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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Premio Nobel de Economía]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/premio-nobel-de-economia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Premio Nobel de Economía]]></description>
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      <title><![CDATA[¿Por qué atacan al Nobel de Economía que defiende a la clase trabajadora?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/atacan-nobel-economia-defiende-clase-trabajadora_129_13465244.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/02fcb15b-6dc7-44ee-8a62-fd0c112ced7c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x946y199.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué atacan al Nobel de Economía que defiende a la clase trabajadora?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Daron Acemoglu utilizó las herramientas de la economía convencional para mostrar que la tecnología y el mercado no producen automáticamente una prosperidad compartida. Aceptar ese razonamiento pone en tela de juicio todas las promesas de los promotores de la IA y aboga por políticas públicas totalmente distintas a las que se defienden desde los centros de poder vinculados a las grandes tecnológicas.</p></div><p class="article-text">
        Daron Acemoglu, economista ganador del llamado <a href="https://www.eldiarioar.com/mundo/acemoglu-johnson-robinson-reciben-nobel-economia-hallazgos-instituciones-prosperidad_1_11730893.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">premio Nobel de econom&iacute;a en 2024</a>, acaba de publicar un nuevo libro llamado <em>What Happened to Liberal Democracy?</em> (&iquest;Qu&eacute; le sucedi&oacute; a la democracia liberal?) y la famosa revista The Economist, fundada en 1843 y paradigma de la defensa del libre comercio y del liberalismo econ&oacute;mico, aprovech&oacute; para <a href="https://www.economist.com/finance-and-economics/2026/08/17/the-worlds-most-influential-economist-is-oddly-unconvincing" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pasarle algunas facturas</a>. En un art&iacute;culo que sorprendi&oacute; a todos, la revista lanz&oacute; unas dispersas cr&iacute;ticas te&oacute;ricas a su trabajo y, sobre todo, decidi&oacute; impugnar el estatus del reputado economista. Quiz&aacute;s la mejor prueba es que The Economist afirma en su titular que Acemoglu es extra&ntilde;amente poco convincente y que sus argumentos &ldquo;sobre la IA son adem&aacute;s pesimistas hasta el punto de perder credibilidad&rdquo;. No es de extra&ntilde;ar que el afectado haya considerado el ataque como algo personal y haya tenido que <a href="https://www.economist.com/letters/2026/08/21/daron-acemoglu-responds-to-our-criticism-of-his-work" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">responder p&uacute;blicamente</a>.
    </p><p class="article-text">
        Todo apunta a que la causa &uacute;ltima del desencuentro se encuentra en el hecho de que el trabajo acad&eacute;mico de Acemoglu, que gira en torno al cambio t&eacute;cnico y el papel de la inteligencia artificial, desemboc&oacute; en una propuesta para reforzar a la clase trabajadora. Este punto es precisamente uno de los atacados por The Economist, que etiqueta su enfoque como pesimista e inespec&iacute;fico. La economista <a href="https://x.com/monicambravo/status/2090009066298847722" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">M&ograve;nica Mart&iacute;nez Bravo</a> sintetiz&oacute; bien esta tensi&oacute;n al escribir: &ldquo;Qu&eacute; cosas tan curiosas pasan cuando un Nobel de Econom&iacute;a escribe un libro defendiendo volver a poner a la clase trabajadora en el centro de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica&rdquo;. En este an&aacute;lisis vamos a ver en qu&eacute; sentido y hasta qu&eacute; punto la visi&oacute;n de Mart&iacute;nez Bravo es cierta. Y, de paso, aprovechamos para meternos en el apasionante y preocupante mundo de las consecuencias socioecon&oacute;micas de la inteligencia artificial.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El papel de la automatizaci&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        Uno de los grandes interrogantes de la econom&iacute;a es averiguar cu&aacute;les son los efectos de la automatizaci&oacute;n, es decir, de la sustituci&oacute;n de trabajadores humanos por m&aacute;quinas. &iquest;Se destruye empleo?, &iquest;se deprimen los salarios?, &iquest;se modifica la correlaci&oacute;n de fuerzas entre capital y trabajo? Se trata de un debate que, despu&eacute;s de doscientos a&ntilde;os, no deriv&oacute; en consenso alguno, sino en diferentes enfoques con los que pensar un proceso tan complejo. Y, para entenderlo bien, tenemos que remontarnos a comienzos del siglo XIX.
    </p><p class="article-text">
        David Ricardo es considerado uno de los padres fundadores de la econom&iacute;a pol&iacute;tica. Con veintipocos a&ntilde;os se hizo millonario especulando en bolsa y pudo retirarse a sus propiedades a escribir. Su libro <em>Principios de Econom&iacute;a Pol&iacute;tica y Tributaci&oacute;n</em> se convirti&oacute; pronto en un indispensable, y sigue siendo la base de la actual teor&iacute;a del comercio internacional e incluso de la teor&iacute;a del valor-trabajo del marxismo. En las dos primeras ediciones <em>Principios</em>, Ricardo apenas tuvo nada que decir especial sobre el proceso de automatizaci&oacute;n, pues compart&iacute;a el criterio convencional y optimista de los economistas de la &eacute;poca. Es importante que entendamos esta forma de pensar la automatizaci&oacute;n, porque es a grandes rasgos la que domina en la profesi&oacute;n todav&iacute;a. Seg&uacute;n esta visi&oacute;n, cuando las m&aacute;quinas sustituyen a trabajadores en un proceso productivo se producen dos efectos. El primero, el obvio de que un cierto n&uacute;mero de personas pierden su empleo. El segundo, que la propia introducci&oacute;n de las nuevas m&aacute;quinas es capaz de crear nuevos puestos de trabajo que absorber&aacute;n el empleo previamente expulsado. 
    </p><p class="article-text">
        Es decir, para los economistas no estamos ante un problema preocupante porque la econom&iacute;a se regula de manera que la introducci&oacute;n de m&aacute;quinas (la incorporaci&oacute;n de nueva tecnolog&iacute;a) es capaz de mantener el nivel de empleo. Y Ricardo pensaba m&aacute;s o menos esto, pero s&oacute;lo hasta 1821.
