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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Ana María Shua]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/ana-maria-shua/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Ana María Shua]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Los saltimbanquis nos hacen compañía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/saltimbanquis-compania_129_11785451.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7c7b2e9f-45a6-46b3-b846-00f45ad950ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los saltimbanquis nos hacen compañía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El lado B de las deliciosas y monstruosas criaturas que habitan en el libro "Fenómenos de circo", de Ana María Shua, inspirador del espectáculo "Fenómenos, palabras y parábolas", dirigido por Gerardo Hochman. Una gloria en las arenas y en las alturas. </p></div><p class="article-text">
        Inadecuados. Se doblan pero no se rompen. Monstruosos. Saltarines mortales. Un espejo deformado. Hemos ido muchas veces en nuestra infancia al circo y hemos observado extasiados ese lado B de las deliciosas criaturas perfumadas. Gozamos con sus habilidades f&iacute;sicas extremas y m&aacute;gicas, esas destrezas que parecen de otro mundo pero son de &eacute;ste y por eso mismo, porque son dif&iacute;ciles aunque posibles ahicito nom&aacute;s, las aplaudimos a rabiar.
    </p><p class="article-text">
        La mujer barbuda, el hombre bala, la se&ntilde;ora m&aacute;s gorda del mundo, los payasos enanos del entrem&eacute;s, acr&oacute;batas, trapecistas y bailarines desfilan como un bestiario excitante y a la vez tranquilizador de &ldquo;quisiera poder hacer todo eso&rdquo; y &ldquo;menos mal que soy diferente&rdquo;. Son una troupe de saltimbanquis freaks.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; funcionan los mecanismos de representaci&oacute;n, identificaci&oacute;n y diferenciaci&oacute;n en esta gram&aacute;tica de las epopeyas humanas. Como un dique, como una proeza y como la falla de una supuesta -ilusoria- perfecci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Es lo que trae, con toda su belleza, el espect&aacute;culo de c&aacute;mara <em>Fen&oacute;menos, palabras y par&aacute;bolas</em>, que <strong>Gerardo Hochman</strong> cre&oacute;, tomando como punto de partida el libro de micro relatos de <strong>Ana Mar&iacute;a Shua</strong>, <em>Fen&oacute;menos de circo</em>, para deslumbrar y cautivar al p&uacute;blico,en ese tr&aacute;nsito que fue de las p&aacute;ginas de papel a las arenas en la que bailan los remolinos.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Esta colectividad circense, como otras m&aacute;s tradicionales, modernas y tecnol&oacute;gicamente avanzadas, pobres o ricas, sencillas o deslumbrantes, nos entregan pistas sobre la construcci&oacute;n de sociedades plurales, al mostrar formas alternativas de convivencia a la hegem&oacute;nica, al poner de manifiesto la caducidad de nuestra forma de vida uniforme.</span>
    </p><p class="article-text">
        Vimos este espect&aacute;culo itinerante y sorprendente en el espacio de Quetren Quetren, una cancha de f&uacute;tbol en pleno Barrio Chino que muta para ser utilizada como feria, sala de shows, aula de clases o pista circense. Con los ojos bien abiertos ingresamos sin pudor en un v&eacute;rtigo de sensaciones, que se intensifica a medida que transcurren las escenas que ofrendan los int&eacute;rpretes de las incre&iacute;bles destrezas en torno a un trinquete. 
