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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Jean-Luc Godard]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/jean-luc-godard/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Jean-Luc Godard]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[No es sangre, es rojo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no-sangre-rojo_129_11238707.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fcf37284-a095-4956-9060-9ebdb6626dff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No es sangre, es rojo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El regreso naif del videlismo, oscurantismo armado que tuvo sus millones de adeptos silenciosos durante varios años, no es hoy más que una parodia frente a la que no hay que exagerar, ni temer.</p></div><p class="article-text">
        Vamos a desplegar sobre este desierto de caracteres un breve concurso de preguntas y respuestas sobre la vida y la muerte de la Naci&oacute;n argentina al que llamaremos &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n lo dijo?&rdquo;. Va con la ayuda de una trivia, dado que los lectores de diarios son medio de madera. Ojo que es largo. Arranquemos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta era la &uacute;nica alternativa posible frente el deterioro producido por el desgobierno, la corrupci&oacute;n y la complacencia&rdquo;. &iquest;Lo dijo <strong>Elisa Carri&oacute;</strong>, <strong>Margarita Stolbitzer</strong> o <strong>Yanina Latorre</strong>? &ldquo;Actuamos con mesura, responsabilidad, firmeza y equilibrio&rdquo;. &iquest;Lo dijo <strong>Fernando De la R&uacute;a</strong>, <strong>Ra&uacute;l Alfons&iacute;n</strong> o<strong> Mart&iacute;n Demichelis</strong>? &ldquo;Es el cierre definitivo de un ciclo hist&oacute;rico y la apertura de uno nuevo&rdquo; &iquest;Lo dijo <strong>Marcos Pe&ntilde;a</strong>, <strong>Ricardo Caruso Lombardi</strong> o <strong>Carlos Menem</strong>?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nunca fue tan grande el desorden ni la corrupci&oacute;n administrativa&rdquo;. &iquest;Lo dijo <strong>Antonio Laje</strong>, <strong>Antonio Laje</strong> o<strong> Antonio Laje</strong>? &ldquo;Por primera vez se lleg&oacute; al borde de la cesaci&oacute;n de pagos&rdquo;. &iquest;Lo dijo <strong>Domingo Cavallo</strong>, <strong>Nicol&aacute;s Dujovne</strong> o <strong>Willy Kohan</strong>? &ldquo;Para nosotros, el respeto de los Derechos Humanos no nace solo del mandato de la ley ni de las declaraciones internacionales, sino que es la resultante de nuestra cristiana y profunda convicci&oacute;n acerca de la preeminente dignidad del hombre como valor fundamental&rdquo;. &iquest;Lo dijo <strong>Adolfo P&eacute;rez Esquivel</strong>, <strong>Julio C&eacute;sar Strassera</strong> o <strong>Estela de Carlotto</strong>?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Asumimos el ejercicio pleno de la libertad&rdquo;. &iquest;Lo dijo <strong>Charly Garc&iacute;a</strong>, <strong>Marta Minuj&iacute;n </strong>o<strong> Lizzy Tagliani</strong>? &ldquo;A la hora de la distribuci&oacute;n vamos a defender los derechos de los trabajadores con la misma firmeza que hoy evidenciamos para exigir su esfuerzo&rdquo;. &iquest;Lo dijo <strong>Hugo Moyano</strong>, <strong>Pablo Moyano</strong> o <strong>Facundo Moyano</strong>? &ldquo;La eficacia en el servicio p&uacute;blico es la excepci&oacute;n y la ineficacia es la norma&rdquo;. &iquest;Lo dijo <strong>Bernardo Neustadt</strong>, <strong>I&ntilde;aki Guti&eacute;rrez </strong>o la novia de <strong>I&ntilde;aki Guti&eacute;rrez</strong>?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La cultura ser&aacute; impulsada y enriquecida&rdquo;. &iquest;Lo dijo <strong>Hern&aacute;n Lombardi</strong>, <strong>Le&oacute;n Gieco</strong> o <strong>Jorge Corona</strong>? &ldquo;Tendremos un sentido cabal de la justicia social&rdquo;. &iquest;Lo dijo <strong>Juan Domingo Per&oacute;n</strong>, <strong>Eva Per&oacute;n</strong> o <strong>Marta Holgado</strong>? &ldquo;Por una reorganizaci&oacute;n futura que nos permita el ejercicio de la democracia con representatividad, sentido federalista y concepci&oacute;n republicana&rdquo;. &iquest;Lo dijo<strong> Juan Bautista Alberdi</strong>, <strong>Dalmacio V&eacute;lez Sarsfield </strong>o <strong>V&iacute;ctor Stinfale</strong>? &ldquo;Los compatriotas han dejado de creer en la palabra de sus gobernantes&rdquo;. &iquest;Lo dijo <strong>Chirolita</strong>, <strong>Polvorita</strong> o <strong>Luis Majul</strong>?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No se gasten. El &uacute;nico autor de todas estas citas se llama <strong>Jorge Rafael Videla</strong>, y fueron extra&iacute;das de su primer discurso como matarife de la Rep&uacute;blica Argentina, le&iacute;do el 24 de marzo de 1976 con una sola interrupci&oacute;n, a los 13 minutos, cuando por unos segundos detuvo el curso de su palabrer&iacute;o para limpiarse los mocos. Ser los mocos de Videla: tremendo destino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La oscuridad de Videla, la de base, la de origen, la anterior a su carrera militar y pol&iacute;tica debe tener mil cap&iacute;tulos. Pero basta con recordar lo que nos recuerda <strong>Mart&iacute;n Kohan</strong> en su novela <em>Confesi&oacute;n</em> (Anagrama, 2020): que se llam&oacute; Jorge Rafael porque antes de que naciera murieron dos de sus hermanos, Jorge y Rafael, con cuyos nombres sus padres ungieron de manteca f&uacute;nebre el suyo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero el discurso de Videla de hace 48 a&ntilde;os tiene un ancla en cada charco. Lo que pone en el escenario del juicio el g&eacute;nero discurso. &iquest;Qu&eacute; no se puede decir en un discurso? Es por lo imposible que postula, por su voluntad rid&iacute;cula de totalidad, por sus agachadas y por su manera de retorcer las palabras detr&aacute;s de la cuales se esconden los actos como si los tapara un ligustro, que lo mejor que podr&iacute;an hacer hoy los discursos es llamarse a silencio.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el debut de Videla como estadista del crimen se repite dos veces (es la única frase que repite): “Llegó la hora de la verdad”, como si dijese “llegó la hora del té”</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por algo <strong>Roland Barthes</strong>, el rey mundial de la lectura, los compar&oacute; con un motociclista metiendo cortes con su moto en una plaza de pueblo a la hora de la siesta. El discurso es una molestia, una mancha en el sentido, un ruido de motor que quema mal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s la pol&iacute;tica deber&iacute;a abandonar para siempre el g&eacute;nero que la hundi&oacute; (esto tambi&eacute;n va para el arte). Y que lo reemplace con cualquier cosa: con el chisme, los sonetos, la logorrea confesional. Cualquier cosa es m&aacute;s verdadera que un discurso, veh&iacute;culo fundido del &ldquo;hacer creer&rdquo; a un mundo de incr&eacute;dulos. Que cada pol&iacute;tico diga su verdad, y la mierda.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el debut de Videla como estadista del crimen se repite dos veces (es la &uacute;nica frase que repite): &ldquo;Lleg&oacute; la hora de la verdad&rdquo;, como si dijese &ldquo;lleg&oacute; la hora del t&eacute;&rdquo;. Adem&aacute;s de que est&aacute; mintiendo, porque no hay ninguna hora de la verdad en un discurso, tambi&eacute;n es una alusi&oacute;n vaporosa a <em>La hora de la espada</em>, el programa golpista que ley&oacute; <strong>Leopoldo Lugones </strong>en diciembre de 1924 en conmemoraci&oacute;n del centenario de la Batalla de Ayacucho: &ldquo;Se&ntilde;ores: Dejadme procurar que esta hora de emoci&oacute;n no sea in&uacute;til. Yo quiero arriesgar tambi&eacute;n algo que cuesta mucho decir en estos tiempos de paradoja libertaria y de fracasada, bien que audaz, ideolog&iacute;a. Ha sonado otra vez, para bien del mundo, la hora de la espada. As&iacute; como &eacute;sta hizo lo &uacute;nico enteramente logrado que tenemos hasta ahora, y es la independencia, har&aacute; el orden necesario, implantar&aacute; la jerarqu&iacute;a indispensable que la democracia ha malogrado hasta hoy, fatalmente derivada, porque &eacute;sa es su consecuencia natural, hacia la demagogia o el socialismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia del l&eacute;xico de idiota encuartaledo que emplea Videla (&iquest;alguien sabr&aacute; qui&eacute;n escribi&oacute; ese discurso?), el de Lugones, aun relami&eacute;ndose por el futuro que le trae en sue&ntilde;os la ca&iacute;da de <strong>Hip&oacute;lito Irigoyen</strong> de 1930, no le impide honrar las blanduras de &ldquo;el solitario cisne del estanque&rdquo;, de <strong>Rub&eacute;n Dar&iacute;o</strong>, del que fue su ep&iacute;gono y su evoluci&oacute;n. Le queda en com&uacute;n con el Carnicero de Mercedes, que muri&oacute; en el inodoro como <strong>Elvis Presley</strong> (hasta Videla tuvo su momento rocker), la dureza com&uacute;n de la espada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy se ve un regreso naif del videlismo, oscurantismo armado que tuvo sus millones de adeptos silenciosos durante varios a&ntilde;os, mal que le pese a la historiograf&iacute;a blanca de la Argentina. No ten&iacute;a muchas ganas de pasar a contar cosas personales, pero hay sol afuera mientras escribo esto y me quiero sacar cuanto antes esta nota de encima. As&iacute; que voy a contar (otra vez; pero cada vez m&aacute;s breve) el episodio en el que Videla me bes&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Yo era abanderado de mi escuela (as&iacute; estamos) y fui a hacer la Guardia Suiza con todos los colegios habidos en Jun&iacute;n. El Excelent&iacute;simo Se&ntilde;or Presidente de la Naci&oacute;n Argentina y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, sali&oacute; la de la Municipalidad y reparti&oacute; besos, a lo <strong>Sandro</strong> de Am&eacute;rica. Subi&oacute; al auto oficial y fue a inaugurar una feria de la Sociedad Rural de Jun&iacute;n, en la que su presidente, <strong>Jorge Cogorno</strong>, habl&oacute; de la &ldquo;demagogia&rdquo; y la &ldquo;corrupci&oacute;n&rdquo; que Videla hab&iacute;a dejado atr&aacute;s. Un discurso cuyas chispas de luz negra, todas de cepa moralista, no dejan de pronunciare desde<em> La hora de la espada</em> de Lugones. Es, sin duda, el cuento infantil que a la Argentina le gusta que le lean antes de hacer noni-noni.
