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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Boris Groys]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/boris-groys/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Boris Groys]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Boris Groys: "En los 70 y 80, lo más cruel que podías decir sobre un artista era que no estaba loco”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/boris-groys-70-80-cruel-podias-decir-artista-no-loco_128_9607244.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b524c66-745f-4583-ad25-e099e2511b8e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Boris Groys: &quot;En los 70 y 80, lo más cruel que podías decir sobre un artista era que no estaba loco”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Genio outsider y ubicuo, nacido en Berlín, criado en Rusia, hoy destacado académico de la New York University, habla de la filosofía del cuidado, tema de su último libro y actualiza el análisis de las dinámicas sociales del arte en tiempos de internet.</p><p class="subtitle">¿Te gustó este contenido? - La entrevista a Boris Groys es parte de la revista para las socias y socios de elDiarioAR, una manera de agradecer el apoyo. Si te interesa recibirla de manera gratuita en tu casa y, además apoyar a este proyecto periodístico, podés asociarte en este link.</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;&iquest;Qu&eacute; puedo hacer por usted?&rdquo;</em>. En esta cl&aacute;sica pregunta con la cual los m&eacute;dicos suelen comenzar el di&aacute;logo con sus pacientes, Boris Groys en cuentra una paradoja en la experiencia contempor&aacute;nea de las personas con el sistema de cuidado. Y es que, si por un lado, el sistema m&eacute;dico nos cosifica, trat&aacute;ndonos&nbsp; como un objeto cualquiera, como un &ldquo;cad&aacute;ver viviente&rdquo; (un ox&iacute;moron de Groys), por el otro exige que seamos los pacientes quienes elegimos el tipo de tratamiento, tradicional o alternativo, como clientes que deciden un producto seg&uacute;n su propia voluntad. Para nuestra salud, entonces, &iquest;somos seres aut&oacute;nomos, que saben y pueden cuidarse a s&iacute; mismos, o dependemos de las instituciones de cuidado? Con una prosa adictiva y s&oacute;lo en apariencia sencilla, Groys encuentra este dilema en el coraz&oacute;n del pensamiento de algunos de sus fil&oacute;sofos m&aacute;s recurrentes (Plat&oacute;n, Alexandre Koj&egrave;ve, Friedrich Nietzsche, George Bataille), y ofrece en Filosof&iacute;a del cuidado, publicado por Caja Negra en 2022, una genealog&iacute;a de las tensiones entre cuidado y cuidado de s&iacute;. En una videollamada, nos cuenta que el origen del libro estuvo atado a acontecimientos recientes, globales y personales: &ldquo;Fue una reacci&oacute;n a la pandemia. Y una reacci&oacute;n a la reacci&oacute;n de la gente ante la pandemia. Tambi&eacute;n fue una reacci&oacute;n a mi experiencia personal con el sistema m&eacute;dico estadounidense. Por di versas razones, tuve que pasar casi un a&ntilde;o lidiando con este sistema. Y fue una experiencia interesante&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Boris Groys</strong> naci&oacute; en 1947 en Berl&iacute;n Oriental, y se cri&oacute; en Rusia, donde estudi&oacute; filosof&iacute;a y matem&aacute;tica en la Universidad de Leningrado. Mientras daba clases en los a&ntilde;os 70, se involucr&oacute; en la escena de los artistas &ldquo;no oficiales&rdquo; que luego ser&iacute;an conocidos (porque as&iacute; los bautiz&oacute; el propio Groys) como los Conceptualistas Rom&aacute;nticos de Mosc&uacute;, entre ellos el gran Ilya Kabakov. En los ochenta emigr&oacute;, primero a Alemania Occidental y, tras su explosi&oacute;n internacional con la traducci&oacute;n al ingl&eacute;s de sus original&iacute;simos (y para algunos controversiales) libros a partir de los a&ntilde;os 90, a los Estados Unidos, donde hoy se desempe&ntilde;a como Global Distinguished Professor en el Departamento de Estudios Rusos y Eslavos de la Universidad de Nueva York.
