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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Pablo Gerchunoff]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/pablo-gerchunoff/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Pablo Gerchunoff]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Alfonsín, el triunfo de la democracia y los derechos humanos y el fracaso de la Economía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/alfonsin-triunfo-democracia-derechos-humanos-fracaso-economia_129_9781361.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1836f882-afc9-41e7-a6c6-c04478d11470_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alfonsín, el triunfo de la democracia y los derechos humanos y el fracaso de la Economía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La película taquillera Argentina, 1985 y los celebrados libros sobre Alfonsín y su gobierno de Pablo Gerchunoff y Juan Carlos Torre generaron una revisión de la década de 1980. En un aniversario de la asunción del presidente radical y la recuperación de la democracia en 1983, la historiadora Jennifer Adair analiza las antípodas de esa década. </p></div><p class="article-text">
        Los ochenta est&aacute;n teniendo su momento. Con el 40 aniversario del retorno democr&aacute;tico ya en el horizonte, la publicaci&oacute;n de libros destacados y el estreno de la pel&iacute;cula <em>Argentina, 1985</em> han puesto a la d&eacute;cada &ndash; y al gobierno de Ra&uacute;l Alfons&iacute;n &ndash; en el centro de escena como quiz&aacute;s nunca antes desde la muerte del ex-presidente en 2009.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay un relato dominante de la historia reciente de Am&eacute;rica Latina que salta desde el terrorismo de Estado al neoliberalismo de los 90. Es innegable que los gobiernos de facto de los a&ntilde;os 70 sentaron las bases de las pol&iacute;ticas neoliberales que fueron consolidadas por gobiernos constitucionales dos d&eacute;cadas despu&eacute;s. Pero este relato desdibuja una d&eacute;cada: la llamada &ldquo;d&eacute;cada p&eacute;rdida&rdquo;, nombre que refiere sobre todo a la crisis econ&oacute;mica y fiscal de los 80, la peor desde los a&ntilde;os 30.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa crisis se puede leer en toda su furia en dos libros sobre la &eacute;poca, los complementarios tomos de Pablo Gerchunoff y Juan Carlos Torre, dos integrantes del equipo econ&oacute;mico del gobierno de Alfons&iacute;n. Por momentos se leen como relatos de suspenso, casi cinematogr&aacute;ficos. A pesar de que sabemos c&oacute;mo va a terminar todo, no podemos dejar de seguir a los funcionarios del quinto piso, sus negociaciones con el FMI y los sindicatos, el estallido de la hiperinflaci&oacute;n y la renuncia de Alfons&iacute;n meses antes del final de su mandato. <strong>Son libros demasiados l&uacute;cidos para buscar respuestas contraf&aacute;cticas.</strong> Y sin embargo una pregunta impl&iacute;cita recorre sus p&aacute;ginas: &ldquo;&iquest;podr&iacute;a haber salido distinto?&rdquo;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El suspenso tiene un registro m&aacute;s heroico en <em>Argentina,</em> <em>1985</em>, la pel&iacute;cula del a&ntilde;o, que llen&oacute; las salas de gente aplaudiendo el &ldquo;Se&ntilde;ores jueces, nunca m&aacute;s&rdquo; de Julio Strassera, un triunfo de la justicia, columna vertebral de una democracia reci&eacute;n renacida, y el Juicio a las Juntas como un regalo de la Argentina a la jurisprudencia internacional y a la historia.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es tentador ver estos relatos &ndash; los libros y la pel&iacute;cula &ndash;&nbsp;como ant&iacute;podas de la d&eacute;cada. </strong>El triunfo de la democracia y los derechos humanos por un lado, y el fracaso econ&oacute;mico por otro. Un reflejo del ciclo de esperanzas y desilusiones que se suele asociar con el gobierno de Alfons&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero para entender la d&eacute;cada no deber&iacute;amos ver estos dos extremos por separado, sino como parte indivisible de la audaz promesa de la democracia alfonsinista. Una promesa que representaba una combianci&oacute;n de derechos pol&iacute;ticos, socio-econ&oacute;micos y humanos que se reforzaban mutuamente y que eran capaces de refundar el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Volvamos al 1985. En junio se lanz&oacute; el Plan Austral que atacaba la inflaci&oacute;n y trajo un r&aacute;pido equilibrio econ&oacute;mico. En noviembre las elecciones legislativas mostraron el apoyo popular al mandato de Alfons&iacute;n y confirmaron a la UCR como fuerza mayoritaria en el Congreso. El a&ntilde;o termin&oacute; con el juicio a las juntas. Fue un buen momento para el gobierno de Alfons&iacute;n, en retrospectiva quiz&aacute;s uno de los mejores. Las partes constitutivas de su proyecto democr&aacute;tico parec&iacute;an encaminadas. Pero mirando de cerca, ya se pueden ver sus fisuras.
    </p><p class="article-text">
        En abril de 1985, unos meses antes de que se pusiera en marcha el Plan Austral, Alfons&iacute;n convoc&oacute; a un acto masivo en la Plaza de Mayo en defensa a la democracia. El juicio a las juntas reci&eacute;n empezaba y corr&iacute;an fuertes rumores sobre un posible levantamiento militar. Con la plaza llena Alfons&iacute;n habl&oacute; de los logros de la joven democracia y agradeci&oacute; la &ldquo;presencia multitudinaria&rdquo; que representaba a &ldquo;una sociedad que no es indiferente, sino que est&aacute; dispuesta a luchar por conservar sus derechos&rdquo;.&nbsp; A mitad del discurso, Alfons&iacute;n cambi&oacute; su tono: &ldquo;Aqu&iacute; me interesa, sobre todo, hablarles de las dificultades extremas que vamos a atravesar&rdquo;. Y dedic&oacute; el resto del discurso al duro camino por delante en cuestiones econ&oacute;micas, que resumi&oacute; con la frase m&aacute;s notoria de la noche: &ldquo;Es decir, en este estado dif&iacute;cil, frente a esta econom&iacute;a desangrada, tenemos que dar respuesta a requerimientos populares y, al mismo tiempo, tenemos que ordenar la econom&iacute;a y tenemos que crecer. Esto se llama, compatriotas, <em>econom&iacute;a de guerra</em> y es bueno que todos vayamos sacando conclusiones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El impacto de estas palabras fue inmediato. Desde el balc&oacute;n de la casa de gobierno se pod&iacute;an escuchar los gritos y ver c&oacute;mo columnas de organismos de derechos humanos, sindicalistas y partidos pol&iacute;ticos se retiraban de la plaza con una mezcla de bronca y consternaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La apuesta econ&oacute;mica del Plan Austral sali&oacute; bien por un tiempo. <strong>Pero con el pronunciamiento de la econom&iacute;a de guerra Alfons&iacute;n alter&oacute; los t&eacute;rminos de su propio proyecto pol&iacute;tico, desestabilizando la alquimia fr&aacute;gil entre derechos, econom&iacute;a y democracia que nunca se recuper&oacute;.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Vale decir, claro, que la confluencia de condiciones globales y locales en que oper&oacute; el gobierno del Alfons&iacute;n no fue obra del expresidente. Pero para el final de su mandato, el hombre que tanto hab&iacute;a hecho por consolidar una idea m&aacute;s hol&iacute;stica de la democracia fue testigo del colapso de ese proyecto por efecto de las propias medidas de su gobierno. La exuberancia de la primavera democr&aacute;tica encontr&oacute; un paralelo igualmente intenso en el reconocimiento por parte de la poblaci&oacute;n de que la &ldquo;democracia&rdquo;, lejos de ser la panacea que ven&iacute;a a resta&ntilde;ar los dolores del pasado, pod&iacute;a tambi&eacute;n perpetuarlos y producir sus propias y novedosas contradicciones. Alfons&iacute;n mismo lo resumi&oacute; en 1992, sobre el final de una &uacute;ltima ola de hiperinflaci&oacute;n y en v&iacute;speras de las severas desigualdades de la d&eacute;cada que ven&iacute;a, con una sutil enmienda a su c&eacute;lebre definici&oacute;n de la democracia: &ldquo;Creo que con la democracia se come, se cura y se educa&rdquo;, dijo, &ldquo;pero no se hacen milagros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Alfons&iacute;n muri&oacute;, en marzo de 2009, miles de personas abarrotaron las calles para darle su adi&oacute;s final, una escena emotiva con la que empieza el libro de Gerchunoff. Las procesiones, con sus cantos y sus carteles, tra&iacute;an a la memoria las grandes e impactantes movilizaciones del comienzo del gobierno de Alfons&iacute;n el 10 de diciembre de 1983.
    </p><p class="article-text">
        En las semanas que siguieron a su muerte, los homenajes a Alfons&iacute;n parecieron asegurarle un lugar en la memoria colectiva como el gran portador de las virtudes c&iacute;vicas y la decencia pol&iacute;tica. &ldquo;Se fue un hombre digno&rdquo;, declar&oacute; el entonces presidente de la Sociedad Rural Argentina, Hugo Biolcati. Esta valoraci&oacute;n, formulada desde una de las instituciones m&aacute;s notoriamente opositoras al gobierno de Alfons&iacute;n, se reiter&oacute; en los pronunciamientos p&uacute;blicos de adversarios y amigos por igual: &ldquo;Gran estadista argentino&rdquo;, &ldquo;Hombre de la &eacute;tica&rdquo;, &ldquo;Anti-corrupto&rdquo; y desde luego, la m&aacute;s o&iacute;da, &ldquo;Padre de la democracia&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; es ser &ldquo;Padre de la democracia&rdquo;?<strong> El t&iacute;tulo deja a Alfons&iacute;n como s&iacute;mbolo de una nueva frontera, que se abrir&iacute;a entre los ciclos cada vez m&aacute;s violentos de alternancia c&iacute;vico-militar y una era de constitucionalidad y derechos. Pero el r&oacute;tulo tambi&eacute;n se presta a confusiones, en la medida en que simplifica las expectativas y disputas que definieron la extensa participaci&oacute;n de Alfons&iacute;n en la escena pol&iacute;tica nacional.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la historia, el relato de esperanzas y desilusiones en torno al gobierno de Alfons&iacute;n en cierta forma funciona. Pero al igual que con el t&iacute;tulo de &ldquo;Padre de la democracia&rdquo; hace que la mirada sobre Alfons&iacute;n sea incompleta. Convendr&iacute;a entonces revisar los intersticios entre los momentos de gravitaci&oacute;n de Alfons&iacute;n en el escenario nacional. El dram&aacute;tico ir y venir del retorno a la democracia, atenazado entre el ocaso de la guerra fr&iacute;a y el alba de la era neoliberal, dio cuenta de los intentos de un proyecto hegem&oacute;nico que, en &uacute;ltima instancia, facilit&oacute; la transici&oacute;n de una &eacute;poca a otra.