    </p><p class="article-text">
        Fue el 9 de julio de 1977. En las calles, miles de personas aparentemente normales festejaron emocionadas la existencia del Carnicero de Mercedes. M&aacute;s no puedo decirles. Ahora, si la pregunta que hay que hacerse es si todo eso est&aacute; de vuelta este 24 de marzo, le verdad es que la respuesta m&aacute;s l&oacute;gica es: no. Lo que est&aacute; de vuelta es cierta emoci&oacute;n evocativa, cierta ilusi&oacute;n de reencuentro y hasta cierta parodia de 1976.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como les dir&iacute;a <strong>Jean-Luc Godard</strong> a quienes se impresionan con la sangre del cine: &ldquo;No es sangre, es rojo&rdquo;. Y as&iacute; podr&iacute;amos ir dinamitando analog&iacute;as: un meme de Falcon verde no es un Falc&oacute;n verde, <strong>Luis Petri</strong> no es <strong>Albano Harguindeguy</strong> ni el que fuma en seco es <strong>Ram&oacute;n Camps</strong>. Tranca. No hay que exagerar, ni temer. 
    </p><p class="article-text">
        JJB/MF
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Becerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no-sangre-rojo_129_11238707.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Mar 2024 03:13:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No es sangre, es rojo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Memoria,Dictadura,Jorge Rafael Videla,Jean-Luc Godard]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El ombú es hierba]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ombu-hierba_129_9564645.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cd0e1f43-c898-4bdd-bed6-6498e15673ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El ombú es hierba"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora camina por plazas, libros y pantallas mientras duda si tener algo roto adentro será sensación o certeza.</p></div><p class="article-text">
        Ahora que volvieron a casa, la plaza de enfrente est&aacute; en obra.
    </p><p class="article-text">
        Rota a mazazos y con los juegos de pl&aacute;stico por el piso, derrotados.
    </p><p class="article-text">
        Entonces migran a otras, catadores de plazas.
    </p><p class="article-text">
        En la plaza de Romana hay ni&ntilde;os con armas de pl&aacute;stico y ropa camuflada. Romana dice que quiere jugar m&aacute;s tranquila. En la calesita se suben a un peque&ntilde;o coche polic&iacute;a de madera. Enfrente de la plaza, una estaci&oacute;n de polic&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        En otra plaza, Sim&oacute;n sale a buscar a su amigo imaginario a la puerta de la jaula de los planetas, o los tubos, o los ADNes. Otro ni&ntilde;o les regala dos bellotitas unidas y les dice que son ustedes haciendo pic nic. Les dice tambi&eacute;n, que est&eacute;n atentas.
    </p><p class="article-text">
        Las tipas que pierden su follaje bien al final, entrada la primavera ya, sobre la plaza de ustedes.
    </p><p class="article-text">
        El nido al que el ave de rapi&ntilde;a lleva botines bastante voluminosos.
    </p><p class="article-text">
        El libro de Valeria Luiselli que es como estar arriba de ese auto todo el tiempo cruzando la historia y el desierto. Y eso que dice del sonido y el tiempo, cuando dice de su marido (porque lo llama marido siempre):&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Creo que su plan es grabar los sonidos que ahora, en el presente, se escuchan en ciertos lugares por los que alguna vez caminaron , hablaron y cantaron Ger&oacute;nimo y los otros apaches que pelearon junto a &eacute;l. De alg&uacute;n modo, est&aacute; intentando captar su presencia pasada en el mundo, y hacerla audible a pesar de su ausencia actual. Y lo hace recolectando cualquier eco de ellos que todav&iacute;a reverbere. Cuando un p&aacute;jaro grazna o un viento sopla entre las ramas de los cedros en el cementerio donde Ger&oacute;nimo est&aacute; enterrado, ese p&aacute;jaro y esas ramas iluminan una porci&oacute;n de un mapa, un paisaje sonoro, en donde Ger&oacute;nimo estuvo alguna vez.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Creo que esta podr&iacute;a ser algo as&iacute; como la tesis del libro todo, que por algo se llama <em>Desierto sonoro</em>. Aunque en ingl&eacute;s original no se llame as&iacute;. Pero deber&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n reverbera que algo as&iacute; es lo que te gustar&iacute;a poder generar con la nueva pel&iacute;cula que acaso en alg&uacute;n momento puedan filmar: lo de la temporalidad de los espacios, que un espacio es todo aquel que lo habit&oacute;, y no est&aacute; mal considerar que acaso sea el sonido lo que contenga todas esas dimensiones, o acaso sea la propia dimensi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las golondrinas hacen su vuelo err&aacute;tico de cuando va a llover o algo extra&ntilde;o acecha. &iquest;Algo peligroso?
    </p><p class="article-text">
        El chico de la casa del roble de bellotas negras; &iquest;son negras porque se pudrieron o es un tipo de roble especial?
    </p><p class="article-text">
        La visita de los primos brasile&ntilde;os japoneses.
    </p><p class="article-text">
        El pan horneado al modo de la madre brasile&ntilde;o-japonesa que ya no est&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        El or&aacute;culo de fotos: una por d&iacute;a para poder apreciar los detalles y reparar.
    </p><p class="article-text">
        La tarde apacible en el r&iacute;o llena de vendedores ambulantes.
    </p><p class="article-text">
        La se&ntilde;ora que ofrece de alfajores a escabeches, dice que se llama Margarita, va vestida de alpinista suiza y se hace arrastrar el carro de posta a posta por muchachos j&oacute;venes.
    </p><p class="article-text">
        El paraguas que sobresale del carro de la se&ntilde;ora, de rojo carmes&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        El libro de Donald Antrim sobre su cama y su mam&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Una pel&iacute;cula enso&ntilde;ada y sin rumbo de Petzold que, de todos modos siempre, algo da. Aunque m&aacute;s no sea esa sensaci&oacute;n de desolaci&oacute;n de lo alem&aacute;n, del espacio ordenado y pulcro pero abismado de lo alem&aacute;n. El tilo florecido pero no hay alegr&iacute;a, el tilo que turge pero por encima del silencio, del deber.
    </p><p class="article-text">
        El silbido de uno de los operarios que despedazan la plaza para armarla otra vez, que se transporta en el viento y llega hasta ac&aacute; arriba.
    </p><p class="article-text">
        Un tordo que se posa unos segundos sobre la red de contenci&oacute;n. Nunca hab&iacute;as visto un p&aacute;jaro tan negro por ac&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        La caca de p&aacute;jaro sobre la banqueta. Que no sea de rata, pens&aacute;s. Que la rata caga m&aacute;s grande, te dice tu mam&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Bueno parece que se pavonean, ahora fue el turno de un gorri&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El conductor de radio cuyo editorial te gusta escuchar se fue de viaje y el editorial lo hace otra conductora: el cambio del editorial le cambia el clima al programa.
    </p><p class="article-text">
        El llanto en la clase de yoga cuando la profesora nombra a un alumno que tiene el nombre del protagonista de la novela m&aacute;s triste del mundo. Por suerte est&aacute;s en una posici&oacute;n invertida y nadie ve. Por suerte, tambi&eacute;n, hay un ba&ntilde;o cerca y podr&iacute;as estar al&eacute;rgica. En el espejo del ba&ntilde;o, tus ojos est&aacute;n chiquitos y para adentro, como los de Bob Esponja cuando se queda sin agua.
