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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Psiquiatría]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/psiquiatria/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Psiquiatría]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Joyce Carol Oates recrea la vida del médico ‘carnicero’ que investigó la psiquiatría en las mujeres con experimentos salvajes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/joyce-carol-oates-recrea-vida-medico-carnicero-investigo-psiquiatria-mujeres-experimentos-salvajes_1_11759228.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/092c5adf-d820-4190-96df-2c0fa2da3816_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Joyce Carol Oates recrea la vida del médico ‘carnicero’ que investigó la psiquiatría en las mujeres con experimentos salvajes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El doctor Silas Weir, considerado el padre de la neurología y la ‘ginopsiquiatría’, protagoniza ‘Carnicero’, la novela más reciente de la autora.</p></div><p class="article-text">
        Cada d&iacute;a somos m&aacute;s conscientes del sesgo de g&eacute;nero de la medicina en lo que se refiere al conocimiento del cuerpo y las patolog&iacute;as femeninas. Fruto de la jerarqu&iacute;a que durante tanto tiempo se ha mantenido imperturbable en la sociedad occidental, las enfermedades propias de las mujeres, o sus particularidades en trastornos comunes a toda la poblaci&oacute;n, se conocen menos. La ciencia, lejos de ser neutra, responde al inter&eacute;s del poder, siempre en manos del hombre blanco adinerado. Tomar conciencia del desajuste no solo permite investigar en otras direcciones, sino revisar el pasado con nuevos ojos.
    </p><p class="article-text">
        Esto &uacute;ltimo es lo que hace <strong>Joyce Carol Oates </strong>(Newport, Nueva York, 1938) en su nueva novela, <em>Carnicero</em> (Alfaguara, 2024, trad. N&uacute;ria Molines Galarza), en la que se pone en la piel de Silas Aloysius Weir (1812-1888), conocido como el padre de la neurolog&iacute;a y la &ldquo;ginopsiquiatr&iacute;a&rdquo; modernas, un m&eacute;dico que experiment&oacute; con m&eacute;todos pol&eacute;micos en un centro psiqui&aacute;trico femenino. La prol&iacute;fica y vers&aacute;til autora, que a lo largo de seis d&eacute;cadas de carrera ha recibido, entre otros, el National Book Award, el PEN/Malamud Award, el Prix F&eacute;mina &eacute;tranger, el Premio BBK Ja! Bilbao y el Premio Pepe Carvalho, narra, como en la magistral <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/ana-armas-brilla-marilyn-monroe-blonde-pelicula-imponente-vacia_129_9300057.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Blonde</em></a> (2000), la vida de una figura hist&oacute;rica controvertida.
    </p><p class="article-text">
        Si en sus novelas recientes tend&iacute;a, incluso en las m&aacute;s extensas, a una narraci&oacute;n directa, de frase corta y fragmento breve (<em>Un libro de m&aacute;rtires americanos</em>, <em>Babysitter</em>), en esta se inspira en las t&eacute;cnicas literarias del siglo XIX, en particular del Wilkie Collins de <em>La piedra lunar</em> (1868) y <em>La dama de blanco</em> (1860), para construir <strong>una historia compleja, poli&eacute;drica, evocadora e inmersiva</strong>. El planteamiento toma un libro (imaginario) editado por el hijo mayor del doctor tras su muerte, en el que copia extractos de las memorias de su padre, complementadas con testimonios de quienes lo conocieron y algunas notas de su cosecha, para desmontar las hagiograf&iacute;as que le dedicaron los obituarios.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Retrato de un timorato</strong></h2><p class="article-text">