    </p><p class="article-text">
        Los recuerdos sobre los ochenta revelan tanto las preocupaciones del presente como respecto de las realidades de los a&ntilde;os del gobierno de Alfons&iacute;n. Hace unas semanas Jos&eacute; Manuel Salazar-Xirinachs, flamante secretario ejecutivo de CEPAL, declar&oacute; que la actual crisis econ&oacute;mica de Am&eacute;rica Latina es peor que en los a&ntilde;os ochenta, y amenaz&oacute; con una nueva y duradera &ldquo;d&eacute;cada p&eacute;rdida&rdquo;. Ahora, que la democracia est&aacute; por cumplir 40 a&ntilde;os, la b&uacute;squeda de una democracia capaz que dar de comer, educar y curar sigue siendo tan urgente hoy como en 1983.
    </p><p class="article-text">
        JA
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jennifer Adair]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/alfonsin-triunfo-democracia-derechos-humanos-fracaso-economia_129_9781361.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Dec 2022 03:05:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alfonsín, el triunfo de la democracia y los derechos humanos y el fracaso de la Economía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Raúl Alfonsín,Derechos humanos,crisis económica,Pablo Gerchunoff,Juan Carlos Torre]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Retromanía: El Alfonsín de Gerchunoff y el ataque ochentoso en la descomposición de hoy]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/retromania-alfonsin-gerchunoff-ataque-ochentoso-descomposicion-hoy_129_9685995.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b34d01e-ea58-4976-ac50-044a3365f66b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Retromanía: El Alfonsín de Gerchunoff y el ataque ochentoso en la descomposición de hoy"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La biografía del notable economista e historiador muestra pliegues desconocidos del expresidente. Gerchunoff, sostiene Martín Rodríguez, construye la ambición del demócrata, el camino más largo y polvoriento para cumplir el sueño radical de medio siglo: vencer al peronismo con los votos.</p><p class="subtitle">Entrevista a Pablo Gerchunoff, por Walter Curia - “La resistencia de esta democracia que ha dado tan poco a la sociedad se debe a su fundamento inicial ético extraordinario”</p></div><p class="article-text">
        Vivimos la retroman&iacute;a de los a&ntilde;os ochenta. Aunque en una escala crom&aacute;tica menos generosa: se mueve entre los claroscuros pol&iacute;ticos de esos a&ntilde;os. Como la nombra el soci&oacute;logo <a href="https://twitter.com/danielmontoya_/status/1586479304300318720?s=46&amp;t=RUv2SJIIOJpL-jlUJLMxGg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tom&aacute;s Borovinsky</a>, &ldquo;se vive como un agotamiento de la &eacute;poca que estamos viviendo&rdquo;. Y esa incertidumbre frente a &ldquo;qu&eacute; es lo que viene&rdquo; muchos la encaran mirando hacia atr&aacute;s. Un historiador, Eduardo Minutella, propone que el revival &ldquo;cumple con el imperativo de vuelta a los or&iacute;genes, luego de que los paradigmas de recambio (el menemista, el kirchnerista y el macrista) o se agotaron o se mostraron insuficientes para dar las respuestas esperadas&rdquo;. En un cuadro apocal&iacute;ptico, pero &ldquo;en un pa&iacute;s afecto a las refundaciones y sumido en una crisis larga parece tener sentido ir a la m&aacute;s fundacional de las refundaciones: la de Alfons&iacute;n en el Cabildo&rdquo;, cierra Minutella. Un artista genial, <a href="https://www.instagram.com/reel/ChEnnu8lWml/?igshid=MDJmNzVkMjY=" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gonzalo Quintana</a>, dice sobre este viaje en el tiempo: &ldquo;Los ochenta fueron un par&eacute;ntesis colorido y variopinto que apel&oacute; a la fantas&iacute;a para redibujar los tonos opacos de los setenta con su turbulencia encima. Steven Spielberg dec&iacute;a que no hubiese nunca podido contar <em>E.T.</em> de no haber sido por esa d&eacute;cada. Cada cuarenta a&ntilde;os los ciclos se revisan y los ochenta replicaron los cuarenta, la generaci&oacute;n del <em>baby boom</em>, cuando se dio el lujo de recontar un mundo que tras la guerra tuvo que empezar otra vez. Y es la &uacute;ltima d&eacute;cada antes de la digitalizaci&oacute;n del mundo. De ah&iacute; los skates, el lance de la vida antes que todo fuese un mapa virtual. Buscar un libro, un disco, encontrarse en la calle, ir a patear, ver el afiche de una pel&iacute;cula&rdquo;. Volvemos hoy a los ochenta para decirnos que eso estaba vivo. Remata Quintana: &ldquo;como <em>Stranger things </em>que nos dice vuelvan a agarrar la bicicleta, la linterna, salgan a vivir la vida como una aventura otra vez&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cada uno de los que habla vivi&oacute; los ochenta entre pa&ntilde;ales, pelotas, patios y asaltos: la infancia en a&ntilde;os radiactivos. Algo hab&iacute;a detr&aacute;s de las paredes. <em>Stranger things</em>. La imaginaci&oacute;n al poder era una nueva imaginaci&oacute;n del Estado tambi&eacute;n. Como el experto en &ldquo;extracciones&rdquo; de la CIA que se inmiscuye en la revoluci&oacute;n iran&iacute; para rescatar a unos diplom&aacute;ticos refugiados de la pel&iacute;cula <em>Argo</em>. &iquest;De qu&eacute; forma? Como falso productor de una pel&iacute;cula de ciencia ficci&oacute;n en busca de locaciones persas. Ven&iacute;a la guerra de las galaxias, la euforia reaganiana, <em>E.T.</em>, la &uacute;ltima batalla de la guerra fr&iacute;a se ganar&aacute; en las estrellas. Pero la f&aacute;bula argentina fue muy propia: en los a&ntilde;os de thatcherismo en ascenso cocinamos un sue&ntilde;o republicano: &iexcl;la sociedad s&iacute; existe! <em><strong>Todo estaba por hacerse. </strong></em><strong>Alfons&iacute;n fue nuestro Spielberg y nos comi&oacute; el tibur&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En los noventa y en los dos mil se impuso en la cultura progresista una &ldquo;vuelta a los setenta&rdquo;: amparados por el fracaso primaveral de los ochenta y asfixiados por los consensos duros de los noventa, esa vuelta era a lo que mostraba <em>cu&aacute;ndo se jodi&oacute; esto</em>.<strong> La respuesta en piloto autom&aacute;tico repet&iacute;a que el 24 de marzo de 1976.</strong> Y aparecieron libros, pel&iacute;culas, debates, derechos humanos universales con militancias particulares. Una joya del recuerdo: el programa &ldquo;El otro lado&rdquo; de Fabi&aacute;n Polosecki, donde hablan con guerrilleros en caf&eacute;s recordando frente a la c&aacute;mara del ATC de Menem el sue&ntilde;o de ir en un jeep a contramano por Avenida de Mayo para tomar el cielo por asalto. El cielo quedaba en Balcarce 50: toneladas de concreto. Resonaba tambi&eacute;n la tapa de la revista <em>Humor </em>de 1996 que dec&iacute;a &ldquo;&iquest;Qu&eacute; hiciste t&uacute; en el Proceso pap&aacute;?&rdquo;. Se propon&iacute;a en ese &ldquo;pie&rdquo; teatral un di&aacute;logo filial de sobremesa. &ldquo;&iquest;Pap&aacute;, estuviste a la altura de esta Historia?&rdquo; Recordemos la carta valiente de Asunci&oacute;n, la hija de Adolfo Scilingo, en la que le preguntaba sobre &ldquo;los vuelos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los ochenta se traspapelan en un amasijo de dramas. A fin de cuentas salieron para el cohete, y el protagonismo principal lo tuvo una generaci&oacute;n de pol&iacute;ticos <em>cl&aacute;sicos</em> fogueados m&aacute;s en los cincuenta y sesenta (Alfons&iacute;n, Cafiero, Alende, Alsogaray), modernos y antiguos a la vez; sumado al esplendor sindical de Sa&uacute;l Ubaldini, uno que no arrug&oacute; en dictadura, y detr&aacute;s muchos setentistas que se hicieron <em>pol&iacute;ticos profesionales</em> (Chacho &Aacute;lvarez, Fredi Storani, N&eacute;stor Kirchner, Patricia Bullrich o Felipe Sol&aacute;). El desenlace de esa d&eacute;cada es la victoria popular de Menem, tal vez descripta como nadie por Cristian Navarrete y Walter Fresco: &ldquo;Votamos a Menem en los autos de Cafiero&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los ochenta culturales y la santificaci&oacute;n de Alfons&iacute;n estuvieron presentes casi siempre. S&oacute;lo que sus cap&iacute;tulos pol&iacute;ticos, el desguace para entender la &ldquo;transici&oacute;n&rdquo; de a partes, no. Tal vez un primer hito lleg&oacute; en 2018, con el documental <em>Esto no es un golpe</em>, de Sergio Wolf, sobre la semana santa de 1987. En &eacute;l, la voz de los &ldquo;j&oacute;venes&rdquo; de La Coordinadora, las im&aacute;genes de archivo y el testimonio de Rico se superponen y el director reelabora ese momento que fue visto como el &ldquo;l&iacute;mite&rdquo; de la primavera a partir de una experiencia concreta: la incapacidad de reprimir a los carapintadas que aunque no fueran a dar un golpe dejaban desnudo al rey. Alfons&iacute;n pod&iacute;a hacer de todo menos ordenar la represi&oacute;n. La &ldquo;lealtad&rdquo; al orden civil de los militares leales se ce&ntilde;&iacute;a a no sublevarse. Nace una met&aacute;fora pol&iacute;tica: la lentitud del General Alais. Wolf comienza su pel&iacute;cula con esp&iacute;ritu cr&iacute;tico y finalmente compone un escenario m&aacute;s comprensivo. No s&oacute;lo las &ldquo;felices pascuas&rdquo; que el presidente desea porque &ldquo;la casa est&aacute; en orden&rdquo;, sino tambi&eacute;n una promesa subestimada que se cumpli&oacute;: &ldquo;y no hay sangre en la Argentina&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En 2021 se public&oacute; <em>Diario de una temporada en el quinto piso</em>, de Juan Carlos Torre (&ldquo;notable memoria personal y peque&ntilde;a biograf&iacute;a colectiva del equipo de Sourrouille&rdquo; la llama Pablo Gerchunoff). &iquest;Testimonio interno de aquello que para amar a Alfons&iacute;n hab&iacute;a que obviar (su econom&iacute;a)? Cristina dijo en abril de este a&ntilde;o en un acto junto a Sergio Massa que le hab&iacute;a enviado ese libro de regalo al presidente. <strong>El peronista que est&eacute; libre de homenajear a Alfons&iacute;n que tire la primera piedra. </strong>Cristina le puso el busto en vida como presidenta. Y le recomienda ese libro a Alberto pero, &iquest;c&oacute;mo lo lee? Para Torre, Alfons&iacute;n era una interferencia para un plan econ&oacute;mico de estabilizaci&oacute;n m&aacute;s ortodoxo. &iquest;Cristina le pide a Alberto que no acepte ese plan y sea como Alfons&iacute;n o que no sea como Alfons&iacute;n y lo acepte? Llamativamente, quien est&aacute; sentado al lado de Cristina es Massa, lo dijimos. Entonces, volvemos: a Alfons&iacute;n lo pact&oacute; Menem, lo despidi&oacute; Cafiero, lo puso en sociedad Duhalde, lo homenaje&oacute; Cristina y Scioli y Alberto lo agot&oacute; con likes. Torre muestra costuras econ&oacute;micas por las que sangr&oacute; la herida alfonsinista. Ernesto Tenembaum escribi&oacute; un art&iacute;culo donde a una serie de entrevistados les compart&iacute;a fragmentos del libro de Torre con una trampa: los presentaba como partes del escrito actual de un economista. Nadie se percat&oacute; de su &ldquo;antig&uuml;edad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La bala de bronce</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al estreno de <em>Argentina, 1985</em> se sum&oacute; ahora la publicaci&oacute;n de <em>Ra&uacute;l Alfons&iacute;n. El planisferio invertido</em>, de Pablo Gerchunoff. Un ensayo biogr&aacute;fico. La vida de Alfons&iacute;n en manos de Gerchunoff, que parece pactar con el lector el talento y el desaf&iacute;o: <em>voy a ser exhaustivo para contarles la larga historia de un hombre al que admiro demasiado</em>, como advierte Jos&eacute; Natanson.