    </p><p class="article-text">
        Que un tallerista te ense&ntilde;e el significado de la palabra <em>tusa</em> en colombiano, que es como la tristeza ocasionada por un rompimiento amoroso, as&iacute; de espec&iacute;fico es, y se dirima si &lsquo;resaca de amor&rsquo; tiene una connotaci&oacute;n positiva o negativa. Y decir que hasta ahora siempre la usaste en sentido positivo, como el cansancio y la satisfacci&oacute;n despu&eacute;s de horas de amor.
    </p><p class="article-text">
        Enamorarte por un par de horas de Nathan Fielder por ser tan gracioso y demente.
    </p><p class="article-text">
        Que la mirada sobre la ficci&oacute;n de Fielder y John Wilson te rompa la cabeza, una vez m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Un paseo con Ram&oacute;n un s&aacute;bado por la tarde, junto a una v&iacute;a, iluminada por un sol oblicuo. Que se detenga constantemente, a ver, tocar, trepar. Que vean un &aacute;rbol hachado de cuyo tronco sale una savia roja como sangre de animal. Que los impresione y que Ram&oacute;n se unte un poco en su brazo para fingirse herido. La savia se queda pegada ah&iacute;. Despu&eacute;s, compran pan y se sientan a la vera de un omb&uacute; junto a la v&iacute;a, Ram&oacute;n se trepa, vos no, vos te sent&aacute;s sobre uno de los anchos bultos que forman sus ra&iacute;ces, los ra&iacute;ces de la hierba omb&uacute;, que parece un &aacute;rbol pero es hierba. Ram&oacute;n le da la espalda a la v&iacute;a y a vos, pero el momento lo comparten igual, de espaldas y en silencio. Cerca de las v&iacute;as, unas palomas del tama&ntilde;o de gallinas picotean cosas del suelo, semillas, insectos.
    </p><p class="article-text">
        De regreso paran a comprar unas fresias. Mientras el florista las envuelve te pregunta si a ella tambi&eacute;n le gusta el mate, por Ram&oacute;n, que sostiene el mate y el termo. Le digo que s&iacute; pero que m&aacute;s lavado, y no aclaramos m&aacute;s. Desde que tiene el pelo largo la mitad de la poblaci&oacute;n lo da por nena. Ustedes se r&iacute;en c&oacute;mplices cuando les dicen, &ldquo;chau, chicas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La imagen de los copitos de la nota en televisi&oacute;n unos d&iacute;as antes de las detenciones, la chica de la gorra de lana y el tapado de piel, el muchacho de campera de cuero blanca, el pelo largo recogido, las orejas &eacute;lficas. Que todo tenga un aura medieval. Que la ficci&oacute;n se amedrente siempre frente al relato -err&aacute;tico y fascinante- de la <em>realidad.</em>
    </p><p class="article-text">
        Esa noche pon&eacute;s una alarma para ver la salida de la luna a las 19:07 h desde el balc&oacute;n del departamento nuevo de tu mam&aacute;. Es un acontecimiento, la luna aparece por detr&aacute;s de los edificios un rato despu&eacute;s de la alarma y est&aacute; ancha y naranja, y con el conejo turgente en su superficie.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Muere Godard y, aunque su muerte no sea tan desoladora en t&eacute;rminos de 91 a&ntilde;os vividos con toda, &iquest;qu&eacute; es esa sensaci&oacute;n de orfandad, de uno menos en el mundo, uno que miraba de un modo en particular? Nos pasar&aacute; a cada unx con distintas desapariciones, pero qu&eacute; sensaci&oacute;n de abandono cuando alguien m&aacute;s se cae del mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Que se enferme tu hijo y el desconcierto, junto a la evaluaci&oacute;n de s&iacute;ntomas, junto al sabor met&aacute;lico que sale de su boca siempre que se siente mal, el mismo olor farmacol&oacute;gico de cuando naci&oacute;, y saber que ese es el s&iacute;ntoma del desarreglo, del desequilibrio. Que aprenda a estar enfermo y tolerar lo que es sentirse mal, mientras vos aprend&eacute;s a afinar la percepci&oacute;n para saber cu&aacute;ndo es dolor y cu&aacute;ndo dificultad de aceptar.
    </p><p class="article-text">
        Los omb&uacute;es, el bonsai y el que te regalaron en la librer&iacute;a, agradecen tanto la luz de la cocina que tiran hojas casi m&aacute;s grandes que su propio tronco, que su propio cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        La tusa cr&oacute;nica y tener, o la sensaci&oacute;n de tener, o la certeza de tener, algo roto adentro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y seguir, pero eso roto est&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        <em>RP</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Romina Paula]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ombu-hierba_129_9564645.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Sep 2022 04:07:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El ombú es hierba]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Valeria Luiselli,Nathan Fielder,Jean-Luc Godard]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Godard: el cine y el mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/godard-cine-mundo_129_9419476.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e6a24dfe-7acc-46b8-88a7-2b71c3536bcd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Godard: el cine y el mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Godard concibe al cine no sólo como la última de las artes y la mayor, sino como una suerte de construcción colectiva de la imaginación y la memoria de los pueblos, escribe Mariano Llinás en su evocación y despedida del director de Cine que falleció esta semana.</p></div><p class="article-text">
        Godard ha muerto. Decir que fue la personalidad mas importante de la Historia del Cine es casi una provocaci&oacute;n, una mera invitaci&oacute;n al desacuerdo. Acaso sea m&aacute;s acertado se&ntilde;alar, por fuera de cualquier escalaf&oacute;n o podio, los motivos que lo convierten en una figura &uacute;nica: <strong>un tipo de individuo completamente inconcebible antes de su aparici&oacute;n y a quien todas las se&ntilde;ales parecen intuir como irrepetible.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;La primera singularidad de JLG consiste en volatilizar desde un primer momento la tradicional frontera que, desde siempre, separaba la pr&aacute;ctica cinematogr&aacute;fica de&nbsp;cualquier forma mas o menos ordenada del pensamiento. Surgido apenas como una&nbsp;extravagancia fotogr&aacute;fica, popularizado en barracas de feria y en tiendas de lona frente a un p&uacute;blico aglomerado de obreros y vendedoras de tienda,&nbsp; tonificado gimn&aacute;sticamente bajo el sol de California entre trabajadores de rodeo y analfabetos que abandonaban por el arte de la c&aacute;mara el cada vez menos rentable negocio de la cosecha de naranjas, convertido en un paroxismo capitalista bajo el guante m&aacute;gico de magnates que apenas unos a&ntilde;os antes se ganaban la vida como sastres o vendedores ambulantes y que no hab&iacute;an olvidado del todo el ruido met&aacute;lico de los cosacos ni el olor acre de los barcos oscuros en cuya bodega, amuchados como el carb&oacute;n,&nbsp; hab&iacute;an atravesado el Mar Negro, el Cine nunca olvid&oacute; del todo sus or&iacute;genes populares, y casi como un reflejo sospech&oacute; desde siempre -y hay algo aqu&iacute; que puede hacernos pensar en los gauchos siempre reticentes de Guti&eacute;rrez o de Yupanqui- de cualquier atisbo intelectual. La c&eacute;lebre entrevista a John Ford en la que ridiculiza a su interlocutor haciendo pasar sus preguntas elaboradas por rid&iacute;culas pedanter&iacute;as irrelevantes no es visto por nadie como el capricho de un director ex&oacute;tico: es mas bien una cifra del cine, un rasgo casi patri&oacute;tico de la identidad cinematogr&aacute;fica que se ha caracterizado desde siempre por el desd&eacute;n a una intelectualizaci&oacute;n excesiva. Eisenstein- a quien nadie vacilar&iacute;a en calificar como un artista, y menos a&uacute;n como un pensador, y que mereci&oacute; la admiraci&oacute;n de los m&aacute;s ilustrados entre sus contempor&aacute;neos- no era sin embargo considerado por esos mismos contempor&aacute;neos como un par. Era apenas-y lo mismo puede decirse de Chaplin o de Murnau- el mas grande dentro de un arte menor, y en el mejor de los casos podr&iacute;a decirse que elevaba su disciplina a una altura similar a la de las otras. El caso de Godard es radicalmente distinto: <strong>su desobediencia inicial es abandonar el lugar que la opaca escala cultural ha reservado a la gente de cine y pensarse a s&iacute; mismo como una figura central de su tiempo</strong>. Para usar una comparaci&oacute;n godardiana: como si Van Eyck fuese al mismo tiempo tambi&eacute;n autor de las obras Schubert y de los escritos de Nietzche (y adem&aacute;s, casado con la mujer m&aacute;s hermosa de todos los tiempos).