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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Trabajos de cuidado]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/trabajos-de-cuidado/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Trabajos de cuidado]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El cuidado: más allá del amor, un derecho humano aún pendiente de políticas efectivas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/cuidado-amor-derecho-humano-pendiente-politicas-efectivas_132_12706330.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/21595ca1-cf9e-466f-8432-9d99d6334c6b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1092112.jpg" width="3864" height="2174" alt="El cuidado: más allá del amor, un derecho humano aún pendiente de políticas efectivas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Corte Interamericana lo reconoció como derecho. Ocupa las agendas públicas de los países latinoamericanos, salvo la de Argentina. Acá, las políticas de cuidado son tierra arrasada. Una nueva ley de emergencia en cuidados podría convertirse en dique de contención. </p></div><p class="article-text">
        Mabel cuida. Se levanta a las 5.30, pone a calentar agua para el mate y mientras tanto carga el lavarropas, corta pan, lo tuesta, pela verduras para las viandas. Su orquesta de tareas dom&eacute;sticas empieza a sonar al alba y se silencia a la medianoche. Vive en la localidad de Villa Adelina, provincia de Buenos Aires, trabaja por las ma&ntilde;anas en el barrio porte&ntilde;o de Montserrat, donde limpia oficinas. Tiene una hora y media de viaje, primero toma el 140, despu&eacute;s el 17. Antes lleva a su hijo Lucas a la escuela, a la Juana Manso de Villa Adelina, y a la peque&ntilde;a Marisol la deja en lo de una vecina. Los cr&iacute;a sola desde que el padre se fue a trabajar a Uruguay. A veces &eacute;l manda algo de plata. A veces. Mabel entonces trabaja m&aacute;s horas. Por las tardes, cuida a una se&ntilde;ora de casi 80 a&ntilde;os en la zona de Villa Ballester, justo a dos cuadras de la iglesia de La Merced, donde la lleva a pasear.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mabel es una de las miles de mujeres jefas de hogar en Argentina, donde <strong>hay 1,6 millones de hogares monomarentales, lo que representa el 25% del total de hogares con ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes</strong>, seg&uacute;n datos de Fundar. A su vez, dos de cada tres de estos hogares monomarentales no perciben la cuota alimentaria, o la reciben de manera aleatoria (UNICEF).&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Cuidar es un trabajo</h2><p class="article-text">
        Como tantas otras mujeres, Mabel dedica su vida a cuidar, de forma remunerada y no remunerada. Limpiar, cocinar, lavar ropa, ba&ntilde;ar, llevar a la escuela, a turnos m&eacute;dicos, ayudar con las tareas escolares, dar medicamentos, acompa&ntilde;ar y contener emocionalmente: todas estas tareas implican trabajo y han sido hist&oacute;ricamente invisibilizadas. Se nos ense&ntilde;&oacute; que eran actividades realizadas por amor, amor de madres, amor abnegado, pero como dice la fil&oacute;sofa e historiadora Silvia Federici &ldquo;eso que llaman amor es trabajo no pago&rdquo;. Aunque haya amor, hay <strong>en el cuidado adem&aacute;s un trabajo imprescindible para el sostenimiento de la vida. Y lo hacen mayoritariamente las mujeres en el mundo entero sin obtener una remuneraci&oacute;n econ&oacute;mica a cambio: </strong>&ldquo;Es la base sobre la que se sostiene el capitalismo&rdquo;, explica Federici, autora de &lsquo;Calib&aacute;n y la bruja&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los movimientos feministas han logrado introducir la tem&aacute;tica