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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Alfabetización]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/alfabetizacion/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Alfabetización]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿En qué escuela irrumpe la inteligencia artificial?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/escuela-irrumpe-inteligencia-artificial_1_13245544.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/39902de1-9b8e-4493-b8ca-e173b8c47b1b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿En qué escuela irrumpe la inteligencia artificial?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Saber o no saber. En busca del sentido de la educación en tiempos de inteligencia artificial" reúne a la periodista y especialista en comunicación y educación Silvia Bacher y al filósofo Tomás Balmaceda en una reflexión urgente sobre el impacto de la inteligencia artificial en las aulas, la cultura y la vida democrática. En exclusiva, el primer capítulo del libro.</p></div><p class="article-text">
        Cada ma&ntilde;ana, de lunes a viernes, millones de familias se sumergen en un ritual que despierta a ciudades, pueblos y parajes rurales. &ldquo;Apurate, llegamos tarde&rdquo;, &ldquo;No te olvides el cuaderno&rdquo;, resuenan en hogares donde el tiempo apremia. En ocasiones se oye tambi&eacute;n un &ldquo;Com&eacute; algo antes de salir&rdquo; (en los hogares donde el desayuno no es un lujo ausente). Las personas lo dicen mientras miran sus tel&eacute;fonos celulares para informarse sobre las &uacute;ltimas noticias, interactuar con otros miembros de la familia por mensajes instant&aacute;neos o divertirse con memes sobre el resultado del partido de anoche o una cr&iacute;tica a los dichos del pol&iacute;tico de turno.
    </p><p class="article-text">
        En tanto, algunos estudiantes llegan en autos que surcan la ciudad guiados por GPS, otros recorren el camino a la escuela en soledad, a pie por senderos monta&ntilde;osos, cruzando r&iacute;os en balsas o en colectivos abarrotados escuchando m&uacute;sica desde sus tel&eacute;fonos celulares. Muchos lo hacen sin siquiera un adulto que los acompa&ntilde;e, pero &ldquo;compartiendo ubicaci&oacute;n&rdquo; porque en casa no hay quien pueda estar con ellos f&iacute;sicamente pero quieren tener certeza de d&oacute;nde est&aacute;n, mientras que otros, en el camino, van pasando a buscar a compa&ntilde;eros y amigos, que los esperan viendo un video corto vertical en TikTok, la repetici&oacute;n de alg&uacute;n gol o haciendo apuestas en un sitio ilegal. Algunas interpelaciones tard&iacute;as como &ldquo;&iquest;Hiciste los deberes?&rdquo; resuenan un momento antes del ingreso a clase, mientras el &uacute;ltimo abrazo (o su ausencia) y la docente en la puerta completan un rito centenario que pone en marcha el pulso de las sociedades. La escuela no solo organiza el tiempo de las familias, es un motor que desde hace m&aacute;s de un siglo impulsa la construcci&oacute;n de lo colectivo.
    </p><p class="article-text">
        Desde sus or&iacute;genes, la escuela fue el escenario de un proyecto de naci&oacute;n, una promesa de desarrollo personal y social, pero tambi&eacute;n un espacio de tensiones, donde se reprodujeron desigualdades y exclusiones. Durante d&eacute;cadas tuvo un car&aacute;cter casi sagrado, ya que era el &aacute;mbito donde se aprend&iacute;a a leer y escribir, a convivir, a disentir con respeto y a imaginar un horizonte com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las certezas que sosten&iacute;an a la escuela (como el progreso lineal, la autoridad del saber acumulado o el aula como espacio leg&iacute;timo de aprendizaje) se han disuelto. Hoy, la centralidad escolar se disputa con plataformas digitales, algoritmos y contenidos virales que irrumpen como nuevas formas de mediaci&oacute;n cultural. Las redes sociales y los medios de comunicaci&oacute;n, al igual que la escuela, moldean representaciones del mundo, con el potencial de abrir caminos hacia la inclusi&oacute;n o de perpetuar desigualdades.
    </p><p class="article-text">
        Hace veinte a&ntilde;os la psicoanalista argentina Silvia Bleichmar describi&oacute; la escuela como &ldquo;un lugar de formaci&oacute;n de identidad, de formaci&oacute;n de modelos de vida, de valor, de todo lo que alguna vez llamamos aparato ideol&oacute;gico del Estado&rdquo; (Bleichmar, 2004).
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, se&ntilde;alaba que &ldquo;esto se ha ido deconstruyendo y ha quedado en manos de corporaciones&rdquo;. Por eso, y siguiendo su l&iacute;nea de pensamientos, en tiempos en el que un peque&ntilde;o grupo de empresas tecnol&oacute;gicas incrementan su poder a nivel global de manera exponencial, no es suficiente revisar contenidos, sino que es urgente preguntarse qu&eacute; escuela imaginamos y qu&eacute; tipo de ciudadan&iacute;a habilita o excluye ese modelo, ya que el aula es uno de los pocos espacios donde a&uacute;n es posible ser nombrado, escuchado y reconocido para reconstruir la trama social, sobre todo en los m&aacute;rgenes, donde la desigualdad arrasa. La escuela es mucho m&aacute;s que un espacio de transmisi&oacute;n de contenidos, es una trama viva donde se tejen v&iacute;nculos, subjetividades, y sentidos compartidos.
    </p><p class="article-text">
        En los sistemas educativos de Am&eacute;rica Latina, las plataformas, la inteligencia artificial y los algoritmos no irrumpen en una escuela abstracta, sino en instituciones reales, marcadas por tensiones y mandatos sociales incumplidos. Las desigualdades se hacen visibles en un mismo pa&iacute;s, en una misma ciudad, en un mismo barrio, donde coexisten escuelas que cuentan con pizarras interactivas y docentes capacitados, con calefacci&oacute;n en invierno y aire acondicionado en verano, en tanto otras, sin regulaci&oacute;n de temperatura, apenas garantizan pupitres y tizas o no cuentan con conectividad o carecen de electricidad.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, no se trata de una simple incorporaci&oacute;n tecnol&oacute;gica, sino de una transformaci&oacute;n que interpela la matriz educativa de la regi&oacute;n: &iquest;qu&eacute; tipo de educaci&oacute;n puede ofrecerse en un continente donde la pobreza, la diversidad y la exclusi&oacute;n digital son parte del paisaje cotidiano? Esta pregunta no puede responderse sin considerar las m&uacute;ltiples brechas que atraviesan a las comunidades que habitan las escuelas. Porque, si bien las nuevas herramientas prometen personalizaci&oacute;n, eficiencia y nuevos modos de acceso al conocimiento, tambi&eacute;n contienen el riesgo de amplificar las desigualdades ya existentes. En ese entramado, la inteligencia artificial generativa irrumpe como promesa y amenaza. Puede ser una aliada pedag&oacute;gica, pero tambi&eacute;n un factor de exclusi&oacute;n si no se la incorpora, como veremos, a trav&eacute;s de una perspectiva cr&iacute;tica que eduque a las nuevas generaciones, transfiriendo autonom&iacute;a para que los estudiantes puedan decidir m&aacute;s all&aacute; de algoritmos que los contabilizan como consumidores m&aacute;s que como ciudadanos. La humanidad se encuentra ante el nacimiento de la inteligencia artificial generativa y, como se&ntilde;ala el investigador Carlos Scolari, su destino, como el de cualquier otra tecnolog&iacute;a, se va a ir estabilizando, se volver&aacute; invisible hasta convertirse en un men&uacute;, en un bot&oacute;n dentro del <em>software</em>. Por eso es clave conocer su mecanismo de funcionamiento, ya que la escuela tiene hoy, antes que eso suceda, una ventana de oportunidad en la que a&uacute;n puede observar y comprender.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Docentes y estudiantes, los hilos que sostienen la trama</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A m&iacute; me conmueve la vocaci&oacute;n de seguir formando gente que tienen los maestros&rdquo; se&ntilde;alaba Bleichmar en el a&ntilde;o 2004. Esa frase, hoy, a m&aacute;s de veinte a&ntilde;os de haber sido formulada, mantiene vigencia sobre todo al leer algunos de los datos que presenta el <em>Informe mundial sobre el personal docente </em>(Unesco - Fundaci&oacute;n SM, 2025), una radiograf&iacute;a que revela los desaf&iacute;os de esa profesi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Entre otras cuestiones, el informe da cuenta de que el 60% de los l&iacute;deres sindicales de docentes a nivel mundial (incluyendo la regi&oacute;n) no acuerdan con la afirmaci&oacute;n de que los docentes pod&iacute;an mantener un equilibrio saludable entre la vida laboral y personal, siendo las tareas administrativas una fuente com&uacute;n de estr&eacute;s; que la carga de trabajo excesiva, las clases numerosas y la falta de recursos adecuados pueden contribuir al abandono docente; que la violencia f&iacute;sica o psicol&oacute;gica contra los docentes es una preocupaci&oacute;n creciente y que los bajos salarios o pagos irregulares pueden llevar a los docentes a buscar trabajos adicionales, afectando su bienestar y contribuyendo al ausentismo.
    </p><p class="article-text">
        Se suman a esto las percepciones sobre la carrera profesional en Am&eacute;rica Latina, donde las estructuras de carrera han seguido en gran medida una progresi&oacute;n vertical basada en la antig&uuml;edad, con pocas oportunidades de reconocimiento meritocr&aacute;tico. A menudo esto implica que, para asumir m&aacute;s responsabilidades y mejorar sus condiciones, los docentes deben dejar el aula para hacerse cargo de roles administrativos.
    </p><p class="article-text">
        Solo en Am&eacute;rica Latina y el Caribe se necesitan m&aacute;s de tres millones de docentes, la mayor&iacute;a para reemplazar a quienes abandonan la profesi&oacute;n debido a la sobrecarga laboral, los bajos salarios y la falta de reconocimiento. Sin embargo, a pesar de este escenario, la escuela sigue latiendo en un contexto que afecta tanto a docentes como a estudiantes. Una joven profesora de escuela media con s&oacute;lida formaci&oacute;n acad&eacute;mica sosten&iacute;a en un encuentro universitario que no sab&iacute;a por qu&eacute;, pero hab&iacute;a quedado atrapada &ndash;en el mejor de los sentidos&ndash; en las aulas de una escuela secundaria, en los desaf&iacute;os que plantean los nuevos escenarios y los nuevos estudiantes. Es posible encontrar esta aseveraci&oacute;n en muchas voces que sostienen viva la escuela a pesar de las tensiones mencionadas, a las cuales se suma la irrupci&oacute;n de la inteligencia artificial generativa.
    </p><p class="article-text">
        Esta llegada al aula se suma a la larga lista de tecnolog&iacute;as que ingresaron a lo largo de la historia reciente; en muchos casos, estas tecnolog&iacute;as se integraron con escasa o nula formaci&oacute;n docente desde una dimensi&oacute;n social y cultural, m&aacute;s all&aacute; del sentido utilitario.
    </p><p class="article-text">
        Como sucede hoy, cada uno de esos ingresos tecnol&oacute;gicos fue generando expectativas y despertando temores. En el caso de la inteligencia artificial, hay quienes, alarmistas, la se&ntilde;alan como potencial reemplazo de la docencia. Un popular comunicador, por ejemplo, sostuvo esta idea se&ntilde;alando que esa tecnolog&iacute;asiempre est&aacute; disponible para dar mejores respuestas sin cansarse, y se preguntaba la diferencia entre esta y un docente. Hay voces que sostienen que la IA puede proporcionar herramientas valiosas para personalizar aprendizajes a cada estudiante, retroalimentar en tiempo real, liberar tiempo pedag&oacute;gico y reducir la carga administrativa de los docentes.
    </p><p class="article-text">
        Quien sostiene que el rol docente puede ser reemplazado por un sistema de innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica desconoce los procesos que se viven en la educaci&oacute;n; como opina Freire, &ldquo;nadie educa a nadie, nadie se educa a s&iacute; mismo, los hombres se educan entre s&iacute; con la mediaci&oacute;n del mundo&rdquo;. Es que el acto educativo trasciende la transmisi&oacute;n de informaci&oacute;n, implica acompa&ntilde;ar y potenciar el desarrollo del pensamiento cr&iacute;tico de una persona, una construcci&oacute;n dial&oacute;gica de sentido y una mediaci&oacute;n cultural. El docente es quien ense&ntilde;a a dudar, a preguntar y quien teje, junto a sus estudiantes, el v&iacute;nculo entre los miembros de esas peque&ntilde;as islas que forman la comunidad llamada &ldquo;aula&rdquo;, en la cual se construyen puentes y balsas para la convivencia en sociedad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Estudiantes, entre la cultura escolar y la l&oacute;gica tiktokera</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las aulas del presente est&aacute;n habitadas por estudiantes que llegan cargados de sentidos construidos en espacios territoriales y digitales que no siempre encuentran reconocimiento en la escuela.
    </p><p class="article-text">
        Cada uno trae consigo historias vividas en ambientes comunitarios y familiares, en barrios y pantallas, en silencios y alianzas compartidas en chats, en rituales, temores y deseos forjados entre <em>hashtags </em>y <em>playlists</em>.
    </p><p class="article-text">
        En ese universo de recompensas instant&aacute;neas, donde el scroll infinito se vuelve un gesto autom&aacute;tico, las redes sociales no solo informan o entretienen, sino que tambi&eacute;n configuran emociones, opiniones y v&iacute;nculos. Desde la cama, en una plaza con mala conectividad o en una casa donde se comparte el celular, los y las adolescentes se encuentran con relatos de &eacute;xito sin esfuerzo, con cuerpos ideales, con discursos de odio que se viralizan m&aacute;s r&aacute;pido, tal vez, que una idea solidaria.
    </p><p class="article-text">
        Un tiempo que se expande en las pantallas, del que no se entra ni se sale: se habita. Se est&aacute; ah&iacute; cuando se scrollea sin parar, cuando se responde a una <em>story </em>de Instagram como si fuera una conversaci&oacute;n &iacute;ntima y cuando se experimenta ansiedad por no estar conectado o por no recibir respuesta.
    </p><p class="article-text">
        El fil&oacute;sofo franc&eacute;s Michel Serres acu&ntilde;&oacute; el t&eacute;rmino &ldquo;Pulgarcita&rdquo; para describir a una generaci&oacute;n revolucionaria: los j&oacute;venes de la era digital que escriben con sus pulgares y han nacido en un mundo tan transformado que deben reinventar por completo los modos de vivir juntos, las instituciones y las formas de conocer(Serres, 2013).
