<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Edgardo Scott]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/edgardo-scott/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Edgardo Scott]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1042582/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué le habrán hecho mis manos? ¿Qué le habrán hecho?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/le-habran-hecho-manos-le-habran-hecho_129_12611208.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d57c71bf-462e-44f3-91bc-68ed9a4af1fb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué le habrán hecho mis manos? ¿Qué le habrán hecho?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una novela que incomoda a la corrección política y desafía el molde del género: “Soy como el rey de un país lluvioso” (Interzona), de Edgardo Scott, despliega una escritura que rehúye la pacificación y apuesta a la belleza inquietante de la literatura. Más que un relato de asesinos seriales, es un texto que indaga en la ambigüedad, la ironía y las tensiones de nuestra época.</p></div><p class="article-text">
        Dicen que una catedral g&oacute;tica es un lugar donde un ateo se sentir&iacute;a inc&oacute;modo. M&aacute;s all&aacute; del juego con lo g&oacute;tico como est&eacute;tica o estetizaci&oacute;n (la tradici&oacute;n literaria, los consumos culturales, el g&eacute;nero musical), m&aacute;s all&aacute; de la incomodidad de los personajes con la creencia (el creer y la incredulidad, la confesi&oacute;n de la imposibilidad de creer son fundamentales aqu&iacute;), <em>Yo soy como el rey de un pa&iacute;s lluvioso </em>de Edgardo Scott es, sin dudas, un lugar donde la correcci&oacute;n pol&iacute;tica se sentir&aacute; inc&oacute;moda. Porque la valiente cr&iacute;tica social del libro es el acto de decir literariamente &#8213;como se ha sabido hacer desde hace m&aacute;s de doscientos a&ntilde;os, desde una peque&ntilde;a ciudad alemana, justamente, ah&iacute; nom&aacute;s de donde empieza la novela&#8213; que no hay explicaciones, hay condiciones de posibilidad; que hay iron&iacute;as que son verdades salvajes y hay verdades salvajes que pueden ser dichas y o&iacute;das po&eacute;ticamente, a trav&eacute;s de una experiencia de lectura que no ofrece pacificaci&oacute;n, sino inquietud.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        V&eacute;ase la entrada del 2/9 sino: &ldquo;Yo no s&eacute; cu&aacute;ndo fue el quiebre; cu&aacute;ndo y, mucho menos, c&oacute;mo se fue haciendo ese agujero profundo a mis pies&rdquo;. El texto contin&uacute;a: &ldquo;Sin embargo, presumo&rdquo;; reflexiona sobre la explicaci&oacute;n, la mentira y la decisi&oacute;n y recuerda e historiza (&ldquo;Entonces yo pod&iacute;a hablar con las mujeres [...] la inhibici&oacute;n y el silencio vinieron despu&eacute;s&rdquo;). La literatura aqu&iacute; muy especialmente habla y dice su verdad: &ldquo;Pero lo importante no es eso&rdquo; y, entonces, el personaje principal enuncia el saber, la experiencia y el espanto del sometimiento: &ldquo;Hab&iacute;a otra opci&oacute;n, otra posibilidad, aunque los dos fuimos d&oacute;ciles aquella vez. D&oacute;ciles y obedientes&rdquo;. Esa entrada, en la secci&oacute;n del libro que es un montaje perfecto entre anotaciones sobre la pulsi&oacute;n sexual, escenas pornogr&aacute;ficas y poemas de Baudelaire se llama &ldquo;Diario del ayer&rdquo;, pero deber&iacute;a llamarse &ldquo;con el diario del lunes&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los distintos tipos textuales que traman la novela (la conferencia, la declaraci&oacute;n y los archivos escritos por una mujer; los retratos, los cuentos, los poemas escritos por un var&oacute;n) no se sueldan, se tocan, pero no encajan como piezas de un rompecabezas. Tal vez esa sea la verdadera clausura del g&eacute;nero <em>novela-de-asesino-serial </em>a la que alude la contratapa: su ambig&uuml;edad, su ambivalencia. Sino el absoluto, s&iacute; el pleno de la literatura: saber y no saber