&nbsp; Efectivamente, lejos de asumir para el cine un lugar levemente pajuerano, lejos de ser un meritorio y pulcro invitado cinematografico al parnaso de las artes, resulta dif&iacute;cil imaginar una figura de su peso intelectual a lo largo de la segunda mitad del siglo XX en cualquier campo, con la posible excepci&oacute;n (levemente empujada por cierto orgullo nacional, pero en ning&uacute;n caso menos desobediente) de Jorge Luis Borges. Efectivamente, si Godard conclu&iacute;a la que acaso sea su obra m&aacute;xima -Histoire(s) du cinema- con una referencia al escritor porte&ntilde;o, es dif&iacute;cil no ver all&iacute; el reconocimiento de una afinidad que no por ins&oacute;lita o impensada deja de resultar factible. El impulso altivo que lleva a ambos a desplazarse como si fueran los hermanos Marx por el gran bazar de la cultura de los siglos y los pa&iacute;ses, sin otra reverencia que el dolor o la exaltaci&oacute;n, sin condescender a supersticiones ni estridencias es acaso el mismo que les permite a ambos la ejecuci&oacute;n de una obra expansiva, casi c&oacute;smica, que se adue&ntilde;a de todo y que avanza sobre todo con la misma autoridad que la noche o el sue&ntilde;o. Una obra c&oacute;smica: en efecto, desde la mitad de los a&ntilde;os sesenta, la obra de JLG ha dejado de limitarse a sus pel&iacute;culas y se ha trasladado a una forma de pensar y de articular las palabras y las im&aacute;genes. Casi podr&iacute;amos decir: <strong>ha procedido como si no solo sus pel&iacute;culas fueran obra de &eacute;l, sino el cine mismo.</strong> Si Borges hace de la literatura su territorio de caza, su particular e ilimitado dominio,&nbsp; Godard se ocupa de avanzar a&uacute;n m&aacute;s all&aacute; de esas fronteras. En uno de los pasajes m&aacute;s famosos de las Historia(s), el referido a Hitchcock, tras enumerar los objetos que aparecen en sus films y cuya imagen persiste m&aacute;s all&aacute; de su lugar en la trama, r&aacute;pidamente olvidado, se se&ntilde;ala que
    </p><p class="article-text">
        <em>Por ellos</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Y a trav&eacute;s de ellos</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Alfred Hitchcock</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Conquist&oacute; lo que no pudieron</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Ni Alejandro ni C&eacute;sar</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Ni Napole&oacute;n&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Ni Hitler:</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Tomar el control del Universo.</em>
    </p><p class="article-text">
        Hitchcock o Godard, no hay diferencia. El cine es de todos. Lo hecho por uno es lo hecho por todos. No hay autores, hay Cine, y esa pr&aacute;ctica casi m&aacute;gica ha encontrado la forma de Tomar el Control del Universo: <strong>&iquest;Pueden encontrarse f&aacute;cilmente ejemplos de tanta ambici&oacute;n y altaner&iacute;a?</strong> La segunda anomal&iacute;a de Godard consiste en el hecho de que desde un primer momento su personaje alcanza su desaforada estatura intelectual no a pesar del cine sino gracias a &eacute;l. Godard puede pensarse a s&iacute; mismo como el m&aacute;ximo intelectual y artista de su tiempo porque existe el cine: he ah&iacute; la m&aacute;xima de sus conquistas territoriales. Frente a la miop&iacute;a pertinaz que insiste en hacer del cine un rubro propio de las actividades de fin de semana, asign&aacute;ndole obligaciones an&aacute;logas a las de un presentador de televisi&oacute;n o un payaso de circo, acaso sea Godard el primer cineasta en comprender que tras el paso de la gran revoluci&oacute;n cinematogr&aacute;fica la vida de los hombres y su comprensi&oacute;n del mundo no habr&aacute; de ser la misma. Algo ha pasado y de ese algo hemos participado todos, y&nbsp; no hay vuelta atr&aacute;s.&nbsp; Film- Socialismo:&nbsp; una utop&iacute;a en la que todos hemos participado casi sin darnos cuenta, simplemente entreg&aacute;ndonos con mansedumbre o resistencia al resplandor de la pantalla. <strong>Godard concibe al cinemat&oacute;grafo no s&oacute;lo como la &uacute;ltima de las artes y la mayor, sino como una suerte de construcci&oacute;n colectiva de la imaginaci&oacute;n y la memoria de los pueblos.</strong> Hasta su aparici&oacute;n, nadie hab&iacute;a advertido que el cine era al mismo tiempo una &eacute;poca y un pa&iacute;s, y que ese pa&iacute;s y esa &eacute;poca eran acaso lo m&aacute;s parecido que los hombres hab&iacute;an conocido a una Edad de Oro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Si un hombre atravesara el Para&iacute;so en un sue&ntilde;o, y le dieran una flor como prueba de que hab&iacute;a estado all&iacute;, y si al despertar encontrara esa flor en su mano&hellip; &iquest;entonces, qu&eacute;?</em> Se pregunta Coleridge en el relato de Borges. Godard, desentendi&eacute;ndose de la pregunta, apenas anuncia: <em>Yo he sido ese hombre. </em>Y eso quiere decir: ese para&iacute;so es el Cine, y la rosa es cada una de sus im&aacute;genes: Los ej&eacute;rcitos de Alexander Nevsky y los de Scarface; los bailes de William Wyler y de Glauber Rocha; Marlene Dietrich arregl&aacute;ndose las medias frente al pelot&oacute;n de fusilamiento y el enamaorado que se hunde bajo las aguas en <em>Tab&uacute;. </em>No hay pel&iacute;culas: solo hay cine- una materia espesa como una jungla. No hay realidad: solo hay cine- la humanidad entera pensando al mismo tiempo detr&aacute;s de la lente y los engranajes secretos de una m&aacute;quina. Nadie ha cre&iacute;do con mayor euforia en el cine y en su poder. Los tontos creen que el cine debe transformar el mundo. <strong>Godard sab&iacute;a que el cine </strong><em><strong>era</strong></em><strong> el mundo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los ingleses despiden a su reina, y las personas del cine a Godard. No deja de resultar risue&ntilde;a la coincidencia. &iquest;Se sugiere aqu&iacute; que Godard era un rey? Mi fabulaci&oacute;n no llega a tanto: s&iacute; en todo caso, opino&nbsp; que se ha ido la &uacute;ltima persona capaz de confundir su persona con el cine mismo, pero tambi&eacute;n de darle, por su mera existencia, sentido al cine. Generaciones de espectadores y cineastas se han burlado de &eacute;l o han opinado de &eacute;l con desd&eacute;n y con desprecio: tengo para m&iacute; que esas bravatas no pod&iacute;an ser pronunciadas sin una &iacute;ntima verg&uuml;enza, sin una &iacute;ntima sensaci&oacute;n de falsedad y humillaci&oacute;n. Los films de Godard pod&iacute;an no disfrutarse&nbsp; : Menos f&aacute;cil era no intu&iacute;r -a&uacute;n frente al desagrado o la incomprensi&oacute;n- su dimensi&oacute;n ol&iacute;mpica y su abrumadora lucidez. Ambas cosas eran, para los tontos, una amenaza. El hombre que hab&iacute;a imaginado esos film estaba ah&iacute;, en alg&uacute;n lado, y frente a eso no hab&iacute;a nada que nadie pudiera hacer. Era, para los cineastas, una entidad protectora: contra el cinismo, contra el autoritarismo del dinero, contra el eterno menosprecio de los mediocres. No ha habido explorador mas audaz de las regiones del cine, y sus noticias, a menudo amargas, nunca han dejado sin embargo de ser alentadoras: Hay mucho m&aacute;s all&aacute;,&nbsp; hay cosas que no hemos visto, hay cosas que no hemos a&uacute;n revelado al mundo. La aventura a&uacute;n tiene sentido: vale la pena seguir.