    </p><p class="article-text">
        Esta generaci&oacute;n no tiene la misma cabeza que las anteriores. Su cognici&oacute;n se ha reorganizado completamente con lo digital: desde el celular, el GPS y la red acceden instant&aacute;neamente a personas, lugares e informaci&oacute;n. Ya no se desplazan por distancias f&iacute;sicas como las que conocimos, sino que navegan por dimensiones digitales infinitas.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Serres, Pulgarcita vive una vida completamente distinta a las generaciones anteriores. No habita el mismo espacio, no se comunica de la misma manera, no percibe el mismo mundo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Llevan la cabeza en el bolsillo&rdquo;, se&ntilde;ala el fil&oacute;sofo, porque ah&iacute; es donde pueden encontrar toda la informaci&oacute;n y el conocimiento que necesitan.
    </p><p class="article-text">
        El destacado te&oacute;rico de la comunicaci&oacute;n, la cultura y las ciencias sociales y reconocido por sus estudios en Am&eacute;rica Latina Jes&uacute;s Mart&iacute;n Barbero advierte que las y los j&oacute;venes ya no se forman en la continuidad cultural que articulaba el pasado, el presente y el futuro. Habitan una cultura que perciben deslegitimada por la escuela. No es que la escuela haya perdido su lugar como espacio formativo, es que ese lugar ya no puede sostenerse desde una l&oacute;gica que niega los otros saberes que circulan por fuera de sus m&aacute;rgenes, donde los estudiantes se comunican con otros lenguajes, otras escrituras, otros c&oacute;digos en los que, en muchos casos, la palabra se fragmenta, se reemplaza por im&aacute;genes, se dispersa en memes de m&uacute;ltiples pantallas. El problema no es que el aula conviva con esos otros lenguajes, sino que muchas veces los ignora, porque est&aacute; inmersa en una escuela que habla un idioma que muchos estudiantes ya no reconocen como propio.
    </p><p class="article-text">
        El investigador argentino Fernando Peirone lo refiere como un escenario bab&eacute;lico y se&ntilde;ala que el pacto sobre el que se fund&oacute; la escuela moderna, que consideraba la palabra escrita como organizadora del pensamiento, del v&iacute;nculo con el conocimiento, de la evaluaci&oacute;n, hoy est&aacute; en crisis y &ldquo;a diferencia de lo que ocurri&oacute; con las narrativas m&iacute;tica y l&oacute;gica, esta vez no se trata de un proceso de larga duraci&oacute;n, sino de un lapso dram&aacute;ticamente m&aacute;s corto que apenas abarca una generaci&oacute;n&rdquo;. Lo que implica tensiones, resistencias y conflictos que se vinculan con la experiencia vital de las instituciones y las sociedades en diferentes dimensiones existenciales, &eacute;ticas inclusive.
    </p><p class="article-text">
        En este escenario, la inteligencia artificial generativa ingresa al aula de la mano de los estudiantes muchas veces antes que de la mano de los docentes. No siempre aparece su utilizaci&oacute;n como respuesta al deseo de aprender; a veces la motiva la urgencia de entregar un trabajo o, frente a una consigna poco clara, es probable que los j&oacute;venes elijan pedirle una respuesta a una aplicaci&oacute;n antes que quedarse estancados. En un reciente trabajo, el investigador argentino Pedro de Bernardis Claro (2025) se&ntilde;ala que los estudiantes la usan, fundamentalmente, de tres formas: como enciclopedia para buscar datos, como atajo para generar res&uacute;menes o como fuente de plagio digital. Estas pr&aacute;cticas, lejos de fomentar el pensamiento cr&iacute;tico, refuerzan la l&oacute;gica del atajo y reproducen una desconexi&oacute;n estructural entre la cultura digital cotidiana de las y los j&oacute;venes y el universo escolar.
    </p><p class="article-text">
        En este escenario hiperconectado, muchos estudiantes se informan y aprenden desde una l&oacute;gica marcada por la fragmentaci&oacute;n, la inmediatez y el impacto visual. La cultura tiktokera no es solo una moda juvenil: es una forma de habitar el conocimiento, en la que los contenidos circulan en fragmentos breves, emocionalmente cargados y organizados por algoritmos. Lo que aparece primero no es lo m&aacute;s relevante, sino lo que capta m&aacute;s atenci&oacute;n. En lugar de construir sentido, muchas veces se acumulan est&iacute;mulos. En este entorno, los ritmos del aprendizaje se ven alterados: se premia la respuesta veloz m&aacute;s que la reflexi&oacute;n profunda y se prioriza la reacci&oacute;n sobre la comprensi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de rechazar estas formas, sino de crear espacios donde sea posible detenerse, pensar con otros, encontrar conexiones. La escuela, en lugar de competir con esa l&oacute;gica, tiene que ofrecer algo distinto, superador: tiempo para hacerpreguntas, v&iacute;nculos que sostengan y una pedagog&iacute;a que invite a pensar m&aacute;s all&aacute; de lo inmediato. La escuela necesita generar espacios de confianza, de comunicaci&oacute;n, de construcci&oacute;n de sentido en el acto de ense&ntilde;ar y aprender; de lo contrario, no solo no hay aprendizaje sino que podr&iacute;amos incluso afirmar que se corre el riesgo de que no haya construcci&oacute;n posible de ciudadan&iacute;a. Como hemos se&ntilde;alado, las formas de socializaci&oacute;n han cambiado profundamente. Ya no se organizan &uacute;nicamente en la escuela, la familia o el barrio. En el entorno digital calificado por el soci&oacute;logo argentino Marcelo Urresti como &ldquo;tel&eacute;fono-centrado&rdquo;, lasplataformas digitales se han convertido en espacios de encuentro y desencuentro de producci&oacute;n simb&oacute;lica. La escuela no puede ignorar esa condici&oacute;n ambiental. No est&aacute; frente a estudiantes distra&iacute;dos sino frente a subjetividades atravesadas por un sistema que estimula el movimiento constante, la exposici&oacute;n sin pausa y la respuesta sin reflexi&oacute;n. No alcanza con pedirles que apaguen los celulares si no se les ofrece algo que encienda su deseo de conocer.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de competir con TikTok sino de recuperar el tiempo para pensar, para sentir, para construir sentido. Como advierte Mart&iacute;n Barbero, la escuela ya no puede pensarse aislada, sino inmersa en un ecosistema comunicativo complejo y descentrado.
    </p><p class="article-text">
        El reto es que, aun en ese nuevo escenario, siga siendo un espacio donde aprender conserve su dimensi&oacute;n simb&oacute;lica y placentera, sin renunciar a la exigencia intelectual del an&aacute;lisis y la cr&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La inteligencia artificial y el sue&ntilde;o de crear un pensamiento no humano</strong>
    </p><p class="article-text">
        La inteligencia artificial ha transitado un largo camino desde la mera especulaci&oacute;n hasta convertirse en la promesa de fuerza transformadora que vivimos en nuestra sociedad. Y, como toda revoluci&oacute;n, tiene un largo recorrido que comenz&oacute; con una suerte de prehistoria, arraigada en mitos y leyendas en las que la obsesi&oacute;n humana por crear inteligencia tom&oacute; distintas formas, desde el aut&oacute;mata cretense Talos de la mitolog&iacute;a griega hasta el Golem del folclore jud&iacute;o. En todas estas narrativas, persiste una pregunta fundamental: &iquest;es posible fabricar algo no humano que piense por s&iacute; mismo? Esas primeras imaginaciones fueron la antesala de las obras que surgieron desde el siglo XIX con la terrible criatura del doctor Frankenstein de Mary Shelley, las piezas del escritor checo Karel &#268;apek (quien acu&ntilde;&oacute; el t&eacute;rmino &ldquo;robot&rdquo;) y, m&aacute;s ac&aacute; en el tiempo, con escritores como Isaac Asimov, que imaginaron m&aacute;quinas dotadas de conciencia, capaces de aprender y tomar decisiones.
    </p><p class="article-text">
        Lo que comenz&oacute; como leyenda pas&oacute; de literatura a posibilidad real con el trabajo del matem&aacute;tico y cript&oacute;logo brit&aacute;nico Alan Turing, quien propuso el concepto de una m&aacute;quina universal capaz de realizar cualquier operaci&oacute;n computacional expresable como un algoritmo. Durante la Segunda Guerra Mundial, sus t&eacute;cnicas de descifrado sentaron las bases para las primeras computadoras y salvaron miles de vidas tras descubrir el c&oacute;digo de las m&aacute;quinas Enigma utilizadas por los nazis. Sin embargo, su aporte m&aacute;s significativo a la inteligencia artificial lleg&oacute; en 1950 con su c&eacute;lebre art&iacute;culo &ldquo;Maquinaria computacional e inteligencia&rdquo; (Turing, 1997) en el que formul&oacute; una pregunta tan sencilla como provocadora: &ldquo;&iquest;Pueden pensar las m&aacute;quinas?&rdquo;. Su respuesta fue el Test de Turing, una prueba en la que, si una m&aacute;quina pod&iacute;a enga&ntilde;ar a un humano, deber&iacute;a considerarse que posee inteligencia.
    </p><p class="article-text">
        El t&eacute;rmino &ldquo;inteligencia artificial&rdquo; fue oficialmente acu&ntilde;ado dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, durante la Conferencia de Dartmouth, organizada por John McCarthy, Marvin Minsky, Nathaniel Rochester y Claude Shannon. Su hip&oacute;tesis era audaz: si el aprendizaje, el razonamiento y otros aspectos de la inteligencia pod&iacute;an describirse en t&eacute;rminos computacionales, entonces ser&iacute;a posible programar m&aacute;quinas para que los reprodujeran. As&iacute; naci&oacute; la inteligencia artificial como un campo acad&eacute;mico formal.
    </p><p class="article-text">
        En sus primeras d&eacute;cadas, la inteligencia artificial fue fundamentalmente simb&oacute;lica. Los investigadores se esforzaron por codificar el conocimiento humano en reglas l&oacute;gicas, bas&aacute;ndose en el razonamiento deductivo, la manipulaci&oacute;n de s&iacute;mbolos y la programaci&oacute;n expl&iacute;cita de comportamientos. Estos sistemas pioneros demostraron habilidades en tareas espec&iacute;ficas, como jugar al ajedrez o resolver teoremas. Sin embargo, eran &ldquo;extremadamente fr&aacute;giles&rdquo; fuera de esos entornos controlados y no pose&iacute;an la capacidad de aprender, simplemente segu&iacute;an las instrucciones humanas. El cambio de paradigma comenz&oacute; a gestarse en los a&ntilde;os siguientes y se consolid&oacute; en las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas con el auge del aprendizaje autom&aacute;tico (<em>machine learning</em>). A diferencia de la inteligencia artificial simb&oacute;lica, los sistemas de aprendizaje autom&aacute;tico no requieren que se les indique expl&iacute;citamente qu&eacute; hacer.
    </p><p class="article-text">
        En cambio, se entrenan con grandes vol&uacute;menes de datos para reconocer patrones, generalizar y hacer predicciones. El avance fue exponencial con el surgimiento del aprendizaje profundo, una t&eacute;cnica basada en redes neuronales artificiales inspiradas en el cerebro humano. Esta t&eacute;cnica demostr&oacute; resultados sorprendentes en tareas como el reconocimiento de im&aacute;genes, la traducci&oacute;n autom&aacute;tica y la generaci&oacute;n de texto.
    </p><p class="article-text">
        La irrupci&oacute;n de la inteligencia artificial generativa en la segunda d&eacute;cada del siglo XXI, con modelos como GPT, marc&oacute; una nueva etapa. Estos modelos no solo identifican patrones, sino que son capaces de producir contenido nuevo, imitar estilos, escribir ensayos, traducir, programar y hasta sostener una conversaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ya no se trata solo de m&aacute;quinas que reconocen o predicen, sino de m&aacute;quinas que crean. Es importante recalcar que esto no implica que sean conscientes o que &ldquo;entiendan&rdquo; en un sentido humano.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, su capacidad para producir respuestas coherentes, complejas y contextuales ha reabierto preguntas filos&oacute;ficas, educativas y &eacute;ticas que parec&iacute;an pertenecer exclusivamente al terreno de la ciencia ficci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Vista en perspectiva, la historia de la inteligencia artificial es la historia del intento humano de externalizar la inteligencia e independizarla. Desde los mitos antiguos hasta los laboratorios actuales, la pregunta de si podemos construir una mente diferente de la nuestra sigue siendo tan fascinante como inquietante. Lo que antes parec&iacute;a mera especulaci&oacute;n o fantas&iacute;a se parece bastante a una realidad t&eacute;cnica que est&aacute; transformando nuestras formas de conocer, trabajar y convivir. Pero en su historia reciente la inteligencia artificial experiment&oacute; ciclos de entusiasmo y decepci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Tras el auge inicial de los enfoques simb&oacute;licos y los discursos del aprendizaje autom&aacute;tico en los a&ntilde;os cincuenta, la inteligencia artificial entr&oacute; en un per&iacute;odo de escepticismo conocido como el &ldquo;invierno de la inteligencia artificial&rdquo;, al que le siguieron momentos m&aacute;s esperanzadores o &ldquo;primaveras&rdquo;. Sin embargo, en 2012, un hito t&eacute;cnico marc&oacute; el inicio de una nueva era de esperanza: el equipo del cient&iacute;fico computacional brit&aacute;nico Geoffrey Hinton gan&oacute; la competencia de reconocimiento de im&aacute;genes organizada por la empresa ImageNet con una red neuronal profunda llamada AlexNet. Fue un triunfo contundente, ya que por primera vez una m&aacute;quina superaba con amplio margen a los m&eacute;todos tradicionales en una tarea visual compleja.
    </p><p class="article-text">
        Esta revoluci&oacute;n fue posible gracias a la conjunci&oacute;n de tres factores fundamentales: un poder de c&oacute;mputo sin precedentes, facilitado por las Unidades de Procesamiento Gr&aacute;fico (GPU); enormes vol&uacute;menes de datos disponibles en l&iacute;nea y un refinamiento significativo en las arquitecturas de redes neuronales profundas.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; comenz&oacute; lo que muchos denominan como la m&aacute;s fuerte de las primaveras de la inteligencia artificial hasta ahora, un per&iacute;odo de avances vertiginosos, aplicaciones concretas y resultados sorprendentes.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los hitos m&aacute;s resonantes de esta primavera lleg&oacute; en 2015, cuando el sistema AlphaGo, desarrollado por DeepMind (una subsidiaria de Google), venci&oacute; al campe&oacute;n mundial del juego Go, el surcoreano Lee Sedol. A diferencia del ajedrez, el Go es un reto milenario con una complejidad combinatoria abrumadora, con m&aacute;s movimientos posibles que &aacute;tomos en el universo. Nadie cre&iacute;a que una inteligencia artificial pudiera dominarlo tan pronto.
