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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - revolución industrial]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/revolucion-industrial/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - revolución industrial]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El cambio climático es un producto histórico y político]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/energias-renovables/cambio-climatico-producto-historico-politico_1_9603490.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/be877698-7ee5-4e71-a18f-5b086cd01123_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El cambio climático es un producto histórico y político"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Muchos observadores contemporáneos no dudaron en denunciar lo que estaba pasando y no fueron escuchados. Hoy vivimos las consecuencias del negacionismo.</p></div><p class="article-text">
        El cambio clim&aacute;tico se ha convertido en el desaf&iacute;o n&uacute;mero uno de nuestras sociedades. La actualidad lo demuestra claramente:&nbsp;sequ&iacute;as,&nbsp;incendios&nbsp;y&nbsp;olas de calor&nbsp;ya no son excepcionales, sino lo habitual. Por no hablar de otros fen&oacute;menos que no suscitan la debida preocupaci&oacute;n, como el derretimiento del hielo marino o la subida del nivel del mar, que provocar&aacute; que&nbsp;muchas costas queden sumergidas&nbsp;en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El cambio clim&aacute;tico es la principal consecuencia del calentamiento global: un fen&oacute;meno de por s&iacute; natural, pero que en los &uacute;ltimos dos siglos se ha acelerado y exacerbado por algunas pr&aacute;cticas humanas. Entre ellas, la masiva inyecci&oacute;n de anh&iacute;drido de carbono en la atm&oacute;sfera, debida principalmente a la generalizaci&oacute;n de los combustibles f&oacute;siles por las innovaciones tecnol&oacute;gicas introducidas en Inglaterra por la primera Revoluci&oacute;n Industrial y sucesivamente adoptadas por casi todas las naciones durante los siglos XIX y XX.
    </p><h2 class="article-text">Hitos hist&oacute;ricos con graves consecuencias</h2><p class="article-text">
        Tanto el calentamiento global como su consecuencia m&aacute;s evidente, el cambio clim&aacute;tico, lejos de ser un fen&oacute;meno&nbsp;<span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>natural</em></span>&nbsp;que determina la progresiva alteraci&oacute;n de algunas de las principales din&aacute;micas biof&iacute;sicas del planeta, tiene que considerarse el resultado de procesos hist&oacute;ricos.
    </p><p class="article-text">
        Pongamos un ejemplo simple pero significativo. Durante el siglo XVIII, la invenci&oacute;n de la m&aacute;quina a vapor impuls&oacute; en Inglaterra la primera Revoluci&oacute;n Industrial, que&nbsp;<a href="https://searchworks.stanford.edu/view/11625699" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trajo cambios sustanciales, tanto sociales como productivos</a>. La instauraci&oacute;n del orden burgu&eacute;s y la implementaci&oacute;n de una sociedad liberal capitalista permitieron que dichos cambios se difundieran durante las primeras d&eacute;cadas del siglo sucesivo por el continente europeo, lo que llev&oacute; a los principales pa&iacute;ses a impulsar procesos de industrializaci&oacute;n m&aacute;s o menos exitosos, seg&uacute;n los casos.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto no fue a coste cero. La necesidad de poder contar con grandes cantidades de madera y carb&oacute;n para hacer funcionar las m&aacute;quinas a vapor justific&oacute; e impuls&oacute; la deforestaci&oacute;n. Esto, a su vez, supuso un endurecimiento del clima y un aumento del riesgo hidrometereol&oacute;gico en diversas regiones monta&ntilde;osas del continente.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, debido a la ausencia del manto forestal, en muchos valles del arco alpino italofranc&eacute;s los inviernos empezaron a hacerse m&aacute;s duros, los veranos m&aacute;s calurosos y las precipitaciones menos frecuentes, pero m&aacute;s intensas. Los montes, despojados de sus coronas arboladas empezaron a no poder retener las lluvias y comenzaron a ser erosionados por el agua y los vientos.
    </p><p class="article-text">
        El resultado fue un&nbsp;<a href="http://emeroteca.braidense.it/beic_attacc/sfoglia_articolo.php?IDTestata=910&amp;CodScheda=000Q&amp;IDT=16&amp;IDV=355&amp;IDF=991&amp;IDA=5999" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aumento significativo de los periodos de hambruna y sequ&iacute;a, de lluvias torrenciales y de eventos aluviales desastrosos</a>. Es decir, lo que ahora estamos viviendo a nivel global, por entonces ya lo estaban sufriendo a nivel local o regional.
    </p><h2 class="article-text">Voces de alerta</h2><p class="article-text">
        Cabe preguntarse si nuestros antepasados sab&iacute;an qu&eacute; estaban haciendo cuando arrasaban bosques enteros, muchos de ellos milenarios. &iquest;Eran conscientes de las consecuencias que su actuaci&oacute;n tendr&iacute;a tanto sobre el clima como sobre el medio?
