y abren perspectivas. Aunque, pens&aacute;ndolo bien, a qu&eacute; m&uacute;sico se le ocurrir&iacute;a apropiarse del apotegma que <strong>Juan Domingo Per&oacute;n </strong>hizo suyo. No a un pianista refinado como Iaies, por cierto. Entonces, qui&eacute;n. &ldquo;Todos podemos hablar, pero a veces hay que hacer&rdquo;, acaba de decir <strong>El Dipy</strong> frente a <strong>Viviana Canosa</strong>. Su proclamaci&oacute;n como candidato a intendente de La Matanza por el partido de <strong>Javier Milei</strong> vino acompa&ntilde;ada de esa par&aacute;frasis multiuso del general.
    </p><p class="article-text">
        <em>Quiero porro/ A beber porque ya yo estoy solo/ Ahora vivo mi vida a mi modo/ A la mierda que se vaya todo</em>, pide El Dipy en &ldquo;De amor nadie se muere&rdquo;, su &uacute;ltimo corte antes de lanzarse a la pol&iacute;tica espectacularizada. Si el canto deforma la lengua y recibimos sus sentidos a medias, qu&eacute; mejor que un candidato canoro e ilegible. No el &uacute;nico, aclaremos. <em>Que conmigo era hacer el amor/ Con &eacute;l ya no soport&aacute;s/ Te levant&aacute;s y te vas a ba&ntilde;ar/ No quieres m&aacute;s</em>, expresa con despecho <strong>Nicol&aacute;s Mattioli</strong>. Hijo de un cumbiero de lustre, el extinto <strong>Leo Mattioli</strong>, no solo defiende el linaje en los escenarios. La C&aacute;mpora lo nombr&oacute; precandidato a senador provincial en Santa Fe. Disputar&aacute; en las PASO su lugar en la boleta con <strong>Marcos Castell&oacute;</strong>, cantante del grupo <strong>Kaniche</strong>, quien va por la reelecci&oacute;n con el aval del gobernador <strong>Omar Perotti</strong>. <em>Hum&iacute;llate, dime que no vales nada, que tu mundo he sido yo</em>, entona. Vaya aspirante. Pero nada se compara con El Dipy. <em>Me como a tu minita/ Ella est&aacute; que explota/ Re culona y vos ni pelota</em>, imposta en &ldquo;Para vos fantasma&rdquo;. Todo un &ldquo;manifiesto&rdquo; de &eacute;poca: en vez de rock, esa &ldquo;m&uacute;sica dura, la suicidada por la sociedad&rdquo;, seg&uacute;n el Spinetta de aquel 73, cuando la distorsi&oacute;n el&eacute;ctrica asustaba, un bailantero tecno, mis&oacute;gino y procaz, condici&oacute;n al parecer irrelevante para espantar simpat&iacute;as entre desencantados del partido bonaerense m&aacute;s populoso.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Con El Dipy nos une una amistad y una mirada com&uacute;n sobre los motivos por los que Argentina atraviesa una crisis pol&iacute;tica, econ&oacute;mica, social y de valores&rdquo;, dijo sobre su delegado territorial Milei, un viejo conocedor del usufructo publicitario de ciertas m&uacute;sicas. &ldquo;Voy a apoyar a Javier porque es el &uacute;nico que plantea una soluci&oacute;n para los argentinos&rdquo;, explic&oacute; el cantante &ldquo;comprometido&rdquo; con las ideas del promotor de la venta de &oacute;rganos. La causa com&uacute;n con el economista viene precedida de exabruptos de toda clase en las redes sociales y en los programas televisivos trash. &ldquo;Zurdo, kirchnerista y antipatria&rdquo;, le hab&iacute;a espetado a <strong>Le&oacute;n Gieco</strong>, por su simpat&iacute;a con las luchas de la comunidad mapuche.