    </p><p class="article-text">
        Pero AlphaGo lo logr&oacute;, combinando aprendizaje supervisado y de refuerzo, con una arquitectura capaz de evaluar posiciones y planificar estrategias m&aacute;s all&aacute; del c&aacute;lculo humano. La victoria no solo sorprendi&oacute; al mundo, sino que marc&oacute; simb&oacute;licamente un nuevo umbral: muchos consideraron que la inteligencia artificial ya no imitaba al humano sino que lo superaba. A partir de entonces, el ritmo de innovaci&oacute;n se aceler&oacute; exponencialmente. Entre 2018 y 2019, la empresa OpenAI present&oacute; GPT-2, un modelo de lenguaje capaz de producir textos largos, coherentes y sorprendentemente fluidos. Por primera vez, una IA generativa mostraba capacidades ling&uuml;&iacute;sticas que escapaban a los moldes tradicionales.
    </p><p class="article-text">
        Aunque inicialmente no se liber&oacute; al p&uacute;blico por miedo a su uso malicioso, el impacto fue inmediato: la generaci&oacute;n autom&aacute;tica de lenguaje dej&oacute; de ser un experimento marginal para convertirse en una herramienta poderosa.
    </p><p class="article-text">
        Posteriormente, surgieron los modelos multimodales. En 2021, OpenAI lanz&oacute; DALL-E, un sistema que generaba im&aacute;genes a partir de descripciones textuales. Bastaba con escribir &ldquo;un perro azul leyendo un libro de Jorge Luis Borges en una biblioteca futurista&rdquo; para que apareciera una imagen con esas caracter&iacute;sticas.
    </p><p class="article-text">
        La combinaci&oacute;n de lenguaje e imagen abri&oacute; nuevos caminos en el arte, el dise&ntilde;o y la publicidad. Ese mismo a&ntilde;o, CLIP permiti&oacute; comprender mejor el v&iacute;nculo entre palabras y p&iacute;xeles, potenciando a&uacute;n m&aacute;s las capacidades de interpretaci&oacute;n sem&aacute;ntica de la IA.
    </p><p class="article-text">
        El gran salto de popularidad de la inteligencia artificial lleg&oacute; en noviembre de 2022 con el lanzamiento de ChatGPT. Basado en la familia GPT-3, este sistema ofrec&iacute;a una interfaz conversacional intuitiva y potente. Su facilidad de uso, su capacidad para responder con un tono humano y su versatilidad en m&uacute;ltiples dominios (desde escribir poes&iacute;a hasta resolver problemas de c&oacute;digo) lo convirtieron en un fen&oacute;meno global. En apenas dos meses, esa plataforma super&oacute; los cien millones de usuarios, registrando el crecimiento m&aacute;s veloz en la historia de una aplicaci&oacute;n digital.
    </p><p class="article-text">
        Su llegada marc&oacute; un antes y un despu&eacute;s. Por primera vez, millones de personas interactuaban cotidianamente con un sistema de inteligencia artificial generativa. Las discusiones ya no eran meramente t&eacute;cnicas o futuristas, sino que se volvieron personales, educativas, laborales y pol&iacute;ticas. Se plantearon preguntas fundamentales como: &iquest;podemos confiar en lo que dice un chatbot?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n es responsable si da una respuesta err&oacute;nea o da&ntilde;ina? &iquest;Qu&eacute; implica para la educaci&oacute;n, el periodismo, la justicia y la creatividad?
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, la primavera de la inteligencia artificial no solo trajo avances t&eacute;cnicos, sino que tambi&eacute;n deton&oacute; debates sociales, filos&oacute;ficos y &eacute;ticos que est&aacute;n lejos de resolverse. El asombro inicial dio paso a la urgencia de reflexionar sobre c&oacute;mo queremos convivircon estas nuevas formas de inteligencia que, aunque no piensen como nosotros, ya transforman nuestra propia manera de pensar.
    </p><p class="article-text">
        La inteligencia artificial, a pesar de su nombre, no piensa ni comprende. Como sostiene la soci&oacute;loga australiana Kate Crawford, se trata de una tecnolog&iacute;a de clasificaci&oacute;n, automatizaci&oacute;n y extracci&oacute;n de datos que reproduce l&oacute;gicas de control m&aacute;s que procesos de comprensi&oacute;n. Pero su impacto en las aulas va m&aacute;s all&aacute; del funcionamiento t&eacute;cnico: organiza la informaci&oacute;n, define lo visible, modela nuestras b&uacute;squedas, orienta nuestras decisiones.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, incorporar esta tecnolog&iacute;a a la educaci&oacute;n no puede reducirse a su uso instrumental. Las preguntas son otras: &iquest;para qu&eacute;?, &iquest;con qu&eacute; horizonte &eacute;tico?, &iquest;desde qu&eacute; mirada del mundo?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Educar en tiempos de desigualdad (no solo digital)</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el fondo del barrio Padre Carlos Mujica, conocido como Villa 31 &ndash;un asentamiento de alrededor de 60.000 habitantes ubicado en pleno centro de la Ciudad de Buenos Aires donde el transporte p&uacute;blico no ingresa, las calles sin asfaltar son angostas y el hacinamiento marca la vida cotidiana&ndash;, funciona una experiencia que desaf&iacute;a todos los pron&oacute;sticos sobre educaci&oacute;n y tecnolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Es un barrio que, como describe una de sus habitantes, &ldquo;es una ciudad dentro de otra ciudad&rdquo;, donde los derechos b&aacute;sicos, como la conectividad, el agua potable o la recolecci&oacute;n de residuos no est&aacute;n garantizados para todos sus sectores. El Instituto Superior de Formaci&oacute;n Docente Dora Acosta (el &ldquo;Dorita&rdquo;, para su comunidad y sus 110 estudiantes) es mucho m&aacute;s que una instituci&oacute;n en la que se forman maestras provenientes de la misma comunidad: es la materializaci&oacute;n concreta de lo que significa cerrar brechas en un territorio atravesado por m&uacute;ltiples desigualdades.
    </p><p class="article-text">
        Entrevistados en el programa radial <em>Rayuela</em>, que conduce Silvia Bacher, docentes y estudiantes del Dorita contaron c&oacute;mola educaci&oacute;n y la tecnolog&iacute;a brindan oportunidades concretas para crear oportunidades y cumplir sue&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Giselle camin&oacute; m&aacute;s de diez cuadras por calles sin asfaltar para llegar por primera vez al profesorado. &ldquo;No puede ser &ndash;pens&oacute; cuando vio el cartel anunciando la apertura del primer proyecto de educaci&oacute;n superior en esa parte de la ciudad&ndash;, no puede haber un profesorado dentro del barrio&rdquo;. Esa incredulidad inicial se transformar&iacute;a en una certeza profunda a medida que avanzaba su educaci&oacute;n y al llegar su graduaci&oacute;n como docente. &ldquo;El Dorita me devolvi&oacute; la dignidad&rdquo;, sentenci&oacute;. Karen lleg&oacute; de Bolivia con un hijo de 3 a&ntilde;os y el sue&ntilde;o de estudiar agronom&iacute;a en la Universidad de Buenos Aires, pero encontr&oacute; en el Dorita no solo la posibilidad de formarse como maestra, sino de pertenecer a una comunidad que reconoce su derecho a aprender. Las dimensiones de las brechas digitales que atraviesan la educaci&oacute;n argentina cobran cuerpo y dramatismo en los relatos de quienes, por ejemplo, habitan el Dorita.
    </p><p class="article-text">
        El estudio <em>Ni&ntilde;as, ni&ntilde;os y adolescentes conectados. Kids Online Argentina</em> <em>2025</em>, realizado por Unicef-Unesco, constituye la primera investigaci&oacute;n nacional sobre el tema en el pa&iacute;s. Basado en entrevistas a 5910 estudiantes de 9 a 17 a&ntilde;os en 291 escuelas primarias y secundarias de todas las provincias argentinas, con foco en &aacute;reas urbanas mayores a 50.000 habitantes, el informe revela que el 95% cuenta con un celular con acceso a internet, con un promedio de inicio a los 9,6 a&ntilde;os. Estos datos, as&iacute; como otros que desvela el estudio, sorprenden en una primera le&iacute;da; es que, si bien la Argentina cuenta con una importante penetraci&oacute;n de telefon&iacute;a m&oacute;vil, esta realidad no debe ocultar las brechas digitales que ponen en tensi&oacute;n el uso y acceso como derechos humanos, ya que invisibilizan desigualdades territoriales que se manifiestan con particular intensidad en barrios como el Padre Carlos Mujica, donde el acceso formal a internet convive con formas precarias de conectividad.
    </p><p class="article-text">
        El Dorita llev&oacute; adelante un estudio en su comunidad y advirti&oacute; que entre sus estudiantes se revela una paradoja contempor&aacute;nea: el 100% tiene celular, el 100% tiene alg&uacute;n tipo de acceso a internet, pero el 82% solo cuenta con ese dispositivo m&oacute;vil compartido con hijos, hijas o familiares para todas las tareas educativas. No hay computadoras, no hay espacios adecuados para estudiar, y la conectividad depende de acuerdos vecinales, cooperativas locales o puntos de wifi gubernamentales que &ldquo;a veces funcionan y a veces no&rdquo;, como explic&oacute; Florencia, rectora de la instituci&oacute;n. Es all&iacute; donde la reflexi&oacute;n de Laura, profesora de Tecnolog&iacute;a del establecimiento y parte del convenio acad&eacute;mico que sostiene la propuesta pedag&oacute;gica del Dorita con la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras de la UBA,cobra relevancia: &ldquo;scrollear por TikTok, crear memes o escribir en foros no implica comprender c&oacute;mo se construye conocimiento, c&oacute;mo circula la desinformaci&oacute;n o c&oacute;mo funcionan los algoritmos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El informe de Unicef confirma esta observaci&oacute;n: mientras el 94% de los ni&ntilde;os y adolescentes argentinos miran videos en plataformas como YouTube o TikTok todos los d&iacute;as, solo el 60% considera saber evaluar la confiabilidad de un sitio web.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Desmitificando la competencia digital nativa</strong>
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n hoy hay voces que sostienen que los estudiantes &ldquo;saben usar&rdquo; tecnolog&iacute;a solo por haber nacido en entornos digitales.
    </p><p class="article-text">
        Esta suposici&oacute;n ha sido ampliamente cuestionada, incluso por el escritor estadounidense Marc Prensky, quien originalmente propuso el concepto de &ldquo;nativos digitales&rdquo; en 2001, pero posteriormente abandon&oacute; esta met&aacute;fora al reconocer que el acceso temprano a la tecnolog&iacute;a no garantiza competencias cr&iacute;ticas. La supuesta competencia digital intuitiva no reemplaza el acompa&ntilde;amiento pedag&oacute;gico cr&iacute;tico, especialmente cuando la mitad de los ni&ntilde;os y adolescentes del pa&iacute;s percibe tener un uso problem&aacute;tico de la tecnolog&iacute;a. En el contexto del Dorita, donde se carece de computadoras y la conectividad es inestable, esta problematizaci&oacute;n cobra otra dimensi&oacute;n: no solo se trata de educar para un uso cr&iacute;tico, sino de garantizar condiciones m&iacute;nimas para que esa educaci&oacute;n sea posible.
    </p><p class="article-text">
        Desde temprana edad, ni&ntilde;os y j&oacute;venes pueden acceder a tabletas o computadoras, pero, sin un trabajo pedag&oacute;gico dise&ntilde;ado para su apropiaci&oacute;n, su utilizaci&oacute;n se limita a funciones superficiales.
    </p><p class="article-text">
        Navegar redes sociales con fluidez pero sin orientaci&oacute;n pedag&oacute;gica dif&iacute;cilmente transforma estas habilidades en aprendizajes significativos. Este escenario se complejiza a&uacute;n m&aacute;s con el avance acelerado de los algoritmos y la inteligencia artificial generativa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La brecha de acceso: m&aacute;s all&aacute; de la conectividad</strong>
    </p><p class="article-text">
        La experiencia del Dorita permite comprender c&oacute;mo operan en territorio las tres dimensiones de la brecha digital que estructuran las desigualdades educativas contempor&aacute;neas, tal como las conceptualiza el soci&oacute;logo Manuel Castells en su an&aacute;lisis de la sociedad digital. La brecha de acceso se materializa en estudiantes que deben caminar m&aacute;s de diez cuadras porque no llega el transporte p&uacute;blico, que comparten un solo celular familiar y dependen de conexiones inestables. Pero tambi&eacute;n se manifiesta en la ausencia hist&oacute;rica de oferta educativa superior en un barrio de 60.000 habitantes. Para Am&eacute;rica Latina y el Caribe, una regi&oacute;n donde persisten brechas digitales significativas, el acceso sigue siendo el primer desaf&iacute;o. Seg&uacute;n los datos m&aacute;s recientes del Observatorio de Desarrollo Digital de CEPAL 2024, el 77% de los hogares urbanos de la regi&oacute;n est&aacute; conectado, mientras que en las &aacute;reas rurales este porcentaje asciende apenas al 38%. Adem&aacute;s, se estima que 244 millones de habitantes de la regi&oacute;n a&uacute;n no acceden a servicios de internet, lo que evidencia la magnitud del desaf&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        Las escuelas de Am&eacute;rica Latina tambi&eacute;n presentan rezagos importantes: tienen significativamente menos dispositivos digitales por estudiante comparado con las escuelas de la OCDE, y este acceso no ha mejorado sustancialmente entre 2018 y 2022, seg&uacute;n datosdel programa PISA. Esta brecha de equipamiento se combina con deficiencias en infraestructura de conectividad que condicionan el derecho a la salud, la educaci&oacute;n y el trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, garantizar el acceso no es suficiente. Como advierte Castells: &ldquo;Las instituciones tendr&aacute;n que dise&ntilde;ar normativas para afrontar los nuevos desaf&iacute;os de lo que podr&iacute;a ser un salto enorme para la creatividad humana o, por el contrario, saltar ciegamente a una galaxia tecnol&oacute;gica incierta&rdquo;. Se requieren pol&iacute;ticas p&uacute;blicas integrales que articulen infraestructura con formaci&oacute;n docente y acompa&ntilde;amiento pedag&oacute;gico. La conectividad debe pensarse como una puerta de acceso a la ciudadan&iacute;a, al conocimiento y a la creaci&oacute;n colectiva, sostenida por una &eacute;tica p&uacute;blica que priorice la inclusi&oacute;n. Los acuerdos internacionales ya reconocen que no se trata solo de infraestructura, sino de una garant&iacute;a de derechos, tan esencial como el agua potable o la electricidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La brecha de uso significativo: del acceso a la apropiaci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        La brecha de uso significativo emerge, por ejemplo, a la hora de compartir su experiencia las docentes y estudiantes del Dorita, cuando las futuras maestras deben leer textos acad&eacute;micos en pantallas de cinco pulgadas, escribir ensayos pedag&oacute;gicos con teclados de celulares, o participar de clases virtuales desde espacios ruidosos y compartidos. El Dorita ha desarrollado estrategias creativas: operativos oftalmol&oacute;gicos para detectar problemas de visi&oacute;n causados por la lectura en celular, grupos de WhatsApp y Facebook como plataformas educativas, y la producci&oacute;n colectiva de contenidos desde la &uacute;nica computadora disponible, proyectada en la pared para que todas puedan participar.
