<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - rock argentino]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/rock-argentino/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - rock argentino]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1042597/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Rodrigo Piedra, un Indie Hoy pulenta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/soy-parte-del-mar/rodrigo-piedra-indie-hoy-pulenta_132_12403195.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/00edc842-0c86-4bd5-8fe8-a30bd7e3ca93_16-9-discover-aspect-ratio_default_1120287.jpg" width="1196" height="673" alt="Rodrigo Piedra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Indie Hoy, medio autogestivo pionero en música independiente, cumple 15 años con festivales y una comunidad activa. Su cofundador, Rodrigo Piedra, repasa cómo sobrevivió a crisis sin perder su esencia. Analizado en una tesina, es un caso de periodismo alternativo exitoso.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que me interesa es indagar las claves que permitieron el desarrollo y el sostenimiento de este medio &ndash;lo que llamar&eacute; conceptualmente &rdquo;&eacute;xito&ldquo; a lo largo de estas p&aacute;ginas&ndash;, que se destac&oacute; por sobre otros similares &ndash;o con las mismas intenciones&ndash; que surgieron a la par pero no pudieron sobrevivir al paso del tiempo. &iquest;Cu&aacute;l fue su diferencial? &iquest;Y c&oacute;mo logr&oacute; subsistir durante m&aacute;s de 10 a&ntilde;os siendo independiente y autogestivo, en un momento en el que hasta los medios tradicionales y hegem&oacute;nicos entraron en crisis? 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, tambi&eacute;n creo que no hay suficientes estudios espec&iacute;ficos acerca del indie argentino y su relaci&oacute;n con los medios de comunicaci&oacute;n. Si bien el panorama de la m&uacute;sica nacional est&aacute; finalmente virando de a poco de cara a la d&eacute;cada que acaba de comenzar (g&eacute;neros como el trap, el hip-hop o el freestyle est&aacute;n desplazando el trono del indie como novedad), creo que a&uacute;n queda mucho por reflexionar sobre estos a&ntilde;os que pasaron. &iquest;C&oacute;mo contribuy&oacute; Indie Hoy a la construcci&oacute;n de la llamada &ldquo;escena independiente argentina&rdquo;, si es que lo hizo? &iquest;C&oacute;mo se influenci&oacute; y retroaliment&oacute; de la misma? &iquest;C&oacute;mo acompa&ntilde;&oacute; su desarrollo?&ldquo;
    </p><p class="article-text">
        Este extracto est&aacute; al comienzo de la tesina de grado que escribi&oacute; <strong>Romina Bedrossian</strong>, <em>Indie ayer, Indie Hoy, &iquest;Indie siempre?: 10 a&ntilde;os de periodismo autogestivo (2008-2018)</em>, que traza los correlatos y las pujas por las que atraves&oacute; la plataforma <a href="https://indiehoy.com/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Indie Hoy</a> hasta ser reconocida como vocera de la escena independiente argentina. Al frente de esta peque&ntilde;a gran epopeya se encuentra el impulso pionero y desprejuiciado de <strong>Rodrigo Piedra</strong> (Comodoro Rivadavia, Chubut, 1990), quien junto con <strong>Mat&iacute;as Ferreyra</strong> comparten la direcci&oacute;n del proyecto.
    </p><p class="article-text">
        En un encuentro v&iacute;a Zoom iremos recorriendo las distintas instancias que forjaron un esp&iacute;ritu alternativo distintivo, enclavado en los primeros tiempos en las calles de Villa Mar&iacute;a, en el centro de la provincia de C&oacute;rdoba. Desde el fanzine que hac&iacute;a con otros dos compa&ntilde;eritos en el colegio primario y el suplemento infantil en el diario de su ciudad o el programa radial que comandaba solo ya en &eacute;pocas de escuela secundaria, hasta el surgimiento de Indie Hoy y todos los planetas que fueron uni&eacute;ndose en su recorrido a partir de 2008. 
    </p><p class="article-text">
        - En mi vida primero apareci&oacute; el periodismo y luego la m&uacute;sica. En la escuela primaria ten&iacute;a un grupo de amigos, &eacute;ramos tres y hac&iacute;amos la revista del colegio. Era un fanzine. Y encima lo cobr&aacute;bamos: &iexcl;&eacute;ramos muy cara dura! (<em>Risas</em>) Pero ven&iacute;a con un sobrecito con figuritas. No s&eacute; c&oacute;mo lo habremos conseguido ni nada de eso. No era un trabajo que hab&iacute;a que hacer. Cuando era chico le&iacute;a muchas revistas. En mi casa me compraban <em>Anteojito</em>, <em>Billiken</em> y <em>Genios</em>. Le&iacute;a el diario el fin de semana, me lo devoraba. Ten&iacute;a fascinaci&oacute;n por lo gr&aacute;fico. Un d&iacute;a con mis compa&ntilde;eritos decidimos presentarnos en el diario de Villa Mar&iacute;a (C&oacute;rdoba) con una propuesta para hacer un suplemento para ni&ntilde;os, que obviamente el diario no lo ten&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;A qu&eacute; edad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Ten&iacute;amos diez a&ntilde;os. Me acuerdo porque el d&iacute;a de la ca&iacute;da de las Torres Gemelas est&aacute;bamos en la redacci&oacute;n. El padre de uno de los chicos era el ilustrador de la vi&ntilde;eta de humor que sal&iacute;a en la contratapa. Entonces &eacute;l ten&iacute;a un contacto, pero fuimos a hablar con la secretaria y esta nos contacta con el jefe editorial del diario. Le contamos la idea y &eacute;l estaba anonadado: necesitaba hablar con nuestros padres, no sab&iacute;a si era cierto, quer&iacute;a descartar que hubiese algo extra&ntilde;o detr&aacute;s de nuestro plan. Todo es una demencia cuando lo veo ahora, pero en ese momento las condiciones estaban dadas.<span class="highlight" style="--color:white;"> </span>Despu&eacute;s de reunirse con nuestros padres, nos dieron una doble p&aacute;gina los s&aacute;bados, as&iacute; que ten&iacute;amos que armar todo el contenido en la semana. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;Cu&aacute;nto tiempo llevaron a cabo el suplemento? </strong>
    </p><p class="article-text">
        - Lo hicimos un par de meses. Pero con la crisis del 2001, el diario pasa a ser cooperativa. Y medio que se corta nuestra colaboraci&oacute;n. Pero el jefe editorial del diario, <strong>Sergio Vaudagnotto</strong> &ndash;s&uacute;per buena onda, tengo los mejores recuerdo de &eacute;l&ndash;, nos contact&oacute; con la radio de Villa Mar&iacute;a, la m&aacute;s escuchada. Es decir, &eacute;l sigui&oacute; alimentando el monstruo. (<em>Risas</em>) Nos hicieron un hueco con una columna semanal en un programa que realizamos bastante tiempo.Adem&aacute;s, sal&iacute;amos al aire en algunos otros programas pero despu&eacute;s me dieron uno solo a m&iacute;, de una hora los domingos. Era una radio local y yo ten&iacute;a que hacer todo: operar, musicalizar, hablar, manejar la consola, la computadora. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;Vos solo hac&iacute;as el programa de radio? </strong>
    </p><p class="article-text">
        - S&iacute;, yo solo. A veces ven&iacute;a alguien, alg&uacute;n amigo o amiga, pero lo hac&iacute;a yo solo. Adem&aacute;s, utilizaba el tel&eacute;fono porque yo apelaba mucho a la interacci&oacute;n. Era ese tipo de FM. Me acuerdo que usaba el MSN para chatear con los oyentes. Ah&iacute; ya estaba en el secundario. Tendr&iacute;a trece, catorce a&ntilde;os. Fue mi primera experiencia de autogesti&oacute;n, en ning&uacute;n momento apareci&oacute; nadie imponi&eacute;ndome nada, yo simplemente hac&iacute;a lo que me gustaba. Eso fue muy copado, una experiencia formativa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Todo indicaba que el periodismo era tu lugar en el mundo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Es contraf&aacute;ctico pero imaginarse teniendo una infancia en otro lugar&hellip; &iexcl;c&oacute;mo cambian las cosas! Una ciudad como Villa Mar&iacute;a no llegaba a contar con cien mil habitantes. Era un lugar incre&iacute;ble, de mucha libertad. En mi adolescencia hab&iacute;a un bar llamado Mundo, el epicentro de la escena alternativa. Nosotros ten&iacute;amos catorce a&ntilde;os y entr&aacute;bamos sin ning&uacute;n tipo de control. Fue un sitio muy formativo en cuanto a lo musical, a ser un radar para la m&uacute;sica nueva. Ah&iacute; toc&oacute; <strong>&Eacute;l Mat&oacute;</strong>, <strong>Boom Boom Kid</strong>, <strong>Adicta</strong>, <strong>Eterna</strong> <strong>Inocencia</strong>. La programaci&oacute;n no estaba centrada en un g&eacute;nero, pero en general era m&uacute;sica alternativa ligada al rock. Obviamente hab&iacute;a bandas locales. Una noche bailando descubr&iacute; a <strong>The Jesus and Mary Chain</strong>, por ejemplo. Al ser Villa Mar&iacute;a un lugar particular, que queda de paso hacia C&oacute;rdoba capital, se daba justo la situaci&oacute;n para que las bandas que iban a tocar a C&oacute;rdoba, tocaran tambi&eacute;n all&iacute;.<span class="highlight" style="--color:white;"> </span>Entonces, no hab&iacute;a necesidad de irse a la capital muchas veces. Al terminar el secundario, me voy a estudiar publicidad a C&oacute;rdoba, a una hora y media de Villa Mar&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>- En medio de tu paso por la universidad, &iquest;empiezan con Indie Hoy?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Con Indie Hoy arrancamos en 2008, el a&ntilde;o en que yo termino el secundario. En Mundo yo ten&iacute;a un grupo de amigos por afuera del colegio y uno de ellos es <strong>Mat&iacute;as Ferreyra</strong>, que es mi socio. &Eacute;l ya estaba estudiando en C&oacute;rdoba capital: dise&ntilde;o web, dise&ntilde;o multimedia. Era la &eacute;poca de los blogs. En la facultad, <strong>Mat&iacute;as</strong> tuvo que armar un blog para un trabajo pr&aacute;ctico y termin&oacute; haciendo lo que despu&eacute;s ser&iacute;a Indie Hoy. Por mi parte, yo ven&iacute;a colaborando en algunos blogs. Pero un d&iacute;a &eacute;l me propuso de seguir juntos con el proyecto. Al principio, todo muy informal. Si bien Indie Hoy comienza siendo un blog de recomendaciones, de descarga de discos, en cierto momento nos planteamos dar un paso m&aacute;s. Ah&iacute; decidimos transformar lo que ten&iacute;amos en un portal, migramos de plataforma: el blog estaba alojado en Blogspot &ndash;con todas sus limitaciones&ndash; e hicimos una p&aacute;gina en WordPress.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;Qu&eacute; cambios trajo aparejado esta migraci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Empezamos a publicar m&aacute;s seguido. Hab&iacute;amos venido haciendo las notas entre los dos. Una cosa muy an&aacute;rquica. No hab&iacute;a ning&uacute;n tipo de edici&oacute;n ni de agenda. Ninguna restricci&oacute;n. Sin embargo, al pasarnos a WordPress decidimos agregar otras secciones. La de cine fue la primera. A la que le sigui&oacute; la de libros, mucho m&aacute;s tarde lleg&oacute; la de series y c&oacute;mics. Todas fueron propuestas por gente cercana que estaba interesada en la p&aacute;gina y quer&iacute;a aportar con otro tipo de contenido. Ah&iacute; se form&oacute; el abanico editorial de Indie Hoy. Est&aacute;bamos en C&oacute;rdoba y en eso nos largamos a hacer fechas con Indie Hoy. La primera fue en Villa Mar&iacute;a porque ten&iacute;amos la conexi&oacute;n tan cercana con Mundo, la realizamos ah&iacute;; y arrancamos con <strong>Rosario Bl&eacute;fari</strong> cuando estaba presentando <em>Calendario</em> (2008). Incre&iacute;ble. Es algo que no te pod&eacute;s olvidar. Despu&eacute;s hicimos un ciclo en C&oacute;rdoba capital en un lugar llamado Planta Baja.<span class="highlight" style="--color:white;"> </span>Hab&iacute;a algo medio de lo perform&aacute;tico en las fechas que hac&iacute;amos, con un buen decorado, repart&iacute;amos stickers de Indie Hoy. Para los flyers, arm&aacute;bamos producciones de foto con amigos. Todo muy producido. Como que empez&oacute; a generarse otra cosa. Habr&aacute; sido entre 2009 y 2010.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;En qu&eacute; a&ntilde;o te mud&aacute;s a Buenos Aires?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Yo me vengo a vivir a Buenos Aires en 2014. <strong>Mat&iacute;as (Ferreyra</strong>), mi socio, lleg&oacute; un a&ntilde;o antes. A m&iacute; me fascina Buenos Aires desde chico, desde la primera vez que estuve. Yo trabajaba en publicidad a la par de ir a la facultad en C&oacute;rdoba. Cuando me recibo, me digo: &ldquo;Bueno, me voy a Buenos Aires&rdquo;. En esa &eacute;poca sol&iacute;a viajar mucho a ver bandas. El primer show fue el de los <strong>Artic</strong> <strong>Monkeys</strong> en el Luna Park, 2007. Pod&iacute;a ir a ver a <strong>Radiohead</strong> y despu&eacute;s me enganchaba con shows locales. Me quedaba dos o tres d&iacute;as e iba a escuchar otras cosas: a los Festipulenta, al bar Ultra o a Unione e Benevolenza, una escena que en C&oacute;rdoba no estaba.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- A esa escena, &iquest;la curt&iacute;as como periodista de Indie Hoy o ven&iacute;as como un ciudadano de pie?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - No, ven&iacute;a como una persona normal. &iquest;Te acord&aacute;s de la fiesta Avantt? Yo hab&iacute;a tenido contacto con el que era el DJ y supuestamente nos hab&iacute;an anotado en lista. Pero esa noche no nos dejaban pasar y mi amigo con el que estaba le hizo un chiste al de la puerta: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo puede ser, si &eacute;l es de Indie Hoy?&rdquo;. Y nos dejaron entrar al toque. Ah&iacute; tom&eacute; conciencia de que Indie Hoy empezaba a ser un poco m&aacute;s conocido; no solamente en C&oacute;rdoba, sino tambi&eacute;n en la comunidad de Buenos Aires.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;Hubo un momento en que hiciste click, en que ca&iacute;ste en la cuenta de que Indie Hoy era Indie Hoy?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Creo que el primer reconocimiento viene del lado de las bandas, como s&uacute;per agradecidas y compartiendo lo que hac&iacute;amos con ellas. Eso por lo menos en una primera instancia del proyecto. Despu&eacute;s me entero de que Indie Hoy era citada, por ejemplo, en trabajos acad&eacute;micos, en tesis. Hasta hubo una tesina de grado hace un par de a&ntilde;os en Ciencias de la Comunicaci&oacute;n de la UBA, la hizo <strong>Romina Bedrossian</strong> &ndash;ella era colaboradora de nuestra web&ndash; y estudia los primeros diez a&ntilde;os de Indie Hoy en clave autogestiva, desde que arrancamos en 2008 hasta el festival que realizamos en el Centro Cultural Konex en 2018. 