qui&eacute;n es el mal, qui&eacute;n es el bien, qui&eacute;n la moral, qui&eacute;n el humor (o el malhumor), qui&eacute;n el que sabe c&oacute;mo decir las verdades que casi nadie quiere escuchar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La literatura est&aacute; hecha de desplazamientos, de virtuosismos y chistes, de lo decible y, por supuesto, de lo no dicho. Esta es una novela que empieza con &ldquo;Yo soy&rdquo; pero no es una escritura del yo. Una novela cuya contratapa habla de t&oacute;picos de los estudios literarios -y de los consumos culturales en general- pero no dice lo que realmente vale la pena decir al respecto: que es un libro que cumple, sobradamente, las expectativas de la experiencia literaria. Un texto que se ha presentado como el primer (o casi) relato argentino sobre asesinos seriales, aunque haya uno cortazariano (&iexcl;en un cuento que va y viene de Buenos Aires a Par&iacute;s como el escritor!) y una casada perfecta (perfectamente asesina serial, angelical gorodischeana).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Yo soy como el rey de un pa&iacute;s lluvioso</em> primero cumple y, luego, evade y redobla, todo eso que se espera de una buena novela: una estructura compleja, aunque no confusa. Con regularidades, pero no simetr&iacute;as predecibles. Con juegos con la temporalidad, pero sin p&eacute;rdida del control. Con variaciones, pero sin repeticiones. Por esto &uacute;ltimo, justamente, la figura del asesino serial le queda chica a la novela: su personaje masculino principal es mucho m&aacute;s que un asesino serial, incluso, ni la serialidad, ni el asesinato son lo central en este relato. Y porque no lo son el peso textual (su volumen, su densidad, su belleza, su seducci&oacute;n) est&aacute; cuidadosamente puesto en otras notas de las correspondencias (pues no solo hay flores del mal baudelaireanas en esta novela, tambi&eacute;n hay <em>correspondances</em>): los colores, las sensaciones, los sonidos. El autor ha dicho, en m&aacute;s de una oportunidad, que el valor de la lengua literaria es su musicalidad -y, aunque sea una idea, al menos, pol&eacute;mica- este libro suena, moviliza, arrulla, como la m&uacute;sica a las fieras (&iexcl;la bestia que medita, tambi&eacute;n, escucha m&uacute;sica!).
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo libro de Edgardo Scott por su forma y su contenido &#8213;por su conjunci&oacute;n, claro&#8213; produce cierta perplejidad: no es solo una novela sobre un asesino serial, por distintos motivos que no vale la pena adelantar a quien lea, no es un cat&aacute;logo cerrado, ni una serie de casos explicados, no hay razones, justificaciones &iexcl;ni siquiera sangre! Incluso habiendo una escena que es casi, casi un origen, casi, casi una explicaci&oacute;n, la novela no concede el consuelo de comprender al culpable. Ni quisiera de saber, a ciencia cierta, la cantidad o el modus operandi de los cr&iacute;menes efectivamente ocurridos (o no). Y, sin embargo, o justamente por eso, es un texto perfecto para animarse a pensar el entramado de misoginia, modernidad y erotismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La atracci&oacute;n que produce el di&aacute;logo textual entre los dos personajes principales, entre esas dos voces tan precisas, una la de &eacute;l (el antiburgu&eacute;s, el hombre sin nombre, ni casa, ni barrio, ni profesi&oacute;n), otra la de ella (la mujer con t&iacute;tulo, nombre y apellido, que investiga, archiva, da conferencias&hellip; y hace chistes) es una de las cosas que sostiene irresistiblemente la lectura. La otra, como se dijo antes, es su deslumbrante belleza ret&oacute;rica. La intercambiabilidad de los roles sexogen&eacute;ricos (que puede verse en la inversi&oacute;n de la distribuci&oacute;n cl&aacute;sica de los g&eacute;neros discursivos que var&oacute;n y mujer producen, por ejemplo, o en las posiciones de saber y poder que detentan) es la apuesta m&aacute;s osada -l&uacute;cida, provocadora, escandalosa- para nuestra &eacute;poca sombr&iacute;a y luminosa a la vez: un momento en que la sociedad intenta repensarlo todo, encuentra f&eacute;rreas resistencias ideol&oacute;gicas y se sobreideologiza. La literatura, entonces, es ese espacio, ese reino o ese pa&iacute;s, en que podemos pensar en complejidad, sosteniendo las contradicciones con inteligencia y audacia, con la serenidad que permite la belleza, las acuciantes angustias de nuestro tiempo. Porque el mundo es horrible, pero est&aacute; lleno de cosas hermosas. Como esta novela.