    </p><p class="article-text">
        Como sostiene la investigadora argentina Mariana Maggio, una verdadera transformaci&oacute;n educativa exige repensar los v&iacute;nculos entre ense&ntilde;anza, aprendizaje y cultura digital. No se trata de sumar pantallas, sino de repensar las pr&aacute;cticas, redefinir los roles docentes y habilitar nuevos modos de construcci&oacute;n de conocimiento.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, la mera entrega de equipamiento, aunque necesaria, no puede ser la &uacute;nica respuesta. Sin pol&iacute;ticas p&uacute;blicas sostenidas, formaci&oacute;n docente adecuada y acompa&ntilde;amiento territorial, el acceso tecnol&oacute;gico corre el riesgo de convertirse en una promesa vac&iacute;a. En diferentes pa&iacute;ses, la incorporaci&oacute;n de dispositivos tecnol&oacute;gicos se bas&oacute; en una l&oacute;gica de modernizaci&oacute;n instrumental m&aacute;s que en una transformaci&oacute;n educativa profunda. Desde hace d&eacute;cadas, diferentes autores advierten que innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gicano es sin&oacute;nimo de innovaci&oacute;n educativa y que esta solo es posible si se la vincula con el sentido pedag&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La brecha impercetible o de sentido: cuando los algoritmos reproducen exclusiones</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero es la brecha imperceptible o de sentido la que revela las dimensiones m&aacute;s profundas de la desigualdad. Karen relata c&oacute;mo, al llegar de Bolivia, experiment&oacute; discriminaci&oacute;n &ldquo;dentro del barrio, ni siquiera fuera&rdquo;. Los algoritmos y sistemas digitales codifican estas exclusiones present&aacute;ndolas como hechos objetivos neutros, cuando en realidad reproducen prejuicios y estereotipos sobre migrantes, mujeres de sectores populares, habitantes de villas, entre otras. Lo que aparece en el entorno digital como &ldquo;dato t&eacute;cnico&rdquo; encubre decisiones humanas cargadas de sesgos.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s sutiles, pero igualmente graves, son estas brechas imperceptibles que amplifican desigualdades que no son nuevas, pero adquieren nuevas formas cuando se inscriben en sistemasopacos que ponen de manifiesto la falta de neutralidad de los algoritmos. Pueden amplificar desigualdades simb&oacute;licas, deslegitimando lenguas, saberes o identidades que se apartan del canon dominante. As&iacute; como un algoritmo puede priorizar contenidos en espa&ntilde;ol neutro, marginando a estudiantes que hablan guaran&iacute; o quechua, tambi&eacute;n puede invisibilizar realidades locales, memorias comunitarias o formas no hegem&oacute;nicas de conocimiento.
    </p><p class="article-text">
        Como plantea Castells, las brechas digitales se superponen en dimensiones de territorio, g&eacute;nero, edad, clase y etnicidad, amplificando desigualdades que no son nuevas pero adquieren formas in&eacute;ditas en sistemas opacos. La inteligencia artificial no genera estas exclusiones, pero las codifica como verdades t&eacute;cnicas. Las reproduce sin conflicto y, por eso, se hace dif&iacute;cil identificarlas y, m&aacute;s a&uacute;n, interpelarlas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La inteligencia artificial como territorio en disputa</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los datos del informe <em>Kids Online Argentina </em>(Unicef - Unesco, 2025) revelan que el 76% de los ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes argentinos conoce ChatGPT, y el 58% ya lo utiliz&oacute;. Entre quienes lo usan, dos de cada tres lo hacen con fines educativos. Esta masividad en el uso de inteligencia artificial generativa contrasta con las limitaciones para evaluar la confiabilidad de la informaci&oacute;n <em>online</em>: solo el 60% considera saber si un sitio web es confiable, y la mayor&iacute;a tiende a confiar autom&aacute;ticamente en el primer resultado de los buscadores. El uso est&aacute; m&aacute;s extendido entre adolescentes mayores y en hogares de nivel socioecon&oacute;mico medio y alto; como sostenemos en estas p&aacute;ginas, si pensamos en brechas digitales, no solo se trata de tener acceso a estas tecnolog&iacute;as, sino de contar con las condiciones para usarlas de manera significativa y cr&iacute;tica, ya que los ni&ntilde;os y adolescentes incorporan herramientas sofisticadas de inteligencia artificial antes de desarrollar criterios para evaluar informaci&oacute;n b&aacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        En tanto hay quienes consideran la inteligencia artificial como amenaza o panacea (como ya sucediera con anterioridad con la irrupci&oacute;n de videograbadoras, televisores, pantallas o celulares), en otros contextos, como el Instituto Dora Acosta, se aborda como &ldquo;objeto cultural contempor&aacute;neo&rdquo; que las futuras maestras deben conocer y experimentar. All&iacute;, las estudiantes aprenden a &ldquo;promptear&rdquo; &ndash;es decir, construir instrucciones precisas para sistemas de inteligencia artificial&ndash; no como t&eacute;cnica instrumental, sino como pr&aacute;ctica pedag&oacute;gica reflexiva que requiere conocimiento did&aacute;ctico, comprensi&oacute;n del contexto espec&iacute;fico de los estudiantes y capacidad de complementar la respuesta automatizada con criterio pedag&oacute;gico situado. Desde una perspectiva cr&iacute;tica, es necesario comprender que los sistemas de inteligencia artificial no son herramientas valorativamente neutras, sino que modelan nuestras formas de percibir, decidir y actuar. Introducir inteligencia artificial en la escuela sin revisar sus supuestos ni entender sus l&oacute;gicas de funcionamiento implica el riesgo de que esas l&oacute;gicas reconfiguren la pr&aacute;ctica pedag&oacute;gica desde una opacidad estructural.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta no es si la inteligencia artificial transformar&aacute; la escuela, porque es evidente que lo est&aacute; haciendo, sino c&oacute;mo lo har&aacute; y con qu&eacute; efectos. &iquest;Amplificar&aacute; las desigualdades o contribuir&aacute; a repararlas? &iquest;Silenciar&aacute; voces o las har&aacute; resonar? &iquest;Reforzar&aacute; estereotipos o abrir&aacute; nuevas posibilidades? En la respuesta a estas preguntas se juega el futuro de la educaci&oacute;n y el de una sociedad en su conjunto.
    </p><p class="article-text">
        Las y los j&oacute;venes habitan un mundo distinto al que conocieron sus docentes, como observa el fil&oacute;sofo franc&eacute;s Michel Serres en su met&aacute;fora de Pulgarcita. Ya no aprenden en los mismos lugares ni con los mismos m&eacute;todos, ya no dependen de la escuela para acceder a informaci&oacute;n, pero eso no significa que la escuela haya perdido sentido. Al contrario, en un mundo saturado de datos e informaci&oacute;n, ense&ntilde;ar no es entregar respuestas sino ayudar a distinguir cu&aacute;les valen la pena, a preguntarse por qu&eacute; nos conmueve una historia, qu&eacute; dice de nosotros lo que compartimos o qu&eacute; callamos cuando repetimos sin pensar. En un mundo que premia la velocidad, la escuela puede ser el lugar donde se recupera el valor de pensar, de dudar y de conversar. La escuela no puede competir con las plataformas digitales, pero puede hacer algo que ninguna aplicaci&oacute;n logra: ofrecer un espacio donde el tiempo no est&eacute; cronometrado por un algoritmo, donde se pueda pensar en com&uacute;n, formular preguntas sin respuestas inmediatas y errar sin ser penalizado.
    </p><p class="article-text">
        La inteligencia artificial, bien orientada desde una &eacute;tica que priorice lo humano, puede potenciar estas capacidades. Estudiantes de comunidades diversas podr&iacute;an usar inteligencia artificial para registrar memorias orales, analizar impactos ambientales en sus territorios o crear contenidos culturales situados.
    </p><p class="article-text">
        Pero esto solo es posible si existen condiciones institucionales, formaci&oacute;n docente cr&iacute;tica y pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que reconozcan la complejidad del ecosistema digital contempor&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        La ciudadan&iacute;a no se aprende en abstracto. Se encarna en pr&aacute;cticas concretas, en proyectos compartidos, en preguntas inc&oacute;modas.
    </p><p class="article-text">
        Docentes y estudiantes pueden desarrollar proyectos donde la inteligencia artificial se convierte en herramienta para investigar y abordar problemas comunitarios, crear contenido cultural o analizar el funcionamiento de los algoritmos en redes sociales. Desde la creaci&oacute;n de podcasts hasta el an&aacute;lisis cr&iacute;tico de los sesgos de plataformas digitales, estas propuestas habilitan el uso significativo de la tecnolog&iacute;a en contextos reales, desde la colaboraci&oacute;n, la contextualizaci&oacute;n y el reconocimiento de las subjetividades.
    </p><p class="article-text">
        Como plantea el fil&oacute;sofo franc&eacute;s Edgar Morin, educar en el siglo XXI implica ense&ntilde;ar a pensar la complejidad, a integrar saberes y a convivir con la incertidumbre. Para ello, se requiere una educaci&oacute;n que no delegue el juicio docente en algoritmos, que no reduzca a los estudiantes a puntos de datos, y que reconozca en cada uno de ellos un sujeto pol&iacute;tico, cultural y emocional. Las brechas digitales en Am&eacute;rica Latina no son problemas t&eacute;cnicos aislados, son realidades que exponen c&oacute;mo la desigualdad se reproduce sistem&aacute;ticamente en cada aula sin recursos, en cada hogar sin conectividad, en cada estudiante que debe &ldquo;acceder&rdquo; al futuro digital mientras carece de las condiciones b&aacute;sicas de educabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Cerrar las brechas de acceso, uso y sentido es una tarea profundamente pol&iacute;tica que expresa, y a menudo profundiza, los problemas estructurales tanto de las sociedades en su conjunto como de los sistemas educativos. Estas divisiones no operan de forma aislada: se entrelazan en tramas complejas donde la falta de un dispositivo dialoga con la ausencia de alimentaci&oacute;n adecuada, donde la carencia de habilidades digitales se encuentra con entornos familiares precarizados. Son c&iacute;rculos viciosos que se retroalimentan, creando abismos que ninguna tablet puede cerrar por s&iacute; sola. Esta realidad del Dorita no es una excepci&oacute;n, sino la manifestaci&oacute;n local de una paradoja que trasciende fronteras y que expone las contradicciones m&aacute;s profundas de nuestro tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Hace una d&eacute;cada, en <em>Navegar entre culturas</em>, Silvia Bacher (Bacher, 2016) advert&iacute;a que la <em>selfie </em>de una humanidad &ldquo;sin inodoros ni letrinas, pero con celulares; con armas de fuego al alcance de la mano, pero sin educaci&oacute;n para abordar nuestro tiempo&rdquo; deber&iacute;a ser <em>trending topic</em>, aunque permaneciera invisible. En 2025, esa paradoja no solo persiste: las cifras la agudizan. M&aacute;s de 3400 millones de personas carecen de un inodoro seguro y 2100 millones no tienen acceso a agua potable gestionada de forma confiable, mientras que alrededor de 5680 millones usan un tel&eacute;fono m&oacute;vil y 5400 millones est&aacute;n conectados a internet. La desigualdad tecnol&oacute;gica no reemplaza a la desigualdad material: la superpone, la amplifica y la vuelve m&aacute;s cruel, porque exhibe un planeta hiperconectado a pantallas pero con profundos desniveles en el acceso a educaci&oacute;n de calidad, donde millones contin&uacute;an privados de las condiciones m&iacute;nimas de dignidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Resistir la fragmentaci&oacute;n, construir lo com&uacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        Vivimos una realidad atravesada por la polarizaci&oacute;n, la desinformaci&oacute;n y la desconfianza, pero la escuela sigue siendo uno de los &uacute;ltimos territorios donde se puede ensayar lo com&uacute;n. Como advierte el historiador israel&iacute; Yuval Harari (2024), si no reconstruimos la confianza como base de nuestra vida social, el riesgo no es solo perder la democracia, sino la capacidad de sostener cualquier forma de di&aacute;logo. La inteligencia artificial irrumpe con promesas de personalizaci&oacute;n y acceso infinito al conocimiento, pero tambi&eacute;n con el riesgo de reducir a docentes y estudiantes a datos sin latido humano. La respuesta no es el rechazo, sino la incorporaci&oacute;n cr&iacute;tica. Como sostiene Freire, solo nombrando el mundo desde nuestra experiencia podemos transformarlo. La pedagog&iacute;a cr&iacute;tica se vuelve indispensable para pensar una escuela que habilite la construcci&oacute;n de relatos propios del mundo, no solo las r&eacute;plicas de versiones codificadas por otros. Es necesario que la educaci&oacute;n transparente los sesgos y estereotipos para permitir a los j&oacute;venes desarrollar su propia narrativa. No basta con estar conectados: es necesario tener el derecho y las herramientas para ser parte de la conversaci&oacute;n cultural. Se impone aspirar a alfabetizaciones m&uacute;ltiples que no sean simplemente ense&ntilde;ar a usar un tel&eacute;fono o plataformas como ChatGPT, Gemini, Copilot o Claude, sino formar sujetos capaces de interpretar, crear y habitar entornos digitales con criterio a partir de alfabetizaciones tecnol&oacute;gicas, medi&aacute;ticas, emocionales y cr&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        En este siglo atravesado por algoritmos y promesas de eficiencia, la escuela tiene una tarea que ninguna m&aacute;quina puede asumir: acompa&ntilde;ar a cada estudiante a construir su relato del mundo. No el que dictan las pantallas o imponen los algoritmos, sino el que se forja con preguntas, v&iacute;nculos, contradicciones, memorias y decisiones profundamente humanas. Una escuela reimaginada como territorio de justicia, participaci&oacute;n y reconocimiento de lo com&uacute;n, donde se amplifican voces, se reconocen saberes diversos y se construye ciudadan&iacute;a cr&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Saber o no saber </strong></em><em>explora c&oacute;mo la irrupci&oacute;n de la inteligencia artificial transforma nuestra relaci&oacute;n con el conocimiento, la educaci&oacute;n y la vida democr&aacute;tica. </em><em><strong>Silvia Bacher </strong></em><em>y </em><em><strong>Tom&aacute;s Balmaceda</strong></em><em> proponen una mirada cr&iacute;tica y profundamente humana sobre los desaf&iacute;os culturales, &eacute;ticos y pol&iacute;ticos que plantean los algoritmos en la vida cotidiana y en las aulas. Lejos de pensar la escuela como un espacio aislado, el libro invita a docentes, familias y responsables de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas a construir nuevas formas de ciudadan&iacute;a en tiempos digitales. Un ensayo l&uacute;cido y necesario para debatir qu&eacute; significa aprender, ense&ntilde;ar y pensar en la era de la inteligencia artificial.