de los cuidados en la agenda p&uacute;blica. La pandemia hizo lo suyo: cuando el mundo se detuvo, lo &uacute;nico que parec&iacute;a seguir girando, irremediablemente, era el disco rayado de los cuidados. Todas las actividades hab&iacute;an quedado suspendidas en el tiempo, salvo cocinar, limpiar, higienizarse. La rueda sinf&iacute;n de los cuidados nunca se detiene. Como Bill Murray en la pel&iacute;cula &lsquo;El d&iacute;a de la marmota&rsquo;, que se desespera ante el sonido perturbador de su despertador cada ma&ntilde;ana, que le anuncia el inicio del mismo acto rutinario, agobiante por lo reiterado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otra vez sopa, otra vez a cuidar.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Tiempo, bendito tesoro</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo, elaborada por el INDEC, podemos observar claramente que<strong> las mujeres argentinas invierten tres horas diarias m&aacute;s que los varones en trabajo no remunerado</strong>, y esto se traduce en menos tiempo para educarse, para generar ingresos, para descansar, socializar, ir al cine, leer. En definitiva, las mujeres tienen menor calidad de vida y menos autonom&iacute;a, lo que a su vez eventualmente limita sus posibilidades de salir de v&iacute;nculos violentos. Las mujeres, entonces, son m&aacute;s pobres, m&aacute;s dependientes, m&aacute;s sometidas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de las transformaciones culturales conquistadas por los movimientos feministas y de la diversidad, persiste fuertemente la divisi&oacute;n sexual del trabajo, que promueve tareas productivas fuera del hogar para los varones y tareas reproductivas dom&eacute;sticas para las mujeres. Valga como ejemplo que<strong> las trabajadoras de las casas particulares son el &uacute;ltimo eslab&oacute;n en el mercado laboral, el peor pago, el m&aacute;s informal y precario. Seg&uacute;n el Ministerio de Trabajo, 99,3% de este trabajo es realizado por mujeres.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las que cuentan con mayores recursos contratan a otras mujeres. Es lo que se conoce como feminizaci&oacute;n de los cuidados. Las pobres se ocupan de los cuidados de las ricas. Las pobres tambi&eacute;n cuidan a las pobres, en los comedores populares, en los barrios m&aacute;s vulnerables, en las organizaciones comunitarias. Las mujeres sostienen el mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la d&eacute;cada del 90 las feministas italianas consiguieron lo que se conoci&oacute; como la &ldquo;ley del tiempo&rdquo; y pudieron hablar de la injusticia en el uso del tiempo. Treinta a&ntilde;os despu&eacute;s, las feministas argentinas lograron otro hito hist&oacute;rico: <strong>la Corte Interamericana de Derechos Humanos declar&oacute; al cuidado como un derecho humano, y por lo tanto los Estados tienen la obligaci&oacute;n de garantizarlo.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>El cuidado ya no es invisible: ahora es un derecho humano&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En enero de 2023, Argentina hab&iacute;a presentado en la Corte Interamericana de Derechos Humanos una solicitud de opini&oacute;n consultiva sobre&nbsp;&ldquo;el contenido y el alcance del derecho al cuidado y su interrelaci&oacute;n con otros derechos&rdquo;. La respuesta lleg&oacute; en agosto de 2025. Fue contundente: reconoci&oacute; por primera vez que el cuidado es un derecho humano. Esto significa que todas las personas tenemos derecho a recibir y brindar cuidados, y tambi&eacute;n al autocuidado.<strong>&nbsp;No es un privilegio ni es un asunto privado</strong>, todas las personas necesitamos recibir cuidados en alguna etapa de nuestra vida, y el Estado <em>debe</em> garantizarlo.