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carolina Ramallo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/le-habran-hecho-manos-le-habran-hecho_129_12611208.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Sep 2025 16:59:12 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d57c71bf-462e-44f3-91bc-68ed9a4af1fb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="91243" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d57c71bf-462e-44f3-91bc-68ed9a4af1fb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="91243" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Qué le habrán hecho mis manos? ¿Qué le habrán hecho?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d57c71bf-462e-44f3-91bc-68ed9a4af1fb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Lecturas,Edgardo Scott]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Edgardo Scott: “Cuando un libro nos gusta y nos parece bueno, el género es secundario”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/edgardo-scott-libro-gusta-parece-bueno-genero-secundario_128_9303522.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8bc79975-eaaf-4ff8-b714-10eac0088c66_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Edgardo Scott: “Cuando un libro nos gusta y nos parece bueno, el género es secundario”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Acaba de publicar Casette Virgen, un libro sobre su infancia y adolescencia en la Argentina. Desde Francia, su actual país de residencia, habla sobre las traducciones y la sensación de no vivir en ningún lado.</p></div><p class="article-text">
        Radicado en Francia, Scott public&oacute; recientemente Casette Virgen, un libro que evoca su infancia y adolescencia en Argentina. En di&aacute;logo con <strong>elDiarioAR</strong> reflexion&oacute; sobre los g&eacute;neros, las traducciones, la distancia de la propia lengua, el leerse a uno mismo a&ntilde;os despu&eacute;s y la sensaci&oacute;n de no vivir ning&uacute;n lado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La &ldquo;literatura del yo&rdquo; es desprestigiada en algunos sectores de la cr&iacute;tica.&nbsp;Teniendo en cuenta que </strong><em><strong>Cassette Virgen</strong></em><strong> re&uacute;ne relatos en plan autobiogr&aacute;fico, te pedir&iacute;a alguna reflexi&oacute;n sobre escribir a partir de experiencias o recuerdos personales, si cre&eacute;s que existen g&eacute;neros m&aacute;s dignos de desprestigiar que otros y c&oacute;mo ves vos la cuesti&oacute;n de los g&eacute;neros en general.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, por un lado, algo curioso que pas&oacute; con <em>Cassette virgen</em> y que supongo que tambi&eacute;n da cuenta de la brecha que siempre hay entre escritura y lectura, es que aquellos que lo leyeron subrayan menos lo autobiogr&aacute;fico (que &ndash;tienen raz&oacute;n&ndash; es m&aacute;s bien un montaje o dispositivo) que el efecto de ficci&oacute;n; es decir que el libro se lee como un libro de cuentos y como pasa con los cuentos, cada uno elige el que m&aacute;s le gusta. Tal vez por la proximidad de las escenas autobiogr&aacute;ficas yo no estaba tan consciente de que el recorte autobiogr&aacute;fico estaba tan al servicio del mecanismo del cuento o el relato.