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvia Bacher - Tomás Balmaceda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/escuela-irrumpe-inteligencia-artificial_1_13245544.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 May 2026 03:02:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿En qué escuela irrumpe la inteligencia artificial?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inteligencia Artificial,Desigualdad,Alfabetización]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En la Argentina más de la mitad de los chicos de tercer grado no comprende lo que lee]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/argentina-mitad-chicos-tercer-grado-no-comprende-lee_1_12587914.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2fc249b0-be29-40ac-a61e-0aec4498de6e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En la Argentina más de la mitad de los chicos de tercer grado no comprende lo que lee"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un informe advierte que el 54,9% de los estudiantes no alcanza las competencias lectoras mínimas. Es el primer monitoreo del Acuerdo por la Educación, que también revela una caída alarmante en el presupuesto destinado a evaluación.</p><p class="subtitle">León Nicanoff - La educación pública sufre el ajuste más profundo del Estado: “Vivimos una desintegración del sistema educativo”</p><p class="subtitle">Tamara Tenenbaum - La educación como proyecto</p></div><p class="article-text">
        M&aacute;s de la mitad de los chicos de tercer grado <strong>no entiende lo que lee</strong>. No es que no sepan leer: reconocen palabras, incluso frases. Pero <strong>no comprenden</strong>. No pueden decir de qu&eacute; trata un p&aacute;rrafo, qu&eacute; quiso decir un personaje, cu&aacute;l es el problema de una historia o por qu&eacute; algo sucede. El 54,9% de los alumnos de ese nivel qued&oacute; por debajo del nivel m&iacute;nimo de competencia lectora, seg&uacute;n las pruebas Aprender 2024. El dato aparece en el primer monitoreo anual del Acuerdo por la Educaci&oacute;n, un informe publicado recientemente por la organizaci&oacute;n <strong>Argentinos por la Educaci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tercer grado es un punto clave: <strong>los chicos tienen alrededor de 8 a&ntilde;os</strong> y ya cursaron primero y segundo, donde deber&iacute;an haber adquirido las herramientas b&aacute;sicas de lectura y escritura. Si llegan al tercer a&ntilde;o sin comprender lo que leen, <strong>se rompe la base sobre la que deber&iacute;a construirse el resto de su aprendizaje</strong>. Sin lectura, no hay matem&aacute;tica, ni ciencias, ni historia. Y mucho menos ciudadan&iacute;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Las pruebas Aprender clasifican el desempeño de los estudiantes en seis niveles: Lector Incipiente, el que reconoce palabras con apoyo de imágenes; Nivel 1, quien se inicia en la lectura de textos simples; Nivel 2, el que comprende textos simples con información literal;  Nivel 3, quien comprende textos complejos de forma literal e inicia la lectura inferencial; Nivel 4, el que comprende textos complejos de manera literal, inferencial y reflexiva, y Nivel 5, el que logra un dominio avanzado, con inferencias complejas. En 2024, la evaluación Aprender mostró que el 54,9% de los alumnos de tercer grado  no logran las competencias de lectura esperadas para su nivel."
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            <span class="title">
                Las pruebas Aprender clasifican el desempeño de los estudiantes en seis niveles: Lector Incipiente, el que reconoce palabras con apoyo de imágenes; Nivel 1, quien se inicia en la lectura de textos simples; Nivel 2, el que comprende textos simples con información literal;  Nivel 3, quien comprende textos complejos de forma literal e inicia la lectura inferencial; Nivel 4, el que comprende textos complejos de manera literal, inferencial y reflexiva, y Nivel 5, el que logra un dominio avanzado, con inferencias complejas. En 2024, la evaluación Aprender mostró que el 54,9% de los alumnos de tercer grado  no logran las competencias de lectura esperadas para su nivel.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El informe no se&ntilde;ala una &uacute;nica causa. Habla de la falta de continuidad en las pol&iacute;ticas, de <strong>planes de alfabetizaci&oacute;n que no se sostienen en el tiempo</strong>, de <strong>formaci&oacute;n docente incompleta</strong> y de <strong>materiales pedag&oacute;gicos insuficientes</strong>. Pero el problema es m&aacute;s complejo y excede a la escuela. &iquest;Qu&eacute; pasa con los h&aacute;bitos de lectura en casa? &iquest;Cu&aacute;nto se lee hoy fuera del aula? &iquest;Qu&eacute; lugar ocupa el libro &mdash;y no el dispositivo&mdash; en la vida de un chico de ocho a&ntilde;os?
    </p><p class="article-text">
        La Campa&ntilde;a Nacional por la Alfabetizaci&oacute;n, lanzada en 2023, logr&oacute; compromisos de gobernadores y candidatos, y en 2024 se reactivaron las pruebas Aprender en tercer grado con un m&oacute;dulo espec&iacute;fico de comprensi&oacute;n. Pero <strong>la situaci&oacute;n de partida es cr&iacute;tica</strong>: <strong>m&aacute;s de la mitad no llega al nivel m&iacute;nimo esperado</strong>. El objetivo declarado es ambicioso: <strong>alcanzar un 85% de comprensi&oacute;n s&oacute;lida en 2030</strong>. Hoy, parece lejano.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados de la &uacute;ltima prueba Aprender, tomada en 2024 a 91.000 alumnos de 3&ordm; grado de 4178 escuelas de todo el pa&iacute;s, confirman la desigualdad: <strong>solo el 39% de los chicos de escuelas estatales alcanz&oacute; el nivel esperado en lectura, contra el 62,4% de los alumnos de privadas</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El mismo relevamiento mostr&oacute;, adem&aacute;s, que <strong>los h&aacute;bitos de lectura est&aacute;n en crisis</strong>. Un tercio de los alumnos no lee en su tiempo libre ni recibe lectura en casa. Entre las actividades de ocio, la lectura aparece s&eacute;ptima, mientras seis de cada diez chicos ya tienen celular propio. A eso se suma la falta de libros: en 2024 se suspendi&oacute; la compra nacional de ejemplares y reci&eacute;n en 2025 se aprobaron nuevas adquisiciones, aunque dos de cada tres escuelas dicen contar con bibliotecas en el aula.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La inversión destinada a evaluación e información pasó de representar el 0,29% del presupuesto educativo en 2022, durante el gobierno de Alberto Fernández, al 0,02% en 2025, ya en el gobierno de Javier Milei.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Argentinos por la Educación</span>
                                        <span>—</span> Primer monitoreo anual del Acuerdo por la Educación (2025)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Una de las claves para revertir este escenario es <strong>disponer de informaci&oacute;n confiable y frecuente</strong>. El informe destaca que <strong>el 91% de la matr&iacute;cula escolar est&aacute; ahora cubierta por la Base Nacional Homologada</strong>, un sistema que permite seguir las trayectorias educativas de manera m&aacute;s precisa. Hubo un avance sostenido entre 2021 y 2024: hoy 24 jurisdicciones reportan datos a la BNH. Pero esa mejora convive con un retroceso: se avanz&oacute; en cobertura, pero <strong>sin fondos, no hay monitoreo sostenible</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se avanz&oacute; en <strong>cantidad de d&iacute;as de clase planificados</strong>: <strong>en 2025, el promedio fue de 187 d&iacute;as</strong>, superando el m&iacute;nimo legal de 180. Sin embargo, <strong>a&uacute;n no se llega a la meta de 190</strong>, acordada tras la pandemia. M&aacute;s preocupante a&uacute;n es la imposibilidad de saber cu&aacute;ntos de esos d&iacute;as se cumplen efectivamente, y con qu&eacute; calidad. El indicador es formal: <strong>no contempla paros, ausencias, problemas edilicios o interrupciones varias</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Menos del 10% de los chicos tiene jornada completa</h2><p class="article-text">
        La cobertura es desigual. Tambi&eacute;n lo es el tiempo escolar seg&uacute;n la modalidad. <strong>El 73% de los chicos asiste a jornada simple</strong>, con un promedio de 782 horas anuales. En cambio, los que van a jornada completa &mdash;apenas el 9%&mdash; tienen 1.466 horas por a&ntilde;o. Es decir, <strong>casi el doble de tiempo para aprender</strong>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La universalización de la sala de 3 no solo ampliará derechos, sino que impactará directamente en la alfabetización inicial</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Argentinos por la Educación</span>
                                        <span>—</span> Primer monitoreo anual del Acuerdo por la Educación (2025)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero &iquest;es solo cuesti&oacute;n de m&aacute;s tiempo en la escuela? No, o no &uacute;nicamente. <strong>Tambi&eacute;n importa qu&eacute; se hace en ese tiempo, con qu&eacute; recursos y con qu&eacute; objetivos</strong>. Y ah&iacute; aparece otro problema: <strong>la ausencia de metas consensuadas entre Naci&oacute;n y provincias</strong>. Aunque la Resoluci&oacute;n CFE 431/24 &mdash;que aprob&oacute; el Plan Nacional de Alfabetizaci&oacute;n&mdash; exige fijar metas, <strong>al cierre del informe no se hab&iacute;a publicado ning&uacute;n documento oficial</strong> con esos compromisos. Tampoco se transparentaron los convenios firmados. En la pr&aacute;ctica, <strong>la pol&iacute;tica educativa sigue siendo un terreno discontinuo y opaco</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La gesti&oacute;n escolar no escapa a esa l&oacute;gica. Seg&uacute;n el relevamiento, <strong>el 54% de los equipos directivos dedica reuniones frecuentes a tareas administrativas</strong> (cada quince d&iacute;as o m&aacute;s), pero solo un tercio acompa&ntilde;a semanalmente el trabajo docente. La tensi&oacute;n entre la burocracia y la pedagog&iacute;a es vieja, pero sigue sin resolverse. Y <strong>sin liderazgo pedag&oacute;gico, no hay mejora sostenida</strong>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Garantizar más y mejor tiempo de aprendizaje es esencial para asegurar procesos de enseñanza y aprendizaje de calidad [...] El desafío pendiente es avanzar hacia un sistema que no solo registre los días planificados al inicio del ciclo lectivo, sino que permita monitorear la cantidad de días y horas efectivamente cumplidos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Argentinos por la Educación</span>
                                        <span>—</span> Primer monitoreo anual del Acuerdo por la Educación (2025)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n de los recursos tambi&eacute;n es central. <strong>En 2023, la inversi&oacute;n consolidada en educaci&oacute;n fue del 5,4% del PBI</strong>, por debajo del 6% exigido por ley. Pero el problema no es solo de cantidad. El informe muestra que <strong>la Argentina tiene resultados educativos m&aacute;s bajos que otros pa&iacute;ses con igual o menor inversi&oacute;n por alumno</strong>. Se gasta, pero <strong>se gasta mal</strong>. La meta es llegar al 6%, s&iacute;, pero tambi&eacute;n <strong>usar mejor cada peso invertido</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En el centro del sistema est&aacute;n los docentes. Y all&iacute; aparece otro dato preocupante: <strong>Argentina ocupa el puesto 31 entre 35 pa&iacute;ses en el &Iacute;ndice Global de Estatus Docente</strong>. El reconocimiento social de la profesi&oacute;n est&aacute; en el subsuelo. Y <strong>sin prestigio, sin salarios dignos y sin pol&iacute;ticas de formaci&oacute;n sostenida, dif&iacute;cilmente mejore la ense&ntilde;anza</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El informe cierra con un dato que podr&iacute;a parecer menor, pero no lo es: <strong>el 87% de los docentes usa el dise&ntilde;o curricular vigente de su jurisdicci&oacute;n para planificar las clases</strong>. Es decir, <strong>hay alineaci&oacute;n entre la norma y la pr&aacute;ctica</strong>. Pero el texto advierte que <strong>eso no alcanza si no se refuerzan los contenidos fundamentales, como Lengua y Matem&aacute;tica</strong>, con materiales, formaci&oacute;n y estrategias claras.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El gráfico señala que los programas oficiales siguen siendo la guía principal de los docentes, aunque cada uno los complementa con otras fuentes. El desafío ahora es claro: reforzar Lengua y Matemática desde esos programas y dar a los maestros materiales y herramientas concretas para que lo que dicen los papeles se traduzca en mejores clases en el aula."
