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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Nostalgia]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/nostalgia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Nostalgia]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Nos volvimos más nostálgicos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/volvimos-nostalgicos_129_12269721.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2a39dc4f-d741-49b6-9d17-1786552dbb1e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La nostalgia nos puede hacer gastar más, y las marcas, por supuesto, lo saben."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La nostalgia siempre formó parte de la cultura, pero hoy se intensifica: estamos rodeados de estéticas del pasado que nos brindan consuelo frente a un presente incierto.</p></div><p class="article-text">
        Las se&ntilde;ales de la nostalgia est&aacute;n por todas partes, un Cris Morena day hecho para festejar producciones de los &lsquo;90 o ferias retro con mu&ntilde;ecos y discos de hace un buen par de d&eacute;cadas. Pero, &iquest;siempre fue as&iacute; y estamos simplemente frente a un nuevo <em>revival</em>, o nos estamos volviendo m&aacute;s nost&aacute;lgicos?
    </p><p class="article-text">
        Traer cosas del pasado, como m&uacute;sica, ropa, pel&iacute;culas o comidas y mirarlas con cari&ntilde;o no es nada nuevo, hay ciclos constantes de apreciaci&oacute;n de lo que pas&oacute;. &ldquo;La industria cultural siempre fue nost&aacute;lgica y se revisita a s&iacute; misma&rdquo;, explica <strong>Ignacio Del Pizzo</strong>, investigador de la Universidad de Quilmes y autor del libro <em>Cultura Pop</em>. Pero hoy estamos rodeados de est&eacute;ticas de otras &eacute;pocas, y Pizzo se&ntilde;ala que pareciera haber algo m&aacute;s detr&aacute;s de esta tendencia en este momento &ldquo;La nostalgia est&aacute; de moda. En momentos en los que lo contempor&aacute;neo es una inc&oacute;gnita, nos aferramos m&aacute;s a cuestiones que nos remiten a momentos m&aacute;s confortables, m&aacute;s seguros, al pasado&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Un momento en que esto se vio muy claramente fue el inicio de la pandemia, momento incierto si los hay. Durante las primeras semanas, varios <a href="https://www.nature.com/articles/s41599-023-01614-0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">an&aacute;lisis</a> que se hicieron sobre la m&uacute;sica que escuch&aacute;bamos en Spotify encontraron un claro aumento de canciones de otras &eacute;pocas (la m&uacute;sica de los a&ntilde;os &lsquo;50 en <a href="https://newsroom.spotify.com/2020-04-14/spotify-listeners-are-getting-nostalgic-behavioral-science-writer-david-disalvo-and-cyndi-lauper-share-why/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">particular</a> tuvo un peak). Un intento de volver a momentos m&aacute;s seguros a trav&eacute;s de la m&uacute;sica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y no todo es siempre tan espont&aacute;neo. A nuestros <em>revivals</em> tambi&eacute;n los ayuda mucho que la nostalgia puede ser una gran herramienta de marketing. Una <a href="https://academic.oup.com/jcr/article-abstract/41/3/713/2907535?redirectedFrom=fulltext&amp;login=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> que se hizo sobre esto encontr&oacute; que cuando estamos en un modo nost&aacute;lgico tendemos a desprendernos m&aacute;s f&aacute;cilmente del dinero, nos importa menos. Uno de los experimentos que hicieron fue mostrarles a dos grupos de personas una publicidad para un producto de Kodak. En un caso la publicidad se enfocaba en recordar momentos del pasado, para generar nostalgia, en el otro en c&oacute;mo crear recuerdos para el futuro. Cuando despu&eacute;s le preguntaban cu&aacute;nto estar&iacute;an dispuestos a pagar, los que estaban en modo nost&aacute;lgico tend&iacute;an a dar n&uacute;meros m&aacute;s altos. La nostalgia nos puede hacer gastar m&aacute;s, y las marcas, por supuesto, lo saben.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La nostalgia siempre ha sido una de las opciones de marketing&rdquo;, explica <strong>Mariela Moculsky</strong>, CEO y fundadora de Trendsity, una consultora de investigaci&oacute;n de mercado. Moculsky se&ntilde;ala que, aunque no es nuevo, hoy se ve muy claramente el uso de la nostalgia por parte de las marcas. &ldquo;En otros momentos quiz&aacute;s se apelaba a la ciencia ficci&oacute;n o a otras ideas del futuro. Por supuesto hoy tambi&eacute;n hay un poco de eso, pero ahora se ve mucho una idea de volver al pasado en todo tipo de cosas, como alimentos, juguetes y ropa. Hay una idea de volver a algo conocido que nos de un anclaje&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otro factor que puede influir en que veamos m&aacute;s nostalgia alrededor es que los ciclos para que las cosas vuelvan parecen estarse acortando. Lo <a