    </p><p class="article-text">
        En su famosa tercera edici&oacute;n de los <em>Principios</em>, Ricardo introdujo un nuevo cap&iacute;tulo donde consider&oacute; err&oacute;nea la visi&oacute;n convencional y reconoci&oacute; que &ldquo;estoy convencido ahora de que la sustituci&oacute;n del trabajo humano por la maquinaria es, a menudo, muy perjudicial a los intereses de la clase trabajadora&rdquo;. El impacto de este cambio fue enorme, y su disc&iacute;pulo <a href="https://oll-resources.s3.us-east-2.amazonaws.com/oll3/store/titles/211/0687-08_LF.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">John Ramsay McCulloch se quej&oacute; ante &eacute;l amargamente</a> (p. 381) porque entend&iacute;a que daba p&aacute;bulo a los movimientos obreros antimaquinaria. Era un tiempo de enorme agitaci&oacute;n social, ya que la Revoluci&oacute;n Industrial se estaba desplegando en el Reino Unido y estaba transformando radicalmente el modo de vida de la clase trabajadora.
    </p><p class="article-text">
        En un <a href="https://www.annualreviews.org/content/journals/10.1146/annurev-economics-091823-025129" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo acad&eacute;mico de 2024</a>, Daron Acemoglu y Simon Johnson trataron justamente este momento hist&oacute;rico. Para ellos el cambio de Ricardo respecto de la maquinaria tuvo que ver con que el hecho de que fuera elegido miembro de la C&aacute;mara de los Comunes, es decir, diputado. Gracias a eso, Ricardo fue testigo de lo que realmente estaba ocurriendo en la industria del algod&oacute;n y, de ese modo, pudo corregir sus ideas previas. Porque lo que estaba pasando no ten&iacute;a nada que ver con la visi&oacute;n optimista de los economistas, sino que la Revoluci&oacute;n Industrial estaba deteriorando gravemente las condiciones de vida de la clase trabajadora. 
    </p><p class="article-text">
        El art&iacute;culo, por cierto, se apoya en gran medida en los trabajos de dos gigantes de la historiograf&iacute;a marxista brit&aacute;nica, Edward Palmer Thompson y Eric Hobsbawm (aunque tambi&eacute;n cita, de manera complementaria, al reputado &mdash;l&eacute;ase, convencional&mdash; historiador <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/nobel-suicidio-ecologico_129_12705328.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Joel Mokyr</a>). Los n&uacute;meros de Acemoglu indican que, con la automatizaci&oacute;n, los salarios reales de los tejedores manuales cayeron un m&iacute;nimo de un 25%, sin que esos trabajadores pudieran trasladarse a nuevos sectores emergentes. Simplemente, sus condiciones de vida fueron arrasadas por la introducci&oacute;n de maquinaria en la industria. La paradoja es que como la productividad estaba creciendo, y los salarios no, los empresarios ganaron enormes beneficios que elevaron la desigualdad. En palabras que repite mucho Acemoglu, la prosperidad no fue compartida.
    </p><p class="article-text">
        La l&oacute;gica de esta lectura cr&iacute;tica del proceso de automatizaci&oacute;n ya hab&iacute;a sido incorporada en el trabajo de Acemoglu mucho antes. Donde aparece de forma divulgativa con m&aacute;s claridad es en su libro de 2023 <em>Power and Progress </em>(Poder y progreso), coescrito tambi&eacute;n con Simon Johnson, donde subrayaban que no hay nada autom&aacute;ticamente beneficioso para la sociedad en la introducci&oacute;n de nueva tecnolog&iacute;a. Seg&uacute;n ellos, que los incrementos de productividad sean compartidos depende de aspectos como el tipo de tecnolog&iacute;a, las instituciones (normas, costumbres, leyes) y la orientaci&oacute;n que se quiera imprimir desde la sociedad. De manera significativa, Acemoglu y Johnson aceptan que la prosperidad s&oacute;lo es compartida cuando los avances de la tecnolog&iacute;a se apartan del inter&eacute;s ego&iacute;sta de las &eacute;lites. De ah&iacute; que los autores explicaran que la clave para entender los aumentos de calidad de vida de la clase trabajadora durante la segunda mitad del siglo XIX tuvieran que ver con la democratizaci&oacute;n del sistema pol&iacute;tico, el crecimiento de los sindicatos y la legislaci&oacute;n para proteger los derechos de los trabajadores; elementos todos que obligaban a orientar el cambio tecnol&oacute;gico en otra direcci&oacute;n distinta a la de los meros intereses econ&oacute;micos de las &eacute;lites. Cualquiera familiarizado con la historia del movimiento obrero puede ver en este razonamiento de Acemoglu y Johnson un elemento pol&iacute;tico claramente subversivo.
    </p><p class="article-text">
        Hay que cuidarse mucho de pensar que esto es solo historia econ&oacute;mica, o econom&iacute;a pol&iacute;tica del siglo XIX. El punto de referencia de Acemoglu es siempre el cambio tecnol&oacute;gico actual, y m&aacute;s concretamente la adopci&oacute;n de la inteligencia artificial en los procesos productivos actuales. Pero Acemoglu usa la historia econ&oacute;mica para reflexionar sobre el proceso contempor&aacute;neo, pregunt&aacute;ndose (en <em>Power and Progress</em>) qu&eacute; pasa si los economistas convencionales est&aacute;n equivocados y la IA fundamentalmente provoca distorsiones en el mercado de trabajo que incrementan la desigualdad de salarios y empleo, su impacto redistribuye poder hacia las &eacute;lites, empobrece a miles de millones de personas en el mundo no desarrollado, si refuerza prejuicios &eacute;tnicos o sociales, o si destruye las instituciones democr&aacute;ticas. Su conclusi&oacute;n fue que lo que necesita la sociedad contempor&aacute;nea es, como ocurri&oacute; en el siglo XIX, el crecimiento de contraargumentos y organizaciones que puedan contrarrestar al pensamiento convencional. Para hacerse una idea m&aacute;s completa, baste decir que uno de los &uacute;ltimos art&iacute;culos de Acemoglu, firmado con David Autor y Simon Johnson, se llama &ldquo;<a href="https://economics.mit.edu/sites/default/files/2026-03/Building%2520Pro-Worker%2520Artificial%2520Intelligence.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Building pro-worker artificial intelligence</em></a>&rdquo; (Construir una inteligencia artificial favorable a los trabajadores).