    </p><p class="article-text">
        En la primera mitad del libro podemos ver no solo la trayectoria del &ldquo;hombre bueno&rdquo;, de este pol&iacute;tico de consenso in&eacute;dito en la clase pol&iacute;tica; sino que, tambi&eacute;n, el recorrido de quien llev&oacute; <em>bajo el poncho</em> una bala de bronce: <strong>derrotar al peronismo ah&iacute; donde m&aacute;s le duele.</strong> A Alfons&iacute;n, como reconstruye Gerchunoff, no le hac&iacute;an gracia ni las proscripciones, ni las revanchas simb&oacute;licas contra el peronismo, y tampoco viv&iacute;a enamorado del &ldquo;abrazo entre Balb&iacute;n y Per&oacute;n&rdquo; (era un lector atento de las internas peronistas). <strong>Alfons&iacute;n era un radical sin complejo que quer&iacute;a derrotar al peronismo en las urnas. Sin fusiles y sin bombas.</strong> Una gran escena del libro se resume en la pregunta de <em>por qu&eacute; Alfons&iacute;n sigue a Balb&iacute;n</em> en los a&ntilde;os sesenta. Gerchunoff muestra que Alfons&iacute;n no sigui&oacute; las ideas modernizantes de Frondizi (un Kennedy aut&oacute;ctono, m&aacute;s atractivo): prefiri&oacute; seguir a Balb&iacute;n, el aut&eacute;ntico caudillo de comit&eacute;. Alfons&iacute;n contradec&iacute;a su principio de &ldquo;no sigan hombres, sigan ideas&rdquo;. &iquest;Por qu&eacute;? <strong>Gerchunoff construye la ambici&oacute;n del dem&oacute;crata. El camino m&aacute;s largo y polvoriento para cumplir el sue&ntilde;o radical de medio siglo: vencer al peronismo con los votos. </strong>La larga marcha de Chascom&uacute;s ser&aacute; a pie. Y llegar&aacute;. La dictadura habr&aacute; dejado las condiciones que ni el peronismo vio: los sindicalistas pod&iacute;an aceptar convites de un general pero parec&iacute;an desconocer lo que hab&iacute;an hecho chocar por abajo esos militares: la estructura productiva. Dicen que Alfons&iacute;n dijo que no lo votar&iacute;an los obreros pero s&iacute; sus esposas; y en ese deslizamiento (&iquest;de clase a ciudadan&iacute;a?) habitaba su intuici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La fuerza democratizadora de Alfons&iacute;n <em>El planisferio invertido</em> la presenta en los mismos t&eacute;rminos con los que Alfons&iacute;n gan&oacute;. Gerchunoff retoma el pacto sindical-militar, no tanto desde su veracidad hist&oacute;rica como desde su eficacia conceptual: es una descomposici&oacute;n que hace Alfons&iacute;n de las &ldquo;partes constitutivas&rdquo; del peronismo. Un movimiento construido por un militar y cuya columna vertebral es sindical. Alfons&iacute;n propon&iacute;a en su democratizaci&oacute;n tambi&eacute;n un &ldquo;proceso de desperonizaci&oacute;n&rdquo;. El viento soplaba a favor hasta para las fotos: la quema del caj&oacute;n con la que Herminio Iglesias pag&oacute; un precio car&iacute;simo. <strong>Desarmar al peronismo como si fuese una suma de partes.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y, sin embargo, &iquest;no estamos hablando a trav&eacute;s de este Alfons&iacute;n tambi&eacute;n de una democratizaci&oacute;n del anti peronismo? &iquest;No es acaso el triunfo de 1983 con la p&eacute;rdida del &ldquo;invicto electoral&rdquo; peronista, con la idea de que se le puede ganar en elecciones limpias sin proscribirlo, un salto civilizatorio del no peronismo? Alfons&iacute;n sali&oacute; a afiliar y abrir comit&eacute;s. El pasaje de enemigo a opositor complet&oacute; su ambici&oacute;n: cambiar al otro y cambiarse a s&iacute;. &iquest;Logr&oacute;, entonces des-corporativizar la Argentina? Su repertorio inclu&iacute;a Ley Mucci y Juicio a las Juntas, asuntos no separados. Aunque con mucho menor resultado en la cuesti&oacute;n sindical. Su &ldquo;Nino&rdquo; en esa materia quiso ser Armando Caro Figueroa. Gerchunoff en dos cap&iacute;tulos centrales desmenuza la cuesti&oacute;n militar y la cuesti&oacute;n sindical durante el gobierno radical. <strong>Dice Gerchunoff: &ldquo;Su pol&iacute;tica sindical fue una pelota de goma rebotando en las paredes. Nunca lo reconoci&oacute;. Prefiri&oacute; velar esa fotograf&iacute;a.&rdquo;</strong> Dice sobre lo militar: <strong>&ldquo;Lo que Alfons&iacute;n sent&iacute;a como peligro era quedarse sin carceleros para mantener en la c&aacute;rcel a los culpables&rdquo;.</strong> Alfons&iacute;n tuvo el coraje imprescriptible de producir la escena in&eacute;dita en el mundo cuya formalidad implic&oacute; que el ej&eacute;rcito vencedor de <em>la guerra sucia</em> se juzgue (o encarcele) a s&iacute; mismo. Todo en un contexto letal: &ldquo;Crisis de la deuda en una democracia naciente que buscaba satisfacer las aspiraciones sociales sin instrumentos&rdquo;. Bajo tantas ambiciones el plan corto: &ldquo;demorar la recuperaci&oacute;n del peronismo y ser un l&iacute;der transversal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A los militares les promet&iacute;a apego a la Constituci&oacute;n, c&aacute;rcel a los criminales aunque en una visi&oacute;n flotante que finalmente revis&oacute; cadenas de responsabilidades (la &ldquo;obediencia debida&rdquo;). A los sindicalistas les promet&iacute;a democratizaci&oacute;n (Alfons&iacute;n estiraba en sus o&iacute;dos la silbatina de aquel legendario &ldquo;V&eacute;lez&rdquo; contra Lorenzo Miguel, cuyo poder no merm&oacute; -ten&iacute;a con qu&eacute; no mermar-). Y la traducci&oacute;n real de esa democracia sindical era <em>menor poder sindical</em>. <strong>&iquest;Y a los obreros? Falt&oacute; ese </strong><em><strong>dulce</strong></em><strong>.</strong> Pero fue el peronismo de los noventa quien oper&oacute; sobre sus dos partes constitutivas: desarm&oacute; el partido militar y reencauz&oacute; la relaci&oacute;n con el sindicalismo en eso que <a href="https://lanaciontrabajadora.com/ensayo/movimiento-obrero-elecciones-y-peronismo-un-debate-recurrente/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ana Natalucci</a> llama proceso de des-sindicalizaci&oacute;n. &ldquo;Por las transformaciones del capitalismo y la heterogeneizaci&oacute;n de una clase obrera -dice Ana- que lleg&oacute; a los a&ntilde;os ochenta golpeada pero a&uacute;n algo homog&eacute;nea y en los noventa se profundiz&oacute;.&rdquo; Menem contuvo a los sindicatos pero modific&oacute; m&aacute;s la estructura productiva y &ldquo;lo territorial se empez&oacute; a imponer sobre lo sindical&rdquo;. De partido proscripto de la igualdad a partido de la gobernabilidad. Del <em>peronismo no deja gobernar</em> a <em>no se puede gobernar sin el peronismo</em>. Lo que hizo el peronismo en democracia con lo que hicieron de &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Menem corri&oacute; los l&iacute;mites de la realidad peronista. En casi cuarenta a&ntilde;os de democracia el peronismo gobern&oacute; veintisiete. Fue partido del orden atento a no perder porosidad, capacidad adaptativa, reelabor&aacute;ndose de cara a la sociedad con un p&eacute;ndulo propio. Si Alfons&iacute;n fue el padre de la democracia, Menem fue el tutor o encargado: el primer presidente civil con poder. Y no tuvo empacho en pagar los costos necesarios (por izquierda) ni en dar la <em>orden imposible</em> (que un uniformado le dispare a otro). Ah&iacute; se funda el orden civil. Un presidente tiene la &uacute;ltima palabra. En Alfons&iacute;n la &uacute;ltima palabra tuvo algo, en los momentos aciagos, del triste rey de El Principito: repetir como orden la decisi&oacute;n desobediente de otros. Gerchunoff corre ese velo y reconstruye el encuentro con Aldo Rico en la Semana Santa. Casi una obra teatral.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero el problema alfonsinista con el peronismo no era s&oacute;lo &ldquo;descabezarlo&rdquo; sino absorber </strong><em><strong>el calor de sus masas</strong></em><strong>.</strong> El &ldquo;tercer movimiento hist&oacute;rico&rdquo; era la otra ambici&oacute;n del 83. Gerchunoff retoma la cita de un Halperin Donghi que atiende al tercer movimiento hist&oacute;rico. (Para Tulio el defecto alfonsinista era su excesiva ambici&oacute;n: con menos hac&iacute;a m&aacute;s). Aunque en ese anhelo se supone una s&iacute;ntesis en la que Alfons&iacute;n no pretendi&oacute; corregir &ldquo;el alcance social&rdquo; del peronismo pero s&iacute; su autoritarismo. Libertad y justicia social. &iquest;Una visi&oacute;n edulcorada? Como si la justicia social se alcanzara solo &ldquo;por las buenas&rdquo;. Este Alfons&iacute;n de tan <em>buenas intenciones</em> que recrea Gerchunoff rima con el l&iacute;mite de una usada consigna ir&oacute;nica (<em>a favor de todo lo bueno y en contra de todo lo malo</em>), y anticipa el l&iacute;mite que romper&aacute; Menem la d&eacute;cada siguiente: gobernar es hacer un pacto con el diablo. Alfons&iacute;n finalmente siempre pacta, ense&ntilde;a Gerchunoff, pero se&ntilde;ala al diablo primero, pechea y cae como v&iacute;ctima de sus garras. Ese pacto, entonces, es tard&iacute;o, se basa m&aacute;s en su debilidad que en su potencia. Es ag&oacute;nico. Sobrevive, no transforma. De hecho el &uacute;ltimo pacto es con Carlos Menem, ese otro padre no reconocido de la democracia que encarna lo imprescindible: sin moneda no hay orden. Aunque esa moneda, esa convertibilidad, fueran su bomba de tiempo&hellip; Si un nudo gordiano e irresuelto de Alfons&iacute;n se organizaba en c&oacute;mo des-peronizar a la clase obrera, los a&ntilde;os noventa recrean su rev&eacute;s: Menem se organizar&iacute;a en c&oacute;mo conquistar a la clase media (cuyos sectores de esa clase con la Alianza y luego el kirchnerismo lo rechazaron). Menem asum&iacute;a el deterioro de la clase trabajadora como un hecho hist&oacute;rico. &iquest;Y cu&aacute;nta gente de capas medias vot&oacute; al peronismo por primera vez con Menem y el efecto del 1 a 1? <strong>Si Alfons&iacute;n se tent&oacute; con sacarle la clase obrera al peronismo, Menem se tent&oacute; con sacarle la clase media a los radicales.