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, cuando nos invitaron a viajar a Dinamarca. Fue una locura. Nunca lo hab&iacute;amos pensado y sucedi&oacute;. Gracias a la conexi&oacute;n con <a href="https://indiehoy.com/faro/fallecio-ruben-scaramuzzino-gestor-cultural-y-fundador-de-zona-de-obras/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Rub&eacute;n Scaramuzzino</strong></a> (QEPD) de la revista Zona de Obras se triangul&oacute; ah&iacute; una cuesti&oacute;n de <em>partnership</em> bastante copada. Estuvimos en Aarhus, una ciudad de Dinamarca donde se realiza un festival que se llama Spot, bastante interesante, en el que vas a distintos <em>venues</em>. Como es una ciudad universitaria y bastante chica, vas caminando de un lado a otro; algunos eventos son al aire libre, otros en salas, otros en teatros. Todo muy desprejuiciado. Nosotros tuvimos que contar c&oacute;mo era esa experiencia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;C&oacute;mo viste la transformaci&oacute;n de la escena de los comienzos de Indie Hoy hasta ac&aacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Cuando apenas arrancamos en C&oacute;rdoba, en 2008, la movida de La Plata estaba a full. O sea, era <strong>&Eacute;l Mat&oacute; a un Polic&iacute;a Motorizado</strong>, los <strong>107 Faunos</strong>, el sello Laptra y otras bandas que no est&aacute;n m&aacute;s. Se hablaba mucho de que esos grupos eran el futuro. Obviamente esto ten&iacute;a su correlato con que transcurr&iacute;a la era post Croma&ntilde;&oacute;n y esa cuesti&oacute;n hizo que explotara. Despu&eacute;s, cuando ya est&aacute;bamos en Buenos Aires, vivimos el boom de Mendoza, del Manso Indie (<strong>Usted Se&ntilde;&aacute;lemelo, Mi Amigo Invencible, Luca Bocci, Simon Poxyran</strong>). Ahora estamos atravesando la movida post Pandemia en Buenos Aires: hac&iacute;a mucho que no hab&iacute;a una escena tan vibrante y compacta que sucediera en Buenos Aires. El indie platense, los mendocinos y la post Pandemia son las tres escenas con las que m&aacute;s nos involucramos. Igual, en el medio, nunca nos atamos a cubrir solamente una. Indie Hoy siempre habl&oacute; de todos los g&eacute;neros de m&uacute;sica y eso sigue presente. Digamos, no es que nos quedamos con lo que suena y nada m&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>- En ese punto, &iquest;c&oacute;mo trabajan?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Con <strong>Mat&iacute;as </strong>(<strong>Ferreyra</strong>) estamos todo el d&iacute;a dedicados a esto. Nos tenemos que dividir entre lo editorial, lo comercial, las redes y lo que ahora es la comunidad Indie Hoy. Son un mont&oacute;n de cosas las que hacemos. Obviamente, para cada &aacute;rea tenemos gente que trabaja con nosotros. En la parte editorial, el cambio m&aacute;s importante fue cuando se incorpora <strong>Eric Olsen</strong> para los diez a&ntilde;os de la web, en 2018. Ah&iacute; se empieza a delimitar una l&iacute;nea editorial en cuanto a los formatos de notas y se suma <strong>Josefina Chalde</strong> como editora de noticias. &Eacute;ramos muy despelotados. (<em>Risas</em>) Ahora tratamos de organizar lo que nos llega, filtrar tanto contenido como colaboraciones. Y editar en funci&oacute;n de lo que podemos hacer y de lo que no. Todos los d&iacute;as en Indie Hoy trabajan cuatro periodistas que conforman, junto a los editores, nuestra redacci&oacute;n virtual.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;Y surgi&oacute; un nuevo Rodrigo Piedra, pensando en ese adolescente que pas&oacute; del diario a la radio en su Villa Mar&iacute;a natal?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Un mont&oacute;n. No tan pibes, eso s&iacute;. Pero siento que Indie Hoy funciona como semillero de nuevos periodistas. Nos llegan constantemente correos electr&oacute;nicos de gente, algunas personas est&aacute;n buscando activamente trabajo. La respuesta siempre es la misma: que nos manden un sumario y vemos luego qu&eacute; se puede hacer, si hay presupuesto. Pero volviendo a la pregunta, veo firmas en <em>Rolling Stone </em>o en <em>P&aacute;gina/12</em> que empezaron en Indie Hoy: <strong>Bartolom&eacute; Armentano</strong> y <strong>Emmanuel Franco</strong>. La realidad es que para la mayor&iacute;a del equipo de la redacci&oacute;n virtual &ndash;que se completa con <strong>Julieta Aiello</strong>, <strong>Juampa</strong> <strong>Barbero</strong>, <strong>Lucas</strong> <strong>Santomero</strong> y <strong>Maximiliano</strong> <strong>Rivarola</strong>&ndash;, Indie Hoy es una de sus primeras experiencias en periodismo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Es interesante el cruce que realizan entre lo mainstream y la escena independiente. &iquest;C&oacute;mo equilibran ese vaiv&eacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Trabajamos y mucho en ese balance. Aunque tenemos una audiencia que esto le hace ruido y postea comentarios malsanos: los haters de internet te van a odiar por cualquier cosa. Pero nosotros somos conscientes de que hacemos un medio que se llama Indie Hoy, por ende cuando decidimos incorporar contenidos m&aacute;s mainstream, sab&iacute;amos que esto pod&iacute;a ser un problema. Sin embargo, lo incorporamos para llegar a m&aacute;s gente. Lo primero que hicimos con el mainstream fue la agenda, donde conviven shows de todo tipo; desde <strong>Rolling Stones</strong> y <strong>Coldplay</strong> hasta un largo etc&eacute;tera. Nuestra ilusi&oacute;n es que ese lector que llega por ese contenido, se meta con la otra pata, que termine escuchando algo de lo otro que est&aacute; en el sitio. Es nuestro camino so&ntilde;ado que har&iacute;a el lector. El prop&oacute;sito es que ninguno se coma al otro, que est&eacute;n conviviendo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Una de las particularidades de Indie Hoy es la comunidad que conformaron. &iquest;C&oacute;mo fue la apuesta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - A la comunidad la lanzamos a principios de 2020, con el mismo esp&iacute;ritu que tiene ahora: ofrecer descuentos en shows a cambio de una suscripci&oacute;n mensual. Eso fue en sinton&iacute;a con el boom de las suscripciones a nivel global por la crisis del periodismo. Si bien nos subimos a esa ola, como a nosotros no nos gustan los muros de contenido, apostamos a que las notas fuesen de acceso libre. Para nosotros era m&aacute;s o menos f&aacute;cil de conseguir los descuentos en shows porque tenemos varias alianzas con productoras, con salas y dem&aacute;s. Pero justo arranc&oacute; la Pandemia y hac&iacute;a imposible continuar con ese <em>speech</em>. Hubo gente que se qued&oacute;, otra que se fue y otra que se sum&oacute;. Pero pas&oacute; el tiempo y el a&ntilde;o pasado decidimos retomar el proyecto y relanzarlo. Sent&iacute;amos que el medio ten&iacute;a un poco m&aacute;s de espalda para gozar incluso de m&aacute;s descuentos en m&aacute;s shows, en m&aacute;s salas. Para nosotros tiene un costado muy importante el apoyo econ&oacute;mico al medio: somos 100% independientes. No formamos parte de ning&uacute;n grupo empresarial ni nada que se le parezca. Entonces dependemos de la publicidad, de los algoritmos de Google. Como todos saben, hacer periodismo viene siendo bastante complicado. Por eso esto de la comunidad implica una manera de diversificar los ingresos del proyecto.<span class="highlight" style="--color:white;"> </span>Pero por otro lado tambi&eacute;n es una manera de hacer y de ser comunidad; valga la redundancia. (<em>Risas</em>) Aunque a nosotros nos interesa un mont&oacute;n salir de la virtualidad. Eso hizo que a lo largo del tiempo hayamos realizado festivales o ciclos, shows en vivo; una manera de demostrar que Indie Hoy est&aacute; en la escena, que es un actor de la escena. En fin, nosotros queremos tener el papel de ser el medio que registra esa escena. 
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Nuestro pr&oacute;ximo invitado ser&aacute; Pablo Schanton</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gustavo Álvarez Núñez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/soy-parte-del-mar/rodrigo-piedra-indie-hoy-pulenta_132_12403195.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Jun 2025 03:00:35 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/00edc842-0c86-4bd5-8fe8-a30bd7e3ca93_16-9-discover-aspect-ratio_default_1120287.jpg" length="83630" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/00edc842-0c86-4bd5-8fe8-a30bd7e3ca93_16-9-discover-aspect-ratio_default_1120287.jpg" type="image/jpeg" fileSize="83630" width="1196" height="673"/>
      <media:title><![CDATA[Rodrigo Piedra, un Indie Hoy pulenta]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/00edc842-0c86-4bd5-8fe8-a30bd7e3ca93_16-9-discover-aspect-ratio_default_1120287.jpg" width="1196" height="673"/>
      <media:keywords><![CDATA[rock argentino,música indie,Periodismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Juan Manuel Strassburger, el puente generacional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/soy-parte-del-mar/juan-manuel-strassburger-puente-generacional_132_11882343.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9f3d3c28-bdfe-41a2-b8d9-5792033aa8d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_1107503.jpg" width="1403" height="789" alt="Juan Manuel Strassburger, el puente generacional"></p><p class="article-text">
        El rock siempre fue su faro. No es dif&iacute;cil imaginar al adolescente <strong>Juan Manuel Strasburger</strong> (Se&uacute;l, 1977) &ndash;que cursa la secundaria en el colegio San Rom&aacute;n (s&iacute;, el mismo al que fueron <strong>Luis Alberto Spinetta,</strong> <strong>Emilio del Guercio </strong>y<strong> Edelmiro Molinari</strong>)&ndash; estar cooptado por la magia de las canciones, por las historias detr&aacute;s de las canciones. Todo a trav&eacute;s de ese Google antes de Google que era la memoria del entusiasta, del fan. No por nada su segundo y &uacute;ltimo libro miscel&aacute;neo, <em>Tu &iacute;dolo es mi &iacute;dolo </em>(Qeja ediciones, 2024), hospeda dos veces en su t&iacute;tulo una palabra tan cara al imaginario del rock.
    </p><p class="article-text">
        Aunque tambi&eacute;n el pop fue su norte. &ldquo;El rock fue de temprano importante en mi vida, pero tambi&eacute;n el pop. Recuerdo ser ni&ntilde;o en los 80, tener siete u ocho a&ntilde;os, y fascinarme mucho con &rdquo;Material Girl&ldquo; de <strong>Madonna</strong> y con todos esos temas de la &eacute;poca: &rdquo;Bette Davies Eyes&ldquo;, &rdquo;Tarzan Boy&ldquo;, &rdquo;Africa&ldquo;, &rdquo;Girls Just Want to Have Fun&ldquo;, que me despertaban una atracci&oacute;n inmediata, como de encantamiento, de flautista de Hamelin. Tengo esta imagen: estar solo, en mi casa, prender la radio y literalmente ponerme a bailar durante media hora o m&aacute;s al son de esos hits de los 80 que me arrebataban completamente. Hay gente a la que la m&uacute;sica le afecta m&aacute;s hondamente que lo usual y yo me considero una de ellas&rdquo;, dir&aacute; en alg&uacute;n momento de nuestra conversaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b696df1-db13-421f-b211-5d8e144a284f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b696df1-db13-421f-b211-5d8e144a284f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b696df1-db13-421f-b211-5d8e144a284f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b696df1-db13-421f-b211-5d8e144a284f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b696df1-db13-421f-b211-5d8e144a284f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b696df1-db13-421f-b211-5d8e144a284f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5b696df1-db13-421f-b211-5d8e144a284f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Esa afectaci&oacute;n que no es afectada, sino pol&iacute;tica &ndash;si pensamos en su participaci&oacute;n en un libro como <em>A la intemperie - Di&aacute;logos con Jorge Rulli y Julio B&aacute;rbaro sobre una vida en el peronismo </em>(Ciccus, 2022) que firm&oacute; con <strong>Carlos Mackevicius</strong> y <strong>Tom&aacute;s Richards</strong>; o sus incursiones en distintos programas de streaming de actualidad en los que habla de pol&iacute;tica con la misma pasi&oacute;n que pone al escribir de <strong>Jonathan</strong> <strong>Richman</strong> o <strong>Francisco</strong> <strong>Bochat&oacute;n</strong>&ndash; lo ha hecho un protagonista al margen &ndash;pero no marginal&ndash; de cierta interpelaci&oacute;n a la realidad argentina. Una forma de intervenci&oacute;n tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Strassburger nace en Se&uacute;l (Corea del Sure) cuando una revista como <em>Expreso Imaginario </em>cumpl&iacute;a un a&ntilde;o de vida. De ni&ntilde;o vivir&aacute; en Bogot&aacute; (Colombia) y en Tegucigalpa (Honduras) por cuestiones laborales de su padre (diplom&aacute;tico). A los quince a&ntilde;os, con unos compa&ntilde;eritos del colegio, le hacen una entrevista al l&iacute;der de los <strong>Ratones Paranoicos</strong>, <strong>Juanse</strong>. Adem&aacute;s, a esa edad tambi&eacute;n se plantar&aacute; frente a unos muchachos mayores y pondr&aacute; en el tapete su saber sobre la discograf&iacute;a de <strong>David Leb&oacute;n</strong>. En su educaci&oacute;n sentimental se cruzar&aacute;n <em>MTV </em>y la <em>Rock and Pop</em>, el suplemento S&iacute;!<em> </em>de <em>Clar&iacute;n</em> y revistas como <em>Revolver </em>y <em>Los Inrockutpibles</em>. Adem&aacute;s, la lectura ferviente en esos tiempos de la poca pero nutritiva historiograf&iacute;a del rock producido en nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Por eso necesit&aacute;bamos conocer c&oacute;mo ese muchacho se incorporar&aacute; al universo del rock, y terminar&aacute; moldeando un puente entre las voces y las firmas del periodismo en eso d&iacute;as y las que estaban por venir y hoy producen la literatura del rock que supimos conseguir. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Si no hubieses entrevistado con tus compa&ntilde;eritos de secundario a Juanse, &iquest;ser&iacute;as periodista de rock? </strong>
    </p><p class="article-text">
        - Igual hubiera querido ser periodista de rock. &iexcl;Era algo que ya ven&iacute;a madurando bastante fuerte en m&iacute;, sobre todo a partir de la peri&oacute;dica lectura del Suplemento S&iacute;! que ven&iacute;a con el <em>Clar&iacute;n</em> en mi casa y las veces que pod&iacute;a comprar revistas <em>Pelo</em> o <em>Rock en Blanco y Negro</em>. Estoy hablando de principios de los a&ntilde;os 90. El rock se transmit&iacute;a mucho de boca en boca. A partir de la recomendaci&oacute;n &ldquo;de tus mayores&rdquo; &ndash;primos, hermanos mayores o primos y hermanos mayores de tus amigos&ndash; y tambi&eacute;n de los programas de radio que pod&iacute;as seguir. 