    </p><p class="article-text">
        JLG, ruega por nosotros
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariano Llinás]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/godard-cine-mundo_129_9419476.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Sep 2022 03:03:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Godard: el cine y el mundo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Jean-Luc Godard,Cine]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Jean-Luc Godard, el cine como hazaña de la libertad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/jean-luc-godard-cine-hazana-libertad_129_9318404.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e6a24dfe-7acc-46b8-88a7-2b71c3536bcd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Jean-Luc Godard, el cine como hazaña de la libertad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nacido en la Francia de la Tercera República el 3 de diciembre de 1930, cuando el capitalismo desarrollaba su primera gran crisis y se moldeaban a fuego sostenido los mayores totalitarismos europeos, Jean-Luc Godard fue un director que convirtió al cine del siglo XX en una hazaña de la libertad</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&ldquo;Ver lo invisible es agotador&rdquo;. La frase es de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>H&eacute;las por moi</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (1993), un film inspirado en la leyenda griega de Alcmena y Anfitri&oacute;n, que muestra el deseo de un dios de experimentar la verdad del goce y el sufrimiento humanos. El cine ha sido, para </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Jean-Luc Godard</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, el territorio de esa experimentaci&oacute;n.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Con nacionalidad mixta (&ldquo;suizo-franc&eacute;s&rdquo;, sol&iacute;a decir), naci&oacute; en Par&iacute;s en 1930, al mismo tiempo que el mundo hac&iacute;a &ldquo;crack&rdquo; y el cine encontraba en el sonido su nuevo canto de sirena. Pas&oacute; su infancia en Nyon, en Suiza, sobre el lago Leman, y cuando a finales de los cuarenta se instal&oacute; en Par&iacute;s, el cine, hab&iacute;a alcanzado su madurez como lenguaje y como industria. Ten&iacute;a </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>historia</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">. Eran los tiempos de la posguerra, eran los tiempos del cine cl&aacute;sico.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Hijo segundo de una familia protestante rica &ndash;su padre, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Paul-Jean</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, franc&eacute;s, era un reputado m&eacute;dico; su madre, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Odile</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, era hija de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Julien Monod</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, fundador del banco Paribas&ndash;, el bohemio JLG adopt&oacute; en la Ciudad Luz un r&eacute;gimen de sombras: cientos de pel&iacute;culas al a&ntilde;o en las salas de la </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Rive Gauche</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, entre ellas la de la Cinemateca Francesa, donde conocer&iacute;a al </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>dream team</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> de la </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>nouvelle vague</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">: </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Truffaut</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Chabrol</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Rohmer</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Rivette</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, reunidos en torno a la figura de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Andr&eacute; Bazin</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Cin&eacute;filo, lector voraz (nunca sin un Balzac bajo el brazo, dijo </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Rivette</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">), cr&iacute;tico de la se&ntilde;era </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Cahiers du Cin&eacute;ma</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, supo temprano que quer&iacute;a ser cineasta y que no se hace cine sin dinero. Trabaj&oacute;, rob&oacute;, vendi&oacute; libros robados de la biblioteca familiar; junt&oacute; escaso pero contante dinero hasta que pudo financiar su primera cinta, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Op&eacute;ration B&eacute;ton</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, documental de 20 minutos sobre la construcci&oacute;n de una represa en Suiza. </span>
    </p><h3 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>El cine nos har&aacute; libres&hellip; cuando sea libre</strong></span></h3><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Godard y el cine fueron felizmente rec&iacute;procos. El cine cambi&oacute; su vida, Godard cambi&oacute; el cine. Hasta su aparici&oacute;n, el cine se hab&iacute;a revelado, sobre todo, como una m&aacute;quina de contar historias para el gran p&uacute;blico. No faltaron otros usos, cient&iacute;ficos, como los de la antropolog&iacute;a y la etnograf&iacute;a, pero la industria del cine viv&iacute;a de ficciones. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Aun en desarrollo, el lenguaje del cine hab&iacute;a crecido, de hecho, por su af&aacute;n de narrar. Su evoluci&oacute;n fue el resultado de las soluciones de edici&oacute;n que los cineastas ideaban para contar sus historias. &ldquo;El cine se vuelve un medio de expresi&oacute;n &ndash;dice </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Christian Metz</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> en sus </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Ensayos</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">&ndash; cuando se enfrenta con los problemas de la narraci&oacute;n&rdquo;. El primer film de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>los hermanos Lumi&egrave;re</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>La llegada del tren a la estaci&oacute;n</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (1896) es un plano &uacute;nico, con c&aacute;mara fija, que muestra durante unos segundos el ascenso y descenso de los pasajeros. No hay edici&oacute;n, no hay intervenci&oacute;n. Menos de dos d&eacute;cadas despu&eacute;s, cuando </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>D. W. Griffith</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> alcance una de las cimas de su obra con </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>El nacimiento de una naci&oacute;n</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (1915), la variedad de procedimientos narrativos es ostensible: primeros planos, montaje alternado para narrar situaciones que transcurren simult&aacute;neamente, inscripci&oacute;n de puntos de vista, sofisticaci&oacute;n de corte y transici&oacute;n. &ldquo;El cine empieza con </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Griffith</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> y termina con </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Kiarostami</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">&rdquo;, dijo Godard en 2016, cuando muri&oacute; el director iran&iacute;. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">A Godard la v&iacute;a narrativa o novelesca del cine &ndash;el cine que cuenta historias&ndash; no le resultaba m&aacute;s que una de las posibles. Si lleg&oacute; a acaparar la mayor parte de la producci&oacute;n total de la industria, fue, desde su punto de vista, m&aacute;s por una din&aacute;mica comercial que por el aprovechamiento integral de sus posibilidades expresivas. Esta certeza est&aacute; en la base de su cine, que se vuelve a cada paso m&aacute;s radical. &ldquo;Si hoy me analizo, veo que siempre he querido hacer en el fondo &ndash;declar&oacute;&ndash; un cine de investigaci&oacute;n en forma de espect&aacute;culo&rdquo;. Para Godard, hablar el lenguaje del cine ha sido crearlo. Ni prosa ni poes&iacute;a &ndash;&ldquo;no s&eacute; leer&rdquo;, le respondi&oacute; a </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Pasolini</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> cuando este lo interpel&oacute; respecto a su distinci&oacute;n&ndash;, pero tampoco un simple profesional de la imagen. </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>A diferencia de la lengua, el cine no obliga a hablar.</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Nadie llev&oacute; tan al extremo esta premisa. Comparado con todo exponente m&aacute;ximo en su arte en el siglo XX, de</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> Picasso </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">a</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> Joyce, </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">de</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> Stravinsky </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">a</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> Borges, </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">de</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> los Beatles </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">a</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> Woolf</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, Godard fue un verdadero iconoclasta que cambi&oacute; el cine: hizo mucho m&aacute;s que transformar su est&eacute;tica y su pr&aacute;ctica, </span>convirti&oacute;, como se&ntilde;ala <strong>Richard Brody</strong>, al cine &ldquo;en la forma art&iacute;stica principal de su tiempo&rdquo;. <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Susan Sontag</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> compar&oacute; en </span><a href="https://intermediodvd.wordpress.com/2012/02/27/jean-luc-godard-por-susan-sontag-en-estilos-radicales-febrero-1968-parte-i/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;">&ldquo;Estilos radicales&rdquo;</span></a><span class="highlight" style="--color:white;"> el impacto de Godard en el cine con el de los cubistas en la pintura tradicional. Con el grupo de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Cahiers du Cinema</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> barrieron con excesivo celo a la vieja guardia del cine </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>qualit&eacute;</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> europeo y abrieron el canon a directores hoy considerados imprescindibles: </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Alfred Hitchcock</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, en primer lugar; tambi&eacute;n </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Otto Preminger</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Howard Hawks</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Samuel Fuller</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Nicholas Ray</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">. &ldquo;Irrumpimos en el cine como los hombres de las cavernas en el Versalles de Luis XIV&rdquo;, fue su descripci&oacute;n.</span>
    </p><h3 class="article-text"><strong>No hay revoluci&oacute;n que no empiece por la forma</strong></h3><p class="article-text">
        Contra la impronta narrativa que el cine del siglo XX hab&iacute;a heredado de la novela y el teatro burgueses del siglo XIX, <strong>Godard se lanz&oacute; al abandono de toda forma heredada</strong>, un abandono que no fue renuncia ni rechazo sino cr&iacute;tica y que no se detendr&iacute;a hasta el final. Godard ha sido un cineasta de la pregunta, de la sospecha que nunca se vuelve paranoica. 
    </p><p class="article-text">
        Su posici&oacute;n en la historia del s&eacute;ptimo arte es doble y es &uacute;nica: <strong>Godard ha sido el m&aacute;s narrativo de los cineastas experimentales, el m&aacute;s experimental de los cineastas narrativos.</strong> (Suena a lugar com&uacute;n, pero tambi&eacute;n los lugares comunes guardan en ocasiones raptos de verdad.) <span class="highlight" style="--color:white;">&ldquo;Hago siempre lo que no se hace. Y nunca hago lo que hace todo el mundo. Pienso que todav&iacute;a se puede ser un artista haciendo pel&iacute;culas&rdquo;, as&iacute; defini&oacute; su posici&oacute;n. </span>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Con rapidez, con intrepidez, Godard trabajó los acontecimientos actuales cuando aún eran actuales. Más que ningún otro cineasta de su renombre, quiso que el público sintiera que todo era posible en el cine, pero que lo descubriera por sí mismo. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para defenderla, apel&oacute; en sus films al extra&ntilde;amiento, la fragmentaci&oacute;n, el collage, la profusi&oacute;n de citas, alusiones, el deslizamiento entre diferentes dispositivos y soportes (nada queda fuera: cine, televisi&oacute;n, video, Internet, plataformas, literatura, teatro, &oacute;pera). Sin embargo, no hay <span class="highlight" style="--color:white;">nada</span> all&iacute; de posmoderno, de pastiche socarr&oacute;n, de imitaci&oacute;n trivial, de iron&iacute;a l&uacute;dica. Antes bien, <strong>Godard es el modernismo cinematogr&aacute;fico llevado con impudor m&aacute;s all&aacute; de todo l&iacute;mite, hasta el momento en que declara su propia negaci&oacute;n.</strong> Con rapidez, con intrepidez, trabaj&oacute; los acontecimientos actuales cuando a&uacute;n eran actuales. M&aacute;s que ning&uacute;n otro cineasta de su renombre, hizo que los espectadores sintieran que todo era posible en el cine; su tarea urgente fue que lo descubrieran por s&iacute; mismos. 