    </p><h2 class="article-text"><strong>No es un economista heterodoxo, lo que lo hace m&aacute;s peligroso</strong></h2><p class="article-text">
        Aunque a algunos les haya parecido demasiado disidente, debemos recordar que Daron Acemoglu no es un revolucionario en el sentido cl&aacute;sico. Ni siquiera en su disciplina. El primer libro suyo que lleg&oacute; a mi biblioteca no fue un ensayo, sino su manual <em>Introduction to Modern Economic Growth</em> de 2009. Se trata de un texto de posgrado con &aacute;lgebra sumamente avanzada y en el que se repasan los modelos de crecimiento econ&oacute;mico desde una &oacute;ptica unilateral: la neocl&aacute;sica (una teor&iacute;a ahist&oacute;rica que abandona muchas de las preocupaciones de los economistas cl&aacute;sicos, como Adam Smith, David Ricardo o Karl Marx). Esta es la dominante en las facultades de econom&iacute;a, y frente a ella se elevaron hist&oacute;ricamente otras escuelas de pensamiento, como la poskeynesiana o la marxista, consideradas por ello como heterodoxas. Acemoglu pertenece a esta escuela de pensamiento, y de hecho <a href="https://fortune.com/2026/06/21/nobel-laureate-daron-acemoglu-ai-productivity-capitalism-democracy/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recientemente afirm&oacute;</a> que encuentra la discusi&oacute;n sobre el capitalismo &ldquo;descerebrada&rdquo;. En la cosmovisi&oacute;n subyacente a los modelos de Acemoglu no hay relaciones de producci&oacute;n, el poder entra como una categor&iacute;a de capacidad de negociaci&oacute;n y captura regulatoria y la visi&oacute;n de las instituciones es d&eacute;bil y nunca estructural. Consecuentemente, su concepto de clase trabajadora no es marxista, pero conduce a lo que &eacute;l denomina &ldquo;<a href="https://lucid.substack.com/p/how-to-revitalize-democracy-my-conversation" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">liberalismo de clase trabajadora</a>&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Pero todo esto es, para los economistas convencionales, lo que realmente supone un peligro. Porque Acemoglu llega a sus &ldquo;radicales&rdquo; conclusiones desde dentro de la profesi&oacute;n y del mainstream. Todo su trabajo acad&eacute;mico es una l&uacute;cida (y algebraicamente compleja) reformulaci&oacute;n de los modelos neocl&aacute;sicos de progreso t&eacute;cnico. Y cada paso que dio en los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os, como considerar el reparto del ingreso entre capital y trabajo end&oacute;geno al cambio t&eacute;cnico, lo hace sin recurrir a la vast&iacute;sima cantidad de trabajos heterodoxos que ya pisaron ese camino mucho antes que &eacute;l. Hoy Acemoglu tiene una visi&oacute;n del comercio que no ser&iacute;a extra&ntilde;a para los autores marxistas, y una visi&oacute;n de la distribuci&oacute;n de la renta que reconocer&iacute;an autores poskeynesianos como Joan Robinson o Nicholas Kaldor. Y ya hemos visto que su lectura de algunos aspectos de la historia econ&oacute;mica del siglo XIX presenta sorprendentes puntos de contacto con la historiograf&iacute;a marxista. 
    </p><p class="article-text">
        La clave es que Acemoglu lleg&oacute; a conclusiones muy similares a la de las escuelas postkeynesianas e incluso marxistas, pero empleando otros conceptos y m&eacute;todos. Los economistas convencionales no pueden criticarle por falta de brillantez t&eacute;cnica, ampliamente acreditada, pero est&aacute;n asustados por las conclusiones pol&iacute;ticas que se extraen de su desviaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Con Joseph Stiglitz ya se hab&iacute;a ensayado la jugada. El economista estadounidense recibi&oacute; el Nobel en el a&ntilde;o 2001 por sus contribuciones a la teor&iacute;a neocl&aacute;sica, en particular por sus an&aacute;lisis con informaci&oacute;n asim&eacute;trica, y durante los a&ntilde;os noventa destac&oacute;, entre otras cosas, por su cr&iacute;tica a la versi&oacute;n dura de la econom&iacute;a ecol&oacute;gica. Gracias a todo ello se convirti&oacute; en el economista jefe del Banco Mundial, una de las instituciones encargadas de promover el &lsquo;Consenso de Washington&rsquo; entre los pa&iacute;ses en desarrollo, es decir, de imponer pol&iacute;ticas neoliberales. Antes de terminar su mandato, Stiglitz abandon&oacute; su cargo y en 2002 public&oacute; su libro <em>Globalization and Its Discontents</em>, donde cuestion&oacute; gran parte de la pol&iacute;tica neoliberal. Se trataba de un duro diagn&oacute;stico que a los estudiantes de posgrado de Econom&iacute;a Internacional y del Desarrollo siempre nos pareci&oacute; ilustrativo: un neocl&aacute;sico criticando las conclusiones de su viejo paradigma. 
    </p><p class="article-text">
        Como ahora, <a href="https://www.staff.ncl.ac.uk/david.harvey/AEF318/GlobalisationRefs/StigRev.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tambi&eacute;n The Economist fue punta de lanza</a> contra lo que les parec&iacute;a un giro inadmisible, afirmando con iron&iacute;a que &ldquo;Stliglitz podr&iacute;a haber escrito un buen libro sobre globalizaci&oacute;n. Quiz&aacute;s la pr&oacute;xima vez&rdquo; y reconociendo que era un economista brillante antes de rebajar completamente su estatus. No fue el &uacute;nico ejemplo, ya que el entonces director de investigaci&oacute;n del FMI (la otra pata neoliberal en el sistema internacional), Kenneth Rogoff, atac&oacute; duramente a Stiglitz y asent&oacute; la conclusi&oacute;n generalizada entre los economistas convencionales, a saber, que como acad&eacute;mico Stiglitz era un genio con una mente maravillosa, pero que como pol&iacute;tico era mucho menos impresionante. Es el precedente m&aacute;s claro del art&iacute;culo de The Economist contra Daron Acemoglu. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que podemos esperar en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os es un proceso, encabezado por parte de la comunidad mainstream y del que The Economist es solo la avanzadilla, para intentar devaluar la reputaci&oacute;n de Acemoglu, no tanto en sus bases t&eacute;cnicas sino por sus &ldquo;extravagancias&rdquo; pol&iacute;ticas. Como ya hemos visto, no es el primer caso y probablemente no ser&aacute; el &uacute;ltimo, pero la l&oacute;gica est&aacute; impresa desde hace mucho tiempo. El aura de respetabilidad en la comunidad de los economistas convencionales es dependiente tanto de las bases t&eacute;cnicas (con una alta sofisticaci&oacute;n matem&aacute;tica, lo que hace muy inaccesible su comprensi&oacute;n para el p&uacute;blico general) como de la &ldquo;razonabilidad&rdquo; de las conclusiones pol&iacute;ticas. Recordemos que el premio Nobel de Econom&iacute;a no es tal, ya que Alfred Nobel nunca consider&oacute; entregar uno de esta materia. Que hoy exista un premio Nobel de Econom&iacute;a es resultado del inter&eacute;s del banco central sueco que, en 1968 y en un contexto de duro enfrentamiento con los socialdem&oacute;cratas suecos (que estaban desplegando su v&iacute;a reformista al socialismo), necesitaba mejorar la reputaci&oacute;n de quienes defend&iacute;an sus posiciones pol&iacute;ticas (conservadoras). El gran economista sueco Gunnar Myrdal recibi&oacute; el premio en 1974, pero su propia interpretaci&oacute;n es que como era un &ldquo;radical&rdquo; (sus propias palabras) le hicieron compartirlo con un &ldquo;reaccionario&rdquo;, Friedrich Hayek. En 1977, escribi&oacute; un <a href="https://www.jstor.org/stable/40719509?seq=3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">breve art&iacute;culo</a> reconociendo que se equivoc&oacute; al aceptarlo, que la econom&iacute;a no es una ciencia equivalente a la f&iacute;sica o las &ldquo;ciencias duras&rdquo; y que, ojo, no deber&iacute;a existir el premio Nobel. Lo que suger&iacute;a, en &uacute;ltima instancia, es que se trataba de un reconocimiento muy cargado de valores y principios pol&iacute;ticos.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Consecuencias para la actualidad</strong></h2><p class="article-text">
        El trabajo de Daron Acemoglu tiene, para m&iacute;, muchos l&iacute;mites. Quiz&aacute;s el m&aacute;s obvio es que, a pesar de girar en torno a la tecnolog&iacute;a y el cambio t&eacute;cnico, toda consideraci&oacute;n sobre la energ&iacute;a est&aacute; ausente. Hablar de la transformaci&oacute;n de la econom&iacute;a del siglo XIX en el Reino Unido sin mencionar el papel del carb&oacute;n es extra&ntilde;o. Tambi&eacute;n resulta problem&aacute;tica la escasa atenci&oacute;n a la dimensi&oacute;n imperial de la industrializaci&oacute;n brit&aacute;nica, es decir, al hecho de que el comercio colonial, la esclavitud, la extracci&oacute;n de recursos y la posici&oacute;n de Gran Breta&ntilde;a en la econom&iacute;a mundial formaron parte de las condiciones hist&oacute;ricas en las que se produjo la Revoluci&oacute;n Industrial. Esto tiene que ver con otro punto ampliamente criticado a Acemoglu, esta vez desde la heterodoxia, y presente en libros anteriores como <em>Why Nations Fail: The Origins of Power, Prosperity, and Poverty </em>(<em>Por qu&eacute; fracasan los pa&iacute;ses</em>), coescrito con James Robinson. La visi&oacute;n del desarrollo econ&oacute;mico de Acemoglu es institucionalista, atribuyendo a aspectos tales como la innovaci&oacute;n, la democracia o los tipos de gobierno la variable central que determina qu&eacute; pa&iacute;ses crecen y cu&aacute;les no. 
    </p><p class="article-text">
        Pero su interpretaci&oacute;n sobre la inteligencia artificial y su &eacute;nfasis en el modelo de tareas &mdash;que no se automatizan empleos sino tareas&mdash; y la constataci&oacute;n de que los efectos de la automatizaci&oacute;n dependen del poder y de instituciones como las leyes es correcto y crucial para nuestro presente. Es cierto que otras tradiciones pueden ofrecer enfoques m&aacute;s agudos y estructurales sobre el papel de la tecnolog&iacute;a, pero la originalidad y brillantez de Acemoglu es que lleg&oacute; al mismo destino que autores heterodoxos, aunque por otro camino. Existen complementariedades entre las diferentes tradiciones que merecen la pena explotar. Por ejemplo, su insistencia en diferentes trabajos en que la tecnolog&iacute;a puede usarse (mal) para elevar el control sobre los trabajadores (<a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/trabajadores-india-les-ordeno-grabarse-ia-pagara-sustituyan-robots_1_13454939.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">cosa que la IA ya est&aacute; haciendo)</a> puede beneficiarse mucho de toda la tradici&oacute;n marxista que nace con el fant&aacute;stico libro del marxista Harry Braverman y que revolucion&oacute; toda la teor&iacute;a sobre el mercado de trabajo. O el papel de la distribuci&oacute;n del ingreso, que es no s&oacute;lo un aspecto moral sino tambi&eacute;n de eficiencia econ&oacute;mica (sobre todo en modelos donde la demanda juega un papel importante).
    </p><p class="article-text">
        Para terminar, apuntar que hay muchos aspectos sin concluir en el trabajo de Daron Acemoglu que merecer&aacute;n un desarrollo en los pr&oacute;ximos meses y a&ntilde;os, y que son claves para la pol&iacute;tica p&uacute;blica. La proposici&oacute;n central de Acemoglu es que la tecnolog&iacute;a, para que promueva una prosperidad compartida, tiene que estar dirigida. Los cr&iacute;ticos, incluido el texto de The Economist, se&ntilde;alan lo ambiguo que resulta eso en la pr&aacute;ctica. Tienen raz&oacute;n en este punto, ya que el trazo de Acemoglu y sus coautores apunta en la direcci&oacute;n de intervenir en los destinos del mercado autorregulado a fin de dirigir la tecnolog&iacute;a &lsquo;hacia otra parte&rsquo;. Por la comparaci&oacute;n hist&oacute;rica se deduce que el efecto buscado es el fortalecimiento de los sindicatos, de la democracia y del poder frente a las &eacute;lites (l&eacute;ase, los tecnooligarcas), pero est&aacute; ausente todav&iacute;a el &lsquo;c&oacute;mo&rsquo; lograr todo eso. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, Acemoglu insiste en que la sociedad tiene alternativas a la implantaci&oacute;n de tecnolog&iacute;a en formas que provocan graves da&ntilde;os a la clase trabajadora. &Eacute;l acepta que los empresarios buscan elevar sus beneficios y aumentar la productividad promedio del trabajo, aunque esa implantaci&oacute;n no produzca bienestar social (en su terminolog&iacute;a, que no incremente la productividad marginal del trabajo). Un an&aacute;lisis estructural objetar&aacute; que un empresario asume una determinada tecnolog&iacute;a maximizadora de beneficios porque est&aacute; obligado por la competencia, de modo que no est&aacute; claro c&oacute;mo podr&iacute;a ser de otra forma sin recurrir a instrumentos cl&aacute;sicos como la regulaci&oacute;n estatal. En el fondo, la gram&aacute;tica habitual de un proceso de &ldquo;direcci&oacute;n tecnol&oacute;gica&rdquo; es la que tiene que ver con la planificaci&oacute;n, el Estado y la protecci&oacute;n social; y probablemente por ah&iacute; vendr&aacute;n las pr&oacute;ximas discusiones en el campo.