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            <span class="title">
                El gráfico señala que los programas oficiales siguen siendo la guía principal de los docentes, aunque cada uno los complementa con otras fuentes. El desafío ahora es claro: reforzar Lengua y Matemática desde esos programas y dar a los maestros materiales y herramientas concretas para que lo que dicen los papeles se traduzca en mejores clases en el aula.                            </span>
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        A pesar de los esfuerzos, el sistema <strong>no logra garantizar lo m&aacute;s b&aacute;sico: que un chico de 8 a&ntilde;os pueda leer y comprender un texto</strong>. El informe ofrece una hoja de ruta. Pero <strong>sin compromiso pol&iacute;tico, recursos, formaci&oacute;n docente y decisi&oacute;n sostenida</strong>, seguir&aacute; siendo solo eso: un documento con buenas intenciones.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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        <em>JJD/MC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/argentina-mitad-chicos-tercer-grado-no-comprende-lee_1_12587914.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Sep 2025 09:47:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En la Argentina más de la mitad de los chicos de tercer grado no comprende lo que lee]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Educación,Argentinos por la Educación,Lectura,Alfabetización,Docentes,Comprensión de textos,Pruebas Aprender,Escuela primaria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Día Internacional de la Alfabetización: ¿por qué se celebra cada 8 de septiembre?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-internacional-alfabetizacion-celebra-8-septiembre_1_11636718.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/19143a01-5376-4e99-b288-7123482d6a1c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Día Internacional de la Alfabetización: ¿por qué se celebra cada 8 de septiembre?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A pesar de los avances en la lucha contra el analfabetismo, los desafíos persisten. Conocé el origen de esta conmemoración.</p></div><p class="article-text">
        Cada <strong>8 de septiembre</strong> se celebra el <strong>D&iacute;a Internacional de la Alfabetizaci&oacute;n</strong>, una fecha proclamada por la <strong>UNESCO en 1966</strong> con el objetivo de destacar la importancia de la alfabetizaci&oacute;n como un derecho humano fundamental y como el cimiento del aprendizaje a lo largo de toda la vida. 
    </p><p class="article-text">
        Este d&iacute;a sirve para recordar que, a pesar de los avances logrados en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, el analfabetismo sigue siendo una realidad que afecta a millones de personas en todo el mundo.
    </p><h2 class="article-text">La importancia de la alfabetizaci&oacute;n como derecho humano</h2><p class="article-text">
        La <strong>alfabetizaci&oacute;n</strong> es mucho m&aacute;s que la habilidad de leer y escribir. Se trata de una herramienta clave para el desarrollo personal y social. Garantizar el acceso a la educaci&oacute;n y promover la alfabetizaci&oacute;n no solo permite a las personas acceder a nuevas oportunidades, sino que tambi&eacute;n mejora su <strong>bienestar</strong> y sus <strong>medios de subsistencia</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Este derecho es el pilar sobre el cual se construyen sociedades m&aacute;s justas, equitativas y sostenibles.
    </p><h2 class="article-text">Evoluci&oacute;n del concepto de alfabetizaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Con el tiempo, el concepto de alfabetizaci&oacute;n ha evolucionado. Inicialmente, se entend&iacute;a como la capacidad de leer, escribir y realizar c&aacute;lculos b&aacute;sicos. Sin embargo, en la actualidad, se reconoce que la alfabetizaci&oacute;n debe ir m&aacute;s all&aacute; de este enfoque tradicional. La <strong>alfabetizaci&oacute;n funcional</strong>, que vincula el aprendizaje con el <strong>desarrollo socioecon&oacute;mico</strong>, es un paso m&aacute;s en esta direcci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En la era de la globalizaci&oacute;n, han surgido nuevas modalidades de alfabetizaci&oacute;n que buscan responder a las diversas necesidades de aprendizaje de las personas en las sociedades del conocimiento. Esto incluye la <strong>alfabetizaci&oacute;n digital</strong>, que se ha vuelto esencial en un mundo cada vez m&aacute;s interconectado, y la <strong>alfabetizaci&oacute;n financiera</strong>, fundamental para la gesti&oacute;n de recursos en la vida cotidiana.
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        <em>AB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-internacional-alfabetizacion-celebra-8-septiembre_1_11636718.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Sep 2024 03:01:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Día Internacional de la Alfabetización: ¿por qué se celebra cada 8 de septiembre?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En Argentina, uno de cada dos chicos de tercer grado no entiende lo que lee]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/argentina-chicos-tercer-grado-no-entiende-lee_1_11317485.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a9298cb2-3532-4784-a102-198a81f36dca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En Argentina, uno de cada dos chicos de tercer grado no entiende lo que lee"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más de 180 ONGs relanzan hoy la Campaña Nacional por la Alfabetización para ​visibilizar y revertir la crítica situación educativa que en el país afecta al 46% de los estudiantes de ese nivel educativo.
</p></div><p class="article-text">
        Seg&uacute;n las &uacute;ltimas evaluaciones internacionales de<strong> UNESCO </strong>en las que participaron 16 pa&iacute;ses (pruebas ERCE 2019), en Argentina, <strong>el 46% de los chicos de tercer grado no entiende lo que lee.</strong>&nbsp;La cifra asciende al 61,5% entre los estudiantes de menor nivel socioecon&oacute;mico. En nuestro pa&iacute;s, s&oacute;lo 1 de cada 10 alumnos (14%) se ubica en el nivel de desempe&ntilde;o m&aacute;s alto&nbsp;en lectura. Mientras que para la regi&oacute;n, el promedio es 2 de cada 10 alumnos (21%). En Brasil (30%) y Per&uacute; (30,8%), 3 de cada 10 alumnos alcanzan el nivel m&aacute;s alto.
    </p><p class="article-text">
        Ante estos resultados, el 4 de mayo de 2023 se lanz&oacute; por primera vez la Campa&ntilde;a Nacional de Alfabetizaci&oacute;n con la consigna&nbsp;#NoEntiendenLoQueLeen, con la adhesi&oacute;n y participaci&oacute;n de periodistas, artistas y personalidades como Ricardo Dar&iacute;n, Emiliano &ldquo;Dibu&rdquo; Mart&iacute;nez, Pupi Zanetti, Paula Pareto, Eleonora Wexler, y muchos m&aacute;s, que se sumaron a la iniciativa compartiendo fotos y mensajes en redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o, y con nuevas estad&iacute;sticas,&nbsp;m&aacute;s de 180 ONGs, entre ellas Argentinos por la Educaci&oacute;n, se proponen reinstalar la Campa&ntilde;a para revertir la cr&iacute;tica situaci&oacute;n educativa, entendiendo que se trata de un problema sist&eacute;mico que atraviesa a todos los niveles socioecon&oacute;micos. As&iacute; lo confirman los resultados internacionales <strong>PISA 2022,</strong> que eval&uacute;a una muestra de estudiantes de 15 a&ntilde;os de edad de 81 pa&iacute;ses, los cuales indican que el 32% de los alumnos de 15 a&ntilde;os del nivel socioecon&oacute;mico m&aacute;s alto no alcanza el nivel m&iacute;nimo de lectura, mientras que la cifra asciende a 7 de cada 10 estudiantes&nbsp;en el nivel socioecon&oacute;mico m&aacute;s bajo. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, Argentina sac&oacute; 378 puntos en Matem&aacute;tica, un punto menos que en la edici&oacute;n previa y casi 100 puntos menos de lo que obtienen, en promedio, los pa&iacute;ses que integran la OCDE. De este modo, Argentina qued&oacute; en el puesto 66 de 81 pa&iacute;ses en Matem&aacute;tica mientras que en Lengua y Ciencia, 5 de cada 10 estudiantes no alcanzaron los niveles m&iacute;nimos de desempe&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Argentina, adem&aacute;s, est&aacute; en desventaja en relaci&oacute;n a otros pa&iacute;ses de la regi&oacute;n. Los estudiantes argentinos m&aacute;s ricos, son los segundos m&aacute;s ricos de la regi&oacute;n, y a&uacute;n as&iacute; tienen peores resultados en la evaluaci&oacute;n PISA que sus pares de Chile, Uruguay, Colombia, Per&uacute; y M&eacute;xico.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es muy com&uacute;n escuchar en &aacute;mbitos educativos que &lsquo;los chicos llegan a la universidad sin hacer una regla de tres simple; o los chicos llegan a la secundaria sin comprender textos b&aacute;sicos&rsquo;. Las Organizaciones que trabajamos en educaci&oacute;n hace a&ntilde;os venimos levantando la voz para que toda la sociedad tome conciencia que la base de todos estos diagn&oacute;sticos es la alfabetizaci&oacute;n inicial. Es clave debatir y encontrar nuevos puntos de encuentro en el sistema educativo del pa&iacute;s&rdquo;. indica<strong>&nbsp;Marcelo Vel&aacute;zquez, Director de la ONG&nbsp;</strong><em><strong>M&aacute;s Voces</strong></em><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>El Director Ejecutivo adjunto de la&nbsp;</strong><em><strong>Fundaci&oacute;n Le&oacute;n</strong></em><strong>,&nbsp;Federico D&iacute;az Marino</strong>, entiende que &ldquo;Invertir en Programas de primera infancia reduce el gasto p&uacute;blico del Estado y genera un futuro m&aacute;s prometedor en las comunidades. Todas las provincias deben tener un plan de alfabetizaci&oacute;n, debe ser un tema prioritario. Esto asegura que todos los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de nuestro pa&iacute;s puedan leer y escribir, un derecho b&aacute;sico del ser humano de acceder a la educaci&oacute;n. Los procesos de alfabetizaci&oacute;n son, sin dudas, el punto de partida para poder desarrollar proyectos de vida genuinos y son adem&aacute;s posibilitadores para el desarrollo personal y de las comunidades&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Bel&eacute;n De Gennaro, Directora de Campa&ntilde;as de Argentinos por la Educaci&oacute;n,</strong> relata: &ldquo;El a&ntilde;o pasado lanzamos la Campa&ntilde;a Nacional por la Alfabetizaci&oacute;n para visibilizar un enorme desaf&iacute;o para la educaci&oacute;n: en Argentina 1 de cada 2 estudiantes no entiende lo que lee en 3er grado. Un dato duro que nos oblig&oacute; a establecer prioridades para contribuir con la mejora de la comprensi&oacute;n lectora de nuestros estudiantes. Con esta convicci&oacute;n logramos que la alfabetizaci&oacute;n est&eacute; presente en el debate p&uacute;blico y que tanto el gobierno nacional como m&aacute;s de la mitad de los gobiernos provinciales adhieran al Compromiso por la Alfabetizaci&oacute;n. Este a&ntilde;o necesitamos redoblar la apuesta porque revertir el diagn&oacute;stico actual requiere del compromiso de toda la sociedad. En esa l&iacute;nea, esperamos contar con la adhesi&oacute;n de todas las provincias para que la alfabetizaci&oacute;n sea una prioridad en todo el pa&iacute;s.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        <em>MM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/argentina-chicos-tercer-grado-no-entiende-lee_1_11317485.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Apr 2024 03:03:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En Argentina, uno de cada dos chicos de tercer grado no entiende lo que lee]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Educación,Alfabetización]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre la falta de información y contenidos desactualizados, los desafíos de la educación argentina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/educacion/falta-informacion-contenidos-desactualizados-desafios-educacion-argentina_1_10511676.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/349c8352-4fa9-442c-9d5b-1af31a05a995_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Entre la falta de información y contenidos desactualizados, los desafíos de la educación argentina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Referentes de distintos espacios políticos coincidieron en un evento para analizar el presente y el futuro de la educación. Casi la mitad de los chicos de tercer grado no comprenden lo que leen y sólo 13% de los estudiantes llegan al final de la secundaria a tiempo y con conocimientos adecuados.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Un pueblo educado es un pueblo libre&rdquo;. As&iacute; abr&iacute;a una de sus alocuciones Claudio Poggi, gobernador electo de la provincia de San Luis, en el marco de <strong>La Noche de la Educaci&oacute;n</strong>, un evento que trascendi&oacute; grietas pol&iacute;ticas y reuni&oacute; a dirigentes de distintos espacios pol&iacute;ticos bajo la misma meta: consolidar la alfabetizaci&oacute;n que inici&oacute; Sarmiento en 1860. Ninguno de los presentes lo contradijo; la importancia de la instrucci&oacute;n para la democracia, la autonom&iacute;a y el desarrollo de una sociedad parece ser un consenso pol&iacute;tico indiscutible.
    </p><p class="article-text">
        Que los precandidatos presidenciales &#9472;Patricia Bullrich, Horacio Rodr&iacute;guez Larreta, Sergio Massa, Juan Grabois, Javier Milei y Juan Schiaretti&#9472; hayan firmado el compromiso por la alfabetizaci&oacute;n impulsado por Argentinos por la Educaci&oacute;n, pareciera ratificar aquello. Sin embargo, detr&aacute;s de ese compromiso y las promesas de campa&ntilde;a de poner la ense&ntilde;anza en el centro de las pr&oacute;ximas gestiones, hay una realidad que golpea fuerte en las aulas: <strong>casi la mitad de los chicos de tercer grado no comprenden lo que leen y s&oacute;lo 13% de los estudiantes llegan al final de la secundaria en tiempo te&oacute;rico y con conocimientos adecuados </strong>en asignaturas troncales como Lengua y Matem&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        No cabe duda que los desaf&iacute;os de la ense&ntilde;anza argentina son demasiados y abordarlos requiere de una pol&iacute;tica de estado que integre de manera coordinada a los distintos niveles de gobierno frente a una competencia concurrente como lo es la educaci&oacute;n. Tal vez, dicho acuerdo pueda partir del debate sobre los dos obst&aacute;culos que m&aacute;s resonaron entre los dirigentes que se reunieron en el museo MALBA este martes por la noche: la falta de sistemas de informaci&oacute;n y seguimiento adecuados y la desactualizaci&oacute;n de los modelos de ense&ntilde;anza.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un problema del panorama educativo es que no tenemos n&uacute;meros para verlo. Es como si le preguntaras a un ciego c&oacute;mo ve la situaci&oacute;n. Entonces, el primer problema del sistema educativo es que no medimos y, como no medimos, no podemos gestionar&rdquo;, expres&oacute; el diputado nacional de Juntos por el Cambio Mart&iacute;n Tetaz a elDiarioAR. &ldquo;&iquest;Tenemos que medir? S&iacute;. Para identificar al &uacute;ltimo de la fila y ayudarlo, por los que se desengancharon y creen que no van a volver a progresar&rdquo;, sostuvo Pablo Bartol, gerente de Desarrollo Social del CAF, en la Noche de la Educaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Medir no implica solamente generar rankings que, como explic&oacute; Bartol, s&iacute; pueden llegar a tener efectos estigmatizantes y contraproducentes dado que solo buscan ordenar a los alumnos y felicitar a los mejores. &ldquo;Los rankings pueden estar bien en el mundo del deporte o las empresas, pero en la educaci&oacute;n no. Quiz&aacute;, para quienes est&aacute;n en la mitad superior de la tabla, un ranking puede servir para generar un esfuerzo adicional. Pero de la mitad para abajo, el ranking solo genera des&aacute;nimo&rdquo;, detall&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Pero medir y generar informaci&oacute;n sobre el desempe&ntilde;o de los estudiantes no se reduce a eso. Permite identificar a quienes presentan mayores dificultades y deficiencias para acompa&ntilde;arlos de manera adecuada y garantizar que todos los que est&aacute;n sentados detr&aacute;s del pupitre efectivamente aprendan. Despu&eacute;s de todo, como explic&oacute; el director de Desarrollo Humano para Am&eacute;rica Latina del Banco Mundial, Jaime Saavedra, &ldquo;la obligaci&oacute;n del docente no es ense&ntilde;ar, sino asegurarse que todos los chicos entiendan&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al robustecer los sistemas de informaci&oacute;n y seguimiento de los estudiantes, se puede potenciar la eficiencia en la distribuci&oacute;n de los recursos destinados a educaci&oacute;n. &ldquo;<strong>No podemos invertir lo mismo en todos: tiene que haber una inversi&oacute;n diferencial en los chicos a los que les va mal. </strong>El &uacute;ltimo de la fila es el que m&aacute;s nos importa, no podemos dejar que se quede atr&aacute;s&rdquo;, agreg&oacute; Bartol.