    </p><p class="article-text">
        Si quisi&eacute;ramos encontrar otro cruce relativamente reciente entre m&uacute;sica y aspiraci&oacute;n electoral habr&iacute;a que remontarse a 2009, cuando <strong>Daniel Scioli </strong>le ofreci&oacute; un puesto en la lista de candidatos a diputados a <strong>Nacha Guevara</strong>. Ella, la primera voz en castellano de &ldquo;No llores por m&iacute;, Argentina&rdquo;, el rostro de <em>Evita, el musical</em> que intent&oacute; en 1986 responder cr&iacute;ticamente a la obra de <strong>Andrew Lloyd Webber</strong> y <strong>Tim Rice</strong>, gan&oacute; una banca, pero nunca asumi&oacute;. &ldquo;Mi vocaci&oacute;n y mi compromiso con la justicia social que han marcado mi vida personal y mi trayectoria, son inquebrantables y seguir&eacute; aportando a mi pa&iacute;s y colaborando con el Gobierno desde donde las circunstancias me lo permitan&rdquo;, explic&oacute; entonces.
    </p><p class="article-text">
        El Dipy pone en escena el giro s&oacute;nico e ideol&oacute;gico de estos tiempos de <em>inversiones</em> (no me refiero ac&aacute; a flujos financieros ni econ&oacute;micos sino de un habla p&uacute;blica patas para arriba). Los libertarios argentinos ahora tienen su escuder&iacute;a musical, algo que sus pares norteamericanos no lograron en 1988, cuando tentaron nada menos que&hellip; a <strong>Frank Zappa</strong>. &ldquo;Realmente no puedo apoyar su plataforma de todo coraz&oacute;n porque algunas de las cosas que tienen aqu&iacute; son err&oacute;neas o est&uacute;pidas&rdquo;, dijo el gran compositor y guitarrista. Y ustedes, lectoras, lectores, tal vez se preguntan al toparse con estas l&iacute;neas si algo se col&oacute; de contrabando -un error de edici&oacute;n, una broma inform&aacute;tica-, porque, c&oacute;mo se puede saltar de un cultor de la bailanta &aacute;grafa a uno de los artistas m&aacute;s extraordinarios de la segunda mitad del siglo XX. Qu&eacute; es lo que puede unir mundos tan dispares, demarcados, de un lado, por &ldquo;Inca road&rdquo;, esa pieza virtuosa, alucinada, de <strong>Zappa and The Mothers of Invention</strong>, conocida en 1973, es decir, el a&ntilde;o que se edit&oacute; <em>Artaud</em>, el de los ma&ntilde;anas mejores, y esta actualidad en la que el candidato a intendente de La Matanza canta:
    </p><p class="article-text">
        <em>De caravana con tussi y cerveza</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Nos tomamo' una pastilla y quedamos de la cabeza</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Ya somos una banda y compramos una mesa</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Un, dos, tres, &iquest;c&oacute;mo es?</em>
    </p><p class="article-text">
        Desde ya que la letra nos provoca tanto rechazo como el trumpismo sin bozal de sus declaraciones en los medios. Pero, &iquest;y si &eacute;l descollara en su esfera, la estrictamente creativa? &iquest;Qu&eacute; tipo de empat&iacute;as o aversiones podr&iacute;a provocar? Afortunadamente no es el caso, el Dipy no es un Celine del <em>meneadito</em>, todo resulta m&aacute;s entr&oacute;pico y pueril, pero eso no nos libra del &ldquo;problema&rdquo; Zappa, si es que pudiera llam&aacute;rselo de alguna manera. Su m&uacute;sica se nutri&oacute; del doo-wop, el R&amp;B, el free jazz y ciertos compositores de referencia de la postguerra como <strong>Edgar Varese</strong>, <strong>Anton Webern</strong> e <strong>Igor Stravinsky</strong>. Mordacidad modernista, antihippismo y dosis de Dad&aacute;, critica al establishment, la <em>plastic people</em> y a los fumetas, se combinaron en el primer Zappa, el de los sesenta y parte de los setenta. A medida que fue despuntando su figura de compositor, que incluy&oacute;, fuera del formato m&aacute;s propio del rock, obras orquestales, algunas de ellas dirigidas por <strong>Pierre Boulez</strong>, comenz&oacute; a expresar algunas ideas pol&iacute;ticas que, en principio, parecer&iacute;an darse de bruces con su propia pr&aacute;ctica musical.