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, espero haber mostrado por qu&eacute; creo, junto con otros economistas, que se explica la cr&iacute;tica de The Economist a un economista ampliamente reputado y brillante. El problema de Acemoglu para el mainstream es que utiliz&oacute; las propias herramientas conceptuales de la econom&iacute;a convencional para mostrar que la tecnolog&iacute;a y el mercado no producen autom&aacute;ticamente una prosperidad compartida. Aceptar ese razonamiento implica poner en tela de juicio todas las promesas de los promotores de la IA (y tambi&eacute;n los costes que lleva asociados, donde la energ&iacute;a de nuevo juega un papel central) y abogar por pol&iacute;ticas p&uacute;blicas totalmente distintas a las que se defienden desde los centros de poder vinculados a las grandes empresas tecnol&oacute;gicas. Para m&iacute;, ese camino es muy fruct&iacute;fero y es claro que necesitamos m&aacute;s prosperidad compartida, es decir, m&aacute;s intervenciones y pol&iacute;ticas como las de Acemoglu.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Garzón Espinosa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/atacan-nobel-economia-defiende-clase-trabajadora_129_13465244.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Aug 2026 08:53:54 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Acemoglu, Johnson y Robinson reciben el Nobel de Economía por sus hallazgos sobre las instituciones y la prosperidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/acemoglu-johnson-robinson-reciben-nobel-economia-hallazgos-instituciones-prosperidad_1_11730893.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5b56b040-7813-4039-a641-c520681ade8c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Acemoglu, Johnson y Robinson reciben el Nobel de Economía por sus hallazgos sobre las instituciones y la prosperidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Academia Sueca de Ciencias premia a los tres investigadores estadounidenses, dos del MIT y el tercero de la Universidad de Chicago, por sus modelos "para comprender las diferencias" en el desarrollo económico de los distintos países. </p></div><p class="article-text">
        Los economistas <strong>Daron Acemoglu, Simon Johnson y James A. Robinson</strong> recibieron <a href="https://www.nobelprize.org/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">el premio Nobel de Econom&iacute;a 2024</a> este lunes &ldquo;por sus estudios sobre las instituciones y c&oacute;mo afectan a la prosperidad&rdquo;. La Academia Sueca de Ciencias premia a los tres investigadores, los dos primeros del MIT y el tercero de la Universidad de Chicago (ambos centros de Estados Unidos), por sus modelos &ldquo;para comprender las diferencias&rdquo; en el desarrollo econ&oacute;mico de los distintos pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        La principal conclusi&oacute;n del trabajo de Acemoglu, Johnson y Robinson que resalta la Academia Sueca de Ciencias es que &ldquo;las sociedades con un Estado de Derecho deficiente e instituciones que explotan a la poblaci&oacute;n no generan crecimiento ni cambios a mejor&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Reducir las enormes diferencias de renta entre pa&iacute;ses es uno de los mayores retos de nuestro tiempo. Los galardonados han demostrado la importancia de las instituciones sociales para lograrlo&rdquo;, ha afirmado Jakob Svensson, presidente del comit&eacute; del Premio de Ciencias Econ&oacute;micas, en la rueda de prensa en la que ha anunciado el destino del Nobel de Econom&iacute;a de 2024.
    </p><p class="article-text">
        El 20% m&aacute;s pr&oacute;spero econ&oacute;micamente de los pa&iacute;ses del mundo es hoy &ldquo;unas 30 veces m&aacute;s rico que el 20% m&aacute;s pobre&rdquo;, seg&uacute;n los c&aacute;lculos difundidos por la instituci&oacute;n n&oacute;rdica. 
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                    alt="Ilustración divulgativa de la Academia Sueca de Ciencias sobre la brecha entre los países más ricos y los más pobres. GDP son las siglas de PIB (Productor Interior Bruto) en inglés."
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            <span class="title">
                Ilustración divulgativa de la Academia Sueca de Ciencias sobre la brecha entre los países más ricos y los más pobres. GDP son las siglas de PIB (Productor Interior Bruto) en inglés.                            </span>
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        La brecha de ingresos entre los pa&iacute;ses m&aacute;s ricos y los m&aacute;s pobres tambi&eacute;n es persistente: aunque los pa&iacute;ses m&aacute;s pobres se han vuelto m&aacute;s ricos, no est&aacute;n alcanzando a los m&aacute;s pr&oacute;speros. &ldquo;&iquest;Por qu&eacute;? Los galardonados en ciencias econ&oacute;micas de este a&ntilde;o han encontrado pruebas nuevas y convincentes de una explicaci&oacute;n de esta brecha persistente: las diferencias en las instituciones de una sociedad&rdquo;, explica la Academia.
    </p><p class="article-text">
        Los hallazgos de los tres economistas parten de que cuando los europeos colonizaron grandes zonas del planeta, las instituciones de esas sociedades cambiaron. &ldquo;A veces fue dr&aacute;stico, pero no ocurri&oacute; de la misma manera en todas partes&rdquo;, recoge la instituci&oacute;n que contin&uacute;a el legado de Alfred Nobel. En algunos lugares, el objetivo era explotar a la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena y extraer recursos en beneficio de los colonizadores. En otros, los colonizadores crearon sistemas pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos integradores para beneficio a largo plazo de los emigrantes europeos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los galardonados han demostrado que una de las explicaciones de las diferencias en la prosperidad de los pa&iacute;ses son las instituciones sociales que se introdujeron durante la colonizaci&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala la Academia Sueca de Ciencias.