    </p><p class="article-text">
        Quienes cuidan tienen que tener derechos laborales, los Estados deben cuidar a quienes cuidan. La Corte dijo algo m&aacute;s: <strong>la distribuci&oacute;n desigual del trabajo de cuidado es una forma de discriminaci&oacute;n estructural de g&eacute;nero</strong>, que tiene consecuencias concretas en la vida de las mujeres, como la pobreza, la dificultad de acceso al trabajo remunerado y de calidad, a la educaci&oacute;n y a una jubilaci&oacute;n digna. Los Estados deben reconocer esas desigualdades y generar herramientas para garantizar el acceso al cuidado en tanto derecho humano. Fue clara la Corte: es hora de compartir los cuidados entre las familias, la comunidad, el mercado y los Estados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El cuidado es un derecho y es un asunto colectivo.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Quiero tiempo no enjaulado&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Ya lo dec&iacute;a Mar&iacute;a Elena Walsh en la &lsquo;Marcha de Os&iacute;as&rsquo;, all&aacute; en 1966: queremos tiempo no apurado, no enjaulado, tiempo de jugar, de gozar, estudiar, viajar, pensar, leer, so&ntilde;ar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres del Partido Comunista Italiano fueron pioneras: en el a&ntilde;o 1990 presentaron un proyecto que se llam&oacute; &ldquo;Ley de los Tiempos&rdquo;, en el que <strong>planteaban que la gesti&oacute;n del tiempo era un problema pol&iacute;tico.</strong> La iniciativa cuestion&oacute; el reparto sexista del tiempo y plante&oacute; una reivindicaci&oacute;n fundamental: un <strong>tiempo para vivir</strong>. Las feministas italianas tomaron la delantera: el art&iacute;culo 1 de la ley reconoc&iacute;a el&nbsp;derecho de toda persona a prestar y recibir cuidados y a disponer de recursos y de tiempo para ello. Algo similar a lo que declar&oacute; la Corte Interamericana de Derechos Humanos este 2025.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El proyecto de las italianas inclu&iacute;a un art&iacute;culo sobre el tiempo en la ciudad: dec&iacute;a que los horarios comerciales, bancarios, de oficinas p&uacute;blicas, escolares eran incompatibles con el horario del empleo remunerado y que eso exig&iacute;a que alguien, l&eacute;ase las mujeres, renunciaran a su propio tiempo. Propon&iacute;a que los Estados crearan planes para ordenar los tiempos de la ciudad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Roma entonces&nbsp;reorden&oacute; los ritmos urbanos. &ldquo;Estuve ah&iacute; en ese momento. Vi los cambios en el sistema de transporte romano, la creaci&oacute;n de clubes de mujeres, el doble horario de la oferta educativa. Empezaban a tocar una nueva m&uacute;sica las italianas feministas&rdquo;, recuerda con emoci&oacute;n la soci&oacute;loga y pionera en temas de cuidados Virginia Franganillo.
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            <span class="title">
                Virginia Franganillo, socióloga y pionera en materia de cuidados: “Estamos en una profunda regresión, peleando contra el hambre. Pero hemos logrado algo: concientizar sobre el cuidado como un trabajo”                            </span>
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        <strong>&ldquo;Si los varones no cambian, cambiemos las ciudades&rdquo;,</strong> dec&iacute;an las italianas. Lograron que se sancionara parte del proyecto de ley. As&iacute; pusieron el tema sobre las mesas italianas, lo colaron en los debates intelectuales y crearon herramientas para medir el uso del tiempo. Su lucha reson&oacute; en otros pa&iacute;ses de Europa, y tambi&eacute;n en Am&eacute;rica Latina, donde hoy las feministas lideran la discusi&oacute;n p&uacute;blica sobre el tiempo de los cuidados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En los 60 discut&iacute;amos sobre la divisi&oacute;n sexual del trabajo. Militantes y acad&eacute;micas argentinas debatimos sobre cuidados durante veinte a&ntilde;os, pero no se hab&iacute;a logrado crear una pol&iacute;tica p&uacute;blica. A&ntilde;os despu&eacute;s, el gran espaldarazo fue el primer paro de mujeres&rdquo;, recuerda Franganillo. Era el 8 de marzo de 2017. Argentina daba a luz el primer Paro Internacional de Mujeres. &lsquo;Si nosotras paramos, se para el mundo&rsquo;: los cuidados salieron del cl&oacute;set dom&eacute;stico y fueron parte de los reclamos que ese d&iacute;a ocuparon las calles.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Y qui&eacute;n podr&aacute; cuidarnos?</h2><p class="article-text">