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        En 1985 se enfrent&oacute; con Parents Music Resource Center (PMRC), que reclamaba el etiquetado de los discos para que pudieran informar acerca de la probidad de los autores. Zappa particip&oacute; de una audiencia en una comisi&oacute;n del Senado donde denunci&oacute; a las esposas del senador dem&oacute;crata <strong>Albert Gore Jr.</strong> y del entonces Secretario del Tesoro de <strong>Ronald Reagan</strong>, <strong>James A. Baker III</strong>, por estar a la cabeza de esa lucha contra la obscenidad textual. &ldquo;La mayor amenaza para Estados Unidos hoy no es el comunismo. Est&aacute; moviendo a Estados Unidos hacia una teocracia fascista. Y todo lo que sucedi&oacute; bajo la administraci&oacute;n Reagan nos est&aacute; llevando por ese camino&rdquo;. Su defensa de un albedr&iacute;o sin tutela, combinada con su rechazo a la existencia de un Estado gigante, tent&oacute; a los libertarios. 
    </p><p class="article-text">
        El partido hab&iacute;a sido fundado en 1971 con el prop&oacute;sito de convertirse en una tercera fuerza capaz de lograr que los norteamericanos dejaran de pagar tantos impuestos. Zappa, como hemos visto, rechaz&oacute; el convite, pero redobl&oacute; sus actividades pol&iacute;ticas. En 1988 instal&oacute; cabinas de registro de votantes para conseguir que m&aacute;s gente se registrara en los padrones electorales y los presidentes no asumieran con tan baja legitimidad en las urnas. Tres a&ntilde;os m&aacute;s tarde, present&oacute; su candidatura a la presidencia como apartidario. Lo hizo al constatar que la Guerra del Golfo era la prueba de que los estadounidenses estaban dispuestos a aceptar cualquier cosa que les distrajera.
    </p><p class="article-text">
        En &ldquo;Si fuera presidente&rdquo;, un largo alegato con una m&uacute;sica enrevesada de trasfondo dice: &ldquo;No creo en la plataforma de ninguno/ de los partidos, as&iacute; que empezar&iacute;a de cero&rdquo;. Ese Zappa se declar&oacute; en contra de la actividad sindical, proclam&oacute; su orgullo de empresario exitoso y reclam&oacute; &ldquo;un gobierno m&aacute;s peque&ntilde;o&rdquo;. Asegur&oacute; incluso que de no ser por la &ldquo;maligna influencia de la derecha religiosa&rdquo;, aquel s&iacute;mbolo de los <em>sixties </em>podr&iacute;a identificarse suelto de cuerpo con el Partido Republicano. Incluso fue m&aacute;s lejos. &ldquo;Pol&iacute;ticamente me considero (no se r&iacute;an) Conservador Pragm&aacute;tico. Quiero un gobierno m&aacute;s peque&ntilde;o y menos intervencionista y tambi&eacute;n impuestos m&aacute;s bajos. &iquest;C&oacute;mo? &iquest;Ustedes tambi&eacute;n?&rdquo;, proclam&oacute; en <em>The Real Frank Zappa Book</em>, el libro que coescribi&oacute; con <strong>Peter Ochiogrosso</strong> sobre el final de sus d&iacute;as. &ldquo;Qu&eacute; pasar&iacute;a en Estados Unidos si se eliminara el impuesto sobre la renta y se sustituyera por un impuesto nacional sobre el valor a&ntilde;adido que gravara las ventas de todos los bienes y servicios&rdquo;. S&iacute;, el autor de <em>Uncle meat</em>, aquel disco doble que tambi&eacute;n fue pel&iacute;cula experimental, estimaba que eran los mismos republicanos, esos &ldquo;asquerosos seudoconservadores&rdquo; capturados por los dogmas religiosos, los que prefer&iacute;an &ldquo;dejar el sistema fiscal tal y como est&aacute;&rdquo; para tenerlo &ldquo;a su disposici&oacute;n como herramienta para la extorsi&oacute;n pol&iacute;tica&rdquo;. &iquest;No les suena a m&uacute;sica conocida?