    </p><p class="article-text">
        Surcar el aire con elegancia, imitar a los p&aacute;jaros y contemplar desde lo alto, explorar los agujeros del cuerpo con elementos extra&ntilde;os, convertir la carne y la piel en el&aacute;sticos o caminar sobre los empeines nos recuerda que los l&iacute;mites siempre pueden correrse, que lo impensable puede suceder. Y que m&aacute;s all&aacute; de firuletes y figuras logrados luego de un vasto entrenamiento, nos atraviesan dilemas comunes como<span class="highlight" style="--color:white;"> la finitud, la soledad y el amor.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Estamos en el barrio de Belgrano, en Buenos Aires, a escasos metros de un nov&iacute;simo centro de consumo comercial. Tras unos sonidos percutorios, reina el silencio en espera de una prueba dif&iacute;cil. Los int&eacute;rpretes parecieran ingresar en otra dimensi&oacute;n y los espectadores con ellos. &ldquo;Entrar al r&iacute;o es entrar al vac&iacute;o, sin la otra orilla como horizonte palpable. El r&iacute;o del tiempo, el r&iacute;o de la vida&rdquo;, dec&iacute;a un personaje de la monumental pel&iacute;cula </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>El cielo sobre Berl&iacute;n,</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Wim Wenders</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, que ac&aacute; se estren&oacute; como </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Las alas del deseo </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">y que ten&iacute;a un personaje femenino con alas, Marion, que trabajaba y viv&iacute;a en un circo.</span>
    </p><p class="article-text">
        Frente a <em>Fen&oacute;menos</em>, no s&oacute;lo se inquietan nuestros sentidos, el coraz&oacute;n tambi&eacute;n explota por la poes&iacute;a que le da contexto a cada escena. Ac&aacute;, el decir l&iacute;rico, la f&aacute;bula, llega en la voz potente de la maestra de ceremonias <strong>Eleonora de Souza</strong>, quien canta como los dioses y es la gran int&eacute;rprete que dice los textos de Shua y zurce los retazos para darles unidad. Con su <span class="highlight" style="--color:white;">vestido rojo, zapatitos delicados y anteojos, cuenta que &ldquo;hubo un circo m&aacute;s pobre todav&iacute;a. Adem&aacute;s de llevar sus propias sillas, los espectadores ten&iacute;an que sentarse, fingir que miraban la pista, imaginarla&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        Teclados y acorde&oacute;n suenan en las manos de <strong>Marcelo Duclos</strong>, responsable del tejido sonoro y vivo, que se amalgama con un grupo fabuloso que completan <strong>Evelin Bustos</strong>, <strong>Dami&aacute;n Torres</strong>, <strong>Julieta Pacham&eacute;</strong>, <strong>Lucas Bustos</strong>, <strong>Pablo Morizio</strong>, <strong>Victoria Larrambebere</strong> y <strong>Rodrigo Fern&aacute;ndez Madrid</strong>. Cada uno luce su habilidad inusual enfundado con los restos de un antiguo circo desmantelado. 
    </p><p class="article-text">
        En la pista se despliegan en el trapecio, con acrobacia, prestidigitaci&oacute;n, faquirismo, contorsiones, hula hula, b&aacute;scula, fuerza capilar y palo chino. <span class="highlight" style="--color:white;">Cada movimiento es un acto de arrojo al vac&iacute;o y una pu&ntilde;alada en el est&oacute;mago del espectador, de la que emerge con aplausos de pie.</span> <span class="highlight" style="--color:white;">Psicod&eacute;lica star de la m&iacute;stica de los pobres, dice </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Fito P&aacute;ez</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> en su </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Circo Beat</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Es probable que la persistencia de Hochman en trabajar en equipo, esa vocaci&oacute;n permanente por la tarea grupal, en tribus,&nbsp;provenga, entre otras huellas, de sus tiempos de jugador de v&oacute;ley en los clubes Sholem y Peretz y de su formaci&oacute;n recreativa en la colonia de vacaciones Zumerland. Llevado amorosamente por sus padres, este maestro de circo que en la infancia jugaba en las veredas de La Paternal, nunca falt&oacute; a la cita con el Circo de Mosc&uacute;, en el Luna Park. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"> &ldquo;Arrojo al aire un sustantivo redondo. Antes de que caiga, con un disparo &uacute;nico, certero, logro que un adjetivo lo perfore en el centro mismo. Hago malabarismos con los verbos, camino por la cuerda floja de una sintaxis riesgosa&rdquo;, escribe Shua d&aacute;ndoles flujo a las palabras inm&oacute;viles solo en apariencia.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&ldquo;En medio de contorsiones extremas, azoto con mi l&aacute;tigo las palabras hasta obligarlas a saltar por los aros de fuego de un sentido inesperado. Entonces, en toda su variedad y esplendor, con lujosa minucia de oropeles, surge el circo. El p&uacute;blico es usted, el espect&aacute;culo es unipersonal. Por favor, elogie las fieras y no les cuente nada a los que est&aacute;n esperando afuera&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Son parte de las historias diminutas que capturaron la atenci&oacute;n de Hochman, ganador por este espect&aacute;culo del Premio Est&iacute;mulo a la Creaci&oacute;n y Producci&oacute;n de Artes Esc&eacute;nicas del Banco Ciudad y el Complejo Teatral de Buenos Aires. El artista tiende as&iacute; un puente con la literatura, fuente inspiradora con la que crea un nuevo lenguaje. Ha fundado espacios Escuelas de circo que funcionan en distintos barrios de Buenos Aires: La Arena en Palermo, La Arena en Vicente L&oacute;pez y la Compa&ntilde;&iacute;a de Teatro Acrob&aacute;tico de la Universidad Nacional de San Mart&iacute;n. Se sienten en la carne el miedo y el j&uacute;bilo, el calor y el fr&iacute;o, la bofetada y la caricia correspondida. </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Fen&oacute;menos </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">es un laberinto y una ceremonia de felicidad compartida en la que el espect&aacute;culo vibra con el p&uacute;blico.&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><em>LH/MF</em></span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/saltimbanquis-compania_129_11785451.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Nov 2024 03:01:19 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ana María Shua: “No, no hay ningún mensaje optimista, simple, progre, en la buena literatura”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/ana-maria-shua-no-no-hay-mensaje-optimista-simple-progre-buena-literatura_128_9606897.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/380d9b4f-b7dd-4a83-a9ab-f56bf636bee5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ana María Shua: “No, no hay ningún mensaje optimista, simple, progre, en la buena literatura”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En su último libro "Sirena de río"  escribe cuentos que retoman el registro autobiográfico y el género fantástico. En esta entrevista reflexiona sobre literatura y política.</p></div><p class="article-text">
        Con <em>Sirena de r&iacute;o</em>, su nuevo libro de cuentos, Ana Mar&iacute;a Shua retoma, en algunos textos, la senda autobiogr&aacute;fica que hab&iacute;a iniciado con su emblem&aacute;tica novela <em>Los amores de Laurita</em>, al tiempo que permanece fiel al g&eacute;nero fant&aacute;stico en otros.&nbsp; Reflexiones sobre la mirada retrospectiva sobre la propia vida, el oficio de escribir, el g&eacute;nero fant&aacute;stico y la correcci&oacute;n pol&iacute;tica inmiscuy&eacute;ndose en la literatura, de la mano de una autora capaz de seducir a distintas generaciones de lectores.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
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            <span class="title">
                Portada de Sirena de río, de Ana María Shua                            </span>