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/79cdec3b-c843-4f45-8259-499be584582a_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/79cdec3b-c843-4f45-8259-499be584582a_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/79cdec3b-c843-4f45-8259-499be584582a_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/79cdec3b-c843-4f45-8259-499be584582a_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/79cdec3b-c843-4f45-8259-499be584582a_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/79cdec3b-c843-4f45-8259-499be584582a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/79cdec3b-c843-4f45-8259-499be584582a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Cassette Virgen de Edgardo Scott"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Cassette Virgen de Edgardo Scott                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Respecto de la valoraci&oacute;n de lo autobiogr&aacute;fico, creo que ah&iacute; siempre se juegan los resultados, &iquest;no? Como con cualquier otro g&eacute;nero, y en verdad cuando un libro nos gusta y nos parece bueno, el g&eacute;nero es secundario. Creo que el g&eacute;nero se hace notar, como cualquier otro artificio, cuando el libro es mediocre o malo. Y por otro lado, te dir&iacute;a que me preocupa m&aacute;s la romantizaci&oacute;n o novelizaci&oacute;n que est&aacute;n tomando los g&eacute;neros de <em>no-ficci&oacute;n</em>, en especial la cr&oacute;nica o los textos documentales, que el auge de los g&eacute;neros. Creo que Walsh se vuelve a morir si ve c&oacute;mo se est&aacute;n haciendo las cr&oacute;nicas o documentales: hay poca investigaci&oacute;n, no hay distancia, no hay imparcialidad, el yo del cronista se exhibe todo el tiempo, es decir, errores en aspectos muy b&aacute;sicos de la cr&oacute;nica&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, y salvo excepciones, creo que los g&eacute;neros hoy est&aacute;n tomados ferozmente por el mercado. Las plataformas audiovisuales mandan. Y no se trata del &ldquo;lector de g&eacute;nero&rdquo; o de las colecciones de g&eacute;nero de mediados del siglo XX. Hoy el g&eacute;nero es apenas un barniz, un gui&ntilde;o, para romantizar o desfigurar lo que deber&iacute;a ser un realismo cr&iacute;tico bien hecho. Los g&eacute;neros hoy funcionan como un realismo evasivo. Salvo excepciones, pero con las excepciones no se piensa un estado de situaci&oacute;n o un campo literario o una &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Como en otros textos tuyos, detecto influencias walserianas &iquest;puede ser?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, yo soy fan de Walser y lo he le&iacute;do mucho y con pasi&oacute;n. Pero la verdad que nunca hab&iacute;a reparado en esa influencia (es decir, soy m&aacute;s consciente de otros robos, no de ese), s&iacute; te dir&iacute;a que a Walser le interesan mucho las cosas, los objetos, incluso las palabras en tanto objetos, y a m&iacute; tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>De todos modos, ten&eacute;s un libro mucho m&aacute;s emparentado a Walser como </strong><em><strong>Caminantes.</strong></em><strong> Cont&aacute; un poco sobre los impulsos que te llevaron a escribirlo&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Caminantes</em> surgi&oacute;, como se dice, por casualidad, porque en realidad yo pensaba hacer apenas una nota para un diario sobre ese tema. Y cuando empec&eacute; a escribir enseguida apareci&oacute; un sinn&uacute;mero de referencias, libros y autores. Tambi&eacute;n era la primera vez que escrib&iacute;a ensayo, y en ese tono y con ese tema me sent&iacute;a muy c&oacute;modo. <em>Caminantes</em> tambi&eacute;n es una manera de leer y vivir la literatura, hay como una &eacute;tica literaria.