    </p><p class="article-text">
        Zappa falleci&oacute; a fines de 1993, como consecuencia de un c&aacute;ncer de pr&oacute;stata. Su obra es objeto de devoci&oacute;n, de una radicalidad que crece a medida que se acortan los horizontes de expectativas en la m&uacute;sica. Su &uacute;ltimo credo pol&iacute;tico es, por lo menos, inc&oacute;modo, y me vino a la memoria a partir de los usos dom&eacute;sticos de la palabra &ldquo;libertario&rdquo; y la aventura matancera a la que se lanza El Dipy (Hay muchos artistas que no est&aacute;n de acuerdo con lo que estoy haciendo porque son cagones&ldquo;). Nada puede ser m&aacute;s diferente y, a la vez, conectado por una ins&oacute;lita hebra antiestatal. Trasiegos entre mundos y eras.
    </p><p class="article-text">
        <em>AG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Abel Gilbert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/dipy-frank-zappa-paradojas-musica-libertaria_129_10243810.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 May 2023 03:02:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Dipy y Frank Zappa, paradojas de la música libertaria]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[El Dipy,Frank Zappa,Javier Milei]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Primavera negra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/primavera-negra_129_9564518.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2fcd703f-1d1c-4a41-8f9c-833f9ec831ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Primavera negra"></p><p class="article-text">
        El cazador te caza porque sabe a qu&eacute; hora baj&aacute;s a tomar agua del pozo. Los grandes cazadores son La Angustia, El Ego, la Depresi&oacute;n y La Venganza. Por eso una persona no debe tener rutinas. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando estuve en Iowa como escritor residente, hubo un suceso que me llam&oacute; la atenci&oacute;n. Al poeta Michael Dumanis, su ex pareja -que tambi&eacute;n escrib&iacute;a poes&iacute;a- le puso una perimetral para que no escribiera sobre sus hijos. Consider&oacute; que era violencia familiar eso. A mi no me llam&oacute; la atenci&oacute;n ya que si la mujer escrib&iacute;a o le&iacute; poes&iacute;a sab&iacute;a la potencia que pueden tener ciertas palabras. Lo raro es que alguien se decida a prohibirle cosas a otro. Esa medida de agrimensor, de delimitar. 
    </p><p class="article-text">
        No son muchas las letras que separan la palabra poes&iacute;a de polic&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Igual hay gente que quiere prohibir cualquier cosa. Ayer escuch&eacute; a una persona que dec&iacute;a, en el subte, que &ldquo;habr&iacute;a que prohibir la primavera&rdquo; porque le produc&iacute;a alergia por ese polvillo maldito que cae de los &aacute;rboles. Septiembre es el mes m&aacute;s cruel, amigo, engendra polvillo de los pl&aacute;tanos, me hubiera gustado decirle. 