    </p><p class="article-text">
        En mi caso, &ldquo;Rock de Ac&aacute;&rdquo;, que iba los domingos por la noche en la <em>Rock and Pop</em>. Estaba conducido por <strong>Conrado Geiger</strong> y <strong>Ezequiel &Aacute;balos</strong> e inclu&iacute;a un segmento, una especie de podcast (hoy se lo llamar&iacute;a as&iacute;) en el que <strong>&Aacute;balos</strong> entrevistaba a hist&oacute;ricos del rock nacional como <strong>Miguel Cantilo</strong>, <strong>Alejandro Medina</strong>, <strong>Billy</strong> <strong>Bond</strong>, etc. All&iacute; <strong>Ezequiel</strong> hac&iacute;a una especie de entrevista-investigaci&oacute;n y recuerdo que eso me atra&iacute;a especialmente porque conectaba con mi gusto tambi&eacute;n por la historia. De hecho, estudiar sobre los or&iacute;genes del rock nacional era una de mis actividades favoritas. Buscaba lo que <strong>Miguel Gringberg</strong>, <strong>Marcelo Fern&aacute;ndez Bitar</strong>, <strong>Juan Carlos Kreimer </strong>o <strong>Alfredo Rosso</strong> hab&iacute;an escrito sobre aquellos or&iacute;genes y trataba de aprehenderlos como si fueran lecciones de historia argentina. As&iacute; fueron mis doce, trece o catorce a&ntilde;os. El paso del primario al secundario.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;Qu&eacute; te llev&oacute; a elegir dedicarte al periodismo de rock? </strong>
    </p><p class="article-text">
        - Se entremezcla la vocaci&oacute;n period&iacute;stica a secas y la afici&oacute;n por el rock. En realidad, tambi&eacute;n me gustaba mucho la historia (particularmente la historia argentina), as&iacute; como la actualidad pol&iacute;tica, las cr&oacute;nicas sociales, las epopeyas deportivas y mucho, pero mucho, la poes&iacute;a, la literatura y las historietas. Creo que lo que inclin&oacute; inicialmente la balanza para el lado del periodismo de rock &ndash;luego ya Espect&aacute;culos y Cultura&ndash; es que imaginaba cierta relativa mayor autonom&iacute;a respecto a los condicionamientos que ya por entonces detectaba en el periodismo pol&iacute;tico. Viv&iacute;amos el menemismo. Por supuesto, era adolescente y ve&iacute;a todo en t&eacute;rminos muy exagerados y dram&aacute;ticos, con pocos matices. Pero conociendo lo que despu&eacute;s pas&oacute; con el llamado &ldquo;periodismo militante&rdquo; y toda esos posicionamientos acr&iacute;ticos y falsamente morales, teniendo que responder favorablemente a ese relato k bajado de antemano, agradezco haber tomado otro rumbo.
    </p><p class="article-text">
        - <strong>&iquest;Ten&iacute;as referentes? </strong>
    </p><p class="article-text">
        - En la adolescencia, las notas de <strong>Pablo</strong> <strong>Schanton</strong>, <strong>Fernando</strong> <strong>Garc&iacute;a</strong>, <strong>Ernesto &ldquo;Conejo&rdquo; Martelli</strong> y <strong>Jos&eacute;</strong> <strong>Bellas</strong> en el S&iacute;! me abrieron todo un nuevo mundo de posibilidades; un periodismo l&uacute;dico, te&oacute;rico, que incorporaba formatos y recursos de otras &aacute;mbitos para llegar de manera m&aacute;s sorprendente y reveladora a aquello sobre lo que quer&iacute;a conocer y aprender. Luego, ya en mi primera juventud, cuando arranqu&eacute; la facultad y empec&eacute; a comprar el Suplemento No, Radar, la <em>Inrockuptibles</em>, cada tanto la <em>Rolling Stone</em> y antes <em>Revolver</em>, sum&eacute; las notas de los periodistas j&oacute;venes de aquella &eacute;poca: <strong>Pablo</strong> <strong>Plotkin</strong>, <strong>Santiago Rial Ungaro</strong>, <strong>Mariana Enr&iacute;quez</strong>, <strong>Mart&iacute;n</strong> <strong>P&eacute;rez</strong> &ndash;tambi&eacute;n era fan de sus programas &ldquo;M&uacute;sica Cretina&rdquo; y &ldquo;Lo que m&aacute;s me gusta hacer&rdquo; en <em>Supernova</em>&ndash;, <strong>Cristian</strong> <strong>Vitale</strong>, <strong>Roque</strong> <strong>Casciero</strong>, <strong>Esteban</strong> <strong>Guille</strong> <strong>Pintos</strong>, <strong>Javier</strong> <strong>Aguirre</strong>, <strong>Gustavo</strong> <strong>&Aacute;lvarez</strong> <strong>N&uacute;&ntilde;ez</strong>, <strong>Mariano</strong> <strong>del Mazo</strong>, <strong>Sebasti&aacute;n</strong> <strong>Ramos, Oscar Jalil, Caro</strong> <strong>Tafoni</strong> y seguramente alguno m&aacute;s que me estoy olvidando. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;Qu&eacute; te sedujo del oficio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - La mayor&iacute;a de quienes te nombr&eacute; pertenecen a la generaci&oacute;n inmediatamente anterior a la m&iacute;a, los que hoy transitan los cincuenta. Visto a la distancia, creo que ellos, como generaci&oacute;n, hicieron el mejor periodismo de rock que hubo en la Argentina. Subieron la vara de los que los precedieron y la dejaron en una altura que los que vinimos despu&eacute;s no pudimos superar o quiz&aacute; solo ocasionalmente. Todos ellos me proporcionaron un acercamiento personal, una mirada propia, acompa&ntilde;ada por una buena escritura, a la cultura rock, sus fen&oacute;menos y sus discos. 
    </p><p class="article-text">
        La primera nota como periodista <strong>Strassburger</strong> la firma en 2003, una cr&oacute;nica sobre el Quilmes Rock que sali&oacute; en la revista <em>G7</em>. Desde ese d&iacute;a ha escrito para varias publicaciones &ndash;Radar de <em>P&aacute;gina/12</em>, S&aacute;bado de <em>La Naci&oacute;n</em>, suplementos de espect&aacute;culos de <em>Clar&iacute;n </em>y <em>Tiempo Argentino</em>, el suplemento <em>No</em>, <em>La Mano</em> y <em>El Acople.com</em>, entre otras&ndash; pero siempre con una premisa: seguir las huellas de esos que abrieron la puerta a un nuevo modo de mirar el mundo a trav&eacute;s de escribir alrededor de las canciones.
    </p><p class="article-text">
        En el medio, <strong>Strassburger</strong> ha editado dos libros donde la escala po&eacute;tica se rinde a sus desvelos y remembranzas. Primero, <em>Ahora o no</em> (Nul&uacute; Bonsai, 2017), donde rescata ciertas figuras que lo han marcado: desde cl&aacute;sicos como <strong>Bob Dylan</strong> y <strong>Bruces Springsteen</strong> a <strong>Andr&eacute;s Calamaro </strong>y<strong> Celeste Carballo</strong>, desde los hermanos <strong>Esteban </strong>y<strong> Santiago Rial Ungaro</strong> (<strong>Perdedores</strong> <strong>Pop</strong>) y los <strong>107 Faunos</strong> a <strong>Ricardo Dar&iacute;n</strong>. Y hace poco, el citado <em>Tu &iacute;dolo es mi &iacute;dolo</em>, en el que podemos seguir el latido de una generaci&oacute;n, la que creci&oacute; a la luz borrosa del grunge y los castigos meritocr&aacute;ticos del menemato.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;Cu&aacute;l ser&iacute;a tu definici&oacute;n de ser periodista de rock? (Recuerdo esa que le&iacute; en una entrevista que te hizo </strong><a href="https://www.pagina12.com.ar/67094-observador-participante" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Julia Gonz&aacute;lez</strong></a><strong>: &ldquo;El periodismo de rock es una forma de ser que, una vez que te sucedi&oacute;, no se te va m&aacute;s&rdquo;)</strong>
    </p><p class="article-text">
        - No recordaba esa definici&oacute;n. Me sigue gustando. Creo que un periodista de rock tiene un riesgo que es volverse la versi&oacute;n musical del ejercicio m&aacute;s plano del periodismo deportivo. Ese que determina t&aacute;cticas, contabiliza c&oacute;rners, advierte sobre huecos en la defensa o pide por un lateral m&aacute;s incisivo. De la misma manera se puede ejercer el periodismo de rock &ndash;y no digo que no tenga que existir (alguien lo tiene que hacer) y que no pueda ser ejercido de manera profesional&ndash; pero a m&iacute;, eso, siempre me aburri&oacute; bastante y ahora m&aacute;s. Por eso, de entrada, me gust&oacute; m&aacute;s ese otro periodismo de rock, tal vez m&aacute;s pretencioso, aunque sin duda tambi&eacute;n m&aacute;s entretenido y audaz, cercano a la sociolog&iacute;a, a la poes&iacute;a, a la fenomenolog&iacute;a, a la cr&oacute;nica vital. Por otro lado, hay una clase de periodista de rock que desde muy temprano no quise ser: es el que te dice desde un lugar casi policial lo que est&aacute; bien y lo que est&aacute; mal. En <em>Ahora o no</em>, un libro que saqu&eacute; en 2017, escrib&iacute;: &ldquo;En la cr&iacute;tica de rock, siempre prefer&iacute; la que apela a lo sensorial y al linaje cultural que aquella que jerarquiza entre bueno y malo seg&uacute;n criterios endog&aacute;micos. Pocas cosas me aburren m&aacute;s que una conversaci&oacute;n de periodistas separando la paja del trigo. Ese p&uacute;lpito. Esa alarma que suena indignada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Con el Festipulenta y el programa de radio &ldquo;La hora pulenta&rdquo; en FM Nacional Rock te volviste un vocero de cierto indie, entre la movida platense y los grupos porte&ntilde;os que nac&iacute;an con el nuevo siglo. En esta intervenci&oacute;n, &iquest;hab&iacute;a que embarrarse, bajar a los tugurios para seguir interpelando ya no solo a los lectores sino tambi&eacute;n al p&uacute;blico de rock?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Hacer el Festipulenta, definitivamente, me proporcion&oacute; un saber y entendimiento sobre &ldquo;el hecho de rock&rdquo;, que solo con el periodismo hubiera sido imposible adquirir. Todo lo relacionado a producir una fecha &ndash;arreglar con los lugares, con las bandas, organizar, difundir, prever y, m&aacute;s importante de todo, otorgarle una m&iacute;stica y un aura al evento para que sea, adem&aacute;s de una sucesi&oacute;n de recitales, un acontecimiento, una intervenci&oacute;n cultural, ese toque especial que lo haga memorable&ndash;, son cosas sobre las que los periodistas suelen escribir, pero tal vez no llegan a comprender bien c&oacute;mo se consigue. Lo pueden identificar cuando sucede, pero es dif&iacute;cil que puedan conocer su g&eacute;nesis. Y no est&aacute; mal, son roles diferentes. Sin embargo, con el Festipulenta, <strong>Nico (Lantos)</strong> y yo pudimos aprehender algo de todo eso y usarlo para nuestras vidas, algo que como meros periodistas dif&iacute;cilmente hubi&eacute;semos podido acceder.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- En redes sociales como X (@lowfirocker) ten&eacute;s arrastre, tu palabra se amplifica. &iquest;Es hora de ensuciarse las manos en el tiempo hist&oacute;rico que nos toca vivir?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Creo que hay que hablar de lo que entusiasma y apasiona, pero con fundamento. S&eacute; que conciliar ambas cosas no siempre es posible. En ese caso, la opci&oacute;n odiador con humor, que a veces encuentro en algunas cuentas de Twitter (hoy X), me parece mejor que la de bancador sin argumento. La cr&iacute;tica cultural hist&oacute;ricamente se ha beneficiado mucho de los odiadores con gracia, de los haters con humor. Eso s&iacute;: tienen que tener ese plus. El resentimiento o enojo puro debilita y quita brillo a todo buen planteo ulterior.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- He le&iacute;do varias veces una suerte de programa en tu mirada del mundo (del rock): &ldquo;pol&iacute;tica y amor&rdquo;. &iquest;C&oacute;mo ser&iacute;a ese programa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Es que la pol&iacute;tica puede ser muy inspiradora. Lo es, de hecho. El tema es cuando se la asfixia con mandatos que no son de todos sino de un sector social espec&iacute;fico, supuestamente m&aacute;s formado y preparado. Ah&iacute; es cuando la pol&iacute;tica deja de ser inspiradora y luminosa para ser enojosa, castradora y hasta gorila, que es lo que supuestamente este sector busca combatir (se vuelven gorilas combatiendo a los gorilas). Cuando ocurre eso, prefiero a un apol&iacute;tico toda la vida. Por los dem&aacute;s, no hay un programa. S&iacute; me pas&oacute; que la pol&iacute;tica me inspire y me una a una persona; que se mezcle el amor con el inter&eacute;s por la pol&iacute;tica en un v&iacute;nculo. Que me enamore el compartir profundamente la visi&oacute;n de la historia, las cosas del pa&iacute;s, la admiraci&oacute;n por ciertas figuras. Cuando pasa eso, sent&iacute;s que toc&aacute;s el cielo con las manos. Pero creo que ten&eacute;s que ser joven. De grande es m&aacute;s dif&iacute;cil.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;D&oacute;nde encontr&aacute;s hoy periodismo de rock?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Creo que hoy parte importante del m&aacute;s interesante periodismo de rock ocurre desperdigado en las redes y por ese lado est&aacute; lejos de haberse extinguido; s&iacute; cambi&oacute; de soporte, relevancia o sustento &ndash;ya no hay m&aacute;s sustento&ndash;; y para apreciarlo exige estar atento. Por eso hoy encuentro mucho periodismo de rock en formato de posteos en redes, principalmente en Facebook. Aunque parezca mentira, se ha convertido en EL lugar donde viene aflorando una especie de &ldquo;columnismo&rdquo;, mezcla de coyuntura, cotidianeidad y biograf&iacute;a, que es deudor del mejor periodismo de rock. En ese plan, sigo los posteos de <strong>Mart&iacute;n P&eacute;rez</strong> y sus micros de <em>M&uacute;sica Cretina</em> que siempre me derivan a zonas de inter&eacute;s que descubro o ten&iacute;a olvidadas, los de <strong>Franco Varise</strong>, <strong>Mart&iacute;n Graziano</strong>, <strong>Gustavo &Aacute;lvarez N&uacute;&ntilde;ez </strong>y <strong>Valent&iacute;n Prieto</strong>, m&uacute;sico rosarino que me parece de los m&aacute;s l&uacute;cidos e inteligentes a la hora de hablar de m&uacute;sica. Por lo dem&aacute;s, trato de no perderme ninguna nota de <strong>Santi Rial Ungaro</strong>, que aparte de letrista y cantante genio, es un escritor cultural &uacute;nico con una mirada alucinada. Alguien que construye su propia agenda de inter&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>- En tus dos libros vas desde la mirada del periodista al regocijo del fan. &iquest;Te hiciste periodista de rock porque estabas fascinado o estabas fascinado porque te hiciste periodista de rock?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - La fascinaci&oacute;n siempre viene primero, para todo. El resto puede esperar.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Nuestro pr&oacute;ximo invitado es Pipo Lernoud</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gustavo Álvarez Núñez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/soy-parte-del-mar/juan-manuel-strassburger-puente-generacional_132_11882343.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Dec 2024 03:00:13 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9f3d3c28-bdfe-41a2-b8d9-5792033aa8d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_1107503.jpg" length="439676" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9f3d3c28-bdfe-41a2-b8d9-5792033aa8d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_1107503.jpg" type="image/jpeg" fileSize="439676" width="1403" height="789"/>