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        <strong>Sirena de r&iacute;o est&aacute; dividido en tres partes bastante diferenciadas entre s&iacute; &iquest;Iban a ser tres libros distintos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Nunca!&nbsp; Di mil vueltas antes de decidirme por esta divisi&oacute;n. Y me hace feliz que consideres que son tres partes bien diferenciadas, porque me cost&oacute; mucho pensarle una organizaci&oacute;n. De hecho, no lo hubiera logrado sino fuera por una amiga y excelente lectora que se dio cuenta de que hab&iacute;a muchos textos que podr&iacute;an ser agrupados como casi cr&oacute;nicas y otros que ten&iacute;an que ver con el coraje&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>No sos una escritora que trabaje mucho lo autobiogr&aacute;fico, pero en algunos relatos de este libro lo hiciste &iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Ojal&aacute; uno supiera tanto acerca de s&iacute; mismo y de lo que escribe! No s&eacute; por qu&eacute;, simplemente lleg&oacute; el momento. Hab&iacute;a algunos textos que ya ten&iacute;a escritos y otros que escrib&iacute; en el &uacute;ltimo a&ntilde;o. Es que en general me da mucho pudor revelar tanto sobre m&iacute; misma (s&iacute;, a pesar de Los amores de Laurita). Por eso nunca hab&iacute;a publicado algunos de los cuentos de este libro y solo me decid&iacute; ahora. Reci&eacute;n, pens&aacute;ndolo para contestarte, me di cuenta de que hay muchas primeras veces: mi primer velorio, mi primera enfermedad grave, mi primera psicoterapia, mi primera experiencia sexual&hellip; Quiz&aacute;s llegu&eacute; a una edad en que uno puede recordar los&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El cuento que cierra el libro tiene la poco com&uacute;n capacidad de ser muy conmovedor, y al mismo tiempo muy gracioso &iquest;C&oacute;mo trabajaste ese filo que hay entre la tragedia y la comedia sin desequilibrar el relato?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ese cuento trata acerca de mi primera enfermedad grave y part&iacute; de un texto que escrib&iacute; en ese momento, mientras estaba enferma.&nbsp; Ese texto original ya tiene todos los elementos que mencion&aacute;s, es tr&aacute;gico pero tambi&eacute;n muy ir&oacute;nico y por momentos casi c&oacute;mico. Tiene que ver con el estado en que estaba entonces, aterrada pero tambi&eacute;n euf&oacute;rica, lista para la lucha, en cierto modo era muy emocionante lo que me estaba pasando. Y me daban risa los consejos que me daba la gente, desde aplicarme crotoxina hasta comer gorgojos vivos. Despu&eacute;s la quimio me barri&oacute; y te aseguro que ya nada me hac&iacute;a gracia&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El mismo cuento tiene, por otro lado, una cualidad de collage, incluyendo cosas que escribiste mucho tiempo atr&aacute;s en un estado muy particular a nivel f&iacute;sico y mental, y cosas que escribiste ahora &iquest;C&oacute;mo aparece la idea de ensamblar todo eso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Rele&iacute; muchas veces eso que hab&iacute;a escrito hace algo m&aacute;s de veinte a&ntilde;os y que siempre se llam&oacute; como le puse al cuento: &ldquo;Un canto a la vida&rdquo;, con esa idea de que cuando promocionan algo como &ldquo;un canto a la vida&rdquo;, siempre es algo tr&aacute;gico y espantoso, un parapl&eacute;jico que dibuja moviendo el p&aacute;rpado derecho, una mujer sin manos que se alegra de no comerse m&aacute;s las u&ntilde;as y horrores por el estilo.&nbsp; Lo rele&iacute;a, pero no me parec&iacute;a publicable. Hasta que me di cuenta de que pod&iacute;a incluirlo en un relato muy sobrio, despojado, casi sin adjetivos, de lo que me pas&oacute; en realidad y en ese lugar iba a funcionar de otra manera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El libro tambi&eacute;n tiene cuentos fant&aacute;sticos, un g&eacute;nero al que permanec&eacute;s fiel&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es verdad. Cuando ten&iacute;a diez a&ntilde;os le&iacute; la Antolog&iacute;a del Cuento Extra&ntilde;o, compilada por Rodolfo Walsh. En esa &eacute;poca le&iacute;a de la mejor manera posible: ni me fijaba en el nombre de los autores y mucho menos en el de los ant&oacute;logos. Es un libro extraordinario y fue mi puerta de ingreso a la literatura fant&aacute;stica. &iexcl;Tuve mucha suerte de encontrarlo!