    </p><p class="article-text">
        Consciente de su propio m&eacute;todo de trabajo, hab&iacute;a pedido, en ese tono tan suyo, mitad broma mitad aviso, que su epitafio diga: &ldquo;Jean-Luc Godard. Al contrario&rdquo;. Su nombre y dos palabras que expresan <strong>la est&eacute;tica que lat&iacute;a en su obra: solo se hace arte contra algo, solo se hace cine como lucha</strong>. El conflicto como motor de la historia; la historia, la(s) historia(s), como partera de la libertad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AGB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariano Dagatti]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/jean-luc-godard-cine-hazana-libertad_129_9318404.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Sep 2022 12:45:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Jean-Luc Godard, el cine como hazaña de la libertad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Jean-Luc Godard]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hablar de Godard es hablar de Revolución]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/hablar-jean-luc-godard-hablar-revolucion_129_9313072.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8af95a57-8222-4c3f-ba1a-fef7181455c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x179y58.jpg" width="1200" height="675" alt="Hablar de Jean-Luc Godard es hablar de revolución"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El cineasta Jean-Luc Godard ha muerto este martes 13 de septiembre por suicidio asistido a los 91 años de edad en Suiza.</p><p class="subtitle">Un diferente. - Cinco claves para entender el cine de Godard, un revolucionario nonagenario</p></div><p class="article-text">
        <strong>Jean-Luc Godard</strong> ha muerto. Muy lejos queda aquel verano de 1959, cuando comenz&oacute; a rodar su primer largometraje, <em>&Agrave; bout de souffle</em>, con Jean Seberg y Jean Paul Belmondo, que revolucion&oacute; el modo de hacer cine. Muy lejos queda tambi&eacute;n aquel vig&eacute;simo primer Festival de Cannes, en pleno Mayo del 68, cuando &ndash;apoyado por Saura, Malle, Resnais, Truffaut, Forman y varios m&aacute;s&ndash; irrump&iacute;a en medio de las proyecciones exigiendo su clausura en solidaridad con los estudiantes y obreros en huelga. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>El &uacute;nico problema filos&oacute;fico realmente importante </strong></h3><p class="article-text">
        Godard ha muerto voluntariamente, mediante suicidio asistido, que es legal en Suiza. &ldquo;No estaba enfermo, simplemente estaba agotado&rdquo;, ha declarado un familiar al peri&oacute;dico franc&eacute;s <em>Lib&eacute;ration</em>. Sean cuales fueran las razones de su decisi&oacute;n final, lo cierto es que el suicidio es una presencia conocida para los amantes de su cine. &ldquo;Godard est&aacute; fascinado por el suicidio&rdquo;, escribi&oacute; el cr&iacute;tico Jean-Luc Douin en <em>Jean-Luc Godard: Dictionnaire des passions</em>. Llevaba, recuerda Douin, una hoja de afeitar en la billetera. &ldquo;El &uacute;nico problema filos&oacute;fico realmente importante es el suicidio&rdquo;, escribi&oacute; Albert Camus en <em>El mito de S&iacute;sifo</em>, famosa frase que una actriz lee en <em>Notre musique</em>, pel&iacute;cula de Godard de 2004. Y en <em>Soigne ta droite</em>, de 1987, Michel Galabru tiene en las manos <em>Suicide, mode d&rsquo;emploi:</em> <em>Histoire, technique, actualit&eacute;</em>, libro de Claude Guillon e Yves Le Bonniec cuya venta fue prohibida en Francia a&ntilde;os despu&eacute;s de su lanzamiento, en 1982.
    </p><h3 class="article-text">&nbsp;</h3><h3 class="article-text"><strong>Un cine rebelde</strong></h3><p class="article-text">
        Godard pas&oacute; por <em>Cahiers du Cin&eacute;ma</em> como cr&iacute;tico de cine antes de ser director. Los intelectuales reunidos en torno a la legendaria revista fundada en 1951 arremetieron contra lo que ve&iacute;an como un exceso de literatura en el cine, contrario al poder expresivo de la imagen pura. La vanguardia de <em>Cahiers</em> cambi&oacute; la pluma por la c&aacute;mara para plasmar en celuloide lo que ser&iacute;a conocido como la <em>Nouvelle Vague</em>, poniendo la libertad creadora por encima de cualquier exigencia comercial. Fue un cine de producci&oacute;n modesta, en contraste con los costosos filmes con estrellas de moda; un cine rebelde a las normas impuestas por la industria.
    </p><p class="article-text">
        Con lo ahorrado trabajando como obrero de la construcci&oacute;n en la presa Grande Dixence, en Suiza, Godard rod&oacute; el cortometraje <em>Op&eacute;ration b&eacute;ton </em>(<em>Operaci&oacute;n hormig&oacute;n</em>), de veinte minutos, basado precisamente en aquella experiencia que le sirvi&oacute; para financiarlo. <em>&Agrave; bout de souffle,</em> su primer largometraje, sobre una idea de Francois Truffaut, llam&oacute; de inmediato la atenci&oacute;n de la cr&iacute;tica y lo puso en el centro de la escena. Luego llegaron <em>Le petit soldat</em>, <em>Le m&eacute;pris</em>, <em>Pierrot le fou</em>, <em>Je vous salue, Marie&hellip;</em> una larga lista conocida y reconocida. Cuando pod&iacute;a pensarse que su cine corr&iacute;a el riesgo de caer en meros experimentos formales sin contenido, Godard dio un giro a filmes con t&aacute;citas o abiertas propuestas pol&iacute;ticas revolucionarias, con t&iacute;tulos como <em>La chinoise</em> (1967), posiblemente el m&aacute;s c&eacute;lebre. Era como si viviera enterrando lo anterior y alumbrando algo in&eacute;dito todo el tiempo. <em>Histoire(s) du cin&eacute;ma</em>, compuesto como un collage de fragmentos de pel&iacute;culas, textos, fotos, cuadros, piezas musicales, fue estrenado en el a&ntilde;o 2000 en la televisi&oacute;n francesa, una monumental historia del cine como arte y como industria que concilia sus oficios de cr&iacute;tico y de cineasta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Truffaut, Chabrol, Resnais, Malle eran grandes nombres de la Nouvelle Vague. Pero fue Godard, con <em>&Agrave; bout de souffle</em>, el que rompi&oacute; las leyes del lenguaje cinematogr&aacute;fico convencional, derrib&oacute; la noci&oacute;n de encuadre y quebr&oacute; la continuidad del montaje. Godard apost&oacute; por la espontaneidad y la libertad sin miedo a esa sensaci&oacute;n de escenas sobrantes y di&aacute;logos truncos que suelen marcar sus cintas, verdadero acto de desobediencia que lo convirti&oacute; en el miembro m&aacute;s pol&eacute;mico de un grupo pol&eacute;mico de por s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Hablar de Godard es hablar de revoluci&oacute;n. Es hablar de una ruptura de la estructura narrativa del relato tradicional, de un lenguaje nuevo que quebr&oacute; la coherencia que el cine del siglo XX hab&iacute;a heredado de la novela y el teatro burgueses del siglo XIX. Es hablar de frag&shy;mentos inconexos de una realidad arbitraria, hecha de gratuidad y absurdo; irreductible, pues, a la noci&oacute;n cl&aacute;sica de argumento, que Godard, en consecuencia, abandona, pulveriz&aacute;ndolo todo en series de momentos sin causalidad ni conexi&oacute;n, conglomerado que desaf&iacute;a la tradici&oacute;n literaria y, con ella, la t&eacute;cnica cinematogr&aacute;fica hasta entonces conocidas. Es hablar, en suma, de un cine que no temi&oacute; reflejar el sinsentido del mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AGB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Montserrat Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/hablar-jean-luc-godard-hablar-revolucion_129_9313072.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Sep 2022 18:55:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hablar de Godard es hablar de Revolución]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Jean-Luc Godard]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cinco claves para entender el cine de Godard, un revolucionario nonagenario]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/claves-entender-godard-revolucionario-nonagenario_1_9310982.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fc418b65-784a-4ec1-bb97-eb087e336de0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El cineasta durante el rodaje de &#039;Vivir su vida&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Repasamos algunas de las claves que definen su obra, contenidas en su última película, que han cambiado la historia del cine</p></div><p class="article-text">
        Durante los cincuenta y sesenta, el cine cambi&oacute; para siempre y en todo el mundo. Surgieron nuevas voces que buscaban otras formas de reflexionar sobre la realidad que les hab&iacute;a tocado vivir, y su entusiasmo se contagi&oacute; sin entender de fronteras ni tradiciones.
    </p><p class="article-text">
        En el Reino Unido se llam&oacute; <em>Free Cinema</em> y abraz&oacute; las historias de cotidianidad y locura de Tony Richardson a Karel Reisz. En Estados Unidos floreci&oacute; un cine <em>underground</em> que abarcar&iacute;a las miradas de Warhol a Jonas Mekas, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/Muere-Jonas-Mekas-experimental-estadounidense_0_860214808.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fallecido hace escasas semanas</a>. En Brasil se llamar&iacute;a <em>Cinema N&ocirc;vo</em> y permitir&iacute;a a Glauber Rocha y Ruy Guerra narrar sus historias con pretensi&oacute;n de transformaci&oacute;n social. En Jap&oacute;n los nuevos vientos trajeron el cine de Nagisa Oshima, en Checoslovaquia los de Milos Forman y Jan Nemec y en Espa&ntilde;a los de Basilio Mart&iacute;n Patino y Miguel Picazo entre otros.
    </p><p class="article-text">
        En Francia, ojito derecho de la intelectualidad europea, se manifest&oacute; la <em>Nouvelle Vague</em> con Fran&ccedil;ois Truffaut, Jean-Luc Godard, Jacques Rivette, &Eacute;ric Rohmer y Claude Chabrol en primera l&iacute;nea de fuego, mientras que enormes cineastas como Agn&egrave;s Varda buscan a d&iacute;a de hoy un reconocimiento que merecen desde hace d&eacute;cadas. De todos y todas, Godard fue siempre el menos domesticado, el m&aacute;s lib&eacute;rrimo creador, el m&aacute;s prol&iacute;fico, el mayor canalla.