    </p><p class="article-text">
        Para <strong>Mart&iacute;n Llaryora</strong>, gobernador electo de C&oacute;rdoba, la mejor manera de medir es descentralizar la responsabilidad entre los dirigentes que est&aacute;n m&aacute;s cerca de las familias. Seg&uacute;n explic&oacute; durante el evento organizado por Argentinos por la Educaci&oacute;n, en su gesti&oacute;n, tiene previsto que los intendentes y jefes comunales se encarguen de la medici&oacute;n de las trayectorias educativas en la provincia de modo tal de lograr mayor capilaridad y un seguimiento m&aacute;s personalizado de los estudiantes.
    </p><p class="article-text">
        Esto no es, sin embargo, el &uacute;nico desaf&iacute;o que tendr&aacute;n que afrontar las gestiones que asuman el 10 de diciembre. No s&oacute;lo es fundamental contar con informaci&oacute;n sobre los aprendizajes de los ni&ntilde;os, sino tambi&eacute;n garantizar que esas ense&ntilde;anzas se adapten a los avances tecnol&oacute;gicos y nuevas realidades que supone el siglo XXI. Como destac&oacute; el gobernador de Tierra del Fuego, <strong>Gustavo Melella</strong>, es necesario revisar qu&eacute;, para qu&eacute; y c&oacute;mo se ense&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pretender seguir educando con un sistema de hace 40 a&ntilde;os es algo que tenemos que discutir en la era digital. No es un problema de presupuesto, sino un problema de eficiencia del gasto. &iquest;Vamos a seguir ense&ntilde;ando con la tiza y el pizarr&oacute;n?&rdquo;, plante&oacute;, en la misma l&iacute;nea, su par rionegrino, Alberto <strong>Weretilneck</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La reforma de los modelos y m&eacute;todos de ense&ntilde;anza es un pilar clave, as&iacute; como tambi&eacute;n lo es la actualizaci&oacute;n de los contenidos para un mundo que demanda cada vez m&aacute;s emprendedores y ciudadanos con capacidad de innovaci&oacute;n. Sobre este aspecto Llaryora ya tiene un plan esbozado: incorporar el pensamiento computacional en el jard&iacute;n de infantes y potenciar las escuelas ProA de su provincia. Se trata de establecimientos que forman a j&oacute;venes en Software y Biotecnolog&iacute;a, dos saberes centrales para el desarrollo productivo en la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, si algo dej&oacute; expuesto la Noche de la Educaci&oacute;n es que el diagn&oacute;stico est&aacute; claro. Resta ver si, luego del 10 de diciembre, el gobierno nacional y los mandatarios provinciales comienzan a trabajar en comuni&oacute;n para abordar los obst&aacute;culos que son palpables desde hace tiempo. Quiz&aacute; la falta de pol&iacute;ticas y reformas para superarlos tenga que ver con el hecho de que, como bien se&ntilde;al&oacute; Llaryora, al d&iacute;a de <strong>hoy &ldquo;nadie gana o pierde una elecci&oacute;n por un tema educativo&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>ACM/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Abigail Contreiras Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/educacion/falta-informacion-contenidos-desactualizados-desafios-educacion-argentina_1_10511676.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Sep 2023 09:12:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Entre la falta de información y contenidos desactualizados, los desafíos de la educación argentina]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Argentinos por la Educación,Gobernadores,Alfabetización]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Día mundial de la alfabetización, ¿por qué se celebra el 8 de septiembre?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-mundial-alfabetizacion-celebra-8-septiembre_1_10496016.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0330ea2f-1f1d-4e05-8a8b-254223369c5a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x512y74.jpg" width="1200" height="675" alt="Día mundial de la alfabetización, ¿por qué se celebra el 8 de septiembre?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada año el 8 de septiembre se celebra el Día de la Alfabetización para recordar su importancia como factor de dignidad y derechos humanos.</p></div><p class="article-text">
        El 8 de septiembre se celebra a nivel mundial el <strong>D&iacute;a Internacional de la Alfabetizaci&oacute;n</strong>. Fecha que fue ganando importancia desde que la ONU aprobara su conmemoraci&oacute;n en el a&ntilde;o 1965.
    </p><p class="article-text">
        El objetivo de este d&iacute;a, es evaluar c&oacute;mo ha mejorado la tasa de alfabetizaci&oacute;n de los pa&iacute;ses miembros, en pos al logro de la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible.
    </p><p class="article-text">
        Aunque en un principio en este d&iacute;a solo se evaluaba la cantidad de personas que sab&iacute;an leer y escribir, dentro del territorio nacional de cada pa&iacute;s, a partir del a&ntilde;o 2017, tambi&eacute;n se sum&oacute;&nbsp;la alfabetizaci&oacute;n digital,&nbsp;que no es otra cosa que la capacidad que tienen las personas para entender y usar de forma provechosa las nuevas tecnolog&iacute;as comunicacionales, en s&iacute;ntesis Internet.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Tema 2022:&nbsp;Transformar los espacios de aprendizaje de la alfabetizaci&oacute;n. </strong>Cada a&ntilde;o el D&iacute;a Internacional de la Alfabetizaci&oacute;n se centra en un tema o lema. Para 2022 el lema es&nbsp;Transformar los espacios de aprendizaje de la alfabetizaci&oacute;n. Se trata de repensar los espacios de aprendizaje para desarrollar la resiliencia y garantizar una educaci&oacute;n de calidad, igualitaria e inclusiva.</li>
                                    <li><strong>Tema 2021: reducir la brecha digital.</strong> El lema para 2021 fue el siguiente:&nbsp;&ldquo;Alfabetizaci&oacute;n para una recuperaci&oacute;n centrada en las personas: reducir la brecha digital&rdquo;. Durante la pandemia por COVID-19 se tuvieron que&nbsp;suspender clases y planes de educaci&oacute;n&nbsp;y ello acentu&oacute; las desigualdades en materia educativa entre los pa&iacute;ses del mundo. La sociedad se apoy&oacute; entonces en las nuevas tecnolog&iacute;as para continuar con la educaci&oacute;n de los ni&ntilde;os y los j&oacute;venes, pero el acceso a estas tecnolog&iacute;as no es igual para todos, y esto provoc&oacute; a&uacute;n m&aacute;s desigualdades. Como todos sabemos, la educaci&oacute;n debe ser la base de una sociedad justa e igualitaria, porque ayuda a que las personas se emancipen y sean aut&oacute;nomas. Les ayuda a elegir la vida que quieren y por ello, este a&ntilde;o hay que redoblar esfuerzos para conseguir una educaci&oacute;n de calidad para todos.</li>
                            </ul>
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            <span class="title">
                Día de la alfabetización                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">&iquest;Por qu&eacute; es importante la alfabetizaci&oacute;n?</h3><p class="article-text">
        En una primera etapa, la alfabetizaci&oacute;n es importante porque nos permite comunicarnos de forma efectiva con el resto de las personas,&nbsp;utilizando diferentes canales adecuados a cada situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n nos ayuda a conocer nuestro mundo, ampliando nuestro rango de conocimiento al respecto, por medio de libros, folletos y gran variedad de material escrito o digitalizado.
    </p><p class="article-text">
        Pero en una segunda etapa, la alfabetizaci&oacute;n nos ayuda a ser m&aacute;s autosuficientes&nbsp;y eleva nuestras competencias dentro del mercado laboral o la econom&iacute;a en general.
    </p><p class="article-text">
        Una persona que cuente con las capacidades b&aacute;sicas de leer, escribir e interpretar y que adem&aacute;s, sepa dar buen uso a la tecnolog&iacute;a con el fin de alcanzar un prop&oacute;sito determinado, puede lograr su independencia econ&oacute;mica y ser altamente competitivo dentro de la realidad actual.
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        El objetivo principal de la ONU con la creaci&oacute;n de la Agenda 2030 es conseguir que cada pa&iacute;s del mundo pueda garantizar su propio desarrollo y sostenibilidad en el tiempo, a la vez que logra un aprovechamiento m&aacute;s racional y sostenible de los recursos naturales a su alrededor.
    </p><p class="article-text">
        La alfabetizaci&oacute;n, permite a los gobiernos y comunidades civiles, estar m&aacute;s cerca de esos objetivos, ya que al disminuir tanto el analfabetismo ling&uuml;&iacute;stico como el digital, se le brinda las herramientas necesarias a los seres humanos para que logren una mejor calidad de vida, bien sea por medio de un empleo formal o la creaci&oacute;n de un emprendimiento.
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            </figure><h3 class="article-text">Nuevas estrategias de alfabetizaci&oacute;n para los j&oacute;venes y adultos de acuerdo a la UNESCO para el per&iacute;odo 2020-2025</h3><p class="article-text">
        Esto fue aprobado el 14 de noviembre de 2019 en una&nbsp;Conferencia General de la UNESCO. En esta reuni&oacute;n se establecieron cuatros aspectos importantes a tratar como son:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Elaborar pol&iacute;ticas y estrategias de alfabetizaci&oacute;n.</li>
                                    <li>Tener en cuenta las necesidades de los grupos menos favorecidos, d&aacute;ndole mayor relevancia a las mujeres y ni&ntilde;as.</li>
                                    <li>Valerse de las tecnolog&iacute;as digitales para lograr un mayor y mejor resultado en la ense&ntilde;anza y el aprendizaje.</li>
                                    <li>Hacer seguimiento trav&eacute;s del monitoreo y evaluaci&oacute;n tanto de las competencias como de los programas puestos en pr&aacute;ctica para la alfabetizaci&oacute;n de j&oacute;venes y adultos.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Estas estrategias estar&aacute;n enfocadas a los pa&iacute;ses con mayores problemas de alfabetizaci&oacute;n,&nbsp;sobre todo, aquellos m&aacute;s pobres y con m&aacute;s poblaci&oacute;n, los pa&iacute;ses donde est&aacute;n muy presentes los problemas relacionados con la igualdad de g&eacute;nero, los que se encuentran marginados como los pueblos ind&iacute;genas, los refugiados y los migrantes.
    </p><p class="article-text">
        Con estos planes a futuro, se busca cumplir con los&nbsp;Objetivos del Desarrollo Sostenible, para lo cual se requiere la participaci&oacute;n y el apoyo econ&oacute;mico de los gobiernos en un firme compromiso de acabar con la ignorancia y la falta de educaci&oacute;n en los pueblos.
    </p><p class="article-text">
        <em>NB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-mundial-alfabetizacion-celebra-8-septiembre_1_10496016.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Sep 2023 03:01:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Día mundial de la alfabetización, ¿por qué se celebra el 8 de septiembre?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Efemérides,Alfabetización]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo iniciar a niñas y niños en la lectura: sin obligar, a su ritmo y con variedad de opciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/iniciar-ninas-ninos-lectura-obligar-ritmo-variedad-opciones_1_10452360.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/799cd75d-efce-433b-a222-70626d337ef5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo iniciar a niñas y niños en la lectura: sin obligar, a su ritmo y con variedad de opciones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tener libros adaptados a su edad al alcance de su mano, enseñar a leer con letras mayúsculas, tener paciencia en el aprendizaje y no castigar son algunos consejos útiles para acercar la lectura a la infancia.</p></div><p class="article-text">
        A muchas familias les inquieta c&oacute;mo pueden ayudar a su hijo en su aprendizaje a la lectura. Hay quien prefiere esperar a que los ni&ntilde;os empiecen las clases en el colegio por miedo a no ofrecerles las directrices id&oacute;neas y otros se aventuran a mostrarles cuentos llamativos y a leerles por las noches. Aunque parezca una obviedad, practicar con el ejemplo y <strong>tomarse un tiempo con ellos dedic&aacute;ndolo exclusivamente a la lectura</strong>, aunque los peque&ntilde;os tan s&oacute;lo miren y escuchen, puede dar resultados.
    </p><p class="article-text">
        La lectura <strong>posibilita en los ni&ntilde;os el fomento de la creatividad, la imaginaci&oacute;n, la curiosidad y la atenci&oacute;n</strong>. Como aseguran expertas y expertos en educaci&oacute;n, ayudarles a introducirse en el mundo de los libros y de las palabras ha de hacerse con <strong>paciencia, tacto y amor</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Tras conocer diferentes corrientes pedag&oacute;gicas, Mar Rey Gonz&aacute;lez, maestra espa&ntilde;ola de pedagog&iacute;a terap&eacute;utica y audici&oacute;n y lenguaje y profesora de Educaci&oacute;n Infantil y Primaria, asegura haber alcanzado sus propias conclusiones sobre la forma de proceder respecto a la lectura con ni&ntilde;os a trav&eacute;s del trabajo con sus alumnos. Rey asegura que <strong>es necesario partir de la base de la individualidad y la maduraci&oacute;n de cada ni&ntilde;o</strong>. &ldquo;Cada uno tiene su propio ritmo e intereses. Como progenitores, hemos de tener claro que todos acaban leyendo, a no ser que tengan una dificultad a&ntilde;adida&rdquo;, perfila.
    </p><p class="article-text">
        Desde su experiencia de 15 a&ntilde;os como maestra, es consciente que <strong>agobiar a los ni&ntilde;os es un error</strong> y causar&aacute; el efecto contrario al deseado: &ldquo;conseguiremos que no les guste leer&rdquo;. La lectura es una ense&ntilde;anza muy importante: mejora el vocabulario y ayuda a que el ni&ntilde;o se concentre m&aacute;s y alcance un conveniente desarrollo cognitivo. &ldquo;Cu&aacute;nto mejor y m&aacute;s r&aacute;pido se lea, ser&aacute; menor el esfuerzo para memorizar, ya que se invierte menos tiempo y se obtienen &oacute;ptimos resultados. Sin embargo, en este proceso no nos podemos olvidar de la comprensi&oacute;n, base para el aprendizaje de cualquier tipo&rdquo;, subraya.