href="https://www.bbc.com/worklife/article/20231215-nostalgia-marketing-is-powerful-nowstalgia-might-be-even-more-compelling" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s com&uacute;n</a> es que los ciclos duren alrededor de 20 o 30 a&ntilde;os. En general, es el tiempo para que una generaci&oacute;n crezca, empiece a extra&ntilde;ar cosas de su infancia o adolescencia y tenga poder adquisitivo para consumir las cosas que se la recuerden. Pero es posible que los cambios en la manera en la que consumimos contenidos a trav&eacute;s de las redes sociales, m&aacute;s contenidos de manera m&aacute;s intensa y m&aacute;s r&aacute;pida, est&eacute; impactando en esos ciclos. Lo que antes necesitaba 30 a&ntilde;os para volver, hoy quiz&aacute;s lo hace en 5 o 10. Todo es m&aacute;s r&aacute;pido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta forma de pensar la nostalgia, como un recuerdo idealizado transformado en consumo cultural, le ser&iacute;a muy ajena a las primeras manifestaciones de la nostalgia. La palabra fue <a href="https://theconversation.com/nostalgia-hasnt-always-been-a-tool-for-manipulating-our-emotions-it-was-once-a-medical-condition-226431" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">creada</a> por un m&eacute;dico suizo a fines del 1600, que observ&oacute; que los soldados, cuando estaban en otro pa&iacute;s lejos de su casa, a veces comenzaban a mostrar ciertos s&iacute;ntomas como palpitaciones, letargo y falta de apetito. Lo consider&oacute; una enfermedad y empezaron a buscar curas, que inclu&iacute;an usar sanguijuelas para sacarte la nostalgia. Tambi&eacute;n prohib&iacute;an que se cantaran canciones del pa&iacute;s originario para que otros no se contagien. Y la idea de que era una enfermedad a tratar se mantuvo por un buen par de siglos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy sabemos que la nostalgia no s&oacute;lo no es una enfermedad, sino que puede tener <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2352250X22002664#bib13" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muchos aspectos</a> positivos. La emoci&oacute;n suele estar asociada a conexiones sociales, y justamente por eso puede reforzar nuestra sensaci&oacute;n de pertenencia. Recordar momentos lindos nos puede hacer sentir muy bien, aunque la idealizaci&oacute;n del pasado trae sus contras, especialmente a nivel social. Los discursos que buscan revivir un pasado mejor, muchas veces omiten parte de la historia para idealizar momentos que estuvieron lejos de ser id&iacute;licos, y eso puede tener consecuencias. Tal como el marketing puede usar la nostalgia para manipularnos y hacernos comprar cosas, los <a href="https://theconversation.com/nostalgia-in-politics-pan-european-study-sheds-light-on-how-and-why-parties-appeal-to-the-past-in-their-election-campaigns-216494" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">discursos pol&iacute;ticos</a> pueden traer estas reversiones del pasado para tratar de convencernos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Buscar confort en el pasado, en tiempos que recordamos o imaginamos m&aacute;s simples o mejores, puede ser una buena manera de lidiar con momentos complicados. Conectar con una sensaci&oacute;n agradable, traer cosas lindas del pasado. Estamos en medio de tiempos bastante inciertos en cuanto la tecnolog&iacute;a, la pol&iacute;tica y las relaciones sociales, entre tantas otras cosas, y parece l&oacute;gico que se vuelva m&aacute;s fuerte la mirada hacia atr&aacute;s. Mientras sepamos que en el proceso estamos idealizando un poco y no creamos que todo realmente era perfecto, podemos relajarnos y disfrutar de cuidar a nuestro Tamagotchi.
    </p><p class="article-text">
        <em>OS&nbsp;</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olivia Sohr]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/volvimos-nostalgicos_129_12269721.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 May 2025 09:42:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Nostalgia,Vintage,Pop]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Este fin de semana es Autoclásica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autos-transporte-y-movilidad/semana-autoclasica_1_10587128.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/15d7bd68-2a18-4ee3-98e9-d53a7f045cef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Este fin de semana es Autoclásica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La tradicional exposición de autos clásicos al aire libre se realizará desde el 12 al 16 de octubre en el Hipódromo de San Isidro</p></div><p class="article-text">
        Autocl&aacute;sica, el mayor festival de autos y motos cl&aacute;sicos de Sudam&eacute;rica, tendr&aacute; lugar los d&iacute;as <strong>12, 13, 14, 15 y 16 de octubre, de 10 a 18 hs., en el tradicional predio del Hip&oacute;dromo de San Isidro</strong>. Por primera vez en su historia, la exposici&oacute;n se extender&aacute; a lo largo de 5 d&iacute;as, aprovechando el feriado del lunes 16. 