    </p><p class="article-text">
        Esta posici&oacute;n, al mismo tiempo outsider y ubicua a ambos lados de la Cortina de Hierro (escribi&oacute; en alem&aacute;n, ruso e ingl&eacute;s), le permiti&oacute; lanzar bombas intelectuales que desarticulaban muchas suposiciones centrales para la filosof&iacute;a y la historia del arte, sobre todo occidentales, con la m&aacute;s absoluta impavidez. En Obra de arte total Stalin, su primer dardo internacional, plante&oacute; que, lejos de traicionar los postulados de las vanguardias asociadas a los comienzos de la Revoluci&oacute;n de Octubre (un lugar com&uacute;n de muchas historiograf&iacute;as art&iacute;sticas sobre procesos revolucionarios), la cultura del estalinismo hab&iacute;a hecho realidad el sue&ntilde;o vanguardista de una transformaci&oacute;n social como si se tratara de una &ldquo;obra de arte total&rdquo;. Le llovieron cr&iacute;ticas, pero tambi&eacute;n atenci&oacute;n, y a&ntilde;os m&aacute;s tarde repiti&oacute; el gesto provocador con La posdata comunista, donde hace una lectura retrospectiva de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica en clave filos&oacute;fica: al reemplazar el dinero por el lenguaje como medio de integraci&oacute;n y control social, el comunismo habr&iacute;a realizado el sue&ntilde;o filos&oacute;fico de un estado basado en el poder de la raz&oacute;n y el lenguaje, llevando el &ldquo;giro ling&uuml;&iacute;stico&rdquo; al terreno de la praxis pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        En <em>Filosof&iacute;a del cuidado</em>, las boutades son menos grandilocuentes pero incisivas. El libro entero est&aacute; recorrido por la tensi&oacute;n de la pregunta del principio: &iquest;somos sujetos u objetos del cuidado? Seg&uacute;n Groys, se trata de una paradoja ineludible a la hora de pensar el cuerpo:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando hablamos del cuerpo, hay siempre una duplicidad. Edmund Husserl diferenciaba el cuerpo como K&ouml;rper y como Leib, que en ingl&eacute;s se podr&iacute;a traducir como flesh [algo as&iacute; como &rdquo;cuerpo vivo&ldquo;, en castellano]. Podemos descubrir nuestro cuerpo a trav&eacute;s de los deseos de la carne, y as&iacute; pensar en la sexualidad, la salud, en sentirse vivo, fuerte, activo y energ&eacute;tico. Y todo eso es lo que asociamos con la vitalidad, con el cuerpo sentido desde dentro. Pero tambi&eacute;n tenemos un conocimiento del cuerpo como K&ouml;rper, como objeto en el espacio y el tiempo, como una cosa como cualquier otra. Es obvio que hay una discrepancia entre estas dos nociones [entre el cuerpo y el cuerpo vivo] porque podemos sentirnos con mucha energ&iacute;a y cuando vamos al m&eacute;dico nos dicen que tenemos una enfermedad terminal. Y podemos sentirnos muy d&eacute;biles y deprimidos, y cuando pasamos por un examen cl&iacute;nico, pareciera que todo funciona a la perfecci&oacute;n. As&iacute; que hay una discrepancia obvia entre estas dos nociones del cuerpo y la salud. Y el libro trata de tematizarla&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En</strong><em><strong> Filosof&iacute;a del cuidado</strong></em><strong> no incluiste a Freud ni al psicoan&aacute;lisis, que tambi&eacute;n plantea una discrepancia entre c&oacute;mo me percibo en relaci&oacute;n a la enfermedad y lo que dicta la mirada de un otro. &iquest;Pens&aacute;s que hay un declive en la relevancia del psicoan&aacute;lisis para la salud?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil decirlo. Hay dos grandes relatos acerca del cuerpo a fines del siglo XIX y principios del XX. El psicoan&aacute;lisis, que se ocupa del cuerpo como flesh, sobre los deseos y c&oacute;mo descubro mi cuerpo desde adentro. Y el marxismo, un intento de describir el cuerpo desde afuera, a trav&eacute;s de su funci&oacute;n en lo social. En los sesenta y setenta se hicieron intentos de combinar a Freud y Marx, y esto nunca funcion&oacute;, porque se trata de actitudes contrarias.
    </p><p class="article-text">
        Creo que tambi&eacute;n por eso escrib&iacute; este libro. Hay que tener cuidado cuando se habla del cuerpo: &iquest;es flesh, el cuerpo como se lo siente desde dentro, es K&ouml;rper, un objeto?&nbsp; Por supuesto, estoy de acuerdo en que, por m&aacute;s protestas que pueda haber en las calles de Berl&iacute;n, Amsterdam, Par&iacute;s o Canad&aacute;, tendemos a respetar las instituciones m&eacute;dicas regulares que ven nuestros cuerpos como objetos. En general creemos que todo es qu&iacute;mico, que hay que tomar una pastilla para cambiar la composici&oacute;n qu&iacute;mica de nuestro cuerpo. El cuerpo es, cada vez m&aacute;s, visto como algo que debe ser manipulado desde afuera.