      <media:title><![CDATA[Juan Manuel Strassburger, el puente generacional]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9f3d3c28-bdfe-41a2-b8d9-5792033aa8d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_1107503.jpg" width="1403" height="789"/>
      <media:keywords><![CDATA[rock argentino,Periodismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Laura Ramos, la cronista cool del rock]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/soy-parte-del-mar/laura-ramos-cronista-cool-rock_132_11726925.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/324daf1d-c122-4556-b6a2-edc4a6f18979_16-9-discover-aspect-ratio_default_1103693.jpg" width="4530" height="2548" alt="Laura Ramos, la cronista cool del rock"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde "Buenos Aires me mata", su columna semanal en el suplemento Sí! de Clarín, impuso una mirada personal -entre la biografía, la crítica y la infidencia- para explorar la cultura subterránea de fines de los años 80.</p></div><p class="article-text">
        <strong>- Tus cr&oacute;nicas generaban embeleso, &iquest;eras consciente del suceso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - CERO. Cre&iacute;a que no me le&iacute;a nadie.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;En may&uacute;sculas, as&iacute; resalta la escritora y periodista <strong>Laura Ramos</strong> (Ciudad de Buenos Aires, 1960) la sorpresa ante la identificaci&oacute;n y fervor que concit&oacute; en una masa impresionante de lectores su columna <em>Buenos Aires me mata</em> en el <em>Suplemento S&iacute;!</em> del diario <em>Clar&iacute;n</em> all&aacute; a fines de los a&ntilde;os 80. Un &eacute;xito que se vio plasmado en el libro hom&oacute;nimo, editado por Sudamericana en 1993, y llevado al cine en 1997 con direcci&oacute;n de <strong>Beda Docampo Feij&oacute;o</strong> y protagonizado por el espa&ntilde;ol <strong>Imanol Arias</strong> (seg&uacute;n Ramos, &ldquo;super&oacute; a <em>Mujeres amazonas en la luna</em>, considerada la peor pel&iacute;cula de la historia del cine&rdquo;). Sin olvidar el otro altar de la literatura en clave rockera que fue <em>Corazones en llamas</em> (Clar&iacute;n-Aguilar, 1991), escrito a cuatro manos con la periodista <strong>Cynthia Lejbowics</strong>, que lleva once reediciones y m&aacute;s de sesenta mil ejemplares vendidos.
    </p><p class="article-text">
        - <strong>En tu columna </strong><em><strong>Buenos Aires me mata</strong></em><strong> tejiste un cruce entre diversos g&eacute;neros literarios &ndash;biograf&iacute;a, ensayo, reflexi&oacute;n cr&iacute;tica y autobiograf&iacute;a&ndash; que ahora se ha naturalizado, pero en su momento no era algo tan habitual.</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Creo que lo que ten&iacute;a claro era que quer&iacute;a investigar una Buenos Aires inexplorada, la ciudad que lat&iacute;a bajo la superficie (&iexcl;post dictadura!) en los s&oacute;tanos, en las trastiendas de los bares, en las periferias de la cultura, en los ba&ntilde;os p&uacute;blicos, en los chismes, en la frivolidad. Quer&iacute;a hacer unos cuadros de costumbres <em>alla</em> <strong>Arlt</strong> que se subordinaran completamente a mi subjetividad, a mi mirada caprichosa, sentimental, que pod&iacute;a incluir bocetos de moda, miradas pol&iacute;ticas, man&iacute;as por el detalle; en suma, ten&iacute;a una necesidad de explorar escenas que me conmovieran, que me sacudieran.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;De qu&eacute; modo encaraste ese acercamiento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Para que tuviera mi impronta ten&iacute;a que imprimirle de alguna manera mi ser, mi pensamiento, ten&iacute;a que construir una lengua. Hasta ese momento yo nunca hab&iacute;a escrito ficci&oacute;n, solo notas period&iacute;sticas m&aacute;s o menos est&aacute;ndar. De modo que me dej&eacute; llevar por mi m&aacute;quina de escribir, que para mi sorpresa empez&oacute; a dejar fluir los tics, los modos, las estructuras sint&aacute;cticas de las traducciones que me hab&iacute;an alimentado desde mi infancia. Porque si bien no era una escritora, era una lectora bestial, una madame <strong>Bovary</strong> incorruptible en cuanto a compromiso con la literatura: porque la literatura era, fue y sigue siendo, para m&iacute;, m&aacute;s grande que la vida. Pero como era una lectora cipaya, no ten&iacute;a incorporada la lengua espa&ntilde;ola original, sino que le&iacute;a traducciones.
    </p><p class="article-text">
        Si le pregunt&aacute;semos a Ramos si en esos inicios de <em>Buenos Aires me mata</em> hab&iacute;a un plan, un prop&oacute;sito. Un horizonte. Una suma de herramientas para componer esa imagen tan fuerte y tan seductora que desprend&iacute;a su figura en la noche, ella negar&aacute; todo. En todo caso, surgir&aacute; que no hab&iacute;a un personaje, sino una deriva benjaminiana que inclu&iacute;a esa pizca detectivesca necesaria para enfrentarse al misterio, a lo insondable.
    </p><p class="article-text">
        - Yo peregrinaba por los bares, s&oacute;tanos y discotecas con mi mejor amiga <strong>Victoria</strong> <strong>Lescano</strong> &ndash;ahora la mejor periodista de moda argentina&ndash; en busca de aventuras, en busca de los animales fant&aacute;sticos de la <strong>Nave</strong> <strong>Jungla</strong>, de las perfo de <strong>Omar</strong> <strong>Chab&aacute;n</strong> en <strong>Cemento</strong>, de los guisos de lentejas y los desfiles linyeras de <strong>Sergio De Loof</strong> en el bar <strong>Bolivia</strong>. Nos dej&aacute;bamos fascinar. &Eacute;ramos dos provincianas en Par&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;Y qu&eacute; hab&iacute;a detr&aacute;s de esa exploraci&oacute;n nocturna?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Las novelas que le&iacute;a &ndash;de <strong>Thomas Mann</strong>, todas las <strong>Bront&euml;</strong>, casi todo <strong>Balzac</strong>, casi todo <strong>Dickens</strong>, los rusos, la literatura de moda del siglo XX que me transmitieron mis padres, como <strong>Andr&eacute;</strong> <strong>Malraux</strong>, <strong>Roger Martin du Gard</strong>, <strong>Erskine</strong> <strong>Caldwell</strong>, <strong>Romain</strong> <strong>Rolland</strong>, hasta <strong>Jean Valtin</strong>, y la m&iacute;a, como <strong>Jane Austen</strong>, <strong>Louisa May Alcott</strong>, <strong>Stevenson</strong>, <strong>Salgari</strong>&ndash; muchas veces introduc&iacute;an, por ejemplo, el g&eacute;nero epistolar, y yo saqueaba &ndash;al principio de modo inconsciente, luego consciente&ndash; de all&iacute;. <em>La monta&ntilde;a m&aacute;gica</em> estaba m&aacute;s presente en <em>Buenos Aires me mata</em> que los autores cool que reverenciaba el rock como <strong>Allen Ginsberg</strong>, <strong>Kerouac</strong> o <strong>William</strong> <strong>Burroughs</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;C&oacute;mo constru&iacute;as tus textos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Ten&iacute;a claro que el tema &ndash;una presentaci&oacute;n del ignoto grupo <strong>Alphonso S&rsquo;Entrega</strong> en un s&oacute;tano, por ejemplo&ndash; no era tan importante como la forma, la gram&aacute;tica, los giros, el tono de la escritura. Y el d&iacute;a en que me di cuenta de que hab&iacute;a empezado, sin pensar, una frase con un: &ldquo;Amigos m&iacute;os&rdquo; &ndash;el mismo &ldquo;amigos m&iacute;os&rdquo; de una novela de <strong>Thomas</strong> <strong>Mann</strong>&ndash;, entend&iacute; que todas las lecturas de mi infancia estaban tomando cuerpo, que estaba escribiendo sobre el punk como si fuera una novela decimon&oacute;nica y la dej&eacute; desarrollar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- Lo ap&oacute;crifo es un tema que siempre te interes&oacute;. &iquest;En cu&aacute;nto de lo que viste y o&iacute;ste meti&oacute; la cola lo ap&oacute;crifo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Creo que lo ap&oacute;crifo me lo inocularon los cursos que tom&eacute; con el megagenial escritor <strong>Luis Chitarroni</strong>, mi maestro, una especie de especialista de lo ap&oacute;crifo. &Eacute;l me introdujo en <strong>Nabokov</strong> y sus falsedades literarias y nunca pude salir del todo de ese mundo. Por lo dem&aacute;s, este chitarronismo calzaba perfecto con el mundo fantasma de mis padres. Como muchos trotskistas de aquella &eacute;poca, ellos viv&iacute;an en departamentos alquilados con garant&iacute;as fantasmas, creaban imprentas fantasmas, editoriales fantasmas, escuelas de periodismo fantasmas. Lo ap&oacute;crifo era su modo de intervenci&oacute;n en el mundo capitalista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;C&oacute;mo hiciste para dar con joyas donde muchos por ah&iacute; ve&iacute;an basura?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Porque &eacute;sa es mi &uacute;nica cualidad, mi mirada extranjera, por haber provenido de un hogar completamente fuera del sistema como era el hogar que nos construy&oacute; mi madre a mi hermano y a m&iacute;. Mi madre (<strong>Faby Carvallo</strong>) &ndash;considerada por los intelectuales uruguayos del a&ntilde;o 40 la inspiraci&oacute;n de la <strong>Maga</strong> cortazariana&ndash; era de una bohemia extrema, adorable y bastante lumpen: nuestra casita de la infancia era una especie de <strong>Woodstock</strong> montado en un kibutz, algo as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Yo proven&iacute;a de un mundo interior hecho de lecturas y de una adolescencia que arranc&oacute; con drogas de &eacute;poca y casas de <em>yunkis</em>, y termin&oacute; en un campo donde se refugi&oacute; mi padre de la dictadura militar, donde viv&iacute; sacando agua del pozo y leyendo los mil tomos de <strong>John Galsworthy</strong> con una vela, sin ver a nadie m&aacute;s que a la nueva familia de mi padre y a los dos o tres camaradas que viv&iacute;an en el campo.
    </p><p class="article-text">
        En su presentaci&oacute;n que escribi&oacute; para la revista <em>Anfibia</em>, podemos leer algo al respecto de ese particular clima familiar: &ldquo;Pas&oacute; su infancia en Montevideo, donde fue alimentada, entre otras cosas, con sopa de letras y pur&eacute; artificial. El nombre de guerra de su padre, el inventor del trotskismo de la izquierda nacional, era &lsquo;El Colorado&rsquo;, aunque se llamaba Jorge Abelardo Ramos. Durante el per&iacute;odo en el que su padre se refugi&oacute; en el campo mientras lo buscaba la dictadura militar, ella se gradu&oacute; como calificadora de leche vacuna y ejerci&oacute; el oficio en dos tambos de la provincia de C&oacute;rdoba&rdquo;. Un titular de una entrevista que le hicieron en la revista <em>Noticias</em> en 2018 es elocuente: &ldquo;Entregu&eacute; mi infancia a la revoluci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;Qu&eacute; te brind&oacute; el universo del rock?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Me dio la sensaci&oacute;n genial de que cualquier cosa era posible. El rock hab&iacute;a desarmado todas las jerarqu&iacute;as, y para m&iacute;, que me hab&iacute;a pasado la vida como una marginada del sistema, sentir que esos marginados pod&iacute;amos formar parte de algo, construir algo, un mundo propio, de alguna manera impenetrable para la gente del establishment, era un alivio tremendo.