    </p><p class="article-text">
        Esta ser&aacute; la <strong>vig&eacute;sima edici&oacute;n del evento</strong> organizado por el Club de Autos Cl&aacute;sicos de Argentina, y se espera la participaci&oacute;n de m&aacute;s de 1.100 veh&iacute;culos de todo tipo: autos, motos, embarcaciones, aeronaves y veh&iacute;culos militares. Habr&aacute; desde joyas con valor millonario en d&oacute;lares, hasta mucho m&aacute;s modestos autos nacionales de anta&ntilde;o.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Clásicos nacionales, siempre presentes en Autoclásica.                            </span>
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        Entre otras actividades programadas, se destacan la celebraci&oacute;n del 120&deg; aniversario de Ford, los 110 a&ntilde;os de Aston Martin, el 75&deg; aniversario de Porsche, el 70&deg; aniversario del Chevrolet Corvette y los 60 a&ntilde;os de Lamborghini. Y por el lado de las motos, los 100 a&ntilde;os de BMW Motorrad y los 120 a&ntilde;os de Harley-Davidson. Tambi&eacute;n habr&aacute; bandas en vivo, concursos de elegancia y el cl&aacute;sico &lsquo;Autojumble&ldquo;, una especie de mercado de pulgas donde se pueden encontrar todo tipo de repuestos, curiosidades y <em>memorabilia</em> de autos antiguos.
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                El Autojumble, donde se puede encontrar de todo vinculado a los vehículos.                            </span>
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        Autocl&aacute;sica es una cita esperada con emoci&oacute;n por los amantes de los autos y las motos, pero no es necesario ser &ldquo;fierrero&rdquo; para disfrutar de la exposici&oacute;n. <strong>De hecho es un excelente paseo de fin de semana, ideal para la familia y los chicos</strong>. A los m&aacute;s grandes, siempre nos despierta el bichito de la nostalgia, porque indefectiblemente muchos de los autos expuestos son una conexi&oacute;n con un pasado que vivimos. Y a los m&aacute;s chicos, no hay manera de que no les genere entusiasmo, porque esas m&aacute;quinas, ya sean m&aacute;s o menos viejas, siempre despiertan fascinaci&oacute;n. En el mejor de los casos, hasta se puede producir una hermosa conexi&oacute;n intergeneracional a trav&eacute;s de los autos: los autitos de colecci&oacute;n con los que jugaban los padres, materializados a escala real a la vista de sus hijos. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que no va a hacer tan felices a los visitantes es el <strong>precio de la entrada: son $$9.000</strong>, m&aacute;s $4.000 si se quiere dejar el auto en el estacionamiento dispuesto por la organizaci&oacute;n. Y para comer algo dentro del predio, los precios suelen ser de Primer Mundo. La buena es que los menores de 12 a&ntilde;os entran gratis (y lo mismo corre para discapacitados). Y la otra buena &ndash;que ser&aacute; una sorpresa para los <em>habitu&eacute;s</em>&ndash;, es que el clima parece que ser&aacute; excelente durante todo el fin de semana. Tal vez este a&ntilde;o se rompa la tradici&oacute;n de la lluvia, que siempre se hace presente durante Autocl&aacute;sica.&nbsp;
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                El fabuloso Bugatti Type 57 de 1935 que fue elegido mejor auto en 2022.                            </span>
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        <em>RT</em>