        El mundo cambi&oacute;: se extiende el promedio de vida. El envejecimiento poblacional implica que las personas viven m&aacute;s a&ntilde;os y que habr&aacute; mayor cantidad de personas adultas mayores que demandar&aacute;n cuidados. Adem&aacute;s, bajan las tasas de natalidad, por lo tanto habr&aacute; menos personas j&oacute;venes para cuidar a las mayores. A su vez, cambian los modelos de familia: a los tradicionales se suman los monomarentales, monoparentales, matrimonios igualitarios con y sin hijes, personas que viven solas, modelos que se arman y se desarman. Si hist&oacute;ricamente los cuidados eran asuntos familiares, dom&eacute;sticos, las nuevas formas de vida familiar contar&aacute;n con menos personas para brindar cuidados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Seg&uacute;n la Encuesta del Uso del Tiempo de 2002, en Argentina el 70% del cuidado de las personas mayores lo hacen las familias. Bueno, las mujeres de las familias.</strong> En el 30% restante, el cuidado lo gestionan personas externas (otros familiares, la comunidad, el mercado). Quienes pueden contratar servicios de cuidados remunerados en el mercado representan menos de 10% de los&nbsp;hogares, seg&uacute;n el &uacute;ltimo informe de Fundar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la medida en que la demanda de cuidados cambia m&aacute;s r&aacute;pido que la oferta de infraestructura y servicios, existe una sobrecarga de responsabilidades de cuidado en las familias. Bueno, en las mujeres de las familias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy los Estados se ven ante la necesidad de abordar los cuidados con pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. Es una oportunidad para el empleo y el desarrollo de las ciudades. <strong>Seg&uacute;n la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo (OIT), solo en Argentina la econom&iacute;a del cuidado podr&iacute;a crear alrededor de 1,8 millones de puestos de trabajo&nbsp;hacia 2030.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, Argentina ven&iacute;a avanzando a paso firme en el dise&ntilde;o de las pol&iacute;ticas de cuidados, a trav&eacute;s del Mapa Federal del Cuidado (un portal para localizar la oferta de espacios y servicios de cuidado y de formaci&oacute;n para personas cuidadoras), el Programa Casa Activa de acceso a complejos de vivienda colectiva para personas adultas mayores, el proyecto de ley presentado en el Poder Legislativo para crear un Sistema Integral de Cuidados, la mesa interministerial de cuidados, la creaci&oacute;n de 500 centros de Desarrollo Infantil de atenci&oacute;n integral para infancias hasta los 4 a&ntilde;os de edad, kits de lactancia, el Sello Igualar para generar espacios laborales m&aacute;s inclusivos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde la asunci&oacute;n de Milei en diciembre de 2023 el panorama es otro: de 50 pol&iacute;ticas de cuidado s&oacute;lo 3 quedan activas. Son datos del &uacute;ltimo informe de la Cocina de los Cuidados, un espacio intersectorial de monitoreo de las medidas gubernamentales en el campo de los cuidados, integrado por representantes de organizaciones sociales y de derechos humanos, sindicatos, iglesias, la academia, funcionarias y legisladoras de distintas fuerzas pol&iacute;ticas.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Cuidado descuidado</h2><p class="article-text">
        Algunos de los resultados del informe: 1,4 millones de personas adultas mayores quedaron por fuera de la cobertura de medicamentos de PAMI, ya no se distribuyen anticonceptivos, cunas para beb&eacute;s, equipamiento para maternidades, medicamentos para el embarazo, hierro para reci&eacute;n nacidos, se redujo a un tercio el presupuesto para cuidadoras comunitarias, se cerraron 50 Casas de Atenci&oacute;n y Acompa&ntilde;amiento Comunitario para personas con consumo problem&aacute;tico, que es una de las pocas herramientas de contenci&oacute;n para j&oacute;venes con problemas de consumo en los barrios populares.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Lucía Cirmi, economista y ex Subsecretaria de Igualdad en el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad. “Desarrollamos una batería de políticas con una escala muy por encima de lo que se manejaba en el resto de América Latina. Y lo desarmó el gobierno de Milei”"
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                Lucía Cirmi, economista y ex Subsecretaria de Igualdad en el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad. “Desarrollamos una batería de políticas con una escala muy por encima de lo que se manejaba en el resto de América Latina. Y lo desarmó el gobierno de Milei”                            </span>