        El hijo no se entendi&oacute; con su padre, de modo que contrapone la visi&oacute;n que el doctor da de s&iacute; mismo en sus escritos con las experiencias que quienes lo trataron tuvieron con &eacute;l: las pacientes, con sus relatos crudos, pero tambi&eacute;n alg&uacute;n colega e incluso una mujer que le dio calabazas en su juventud. Estos lo recuerdan en sus inicios como un joven que no destacaba ni por su intelecto, ni por su labia, ni por su atractivo. La medicina le ven&iacute;a de familia, pero, entre que no era el primog&eacute;nito &ndash;para quien se reservaban los privilegios&ndash; y que no destac&oacute; como estudiante, tuvo que formarse en una escuela de segunda.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/b0ad52e9-108c-4648-bb27-f2f0f951f99d_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Como reci&eacute;n graduado, era torpe, desma&ntilde;ado e inseguro, sobre todo con las mujeres. Le daba pavor la sangre, aunque cuando era &eacute;l quien aplicaba las sangr&iacute;as se revel&oacute; fr&iacute;o y sanguinario. Con todo, la ineptitud que ven los dem&aacute;s contrasta con la imagen que &eacute;l tiene de s&iacute; mismo en su cr&oacute;nica: aunque admite ciertos titubeos, se justifica, no acepta la realidad, se&ntilde;ala a otros. Tiene una confianza inquebrantable en su potencial, esa rabia de saberse ninguneado por todos (familia, j&oacute;venes casaderas, colegas) aviva su voluntad de ascenso social. Porque no se conforma con ser un buen facultativo, no: &eacute;l quiere ser un pionero de la investigaci&oacute;n. Y aprende a sacar partido de la adversidad.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Malos tiempos para estar enfermo</strong></h2><p class="article-text">
        <strong>La falta de evidencia cient&iacute;fica de muchas pr&aacute;cticas extendidas, como el sangrado (&ldquo;ante la duda, sangr&iacute;a&rdquo;), junto con las desigualdades sociales y el puritanismo imperante en la sociedad estadounidense de la &eacute;poca, eran el caldo de cultivo id&oacute;neo para una medicina que, vista hoy, resulta escalofriante.</strong> Todo empezaba con la formaci&oacute;n: la medicina no se consideraba una pr&aacute;ctica profesional de prestigio, sino un oficio; y se ense&ntilde;aba tanto en universidades importantes como en escuelas de menos relumbr&oacute;n, con peores materiales y programas de pr&aacute;cticas. El protagonista, por sus magras calificaciones, acude a una de estas, donde apenas si toca a un paciente aut&eacute;ntico durante su formaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El desconocimiento del cuerpo humano, porque no basta conocerlo con ilustraciones o restos diseccionados para tratar a un enfermo, junto con la segregaci&oacute;n social y la falta de sanidad p&uacute;blica, conllevaba que un pobre tuviera menos posibilidades de curarse que alguien de alcurnia. Los m&eacute;dicos peor cualificados eran asignados a zonas empobrecidas, donde atend&iacute;an a los trabajadores, m&aacute;s propensos a los accidentes laborales y a la mala salud en general por desnutrici&oacute;n. En el libro, Silas Weir se amilana ante los ricos; en cambio, al percibir a los esclavos como inferiores, act&uacute;a con m&aacute;s decisi&oacute;n (y menos cautela). Un c&iacute;rculo de precariedad que se retroalimenta.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Salud (mental) femenina</strong></h2><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n se complica cuando la paciente es una mujer: el joven m&eacute;dico no ha visto ning&uacute;n cuerpo de mujer desnudo, e incluso el veterano del que aprende el oficio est&aacute; habituado a atenderlas cuanto m&aacute;s vestidas, mejor. Las ideas cristianas que relacionan el cuerpo con el pecado &ndash;el pecado original de Eva anida en los &oacute;rganos sexuales de la mujer, se repite a menudo Silas Weir&ndash; hace que tanto los m&eacute;dicos como las pacientes se muestren pudorosos. Ellas retrasan, por verg&uuml;enza, el momento de pedir una cita. Era una &eacute;poca en la que era pecado mirarse desnuda al espejo y ni siquiera se desvest&iacute;an en la intimidad; manten&iacute;an relaciones cubiertas por un casto camis&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute;n, adem&aacute;s, las patolog&iacute;as