    </p><p class="article-text">
        Entonces cuando tengo depresi&oacute;n, tomo valium (yo no, porque yo soy m&aacute;s tradicional), o alguna otra cosa. Para el psicoan&aacute;lisis se trata de por qu&eacute;. Pero yo s&eacute; por qu&eacute; estoy
    </p><p class="article-text">
        deprimido: porque la vida es deprimente. Y no puedo cambiar eso. Cualquier cosa que yo haga no va a cambiar la vida en general. No puedo cambiar el hecho de que nazco,
    </p><p class="article-text">
        me muero, y entre medio sufro. Ser&iacute;a un esfuerzo que no producir&iacute;a ning&uacute;n resultado. Es una experiencia tan fundamental para la gente que nadie cree que tenga sentido discutirla. As&iacute; que la gente toma pastillas para ordenar el sistema nervioso o el cerebro, y eso es todo.
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                Malevich. En los años 70, se involucró en la escena de los artistas “no oficiales” y los bautizó como Conceptualistas Románticos de Moscú.                            </span>
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        <strong>El tema central de nuestra publicaci&oacute;n es la creatividad, un tema sobre el que escribiste muchas veces, y que en este libro reaparece en una tensi&oacute;n con el cuidado. El sujeto creativo ser&iacute;a alguien &ldquo;sin cuidado&rdquo;, a quien no le importan las consecuencias de sus acciones. Y el cuidado, en cambio, se ocupar&iacute;a de conservar lo que ya existe, y no de crear algo nuevo. Pero en el libro mostr&aacute;s muchas paradojas en esta din&aacute;mica, en especial en las secciones sobre Nietzsche. &iquest;Qu&eacute; relaci&oacute;n existe entre el cuidado y la creatividad? &iquest;Y cu&aacute;l es el lugar de lo nuevo en esta constelaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Existe un mito que dice que para crear algo nuevo tengo que rechazar lo tradicional, olvidar el pasado, y empezar de nuevo. Eso se basa en una creencia biol&oacute;gica. Es una creencia post-Nietzscheana, que todo ser humano es biol&oacute;gicamente original. Y que hacemos cosas iguales a otras personas s&oacute;lo porque nos sometemos a convenciones sociales y culturales. S&oacute;lo si libero mi cuerpo, mi vitalidad, entonces produzco algo nuevo e inesperado. Nunca cre&iacute; en esto, porque me parec&iacute;a que la gente era muy parecida. Y no por la raz&oacute;n o cualquier otro universalismo, sino porque cualquier persona que escriba o pinte o haga cualquier cosa b&aacute;sicamente cuenta con el hecho de que otra persona pens&oacute; y sinti&oacute; lo mismo. Si no creyera en esta similitud entre otras personas y yo, no pod&iacute;a escribir. Si uno lee a Nietzsche, con todo su individualismo extremo, en el nivel de la ret&oacute;rica &eacute;l siempre dice &ldquo;nosotros&rdquo;, &ldquo;nosotros los esp&iacute;ritus libres&rdquo;. &Eacute;l siempre apel&oacute; a la similitud con su potencial p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Cuando produzco algo creativo, yo busco dos cosas. Primero, quiero que sea reconocido como nuevo, creativo y original. Y, como muestro en mi libro, Nietzsche, que de hecho invent&oacute; el concepto de creatividad, bas&oacute; en gran medida toda su energ&iacute;a en la esperanza de ser reconocido. Lo segundo que buscamos es que el producto de nuestra creatividad sea cuidado. Aunque Malevich dec&iacute;a que trabajamos para el crematorio, era s&oacute;lo una pose art&iacute;stica. Ellos cre&iacute;an que sus obras ser&iacute;an cuidadas. Y eso presupone (y Heidegger habla de ello) que dependemos de nuestra cultura como un sistema de cuidado. Nuestra cultura es un sistema de cuidado: cuidado de libros, pel&iacute;culas, obras de arte, etc&eacute;tera. Este sistema de cuidado nos da dos posibilidades, que son decisivas. Una es que las cosas vivan m&aacute;s all&aacute; de mi muerte. Y la otra es la posibilidad de comparar lo que yo hice con lo que hicieron otros, y que esta comparaci&oacute;n demuestre si lo que yo hice es realmente creativo. Porque, una vez m&aacute;s, yo no puedo hacer