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Contacto&rdquo; fue escrito durante el encierro al que nos vimos sometidos mundialmente en la pandemia. Ah&iacute; se lee un di&aacute;logo con una coyuntura &iquest;Es un libro reaccionario? </strong>Reactivo, seguro. Como reacci&oacute;n a una situaci&oacute;n extrema, in&eacute;dita. Viste que uno siempre dice, &iquest;c&oacute;mo reaccionar&eacute; si pasa tal cosa? Bueno, me parece que la pandemia nos confront&oacute; a todos con eso y cada uno respondi&oacute; a su modo. En mi caso, la angustia del encierro y la incertidumbre gener&oacute; una especie de cr&oacute;nica y archivo entre nost&aacute;lgica e irritada por el cambio de los tiempos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Rele&eacute;s </strong><em><strong>Luto</strong></em><strong>, </strong><em><strong>El exceso</strong></em><strong> o cualquiera de tus libros publicados hace unos a&ntilde;os. En ese caso &iquest;Qu&eacute; te pasa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ahora estoy releyendo <em>El exceso</em>, justamente para su reedici&oacute;n el a&ntilde;o que viene. Supongo que a muchos les debe pasar lo mismo, hay algo donde te reconoc&eacute;s y algo que no. Es un poco as&iacute;. La escritura cambia. Lo m&aacute;s honesto es que pase eso. Tambi&eacute;n me divierte encontrar como mensajes cifrados hacia el futuro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tradujiste nada menos que</strong> <strong>Dublineses&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        De los trabajos literarios que hice, es uno de los m&aacute;s importantes, de los que m&aacute;s me ha costado y de los que m&aacute;s valoro. Y me pone muy contento que no s&oacute;lo muchos lectores que no lo hab&iacute;an le&iacute;do se hayan acercado al libro, sino que muchos que lo hab&iacute;an le&iacute;do en otras traducciones, me escriban y me agradezcan. Les debe pasar algo parecido a lo que me motiv&oacute; a m&iacute; a retraducirlo, que era necesario para ese libro una nueva traducci&oacute;n en nuestra lengua.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Traducir, escribir vivir en lenguas variadas &iquest;C&oacute;mo lo llev&aacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En realidad son solo tres (castellano, franc&eacute;s e ingl&eacute;s), y cada una tiene su lugar. Cada lengua define tambi&eacute;n una zona m&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Estando radicado o pasando largos periodos afuera, cosas como la grieta o sus ramificaciones se ven con una perspectiva menos visceral, menos envuelta en nuestra endogamia &iquest;A vos qu&eacute; te pasa con eso?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Iba a decir es un tema delicado, cuando en realidad es un tema violento. Supongo que los que vivimos afuera siempre estamos un poco sospechados, &iquest;no? Despu&eacute;s de los inmigrantes, vienen los emigrantes. Debe ser uno de los costos de vivir afuera, soportar esa suerte de estigma o infamia. Quiero decir que cuando estamos por opinar sobre algo que pasa &ldquo;ac&aacute;&rdquo;, hay un reflejo que es decir &ldquo;vos porque no viv&iacute;s ac&aacute;&rdquo;, y si viv&iacute;s en Europa a veces se completa con &ldquo;vos porque viv&iacute;s en Europa&rdquo;, en fin. Con lo cual los que vivimos afuera terminamos sintiendo que no vivimos en ning&uacute;n lado, porque lo mismo se repite en el pa&iacute;s de llegada con la condici&oacute;n de inmigrante. Dicho esto, creo que cuando uno vive dentro de una cultura hay un mont&oacute;n de cosas que se naturalizan y asumen de manera inconsciente, y cuando se deja de vivir en esa cultura, eso mismo se empieza a ver de otro modo.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nancy Giampaolo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/edgardo-scott-libro-gusta-parece-bueno-genero-secundario_128_9303522.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Sep 2022 04:02:29 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8bc79975-eaaf-4ff8-b714-10eac0088c66_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1175294" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8bc79975-eaaf-4ff8-b714-10eac0088c66_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1175294" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Edgardo Scott: “Cuando un libro nos gusta y nos parece bueno, el género es secundario”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8bc79975-eaaf-4ff8-b714-10eac0088c66_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Edgardo Scott]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