    </p><p class="article-text">
        Ahora estrena <em>El libro de im&aacute;genes</em>, un ensayo visual sobre el significado de la mirada, el cine como producto o contestaci&oacute;n de una realidad social y la vigencia &ndash;o extinci&oacute;n&ndash; de su potencial transformador. Colecci&oacute;n de rimas visuales y man&iacute;as personales que viene definir a un cineasta &uacute;nico. Repasamos algunas de la claves para comprender mejor el desaf&iacute;o que supone su cine en pleno siglo XXI.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><h3 class="article-text">Otras formas de narrar</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Fumista para quienes empecinados en las formas de narrar m&aacute;s simples no le entienden y le desprecian como el profano en la pintura desprecia el arte abstracto, Godard es al cine lo que James Joyce a la novel&iacute;stica del siglo XX&rdquo;, dec&iacute;a el cr&iacute;tico Javier Memba <a href="http://www.tbeditores.es/index.php?route=product/product&amp;product_id=7471&amp;search=javier+memba" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en su libro sobre la Nouvelle Vague</a>.
    </p><p class="article-text">
        Exagerase o no, es cierto que el cine de este artista franc&eacute;s no es un ramillete de bellas historias sobre su tiempo sino m&aacute;s bien una exploraci&oacute;n formal, estil&iacute;stica e incluso semi&oacute;tica de otras formas de narrar. Desde que estrenase <em>Sin aliento</em>, all&aacute; por 1962, su cine ha recorrido siempre caminos poco transitados para buscar estrategias que constituyesen un avance, o mero pensamiento, para el lenguaje del cine.
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a &eacute;l mismo sobre aquella joya protagonizada por&nbsp;Jean-Paul Belmondo y Jean Seberg, en <em>Cahiers du Cin&eacute;ma</em>, donde escrib&iacute;a junto a compa&ntilde;eros de generaci&oacute;n como Truffaut: &ldquo;Lo que yo quer&iacute;a era tomar una historia convencional y rodarla de manera completamente distinta a como se hab&iacute;a hecho hasta entonces. Quer&iacute;a dar la sensaci&oacute;n de que las t&eacute;cnicas cinematogr&aacute;ficas se acababan de descubrir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una intenci&oacute;n que vertebrar&iacute;a los primeros trabajos de su dilatada &ndash;e incre&iacute;blemente prol&iacute;fica&ndash; carrera, desde <em>Sin aliento</em>, pasando por <em>Vivir su vida</em>, <em>El desprecio</em>, <em>Banda aparte</em> y llegando hasta <em>Pierrot, el loco. </em>Obras, todas ellas, en constante di&aacute;logo con las ideas fundamentales, sociales y filos&oacute;ficas del siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En cuanto al fondo que entra&ntilde;an tan cautivadoras formas&rdquo;, escribe Memba, &ldquo;esa desdramatizaci&oacute;n de los malotes, ese tono de caricatura que el maestro imprime a casi todo, se detecta en realizadores tan aplaudidos como Quentin Tarantino &ndash;reconocido admirador de Godard&ndash;, o Wong Kar-Wai. M&aacute;s a&uacute;n, la practica totalidad de los actuales cultivadores del cine independiente de una u otra manera est&aacute; influenciada por Godard&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">Un poquito de marxismo</h3><p class="article-text">
        Todo aquella forma de comprender el cine vivir&iacute;a un cisma en el interior de Godard en mayo de 1968. Par&iacute;s ard&iacute;a buscando la arena de playa debajo de los adoquines, mientras el realizador franc&eacute;s asum&iacute;a una serie de postulados revolucionarios sin parang&oacute;n. Sus simpat&iacute;as mao&iacute;stas y el debate medi&aacute;tico sobre la legimitidad de la lucha armada le hab&iacute;an llevado a rodar la m&iacute;tica<em> La Chinoise</em>. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/chinoise-pelicula-Godard-aniversario_0_671582869.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Anticipando el malestar generacional que desembocar&iacute;a en aquel conato revolucionario</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Godard fue el &uacute;nico cineasta que, tras los acontecimientos del 68, nunca volvi&oacute; a hacer las mismas pel&iacute;culas de antes&rdquo;, describ&iacute;a el artista Harun Farocki en su libro conversado con Kaja Silverman <a href="https://cajanegraeditora.com.ar/libros/proposito-de-godard/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">A prop&oacute;sito de Godard</a>. &ldquo;El &uacute;nico que no consider&oacute; todo eso como un mero par&eacute;ntesis sino como un punto de partida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tras lo vivido aquel a&ntilde;o, Godard anunci&oacute; que dejaba el cine comercial y abrazaba la propaganda, como antes hicieron algunos de sus cineastas favoritos. Inaugurando as&iacute; una etapa de su cine entendido como arma pol&iacute;tica capaz de concienciar al espectador, e incluso alterar la sensibilidad del tejido social en determinados temas. Con el llamado Grupo Dziga Vertov realiz&oacute; <em>Pravda</em> para cuestionar la capacidad de enga&ntilde;o de las im&aacute;genes y el revisionismo comunista;<em> Luchas en Italia</em> para reflexionar sobre las contradicciones del marxismo y la moral burguesa; y<em> Aqu&iacute; y all&aacute;</em> para denunciar la ocupaci&oacute;n de Palestina.
    </p><p class="article-text">
        En el 72 su pel&iacute;cula<em> Todo va bien</em> volver&iacute;a en parte a la narrativa audiovisual cl&aacute;sica para ofrecer una de las muestras m&aacute;s relevantes de cine social. Discurso ampliamente integrado en el cine franc&eacute;s contempor&aacute;neo cuya influencia se puede rastrear hasta en <em>El odio</em> de Mathieu Kassovitz.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">Ejercicio para descolonizar la mirada</h3><p class="article-text">
        Desde que en 1963 la censura francesa prohibiese la distribuci&oacute;n y exhibici&oacute;n de su film <em>El soldadito</em>, Godard ha abogado en m&uacute;ltiples ocasiones por evitar la mirada centralista del cine occidental y abrazar otra forma, m&aacute;s global, de entender las im&aacute;genes. Por cambiar el foco. No en vano, aquella pel&iacute;cula se significaba como un inteligente alegato en contra de la colonizaci&oacute;n en la guerra de Argelia. Como <em>La Chinoise</em> lo fue contra la ocupaci&oacute;n estadounidense de Vietnam.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No hay ninguna duda de que el acto de representar casi siempre implica violencia hacia el tema de la representaci&oacute;n&rdquo;, reflexiona el propio Godard en <em>El libro de im&aacute;genes</em> en referencia a la coacci&oacute;n que implica la representaci&oacute;n occidental de Oriente. La mirada, casi siempre imbuida de prejuicios, que un mundo proyecta sobre otro que no conoce. Bien invadiendo el espacio representativo de particularidades culturales propias, bien exaltando las ajenas hasta dejarlas en el terreno de lo ex&oacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se les representa con exageraciones y jaleo. Al mundo no le interesan los &aacute;rabes. El mundo &aacute;rabe es un paisaje, un decorado. Aunque exista como un mundo en s&iacute; mismo nunca se aprecia como tal. Siempre se le considera como un todo en relaci&oacute;n a cualquier pa&iacute;s de Oriente Medio&rdquo;, a&ntilde;adir&iacute;a el autor.
    </p><p class="article-text">
        Para el Godard de hoy, el cine puede ser un ejercicio para conocer culturas no occidentales, abrirse a ellas e intercambiar relevancias. Para nutrirse. Si el egocentrismo del s&eacute;ptimo arte actual lo permite. &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n ha llamado 'arte' al cine? S&oacute;lo los occidentales&rdquo;, recog&iacute;a Natalia Ruiz en <a href="https://www.casadellibro.com/libro-en-busca-del-cine-perdido-histoires-du-cinema-de-jean-luc-god-ard/9788498602685/1685674" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>En busca del cine perdido</em></a><em>.</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">El cine es una ciencia experimental</h3><p class="article-text">
        <em>El libro de im&aacute;genes</em> es el &uacute;ltimo ejemplo del Godard m&aacute;s experimental. Aunque bien es cierto que viene estudiando los l&iacute;mites formales del arte cinematogr&aacute;fico como espacio de encuentro entre espectador y artista desde que iniciase su carrera.
    </p><p class="article-text">
        All&aacute; por 1973, Godard se toma en serio &ndash;se considera el v&iacute;deo <em>Moi Je</em> como el que abre su etapa te&oacute;rica&ndash;, la exploraci&oacute;n de lo formal en el s&eacute;ptimo arte, alejada de su concepci&oacute;n narrativa, de la idea de cine como arte para contar historias a trav&eacute;s de im&aacute;genes en movimiento.