exclusivas de las mujeres, como el embarazo. Para Silas Weir, sin embargo, todo cambia cuando lo relegan al cuidado de unos inmigrantes: con esas mujeres tiene menos remilgos, y tratarlas le sirve para curtirse. Un d&iacute;a lo llaman del Manicomio Estatal de Lun&aacute;ticas de Trenton, un punto de inflexi&oacute;n en su carrera: atiende a una muchacha albina &ndash;los albinos se asociaban con el demonio&ndash;, una sordomuda a la que debe practicar un aborto. Pese a su torpeza &ndash;la enfermera es quien lo gu&iacute;a&ndash;, en el hospital quedan satisfechos con su servicio y m&aacute;s tarde lo convierten en su facultativo habitual. Para entonces ya est&aacute; obsesionado con la joven albina.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres internadas en dicho centro eran las parias de los parias, y se convirtieron en el objetivo de sus experimentos, que quiso investigar su psique, una rama que denomin&oacute; &ldquo;ginopsiquiatr&iacute;a&rdquo;. Gracias a la clandestinidad con la que operaba el hospital, pudo ensayar a su antojo las pr&aacute;cticas m&aacute;s salvajes (fue durante ese primer aborto cuando tuvo en las manos el primer cuchillo &ldquo;de carnicero&rdquo;); uno de los testigos de la novela es el sepulturero encargado de hacer desaparecer algunos cuerpos. Con la albina, adem&aacute;s, mantiene una relaci&oacute;n ambigua, entre el rechazo y la atracci&oacute;n; ese hilo marca la l&iacute;nea de tensi&oacute;n de la novela.
    </p><h2 class="article-text"><strong>En una mente perturbada</strong></h2><p class="article-text">
        <em><strong>Carnicero</strong></em><strong> es una novela, no una biograf&iacute;a. Oates no expone lo que ha descubierto al documentarse, sino que se sustenta en ello para crear al personaje seg&uacute;n su mirada.</strong> Y el Silas Weir que propone supone un reto, para ella como escritora y para el lector: es un narrador no confiable, alguien de quien se debe cuestionar la cordura. &iquest;Hasta qu&eacute; punto es un hombre honrado, que tan solo act&uacute;a de acuerdo con la educaci&oacute;n y los valores que le han inculcado? &iquest;Hasta qu&eacute; punto se excede? &iquest;Se le puede considerar un s&aacute;dico? Ah&iacute; tienen mucho inter&eacute;s los otros puntos de vista: testimonios que comparten sus mismos principios, pero que no lo juzgan como &eacute;l se juzga a s&iacute; mismo.
    </p><p class="article-text">
        Silas Weir se cas&oacute;, fue un padre de familia numerosa que, partiendo de unos inicios en los que dependi&oacute; del dinero familiar, ascendi&oacute; hasta labrarse un nombre como pionero por sus experimentos. En apariencia, un m&eacute;dico exitoso con una vida familiar ejemplar. Sin embargo, como lectores conocemos lo dudoso de sus pr&aacute;cticas, su falta de carisma, esos temores que nunca se fueron del todo. De alg&uacute;n modo, al retratarlo, la autora no se limita a recordarlo como curiosidad hist&oacute;rica, sino que advierte de lo que entra&ntilde;a para la sociedad que alguien as&iacute;, acomplejado, sin escr&uacute;pulos, triunfe. Y del riesgo de ningunearlo, de burlarse de &eacute;l; la rabia no siempre se canaliza del mejor modo.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Violencia institucionalizada</strong></h2><p class="article-text">
        Oates es conocida por narrar la violencia sin eufemismos: violencia contra las mujeres, contra los negros, contra los pobres, intrafamiliar, acoso escolar. A lo largo de su carrera ha plasmado como nadie la dividida sociedad estadounidense, por ejemplo en <em>Un libro de m&aacute;rtires americanos</em> (2017), donde relata el asesinato de un m&eacute;dico proabortista a manos de un fan&aacute;tico, un punto de partida que le sirve para entrar de lleno en las diferencias entre las familias de ambos. Ella dice que no escribe sobre la violencia a prop&oacute;sito, sino que se encuentra con que los temas que quiere tratar llevan la violencia de forma inherente. Es lo que ocurre en <em>Carnicero</em>.
