<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Kurt Cobain]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/kurt-cobain/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Kurt Cobain]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1042731/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Apuntes sobre la vida de una elefanta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/apuntes-vida-elefanta_129_9389073.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0ef7c4a6-5f29-44b2-8fc3-23451dd0a070_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Apuntes sobre la vida de una elefanta"></p><p class="article-text">
        Estaba al lado de mi hijo y me qued&eacute; dormido y de golpe sent&iacute; una mano que recorr&iacute;a mi cara, iba lenta por los bordes del ment&oacute;n, la cabeza, como si estuviera haciendo un registro facial, como si hubiera algo en la cara que &eacute;l no pod&iacute;a observar mientras yo estuviera despierto. Eran caricias de exploraci&oacute;n. La cara de tu padre dormido. Salvo que ahora yo estaba con los ojos cerrados y no estaba dormido, pero no quer&iacute;a perturbar con ning&uacute;n movimiento esto que me estaba sucediendo: mi hijo de siete a&ntilde;os examinaba mi rostro. Sent&iacute; que estaba sucediendo algo inaudito: te perd&eacute;s en un bosque y de golpe te encontr&aacute;s con un animal que pensaban extinguido que se acerc&oacute; para verte. Es un segundo y si vos no manten&eacute;s la calma el animal se va a ir. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; miramos a los animales? Tal vez sea la a&ntilde;oranza de un mundo perdido que ellos encarnan. No s&eacute;. Cuando era chico me dorm&iacute;an ley&eacute;ndome un cuento, la mayor&iacute;a de las veces sobre animales. Despu&eacute;s uno entraba en el sue&ntilde;o con esa f&aacute;bula en la cabeza y el inconsciente se pon&iacute;a a armar historias extra&ntilde;as. &iquest;Por qu&eacute; mientras dormimos y so&ntilde;amos y creamos historias somos geniales y cuando nos despertamos somos incapaces de poner una palabra detr&aacute;s de otra y quedamos presa de c&oacute;mo se deber&iacute;a escribir? En la soberan&iacute;a del sue&ntilde;o, un personaje puede estar armado con tres personas que conocimos y el rostro de ese personaje puede ser el resto diurno de alguien que vimos fugazmente en la calle o en la tele antes de dormirnos. Pero cuando estamos despiertos y lo queremos escribir el personaje es&nbsp;chato o, a veces, la persona que lo inspir&oacute; ejerce sobre nosotros una dominancia que nos hace no poder cambiarlo, modificarlo: ah&iacute; es cuando la realidad funciona en contra y un poeta debe hacer que la realidad funcione siempre a su favor. 
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que la canciones de Nirvana son tan pegadizas porque, a pesar de su momento hardcore, tienen en el fondo la melod&iacute;a de las canciones de cuna: hay algo beatle en el coraz&oacute;n atormentado de Kurt Cobain. 
    </p><p class="article-text">
        Pensaba en los animales porque la pr&oacute;xima vez que lo vea a mi hijo Juli&aacute;n le voy a leer un libro que me produjo una gran emoci&oacute;n, se llama <em>Mara, apuntes sobre la vida de un elefante</em>.&nbsp;Est&aacute; escrito por Paula Bombara e ilustrado por Raquel Can&eacute;.&nbsp;El libro narra la vida de Mara, una elefanta asi&aacute;tica que naci&oacute; en la India y que tuvo una larga vida que la llev&oacute; a recorrer Europa y recalar en Am&eacute;rica del sur. Bombara escribe habl&aacute;ndole a Mara: &ldquo;Estuve averiguando cosas sobre tu vida, Mara&rdquo;. Ese registro lo vuelve muy &iacute;ntimo al libro y le sirve tambi&eacute;n a la autora para narrar datos biol&oacute;gicos de la vida de los elefantes y datos biogr&aacute;ficos de los desplazamientos de Mara por el mundo. Mara fue vendida a un lugar en Hamburgo donde se celebraba una feria de animales ex&oacute;ticos y ah&iacute; fue comprada por una familia que ten&iacute;a un circo. Mara fue domesticada en el circo y tuvo una relaci&oacute;n hermosa con uno de sus cuidadores, pero despu&eacute;s la vendieron a otro circo y tuvo que padecer extra&ntilde;ar a su primer cuidador. Y despu&eacute;s vino otro circo y otro cuidador y al final el circo quebr&oacute; -ya en Buenos Aires- y Mara y otros animales quedaron a la deriva en una parque, alimentados por la generosidad de la gente. Hasta que los pudieron trasladar al zool&oacute;gico de la ciudad, donde Mara convivi&oacute; con otras dos elefantas con las que no se llevaba bien. 