    </p><p class="article-text">
        Puestos en duda sus postulados, su obra ha reflexionado sobre m&uacute;ltiples realidades alej&aacute;ndose, cuando lo ha necesitado, de la l&oacute;gica. &ldquo;Marxismo, psicoan&aacute;lisis y semiolog&iacute;a constitituyen un marco com&uacute;n definido por una voluntad de deconstrucci&oacute;n cr&iacute;tica&rdquo;, describe David Oubi&ntilde;a en el pr&oacute;logo de <em>A prop&oacute;sito de Godard</em>. &ldquo;Esa es la lecci&oacute;n de Godard: mirar deber&iacute;a implicar un cuestionamiento de la mirada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una objeci&oacute;n al acto de la mirada pasiva que Godard lleva cultivando desde hace d&eacute;cadas y que ha destilado hasta cintas como <em>Filme socialisme</em>, <em>Adi&oacute;s al lenguaje</em> y la que ahora llega a nuestras pantallas. Un cine que antepone el interrogante a la pregunta para mover al espectador hacia el cuestionamiento de la imagen en una sociedad ultramediatizada.
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                </figure><h3 class="article-text">El cine es esperanza</h3><p class="article-text">
        En 1963, su cinta<em> El desprecio</em> se abr&iacute;a con una cita de Andr&eacute; Bazin &ndash;padre intelectual de gran parte de la <em>Nouvelle Vague&ndash;</em>, que rezaba: &ldquo;El cine sustituye nuestra mirada por un mundo m&aacute;s en armon&iacute;a con nuestros deseos&rdquo;. Pues bien: no solo &eacute;sta era una reflexi&oacute;n sobre el deseo, todo la obra de Godard se configura como una extrapolaci&oacute;n de sus anhelos para con el mundo. De su confianza &ndash;y paulatina decepci&oacute;n&ndash;, para con su capacidad emancipadora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; que<em> El libro de im&aacute;genes</em>&nbsp; se revele, en &uacute;ltima instancia, como una llamada de esperanza en la capacidad transformadora del cine. Intelectual, material o sentimentalmente. La <em>voz en off</em>&nbsp; del realizador franc&eacute;s -quebrada y a punto de apagarse, <a href="https://elpais.com/cultura/2019/02/21/actualidad/1550708866_432586.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como bien apuntaba el cr&iacute;tico Jordi Costa</a>- exclama en el el tercer acto de este viaje cuasi perform&aacute;tico que es su &uacute;ltimo film: &ldquo;Incluso si nada ocurriera como nos hab&iacute;amos imaginado, nuestras esperanzas no cambiar&iacute;an. Las esperanzas seguir&aacute;n existiendo y la utop&iacute;a ser&aacute; siempre necesaria&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pensar consiste, entre otras cosas, en tocar lo que se nos escapa de las manos&rdquo;, describ&iacute;a el fil&oacute;sofo y periodista cultural Albert Llad&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/cultura/filosofia/cliente-ciudadano-volver-pensar-publico_0_869313460.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en el libro Humanidades en acci&oacute;n</a>. &ldquo;Pensar es aproximarse al territorio donde los prejuicios caen, de forma necesaria, por el abismo que se abre entre cada v&iacute;nculo no dibujado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Eso es exactamente lo que nos propone Godard con <em>El libro de las im&aacute;genes</em>. Un artefacto para pensar el cine como un di&aacute;logo, como un intercambio de pareceres entre im&aacute;genes en movimiento que significan lo que cada uno tenga a bien interpretar. Pero con capacidad para afectar y transformar, si bien no el mundo, s&iacute; la mente de cada espectador. Para entender el s&eacute;ptimo arte como una utop&iacute;a capaz de cambiar y cambiarnos.
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      <dc:creator><![CDATA[Francesc Miró]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/claves-entender-godard-revolucionario-nonagenario_1_9310982.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Sep 2022 10:26:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cinco claves para entender el cine de Godard, un revolucionario nonagenario]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Jean-Luc Godard]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Murió el director de cine Jean-Luc Godard a los 91 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/muere-director-cine-jean-luc-godard-91-anos_1_9310973.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ad814066-8674-48b4-856c-77039c3aaa0b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Murió el director de cine Jean-Luc Godard a los 91 años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El director franco suizo, emblema de la Nouvelle vague, dirigió títulos como "Sin aliento", "Pierrot el loco" y "Alphaville". Según 'Liberation' fue por suicido asistido</p><p class="subtitle">Cinco claves para entender el cine de Godard</p></div><p class="article-text">
        El cineasta Jean-Luc Godard ha fallecido este martes a los 91 a&ntilde;os. El realizador franco suizo, estandarte de la <em>Nouvelle Vague</em>, dirigi&oacute; t&iacute;tulos tan emblem&aacute;ticos como <em>Sin aliento, Pierrot el loco y Alphaville</em>. Sus familiares han confirmado la noticia al medio franc&eacute;s Lib&egrave;ration.
    </p><p class="article-text">
        El mismo medio cita a fuentes pr&oacute;ximas a la familia y asegura que no se ha tratado de una muerte natural, sino que el director solicit&oacute; el suicidio asistido. &ldquo;Fue su decisi&oacute;n y para &eacute;l era importante que se supiera&rdquo;, dice el medio franc&eacute;s citando a otra persona pr&oacute;xima al cineasta. Su muerte se produjo en su domicilio en la localidad suiza de Rolle, donde el suicidio asistido es legal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El director naci&oacute; en Suiza el 3 de diciembre de 1930, pero fue tras su traslado a Par&iacute;s en la adolescencia donde naci&oacute; su amor por el s&eacute;ptimo arte. All&iacute; visit&oacute; frecuentemente la Cinemateca Francesa mientras estudiaba etnolog&iacute;a en La Sorbona.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s adelante, en 1950, comenz&oacute; a trabajar como cr&iacute;tico cinematogr&aacute;fico en varias revistas, entre ellas, Cahiers du Cin&eacute;ma. Publicaci&oacute;n en la que coincidi&oacute; con figuras como Fran&ccedil;ois Truffaut, &Eacute;ric Rohmer, Claude Chabrol y Jacques Rivette; y que fue el germen del que se acabar&iacute;a convirtiendo  en uno de los movimientos m&aacute;s influyentes de la historia del cine, la <em>Nouvelle vague</em>.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Sin aliento&rdquo;, su primera pel&iacute;cula</h2><p class="article-text">
        Godard fue el art&iacute;fice de la primera pel&iacute;cula de la tambi&eacute;n denominada como 'nueva ola' del cine franc&eacute;s, <em>Sin aliento (A bout de souffl&eacute;)</em>, estrenada en 1959. El largometraje, protagonizado por Jean-Paul Belmondo&nbsp;y&nbsp;Jean Seberg, gan&oacute; el Oso de Plata en el Festival de Berl&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La cinta rompi&oacute; moldes al proponer una nueva forma de rodar, caracterizada por ser con c&aacute;mara en mano, iluminaci&oacute;n natural, sonido directo, di&aacute;logos improvisados, el uso de los planos secuencia y las elipsis o<em> jump cuts</em> en la edici&oacute;n, con los rompieron con el montaje tradicional. La obsesi&oacute;n de este grupo de cineastas, cuyas producciones las realizaban con bajos presupuestos, era que sus filmes resultaran los m&aacute;s pr&oacute;ximos a la realidad posible, de ah&iacute; a que apenas planificaran sus escenas. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Jean-Paul Belmondo y Jean Seberg en &quot;Sin aliento&quot;                            </span>
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        En 1960 llegar&iacute;a su segunda pel&iacute;cula, <em>El soldadito</em>, que estuvo prohibida en Francia durante tres a&ntilde;os, por su cr&iacute;tica a la Guerra de Argelia. La actriz Anna Karina encarn&oacute; a su personaje principal. Godard se cas&oacute; con ella un a&ntilde;o m&aacute;s tarde y, a partir de entonces, lider&oacute; varios de sus proyectos. El cineasta sigui&oacute; colaborando con sus compa&ntilde;eros de la Nouvelle Vague, que incluy&oacute; otros nombres como Agn&egrave;s Varda y Alain Resnais.
    </p><p class="article-text">
        En esta &eacute;poca rod&oacute; otros de sus largometrajes m&aacute;s aplaudidos, como <em>Banda aparte</em> (1954), <em>Pierrot el loco</em> (1965), <em>Vivir su vida</em> (Premio Especial del Jurado y de la Cr&iacute;tica en el Festival de Venecia en 1962), <em>Alphaville</em> (Oso de Oro en el Festival de Berl&iacute;n en 1965) y <em>La Chinoise</em> (Premio Especial del Jurado en el Festival de Venecia en 1967).
    </p><p class="article-text">
        A finales de los 60, Godard apost&oacute; por poner su obra al servicio del Mayo franc&eacute;s; las protestas estudiantiles y posteriormente sindicales que se llevaron a cabo en Francia, con Par&iacute;s como epicentro, durante el citado mes de 1968. Con ellas rechazaron el capitalismo, la sociedad del consumo, el autoritarismo y el imperialismo. Tal fue su influencia que ese mismo a&ntilde;o el Festival de Cannes fue suspendido tras las interrupciones en las proyecciones llevadas a cabo por Godard, Polanski , Truffaut y otros artistas, en apoyo y solidaridad al movimiento.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/muere-director-cine-jean-luc-godard-91-anos_1_9310973.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Sep 2022 10:24:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Jean-Luc Godard]]></media:keywords>
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