    </p><p class="article-text">
        Dumanis me dijo, sonriendo, mientras tom&aacute;bamos algo en el porche de su casa de Iowa City, y detr&aacute;s nuestro ca&iacute;a la nieve sucia, la nieve de Oga&ntilde;o, como dice Oscar Hahn en ese maravilloso poema, que lo tentaba bastante escribir las palabras prohibidas para ver si de esa manera llegaba la polic&iacute;a a buscarlo y ve&iacute;a que la poes&iacute;a pod&iacute;a producir algo. Hace mucho que no veo ni s&eacute; nada de Dumanis, pero me hizo pensar en este poema de Boy Fracassa, un poeta yanqui que vivi&oacute; en el Amazonas y que escribi&oacute; tanto en ingl&eacute;s como en portugu&eacute;s -de hecho public&oacute; en Brasil- y a quien yo le&iacute; por primera vez mientras estaba exiliado en la casa de Gast&oacute;n Gaudio. Gigi, el campe&oacute;n de Roland Garros y yo, el Campe&oacute;n de Roland Garr&oacute;n, sol&iacute;amos leer los poemas de Fracassa en portugu&eacute;s. El libro se llama <em>The Sert&oacute;n</em> (yo creo que est&aacute; inspirado en la literatura genial de G&uuml;imaraes Rosa) y tiene este poema que habla de la restricci&oacute;n que me gust&oacute; mucho: &ldquo;Quiero decirte esto/ sos el peor karateca que tuve/ s&iacute; Sensei, lo s&eacute;/ te pido que seques el dojo/ de la transpiraci&oacute;n de tus compa&ntilde;eros/ y ni siquiera eso pod&eacute;s hacer bien/ s&iacute;, Sensei lo s&eacute;/ no te dan las cuentas, no?/ hay una restricci&oacute;n que deber&iacute;a ser / la madre de la invenci&oacute;n/ S&iacute;, Sensei lo s&eacute;/ Bueno, basta de ch&aacute;chara/ mover&eacute;!&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No son muchas las letras que separan la palabra poesía de policía.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Me gustaba la idea de tomar la restricci&oacute;n como la madre de la invenci&oacute;n (Fracassa escribe en los sesenta, cuando el grupo de Frank Zappa la estaba rompiendo en Los &Aacute;ngeles) y me gustaba tambi&eacute;n ese final &ldquo;mover&eacute;!&rdquo;. Uno esperaba que dijera el Sensei: Movete! Pero dice &ldquo;mover&eacute;!&rdquo; Qui&eacute;n lo dice. Me gusta preguntarle cosas al poema. &iquest;Acaso el Sensei estaba hablando sobre s&iacute;&nbsp;mismo en una conversaci&oacute;n imaginaria? O se superpone la voz del cojai y es &eacute;l quien dice, convencido: &ldquo;mover&eacute;!&rdquo; Qui&eacute;n sabe. Los buenos poemas est&aacute;n hechos de preguntas, aunque aparenten afirmar algo. De esa manera, los que leemos podemos meter nuestra propia experiencia. En un bloque s&oacute;lido, duro, uno no puede meter nada: eso es la publicidad. 