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el relato oficial impulsado por las ciencias naturales y f&iacute;sicas durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas y que hoy condiciona las agendas gubernamentales nacionales e internacionales, la respuesta es que no. De hecho, como&nbsp;<a href="https://revistas.udem.edu.co/index.php/Ciencias_Sociales/article/view/3414/3033" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">han oportunamente denunciado algunos historiadores ambientales</a>, la historia oficial del Antropoceno afirma err&oacute;neamente que la humanidad no sab&iacute;a lo que hac&iacute;a. Por lo menos no hasta la mitad del siglo pasado, cuando bi&oacute;logos, qu&iacute;micos y ge&oacute;logos empezaron a descubrir que nuestro estilo de vida estaba alterando los procesos planetarios y que esto introducir&iacute;a cambios en el clima y volver&iacute;a m&aacute;s frecuentes e intensos fen&oacute;menos naturales excepcionales.
    </p><p class="article-text">
        En la ceremonia de presentaci&oacute;n del Nobel otorgado en 1995 al qu&iacute;mico neerland&eacute;s&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Paul_J._Crutzen" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Paul Crutzen</a>, al ingeniero qu&iacute;mico mexicano Mario Molina y al qu&iacute;mico estadounidense Sherwood Rowland por sus investigaciones sobre la qu&iacute;mica atmosf&eacute;rica y la predicci&oacute;n del adelgazamiento de la capa de ozono como consecuencia de la emisi&oacute;n de ciertos gases industriales (los clorofluorocarburos o CFC),&nbsp;<a href="https://www.nobelprize.org/prizes/chemistry/1995/ceremony-speech/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ingmar Grenthe, de la Academia Sueca de Ciencias, afirm&oacute;</a>: &ldquo;Hemos llegado a comprender que influimos y somos influidos por nuestra biosfera, nuestra &aacute;rea vital. Uno de los objetivos de la ciencia es describir y explicar c&oacute;mo sucede esto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, bajo la lupa del historiador,&nbsp;dicho relato oficial no se sostiene. Si volvemos a nuestro ejemplo, la deforestaci&oacute;n de extensas &aacute;reas del arco alpino en el siglo XIX, encontramos muchos observadores contempor&aacute;neos que no dudaron en denunciar lo que estaba pasando. Entre ellos estaba, por ejemplo, el italiano Pietro Caimi, quien ya en 1857 se refiri&oacute; a la deforestaci&oacute;n salvaje que, en pocas d&eacute;cadas, a partir de los primeros a&ntilde;os del siglo XIX,&nbsp;hab&iacute;a desnudado las monta&ntilde;as de Valtelina&nbsp;en Italia centro septentrional. Caimi escrib&iacute;a:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Querr&iacute;a ser un falso profeta, pero predigo un triste futuro para la Valtelina si no se frenan las devastaciones forestales sobre sus montes y si no se hacen resurgir sus selvas. En menos de un siglo sus planicies se convertir&aacute;n en pantanos, sus cerros se volver&aacute;n est&eacute;riles, sus r&iacute;os y torrentes devastar&aacute;n los cultivos y sus pueblos. Las monta&ntilde;as degradadas golpear&aacute;n con avalanchas la poblaci&oacute;n&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em><strong>Pietro Caimi,&nbsp;Cenni sulla importanza dei boschi</strong></em></span><em>.</em>
    </p><h2 class="article-text">Un producto de nuestras decisiones</h2><p class="article-text">
        Como se puede observar, entender el cambio clim&aacute;tico como un proceso hist&oacute;rico ofrece la ventaja de salir del presentismo que lo caracteriza hoy y, al mismo tiempo, ofrecer a la poblaci&oacute;n una explicaci&oacute;n del fen&oacute;meno mucho m&aacute;s completa y convincente. A&uacute;n m&aacute;s si consideramos que permitir&iacute;a dejar claro, de una vez por todas, que este abrumador desastre que los cient&iacute;ficos est&aacute;n denunciando desde d&eacute;cadas no es algo de hoy, sorpresivo, sino que es algo que construimos con nuestras propias manos, a veces de manera razonada y consciente.
    </p><p class="article-text">
        Ya no vivimos en la antesala de un nuevo mundo producido por el cambio clim&aacute;tico, o mejor dicho de nuevos mundos, porque est&aacute; claro que no todas las sociedades est&aacute;n preparadas ni tienen los recursos necesarios para enfrentar debidamente esta coyuntura posiblemente desastrosa. Ya estamos en ellos y, a pesar de eso, muchos gobiernos e individuos&nbsp;se niegan a reconocerlo.
    </p><p class="article-text">
        Analizar y explicar con las categor&iacute;as y metodolog&iacute;as propias de la historia pol&iacute;tica e institucional las decisiones que nos llevaron al borde del abismo podr&iacute;a ayudar a contrastar el&nbsp;negacionismo, concienciar a la ciudadan&iacute;a y responsabilizar a los gobernantes. El cambio clim&aacute;tico, antes de ser natural, es un producto hist&oacute;rico y, por lo tanto, pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Este art&iacute;culo fue publicado originalmente en The Conversation. Pod&eacute;s leer <a href="https://theconversation.com/el-cambio-climatico-es-un-producto-historico-y-politico-191095" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">aqu&iacute; </a>la versi&oacute;n original. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><span><a href="https://theconversation.com/profiles/loris-de-nardi-1260850">Loris De Nardi</a>, Investigador Marie Curie en el Instituto Cultura y Sociedad (ICS), <em><a href="https://theconversation.com/institutions/universidad-de-navarra-3467">Universidad de Navarra</a></em></span></p>
    </figure><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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      <dc:creator><![CDATA[Loris De Nardi]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Oct 2022 20:58:52 +0000]]></pubDate>
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