    </p><p class="article-text">
        Violencia social, violencia machista, violencia f&iacute;sica y psicol&oacute;gica, todo ello con su crudeza caracter&iacute;stica (los relatos de las v&iacute;ctimas-pacientes son espeluznantes). Le gusta provocar al lector, como si dijera: &iquest;compras que este m&eacute;dico haga lo que hace porque <em>de veras</em> cree en ello?, &iquest;compras que el progreso, en otros tiempos, fue <em>esto?</em> Al tiempo que se sumerge en una mente agitada, perfila una radiograf&iacute;a social del siglo XIX, con sus costumbres, sus jerarqu&iacute;as, sus contrastes. No olvida su compromiso con los m&aacute;s vulnerables (mujeres, inmigrantes, negros); leerla es bajar al campo de batalla. Ella tambi&eacute;n <em>corta</em> al escribir; pero su instrumento es fino como un bistur&iacute;. No hay pu&ntilde;aladas gratuitas, y s&iacute; una oportunidad de redenci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/joyce-carol-oates-recrea-vida-medico-carnicero-investigo-psiquiatria-mujeres-experimentos-salvajes_1_11759228.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Oct 2024 09:47:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Joyce Carol Oates recrea la vida del médico ‘carnicero’ que investigó la psiquiatría en las mujeres con experimentos salvajes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Joyce Carol Oates,Literatura,Libros,Psiquiatría]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Conflictos de intereses en 'la biblia de la psiquiatría': “Los vínculos con las farmacéuticas llevan al sobrediagnóstico”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/conflictos-intereses-biblia-psiquiatria-vinculos-farmaceuticas-llevan-sobrediagnostico_1_11283563.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f512f220-c7a8-43a2-8dbb-be966ed27443_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Conflictos de intereses en &#039;la biblia de la psiquiatría&#039;: “Los vínculos con las farmacéuticas llevan al sobrediagnóstico”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un estudio señala la relación de parte de los autores del Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM) con la industria farmacéutica, de la que recibieron 13 millones de euros en tres años, y lo relaciona con "la medicalización del malestar emocional y el tratamiento  excesivo” </p></div><p class="article-text">
        Aunque al <em>Manual Diagn&oacute;stico y Estad&iacute;stico de Trastornos Mentales</em> (DSM) se le ponga a veces el sobrenombre de &lsquo;biblia de la psiquiatr&iacute;a&rsquo;, sus contenidos no provienen de identidades incorp&oacute;reas. Los especialistas que participan en las sucesivas ediciones de esta gu&iacute;a mundial de referencia tienen nombres y apellidos. Un grupo de investigadores se encarg&oacute; de introducirlos uno a uno en un portal de transparencia para concluir que hay en muchos de ellos conflictos de intereses: un tercio de las personas encargadas de redactar la &uacute;ltima edici&oacute;n del DSM recibi&oacute; pagos de la industria farmac&eacute;utica, seg&uacute;n el<a href="https://www.bmj.com/content/384/bmj-2023-076902" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> informe que han publicado en la revista </a><a href="https://www.bmj.com/content/384/bmj-2023-076902" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>BMJ</em></a><em>.</em> En total, 14,2 millones de d&oacute;lares (13 millones de euros) entre los a&ntilde;os 2016 y 2019. 