    </p><h3 class="article-text">Lograr que se diviertan</h3><p class="article-text">
        Una teor&iacute;a sobre el inicio en la lectura es la basada en los bits de inteligencia, un recurso que se refiere a la capacidad natural del ser humano de ver un objeto y reconocerlo por su nombre. Tiene que ver con la repetici&oacute;n de unidades de informaci&oacute;n, esto es, una imagen junto a su nombre. &ldquo;Como madre intent&eacute; llevarla a cabo, pero no lo consegu&iacute; por falta de tiempo y de conciliaci&oacute;n familiar&rdquo;, dice la experta. Como apunta, a los menores se les podr&iacute;a iniciar en la discriminaci&oacute;n visual de letras (vocales) a partir de los 3 a&ntilde;os, con la ayuda de canciones y gestos. &ldquo;Hay muchos m&eacute;todos de lectura que se apoyan en gestos, sonidos y pictogramas&rdquo;, identifica.
    </p><p class="article-text">
        Esta educadora considera m&aacute;s beneficioso que se iniciase a los ni&ntilde;os en la lectura como tal a los 6 a&ntilde;os y que el ciclo de Educaci&oacute;n Infantil se usase para trabajar la prelectura y preescritura &uacute;nicamente y la exploraci&oacute;n y manipulaci&oacute;n a trav&eacute;s del juego potenciando la psicomotricidad gruesa y fina, la curiosidad, el aprender por aprender y la interacci&oacute;n social entre iguales.
    </p><p class="article-text">
        Desde su &oacute;ptica profesional expresa que resulta m&aacute;s eficaz que la lectura se practique en el centro escolar y de un modo grupal, de forma que participen todos, se estimulen entre ellos y siempre a trav&eacute;s del juego y potenciando la curiosidad por aprender.
    </p><p class="article-text">
        La lectura implica mucho trabajo previo: la orientaci&oacute;n espacial, lateralidad, discriminaci&oacute;n visual y auditiva, conciencia fonol&oacute;gica&hellip;y jam&aacute;s ha de utilizarse el refuerzo negativo. &ldquo;De esto deben encargarse los maestros de la etapa de Infantil, que tan importantes son en la vida de nuestros hijos, porque de ellos va a depender la motivaci&oacute;n que alcancen para aprender. Desde casa los progenitores pueden reforzar, desde un punto de vista l&uacute;dico, estos aprendizajes&rdquo;, agrega. Y contin&uacute;a: &ldquo;Si el ni&ntilde;o no lee, debe ser el tutor quien brinde a los progenitores su ayuda y experiencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Rey, hay que ayudar, no recriminar. &ldquo;Para m&iacute;, el m&eacute;todo m&aacute;s eficaz es la lectura globalizada asociada a im&aacute;genes&rdquo;. Prosigue: &ldquo;Imaginaos aprender a leer sin palabras, ni letras, ni s&iacute;labas, ser capaces de reconocer la palabra entera, como si fuese un dibujo, eso nos dar&iacute;a una rapidez lectora incre&iacute;ble y una comprensi&oacute;n m&aacute;s r&aacute;pida. Nuestro cerebro trabajar&iacute;a de una forma diferente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as comienzan con la lectoescritura en Educaci&oacute;n Infantil suele existir una gran presi&oacute;n y generalmente, se comparan los aprendizajes, algo que representa un gran error. En Finlandia o Alemania no se les inicia hasta los 6 o 7 a&ntilde;os ya que las partes del cerebro encargadas del proceso lectoescritor no est&aacute;n preparadas&rdquo;, aclara David Feijoo Fern&aacute;ndez, tutor de 1&ordm; ciclo de Educaci&oacute;n Primaria en un colegio.
    </p><p class="article-text">
        Este profesional ofrece algunas importantes sugerencias tanto para los padres en casa como para los docentes en la escuela: tener libros adaptados a su edad al alcance de su mano, ense&ntilde;ar a leer con letras may&uacute;sculas, por tener menos trazos y no estar ligadas, tener paciencia en el aprendizaje y que el profesor se adapte a los diferentes ritmos del aula, no castigar nunca a un alumno por no lograr un aprendizaje, disponer de lecturas muy variadas donde los ni&ntilde;os puedan encontrar lo que m&aacute;s les apasione, preguntar y hacer a todos part&iacute;cipes de la historia, cambiar el final a un cuento, buscar rutinas para leer, por ejemplo, al llegar a clase, a primera hora o en casa, antes de dormir.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aprender a leer deber&iacute;a ser una alegr&iacute;a, no un suplicio, para los ni&ntilde;os. Se debe lograr la curiosidad en cada uno de ellos y que no lo pasen mal porque as&iacute; lo asociar&aacute;n como algo negativo&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/iniciar-ninas-ninos-lectura-obligar-ritmo-variedad-opciones_1_10452360.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Aug 2023 10:49:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo iniciar a niñas y niños en la lectura: sin obligar, a su ritmo y con variedad de opciones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Lectura,Alfabetización,Libros,aprendizaje,Educación,niños]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Advierten que hacen falta 69 millones de profesores para alcanzar la educación básica universal en 2030]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/advierten-falta-69-millones-profesores-alcanzar-educacion-basica-universal-2030_1_9599397.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e8f80522-bc1f-41a9-a997-9b28d363a6a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Advierten que hacen falta 69 millones de profesores para alcanzar la educación básica universal en 2030"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">ONU pidió a los gobiernos de todo el mundo que "intensifiquen su apoyo a los docentes", alertando de las "dificultades que tiene la profesión para retener a su personal y atraer a nuevos talentos".</p></div><p class="article-text">
        La Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas para la Educaci&oacute;n, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) advirti&oacute;, con motivo de la celebraci&oacute;n del D&iacute;a Mundial de los Docentes este mi&eacute;rcoles 5 de octubre, que en todo el mundo se necesitan 69 millones de profesores para alcanzar la educaci&oacute;n b&aacute;sica universal en 2030.
    </p><p class="article-text">
        Con motivo de esta celebraci&oacute;n, la directora General de la UNESCO, Audrey Azoulay, hizo un llamamiento a los gobiernos de todo el mundo para que &ldquo;intensifiquen su apoyo a los docentes&rdquo;, alertando de las &ldquo;dificultades que tiene la profesi&oacute;n para retener a su personal y atraer a nuevos talentos&rdquo;. El mayor d&eacute;ficit de docentes se da en el &Aacute;frica subsahariana.
    </p><p class="article-text">
        Para la directora General de la instituci&oacute;n, &ldquo;la falta de formaci&oacute;n, las condiciones de trabajo poco atractivas y la financiaci&oacute;n inadecuada son factores que socavan la profesi&oacute;n de docente y agravan la crisis mundial del aprendizaje&rdquo;, por lo que ha incidido en la urgencia de &ldquo;dar un mejor reconocimiento a esta profesi&oacute;n de la que depende el futuro de los ni&ntilde;os&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las previsiones de la UNESCO indican que se necesitan 24,4 millones de docentes m&aacute;s en la ense&ntilde;anza Primaria y unos 44,4 millones en Secundaria para lograr la educaci&oacute;n b&aacute;sica universal de aqu&iacute; a 2030.
    </p><p class="article-text">
        El &Aacute;frica subsahariana, que cuenta con algunas de las aulas m&aacute;s superpobladas del mundo, es asimismo el continente con los profesores m&aacute;s sobrecargados de trabajo y los sistemas con menos personal, con un 90 por ciento de escuelas secundarias haciendo frente a una grave escasez de docentes.
    </p><p class="article-text">
        Las nuevas cifras de la UNESCO, presentadas con motivo del D&iacute;a mundial de los docentes, muestran que se necesitan 5,4 millones de docentes en la ense&ntilde;anza Primaria en el &Aacute;frica subsahariana, y 11,1 millones de docentes en la ense&ntilde;anza Secundaria, para alcanzar los objetivos fijados por la Agenda 2030. La regi&oacute;n con el segundo mayor d&eacute;ficit es el sur de Asia, donde prev&eacute; que se necesitar&aacute;n 1,7 millones de profesores adicionales en el nivel primario, y 5,3 millones en el nivel secundario.
    </p><p class="article-text">
        En los pa&iacute;ses de renta baja, apunta que el primer obst&aacute;culo es la &ldquo;gran carga de trabajo&rdquo;. Seg&uacute;n datos recientes de la UNESCO, cada profesor de Primaria de estos pa&iacute;ses tiene una media de 52 alumnos por clase, mientras que la media mundial es de 26. La proporci&oacute;n es especialmente alta en el &Aacute;frica subsahariana, con 56 alumnos por profesor, y en el sur de Asia, con 38. En Europa y Am&eacute;rica del Norte s&oacute;lo hay una media de 15 alumnos por profesor.
    </p><h3 class="article-text">DIFICULTADES DE SUPERVISI&Oacute;N AGRAVADAS POR FALTA DE FORMACI&Oacute;N </h3><p class="article-text">
        El organismo se&ntilde;ala que las dificultades de supervisi&oacute;n &ldquo;se ven agravadas por la falta de formaci&oacute;n, que hace que los profesores no siempre tengan todas las herramientas a su alcance para lograr un desempe&ntilde;o adecuado en el aula&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los datos de la UNESCO muestran que aproximadamente el 26 por ciento de los profesores de Primaria y el 39 por ciento de los de Secundaria no tienen la titulaci&oacute;n m&iacute;nima requerida en los pa&iacute;ses de renta baja, frente al 14 por ciento y el 16 por ciento, respectivamente, a nivel mundial.
    </p><p class="article-text">
        En las zonas m&aacute;s remotas, desfavorecidas y rurales, &ldquo;las condiciones empeoran y se ven agravadas por la multiplicidad de grados, el multiling&uuml;ismo y las acuciantes necesidades de aprendizaje en el aula&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las maestras se ven afectadas &ldquo;de forma desproporcionada&rdquo; debido a la falta de viviendas adecuadas, a los largos e inseguros trayectos hasta la escuela y a la falta de servicios de guarder&iacute;a, lo que dificulta la permanencia de las mujeres en puestos docentes remotos, por lo que la infrarrepresentaci&oacute;n de las profesoras en determinadas &aacute;reas de conocimiento y en los puestos de direcci&oacute;n &ldquo;es otro de los retos permanentes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En la misma l&iacute;nea, la UNESCO indica que la crisis de la profesi&oacute;n &ldquo;tambi&eacute;n se ve acentuada por los salarios no competitivos&rdquo;. Precisamente, los datos de la UNESCO muestran que 6 de cada 10 pa&iacute;ses pagan a los profesores de Primaria menos que a otros profesionales con cualificaciones similares, un criterio que &ldquo;es especialmente evidente en los pa&iacute;ses de renta alta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En 5 de los 6 pa&iacute;ses de este grupo, los profesores de Primaria ganan menos que otros profesionales comparables. Solo tres pa&iacute;ses de renta alta tienen una pol&iacute;tica salarial para el profesorado encomiable: Singapur, con un salario medio igual al 139 por ciento de las profesiones comparables, Espa&ntilde;a (125 por ciento) y la Rep&uacute;blica de Corea (124 por ciento).
    </p><h3 class="article-text">SITUACI&Oacute;N EN ESPA&Ntilde;A </h3><p class="article-text">
        La Campa&ntilde;a Mundial por la Educaci&oacute;n (CME) Espa&ntilde;a ha publicado un manifiesto junto a FE-CCOO, UGT y STES-Intersindical, donde demanda que los fondos de cooperaci&oacute;n &ldquo;se ajusten a las necesidades educativas actuales&rdquo;, despu&eacute;s de que la pandemia pusiera &ldquo;de manifiesto el valor insustituible de la profesi&oacute;n docente, pero tambi&eacute;n las dif&iacute;ciles condiciones de trabajo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La coalici&oacute;n, liderada en Espa&ntilde;a por Ayuda en Acci&oacute;n, Educo, Entreculturas y Plan International, ha pedido al Gobierno espa&ntilde;ol un aumento de la financiaci&oacute;n educativa en cooperaci&oacute;n a trav&eacute;s de un plan de metas anuales de cara a 2030.
    </p><p class="article-text">
        En concreto, le insta a seguir trabajando para destinar el 0,7 por ciento de la Renta Nacional Bruta a la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD), del que &ldquo;un 20 por ciento debe estar destinado a la educaci&oacute;n y un 10 por ciento para ayuda humanitaria, destin&aacute;ndose un 10 por ciento de esta &uacute;ltima a la educaci&oacute;n en emergencias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el manifiesto se&ntilde;ala que en sus pol&iacute;ticas y programas de cooperaci&oacute;n en materia educativa, el Gobierno espa&ntilde;ol y las comunidades aut&oacute;nomas &ldquo;deben potenciar acciones y programas destinados a enfrentar los diferentes retos relacionados con el profesorado, garantizando as&iacute; un n&uacute;mero adecuado de profesores y personal educativo, adecuadamente formados, contratados y remunerados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, destaca que Espa&ntilde;a se encuentra actualmente en un escenario pol&iacute;tico &ldquo;propicio&rdquo; para mejorar su papel y sus contribuciones a la educaci&oacute;n en el mundo y &ldquo;recuperar su peso internacional en la materia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En pleno proceso de reforma del sistema de cooperaci&oacute;n internacional y con hitos muy relevantes en el segundo semestre de 2022, Espa&ntilde;a debe establecer compromisos valientes y decididos que le permitan alinearse con los donantes m&aacute;s comprometidos de la Organizaci&oacute;n para la Cooperaci&oacute;n y el Desarrollo Econ&oacute;micos (OCDE) y la Uni&oacute;n Europea (UE) en materia de educaci&oacute;n&rdquo;, concluye el manifiesto.
    </p><p class="article-text">
        Coincidiendo con esta jornada, ANPE pone en valor la figura de los docentes y hace un homenaje a todos ellos a trav&eacute;s de la campa&ntilde;a 'Gracias H&eacute;roes', por la gran labor que han realizado en estos cursos afectados por la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        Europa Press.
    </p><p class="article-text">
        <em>IG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/advierten-falta-69-millones-profesores-alcanzar-educacion-basica-universal-2030_1_9599397.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Oct 2022 17:18:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Advierten que hacen falta 69 millones de profesores para alcanzar la educación básica universal en 2030]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[ONU,UNESCO,Educación,Docentes,Alfabetización,Educación Básica Universal]]></media:keywords>
    </item>
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