esto solo. Cuando me dejo llevar por mi inspiraci&oacute;n, puede pasar que de hecho mis ideas sean muy triviales. Seguro conoc&eacute;s esta experiencia: alguien te habla de manera muy aut&eacute;ntica, sincera, apasionada, y te explica algo que ya escuchaste hace veinte o treinta a&ntilde;os, o quiz&aacute;s hace 200 a&ntilde;os. As&iacute; que tambi&eacute;n hay una discrepancia entre la sensaci&oacute;n interna de lo que hago, mi experiencia vital de la escritura o el arte que produzco, y el estatuto externo de los productos de mi creatividad, los que s&oacute;lo se pueden establecer a trav&eacute;s de la comparaci&oacute;n entre estos productos y los que hizo otra gente, a trav&eacute;s de una comparaci&oacute;n hist&oacute;rica. Y en cuanto a lo nuevo y la creatividad, es como lo que dije sobre el psicoan&aacute;lisis. El papel de la creatividad en nuestra cultura decrece permanentemente. El fen&oacute;meno cultural m&aacute;s importante es el deporte. Es, obviamente, lo que atrae la mayor atenci&oacute;n. Y el deporte est&aacute; basado en la repetici&oacute;n. Siempre se corren los mismos 100 metros. Lo pod&eacute;s hacer m&aacute;s r&aacute;pido, o m&aacute;s despacio, pero no cambia nada, es la misma tarea una y otra vez. Yo siempre les digo a mis estudiantes que la respuesta creativa ser&iacute;a ir muy lento en la direcci&oacute;n contraria. Pero esto nunca pasa. Y el hecho de que nunca pase es muy caracter&iacute;stico de nuestra cultura.&nbsp;
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                    alt="Lenin. Según él, la cultura del estalinismo había hecho realidad el sueño vanguardista de una transformación social como si se tratara de una “obra de arte total”."
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                Lenin. Según él, la cultura del estalinismo había hecho realidad el sueño vanguardista de una transformación social como si se tratara de una “obra de arte total”.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>Cuando describ&iacute;as las paradojas en relaci&oacute;n a la salud, pensaba en las inscripciones culturales de la enfermedad, en particular en relaci&oacute;n al arte. Susan Sontag describi&oacute; c&oacute;mo la tuberculosis era vista como el resultado de una personalidad creativa, y tambi&eacute;n dec&iacute;a que lo contrario pasaba con enfermedades m&aacute;s recientes como el c&aacute;ncer. &iquest;Hay valoraciones positivas de la enfermedad en nuestra cultura actual?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;No, creo que eso cambi&oacute;. Por supuesto, la creatividad ten&iacute;a que ver con la enfermedad <em>le poet maudit </em>ten&iacute;a que estar enfermo, porque la creatividad era vista como una desviaci&oacute;n. &iquest;Por qu&eacute; hago algo que se desv&iacute;a de la norma cultural? Lo hago porque mi salud se desv&iacute;a de la norma f&iacute;sica. Esa conexi&oacute;n es muy clara en Nietzsche, en Freud, en todos. El arista paradigm&aacute;tico ten&iacute;a que estar loco, enfermo. Cuando le&iacute; por primera vez Historia de la locura de Foucault, me sorprendi&oacute;, porque &eacute;l ah&iacute; dice que hoy los locos est&aacute;n en hospitales psiqui&aacute;tricos, pero es claro que no: son curadores, artistas, escritores, poetas, y gerentes de nuestro sistema cultural. Me acuerdo que en los setenta y ochenta, lo m&aacute;s cruel que pod&iacute;as decir sobre un artista era que no estaba loco. Decir que no estaba loco era decir que era demasiado normal, y as&iacute; su arte no ten&iacute;a sentido. Eso est&aacute; cambiando, quiz&aacute;s con el declive del psicoan&aacute;lisis. Este concepto de la creatividad desaparece: el artista y el escritor son profesionales de un determinado m&eacute;tier que requiere disciplina, buena salud, energ&iacute;a, la capacidad de comunicarse, de presentarse, de ser aceptado por los otros como uno de ellos. La diferencia entre un escritor, un jugador de f&uacute;tbol y un actor no existe m&aacute;s. Y eso significa, por supuesto, que uno debe estar en forma. No es tanto salud como &ldquo;fitness&rdquo; lo que se exige hoy. Y por eso todos van al gimnasio y hacen ejercicio. Vivimos en una cultura totalmente diferente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro tambi&eacute;n escrib&iacute;s acerca de la funci&oacute;n del arte y el trabajo creativo como un mecanismo de autodefensa o de cuidado de s&iacute; para el sujeto. &iquest;De qu&eacute; protege el arte al sujeto?