    </p><p class="article-text">
        En tanto, m&aacute;s ac&aacute; en el tiempo, Ramos se ha encargado de desempolvar ciertos fen&oacute;menos vinculados con el mundo de las mujeres en el siglo XIX. Desde hace unos a&ntilde;os viene descollando alrededor de historias y situaciones que ocurrieron hace mucho y all&aacute; a lo lejos. <em>Infernales: la hermandad Bront&euml; </em>(Taurus, 2018) y <em>Las se&ntilde;oritas </em>(Lumen, 2021) son dos diamantes que brillan en cualquier biblioteca que se precie.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;Cu&aacute;l es tu relaci&oacute;n con el pasado? </strong>
    </p><p class="article-text">
        - En alg&uacute;n sentido no cambi&eacute;. Segu&iacute; investigando en mundos enterrados en s&oacute;tanos (ahora en s&oacute;tanos de bibliotecas). Me convert&iacute; en una especie de historiadora advenediza, o m&aacute;s bien en una detective macabra, una especie de profanadora de cad&aacute;veres de cementerios del siglo XIX. Con ese esp&iacute;ritu escrib&iacute; una biograf&iacute;a de las hermanas <strong>Bront&euml;</strong>, que fue, otra vez, un reencuentro con las lecturas de mi infancia. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Y despu&eacute;s vino <em>Las se&ntilde;oritas</em>, un libro sobre las maestras de <strong>Sarmiento</strong>. La investigaci&oacute;n hist&oacute;rica que hice para este libro me consumi&oacute; con una sevicia insana, fue una pasi&oacute;n que me devor&oacute;. Y descubr&iacute; la fiebre de encontrar materiales nunca antes tocados por historiadores. Fue muy emocionante saber que esos materiales, a trav&eacute;s de mis manos, de mi libro, se convertir&iacute;an en Historia, en la historia que se leer&iacute;a en las escuelas y en las universidades. En mito.
    </p><p class="article-text">
        Una vez terminados esos dos libros, Ramos se ha dedicado a intentar coser &ndash;&ldquo;con una aguja delicada y con hilos que se cruzan como en esos juegos de cordel&rdquo;, asegurar&aacute;&ndash; a aquella literatura del siglo XIX y de principios del XX que la form&oacute; con los nuevos modos de escritura (<strong>Mar&iacute;a</strong> <strong>Moreno</strong>, <strong>Mar&iacute;a</strong> <strong>Negroni</strong>, <strong>Leila</strong> <strong>Guerriero</strong>, su propia voz). &ldquo;Me encanta ese h&iacute;brido. De hecho mi escritora favorita ya no es <strong>Jane Austen</strong>, que era inglesa y nacida en el siglo XVIII, sino <strong>Sara Gallardo</strong>, argentina y del siglo XX&rdquo;, reconocer&aacute;. Aqu&iacute; y ahora se encuentra investigando los mundos privados de mujeres argentinas del siglo XX para su pr&oacute;ximo libro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;Qu&eacute; qued&oacute; de aquel romance con el mundo del rock?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - &iquest;Y nuestras vidas no son historias de viajes? &iquest;No estamos viajando siempre? A veces el rock se un&iacute;a demasiado a la idea de generaci&oacute;n, y eso de alguna manera lo limitaba. De ning&uacute;n modo quer&iacute;a ver al rock en el linaje del tango, en el sentido que el tango ten&iacute;a para los rockers de los a&ntilde;os 80, como un g&eacute;nero y una cultura de viejos. Cre&iacute;a que hab&iacute;a que seguir los nuevos sonidos, la nueva m&uacute;sica: la m&uacute;sica contempor&aacute;nea, la m&uacute;sica electr&oacute;nica, el nuevo folclore, las experimentaciones que fueran surgiendo. De hecho, la nueva m&uacute;sica fue asimilando al rock y evolucionando con el rock ya incorporado. Si me pregunt&aacute;s si estoy escuchando discos de rock, te puedo decir que prefiero la electr&oacute;nica latinoamericana: <strong>Nicolas Jaar</strong>, <strong>Mauricio</strong> <strong>Rebolledo</strong>, <strong>Ismael</strong> <strong>Pinkler</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nuestra pr&oacute;xima invitada: Gloria Guerrero.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gustavo Álvarez Núñez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/soy-parte-del-mar/laura-ramos-cronista-cool-rock_132_11726925.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Oct 2024 03:01:50 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/324daf1d-c122-4556-b6a2-edc4a6f18979_16-9-discover-aspect-ratio_default_1103693.jpg" length="14398969" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/324daf1d-c122-4556-b6a2-edc4a6f18979_16-9-discover-aspect-ratio_default_1103693.jpg" type="image/jpeg" fileSize="14398969" width="4530" height="2548"/>
      <media:title><![CDATA[Laura Ramos, la cronista cool del rock]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/324daf1d-c122-4556-b6a2-edc4a6f18979_16-9-discover-aspect-ratio_default_1103693.jpg" width="4530" height="2548"/>
      <media:keywords><![CDATA[rock argentino,Laura Ramos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Litto Nebbia, una reivindicación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/litto-nebbia-reivindicacion_129_10483597.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/09f938a1-7fd4-48d3-9efb-9fbfbcd202c9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Litto Nebbia, circa 1974."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor desbroza "Muerte en la catedral", disco central en la carrera del rosarino, cincuenta años después de su lanzamiento.  </p></div><p class="article-text">
        Ahora que la figura de <strong>Alberto Fern&aacute;ndez</strong> ha adquirido la carnadura pol&iacute;tica de un holograma (titilante), se ha abierto un espacio m&aacute;s propicio para escuchar, sin sus apolog&iacute;as, la voz de <strong>Litto Nebbia</strong>. A lo largo de casi cuatro a&ntilde;os, el presidente lo invoc&oacute; con desatino. Hizo de la glosa un <em>nonsense</em> del lenguaje estatal. Fern&aacute;ndez tom&oacute; la guitarra en ejercicio del poder&nbsp;y convirti&oacute; &ldquo;Solo se trata de vivir&rdquo; en&nbsp;rito evang&eacute;lico del optimismo. Le asign&oacute; adem&aacute;s p&uacute;blicamente a Nebbia un papel de un Yoda, decisorio en la construcci&oacute;n de su subjetividad y algo m&aacute;s. Lleg&oacute; a contarle al ocurrente animador <strong>Tom&aacute;s Rebord</strong> que no hab&iacute;a aprendido la &eacute;tica, pongamos, con Arist&oacute;teles, San Agust&iacute;n, Spinoza, Kant o Nietzsche. No, hab&iacute;an sido las canciones del rosarino las formadoras de sus ideas sobre el bien y el mal (y, por lo tanto, nos invita a inferir, el sustrato sonoro de sus decisiones ejecutivas). Cosm(&eacute;tica) de las autorepresentaciones. En fin.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto, lo relevante, es que <em>Muerte en la catedral</em> ha cumplido medio siglo. Y es acaso de lo mejor que ha grabado junto con <em>Melopea</em>, en 1974. Dos de los tesoros de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas de la m&uacute;sica popular argentina de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. <em>Muerte en la catedral</em> es un documento de &eacute;poca y, tambi&eacute;n, un objeto que toma distancia de la misma e invita a su recuperaci&oacute;n cr&iacute;tica. Nebbia ten&iacute;a entonces 25 a&ntilde;os y se hab&iacute;a separado ostensiblemente de su origen musical, es decir, <strong>Los Gatos</strong>. Sus tiempos de formaci&oacute;n fueron veloces, acompa&ntilde;ados del jazz (<strong>John Coltrane, Miles Davis, Cannonball Adderley),</strong> la figura tutelar de <strong>Rodolfo Alchurr&oacute;n,</strong> la MPB brasile&ntilde;a y una curiosidad siempre a flor de piel. Ese Litto era a su vez un joven atravesado por la lectura (&ldquo;y yo duermo aqu&iacute; en medio/ de los libros que no he le&iacute;do&rdquo;, canta en el primer tema del disco, &ldquo;Vals de mi hogar&rdquo;). Esa voluntad de ilustraci&oacute;n lo lleva a encomendar el arte de la tapa a P&eacute;rez Celis. Una pata en el rock, pensado en su ecum&eacute;nica amplitud, y otra afuera, en alianza r&iacute;tmica con el contrabajista <strong>Jorge &ldquo;Negro&rdquo; Gonz&aacute;lez</strong> y el baterista <strong>N&eacute;stor Astarita,</strong> dos emergentes de la escena jazzera. El &aacute;lbum fue grabado en apenas 40 horas en los estudios de RCA y en ocho canales, toda una novedad para Nebbia que supo aprovechar para darle frescura y precisi&oacute;n. Cont&oacute; con algunos invitados de lujo, como <strong>Gustavo Moretto</strong> (trompeta y tromb&oacute;n), <strong>Bernardo Baraj</strong> (saxos y flauta), <strong>Ciro Fogliatta</strong> (piano y &oacute;rgano) y <strong>Roque Narvaja</strong> (guitarra el&eacute;ctrica).
    </p><p class="article-text">
        El cincuentenario de <em>Muerte en la catedral </em>coincide con un libro m&aacute;s que pertinente. <em>Reflexiones de un hombre singular</em> es una larga conversaci&oacute;n de Nebbia con el periodista <strong>Pablo S. Alonso</strong>. A trav&eacute;s de sus p&aacute;ginas nos encontramos con un Litto reflexivo, desplegando un capital cultural que acumul&oacute; a lo largo de los a&ntilde;os y que se desgrana entre preguntas e intercambios infrecuentes sobre autores, contextos, t&eacute;cnicas de grabaci&oacute;n, coyunturas, escrituras e influencias. &ldquo;Nunca sabremos las razones de los que dicen esto&rdquo;, barrunta en relaci&oacute;n a aquellos que, como en esta columna, rescatan los discos del 73 y 74 por encima de una obra incesante y a veces discutible. Y recuerda que tanto <em>Muerte en la catedral </em>como <em>Melopea </em>fueron &ldquo;subestimados&rdquo; al editarse y solo &ldquo;sobrevalorados&rdquo; a la distancia. &ldquo;Creo que sucede lo mismo con el &aacute;lbum <em>Artaud </em>de Spinetta. En su momento, Luis no ten&iacute;a la m&iacute;nima posibilidad de cantar esas canciones a p&uacute;blico lleno, y ahora, todo el mundo ley&oacute; Artaud. As&iacute; es Buenos Aires&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Muerte en la catedral </em>nos sigue seduciendo desde el primer corte, el citado &ldquo;Vals de mi hogar&rdquo;. Prueba elocuente de que Nebbia pod&iacute;a ser un muy buen letrista (&iexcl;a los 25 a&ntilde;os!): &ldquo;All&iacute; est&aacute; mi camisa arrugada sobre la silla/ all&iacute; est&aacute;n los bizcochos y el mate sobre la mesa/ y aqu&iacute; est&aacute; mi cuerpo extendido/ dando tiempo a la poes&iacute;a&rdquo;. Un comienzo <em>folky </em>de inmediato desmentido por la armonizaci&oacute;n y el tipo de acompa&ntilde;amiento. El &oacute;rgano Hammond llena el espacio, es el instrumento que sutura mundos dispersos y sostiene la constataci&oacute;n del canto: &ldquo;porque la primavera rob&oacute; el verano&rdquo;. El<em> </em>&nbsp;<em>scat</em> tan nebbiano es ya ac&aacute; una marca, silabeo <em>aun </em>entra&ntilde;able.	
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-N0F6luHF89g-1843', 'youtube', 'N0F6luHF89g', document.getElementById('yt-N0F6luHF89g-1843'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-N0F6luHF89g-1843 src="https://www.youtube.com/embed/N0F6luHF89g?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Primaveras y veranos. Lo estacionario estaba tambi&eacute;n definido por las palabras que pod&iacute;an decirse p&uacute;blicamente. Matar era una. Que el verbo fuera el equivalente a la ponderaci&oacute;n en la jerga juvenil (&ldquo;este disco mata&rdquo;) es uno de los fondos sin fondos de ese periodo tan complejo y que corre peligro de ser pasado por el raso de un revisionismo procaz si se cumplen las profec&iacute;as de los encuestadores respecto a las elecciones del 22 de octubre.&nbsp;El t&iacute;tulo del disco que revisitamos lleva esa marca temporal en el sustantivo. Y no solo eso: en la muy roquera&nbsp;&ldquo;Dios es m&aacute;s&rdquo; se sue&ntilde;a, &ldquo;entre bostezo y bostezo&rdquo;, con Lady Macbeth, ep&iacute;tome shakesperiano de la violencia alucinada. En cuanto a su segundo corte, &ldquo;El revolver es un hombre normal&rdquo;.&nbsp;&iquest;Podr&iacute;a haberse llamado &ldquo;La <em>normalidad</em> de un hombre con rev&oacute;lver&rdquo; y el orden de los sintagmas no alteraba el significado? <em>Muerte en la catedral </em>llegaba a las disquer&iacute;as cuando <strong>Mario Eduardo Firmenich</strong>, en una entrevista de setiembre de 1973 a <em>El Descamisado, </em>la publicaci&oacute;n oficial de Montoneros, dec&iacute;a que el poder pol&iacute;tico brotaba de la boca de un fusil. 