    </p><p class="article-text">
        El estudio deja libre de sospecha a un 22% de los miembros del panel, mientras que el 45% restante result&oacute; imposible de rastrear para los autores de la investigaci&oacute;n, por lo que no se pudo determinar si ten&iacute;an o no relaci&oacute;n con las <em>farmas</em>. El DSM es un manual que se encarga de normalizar los criterios sintom&aacute;ticos y codificar los trastornos psiqui&aacute;tricos, y sus directrices son ampliamente seguidas en todo el mundo. &ldquo;Los conflictos de intereses crean h&aacute;bitos de pensamiento favorables a la industria. En el caso del DSM, esto conduce a la medicalizaci&oacute;n del malestar emocional, el sobrediagn&oacute;stico y el tratamiento excesivo&rdquo;, opina Lisa Cosgrove, coautora del estudio y profesora de la Universidad de Massachusetts, en conversaci&oacute;n con <a href="https://www.eldiario.es/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">elDiario.es</a> . 
    </p><p class="article-text">
        El debate sobre los conflictos de intereses en ciencia no es nuevo. Recibir financiaci&oacute;n privada para una investigaci&oacute;n es habitual y &ldquo;no tiene por qu&eacute; ser problem&aacute;tico&rdquo;; lo correcto ser&iacute;a declararlo &ldquo;y ser consciente de los sesgos&rdquo;, apunta Pampa Garc&iacute;a Molina, coordinadora del <a href="https://sciencemediacentre.es/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Science Media Centre Espa&ntilde;a</a>. Para Cosgrove, su investigaci&oacute;n subraya que cambios m&iacute;nimos en los criterios del DSM pueden hacer que aumente enormemente la cantidad de poblaci&oacute;n que pueda obtener una determinada etiqueta diagn&oacute;stica y potencialmente recibir tratamiento farmacol&oacute;gico. 
    </p><p class="article-text">
        Como contrapunto, Manuel Mart&iacute;n Carrasco, presidente de la <a href="https://sepsm.org/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Sociedad Espa&ntilde;ola de Psiquiatr&iacute;a y Salud Mental (SEPSM)</a>, afirma que la investigaci&oacute;n le da una consideraci&oacute;n excesiva al DSM, aunque reconoce su influencia. &ldquo;Me parece muy positivo que se publiquen este tipo de art&iacute;culos y que exista la transparencia que los permite, pero en Espa&ntilde;a, en los hospitales p&uacute;blicos, se usa la CIE [la gu&iacute;a psiqui&aacute;trica de la OMS]. Cada profesional tiene que elegir qu&eacute; gu&iacute;a seguir y aceptar en qu&eacute; medida acepta la influencia de las compa&ntilde;&iacute;as sobre los h&aacute;bitos de prescripci&oacute;n&rdquo;, afirma.
    </p><h3 class="article-text">Cobrar por convencer</h3><p class="article-text">
        Lisa Cosgrove reconoce varias limitaciones en su investigaci&oacute;n. Para empezar, de los 168 encargados de la revisi&oacute;n del DSM-5-TR (la edici&oacute;n actual), es imposible conocer si 92 de ellos ten&iacute;an conflictos de intereses porque no aparecen en la plataforma de transparencia utilizada para la investigaci&oacute;n, ya sea por no tener rango m&eacute;dico suficiente o vivir fuera de Estados Unidos. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la Asociaci&oacute;n Americana de Psiquiatr&iacute;a (APA), editora del manual, no guarda registros de qui&eacute;n propone qu&eacute; cambios, as&iacute; que no es posible conocer el origen de las modificaciones. Cosgrove niega que su art&iacute;culo sugiera <em>mala praxis</em> en la elaboraci&oacute;n del DSM, sino que solo quiere poner sobre la mesa los datos &ldquo;para ayudar a la APA a abordar el problema sist&eacute;mico de los conflictos de intereses&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los datos a los que apunta el informe suponen m&aacute;s de un cuarto de mill&oacute;n de d&oacute;lares de media para cada uno de los 55 miembros de los paneles y el grupo de trabajo que detecta el <em>paper</em> que recibieron pagos entre el 2016 y 2019, a&ntilde;o de comienzo de la revisi&oacute;n del manual y los tres anteriores. Los conceptos remiten a dietas, viajes, financiaci&oacute;n para investigaciones o asesor&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        La mayor remuneraci&oacute;n se ha destinado a la dotaci&oacute;n para investigar: siete de cada diez d&oacute;lares fueron a parar ah&iacute;. El resto se reparten con un 8 % para consultor&iacute;a, un 5% para viajes y un difuso 13% bajo el ep&iacute;grafe &ldquo;otros pagos&rdquo;. Los investigadores hacen saltar la alarma con un concepto concreto: &ldquo;remuneraci&oacute;n por servicios distintos de la consultor&iacute;a, incluido el desempe&ntilde;o de funciones docentes o de ponencia en un lugar distinto de un programa de formaci&oacute;n continuada&rdquo;. Esta categor&iacute;a, se&ntilde;alan, recoge lo que la industria farmac&eacute;utica denomina &ldquo;l&iacute;deres de opini&oacute;n clave&rdquo;: especialistas a quienes llaman con asiduidad para conferenciar sobre un tema y pueden influir en la pr&aacute;ctica m&eacute;dica de sus colegas, especialmente en las pautas de prescripci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estas figuras desempe&ntilde;an una funci&oacute;n de marketing; por eso la mayor&iacute;a de facultades de Medicina de Estados Unidos no permiten que sus profesores sean l&iacute;deres de opini&oacute;n clave&rdquo;, relata Cosgrove, que a&ntilde;ade que las empresas realizan an&aacute;lisis de datos detallados para determinar la eficacia de sus paneles de conferenciantes, y a veces incluso miden el n&uacute;mero de recetas de un medicamento antes y despu&eacute;s de una charla.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Sesgos impl&iacute;citos</strong></h3><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ndo se convierte la financiaci&oacute;n privada en un problema &eacute;tico? La coordinadora del Science Media Centre Espa&ntilde;a explica que hay campos de la ciencia donde es muy dif&iacute;cil no haber recibido financiaci&oacute;n de manos privadas. Sin embargo, afirma que la &ldquo;investigaci&oacute;n puede ser igual de buena&rdquo; y que el problema est&aacute; en ocultar la procedencia del dinero, pues &ldquo;dejas lugar a una duda que no deber&iacute;a existir&rdquo; y pone en peligro &ldquo;la credibilidad de la ciencia&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Cosgrove no es tan optimista. Para esta profesora de la Universidad de Massachusetts los conflictos de intereses dan lugar a sesgos impl&iacute;citos: &ldquo;pueden conducir a h&aacute;bitos pensamiento proindustria de los que no somos conscientes y que causen medicalizaci&oacute;n del malestar o el desv&iacute;o de la atenci&oacute;n de las causas estructurales del malestar (pobreza, desempleo, discriminaci&oacute;n, etc.). Puede llevar a exagerar beneficios e infravalorar da&ntilde;os de un f&aacute;rmaco&rdquo;, advierte.
