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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Sergio Raimondi]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/sergio-raimondi/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Sergio Raimondi]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Nadie recuerda al guante que se perdió]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/nadie-recuerda-guante-perdio_129_9585512.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2fcd703f-1d1c-4a41-8f9c-833f9ec831ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nadie recuerda al guante que se perdió"></p><p class="article-text">
        Vladimir Nabokov pensaba que cada uno de nosotros deb&iacute;a descubrir por s&iacute; mismo la particularidad del mundo. Sin duda alguna, afirmaba, hay una realidad &ldquo;media&rdquo; percibida por todos nosotros , pero esa no es la verdadera realidad, s&oacute;lo es la realidad de las ideas&nbsp;generales, de las formas convencionales, de la monoton&iacute;a.&nbsp;Me puse esta semana a pensar en Nabokov porque estuve trabajando en mis cursos sobre el poema &ldquo;Betularia&rdquo; del libro magistral que acaba de publicar Sergio Raimondi que se llama <em>Lexik&oacute;n</em>. 
    </p><p class="article-text">
        En ese poema se narra, de alguna manera, la velocidad en la que una especie de mariposas mut&oacute; de color para no ser atrapada por los predadores. Se habla del vapor de las m&aacute;quinas industriales. Y el poema -de manera impersonal- se sorprende de c&oacute;mo una especie puede resolver miles de a&ntilde;os de evoluci&oacute;n en un segundo mientras -piensa uno- nosotros todav&iacute;a no sabemos qu&eacute; mierda hacer con el d&oacute;lar. 
    </p><p class="article-text">
        Le hago notar a los alumnos que, en el poema de Raimondi, no se puede hablar de un poeta detr&aacute;s de los versos sino que es mejor, m&aacute;s preciso, hablar de un poema. Es el poema el que habla. Decidir si el poema es algo en s&iacute; o es sobre algo es un momento central. Como cuando la gente decide qu&eacute; tipo de cristiano es, de los que piensan que Cristo volvi&oacute; de entre los muertos o que, en realidad, la resurrecci&oacute;n debe tomarse en t&eacute;rminos simb&oacute;licos ya que nadie vuelve de la muerte. Estos &uacute;ltimos piensan que Cristo hizo el bachillerato con los esenios y despu&eacute;s sali&oacute; a difundir sus ense&ntilde;anzas. 
    </p><p class="article-text">
        Nabokov pensaba que los insectos no se mimetizaban por temor al depredador, para protegerse. Para eso contaba que se hab&iacute;a abierto la panza de un oso hormiguero y se hab&iacute;a comprobado que el oso se hab&iacute;a comido la misma cantidad de insectos mimetizados que los que no lo estaban. &iquest;Conclusi&oacute;n? La naturaleza se mimetiza por amor al arte, porque s&iacute;, como uno se viste para salir o se pone un tatuaje. Nabokov despreciaba el arte socialista. En realidad, lo que importa es que m&aacute;s all&aacute; de que estemos de acuerdo o no con los motivos de la betularia para mimetizarse, uno puede apreciar el poema de Raimondi o la idea de Nabokov, puede disfrutar de la belleza de la conjetura, si necesidad de compartirla. Porque el poema es algo, no sobre algo. 