    </p><p class="article-text">
        Las instituciones inclusivas se introdujeron a menudo en pa&iacute;ses que eran pobres cuando fueron colonizados, lo que con el tiempo dio lugar a una poblaci&oacute;n generalmente pr&oacute;spera. Esta es una raz&oacute;n importante de por qu&eacute; las antiguas colonias que antes eran ricas ahora son pobres, y viceversa. &ldquo;Algunos pa&iacute;ses han quedado atrapados en una situaci&oacute;n de instituciones extractivas y bajo crecimiento econ&oacute;mico&rdquo;, lamenta la instituci&oacute;n, en referencia a las investigaciones de Acemoglu, Johnson y Robinson.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la investigaci&oacute;n de estos tres economista, &ldquo;las instituciones extractivas proporcionan ganancias a corto plazo a las personas en el poder&rdquo;. Mientras el sistema pol&iacute;tico garantice que mantendr&aacute;n el control, nadie confiar&aacute; en sus promesas de futuras reformas econ&oacute;micas. Seg&uacute;n los galardonados, &ldquo;por eso no se producen mejoras&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, esta incapacidad para hacer promesas cre&iacute;bles de cambios positivos tambi&eacute;n puede explicar por qu&eacute; a veces se produce la democratizaci&oacute;n. &ldquo;Cuando existe una amenaza de revocaci&oacute;n, los gobernantes se enfrentan a un dilema. Preferir&iacute;an permanecer en el poder e intentar aplacar a las masas prometiendo reformas econ&oacute;micas, pero es poco probable que la poblaci&oacute;n crea que no volver&aacute;n al viejo sistema en cuanto la situaci&oacute;n se calme&rdquo;, reflexionan los investigadores. &ldquo;Al final, la &uacute;nica opci&oacute;n puede ser transferir el poder e instaurar la democracia&rdquo;, concluyen.
    </p><h3 class="article-text">La historia del galard&oacute;n</h3><p class="article-text">
        El premio se cre&oacute; en 1968, 300 a&ntilde;os despu&eacute;s del nacimiento del Banco Central de Suecia, que lo financia. Desde entonces, cada a&ntilde;o se env&iacute;a un formulario pidiendo candidatos a decenas de departamentos de Econom&iacute;a de universidades todo el mundo.
    </p><p class="article-text">
        De esas propuestas, que pueden superar los 100 investigadores, un comit&eacute; del Nobel realiza una selecci&oacute;n de estas recomendaciones y de esa criba final el plenario de la Academia Sueca de Ciencias selecciona al ganador en una votaci&oacute;n secreta.
    </p><p class="article-text">
        Esta categor&iacute;a no constaba entre las cinco que dej&oacute; Alfred Nobel en su testamento: F&iacute;sica, Qu&iacute;mica, Literatura, Medicina y Paz. Pero con el paso de los a&ntilde;os se considera una m&aacute;s. El importe del premio completo asciende a cerca de un mill&oacute;n de euros.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Yebra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/acemoglu-johnson-robinson-reciben-nobel-economia-hallazgos-instituciones-prosperidad_1_11730893.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Oct 2024 11:03:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Premio Nobel,Premio Nobel de Economía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Scioli pidió "el Premio Nobel de Economía para Milei si se profundiza la senda de la recuperación y el desarrollo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/scioli-pidio-premio-nobel-economia-milei-si-profundiza-senda-recuperacion-desarrollo_1_11374818.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/38339ab1-6a1b-4c9c-90ed-07bf2b5d4e12_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Scioli pidió &quot;el Premio Nobel de Economía para Milei si se profundiza la senda de la recuperación y el desarrollo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El funcionario subrayó que "si esto sigue así a Milei van a tener que darle el Premio Nobel de Economía. Estamos viendo una transformación, en cinco meses ya se ve el superávit financiero, el superávit comercial y estamos cerca de levantar el cepo".</p></div><p class="article-text">
        El secretario de Turismo, Ambiente y Deporte,<strong>&nbsp;Daniel Scioli,&nbsp;</strong>consider&oacute; este jueves que&nbsp;<strong>&ldquo;si esto&nbsp;sigue as&iacute; a (Javier) Milei van a tener que darle el Premio Nobel&rdquo;,</strong>&nbsp;debido a la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica que, seg&uacute;n su &oacute;ptica, tuvo la Argentina desde la asunci&oacute;n del nuevo gobierno.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Lo digo con toda claridad&rdquo;,</strong>&nbsp;afirm&oacute; Scioli, al reafirmar sus dichos sobre los m&eacute;ritos del Jefe de Estado.
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, el funcionario subray&oacute; que&nbsp;<strong>&ldquo;si esto sigue as&iacute; a Milei van a tener que darle el Premio Nobel de Econom&iacute;a. Estamos viendo una transformaci&oacute;n, en cinco meses ya se ve el super&aacute;vit financiero, el super&aacute;vit comercial, estamos cerca de levantar el cepo...&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, Scioli remarc&oacute; en declaraciones a LN+ que Milei ser&iacute;a candidato a recibir ese premio&nbsp;<strong>&ldquo;si se profundiza la senda de la recuperaci&oacute;n y el desarrollo&rdquo;. </strong>&ldquo;Generalmente estos premios se dan por una teor&iacute;a, pero ahora estamos frente a otra cosa. Es lo que veo yo&rdquo;, dijo el exembajador en Brasil.
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        Pero el titular de Turismo, Ambiente y Deportes redobl&oacute; m&aacute;s tarde la apuesta en el programa de Tom&aacute;s Rebord en&nbsp;Blender: &ldquo;Reci&eacute;n en un canal colega dije algo que se que tiene un gran impacto y va a tener una gran pol&eacute;mica. Por lo que avanz&oacute; Milei en estos cinco meses, por lo que se propone hacer en cuanto a desarrollo productivo, recuperaci&oacute;n de salario y reducci&oacute;n de impuestos, va camino a ser el Premio Nobel de Econom&iacute;a. Es lo que pienso&rdquo;. Y lanz&oacute; un nuevo slogan: &ldquo;Con fe y esperanza la libertad avanza&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        Con informaci&oacute;n de agencias.
    </p><p class="article-text">
        <em>IG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/scioli-pidio-premio-nobel-economia-milei-si-profundiza-senda-recuperacion-desarrollo_1_11374818.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 May 2024 11:26:27 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Claudia Goldin recibe el Nobel de Economía por sus hallazgos sobre la brecha de género en el mercado laboral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/claudia-goldin-recibe-nobel-economia-hallazgos-brecha-genero-mercado-laboral_1_10582262.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/316a0758-76af-441a-a6f6-ff21a3381447_16-9-discover-aspect-ratio_default_0." width="1200" height="675" alt="Claudia Goldin recibe el Nobel de Economía por sus hallazgos sobre la brecha de género en el mercado laboral"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Academia Sueca de Ciencias premia a la profesora de Harvard y reconoce su labor como una de las economistas pioneras en la investigación sobre las mujeres y el trabajo.</p></div><p class="article-text">
        La estadounidense Claudia Goldin recibi&oacute; este lunes el<strong> Nobel de Econom&iacute;a</strong> por sus hallazgos sobre la brecha de g&eacute;nero en el mercado laboral. La Academia Sueca de Ciencias premia a la profesora de Harvard y reconoce su labor como una de las economistas pioneras en la investigaci&oacute;n de las mujeres y el trabajo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>Su investigaci&oacute;n revela las causas de la brecha de g&eacute;nero</strong>&rdquo;, se&ntilde;alan desde la Academia. &ldquo;<strong>Las mujeres est&aacute;n muy infrarrepresentadas en el mercado laboral mundial y, cuando trabajan, ganan menos que los hombres</strong>&rdquo;, inciden.