    </p><p class="article-text">
        Para la investigadora, aunque los conflictos de intereses pueden tener un impacto menor en la investigaci&oacute;n &mdash;y la financiaci&oacute;n privada es necesaria mientras falte inversi&oacute;n p&uacute;blica&mdash;, el efecto puede ser mucho m&aacute;s grande en el caso de los grupos de desarrollo de directrices, tanto de diagn&oacute;stico como de tratamiento. Aqu&iacute;, Cosgrove es tajante: &ldquo;deber&iacute;an estar libres de v&iacute;nculos con la industria&rdquo;. Para solventar el problema de campos de la ciencia con mayor dotaci&oacute;n privada, recomienda que &ldquo;cuando no se disponga de personas independientes con la experiencia requerida, personas con asociaciones con la industria podr&iacute;an asesorar a los paneles, pero no tendr&iacute;an autoridad para tomar decisiones sobre las revisiones o la inclusi&oacute;n de nuevos trastornos&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Medicaci&oacute;n por falta de otros recursos</strong></h3><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a,&nbsp;con seis psic&oacute;logos y nueve psiquiatras por cada 100.000 habitantes en el sistema p&uacute;blico &mdash;muchos menos que en Estados europeos del entorno&mdash;, un 14% de la poblaci&oacute;n adulta consume psicof&aacute;rmacos a diario, con otro 5% que lo hace con menos frecuencia, seg&uacute;n <a href="https://www.consaludmental.org/publicaciones/Estudio-situacion-salud-mental-2023.pdf" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">un estudio de Confederaci&oacute;n Salud Mental Espa&ntilde;a</a>. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, y especialmente durante y despu&eacute;s de la pandemia, el consumo de psicof&aacute;rmacos ha crecido en Espa&ntilde;a. Esta tendencia exist&iacute;a antes del 2020, pero la pandemia ha acelerado ese proceso, se&ntilde;ala Manuel Mart&iacute;n Carrasco, el presidente de la SEPSM.
    </p><p class="article-text">
        Este psiquiatra busca contextualizar los datos de consumo de f&aacute;rmacos y explica que la tasa de medicaci&oacute;n es alta, pero que se mantiene estable aunque aumente la prevalencia. Es decir, una mayor cantidad de problemas de salud mental ha derivado en mayor consumo, pero no se est&aacute; recetando m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos encontrando m&aacute;s casos de ansiedad, depresi&oacute;n leve, trastornos psicosom&aacute;ticos u otras manifestaciones ansiosas, pero los trastornos m&aacute;s graves como la esquizofrenia mantienen su prevalencia&rdquo;, cuenta Mart&iacute;n Carrasco. Para los casos m&aacute;s leves se aboga por la modificaci&oacute;n de h&aacute;bitos y estilos de vida o las t&eacute;cnicas psicoterap&eacute;uticas para manejar el malestar emocional, pero el presidente de la SEPSM admite que el acento se pone en las medidas farmacol&oacute;gicas ante la falta de disponibilidad de otras: &ldquo;No es que est&eacute; mal recetar cuando no hay herramientas, pero no deber&iacute;a ir en detrimento de otras opciones terap&eacute;uticas&rdquo;, remata.
    </p><p class="article-text">
        Esas &ldquo;otras opciones&rdquo; comienzan, como casi todo en la sanidad p&uacute;blica, en Atenci&oacute;n Primaria. Desde un centro de salud de Sevilla, atiende a las preguntas de <a href="https://www.eldiario.es/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">elDiario.es</a> Ver&oacute;nica Olmo, coordinadora del grupo de trabajo de salud mental de SEMERGEN (Sociedad Espa&ntilde;ola de M&eacute;dicos de Atenci&oacute;n Primaria). Los m&eacute;dicos de familia son responsables de m&aacute;s de la mitad de las prescripciones de psicof&aacute;rmacos, pero Olmo explica que ese no es el enfoque principal: &ldquo;Si podemos manejarlo sin tratamiento farmacol&oacute;gico lo intentamos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El primer paso es lo que llaman intervenci&oacute;n psicol&oacute;gica de baja intensidad: en consulta tratan de ayudar a quien acude viendo si es posible que el caso no vaya a mayores y haga falta recetar o derivar a otros servicios &mdash;a Psicolog&iacute;a, no,: &ldquo;No hay terapia psicol&oacute;gica porque no hay psic&oacute;logos&rdquo;&mdash;. Sin embargo, el poco tiempo disponible por paciente lastra esta opci&oacute;n: &ldquo;Tienes que escuchar de forma emp&aacute;tica, y es dif&iacute;cil no pensar en que se te est&aacute; atrasando la consulta&rdquo;, confiesa Olmo.