    </p><p class="article-text">
        En alg&uacute;n momento de la clase recomend&eacute; la lectura de <em>P&aacute;lido fuego</em>, de Nabokov, novela que admiro profundamente y cuyo personaje central, Charles Kinbote, me divierte mucho. Dije que me gustaba mucho el ep&iacute;grafe de esta novela: &ldquo;Nadie recuerda al guante que se perdi&oacute;&rdquo;. Pero despu&eacute;s cuando fui a buscar la novela en mi biblioteca me di de frente conque ese ep&iacute;grafe no estaba en <em>P&aacute;lido fuego</em>. &iquest;D&oacute;nde estaba? Busqu&eacute; en otros libros de Nabokov y nada. Estoy seguro que no lo invent&eacute; y que debe estar en alg&uacute;n libro y por alg&uacute;n motivo que no puedo discernir ahora se lo adjudiqu&eacute; a <em>P&aacute;lido fuego</em>. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Como no tienen flores para dejar en la tumba de Borges, Berger piensa “¿Y si le dejo uno de los guantes?”</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La misma tarde que habl&eacute; del guante en los cursos, Eduardo, que asiste a ellos en las horas de la tarde, me prest&oacute; un libro de John Berger, que se llama <em>All&iacute; nos vemos</em>. Es una recopilaci&oacute;n de memorias, muy lindas. Berger cuenta ah&iacute; que va a Ginebra a visitar a su hija -ella trabaja en un teatro,  escribiendo los programas de las &oacute;peras- y que ambos deciden ir a la tumba de Borges. Cuando llegan Berger describe la tumba, las inscripciones en n&oacute;rdico -es una tumba extremadamente literaria- y la pena que siente por no haber llevado flores. Berger y la hija van en moto hasta el lugar, Berger conduce y lleva guantes para manejar la moto a pesar del verano. En un p&aacute;rrafo explica por qu&eacute; los motociclistas usan guantes: &ldquo;Los motociclistas usan guantes de piel fina incluso en los d&iacute;as m&aacute;s t&oacute;rridos del verano por una raz&oacute;n especial. En teor&iacute;a, los guantes le protegen a uno de que se produzca una ca&iacute;da, adem&aacute;s de aislar las manos de la goma pegajosa del manillar. Pero m&aacute;s &iacute;ntimamente , sin embargo, los llevan para protegerlas del aire, pues aunque muy agradable cuando hace calor, reduce la sensibilidad del tacto. Los motociclistas llevan guantes en verano por el placer de la precisi&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como no tienen flores para dejar en la tumba de Borges, Berger piensa &ldquo;&iquest;Y si le dejo uno de los guantes?&rdquo; Pero deja la idea de lado r&aacute;pidamente y deciden volver con la hija al d&iacute;a siguiente a traer flores para Georgie. Cuando lleva a la hija de nuevo hacia su trabajo, se da cuenta de que perdi&oacute; un guante. No lo puede creer. Yo s&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        En una serie notable que se llama <em>Line of duty</em>, los pol&iacute;c&iacute;as se ponen guantes de l&aacute;tex, celestes, cada vez que van a tocar objetos que son evidencias de un crimen para no contaminarlos o cuando quieren esconder que son ellos los que mueven las evidencias. Los guantes tambi&eacute;n son para el fr&iacute;o intenso. Son objetos de lujo de cuero negro que usan los asesinos. En un poema de Wystan Hugh Auden, en se&ntilde;al de duelo por la muerte de un ser querido, &eacute;l imagina que los polic&iacute;as de tr&aacute;nsito se ponen guantes negros, a m&iacute; me gustar&iacute;a que los obreros de vialidad se pusieran guantes negros. Porque est&aacute;n de luto por todo lo que perdimos, por todas las estupideces que cometimos por el maldito ego. 
    </p><p class="article-text">
        Mi padrino Bruno -un ser central en mi vida- sol&iacute;a tener un par de guantes que trajo de la guerra en la que combati&oacute;. Uno se le perdi&oacute; y me acuerdo que le dio l&aacute;stima. Eran unos guantes marrones, de cuero. Bruno sol&iacute;a cocinarnos un pollo al horno con papas descomunal. Como era lo &uacute;nico que sab&iacute;a cocinar le pon&iacute;a garra.&nbsp;Un mediod&iacute;a lo veo sacando la bandeja del horno caliente con la mano enguantada. El &uacute;nico guante marr&oacute;n que ahora le quedaba, segu&iacute;a siendo &uacute;til. &Eacute;l no paraba nunca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabián Casas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/nadie-recuerda-guante-perdio_129_9585512.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Oct 2022 03:02:26 +0000]]></pubDate>
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