    </p><p class="article-text">
        Ese ha sido el n&uacute;cleo de las investigaciones de Goldin, quien <a href="https://www.eldiario.es/economia/claudia-goldin_128_1629664.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">en 2019 afirmaba a elDiario.es</a> que &ldquo;la brecha salarial tiene que ver con qui&eacute;n es la figura de guardia en casa y qui&eacute;n es la figura de referencia en la oficina&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ser jefa puede ser importante para algunas, pero los problemas que las mujeres afrontan en el mercado laboral empiezan mucho antes y mucho m&aacute;s abajo en la cadena&rdquo;, viene defendiendo esta economista.
    </p><h3 class="article-text">La historia del galard&oacute;n</h3><p class="article-text">
        El premio se cre&oacute; en 1968, 300 a&ntilde;os despu&eacute;s del nacimiento del Banco Central de Suecia, que lo financia. Desde entonces, cada a&ntilde;o se env&iacute;a un formulario pidiendo candidatos a decenas de departamentos de Econom&iacute;a de universidades todo el mundo.
    </p><p class="article-text">
        De esas propuestas, que pueden superar los 100 investigadores, un comit&eacute; del Nobel realiza una selecci&oacute;n de estas recomendaciones y de esa criba final el plenario de la Academia Sueca de Ciencias selecciona al ganador en una votaci&oacute;n secreta.
    </p><p class="article-text">
        Esta categor&iacute;a no constaba entre las cinco que dej&oacute; Alfred Nobel en su testamento: F&iacute;sica, Qu&iacute;mica, Literatura, Medicina y Paz. Pero con el paso de los a&ntilde;os se considera una m&aacute;s. El importe del premio completo asciende a un total de 10 millones de coronas suecas (914.000 euros).
    </p><h3 class="article-text">Referencia a la primera mujer que gan&oacute; el premio</h3><p class="article-text">
        Como ya hicieran en 2022, apenas unas horas antes de dar a conocer el premio de 2023, los responsables de comunicaci&oacute;n del Nobel recordaban a Elinor Ostrom, quien &ldquo;fue la primera mujer en recibir el premio en ciencias econ&oacute;micas&rdquo; por sus trabajos sobre la cooperaci&oacute;n, en 2009. &ldquo;Su trabajo nos da la esperanza de que podamos tener un futuro m&aacute;s sostenible&rdquo;, dice el post en la red social X (antes Twitter).
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1711265759773471031?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        El a&ntilde;o pasado el galard&oacute;n fue para ex presidente de la Reserva Federal (Fed) Ben S. Bernanke, Douglas W. Diamond y Philip H. Dybvig &ldquo;por su investigaci&oacute;n sobre bancos y crisis financieras&rdquo;, que defiende evitar &ldquo;los colapsos&rdquo; de las entidades y, por tanto, &ldquo;los costosos rescates&rdquo; que provocan recesiones m&aacute;s largas y dolorosas, mejorando la regulaci&oacute;n y situando al estado como garant&iacute;a de &uacute;ltimo recurso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Yebra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/claudia-goldin-recibe-nobel-economia-hallazgos-brecha-genero-mercado-laboral_1_10582262.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Oct 2023 10:18:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Claudia Goldin recibe el Nobel de Economía por sus hallazgos sobre la brecha de género en el mercado laboral]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nobel,Premio Nobel de Economía,Premio Nobel]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El ex presidente de la Fed Ben Bernanke, Douglas Diamond y Philip Dybvig recibieron el Nobel de Economía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/ex-presidente-fed-ben-s-bernanke-douglas-w-diamond-philip-h-dybvig-reciben-nobel-economia-2022_1_9611818.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/37c79c5c-0c76-4d21-9aa4-0ebe7100cf5f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El ex presidente de la Fed Ben Bernanke, Douglas Diamond y Philip Dybvig recibieron el Nobel de Economía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Academia Sueca de Ciencias premia a los tres investigadores “por su investigación sobre bancos y crisis financieras”, que defiende evitar "los colapsos" y, por tanto, "los costosos rescates", como los que gestionó el propio Bernanke desde 2008</p></div><p class="article-text">
        El ex presidente de la Reserva Federal (Fed) Ben S. Bernanke, Douglas W. Diamond y Philip H. Dybvig son los galardonados con el Nobel de Econom&iacute;a 2022. <strong>La Academia Sueca de Ciencias premia a los tres investigadores &ldquo;por su investigaci&oacute;n sobre bancos y crisis financieras&rdquo;, que defiende evitar &ldquo;los colapsos&rdquo; de las entidades y, por tanto, &ldquo;los costosos rescates&rdquo; que provocan recesiones m&aacute;s largas y dolorosas, mejorando la regulaci&oacute;n y situando al estado como garant&iacute;a de &uacute;ltimo recurso.</strong>
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1579409155580133376?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        <strong>De los tres galardonados, el m&aacute;s conocido es Ben Bernanke, quien fue presidente del banco central de Estados Unidos en dos periodos entre 2006 y 2014</strong>. Primero, fue nombrado por George W. Bush. Despu&eacute;s, en 2009, fue reelegido por Barack Obama, para pilotar la pol&iacute;tica monetaria del pa&iacute;s en plena Gran Crisis Financiera, tras el estallido de 2008, y pese a que la burbuja de las hipotecas creci&oacute; hasta reventar con &eacute;l al frente de la Fed.
    </p><p class="article-text">
        Ejerci&oacute; su labor siendo &ldquo;un reconocido experto en la crisis de los a&ntilde;os 30&rdquo;, y reaccion&oacute; tomando la hist&oacute;rica decisi&oacute;n de bajar los tipos de inter&eacute;s de referencia al 0% para mejorar las condiciones de financiaci&oacute;n y favorecer la salida de la crisis, as&iacute; como fue uno de los encargados del endurecimiento de la regulaci&oacute;n y de restituir la liquidez en los mercados con inyecciones y, parad&oacute;jicamente, rescates masivos.