    </p><p class="article-text">
        Mi amigo Rucho me manda en esta ma&ntilde;ana de sol primaveral este poema: &ldquo;Dice que quiere matarnos/ lo dice a menudo/ cu&eacute;ntale que lo amas/ y su actitud se suavizar&aacute;/ esperemos un poco/ esperemos un poco m&aacute;s/ el enemigo gana fuerza/ esperemos hasta que se haga m&aacute;s fuerte&rdquo;. Me dice que lo que le gusta del poema es esta idea de esperar que el enemigo se potencie. Me manda otro poema del mismo poeta: &ldquo;El enorme jacarand&aacute; malva/ de la calle South Tremaine/ todo en flor/ dos pisos de alto/Me hizo tan feliz/ Y despu&eacute;s/ Las primeras cerezas de la estaci&oacute;n/ en el Mercado de los Granjeros en Palisades/ el domingo por la ma&ntilde;ana/ &rdquo;Qu&eacute; bendici&oacute;n&ldquo;/ Exclam&eacute; a Anjani/ Y luego los trocitos sobre el papel encerado/ de pastel de crema de banana/ y pastel de crema de coco/ No soy un amante de los pasteles/ pero reconoc&iacute; el don de la repostera/ y la salud&eacute; toc&aacute;ndome el sombrero/Un leve frescor en el aire/ parec&iacute;a pulir la luz del sol/y conferir el estatus de belleza/ a cada objeto que contemplaba/ Rostros senos frutos encurtidos huevos verdes/ beb&eacute;s reci&eacute;n nacidos/ en ingeniosos arneses de lujo/ Cu&aacute;nto agradezco/ mi nuevo antidepresivo&rdquo;. Le pregunto qui&eacute;n es el poeta y me dice que son poemas del &uacute;ltimo libro de Leonard Cohen, <em>La llama</em>, un libro escrito sobre la vejez, haciendo equilibrio en el acantilado de la muerte. Me acuerdo que Adam, el hijo de Leonard, sol&iacute;a decir que cuando le ped&iacute;a plata a su padre para comprar caramelos, este le dec&iacute;a que buscara en los bolsillos de su saco y que siempre encontraba peque&ntilde;as libretas donde Cohen anotaba versiones de poemas en proceso. Y que una vez encontr&oacute;, congelada, una libreta de apuntes en la heladera. 
    </p><p class="article-text">
        Pas&oacute; esta cosa extra&ntilde;a: le ped&iacute; a Rucho que me regalara el libro de poemas de Leonard Cohen. Me dijo que s&iacute;. Al rato fui a la biblioteca a buscar <em>El libro del anhelo</em>, de Cohen, para releerlo. Me gusta tanto ese libro. Y en otro lugar de la biblioteca, de manera inesperada, estaba <em>La llama</em>, de Cohen, el libro que Rucho me prometi&oacute; regalarme. &iquest;De d&oacute;nde hab&iacute;a salido? &iquest;C&oacute;mo entr&oacute; a mi casa sin que lo viera? La amistad tiene esas cosas geniales. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabián Casas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/primavera-negra_129_9564518.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Sep 2022 04:07:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Primavera negra]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Leonard Cohen,Frank Zappa,Gastón Gaudio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El manual de instrucciones de Sergio Raimondi]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/manual-instrucciones-sergio-raimondi_129_9303393.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0ef7c4a6-5f29-44b2-8fc3-23451dd0a070_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El manual de instrucciones de Sergio Raimondi"></p><p class="article-text">
        Todas las parejas son abiertas, salvo que algunas no lo saben. De la misma manera que no existe el verso libre, todo poema por m&aacute;s irreverente y torcido que sea tiene un ritmo card&iacute;aco para poder existir. Estoy con Victoria bajo un &aacute;rbol en una plaza, en un picnic improvisado. Me dice que cuando somos j&oacute;venes miramos a los &aacute;rboles y a los p&aacute;jaros y que cuando crecemos dejamos de hacerlo hasta que llega la vejez y volvemos a reparar en los &aacute;rboles y los p&aacute;jaros. Ac&aacute; se acercan algunos p&aacute;jaros, pero carezco de la informaci&oacute;n de qu&eacute; tipo de especie son. Son p&aacute;jaros sin identidad, peque&ntilde;os dinosaurios que se han achicado. Les tiro miga de pan y, a saltos, se acercan y la pican, la comen. Me recuesto y miro el &aacute;rbol que nos cobija. Es un monstruo inmenso. Me doy cuenta de que ya no permitimos que la gente con la que nos cruzamos tenga tiempo, no le damos tiempo a nadie: eso es algo que ha pasado de la vida virtual y se ha encarnado en la vida real. La piel se pone p&aacute;lida por estar mucho tiempo en el corredor de la muerte de la web.