</strong> Si la puja distributiva calentaba la inflaci&oacute;n, la convertibilidad la suspendi&oacute;. Si la clase obrera iba a cambiar, el peronismo tambi&eacute;n. Si Alfons&iacute;n ley&oacute; bien el 83, Menem ley&oacute; bien el 89: la clase media es el hecho maldito del pa&iacute;s peronista. Si despu&eacute;s de la masacre no habr&iacute;a patria peronista ni socialista, el pueblo quiere ser de clase media. &iquest;Pero qu&eacute; es la clase media? Gerchunoff casi no la nombra. Son los camellos del Cor&aacute;n. Clase media somos (o quieren ser) todos.
    </p><p class="article-text">
        Alfons&iacute;n camina el siglo XX. De Chascom&uacute;s a Buenos Aires. Ah&iacute; va. Cuando deja la presidencia en el 89 un helic&oacute;ptero lo devuelve de Capital a Chascom&uacute;s. &iquest;Y qu&eacute; hace? Va a un acto, un comit&eacute;, una tarima. &iquest;Qu&eacute; iba a ser? Y ah&iacute;, frente al pu&ntilde;ado de euf&oacute;ricos correligionarios roza el trauma que sell&oacute; su frente cuando desde ese pueblo ganadero sali&oacute; a conquistar el sue&ntilde;o que los correligionarios no so&ntilde;aban m&aacute;s: &iquest;c&oacute;mo tener un pueblo radical? Alfons&iacute;n lo tuvo un instante en sus manos. Pero de ese d&iacute;a &uacute;ltimo, met&aacute;fora cruel, Gerchunoff en <em>El planisferio invertido</em> no nos ahorra detalle: &ldquo;todo hubiera sido reconfortante si en el api&ntilde;amiento no le hubieran robado la billetera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>MR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/retromania-alfonsin-gerchunoff-ataque-ochentoso-descomposicion-hoy_129_9685995.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Nov 2022 03:02:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Retromanía: El Alfonsín de Gerchunoff y el ataque ochentoso en la descomposición de hoy]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Raúl Alfonsín,Pablo Gerchunoff,Carlos Menem,Peronismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["La resistencia de esta democracia que ha dado tan poco a la sociedad se debe a su fundamento inicial ético extraordinario"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/entrevista-pablo-gerchunoff-historia-democracia-argentina_1_9625558.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/12fef148-d512-4bad-8fc4-b62df7ace681_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;La resistencia de esta democracia que ha dado tan poco a la sociedad se debe a su fundamento inicial ético extraordinario&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Acaba de publicar "Alfonsín. El Planisferio invertido". Historiador económico, recorre en un diálogo con elDiarioAR la vertiginosa vida política del expresidente, sus aciertos y fracasos y su legado histórico. "El camino por el que transitó la democracia se ha consolidado porque el Juicio a las Juntas existió", dice. Se declara "escéptico" ante el presente, cree que el gobierno "es un anacronismo" y reclama "sensatez y sentimiento" a la oposición: "Sensatez quiere decir el centro. Y sentimiento, la empatía con los que han quedado a la intemperie".</p></div><p class="article-text">
        Pablo Gerchunoff recibe en su casa de la zona norte en la ma&ntilde;ana todav&iacute;a fr&iacute;a del viernes. Su <em>Ra&uacute;l Alfons&iacute;n. El Planisferio Invertido </em>(Edhasa) es el libro del momento y en estos d&iacute;as Gerchunoff est&aacute; haciendo frente a una demanda incesante de los medios sin la menor se&ntilde;al de contrariedad. Historiador econ&oacute;mico, miembro de n&uacute;mero de la Academia Nacional de Ciencias Econ&oacute;micas, profesor em&eacute;rito de la Universidad Torcuato Di Tella, profesor honorario de la Facultad de Ciencias&nbsp; Econ&oacute;micas de la UBA, es tambi&eacute;n un profesional de los libros de divulgaci&oacute;n y de las obligaciones que esto implica: escribi&oacute; no menos de diez, si nos remitimos a los m&aacute;s importantes. Este hombre de aspecto impasible y sonrisa amplia y luminosa, explica sin embargo: &ldquo;No es que a m&iacute; me disgusten las entrevistas... Lo que me pasa es que en la primera entrevista tengo algo para decir, en la segunda se me ocurren m&aacute;s cosas. Notablemente, con este libro, con cada entrevista se enriquece un poco lo que voy diciendo. No estoy en un clich&eacute;: aprendo de las propias entrevistas. Tanto que a veces quiero tirarlo y escribirlo de nuevo&hellip;&rdquo;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gerchunoff fue miembro del equipo econ&oacute;mico de Alfons&iacute;n y esta vez ha escrito un magn&iacute;fico ensayo biogr&aacute;fico sobre el presidente de la recuperaci&oacute;n democr&aacute;tica. Es un recorrido por la <strong>vertiginosa vida pol&iacute;tica </strong>del hombre nacido en Chascom&uacute;s, desde sus a&ntilde;os en el liceo militar y su formaci&oacute;n en el radicalismo balbinista hasta sus tempestuosos a&ntilde;os en la Casa Rosada y su rol posterior en la construcci&oacute;n y colapso de la Alianza.<strong> Siempre con la pesada sombra del peronismo proyectada a su paso.</strong> Adem&aacute;s del inevitable legado democr&aacute;tico, el libro atraviesa<strong> la dimensi&oacute;n humana poco explorada de Alfons&iacute;n, </strong>la relaci&oacute;n con su madre, sus vacilaciones, sus silencios inquietantes, el juicio sobre s&iacute; mismo, a veces demasiado ben&eacute;volo, otras implacable. Como acierta en caracterizarlo el autor,  un &ldquo;conservador de costumbres&rdquo; que al mismo tiempo busc&oacute; (y en ocasiones logr&oacute;) dar vuelta el mapa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El planisferio invertido es el <strong>s&iacute;mbolo de la voluntad pol&iacute;tica: </strong>el norte puede estar en el sur, el sur en el norte, celeste en el oeste y al rev&eacute;s, y Argentina en el centro del mundo&rdquo; dice Gerchunoff. Susana Lumi, economista y esposa del autor, cuenta en el pr&oacute;logo que un planisferio invertido fue un regalo que Alfons&iacute;n recibi&oacute; de su edec&aacute;n naval Joaqu&iacute;n Stella y que el expresidente tuvo por a&ntilde;os colgado en su escritorio del octavo piso de la Avenida Santa Fe, el mismo en el que muri&oacute; el &uacute;ltimo d&iacute;a de marzo de 2009.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;Un viejo radical que termin&oacute; en el peronismo, Arturo Jauretche, tambi&eacute;n se sinti&oacute; atra&iacute;do magn&eacute;ticamente por la figura del planisferio invertido&rdquo;, aclara Gerchunoff. &ldquo;En Jauretche -explica- era una aproximaci&oacute;n intelectual de una persona que despu&eacute;s se iba a su casa y escrib&iacute;a cosas<strong>. En Alfons&iacute;n es una voluntad pol&iacute;tica, una voluntad de cambio. </strong>En algunas cosas acierta -la arquitectura institucional- en otras fracasa -la econom&iacute;a,- pero &eacute;l es el hombre del planisferio invertido. Es el hombre que le pulsea a la realidad y la cambia&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Raúl Alfonsín. El planisferio invertido.                            </span>