    </p><p class="article-text">
        El jactancioso Pepe, de la misma edad que Nebbia, no ten&iacute;a a su m&uacute;sica en el radar (lo suyo hab&iacute;a sido en su formaci&oacute;n el folclore de vetas nacionalistas, <strong>Roberto Rimoldi Fraga,</strong> para ser m&aacute;s espec&iacute;ficos, como he tratado de demostrar en mi ensayo <em>Llevo en mis o&iacute;dos</em>). La sentencia le pertenec&iacute;a a <strong>Mao Zedong,</strong> quien invocaba la fuerza del fusil, a secas, como parte de un comentario sobre la guerra civil en China, reactualizado en 1938 a partir de la invasi&oacute;n japonesa. En los sesenta se incluy&oacute; el discurso completo en sus <em>Obras escogidas</em>, en el apartado &ldquo;Problemas de guerra y estrategia&rdquo;.&nbsp;La frase adquiere sin embargo dimensi&oacute;n mundial a partir de su inclusi&oacute;n en el <em>Libro Rojo</em> de Mao. Un compendio de aforismos que hac&iacute;a hablar a parte de la intelectualidad de izquierda. Si se repone toda la oraci&oacute;n, adquiere un matiz que Montoneros pasar&iacute;a por alto. &ldquo;Nuestro principio es que el Partido comanda el arma, y nunca se debe permitir que el arma mande al Partido&rdquo;. En <em>boca </em>de Firmenich aquello del ca&ntilde;o como fuente emanadora del poder anticipaba tormentas. <strong>Jos&eacute; Ignacio Rucci</strong>, en aquel setiembre, ni m&aacute;s ni menos. Problemas de <em>estrategia</em>. Y ese es el trasfondo latente de la canci&oacute;n de Nebbia, un joven que, le recuerda a Alonso, iba entonces de la ficci&oacute;n a la &ldquo;literatura pol&iacute;tica&rdquo; con total soltura. Litto canta contra toda ilusi&oacute;n: <em>La humanidad no fue lo que yo esperaba/ Ni siquiera lo que mi conciencia dictaba/ Larga es la realidad tan corta la justicia</em>
    </p><p class="article-text">
        El peso de semejante constataci&oacute;n (&ldquo;un poco hablo de que existe siempre un desequilibrio entre la realidad y la justicia&hellip; socialmente asistimos a hechos violentos que mucha gente termina acept&aacute;ndolos&rdquo;) se reviste de un en&eacute;rgico e inusual arreglo que lleva el perfume de <strong>Blood, Sweat &amp; Tears</strong>, <strong>Frank Zappa</strong> y el <em>wah wah</em> que es parte de su ADN en <em>Waka/Jawaka </em>y <em>The grand Wazoo</em>, como le se&ntilde;ala su entrevistador. Pero tambi&eacute;n habr&iacute;a que mencionar a Alma y vida, grupo traductor, en definitiva, de Blood, Sweat &amp; Tears. &ldquo;Le pasaba las melod&iacute;as a Moretto -muy buen m&uacute;sico y un tipo abierto- y &eacute;l las escrib&iacute;a y ajustaba t&iacute;mbricamente para las voces que se armaban&rdquo;. Llama la atenci&oacute;n el solo de Narvaja, de cierto perfume <em>harrisoniano.</em> Y lo pol&iacute;tico, entre esos cruces de cruces, que se vuelve un comentario sentimental. <em>Tu amor no fue lo que yo esperaba/ Ni siquiera lo que mi angustia deseaba.</em>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-JfmHBfXgFHA-8342', 'youtube', 'JfmHBfXgFHA', document.getElementById('yt-JfmHBfXgFHA-8342'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-JfmHBfXgFHA-8342 src="https://www.youtube.com/embed/JfmHBfXgFHA?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Ten&iacute;a, repito,&nbsp;25 a&ntilde;os. Solo basta repasar qu&eacute; hacen los pibes de edades similares en estos momentos de dispersi&oacute;n para dimensionarlo (los 50 a&ntilde;os que los separan se igualan en una pasmosa cifra: los argentinos tenemos el mismo poder de compra que en 1973 y m&aacute;s de 40% de pobres). <em>&nbsp;</em>Lo que sigue es &ldquo;Se&ntilde;ora muerte&rdquo;. Y si bien Alonso la pone en relaci&oacute;n con &ldquo;La mort&rdquo;, de <strong>Jacques Brel,</strong> &ldquo;Canci&oacute;n para mi muerte&rdquo;, de Sui Generis y &ldquo;Balada para mi muerte&rdquo;, de <strong>Astor Piazzolla </strong>y<strong> Horacio Ferrer,</strong> Nebbia se separa de ese corpus. Se siente -ins&oacute;litamente- m&aacute;s cerca de &ldquo;Siete notas de amor&rdquo;, de <strong>Los Panchos</strong> y &ldquo;Calendar Girl&rdquo;, de <strong>Neil Sedaka</strong>. Las referencias de Nebbia eran amplias, muy amplias, y ajenas para muchos de sus compa&ntilde;eros de ruta. Hablamos de un mel&oacute;mano vampiresco (indagaciones que lo pasearon por discotecas y hemerotecas para esculpirlo: no podr&iacute;amos decir lo mismo de Fern&aacute;ndez, un <em>fan</em> sin indicios de la enciclopedia port&aacute;til de su admirado cantautor: me cuesta imaginarlo escuchando al Coltrane de <em>Ascencion</em>). 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se&ntilde;ora muerte&rdquo; se destaca por su<em> melos</em>. El arreglo remite a la MPB brasile&ntilde;a. Al interior de la letra cohabitan el<em> </em>derrape y el hallazgo<em>. Ahora s&eacute; que mi muerte ser&aacute; igual que una canci&oacute;n/ Con todo el desarrollo de la composici&oacute;n.&nbsp;</em>Una muerte<em>, a&ntilde;ade, l&aacute;nguida y optimista, cual s&eacute;ptima mayor.</em> Desliz del cual nos sobreponemos gracias a la encantadora sobriedad de la secci&oacute;n Intermedia. <em>Piel de durazno/ Escalofr&iacute;os/ Gajos de fruta/ Semen/ Fruta madura/ Polen compartido/ &Aacute;rbol fecundo/ Que desenmascara el amor pr&oacute;digo</em> (Spinetta ser&iacute;a m&aacute;s austero y radical en &ldquo;Por&rdquo;, ese mismo 73, puro sustantivos. En un punto, secretamente, ambos dialogan).
    </p><p class="article-text">
        Hay algo en &ldquo;Se&ntilde;ora muerte&rdquo; que definir&aacute; la carrera de Nebbia. La inspiraci&oacute;n y el tropiezo. Cara y seca de un largu&iacute;simo repertorio que oscila entre la b&uacute;squeda y el automatismo. <em>Muerte en la catedral </em>se inclina hacia el primero de los polos. C&oacute;mo no sorprenderse ante la factura de &ldquo;El otro cambio, los que se fueron&rdquo;, desde el mismo instante que se despliegan los arpegios iniciales sobre el piano. &nbsp;&ldquo;Todo est&aacute; en orden/ como es costumbre&rdquo;. &iquest;No es acaso el reverso de lo <em>normal</em>? &ldquo;Si algo ha cambiado, eso es nosotros/ El otro cambio, los que se fueron&rdquo;. Perplejidad ante las partidas y, adem&aacute;s, una manera de evitar la palabra clivaje, &iquest;no? Hay algo de nostalgia tanguera tambi&eacute;n (&ldquo;el mismo humor con aire grotesco&rdquo; que &ldquo;sigue sonando en los cafetines&rdquo;). Y una certeza sobre el &ldquo;ayer&rdquo; que castiga. &ldquo;Muchos lo ve&iacute;an como un tema raro&rdquo;. Su t&iacute;tulo original, nos enteramos por el libro, era &ldquo;Tiempo de Arlt&rdquo;. Por entonces, Litto estaba &ldquo;muy metido&rdquo; con <em>Los siete locos</em>, <em>Los lanzallamas </em>y <em>El amor brujo. </em>Qu&eacute; bien canta Litto ac&aacute;, hasta en sus arrebatos en el registro agudo. Las cuerdas sostienen ese salto e irrumpe el tromb&oacute;n de Moretto con la melod&iacute;a del estribillo. Una joyita. Pasen y escuchen.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-5iGZRfWF07g-4142', 'youtube', '5iGZRfWF07g', document.getElementById('yt-5iGZRfWF07g-4142'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-5iGZRfWF07g-4142 src="https://www.youtube.com/embed/5iGZRfWF07g?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Este &aacute;lbum incluye, adem&aacute;s, las primeras colaboraciones de Nebbia con la poeta <strong>Mirtha Defilpo</strong>, cuya impronta ser&aacute; crucial a partir de <em>Melopea. </em>Ella estampa su firma en &ldquo;Mendigo de la luna&rdquo; y &ldquo;La operaci&oacute;n es simple&rdquo;. En cuanto a la primera, sobrevuela el fantasma de McCartney, aunque Litto dice haber preferido siempre a Lennon. Esos gustos, como ya se ha visto, no eran exclusivos y por eso la canci&oacute;n deja un abanico de mayores indicios, confesados por el mismo Nebbia: <strong>Burt Bacharach</strong>,<strong> Tom Jobin</strong>,<strong> Brian Wilson,</strong> la vers&aacute;til <strong>&iexcl;Laura Nyro</strong> (muy popular en EE.UU, muy desconocida en Argentina)! y, tempranamente, <strong>Milton Nascimento</strong>. La suya, insistimos, era una oreja amplia y gozosa. El modo de metabolizar esa experiencia en pocos minutos. El texto es atravesado por el mismo vector de buena parte del disco: <em>Condenado estoy por vida/ A ser muy sabio y tan triste/ Voy a morir/ Voy a morir, apresado. </em>
    </p><p class="article-text">
        Lo que nos lleva a la canci&oacute;n que le da el nombre al vinilo. Canci&oacute;n que funciona, otra vez, como sutil refutaci&oacute;n de aquel presente. Dicho de otra manera: lo que quedaba de optimismo despu&eacute;s de que se desatara la furia entr&oacute;pica en Ezeiza e irrumpiera con m&aacute;s elocuencia el culto a las armas. &iquest;Canci&oacute;n augur? Su autor lleg&oacute; a decir que detr&aacute;s de &ldquo;Muerte en la Catedral&rdquo; se esconde una certeza: &ldquo;nadie tiene m&aacute;s fe&rdquo;. Si nos apegamos a las propias expresiones de Nebbia, podr&iacute;a pensarse en espejo negativo de &ldquo;Yo tengo fe&rdquo;. Ah&iacute; donde <strong>Palito Ortega</strong> avizoraba que todo cambiar&iacute;a, los hombres, de modo <em>beethoveniano</em> cantar&iacute;an una canci&oacute;n universal a medida que se avanzaba hacia un &ldquo;mundo de justicia&rdquo; (olv&iacute;dense por un momento de las posteriores derivas del tucumano, esa canci&oacute;n reflej&oacute; como ninguna, desde fines de 72, el horizonte de expectativas antes de la pesadilla), Litto oteaba un conf&iacute;n de amargura. &ldquo;La gente protege su vida/ Siempre en nombre de Dios/ Y el p&aacute;jaro negro anuncia en su vuelo/ Un tiempo de tormenta&rdquo;. Cielo bruno, entonces. &ldquo;Y la espada brilla/ Ante la ca&iacute;da del rayo&rdquo;. Todas las premoniciones son de espanto. &ldquo;El clar&iacute;n estalla/ En la tarde esta vez/ Porque no habr&aacute; epopeya&rdquo;. &iquest;Qui&eacute;nes pod&iacute;an detectarlo? &ldquo;Muerte en la catedral&rdquo; languidece apegada al rock con su acompa&ntilde;amiento pulsado del bajo y la guitarra, y la pregunta sobre una posible salvaci&oacute;n. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo haremos?&rdquo;. El saxo la desdibuja porque no hab&iacute;a nada a mano para responder al interrogante. Y ese &ldquo;c&oacute;mo haremos&rdquo; nos vuelve con su perplejidad, como si los a&ntilde;os no hubieran transcurrido o se mordieran la cola. Si: algo no ha cambiado. Hubo repetici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ya sobre el final, &ldquo;Se&ntilde;ora vida&rdquo;, una confesi&oacute;n de partes. &ldquo;Hago lo mejor que puedo&rdquo;. Vaya si lo hizo en este caso. El disco es un acto de consecuencia.
    </p><p class="article-text">
        <em>AG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Abel Gilbert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/litto-nebbia-reivindicacion_129_10483597.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Sep 2023 03:01:12 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/09f938a1-7fd4-48d3-9efb-9fbfbcd202c9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="149284" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/09f938a1-7fd4-48d3-9efb-9fbfbcd202c9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="149284" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Litto Nebbia, una reivindicación]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/09f938a1-7fd4-48d3-9efb-9fbfbcd202c9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Litto Nebbia,Música,Música popular argentina,rock argentino,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Antonio Massa, el fotógrafo de los artistas que retrató la cultura a lo largo de 60 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/antonio-massa-fotografo-artistas-retrato-cultura-60-anos_1_9713077.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/98f488b0-c6ac-4811-902e-5173a98f878b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Antonio Massa, el fotógrafo de los artistas que retrató la cultura a lo largo de 60 años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una muestra en el centro porteño rescata por primera vez la obra de un personaje que inmortalizó con su cámara a Roberto Goyeneche, Osvaldo Pugliese, Mercedes Sosa, Sandro, Charly García y Fito Páez, entre muchos otros. Los detalles de una exhibición impactante.</p></div><p class="article-text">
        Inaugurada por estos d&iacute;as y disponible hasta marzo de 2023, la muestra &ldquo;Antonio Massa. Un obrero de la fotograf&iacute;a&rdquo; <strong>re&uacute;ne 80 im&aacute;genes, la mayor&iacute;a en blanco y negro, de artistas de folklore, tango, rock, el pop de la Argentina</strong> y de m&uacute;sicos del exterior, en la fotogaler&iacute;a del Teatro San Mart&iacute;n, en el centro porte&ntilde;o. Por primera vez se rescata la obra de un hombre, que en la actualidad tiene 87 a&ntilde;os y que acompa&ntilde;&oacute; a los artistas locales y extranjeros que visitaron el pa&iacute;s en las &uacute;ltimas seis d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El ic&oacute;nico beso del <em><strong>Polaco</strong></em><strong> Goyeneche</strong> a <strong>Osvaldo Pugliese</strong>, un Sandro in&eacute;dito que exhibe armas y monta caballos, <strong>Charly Garc&iacute;a</strong> a pura sonrisa, el cuerpo flameante del <em>Flaco</em> Spinetta, <strong>Fito P&aacute;ez</strong> pelilargo y arrodillado sobre el escenario, un desafiante Michael Jackson poseso en pleno recital, los Rolling Stones y los rostros juveniles de los Soda Stereo&rdquo; son algunas de las fotograf&iacute;as que se pueden ver, de manera gratuita, en la exhibici&oacute;n, seg&uacute;n informa la agencia <em>T&eacute;lam</em>.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1588630926141136899?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Pero no son las &uacute;nicas. Porque la muestra ofrece tambi&eacute;n la posibilidad de ver im&aacute;genes, en el hall central del teatro, tomadas por Jos&eacute; Luis, el hermano de Antonio, y por <strong>Catalina Serrano Massa</strong>, nieta del fot&oacute;grafo. Entonces, el recorrido se completa con fotos de bandas y solistas del rock argentino como <strong>Juan Carlos Baglietto</strong>, <strong>Luca Prodan</strong>, los Aut&eacute;nticos Decadentes y <strong>Fabiana Cantilo</strong>, mientras que en otro sector, como representante de la tercera generaci&oacute;n de la familia, se exhiben fotos de m&uacute;sicos de trap como <strong>Trueno</strong> y <strong>Cazzu</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Las fotograf&iacute;as de Massa, reunidas tambi&eacute;n en un imponente libro de 500 p&aacute;ginas, <strong>aparecieron a partir de la d&eacute;cada del '60 en distintas revistas y tambi&eacute;n fueron tapa de discos de los sellos Sony, Pollygram y RCA</strong>. Muchas de ellas fueron tomadas por el fot&oacute;grafo para Aerol&iacute;neas Argentinas, la aerol&iacute;nea de bandera, cuando los artistas viajaban desde el Aeroparque porte&ntilde;o, o cuando los m&uacute;sicos extranjeros llegaban al territorio argentino.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>Ella Fitzgerald</strong>, <strong>Louis Armstrong</strong>, <strong>Astor Piazzolla</strong> y <strong>Amelita Baltar</strong> saludando con los brazos en alto, enarbolando el pasaporte; una joven y sonriente <strong>Mercedes Sosa</strong> llegando con una caja con la leyenda de Panasonic, bolsos y abrigo a Buenos Aires, son solo algunas de las im&aacute;genes que el fot&oacute;grafo capt&oacute; para la aerol&iacute;nea de bandera&rdquo;, reconstruye <em>T&eacute;lam</em>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi abuelo nunca se encarg&oacute; de mostrar estas fotos, es la primera vez que lo hace. <strong>Dec&iacute;a que no ten&iacute;a tiempo para eso, y nunca dej&oacute; de trabajar</strong>, por eso titulamos a la muestra 'el obrero de la fotograf&iacute;a', le cont&oacute; Catalina Serrano Massa a la agencia. La fot&oacute;grafa fue la encargada de la curadur&iacute;a de la exposici&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8117487-3767-492b-9d6a-1a42465be538_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8117487-3767-492b-9d6a-1a42465be538_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8117487-3767-492b-9d6a-1a42465be538_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8117487-3767-492b-9d6a-1a42465be538_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8117487-3767-492b-9d6a-1a42465be538_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8117487-3767-492b-9d6a-1a42465be538_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e8117487-3767-492b-9d6a-1a42465be538_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Sandro fue uno de los músicos retratados por Antonio Massa."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Sandro fue uno de los músicos retratados por Antonio Massa.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Antonio o <em>Tuni</em>, como le dec&iacute;an en su familia, era el menor de ocho hermanos, hijo de un padre tabacalero y una madre ama de casa. <strong>Apasionado del deporte, lleg&oacute; a la fotograf&iacute;a de la mano de su hermano Eduardo, con las primeras c&aacute;maras industriales</strong>, cuadradas, con rollos de 120 mil&iacute;metros.