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      <dc:creator><![CDATA[Renato Tarditti]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autos-transporte-y-movilidad/semana-autoclasica_1_10587128.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Oct 2023 14:59:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Este fin de semana es Autoclásica]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[El día de la madre, pero al revés]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tamara-tenenbaum-dia-de-la-madre_129_9627091.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bdcd4460-dee5-41f5-ac2c-d93fd7e36bc3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En contra de la nostalgia y la idea de las infancias intrínsecamente felices, Tamara Tenenbaum escribe pensando en el día de la madre: ser hija es tener una deuda impagable, ser la destinataria eterna de un amor imposible de corresponder.</p></div><p class="article-text">
        Hace unos meses escrib&iacute;, para una compilaci&oacute;n que hoy circula bajo el t&iacute;tulo<em> El libro de las diatribas</em>, un ensayito contra la nostalgia. Casi nunca pienso en textos que ya escrib&iacute;; si no fuera porque los publico, o porque tengo que compartirlos en una lectura, o porque la gente me los comenta y comparte extractos en Instagram ni volver&iacute;a a pensar en ellos. Siempre representan versiones de m&iacute; en las que ya no me reconozco y con las que ni siquiera estoy de acuerdo, una colecci&oacute;n de chicas que desprecio y a las que les faltaba entender esa cosa clave sobre la literatura o sobre la vida que entend&iacute; la semana pasada. Pero bueno, efectivamente sali&oacute; <em>El libro de las diatribas</em> y algunas personas me etiquetaron en Instagram y tuve que volver a pensar en el tema, en una de las causas innobles que vengo sosteniendo desde que empec&eacute; a escribir y que es la cruzada contra la nostalgia, contra la idea de que todo tiempo por pasado fue mejor y sobre todo &mdash;sobre todo&mdash; <strong>contra la idea de que la infancia es un mundo intr&iacute;nsecamente feliz.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En estas cosas para m&iacute; no se trata de la verdad, sino de la g&eacute;nesis: el modo en que se forman las creencias y por qu&eacute; participamos de ellas o no. En el texto que sale en el libro argumento, entre otras ideas que son menos claras hasta para m&iacute;, a favor de una tesis bastante obvia: en el mundo moderno, el mundo donde los ni&ntilde;os ya casi no se enferman con gravedad y los padres no mueren en la guerra, la mayor&iacute;a de los chicos de la clase media tienen infancias pl&aacute;cidas. Esos chicos de clase media son los que despu&eacute;s crecen y producen y aman pel&iacute;culas de superh&eacute;roes y series ochentosas, pastiches homenaje a esa vida que extra&ntilde;an. Yo podr&iacute;a ser de esos chicos de clase media, pero perd&iacute; a mi pap&aacute; y nac&iacute; en una comunidad muy estricta, as&iacute; que no tengo nada que extra&ntilde;ar. Todo eso es cierto, y no es una explicaci&oacute;n mala, pero ahora que la releo en las capturas de Instagram de otras personas pienso que tambi&eacute;n es insuficiente; m&aacute;s all&aacute; de las cosas que no pasan, hay cosas que una simplemente trae, hay cosas que una simplemente es. Mis hermanas, por ejemplo, que tuvieron infancias muy parecidas a las m&iacute;as, amaban ser ni&ntilde;as: yo lo recuerdo. La &uacute;nica que no pod&iacute;a esperar para crecer era yo. Me encontr&eacute;, de grande, con otras personas que sin haber tenido historias parecidas a la que yo tengo hab&iacute;an sentido a la infancia como una c&aacute;rcel; hay un tipo de temperamento que es as&iacute;, seguro hay una explicaci&oacute;n astrol&oacute;gica y una explicaci&oacute;n ayurv&eacute;dica y alguna otra psicoanal&iacute;tica, pero se diga lo que se diga, existimos esas personas que odiamos profundamente la subjetividad de ser ni&ntilde;o, que te traten como ni&ntilde;o, que te lleven, que te cuiden.