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si estoy nervioso acerca de mi muerte (no todo el mundo lo est&aacute;) entonces empiezo a interesarme por c&oacute;mo me voy a ver despu&eacute;s de mi muerte. De hecho, esto le interesa a mucha gente, todo el concepto de herencia, de lo que le dejo a mi familia despu&eacute;s de mi muerte, o c&oacute;mo se organizar&aacute; mi funeral&hellip; La gente invierte en sus tumbas. Pero hoy tenemos una tumba com&uacute;n, que es Internet. Es una tumba com&uacute;n en el sentido de que cualquier cosa que haga en Internet, incluyendo esta entrevista, ya es parte de mi cad&aacute;ver, porque en el momento en que algo se graba, mi vida se vuelve irrelevante. Si me muero en un instante, eso no cambia el estatuto de nuestra conversaci&oacute;n inmediatamente previa. Eso significa que toda grabaci&oacute;n es post-mortem. Si uno observa la cultura tradicional, esto era algo espec&iacute;fico del medio art&iacute;stico. El medio art&iacute;stico creaba objetos que, ellos cre&iacute;an, vivir&iacute;an m&aacute;s all&aacute; de su muerte, y que ya los representaban como muertos durante su vida. Si yo escribo un libro y alguien lo pone en su biblioteca, &iquest;qui&eacute;n sabe si estoy vivo o muerto? Se vuelve algo irrelevante. Pero esta irrelevancia de la muerte era una experiencia de la &eacute;lite. Ahora es una experiencia general, porque Internet cre&oacute; un archivo de lo viejo. Y este archivo de lo viejo nos graba permanentemente, la gente se graba a s&iacute; misma, se saca selfies, etc. As&iacute; es como crean su tumba, o los sectores individuales de la tumba com&uacute;n. Lo que tambi&eacute;n es interesante (y escrib&iacute; sobre esto en libros anteriores) es que los archivos necesitan basarse en algo s&oacute;lido. Pensamos en la vida como en un flujo, y en aquello que la trasciende como en algo s&oacute;lido, como por ejemplo las pir&aacute;mides. Pero Internet est&aacute; basada en el flujo de electricidad. Y esa es, por supuesto, una ilusi&oacute;n ontol&oacute;gica-tecnol&oacute;gica, porque el flujo de electricidad puede apagarse en cualquier momento. Y todos estos Hades de sombras post-humanistas que hemos creado van a desaparecer. Pero la gente cree que esto no va a ocurrir, y crean estos archivos inmensos, estos repositorios de im&aacute;genes electr&oacute;nicas que creen que los van a sobrevivir de alguna forma. Yo soy esc&eacute;ptico. En alg&uacute;n momento, la electricidad va a dejar de fluir. Nuestra civilizaci&oacute;n me recuerda a las viejas civilizaciones de Egipto, Babilonia y Roma, que estaban basadas en la irrigaci&oacute;n, el flujo de agua. La nuestra est&aacute; basada en el flujo de electricidad. Pero, como sabemos, en todas estas civilizaciones, en alg&uacute;n momento, el flujo de agua se apag&oacute;, y la irrigaci&oacute;n dej&oacute; de funcionar. Hoy vemos sus monumentos, como los acueductos, y nos fascinan. Yo creo que la arqueolog&iacute;a del futuro va a hacer un espect&aacute;culo a partir de esta extra&ntilde;a m&aacute;quina de la memoria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>PO/SB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Patricio Orellana]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/boris-groys-70-80-cruel-podias-decir-artista-no-loco_128_9607244.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Oct 2022 03:01:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Boris Groys: "En los 70 y 80, lo más cruel que podías decir sobre un artista era que no estaba loco”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arte,Filosofía,Salud,Boris Groys]]></media:keywords>
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