    </p><p class="article-text">
        Entre las im&aacute;genes que fueron tapas de disco, aparecen <strong>Valeria Lynch</strong>, <strong>Horacio Fontova</strong> abrazado a su guitarra, <strong>Lolita Torres</strong>, Los Fronterizos, Los Nocheros, <strong>Soledad Pastorutti </strong>y<strong> </strong>el d&uacute;o Pimpinela, entre otros.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sandro</strong>, con quien el fot&oacute;grafo forj&oacute; una amistad, es otra de las figuras que aparece entre las fotos que fueron tapas de disco del sello Sony. <strong>&ldquo;Sandro lo empez&oacute; a llamar directamente y, en una oportunidad, quiso mostrarle unas armas nuevas que hab&iacute;a comprado y de repente sucedieron las fotos, que son in&eacute;ditas&rdquo;</strong>, cuenta la curadora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La muestra podr&aacute; visitarse hasta el 26 de marzo de 2023, de martes a domingos de 14 a 20, en el Teatro San Mart&iacute;n, Avenida Corrientes 1530, CABA. La entrada es libre y gratuita.
    </p><p class="article-text">
        <em>MA con informaci&oacute;n de T&eacute;lam</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/antonio-massa-fotografo-artistas-retrato-cultura-60-anos_1_9713077.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Nov 2022 09:12:16 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/98f488b0-c6ac-4811-902e-5173a98f878b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1709813" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/98f488b0-c6ac-4811-902e-5173a98f878b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1709813" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Antonio Massa, el fotógrafo de los artistas que retrató la cultura a lo largo de 60 años]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/98f488b0-c6ac-4811-902e-5173a98f878b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Charly García,Fito Páez,rock argentino,Música,Fotografía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Madre sal: las mil vidas de Gabriela, pionera del rock argentino]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/madre-sal-mil-vidas-gabriela-pionera-rock-argentino_129_9305627.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b34d01e-ea58-4976-ac50-044a3365f66b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Madre sal: las mil vidas de Gabriela, pionera del rock argentino"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Viaje al inicio: Martín Rodríguez conversa con Gabriela, a la que casi nadie conoce por el apellido (Parodi) y el rock naciente. Parodi acaba de lanzar su libro 'Las mil vidas de Gabriela'.</p></div><p class="article-text">
        Gabriela Parodi. Desde su ventana se ven las copas de los &aacute;rboles de una plaza de Belgrano. Nos esperan dos tazas de caf&eacute; en una mesa redonda, y contra la pared una guitarra el&eacute;ctrica. Me present&oacute; al gran Pino Marrone &ndash;su compa&ntilde;ero por d&eacute;cadas&ndash;, a su hija Cecilia, y en el momento exacto en que termin&oacute; el saludo nos dejaron solos. Gabriela eligi&oacute; la altura de un departamento antiguo frente a una plaza para tener m&aacute;s cerca a los p&aacute;jaros que, como los caballos en los campos de su infancia, forman la breve zoolog&iacute;a de las letras de sus siete discos: el tesoro escondido&nbsp;(<em>Gabriela</em>, 1971;&nbsp;<em>Ubal&eacute;</em>, 1981;&nbsp;<em>Friendship</em>, 1983;&nbsp;<em>Altas planicies</em>, 1991;&nbsp;<em>Detr&aacute;s del sol</em>, 1997;&nbsp;<em>Viento rojo</em>, 2000 y&nbsp;<em>El viaje</em>, 2006).&nbsp;Su vida, le&iacute;da ahora, no aparenta la de una &ldquo;carrera profesional&rdquo;, sino un camino. La m&uacute;sica la fue encontrando. Ahora nosotros podemos encontrar a Gabriela con la reciente salida de&nbsp;<em>Las mil vidas de Gabriela</em>, por Marea Editorial.
    </p><p class="article-text">
        De arranque le confes&eacute; mi primer fanatismo con&nbsp;<em>Viento rojo</em>. Un disco on&iacute;rico, magn&eacute;tico, grabado en el 2000. Me sonaba a un desierto del oeste americano que ella conoci&oacute; al dedillo, aunque Gabriela ya viv&iacute;a ac&aacute;. Como si lo tuviera encima. Como si su vuelta fuera para llevarnos a otro lado. &ldquo;Un &aacute;lbum muy especial&rdquo;, me dice. Bajo una influencia principal:&nbsp;&ldquo;The Juliet Letters&rdquo;, un disco de Elvis Costello y el cuarteto de cuerdas Brodsky Quartet que&nbsp;le result&oacute; intrigante. &ldquo;De una belleza rara, qued&oacute; dando vueltas en mi cabeza durante a&ntilde;os. Y&nbsp;<em>Viento Rojo</em>&nbsp;viene de ah&iacute;. Quer&iacute;a algo que no tocase tierra, una nave flotante sin bater&iacute;a. Y me hizo pegar un buen estir&oacute;n como m&uacute;sica, crec&iacute;. Exponerme al concepto s&oacute;nico y a los distintos arreglos musicales de Bill Frisell fue poes&iacute;a para mis o&iacute;dos. Todav&iacute;a me sorprende la qu&iacute;mica natural que se produjo entre nuestros&nbsp;conceptos musicales.&rdquo; El resultado: un clima profundo y cinematogr&aacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        Pero el primero y legendario de sus discos talla su ingreso al honor de ser &ldquo;la pionera&rdquo;.&nbsp;<em>La primera mujer del rock</em>&hellip; Mil a&ntilde;os antes de los cupos, la primera plana rockera la rode&oacute; y grab&oacute; (Edelmiro Molinari, Emilio Del Guercio, Litto Nebbia, Le&oacute;n Gieco, Miguel y Eugenio). Se llamaba simplemente &ldquo;Gabriela&rdquo;. A&ntilde;o: 1972. Poncho y a caballo. En una de las fotos del interior del &aacute;lbum ella abraza una cabrita, Edelmiro la mira (tiene puesta una vincha blanca), y m&aacute;s atr&aacute;s, Emilio del Guercio, recostado sobre la montura del caballo tambi&eacute;n la observa con ternura. Gabriela &ndash;la bell&iacute;sima voz en &ldquo;Padre sol, madre sal&rdquo; de Color Humano&ndash; estaba alumbrando un planeta lejano en el sistema solar de ese rock naciente. &iquest;Qu&eacute; nac&iacute;a ah&iacute;? De fondo, el llano infinito de nuestra pampa. La ruralidad, clave subterr&aacute;nea de esos&nbsp;<em>otros a&ntilde;os setenta</em>, elecci&oacute;n de una cofrad&iacute;a que no cre&iacute;a siempre que hab&iacute;a un mundo nuevo por hacer sino uno viejo del que huir. Bendita fue entre esos m&uacute;sicos que hicieron su lujo sobre la materia musical. Podr&iacute;a ser llamada tontamente &ldquo;nuestra Joni Mitchell&rdquo; o &ldquo;nuestra Joan B&aacute;ez&rdquo; &ndash;las voces femeninas del folk&ndash;; <strong>Gabriela en cambio es un enigma largo, argentino, que vino ella misma a romper</strong>. Su apellido (Parodi), como tantas cosas en su vida, se traspapel&oacute;. Y la imagen de la pel&iacute;cula estrenada en febrero del 73, &ldquo;Rock hasta que se ponga el sol&rdquo;, el retrato de un festival BARock, tiene su voz, su cara escondida entre el pelo y el viento, mientras las estrofas de &ldquo;Campesina del sol&rdquo; que compuso su compa&ntilde;ero de entonces, Edelmiro Molinari, suenan la otra cara de la&nbsp;<em>patria liberada</em>: liberarse a s&iacute; mismos (el rock solt&oacute; su liebre lis&eacute;rgica). Misteriosa y prestigiosa, su reciente autobiograf&iacute;a pone en orden las cosas (y coincide con la publicaci&oacute;n de cuatro canciones de los setenta, &ldquo;Los simples&rdquo;, en un EP glorioso).
    </p><p class="article-text">
        <strong>My Generation</strong>
    </p><p class="article-text">
        Rock y militancia, Woodstock y Ezeiza. Ya vimos&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=llVDfNpBpg0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esta escena</a>&nbsp;en que Leb&oacute;n humildemente le para el carro a dos &ldquo;j&oacute;venes maravillosos&rdquo; armados. &ldquo;Si yo fuera otro tipo, te meto en cana&rdquo;. Pero veamos esta otra escena tambi&eacute;n. &iquest;D&oacute;nde suena la canci&oacute;n &ldquo;Post Crucifixi&oacute;n&rdquo; de Pescado Rabioso? Fue dicho: en la escena de tortura de la pel&iacute;cula &ldquo;Los Traidores&rdquo;, estrenada en 1973. En el s&oacute;tano. All&iacute;, Raymundo Gleyzer, un cineasta pol&iacute;tico vinculado al PRT, pone la m&uacute;sica del torturado. Deteng&aacute;monos en ese detalle. A&ntilde;os despu&eacute;s, en otra pel&iacute;cula no filmada justamente en la clandestinidad y estrenada en los primeros ochenta, &ldquo;Asesinato en el Senado de la Naci&oacute;n&rdquo; (un thriller pol&iacute;tico de Juan Jos&eacute; Jusid), se monta un peque&ntilde;o show del horror sobre el hist&oacute;rico crimen de la d&eacute;cada infame y trae para la cultura democr&aacute;tica un breve museo de la tortura policial: vemos submarinos y picanas filmados con crudeza. Pero ah&iacute;&nbsp;el torturador pone su m&uacute;sica: prende la radio para sacar la electricidad para la picana y suspira con la voz de Agust&iacute;n Magaldi (un santo invocado en vano para hacer doler). En su libro&nbsp;<em>Poder y desaparici&oacute;n</em>, Pilar Calveiro&nbsp;habla del efecto de la tortura (describe su propio padecimiento en la ESMA): un desdoblamiento, cuando ante tal umbral de dolor el torturado mira la escena &ldquo;desde arriba&rdquo;, como si estuviera ya fuera del cuerpo. Luis Alberto Spinetta canta en &ldquo;Post Crucifixi&oacute;n&rdquo; sobre ese mismo umbral cr&iacute;stico: &ldquo;Abr&aacute;zame, / Madre del dolor. / Nunca estuve tan lejos /&nbsp;de mi cuerpo&rdquo;. &iquest;Gleyzer sabe que Spinetta sabe lo que supo Calveiro? &iquest;El inconsciente de una &eacute;poca de tanta conciencia?&nbsp;<em>Nunca estuve tan lejos de mi cuerpo</em>. El rock es acupunturista.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-KCXw18wTZlY-6627', 'youtube', 'KCXw18wTZlY', document.getElementById('yt-KCXw18wTZlY-6627'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-KCXw18wTZlY-6627 src="https://www.youtube.com/embed/KCXw18wTZlY?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Los tiempos que conoci&oacute; Gabriela casada con Edelmiro Molinari (que lideraba&nbsp;<em>Color Humano</em>) les hab&iacute;an permitido el privilegio de vivir en Olivos, cerca de la quinta presidencial. Un d&iacute;a la represi&oacute;n despu&eacute;s de una marcha les inund&oacute; la peque&ntilde;a casa de gases lacrim&oacute;genos. Ese d&iacute;a pr&aacute;cticamente tomaron la decisi&oacute;n de irse. Ella le hab&iacute;a cantado a Edelmiro, &ldquo;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=BgxgH0iV34w" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Haz tu mente al invierno del sur</a>&rdquo;, versos directos en su canci&oacute;n, porque &eacute;l, violero infernal, quer&iacute;a irse al norte, conocer lo que quedaba de la costa Oeste americana, con sus restos vivos de contracultura y m&uacute;sica negra. Ese era mejor plan que las ca&iacute;das en cana (es notable el cap&iacute;tulo de Gabriela sobre su noche<em>&nbsp;cama adentro</em>&nbsp;en una comisar&iacute;a), o las revisiones del auto cada d&iacute;a que entraban a Capital y les pon&iacute;an la ametralladora en las costillas mientras revisaban un coche lleno de instrumentos para ver si ten&iacute;an &ldquo;otros fierros&rdquo;. A su modo la tesis de que el rock fue el &ldquo;hermano menor&rdquo; del militante, que escuchaba el terror de mam&aacute; y estaba dispuesto m&aacute;s a revolucionarse a s&iacute; mismo que a hacer la Revoluci&oacute;n, se podr&iacute;a basar en que una mirada rockera no naturalizaba ni maduraba la violencia pol&iacute;tica que la militancia s&iacute;. Y a la vez, &iquest;entre 1970 y 1982 se graban acaso un pu&ntilde;ado de discos de rock de los que podr&iacute;amos sacar m&aacute;s &ldquo;informaci&oacute;n&rdquo; de la &eacute;poca que en el folclore comprometido? Gleyzer tambi&eacute;n parec&iacute;a creer en eso. Digamos:&nbsp;en algunos de esos discos tal vez se puede encontrar m&aacute;s el sismo de los setenta que en otros &aacute;lbumes sazonados por el compromiso pol&iacute;tico expl&iacute;cito. &iquest;Qu&eacute; hay ah&iacute;, en esas cajas negras? &iquest;Menos mandatos ideol&oacute;gicos y sobresalto? El rock no ten&iacute;a un centro (&iexcl;una conducci&oacute;n!), pero se lee y oye en su contracultura mucho de lo que la militancia&nbsp;<em>oficialmente</em>&nbsp;desechaba en su &eacute;tica de combate: el miedo, la sexualidad, el viaje interior, la salvaci&oacute;n. As&iacute;, enchufados a la &eacute;poca sin filtro, podemos o&iacute;r que &ldquo;Blues del terror azul&rdquo; de Claudio Gabis o &ldquo;Pato trabaja en una carnicer&iacute;a&rdquo; del insuperable Moris ofrecen emociones &ldquo;completas&rdquo;, ojos para poder ver la ciudad entera.&nbsp;Tambi&eacute;n su cielo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;El comunismo result&oacute; complicado&rdquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Gabriela selecciona bien la cr&oacute;nica de ese tiempo. Un d&iacute;a le cay&oacute; al laburo Ana. Una chica que hab&iacute;a sido del flower power, &ldquo;de hecho sal&iacute;a con Daniel Ripoll&rdquo;, el director de revista&nbsp;<em>Pelo</em>. Ana ten&iacute;a acceso a los festivales, era una chica hermosa de la moda de esa &eacute;poca: capelinas gigantes, pesta&ntilde;as postizas. &ldquo;Pero cuando la vi ese d&iacute;a no la reconoc&iacute;. Ella se presenta y me dice: &lsquo;soy Ana&rsquo;. Se sent&oacute; un rato, se vino con una gran lista, quer&iacute;a que cantara en unos festivales militantes. Pero yo siempre tuve claro que soy una pensadora libre, no me gustaba ni me gusta que me traten como reba&ntilde;o, as&iacute; que le dije que no. Despu&eacute;s me enter&eacute; que desapareci&oacute; en la dictadura. Tan bella, pero ese d&iacute;a estaba descuidada, casi irreconocible.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Gabriela conoci&oacute; al Padre Mugica durante una&nbsp;amistad como un &ldquo;rayo fugaz&rdquo;  as&iacute; la nombra. &ldquo;&Eacute;l era como un p&aacute;jaro &ndash;dice&ndash; lleno de vida, de ideas. Cre&iacute;a profundamente que su misi&oacute;n era ayudar a los pobres. Nunca lo vi como un guerrero, ni como un violento. Era una persona extremadamente sensible e inteligente.&rdquo; Y se sinti&oacute; lejos de lo que describe como su &ldquo;transformaci&oacute;n&rdquo;. &ldquo;Personalmente, no cre&iacute; en la militancia ni en la lucha armada. Siempre sent&iacute; una enorme decepci&oacute;n con la pol&iacute;tica. Por eso me dio tristeza que una persona tan brillante como &eacute;l haya terminado&nbsp;de manera tan tr&aacute;gica. Que nos dejen pensar en libertad, y no como reba&ntilde;o de ovejas, me parece muy importante. Porque yo creo que la militancia termina en eso.&rdquo; Algo que resuena sobre la violencia pol&iacute;tica y sobre el l&iacute;mite de la pol&iacute;tica. Su viaje hacia el pasado hace el inevitable eco, a&uacute;n lejano, en la oscurana del presente.