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        <strong>&iquest;Qu&eacute; ha descubierto o redescubierto de Alfons&iacute;n en este proceso? &iquest;Qu&eacute; sum&oacute; a su inter&eacute;s original -el de su &eacute;poca, el de hoy- por el personaje?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Primero que nada este libro se inscribe en una historia personal con la escritura. Yo no tengo una agenda de investigaci&oacute;n. A m&iacute; me gusta mucho escribir. Disfruto escribiendo. Por eso es que lo hago&hellip; Por supuesto tengo la adrenalina propia de quien est&aacute; escribiendo pero no es un sufrimiento para m&iacute;, te dir&iacute;a que escribir es un alivio. Entonces voy haciendo las cosas que despiertan mi curiosidad. Hace algunos a&ntilde;os, creo que en el 2016, escrib&iacute; un libro que se llamaba <em>El Eslab&oacute;n perdido [La econom&iacute;a pol&iacute;tica de los gobiernos radicales 1916-1930)&hellip;</em>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&hellip; que tiene un link precisamente con Alfons&iacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tal cual. Yo no era una persona cercana al radicalismo ni mucho menos. Casi te dir&iacute;a que en mi juventud y mucho m&aacute;s en mi adolescencia el radicalismo era una cosa completamente lejana, no exist&iacute;a para m&iacute;. No se asociaba juventud con radicalismo, a pesar de que Alfons&iacute;n hizo esfuerzos importantes, el &uacute;nico dirigente radical que lo hizo, por acercarse a la juventud. Pero claro, como ese mensaje era un mensaje de paz en los a&ntilde;os &lsquo;70 no prend&iacute;a mucho porque era una juventud muy rebelde. No conectaba con el discurso pacifista, reformista, progresista de Alfons&iacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Era una extravagancia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Era una extravagancia. Despu&eacute;s vino el aprendizaje democr&aacute;tico. Y estoy hablando de m&iacute; mismo. As&iacute; como no me interesaba el radicalismo no me interesaba la democracia. Pero s&iacute;, la izquierda. Variantes de la izquierda. El desarrollo. El igualitarismo. La lucha de clases.  Y reci&eacute;n descubro, empiezo a percibir que hay un problema en m&iacute; mismo durante la dictadura. Es decir, que hab&iacute;a algo que cruj&iacute;a en esa visi&oacute;n en donde importa la econom&iacute;a, importa la igualdad, la clase trabajadora. Todas esas cuestiones empezaron a cruzarse con un balbuceo sobre la democracia en m&iacute;.&nbsp; En m&iacute; era un balbuceo hasta el a&ntilde;o &lsquo;82 en que apareci&oacute; Alfons&iacute;n y Alfons&iacute;n le puso palabras claras a mi balbuceo. El mensaje democr&aacute;tico que me estaba transmitiendo Alfons&iacute;n tocaba una fibra en m&iacute;, una fibra profunda que yo no sab&iacute;a que ten&iacute;a. Entonces con el paso del tiempo form&eacute; parte secundaria del gobierno.Yo lo ve&iacute;a a Alfons&iacute;n como funcionario, lo habr&eacute; visto quince veces en mi vida durante su gobierno y despu&eacute;s de su gobierno. Te dir&iacute;a que en una de esas lo vi m&aacute;s veces despu&eacute;s del gobierno que antes. Durante los a&ntilde;os 90 porque ah&iacute; &eacute;l mismo provoc&oacute; algunas charlas con algunos amigos y conmigo para hablar de Menem.
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                    alt="Gerchunoff: &quot;Yo no era una persona cercana al radicalismo ni mucho menos. Diría que en mi juventud y mucho más en mi adolescencia el radicalismo era una cosa completamente lejana, no existía para mí&quot;."
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            <span class="title">
                Gerchunoff: &quot;Yo no era una persona cercana al radicalismo ni mucho menos. Diría que en mi juventud y mucho más en mi adolescencia el radicalismo era una cosa completamente lejana, no existía para mí&quot;.                            </span>
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        <strong>Juan Sourrouille segu&iacute;a siendo el hombre de referencia de Alfons&iacute;n en materia econ&oacute;mica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En materia econ&oacute;mica es muy impresionante lo que Sourrouille signific&oacute; para Alfons&iacute;n desde que lo conoci&oacute; hasta su muerte. Alfons&iacute;n ve&iacute;a en Sourrouille no un ministro de Econom&iacute;a, no un tecn&oacute;crata, ve&iacute;a un amigo leal que si las circunstancias daban pod&iacute;a haber ocupado un cargo que no tuviera nada que ver con la econom&iacute;a. Porque una caracter&iacute;stica pol&iacute;tica de Alfons&iacute;n es que lo que para &eacute;l era central tener en las posiciones cr&iacute;ticas era gente en la que confiaba. No necesitaba ser un conocedor del tema. Alfons&iacute;n sol&iacute;a decir a los expertos en los temas se los consigue despu&eacute;s, pero en los ministerios hay que tener gente de confianza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Siempre se destaca la lealtad de Sourrouille hacia Alfons&iacute;n. Usted acaba de hacerlo. Leyendo su libro cabe preguntarse si esa lealtad fue correspondida. Alfons&iacute;n en alg&uacute;n sentido fue uno de los principales promotores del fracaso del Plan Austral si se consideran las distintas concesiones que fue haciendo a lo largo de su gobierno a distintos actores en favor de la gobernabilidad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo al sindicalismo peronista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Por ejemplo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        A los empresarios, bueno, eso era m&aacute;s complicado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Gerchunoff: &quot;El equipo económico de Alfonsín, en toda su trayectoria, en todo su devenir, tardó en aprender que un plan de estabilización sólo se consolida con un programa de reforma económica que lo haga sostenible&quot;."
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            <span class="title">
                Gerchunoff: &quot;El equipo económico de Alfonsín, en toda su trayectoria, en todo su devenir, tardó en aprender que un plan de estabilización sólo se consolida con un programa de reforma económica que lo haga sostenible&quot;.                            </span>
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        <strong>La pregunta es: &iquest;esa lealtad fue correspondida? Porque Sourrouille la mantuvo hasta su muerte, hasta su silencio fue una manifestaci&oacute;n de lealtad a Alfons&iacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Muy cierto.&nbsp;Yo fui muy amigo de Sourrouille hasta su muerte. Ese silencio tiene explicaciones m&aacute;s complejas pero dej&eacute;moslo. Vos me preguntas si eso fue correspondido y yo para poder contestar esa pregunta necesito complejizar un poco c&oacute;mo fue la relaci&oacute;n entre pol&iacute;tica y econom&iacute;a durante el gobierno de Alfons&iacute;n. Alfons&iacute;n hereda una situaci&oacute;n muy cr&iacute;tica en materia econ&oacute;mica. La inflaci&oacute;n de 1983, que es el &uacute;ltimo a&ntilde;o de la dictadura -porque para los que no lo saben Alfons&iacute;n asume el 10 de diciembre- la inflaci&oacute;n del a&ntilde;o &lsquo;83 fue de 350% anual. Esa es una cosa ex&oacute;tica, absolutamente ex&oacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Incluso hoy...</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hoy estamos hablando de 100%. Y 100% es la inflaci&oacute;n que la dictadura tuvo en 1980. En 1983 la inflaci&oacute;n era 350%. Hab&iacute;a una crisis de la deuda. La dictadura estaba completamente desarticulada en materia econ&oacute;mica y hab&iacute;a fracasado en sus intentos disciplinarios y eventualmente reformistas, que fueron pocos en la dictadura. De modo que toda la clase pol&iacute;tica argentina en el momento de inauguraci&oacute;n democr&aacute;tica vuelve al hogar, vuelve a las viejas ideas sesentistas. Alfons&iacute;n no es un caso especial en ese sentido. Eso pasa con el peronismo. &iquest;Por qu&eacute;? Porque la democracia llega con una dictadura fracasada en todo sentido en materia econ&oacute;mica. Con los t&eacute;rminos de intercambio muy bajos porque adem&aacute;s est&aacute; la pol&iacute;tica de la Reserva Federal que hab&iacute;a aumentado las tasas de inter&eacute;s. Alfons&iacute;n se encuentra con todo eso y dice: tengo que construir una democracia con la que se coma, se eduque y se cure en medio de esta cat&aacute;strofe. Y no quiso renunciar a esa idea que era el germen de su socialdemocracia. Porque lo que est&aacute; diciendo Alfons&iacute;n es: &ldquo;yo le quiero poner un calificativo a la democracia&rdquo;. Mi tarea no es solamente construcci&oacute;n de instituciones. Mi tarea es construir un movimiento socialdem&oacute;crata como proyecto pol&iacute;tico adentro de la democracia. Entonces, los a&ntilde;os de Alfons&iacute;n son los a&ntilde;os en que se cruza una democracia naciente que desata aspiraciones sociales con un Alfons&iacute;n que ten&iacute;a un proyecto de poder en que esas aspiraciones sociales formaban parte de, pod&eacute;s llamarlo, el &ldquo;tercer movimiento hist&oacute;rico&rdquo;. Pero quiero hablar tambi&eacute;n del equipo econ&oacute;mico mismo. Porque en tu pregunta aparece la idea de que el saber lo ten&iacute;a todo claro, el saber tecnocr&aacute;tico lo ten&iacute;a todo claro y Alfons&iacute;n le contest&oacute; con una mala moneda al saber democr&aacute;tico. En el libro lo digo, nosotros tampoco sab&iacute;amos&hellip;
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                    alt="Gerchunoff: &quot;Hoy estamos hablando de una inflación de 100% anual. Y 100% es la inflación que la dictadura tuvo en 1980. En 1983 la inflación era 350%&quot;."