&nbsp; Pero, adem&aacute;s, todos nuestros grandes maestros escribieron cuento fant&aacute;stico y cuando empec&eacute; a escribir no hice m&aacute;s que ingresar en una tradici&oacute;n nacional. S&iacute;, el fant&aacute;stico siempre estar&aacute; all&iacute;, mezclado y combinado con otras posibilidades, bien a la argentina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entiendo que sos jurado del Premio Clar&iacute;n &iquest;C&oacute;mo es tu disposici&oacute;n al momento de leer trabajos para juzgarlos y eventualmente premiarlos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me gusta ser jurado de concurso. Siempre es fascinante la posibilidad de descubrir un nuevo talento o de darle relevancia a alguien que est&aacute; escribiendo desde hace mucho pero m&aacute;s o menos en secreto. En este caso, al jurado final nos llegan solamente diez novelas, que tendremos que leer con much&iacute;sima atenci&oacute;n, porque ser&aacute;n las mejores diez de una cifra loca que se acerca a los mil libros.&nbsp; En este caso estoy contenta tambi&eacute;n con mis co-jurados, cada uno de nosotros tiene otra idea de la literatura, tiene otra orientaci&oacute;n y eso es algo bueno. Cuando nos pongamos de acuerdo, ser&aacute; en algo que valga la pena.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sos una autora que no reniega de la palabra &ldquo;oficio&rdquo; al momento de hablar de lo que hac&eacute;s en tiempos en los que muchos prefieren hablar de arte o profesi&oacute;n, como si el oficio fuera algo de orden menor&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La literatura es un oficio artesanal en el que a veces, pocas veces, el artesano se convierte en artista y roza por un instante las cumbres del arte. Estoy muy orgullosa de mi oficio y por supuesto tambi&eacute;n tengo la ilusi&oacute;n de que por momentos podr&eacute; acercarme al arte. Bukovski dec&iacute;a que &eacute;l no era un intelectual sino un artista. Los argentinos somos muy pudorosos en ese sentido, lo tenemos ah&iacute; arriba a Borges ri&eacute;ndose con un poco de maldad de los que se jactan de ser &ldquo;artistas&rdquo; o de tener una &ldquo;obra&rdquo;.&nbsp; El oficio no es lo m&aacute;ximo, pero s&iacute; es lo m&iacute;nimo que se necesita para ser un verdadero escritor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Muchos opinadores lo niegan, pero la avanzada de la correcci&oacute;n pol&iacute;tica sobre cuestiones sociales, pero tambi&eacute;n sobre las expresiones art&iacute;sticas preocupa a autores y hacedores de todo el mundo. Vos &iquest;Qu&eacute; visi&oacute;n ten&eacute;s del problema?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ah, lo pol&iacute;ticamente correcto, &iexcl;qu&eacute; desdicha! El eterno retorno no es un mito. Disfrazada de mil maneras, la antigua moralina intenta una vez m&aacute;s imponerle su censura a la literatura. Peor todav&iacute;a, lo hace con cosas como esa simp&aacute;tica novedad de la cancelaci&oacute;n, que no da espacio a la pol&eacute;mica, a la discusi&oacute;n, a la confrontaci&oacute;n, a la defensa. La buena literatura no es, por definici&oacute;n, pol&iacute;ticamente correcta. Es ambigua, perturbadora, es el lugar de los malos pensamientos, de los sentimientos que a veces la propia &eacute;tica del autor aborrece, de los que sin embargo se ve obligado a hacerse cargo. No, no hay ning&uacute;n mensaje optimista, simple, progre, en la buena literatura, ning&uacute;n chocolate para el alma. Y, sin embargo, ah&iacute; est&aacute;, para recordarnos que ninguna historia humana termina bien y que sin embargo vale la pena vivirla.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<em>NG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nancy Giampaolo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/ana-maria-shua-no-no-hay-mensaje-optimista-simple-progre-buena-literatura_128_9606897.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Oct 2022 03:01:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ana María Shua: “No, no hay ningún mensaje optimista, simple, progre, en la buena literatura”]]></media:title>
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