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre las cosas que tenemos sobre la manta -pan, queso, aceitunas, bebidas- est&aacute; <em>Lexic&oacute;n</em>, un libro que acaba de sacar Mansalva y es de Sergio Raimondi. El libro tiene m&aacute;s de cuatrocientas p&aacute;ginas y en la tapa hay un ancla rodeada con un pez: puede se&ntilde;alar algo mar&iacute;timo, puede ser el tatuaje que lleva alguien en un brazo. Lo primero que llama la atenci&oacute;n es la se&ntilde;alizaci&oacute;n del libro: es un vocabulario o diccionario escrito en verso. Hay una forma de ordenar el caos. Uno va a un diccionario para saber qu&eacute; significa algo. Pero este diccionario est&aacute; escrito en verso y tienen la singularidad de estar hecho de poemas que se cruzan con muchos saberes -teolog&iacute;a, psicoan&aacute;lisis, literatura, astrof&iacute;sica, agricultura, econom&iacute;a- y que, como todos los poemas que valen la pena, no est&aacute;n en estado de respuesta -eso hace el periodismo- sino que est&aacute;n en estado de pregunta. Es decir que la estructura aparente de un diccionario para que nos aclare temas debe ser desechada. Como dec&iacute;a Kant: ac&aacute; la poes&iacute;a est&aacute; para reflexionar sobre s&iacute; misma y ponerse siempre en estado de pregunta. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Lexic&oacute;n</em> es un diccionario para aprender a preguntar, no a responder. Un cantidad de incertidumbre hecha de im&aacute;genes y giros ling&uuml;&iacute;sticos y filol&oacute;gicos de cuatrocientas p&aacute;ginas que est&aacute;n bajo la estela de los <em>Cantos</em> de Pound -que pod&iacute;a escribir largos p&aacute;rrafos en provenzal, griego o lat&iacute;n o desgranar ensayos econ&oacute;micos o meter un poema como &ldquo;Usura&rdquo;, que parece un bolero, que se puede cantar como un bolero: con usuraaa/ nadie tiene una casa de s&oacute;lida piedra. Y tambi&eacute;n recupera la sequedad estil&iacute;stica y mental de la poes&iacute;a de Alberto Girri. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; mejor amigo, Alejandro Linshespir, le decimos Excel Rose, porque suele armar su semana como si fuera un Excel, cada d&iacute;a tiene un casillero y hay que llenarlo con trabajo, salidas, etc. Es una forma de control que sin duda es tambi&eacute;n una ficci&oacute;n, porque sabemos bien que no controlamos nada. No hay mucha posibilidad de azar y sin embargo el azar se va colar igual en nuestra vida. Hay gente que suele apostar siempre al mismo n&uacute;mero porque cree que el n&uacute;mero -que ya sali&oacute;- va a salir de nuevo, pero no saben que el azar no tiene memoria. 
    </p><p class="article-text">
        En la letra C de Lexic&oacute;n hay un poema que se llama &ldquo;Caliology&rdquo;. Como en mucho de los poemas, uno tiene que ir a buscar qu&eacute; significa el t&iacute;tulo. A veces los t&iacute;tulos est&aacute;n escritos en chino o en &aacute;rabe. &iquest;Una muestra de pedanter&iacute;a? No, m&aacute;s bien la sensaci&oacute;n de que el libro te pide que seas un lector intenso, que te pares de la silla y te metas adentro del poema. &ldquo;Caliology&rdquo; es estudiar los nidos de los p&aacute;jaros. De eso va a hablar el poema. Lo &uacute;nico que nada va a estar escrito con una forma coloquial. Me dice Victoria que los versos parecen ser ejercicios mentales que tenemos que hacer, como otros hacen abdominales o corren bajo la lluvia durante meses, llueva o haga fr&iacute;o. Uno los ve desde la ventana y se pregunta si est&aacute;n mal de la cabeza, pero despu&eacute;s de verlos