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            <span class="title">
                Gerchunoff: &quot;Hoy estamos hablando de una inflación de 100% anual. Y 100% es la inflación que la dictadura tuvo en 1980. En 1983 la inflación era 350%&quot;.                            </span>
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        <strong>Ten&iacute;an una tarea de aprendizaje en paralelo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nosotros tambi&eacute;n est&aacute;bamos aprendiendo. Por ejemplo, la idea de un programa pensado, que no ten&iacute;a por qu&eacute; ser el programa neoliberal que Alfons&iacute;n tanto tem&iacute;a, de reforma econ&oacute;mica, nosotros no la ten&iacute;amos claro. No hablo de m&iacute; porque una cosa que te habr&aacute;s dado cuenta es de que yo no existo en el libro. El equipo econ&oacute;mico en toda su trayectoria, en todo su devenir, tard&oacute; en aprender que un plan de estabilizaci&oacute;n s&oacute;lo se consolida con un programa de reforma econ&oacute;mica que lo haga sostenible. Y entonces yo no me siento c&oacute;modo con la idea de que Alfons&iacute;n no le devolvi&oacute; a Sourrouille lo que Sourrouille le daba.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su lealtad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Exactamente. Porque Alfons&iacute;n estaba convencido de que le estaba devolviendo lealtad. Entonces hay ah&iacute; un doble proceso de aprendizaje entre por un lado de Alfons&iacute;n y por otro lado de su equipo econ&oacute;mico que lo acompa&ntilde;aba y lo iba a acompa&ntilde;ar siempre. Por un lado, entonces, dictadura fallida. Por otro democracia naciente con sus aspiraciones. Y nosotros con todas nuestras fallas, el equipo econ&oacute;mico con todas sus fallas, obviamente lo que terminan construyendo es una econom&iacute;a fr&aacute;gil que remata cuando al ser derrotado, en la din&aacute;mica de la historia remata en el momento en que Cafiero es derrotado por Menem en la interna del 88. Alfons&iacute;n cree finalmente que eso puede llegar a ser una buena noticia para el radicalismo. El cree que a Menem, a esa figura se la puede derrotar, a esa figura r&uacute;stica se la puede derrotar. Alfons&iacute;n no se dio cuenta de la protesta profunda que estaba encarnando Menem en la campa&ntilde;a. Lo subestim&oacute;. Crey&oacute; que Angeloz le pod&iacute;a ganar. Y Menem con su discurso de final de campa&ntilde;a le puso la marca, la frutilla del postre a toda esta narraci&oacute;n que te estoy haciendo con una campa&ntilde;a que fue un sabotaje final a una econom&iacute;a fr&aacute;gil. La econom&iacute;a de Alfons&iacute;n no ten&iacute;a por qu&eacute; terminar en inflaci&oacute;n, en hiperinflaci&oacute;n. Termin&oacute; en hiperinflaci&oacute;n por la din&aacute;mica ca&oacute;tica que le introdujo la campa&ntilde;a de Menem. El gobierno de Alfons&iacute;n en materia econ&oacute;mica ten&iacute;a que terminar mal, iba a terminar mal.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las primeras se&ntilde;ales de inconsistencia del plan son sin embargo bastante anteriores a la derrota de Cafiero...</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por eso te digo plan fr&aacute;gil. El Plan Austral ya hab&iacute;a fracasado al terminar el primer semestre de 1986. Tan temprano como eso seg&uacute;n yo lo veo. Pero una cosa es administrar las aguas procelosas de una econom&iacute;a fr&aacute;gil y otra cosa es que termine en hiperinflaci&oacute;n. En la hiperinflaci&oacute;n creo que hay responsabilidades compartidas entre los que se est&aacute;n yendo y no han sabido manejar la econom&iacute;a como s&iacute; lo podr&iacute;an haber sabido hacer algunos a&ntilde;os despu&eacute;s, siempre es f&aacute;cil con el diario del lunes, y un Menem que con c&aacute;lculo pol&iacute;tico dijo vamos a&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Profundizar esta crisis.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Exactamente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El tantas veces mencionado ejemplo del plan de estabilizaci&oacute;n israel&iacute;, que demand&oacute; un acuerdo pol&iacute;tico.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Interesant&iacute;simo. El plan israel&iacute; es coet&aacute;neo. Pero coet&aacute;neo quiere decir, si no me acuerdo mal, julio del 85. El Plan Austral es de junio del 85. En aquel momento para todos nosotros, los que estaban adentro y para los que est&aacute;bamos afuera, porque yo todav&iacute;a no hab&iacute;a entrado al gobierno, el plan israel&iacute; era desconocido. Lo conocimos tarde. No hab&iacute;a la tecnolog&iacute;a que hace que supieras lo que estaba pasando en Israel en el d&iacute;a. En tiempo real, como s&iacute; se puede hacer ahora. En una nota reciente Jos&eacute; Luis Machinea cuenta que &eacute;l se enter&oacute; de c&oacute;mo era el programa israel&iacute; en 1987.
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                    alt="Gerchunoff: &quot;Entonces no había la tecnología que hace que vos sepas lo que está pasando en Israel en el día. En una nota reciente José Luis Machinea cuenta que él se enteró de cómo era el programa israelí en 1987&quot;."
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                Gerchunoff: &quot;Entonces no había la tecnología que hace que vos sepas lo que está pasando en Israel en el día. En una nota reciente José Luis Machinea cuenta que él se enteró de cómo era el programa israelí en 1987&quot;.                            </span>
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        <strong>Mencion&oacute; que usted est&aacute; invisibilizado en el libro. Un poco con el esp&iacute;ritu de otro libro reconocido, el del tambi&eacute;n miembro de aquel equipo econ&oacute;mico Juan Carlos Torre [</strong><em><strong>Diario de una temporada en el quinto piso</strong></em><strong>], &iquest;c&oacute;mo vivi&oacute; el desmoronamiento del programa primero y luego el del gobierno de Alfons&iacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; me llamaron para incorporarme a comienzos de 1986. Por un viaje que yo ten&iacute;a previsto termin&eacute; incorpor&aacute;ndome en el tercer trimestre de 1986 si no me acuerdo mal. Yo suelo tener una muy mala memoria sobre mi propia historia , pero m&aacute;s o menos por ah&iacute;. Y yo me acuerdo una frase de un gran amigo m&iacute;o y uno de los economistas m&aacute;s talentosos que yo conoc&iacute; que es Adolfo Canitrot, que la primera imagen que yo tengo es el gesto amargo de Canitrot frente a la situaci&oacute;n que est&aacute;n viviendo. Entonces yo me dije a m&iacute; mismo parece que he llegado al club en un momento en que ha pasado ya su m&aacute;xima grandeza y todos recuerdan las buenas &eacute;pocas. Y ese es el momento de la entrada m&iacute;a en el gobierno.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un momento ya sombr&iacute;o.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Termin&oacute; siendo mucho m&aacute;s sombr&iacute;o que eso, pero en un momento ya de escepticismo. El escepticismo recorri&oacute; a ese equipo econ&oacute;mico yo te dir&iacute;a todo el tiempo. Pero eso tiene que ver tambi&eacute;n con las caracter&iacute;sticas de ese equipo econ&oacute;mico que era un equipo econ&oacute;mico de &ldquo;coroneles intelectuales&rdquo; digamos. Alg&uacute;n general y despu&eacute;s todos coroneles intelectuales para los cuales el escepticismo es la manera elegante de ser en el mundo. Yo cada tanto digo en alg&uacute;n reportaje o lo escrib&iacute; en alg&uacute;n libro el escepticismo es, tomando una frase de Stalin-Rico, porque no sabe de qui&eacute;n es la frase, el escepticismo es la haraganer&iacute;a de los intelectuales. Es f&aacute;cil ser esc&eacute;ptico. Yo siempre se lo dec&iacute;a a alguna gente del equipo econ&oacute;mico: nosotros no nos podemos dar el lujo del escepticismo. Alguien en el campo de batalla no puede ser esc&eacute;ptico. As&iacute; es como yo viv&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para volver a aquella frase, no se puede estar dudando en la trinchera.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No se puede estar dudando en la trinchera. Tal cual. Dado que esto es un ensayo biogr&aacute;fico sobre Alfons&iacute;n, &iquest;qu&eacute; recib&iacute;amos de Alfons&iacute;n? Recib&iacute;amos de Alfons&iacute;n el temor por mucho tiempo, hasta yo te dir&iacute;a avanzado el &lsquo;88, el temor por el problema militar. Hab&iacute;a que conceder muchas veces en lo econ&oacute;mico por el temor a un alzamiento militar.
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                    alt="Gerchunoff: &quot;Cuando se le pide a Alfonsín autolimitación pienso lo siguiente: ¿la gente que dice eso está pensando que desde el punto de vista económico quizás hubiera sido más conveniente que llegara [Italo] Luder?"