    </p><p class="article-text">
        Pienso en esto porque esta columna va a salir el d&iacute;a de la madre, y lo pienso tambi&eacute;n porque hoy fui a ver <em><strong>Familia No Tipo y la nube maligna</strong></em>, la obra para ni&ntilde;es que hicieron en el Cervantes <strong>Mariana Chaud</strong> y <strong>Gustavo Tarr&iacute;o</strong>. No s&eacute; si era la &uacute;nica adulta sin criaturas en la sala, me pareci&oacute; que hab&iacute;a m&aacute;s, pero aunque la obra efectivamente es excelente y disfrutable a cualquier edad hace a&ntilde;os que no iba a ver teatro infantil y hab&iacute;a olvidado todas sus convenciones: el aplauso r&iacute;tmico antes de que los actores salgan a escena, las interacciones con el p&uacute;blico, los bailecitos en el lugar, los padres que van ayudando a rememorar y reconstruir el relato en tiempo real. Es un recuerdo que ten&iacute;a enterrado, pero creo que ir a ver teatro para chicos era de las pocas cosas <em>para chicos</em> que me gustaba hacer. Los chicos no son tontos &mdash;a m&iacute; me encanta conversar con chicos, me encantan los chicos en general; es contraintuitivo pero muchas de las personas que odiamos nuestra propia ni&ntilde;ez y que no estamos tan seguras de desear maternar amamos pasar tiempo con ni&ntilde;os&mdash; y siento que yo detectaba, como detect&eacute; esta vez en el Cervantes, <strong>la diferencia sutil entre que te traten como ni&ntilde;o y que te traten como idiota</strong>. En el teatro, estoy recordando, siempre me sent&iacute; bien tratada. Hoy lo entiendo: actuar un infantil, con su histrionismo y su fisicalidad, es mucho m&aacute;s divertido que ponerse un jean y prenderse un cigarrillo en una tira o sonre&iacute;r en una publicidad de cerveza, o incluso actuar en alguna obra insulsa y pretendidamente emotiva. La gente que yo ve&iacute;a actuar de chica deb&iacute;a disfrutar mucho de lo que hac&iacute;a. Los relatos, tambi&eacute;n, eran m&aacute;s complejos de lo que podr&iacute;a pensarse: la obra de Chaud, por ejemplo, igual que muchas obras que vi cuando era chica, va m&aacute;s por cuadros que con una estructura narrativa cl&aacute;sica de introducci&oacute;n/nudo/desenlace. Los chicos no tienen prejuicios tem&aacute;ticos ni est&eacute;ticos, y no reclaman formatos perimidos: la mayor&iacute;a de las series que vemos &ldquo;los adultos&rdquo; son m&aacute;s infantiles en sus formas de narrar que las cosas que ven los chicos en el teatro. Traigo a la memoria, tambi&eacute;n, los pocos libros para chicos que me gustaba leer, y me acuerdo de mi favorito, el menos convencional de todos, que todav&iacute;a me parece una obra maestra de la vanguardia: <em><strong>Hay que ense&ntilde;arle a tejer al gato</strong></em>, de <strong>Ema Wolf</strong>. Era literal eso que dice su t&iacute;tulo: un manual de instrucciones para ense&ntilde;arle a tejer al gato. Ten&iacute;a unos dibujitos preciosos y advertencias como que si ten&iacute;as un gato de angora era importante elegir una lana que no fuera de angora o al menos no fuera del mismo color del gato, para no confundirse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Llor&eacute; en la obra de Mariana y Gustavo, en una parte, cuando cantan entera la canci&oacute;n de la familia no tipo, la familia cuir de la que no hay necesidad de huir. <strong>Hay una cr&iacute;tica muy fina en la obra a la familia tipo endog&aacute;mica, la que no deja entrar a las cosas nuevas.</strong> Hace poco mi mam&aacute; me dijo que desde que dej&oacute; de ser una persona desconfiada, una persona que siente que los desconocidos siempre est&aacute;n dispuestos a hacerle da&ntilde;o &mdash;un rasgo de muchos adultos cercanos que odio desde chica, y que en confianza llamo <em>la subjetividad del jud&iacute;o miedoso</em>&mdash; su vida mejor&oacute; much&iacute;simo. Me emocion&oacute; eso, que dejara caer eso que siempre odi&eacute; de la vida familiar, eso que me la hac&iacute;a tan profundamente insoportable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me qued&eacute; pensando, otra vez, teniendo en cuenta este asunto del d&iacute;a de la madre, que parte de lo que nos deb&iacute;a angustiar de ni&ntilde;os a los que no nos sent&iacute;amos c&oacute;modos en ese estatuto era ser hijos, una condici&oacute;n con la que de hecho no termino nunca de amigarme. <strong>Pienso que ser hija es tener una deuda impagable, ser la destinataria eterna de un amor imposible de corresponder: </strong>si la mayor&iacute;a de la gente que tiene hijos dice que es descubrir un amor incre&iacute;ble e incomparable es porque ese amor se siente como padre, y no como hijo. Casi nadie quiere a sus padres tanto como sus padres lo quieren a uno, ni siquiera quienes tenemos padres (o madre, en mi caso, nom&aacute;s) extraordinarios. Lo anoto, para alg&uacute;n texto futuro, porque no s&eacute; adonde me lleva todo esto, pero lo anoto: ser hija puede ser tan tortuoso como ser madre, aunque sea algo que se hace solo, que ya fue hecho, que ni siquiera hicimos nosotras. Anoto, tambi&eacute;n: esto debe tener alguna relaci&oacute;n con el pasado, con el futuro, con la orientaci&oacute;n temporal de los seres vivos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>TT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tamara-tenenbaum-dia-de-la-madre_129_9627091.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Oct 2022 03:02:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El día de la madre, pero al revés]]></media:title>
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