de manera insistente, a lo largo de los d&iacute;as, hay algo que uno quisiera preguntarles, y para hacerlo hay que correr con ellos. Estoy de acuerdo. Eso pasa con <em>Lexic&oacute;n</em>. Una vez que entraste en el c&oacute;digo que te propone el libro, se puede volver adictivo, como la hero&iacute;na. Les paso la estrofa tercera del poema &ldquo;Caliology&rdquo;: &ldquo;Que los materiales tambi&eacute;n se eligen por su olor/ lo exhibe con delicadeza el estornino al traer/ ramitas de agrimonia que inhiben bacterias/ u hojuelas de zanahoria silvestre empleadas/ con la finalidad de controlar insectos nocivos&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Todos los poemas parecen estar sujetos por la inmensa presión que produce un dolor de cabeza. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A veces en vez de un poema uno parece estar leyendo un vadem&eacute;cum para saber qu&eacute; pasar&iacute;a si se toma tal o cual remedio o un manual de instrucciones de un documental sobre nidos. Pero ese ruido conceptual -como en las canciones de Frank Zappa donde se mezcla Var&egrave;se y el dowoop- sirve para preparar el o&iacute;do para acentuar la irrupci&oacute;n del momento l&iacute;rico. Estrofa tres de &ldquo;Caliology&rdquo;: &ldquo;M&aacute;s que la solidez de la estructura/ una vez que la mescla arcillosa se termina de secar/ mejor prestar atenci&oacute;n al orificio de entrada/ y salida orientado para revisar inundaciones/ o recolectar una a una part&iacute;culas de luz lunar&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Uno podr&iacute;a contarle a otra persona que ciertas aves hacen sus nidos en los postes de luz en vez de en los &aacute;rboles. Pero en <em>Lexic&oacute;n</em> se dice as&iacute;, y es genial: &ldquo;Es extraordinaria la preferencia falc&oacute;nida/ por los monopostes o bipostes de alta tensi&oacute;n/ya desde los primeros a&ntilde;os del tel&eacute;grafo/elegidos para establecer su residencia/desestimando el cald&eacute;n o el olmo de estas zonas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Los poemas de Raimondi son inmersivos. No hay aire ah&iacute; abajo. Entonces, como suelen hacerlo los buscadores de perlas de la Polinesia que se sumergen y ven las bellezas de las profundidades y salen con las perlas y vuelven a sumergirse para buscar m&aacute;s, el lector debe hacer lo mismo, sumergirse, buscar, volver a la superficie para entender qu&eacute; fue lo que vio y volver a sumergirse. Aprovechar el aire de los pulmones y el silencio de esas profundidades para buscar. Por ejemplo, algo como el final de &ldquo;Caliology&rdquo;: &ldquo;Cierta curiosidad arriesgada por la electricidad/ parecer&iacute;a existir en el carancho al seleccionar/ entre palitos yuyos huesos pelos lanas y esti&eacute;rcol/ pedazos de alambre y hasta clavos sueltos/ suficientes para provocar m&aacute;s de una apag&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Todos los poemas parecen estar sujetos por la inmensa presi&oacute;n que produce un dolor de cabeza. La contratapa, que no est&aacute; firmada y que para m&iacute; debe haber sido escrita por el poeta, es notable, es una de las grandes contratapas que le&iacute; -pienso en la de C&eacute;sar Aira a <em>Ema, la cautiva</em>- ya que es tanto contratapa como poema y creo que debe leerse como un poema m&aacute;s. En el final, enumera para el Excel: &ldquo;doscientos cincuenta y cinco poemas, ciento treinta y ocho encabalgamientos abruptos, cuarenta y nueve mil quinientas sesenta y nueve palabras, siete mil novecientas estrofas dos estrofas, diecis&eacute;is mil doscientos cuarenta versos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabián Casas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/manual-instrucciones-sergio-raimondi_129_9303393.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Sep 2022 03:33:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[César Aira,Poesía,Frank Zappa]]></media:keywords>
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