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            <span class="title">
                Gerchunoff: &quot;Cuando se le pide a Alfonsín autolimitación pienso lo siguiente: ¿la gente que dice eso está pensando que desde el punto de vista económico quizás hubiera sido más conveniente que llegara [Italo] Luder?                            </span>
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        <strong>Usted habla de un tri&aacute;ngulo Fuerzas Armadas-sindicalismo peronista-econom&iacute;a&hellip;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ese tri&aacute;ngulo m&oacute;vil, efectivamente, en donde el &uacute;nico que sabe todo o que tiene que administrarlo todo, lo sindical, lo militar, lo econ&oacute;mico, el enfrentamiento con el peronismo, el acercamiento con el peronismo, todos esos platillos manteni&eacute;ndose en el aire como se pueda, eso era el presidente en soledad.<strong> </strong>Y entonces en ese sentido el equipo econ&oacute;mico era un equipo, sobre todo Sourrouille, era muy leal, Las relaciones entre Ministerio de Econom&iacute;a y Presidencia, y autoridad pol&iacute;tica, no son as&iacute; en general. Es decir, los ministros de Econom&iacute;a suelen medirse con el presidente. Cavallo-Menem, Lavagna-N&eacute;stor Kirchner. Bueno, Sourrouille era un hombre de Alfons&iacute;n y todos nosotros &eacute;ramos hombres de Alfons&iacute;n y sab&iacute;amos que la pol&iacute;tica econ&oacute;mica estaba subordinada a una cuesti&oacute;n superior que era la consolidaci&oacute;n del r&eacute;gimen que se estaba construyendo. Y si hab&iacute;a una amenaza militar nosotros ten&iacute;amos que aceptar que esa era la prioridad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La pol&iacute;tica econ&oacute;mica estaba claramente subordinada a la realidad pol&iacute;tica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. S&iacute;. Cosa que hoy es vista como, es interesante porque vista desde hoy eso es percibido como un defecto. &ldquo;Pero este es un ministro de Econom&iacute;a d&eacute;bil que no sabe hablarle al presidente&rdquo; se dir&iacute;a hoy. Bueno, no, no era as&iacute; en aquel momento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Esto de alguna forma termina de responder a la preguntas acerca de la retribuci&oacute;n en t&eacute;rminos de lealtad..</strong>
    </p><p class="article-text">
        Era muy complejo. Ah&iacute; efectivamente &eacute;ramos leales a un proyecto. A un proyecto de instalaci&oacute;n democr&aacute;tica. Visto a la distancia, ahora me salgo de c&oacute;mo lo viv&iacute;a en ese momento. Visto a la distancia, vos viste que yo en el libro me separo y si se quiere me peleo intelectualmente con Tulio Halper&iacute;n Donghi.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-As&iacute; es.</strong>
    </p><p class="article-text">
        -En <em>La larga agon&iacute;a de la Argentina peronista </em>cuando Tulio habla de Alfons&iacute;n&nbsp; con mucha distancia afectiva, le est&aacute; pidiendo a Alfons&iacute;n &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; no te autolimit&aacute;s?&rdquo;. Por qu&eacute; Alfons&iacute;n usted no se autolimita a ser un constructor institucional. &iquest;Qu&eacute; otra cosa se necesitaba m&aacute;s que eso?. Bueno, eso era pedirle a Alfons&iacute;n que no fuera Alfons&iacute;n, que no tuviera un proyecto pol&iacute;tico personal. Que no tuviera un proyecto para el pa&iacute;s y un proyecto de poder personal. Entonces, la cuesti&oacute;n de la socialdemocracia, a esa encarnadura en la democracia que era su vocaci&oacute;n socialdem&oacute;crata &eacute;l no iba a renunciar. Esto es, si le piden eso lo siento mucho, no era Alfons&iacute;n. Cuando se le pide autolimitaci&oacute;n pienso lo siguiente: &iquest;la gente que dice eso est&aacute; pensando que desde el punto de vista econ&oacute;mico quiz&aacute;s hubiera sido m&aacute;s conveniente que llegara [Italo] Luder? &iquest;No hubiera sido m&aacute;s pac&iacute;fico para la econom&iacute;a y m&aacute;s controlado el manejo de la econom&iacute;a si llegaba Luder en lugar de Alfons&iacute;n? Yo me he hecho con mucho dolor esa pregunta porque tem&iacute;a contestarme que s&iacute;. Luder simplemente hubiera renunciado a la cuesti&oacute;n. Yo medio en broma digo, no tan en broma, digo tenemos a Borges, tenemos a Maradona y Messi y tenemos el Juicio a las Juntas. &iquest;Qu&eacute; me est&aacute;n pidiendo, que renunciemos a una de las cuatro cosas bellas que tenemos? &iquest;Qu&eacute; renunciemos al juicio? Porque el no Alfons&iacute;n y el s&iacute; Luder era la renuncia al juicio a las Juntas. Bueno, yo lo siento mucho, el camino por el que transit&oacute; la democracia me parece que se ha consolidado mucho porque el juicio a las Juntas existi&oacute;. De modo que esa resistencia, esa resiliencia como se dice ahora, que tiene la democracia en la Argentina frente a una democracia que le ha dado muy poco a la sociedad en materia de bienestar social, de econom&iacute;a, de justicia social, que le ha dado tan poco a la sociedad, esa resiliencia creo que se debe al hecho de que el fundamento inicial es un fundamento &eacute;tico extraordinario. Y la gente a veces no lo recuerda pero en el sustrato est&aacute; eso.
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                    alt="Gerchunoff: &quot;el equipo económico era un equipo, sobre todo Sourrouille, era muy leal, Las relaciones entre Ministerio de Economía y Presidencia, y autoridad política, no son así en general. Es decir, los ministros de Economía suelen medirse con el presidente&quot;."
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                Gerchunoff: &quot;el equipo económico era un equipo, sobre todo Sourrouille, era muy leal, Las relaciones entre Ministerio de Economía y Presidencia, y autoridad política, no son así en general. Es decir, los ministros de Economía suelen medirse con el presidente&quot;.                            </span>
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        <strong>A prop&oacute;sito del juicio, muchos radicales cuestionan que en la pel&iacute;cula [Argentina, 1985] no haya un reconocimiento expreso a la&nbsp;figura de Alfons&iacute;n&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula me parece una muy buena pel&iacute;cula y me parece que es extraordinario que mucha gente la est&eacute; viendo. Lo que s&iacute; creo que la pel&iacute;cula ignora es que la condici&oacute;n de posibilidad de Strassera, que es el h&eacute;roe individual de la pel&iacute;cula, es Alfons&iacute;n y el juicio. Es Alfons&iacute;n atrevi&eacute;ndose al juicio y la CONADEP acumulando material. Yo no digo que Alfons&iacute;n ten&iacute;a que aparecer en la pel&iacute;cula y mostrarse, eso es rid&iacute;culo. Pero s&iacute; pens&eacute; cuando ve&iacute;a la pel&iacute;cula que una frase del Strassera de la pel&iacute;cula diciendo &ldquo;che, puta&rdquo;, un presidente que se anim&oacute;, y sigue la pel&iacute;cula, era suficiente. No se necesitaba m&aacute;s que eso. Y la pel&iacute;cula creo que hubiera subido un escal&oacute;n por lo menos en mi apreciaci&oacute;n si esa frase hubiera existido en la pel&iacute;cula.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Quiero volver a las ra&iacute;ces de Alfons&iacute;n, de las que nos alejamos. &iquest;Qu&eacute;&nbsp;explica que Alfons&iacute;n haya quedado del lado de Balb&iacute;n, la&nbsp;corriente m&aacute;s conservadora vista a la distancia del radicalismo? Y esto lleva inevitablemente a Frondizi. &iquest;Por qu&eacute; la distancia con Frondizi, su oposici&oacute;n abierta, cuando representaba&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La modernizaci&oacute;n de la sociedad. C&oacute;mo un hombre tan inteligente como Alfons&iacute;n no se va como todos los hombres inteligentes de la Uni&oacute;n C&iacute;vica Radical en 1957 cuando se produce la ruptura, c&oacute;mo no se fue con Frondizi. A ver&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y algo m&aacute;s: hay autores que atribuyen la redacci&oacute;n de la hist&oacute;rica Declaraci&oacute;n de Avellaneda a la pluma de Frondizi, y Alfons&iacute;n es un hombre&nbsp; inspirado por ese documento...</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, s&iacute;. Bueno, lo que pasa es que si bien la pluma de la Declaraci&oacute;n de Avellaneda pudo haber sido de Frondizi ah&iacute; estaba expresado todo el radicalismo intransigente. Yo creo que hay dos cosas. Ac&aacute; voy a develar algo que quiz&aacute;s no deber&iacute;a develar tanto pero creo que se nota en la lectura del libro. Vos me preguntas qu&eacute; aprend&iacute; yo a lo largo del libro: una cosa que aprend&iacute; es a valorar la figura de Balb&iacute;n. A valorar la figura de un tipo muy consecuente en t&eacute;rminos de persecuci&oacute;n del objetivo democr&aacute;tico. No se apart&oacute; nunca. Una primera cosa que hay que entender es que para Alfons&iacute;n, voy a decir una cosa que parece rid&iacute;cula, para Alfons&iacute;n Balb&iacute;n era una figura &eacute;pica. Era par &eacute;l el hombre que hab&iacute;a estado muchos meses preso y que se hab&iacute;a arriesgado, que hab&iacute;a denunciado en el Congreso al r&eacute;gimen autoritario de Per&oacute;n. Eso ocurre en el a&ntilde;o 50, cuando Alfons&iacute;n tiene 23 a&ntilde;os. Por lo tanto la c&aacute;rcel de Balb&iacute;n para un joven que reci&eacute;n sale de la adolescencia es movilizante. No es el Balb&iacute;n ajado que va a venir despu&eacute;s, el Balb&iacute;n encerrado entre cuatro paredes que no sabe abrir las ventanas del radicalismo. Que es lo que finalmente descubre Alfons&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y por qu&eacute; no las ideas de Frondizi?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay una cosa que a m&iacute; me parece que es muy importante si uno entiende la pol&iacute;tica radical: Alfons&iacute;n es un hombre de la quinta secci&oacute;n de la provincia de Buenos Aires, y eso era territorio de Balb&iacute;n. Estaba como en la naturaleza. Si vos vas a los textos de la &eacute;poca, Gabriel del Mazo, por tomar la historia oficial del radicalismo, escrita con una enorme puntillosidad en cuanto a los datos, vos te das cuenta que la abrumadora mayor&iacute;a de los dirigentes radicales de la provincia de Buenos Aires se quedaron con Balb&iacute;n. Balb&iacute;n fue la provincia de Buenos Aires. Y te dir&iacute;a, la principal raz&oacute;n por la que &eacute;l eligi&oacute; Balb&iacute;n es que &eacute;l no eligi&oacute; nada, era la naturaleza. Balb&iacute;n era la laguna de Chascom&uacute;s. No estaba en condiciones de elegir otra cosa. No estaba en condiciones mentales de elegir otra cosa. Entonces todo ese discurso modernizante de Frondizi a &eacute;l le llegaba como una reverberaci&oacute;n de lejos porque era un hombre de Chascom&uacute;s y fue toda la vida un hombre de Chascom&uacute;s. El discurso modernizante de Frondizi es sobre todo un discurso urbano y &eacute;l no era un hombre de la ciudad en el sentido de la gran ciudad, era un hombre de una ciudad agraria. Entonces el discurso modernizante le quedaba un poco lejos a &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Eso vuelve a ocurrir ya con &eacute;l como presidente. Recuerdo que en el libro de Torre hay una menci&oacute;n a una charla que tuvo con usted en la que empiezan a hablar de ideas&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Reformistas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Alfons&iacute;n muestra tambi&eacute;n cierta resistencia a la idea de modernidad. Vuelve a mostrarla.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una resistencia a la modernizaci&oacute;n. A la modernidad es un poco fuerte. Es un hombre resistente a la idea de modernizaci&oacute;n tal como estaba emergiendo en los a&ntilde;os &lsquo;80 en el mundo. Quiero decir, &eacute;l piensa que modernizaci&oacute;n, reforma estructural y todas esas cosas es Reagan-Thatcher.
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                    alt="Raúl Alfonsín, durante su histórico discurso de asunción en el Cabildo, 10 de diciembre de 1983."