    </p><p class="article-text">
        En la&nbsp;<a href="https://www.elviejotopo.com/topoexpress/todos-estamos-en-peligro/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&uacute;ltima entrevista</a>&nbsp;de Pasolini, horas antes de morir, en 1975, dijo: &ldquo;El agua sube, es un agua inocente, agua de lluvia, no tiene ni la furia del mar ni la maldad de las corrientes de un r&iacute;o. M&aacute;s, por la raz&oacute;n que sea no baja, sino que sube. Es la misma agua de lluvia de muchos poemitas infantiles y de las musiquillas del &lsquo;cantando bajo la lluvia&rsquo;. Pero sube y te ahoga. Si hemos llegado a este punto yo digo: no perdamos todo el tiempo en poner una etiqueta aqu&iacute; y otra all&aacute;. Veamos c&oacute;mo se desatasca esta maldita ba&ntilde;era, antes de que nos ahoguemos todos.&rdquo; &iquest;Las peores &eacute;pocas son aquellas en donde el mal no es tan f&aacute;cil de nombrar? Gabriela huy&oacute; de la Argentina. Su tierra es la m&uacute;sica, pero la m&uacute;sica es aire. Y las aves vuelan, tambi&eacute;n sus p&aacute;jaros.
    </p><p class="article-text">
        Volvi&oacute; a la Argentina en 1992. Gabriela va y vuelve de la m&uacute;sica, de su historia familiar, de su pa&iacute;s y de los pa&iacute;ses que conoci&oacute; por destino (su padre era un diplom&aacute;tico de carrera). Pero hay un punto nodal: el breve lapso de su vida como migrante clandestina en 1975. &ldquo;-Vente pa&rsquo; aqu&iacute;, &aacute;ndale pendeja!&rdquo;, le gritaron. Su trabajo consist&iacute;a, escribe, &ldquo;en pasar ocho horas dentro del Quality Control Department y asegurarme de que las camisas que llegaban a mis manos no tuvieran defectos&rdquo;. La f&aacute;brica se llamaba Kensington, en Pasadena, Los &Aacute;ngeles. Su nombre falso era Ina Hammoudi, una falsa iran&iacute;. Pero el que le grit&oacute;, &ldquo;un hombre petiso y fornido&rdquo;, la llev&oacute; arrastrando. &ldquo;Yo iba patinando sin saber por qu&eacute; ni ad&oacute;nde. En un rinc&oacute;n hab&iacute;a una caja de cart&oacute;n desvencijada. &ndash;Ag&aacute;chate, &eacute;ntrate ah&iacute; ahorita mismo y no salgas, &iquest;o&iacute;ste? &iexcl;Es que viene la migra, g&uuml;ey!&rdquo;. La polic&iacute;a ingres&oacute; a la f&aacute;brica. Nuestra &ldquo;campesina del sol&rdquo; toc&oacute; el nervio del volc&aacute;n: ella que conoci&oacute; el mundo de la mano de un padre diplom&aacute;tico, nunca hab&iacute;a estado tan lejos como esa tarde adentro de una caja con un nombre falso, rodeada de solidaridades espont&aacute;neas de otros indocumentados y en la pulpa de ese gusto fugitivo de lo latinoamericano. Podr&iacute;amos decir que en esa corrida mejicana Gabriela tom&oacute; su forma, la que contagia su m&uacute;sica: hacerse et&eacute;rea y aletear tambi&eacute;n los ritmos en esa nacionalidad forjada ah&iacute;, entre latinos. &ldquo;Viento rojo que ti&ntilde;es las sombras del desierto&rdquo;, canta. Gabriela naci&oacute; muchas veces.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;D&oacute;nde trabajabas cuando arrancaste ac&aacute; en los setenta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -En un lugar que se llama Drugstore, en Recoleta, donde iban todos los famosos, entre m&uacute;sicos, modelos. Quedaba por Jun&iacute;n, a una cuadra de las Heras. Una zona divina, donde ahora est&aacute;n todos los restaurantes. Era como una especie de galer&iacute;a grande, donde hab&iacute;a una boutique, la disquer&iacute;a y el restaurante. Un lugar muy divertido, muy bohemio, en el que el Gato Dumas empezaba a hacer sus primeros experimentos como chef de cocina. As&iacute; que lo conoc&iacute; mucho a &eacute;l tambi&eacute;n. Y yo trabajaba en la disquer&iacute;a como DJ. Me encantaba poner temas de acuerdo con el ambiente que hab&iacute;a. Trabaj&eacute; ah&iacute; por poco tiempo porque necesitaba la guita, obviamente. Habr&eacute; trabajado un a&ntilde;o, una cosa as&iacute;. Y el lugar sigui&oacute; despu&eacute;s de que yo me fui. Era un ambiente donde pod&iacute;as ver desde Tanguito hasta Tet&eacute; Coustarot.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-La palabra &ldquo;et&eacute;reo&rdquo;, que habl&aacute;bamos, atraviesa tu libro.</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Esto que dec&iacute;s de et&eacute;reo, que tambi&eacute;n se nota en mi m&uacute;sica, porque son como dos per&iacute;odos, uno m&aacute;s adolescente de rocanrol y el otro m&aacute;s chiquito, son todos hijos de diferentes edades. Yo amo a mis discos. Y lo et&eacute;reo se form&oacute; porque, de alguna manera, me escond&iacute; bajo mis propias alas. No me sent&iacute; bien recibida cuando llegu&eacute; de California y quise integrarme al grupo de m&uacute;sicos que eran amigos m&iacute;os, que igual les sigo teniendo cari&ntilde;o. Viv&iacute; un peque&ntilde;o rechazo, como que nadie quer&iacute;a escuchar mi experiencia. Y despu&eacute;s me di cuenta de que toda esa gente qued&oacute; atrapada ac&aacute;, en la dictadura. Muy pocos se fueron, no se fueron tantos. Al haber viajado tanto, me arm&eacute; mi mundo. Viv&iacute; sola. Eso se nota mucho en mis &uacute;ltimos discos. Mis primeros discos son m&aacute;s bien de rebeld&iacute;a, conectada con lo que estaba afuera. Despu&eacute;s fui buscando paz, ser&aacute; porque vengo de una generaci&oacute;n hippie. El amor y la paz son dos cosas muy importantes en mi vida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;C&oacute;mo ten&eacute;s presente que se aseguraban lo m&iacute;nimo en los setenta, no s&eacute;, un porro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Est&aacute;bamos todos fumados, pero era mucho m&aacute;s liviano. Era estar as&iacute;, y escuchar m&uacute;sica, no recuerdo drogas fuertes en ese momento. Por ejemplo, una persona como Rodolfo Garc&iacute;a, el baterista de Almendra, no tomaba nada. Capaz, un vino, s&iacute;, pero con eso se re&iacute;a. Hab&iacute;a dos o tres dealers que vend&iacute;an marihuana. Y en ese momento se consegu&iacute;a mucho de Paraguay. Esa era la droga del momento. No hab&iacute;a otras cosas m&aacute;s densas. Igual el LSD ya empezaba, pero no cualquiera lo tomaba, no se animaban. Yo lo prob&eacute; un par de veces en mi vida, y dije esto no es para m&iacute;. No lo necesito.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Vos viv&iacute;s en paz porque alcanzaste el prestigio. Quien&nbsp;gan&oacute; prestigio no persigue el premio.</strong>
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;. Todo el mundo tiene ambiciones, pero yo no tengo esa desesperaci&oacute;n que tiene mucha gente por llegar a algo. Ya llegu&eacute;, ya est&aacute;. Si me muero ma&ntilde;ana s&eacute; que tengo siete &aacute;lbumes y de eso estoy orgullosa. Y ahora tengo un libro que ten&iacute;a muchas ganas de escribir.<strong>&nbsp;</strong>Pero no quiero volver al pasado. Quiero ver hoy qui&eacute;n soy. Para eso tengo que tener tiempo para sentarme con mi guitarra, mi equipito y experimentar. Lo pienso hacer cuando termine esta locura de prensa del libro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Se suele decir de vos &ldquo;la primera mujer del rock&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Tanto la primera mujer del rock, como la palabra pionera, sobre todo la palabra pionera va a tener un significado diferente dependiendo a qui&eacute;n se lo preguntes. Y la verdad que tener que explicarlo una y otra vez me resulta algo trillado, monotem&aacute;tico. Obvio que hubo otras mujeres que dieron sonidos vocales antes que yo. Pero la &uacute;nica que realmente perteneci&oacute; a ese movimiento de rock progresivo de principios de los setenta y represent&oacute; a la mujer, la que se subi&oacute; al escenario con bandas puramente masculinas una y otra vez, fui yo. Y eso qued&oacute; registrado. Por eso siento injusto tener que defender esta posici&oacute;n. El principio de mi carrera en Argentina dur&oacute; muy poco: de 1971 a 1974. Despu&eacute;s me fui a vivir a California. Y por lo que recuerdo, la segunda y &uacute;nica mujer visible que qued&oacute; cantando y registr&oacute; sus propios temas en un &aacute;lbum suyo fue Carola Cutaia. Ella fue la segunda, yo fui la primera.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-En tus discos hay un viaje musical y original interesant&iacute;simo, &iquest;qu&eacute; influencias destac&aacute;s como principales?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Mi viaje musical fue largo. Como a muchos j&oacute;venes me encantaban Los Beatles. Mi mentora y modelo fue Joni Mitchell. Me gustaban los poetas como Leonard Cohen, Bob Dylan, la m&uacute;sica cl&aacute;sica. Tambi&eacute;n, el movimiento de compositores minimalistas como Steve Reich, Philip Glass, John Adams, que se dieron a conocer en los a&ntilde;os setenta y ochenta. Adem&aacute;s, me gustaban los experimentos con m&uacute;sica de ambiente de Brian Eno. Mi mente siempre estuvo abierta a todo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-</strong><em><strong>Las mil vidas de Gabriela</strong></em><strong>&nbsp;viene a cerrar una deuda. Rompe el misterio para muchos argentinos que redescubren tu obra y tu historia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Mi impulso fue dejar registro de mi paso por esta tierra. Con todo lo que eso significa y con todo lo que me toc&oacute; vivir. Mi hija me ven&iacute;a diciendo que mi vida deb&iacute;a ser contada. Y de paso, me importa contar qu&eacute; me pas&oacute;, porque siento que en mi propio pa&iacute;s hay demasiadas versiones sobre m&iacute; que no son ciertas. Quer&iacute;a contar mi verdad. Este tiempo digital ayuda, porque la m&uacute;sica que hice en esa trilog&iacute;a de discos con&nbsp;Bill Frisell, uno de los m&uacute;sicos m&aacute;s creativos y experimentales de este siglo, est&aacute; finalmente disponible en las plataformas musicales. Eso ayud&oacute; a que se generara un reconocimiento de parte de la gente. Para el que le interese mi libro ah&iacute; est&aacute; todo: mi camino, mi luz y mi oscuridad. Hurgu&eacute; adentro m&iacute;o y saqu&eacute; hasta la &uacute;ltima gota de verdad y savia que ten&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La tarde se apaga, un d&iacute;a termina&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=mnmDma2VKK8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hoy</a>. Cumplida la misi&oacute;n: conocer a Gabriela, y conocer en su calidez, en su primera sonrisa mientras abre la puerta, ah&iacute;, en ese primer&nbsp;<em>don</em>&nbsp;entre desconocidos, el abrigo del lugar al que se fue a vivir... su libertad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>MR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/madre-sal-mil-vidas-gabriela-pionera-rock-argentino_129_9305627.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Sep 2022 03:01:34 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7b34d01e-ea58-4976-ac50-044a3365f66b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="533745" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7b34d01e-ea58-4976-ac50-044a3365f66b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="533745" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Madre sal: las mil vidas de Gabriela, pionera del rock argentino]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7b34d01e-ea58-4976-ac50-044a3365f66b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Rock,rock argentino,Gabriela Parodi]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