    </p><p class="article-text">
        Un camino que posteriormente seguir&iacute;an el Banco Central Europeo (BCE) y el resto de bancos centrales del mundo occidental. Y que ha acumulado numerosas cr&iacute;ticas, entre las que destacan un cambio en la regulaci&oacute;n insuficiente, o precisamente la protecci&oacute;n y el trato que recibi&oacute; la banca pese a ser directamente responsable de la crisis. 
    </p><p class="article-text">
        Entonces, se populariz&oacute; el concepto de &ldquo;riesgo moral&rdquo;, seg&uacute;n el cual los bancos aprovecharon su posici&oacute;n privilegiada para su propio beneficio hasta crear una crisis sin precedentes, sabiendo que las consecuencias recaer&iacute;an sobre los estados y los trabajadores, lo que fue especialmente doloroso en pa&iacute;ses como Espa&ntilde;a, Portugal o Grecia, que sufrieron las consecuencias de la austeridad que sigui&oacute; a los rescates bancarios.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, <strong>la Academia Sueca recalca que tanto Bernanke como Douglas Diamond y Philip Dybvig &ldquo;han mejorado significativamente nuestra comprensi&oacute;n del papel de los bancos en la econom&iacute;a, particularmente durante las crisis financieras&rdquo;. </strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un hallazgo importante en sus investigaciones es por qu&eacute; es vital evitar los colapsos bancarios&rdquo;, contin&uacute;a, en referencia a la defensa de estos economistas del papel central de los bancos en la la actividad econ&oacute;mica y, al mismo tiempo, al reconocimiento de su vulnerabilidad y de la necesidad de una regulaci&oacute;n eficiente y de que los estados sean los prestamistas de &uacute;ltimo recurso para reducir el riesgo de crisis financieras profundas, &ldquo;y de rescates costosos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por una vez que un premiado aglutina contribuciones te&oacute;ricas y emp&iacute;ricas muy relevantes y s&oacute;lidas con responsabilidad en pol&iacute;ticas econ&oacute;micas muy efectivas que evitaron otra Gran Depresi&oacute;n&rdquo;, opina el economista del Banco de Espa&ntilde;a Juan F. Jimeno. Mientras, otras voces alertan de sus sombras, como que la evidente de que la ca&iacute;da de Lehman Brothers en Estados Unidos y la crisis financiera posterior, que se extendi&oacute; a todo el mundo, estall&oacute; estando el propio Bernanke al frente de la Fed, en los a&ntilde;os en los que creci&oacute; la burbuja de las hipotecas hasta estallar.
    </p><h3 class="article-text">Evitar el colapso de la banca</h3><p class="article-text">
        <strong>Las claves que manejan los galardonados parten de que &ldquo;para que la econom&iacute;a funcione, los ahorros deben canalizarse hacia las inversiones&rdquo;. Sin embargo, observan un conflicto: &ldquo;Los ahorradores quieren acceso instant&aacute;neo a su dinero en caso de desembolsos inesperados, mientras que las empresas y los propietarios de viviendas necesitan saber que no se ver&aacute;n obligados a pagar sus pr&eacute;stamos antes de tiempo&rdquo;. </strong>
    </p><p class="article-text">
        En su teor&iacute;a, muestran c&oacute;mo los bancos ofrecen una soluci&oacute;n &oacute;ptima a este problema. &ldquo;Al actuar como intermediarios que aceptan dep&oacute;sitos de muchos ahorradores, los bancos pueden permitir que los depositantes accedan a su dinero cuando lo deseen, al mismo tiempo que ofrecen pr&eacute;stamos a largo plazo a los prestamistas&rdquo;, cita la Academia sueca.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, su an&aacute;lisis tambi&eacute;n muestra la vulnerabilidad que implica este papel central en la actividad econ&oacute;mica, y los riesgos de colapso. &ldquo;Si un gran n&uacute;mero de ahorradores corren simult&aacute;neamente al banco para retirar su dinero, el rumor [de crisis] puede convertirse en una profec&iacute;a autocumplida. Estas din&aacute;micas peligrosas se pueden prevenir si el gobierno proporciona un seguro de dep&oacute;sito y act&uacute;a como prestamista de &uacute;ltimo recurso para los bancos&rdquo;, concluyen los galardonados.
    </p><h3 class="article-text">La historia del galard&oacute;n</h3><p class="article-text">
        El premio se cre&oacute; en 1968, 300 a&ntilde;os despu&eacute;s del nacimiento del Banco Central de Suecia, que lo financia. Desde entonces, cada a&ntilde;o se env&iacute;a un formulario pidiendo candidatos a decenas de departamentos de Econom&iacute;a de universidades todo el mundo. 
    </p><p class="article-text">
        De esas propuestas, que pueden superar los 100 investigadores, un comit&eacute; del Nobel realiza una selecci&oacute;n de estas recomendaciones y de esa criba final el plenario de la Academia Sueca de Ciencias selecciona al ganador en una votaci&oacute;n secreta. 
    </p><p class="article-text">
        Esta categor&iacute;a no constaba entre las cinco que dej&oacute; Alfred Nobel en su testamento: F&iacute;sica, Qu&iacute;mica, Literatura, Medicina y Paz. Pero con el paso de los a&ntilde;os se considera una m&aacute;s. El importe del premio completo asciende a un total de 10 millones de coronas suecas (914.000 euros).
    </p><h3 class="article-text">Referencia a la primera mujer que gan&oacute; el premio</h3><p class="article-text">
        Apenas unas horas antes de dar a conocer el premio de 2022, los responsables de comunicaci&oacute;n del Nobel recordaban a Elinor Ostrom, quien &ldquo;fue la primera mujer en recibir el premio en ciencias econ&oacute;micas&rdquo; por sus trabajos sobre la cooperaci&oacute;n, en 2009.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1579360333503660033?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        En 2021, el Nobel recay&oacute; en el trabajo de David Card por su &ldquo;pionera&rdquo; investigaci&oacute;n, junto al difunto economista Alan Krueger, que puso por primer vez en cuesti&oacute;n la corriente anterior que sosten&iacute;a que el aumento del salario m&iacute;nimo provocaba efectos negativos en el empleo.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n fueron premiados Joshua Angrist y Guido Imbens por &ldquo;las conclusiones sobre las causas y efectos que se pueden extraer de los experimentos naturales&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Yebra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/ex-presidente-fed-ben-s-bernanke-douglas-w-diamond-philip-h-dybvig-reciben-nobel-economia-2022_1_9611818.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Oct 2022 13:52:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El ex presidente de la Fed Ben Bernanke, Douglas Diamond y Philip Dybvig recibieron el Nobel de Economía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Premio Nobel de Economía,Bancos]]></media:keywords>
    </item>
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