    </p><p class="article-text">
        La m&eacute;dica de cabecera asegura que cada vez se encuentran con m&aacute;s problemas de salud mental y s&iacute;, dice que hay sobremedicaci&oacute;n &ldquo;por la falta de tiempo, de formaci&oacute;n, porque no se est&eacute; muy entrenado en la entrevista psiqui&aacute;trica&hellip; A veces no hay patolog&iacute;a, pero por insistencia del paciente acabamos recetando. Se sobremedican muchas situaciones que no deber&iacute;an: un duelo, una reacci&oacute;n emocional adaptativa o un conflicto laboral&rdquo;. &ldquo;Cada vez se tolera menos sentirse mal, cuando esas emociones son necesarias para adaptarnos&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Una sociedad demasiado r&aacute;pida</strong></h3><p class="article-text">
        La etiolog&iacute;a de lo que Olmo ve como falta de tolerancia a la frustraci&oacute;n o al sufrimiento est&aacute; en la sociedad y en su velocidad y productividad necesaria: &ldquo;Necesitamos una respuesta r&aacute;pida ante el malestar porque vivimos en una sociedad r&aacute;pida&rdquo;. Adem&aacute;s, se&ntilde;ala como g&eacute;nesis de algunos problemas que ve en consulta el &ldquo;estar en modo multitarea las 24 horas&rdquo; o la mala salud laboral.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente la &ldquo;cultura de la inmediatez&rdquo; es una de las explicaciones de la sobremedicaci&oacute;n a las que hacen referencia m&eacute;dicos de Atenci&oacute;n Primaria en el <a href="https://consaludmental.org/centro-documentacion/estudio-situacion-salud-mental/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio de Confederaci&oacute;n Salud Mental Espa&ntilde;a</a> sobre la situaci&oacute;n en el pa&iacute;s. Otra es la presi&oacute;n de tiempos en consultas a la que se refer&iacute;a Olmo, y tambi&eacute;n se&ntilde;ala el estudio la accesibilidad y bajo precio de los f&aacute;rmacos, &ldquo;que hace que la poblaci&oacute;n los adquiera aunque no se vayan a consumir&rdquo;. Adem&aacute;s, explicar&iacute;a tambi&eacute;n esta sobremedicaci&oacute;n la falta de recursos alternativos al f&aacute;rmaco o la tendencia de algunos psiquiatras &ldquo;a pautar en exceso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, la investigaci&oacute;n pregunta a estos profesionales por cu&aacute;les son los factores que llevan a recetar de m&aacute;s. Responden que tiene que ver con la percepci&oacute;n social del psicof&aacute;rmaco como efectivo y &ldquo;c&oacute;modo&rdquo; al no implicar esfuerzo, o que se haya roto el tab&uacute; sobre su uso. Asimismo, la demanda social para estos tratamientos est&aacute; en aumento, y le ayuda la &ldquo;tendencia a medicalizar problemas sociales&rdquo; y la falta de recursos. Por &uacute;ltimo, apuntan a un enfoque biologicista de la salud mental, que pone el foco en el interior de la persona a la hora de buscar la causa de su sufrimiento psicol&oacute;gico cuando muchas veces est&aacute; relacionado con la mala salud laboral o la discriminaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Para atajar lo que la <a href="https://www.who.int/es/news/item/17-06-2022-who-highlights-urgent-need-to-transform-mental-health-and-mental-health-care" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">OMS</a> considera un problema de salud p&uacute;blica, Olmo propone formaciones sanitarias y en salud mental a la poblaci&oacute;n, cambios en la pol&iacute;tica de salud laboral y aumento de la plantilla en la sanidad p&uacute;blica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Deva Mar Escobedo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/conflictos-intereses-biblia-psiquiatria-vinculos-farmaceuticas-llevan-sobrediagnostico_1_11283563.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Apr 2024 09:32:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Conflictos de intereses en 'la biblia de la psiquiatría': “Los vínculos con las farmacéuticas llevan al sobrediagnóstico”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud mental,Psiquiatría]]></media:keywords>
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