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            <span class="title">
                Raúl Alfonsín, durante su histórico discurso de asunción en el Cabildo, 10 de diciembre de 1983.                            </span>
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        <strong>Usted menciona una de las vacilaciones de Alfons&iacute;n en relaci&oacute;n a eso cuando afirma que dudaba de si las reformas eran una necesidad estructural o eran una imposici&oacute;n de los centros de poder.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Exactamente. En m&iacute; hab&iacute;a una convicci&oacute;n y por eso me mandaron, Juan Sourrouille me dijo anda a trabajar en el tema de la reforma del Estado. Pero no quiero hablar de m&iacute; porque el libro no habla de m&iacute;. El libro es un libro sobre Alfons&iacute;n. Alfons&iacute;n tiene, acordate de la dictadura fallida, por lo tanto el rechazo a las ideas reformistas, modernizantes que vienen del Norte digamos &iquest;no? Entonces Alfons&iacute;n, como era un hombre muy inteligente, empieza a construir su propia versi&oacute;n de la modernidad. Y para &eacute;l cuando pasa el tiempo y ya no es presidente &eacute;l dice: yo s&eacute; lo que era para m&iacute; el cambio estructural, el cambio estructural era el traslado de la Capital y el acuerdo con Brasil. En t&eacute;rminos de reforma del Estado era el traslado de la Capital. &iquest;Por qu&eacute;? Porque el traslado de la Capital iba a significar un Estado m&aacute;s frugal, m&aacute;s austero. &Eacute;l lo dice fuera del gobierno ya, dice uno de mis principales errores fue no haberme ido a Viedma a gobernar desde una carpa. Con lo cual estaba transmitiendo que era irse a Viedma, trasladar la capital y hacer del Estado un aparato mucho m&aacute;s austero que lo que fue. Y la segunda cosa es el acuerdo con Brasil que es la semilla del Mercosur.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una apertura a su manera.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es su versi&oacute;n de la apertura econ&oacute;mica, efectivamente. Una versi&oacute;n acotada de la apertura econ&oacute;mica. Pero entonces imagin&aacute;telo a Alfons&iacute;n, no es que lo dijera as&iacute;, imagin&aacute;telo a Alfons&iacute;n diciendo me hablan de reforma del Estado, yo tengo mi versi&oacute;n. Me hablan de apertura econ&oacute;mica, yo tengo mi versi&oacute;n. Me hablan de privatizaciones, y aqu&iacute; voy a poner un signo de interrogaci&oacute;n, yo tengo mi versi&oacute;n, &iquest;acaso no hizo Terragno una versi&oacute;n moderada, m&aacute;s socialdem&oacute;crata llam&eacute;mosla as&iacute;, de la reconversi&oacute;n del aparato de las empresas p&uacute;blicas? Entonces &eacute;l tiene como cierto bagaje, como que si lo sent&aacute;ramos all&iacute; hoy &eacute;l dir&iacute;a: qui&eacute;n dijo que yo no ten&iacute;a una idea reformista. Despu&eacute;s vos tendr&aacute;s tu propia idea acerca de esa reforma. Despu&eacute;s de Menem eso queda completamente opacado frente a una especie de envi&oacute;n al que &eacute;l califica todo el tiempo de neoliberal. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&Eacute;l termina su vida siendo fiel de alguna forma a esas ideas, &iquest;verdad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Notablemente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vuelve un poco al Alfons&iacute;n de los 60...</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero no es igual que el de los 60 cuando termina el gobierno y cuando sigue. &Eacute;l trata de adaptar al mundo nuevo unas ideas a las que &eacute;l no quiere renunciar. Lo que &eacute;l s&iacute; es un socialdem&oacute;crata de los 60. Porque a &eacute;l no le gusta la reconversi&oacute;n de la socialdemocracia a una posici&oacute;n m&aacute;s liberal.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su diferencia con Felipe Gonz&aacute;lez.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y ni que hablar cuando m&aacute;s adelante descubre a Tony Blair y a la tercera v&iacute;a y todas esas cosas. Yo entr&eacute; a la biblioteca de Alfons&iacute;n poco antes de que la embalaran. En la calle Santa Fe. Y el libro de la tercera v&iacute;a [<em>La tercera v&iacute;a</em>, de Anthony Giddens] que da origen a Tony Blair es un libro subrayado de tal modo que vos te das cuenta que es un subrayado furioso. Est&aacute; pele&aacute;ndose con los libros. &Eacute;l es un socialdem&oacute;crata m&aacute;s de otro estilo, un socialdem&oacute;crata Olof Palme si quer&eacute;s.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Raúl Alfonsín y su biblioteca.                            </span>
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        <strong>&iquest;D&oacute;nde est&aacute;n las ideas de Alfons&iacute;n en Argentina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Dejame ir a uno de mis grandes amores que es el f&uacute;tbol. Y yo digo una cosa que mucha gente, a la mayor parte de la que se la digo no le gusta. Y no s&eacute; si me va a terminar gustando a m&iacute; con el tiempo quiero decir. Una vez le preguntaron a Macaya M&aacute;rquez, &iquest;Qu&eacute; es Racing para usted?. Creo que en un reportaje de la vieja revista <em>El Gr&aacute;fico</em>. No me acuerdo bien. Qu&eacute; es Racing para usted. Y Macaya M&aacute;rquez contest&oacute; &ldquo;Una nostalgia&rdquo;. Cuando Susana escribe en el pr&oacute;logo &ldquo;Alfons&iacute;n entra en la historia&rdquo;, cuando alguien dice de un dirigente pol&iacute;tico que est&aacute; entrando en la historia lo que de alguna manera quiere decir es que no tratemos de forzar su integraci&oacute;n al presente. No es una palanca para la pol&iacute;tica del presente salvo en una cosa, salvo en la lecci&oacute;n de tener un norte, tener un proyecto, no abandonarlo, no ceder de &eacute;l frente a la opini&oacute;n p&uacute;blica si la opini&oacute;n p&uacute;blica te abandona. Mantenerlo, no leer encuestas o leer encuestas pero esas encuestas no van a cambiar mi propia opini&oacute;n. Tener la pedagog&iacute;a pol&iacute;tica como centro de tu acci&oacute;n. Digo para decir algo que no existe hoy. Tener la pedagog&iacute;a pol&iacute;tica como centro de tu acci&oacute;n. Esas son las cosas que yo rescatar&iacute;a de &eacute;l. No contenidos concretos de pol&iacute;tica p&uacute;blica. Como contenidos concretos de pol&iacute;tica p&uacute;blica Alfons&iacute;n est&aacute; en la historia. Digo, hablemos de su &eacute;poca. &Eacute;l no s&eacute; qu&eacute; dir&iacute;a, digo, qu&eacute; dir&iacute;a hoy sobre Juntos por el Cambio no tengo la menor idea. Es un contrafactual en el que no me quiero meter. Yo ayer contestaba en otra entrevista que si me preguntan sobre contrafactuales yo contesto con otro contrafactual. &iquest;Si Evita viviera ser&iacute;a montonera? (Risas). No s&eacute;. No s&eacute; qu&eacute; ser&iacute;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Yo creo que este país necesita de una ingeniería política y económica de una enorme complejidad que tenga la moderación como centro, es decir, no lesionar más el cuerpo herido de la sociedad argentina </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ve el presente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con el pecado del intelectual que elige el escepticismo (risas). Estoy esc&eacute;ptico, casi hasta podr&iacute;amos construir un argumento mentalmente entre nosotros, un argumento que se parezca a aquel del que yo hablaba cuando dec&iacute;a ese choque entre herencia y aspiraciones. Yo lo que veo es, primero, a un gobierno sin respuestas y que por lo tanto no s&eacute; si va a ser una opci&oacute;n competitiva en las elecciones de 2023. Y veo a una oposici&oacute;n en la que la idea que predomina es invitar a la sociedad a una traves&iacute;a del desierto con las cantimploras vac&iacute;as despu&eacute;s de 10 a&ntilde;os de estancamiento y ca&iacute;da de los salarios reales aun con un gobierno peronista, el actual, que no logra recuperar el salario. Entonces, veo en la oposici&oacute;n la invitaci&oacute;n a m&aacute;s de lo mismo despu&eacute;s de una d&eacute;cada de esto. Yo le temo mucho a ese ejercicio si ese ejercicio llega a la presidencia con las caracter&iacute;sticas de hoy. El gobierno es un anacronismo. Anacronismo, esto es un intento de repetir el peronismo de los 40 y de los 50 en una &eacute;poca en que ya no puede ser repetido. La oposici&oacute;n es la invitaci&oacute;n a una aventura en extremo peligrosa para el sistema pol&iacute;tico. Yo espero que en esa oposici&oacute;n haya un cambio hacia la sensatez y el sentimiento. Esto es, la sensatez quiere decir el centro. El sentimiento quiere decir la empat&iacute;a con los que han quedado a la intemperie y que me parece que es tratado en general en la Argentina desde la oposici&oacute;n con una gran superficialidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Veo un gobierno sin respuestas y que por lo tanto no sé si va a ser una opción competitiva en las elecciones de 2023. Y veo a una oposición en la que la idea que predomina es invitar a la sociedad a una travesía del desierto con las cantimploras vacías</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Y cu&aacute;l es la diagonal entre ese anacronismo&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nombres no le voy a poner.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mi pregunta est&aacute; dirigida al economista.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Soy un hu&eacute;rfano, no s&eacute;.  Si tu pregunta alude a un liderazgo pol&iacute;tico que nos lleve a la audacia de la moderaci&oacute;n, me gustar&iacute;a llamarla as&iacute;, porque hoy es audaz ser moderado, si me preguntas por un l&iacute;der pol&iacute;tico que encarne la audacia de la moderaci&oacute;n mi respuesta es no lo encuentro. Y como yo creo que este pa&iacute;s necesita de una ingenier&iacute;a pol&iacute;tica y econ&oacute;mica de una enorme complejidad que tenga la moderaci&oacute;n como centro, es decir, no lesionar m&aacute;s el cuerpo herido de la sociedad argentina, yo digo yo estoy afuera. Estoy en las m&aacute;rgenes del debate econ&oacute;mico actual.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Walter Curia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/entrevista-pablo-gerchunoff-historia-democracia-argentina_1_9625558.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Oct 2022 03:02:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["La resistencia de esta democracia que ha dado tan poco a la sociedad se debe a su fundamento inicial ético extraordinario"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Raúl Alfonsín,Pablo Gerchunoff,Democracia]]></media:keywords>
    </item>
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