    </p><p class="article-text">
        En el disco doble de Almendra est&aacute; la canci&oacute;n &ldquo;Los elefantes&rdquo;. Es hermosa. De hecho, la m&uacute;sica se mueve siguiendo el lento ondular de estos animales gigantes y que parecen venidos de un tiempo en que las cosas parec&iacute;an durar m&aacute;s. &ldquo;Vamos a verlo andar, mientras sea un elefante hasta el final&rdquo;, canta Spinetta. Y despu&eacute;s dice que si uno se mimetiza con ellos, podr&aacute;s tener &ldquo;una blanca, blanca calma&rdquo;. Hemingway escribi&oacute; cuentos magn&iacute;ficos. Me gustan mucho m&aacute;s sus cuentos que sus novelas. En &ldquo;Colinas como elefantes blancos&rdquo;, una pareja espera un tren mientras discuten algo que los perturba. Siguiendo la t&eacute;cnica del t&eacute;mpano que utilizaba el escritor (en el exterior se ve un poco, pero por debajo la masa de hielo es m&aacute;s grande y profunda), lo que produce la acci&oacute;n del cuento, lo que perturba al cuento nunca sale a la vista en la narraci&oacute;n. Es una pareja que se ama -o eso dicen- y que est&aacute;n por vivir un momento traum&aacute;tico -posiblemente la mujer se vaya a hacer un aborto- pero qui&eacute;n sabe. En un momento la mujer, mientras mira una colina que est&aacute; detr&aacute;s de la estaci&oacute;n de tren donde esperan, dice: &ldquo;Parecen elefantes blancos&rdquo;. El hombre dice que nunca vio un elefante, as&iacute; que no puede opinar. Cuando el cuento ya est&aacute; bastante avanzado, la mujer le pregunta si van a volver a ser felices y si entonces ella podr&aacute; decir con certeza &ldquo;que las cosas son como elefantes blancos y que a vos te guste&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        A Mara decidieron liberarla -despu&eacute;s de miles de tr&aacute;mites- en un santuario en el Mato Grosso, Brasil.&nbsp;Tuvieron que monitorearla porque al vivir domesticada y atendida por los humanos, se hab&iacute;a debilitado y no sab&iacute;a vivir de manera salvaje, defenderse de los enemigos, buscar comida. El 13 de mayo del 2020, Mara sali&oacute; de una caja en la que la llevaron -le cost&oacute; mucho salir, lo pens&oacute; bastante- y empez&oacute; una nueva vida en esta libertad controlada. Todos tenemos una libertad controlada. No hay afuera del Mercado. Las personas en condici&oacute;n de calle no s&oacute;lo son una tragedia en nuestra sociedad, sino que funcionan como se&ntilde;aladores del capitalismo que te muestra lo que te puede pasar si no hac&eacute;s bien los deberes. 
    </p><p class="article-text">
        Mara tuvo que atravesar miles de situaciones de duelo, dolor, fue llevada de un lado para otro, vendida, amada por sus cuidadores, domesticada, debilitada. Sus patas al no estar en constante movimiento -como lo hacen los elefantes en la selva- se lastimaron. Imaginemos que ahora ha logrado sanar sus traumas, que ahora est&aacute; libre movi&eacute;ndose por primera vez en su vida en un lugar amable. Cuando nos cruzamos con alguien desconocido en la calle, tendr&iacute;amos que saber que esa persona tal vez, en el d&iacute;a, como Mara, viene&nbsp;de librar miles de batallas. Estar&iacute;amos m&aacute;s atentos, los tratar&iacute;amos mejor. Y podr&iacute;amos decir, sin problemas, que ciertas cosas, bajo determinada luz, son como elefantes blancos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabián Casas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/apuntes-vida-elefanta_129_9389073.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Sep 2022 04:18:59 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0ef7c4a6-5f29-44b2-8fc3-23451dd0a070_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="495501" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0ef7c4a6-5f29-44b2-8fc3-23451dd0a070_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="495501" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Apuntes sobre la vida de una elefanta]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0ef7c4a6-5f29-44b2-8fc3-23451dd0a070_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Kurt Cobain,Ernest Hemingway]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