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        &ldquo;En el gobierno anterior hab&iacute;amos creado programas ejemplares para el resto de la regi&oacute;n -explica Luc&iacute;a Cirmi, Economista y ex Subsecretaria de Igualdad en el Ministerio de las Mujeres, G&eacute;neros y Diversidad-. Desarrollamos una bater&iacute;a de pol&iacute;ticas con una escala muy por encima de lo que se manejaba en el resto de Am&eacute;rica Latina. Por ejemplo, el Mapa Federal de los Cuidados despu&eacute;s se replic&oacute; en Colombia, Brasil y Chile. El programa Registradas (creado para reducir la informalidad laboral en el sector de trabajadoras de casas particulares y promover su acceso y permanencia al empleo registrado), que alcanz&oacute; ac&aacute; a 43 mil mujeres, ten&iacute;a cuatro veces la cobertura de lo que tiene un programa similar en Chile. Nuestra pol&iacute;tica de vivienda activa y colectiva para personas adultas mayores fue la primera experiencia p&uacute;blica en Latinoam&eacute;rica. Todas pol&iacute;ticas que se replicaron en otros pa&iacute;ses y que desarm&oacute; el gobierno de Milei&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al menos nueve pa&iacute;ses latinoamericanos ya avanzaron en leyes integrales de cuidado y otros quince modificaron pol&iacute;ticas para ampliar sus sistemas (Cepal, 2025). Es la ant&iacute;tesis de Argentina: ac&aacute; se enfoc&oacute; el ajuste en las personas que cuidan y en quienes necesitan recibir cuidados, a quienes hunde en el abandono.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En agosto de este a&ntilde;o tuvo lugar la XVI Conferencia Regional sobre la Mujer de Am&eacute;rica Latina y el Caribe, organizada por la CEPAL, ONU Mujeres y el Gobierno de M&eacute;xico. El centro del debate: la sociedad del cuidado, un modelo que reconoce el cuidado como un derecho humano, un trabajo productivo y un pilar del bienestar social. En la conferencia se acord&oacute; una nueva hoja de ruta para los pr&oacute;ximos 10 a&ntilde;os a trav&eacute;s del &lsquo;Compromiso de Tlatelolco&rsquo;. <strong>El gobierno argentino no se present&oacute;. </strong>S&iacute; lo hizo la ministra de las Mujeres y Diversidad de la provincia de Buenos Aires, Estela D&iacute;az, que firm&oacute; un convenio bilateral con M&eacute;xico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Buenos Aires ha logrado sostener algunas pol&iacute;ticas de cuidados al margen de la motosierra nacional: obras de infraestructura para la primera infancia, el Plan Qunita de acompa&ntilde;amiento integral para madres y reci&eacute;n nacidos, el registro y formalizaci&oacute;n de trabajo de cuidadoras de personas adultas mayores.&nbsp;Las provincias de Chaco, Santa Cruz y Tierra del Fuego pudieron avanzar en proyectos para crear sistemas de cuidados. Tambi&eacute;n han sostenido algunas pol&iacute;ticas de cuidados La Pampa, La Rioja, Catamarca y Santa Fe.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es imposible mantener las pol&iacute;ticas nacionales que han sido desmanteladas; de todos modos, estamos sosteniendo programas locales como el Cuidar, y optamos por no visibilizar programas para evitar los castigos y as&iacute; protegerlos&rdquo;, explica Alicia Tate Rubio, Secretaria de Mujeres, G&eacute;nero y Diversidad de Santa Fe.&nbsp;
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                Alicia Tate Rubio, secretaria de Mujeres, Género y Diversidad de Santa Fe: “Es imposible mantener las políticas nacionales que han sido desmanteladas; de todos modos, estamos sosteniendo programas, y optamos por no visibilizar para evitar los castigos y así protegerlos&quot;                            </span>
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        Desde la Cocina de los Cuidados pensaron una estrategia: un proyecto de ley presentado a trav&eacute;s de la diputada M&oacute;nica Macha que pretende obligar al gobierno nacional a dar marcha atr&aacute;s en el desmantelamiento de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas declarando la emergencia en pol&iacute;ticas de cuidados. &ldquo;Pensamos no solo una pol&iacute;tica p&uacute;blica sino en construir un paradigma del cuidado, una perspectiva que transforme al Estado en un Estado que cuida. Para los feminismos es un tema de agenda muy actual y seguimos trabajando en medio de este contexto tan hostil&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos en una profunda regresi&oacute;n, peleando contra el hambre. Pero hemos logrado algo: concientizar sobre el cuidado como un trabajo. De esa no nos bajamos&rdquo;, dice Virginia Franganillo desde los pasillos de un hospital, mientras cuida a una amiga que est&aacute; atravesando una enfermedad grave. Sabe de cuidados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El discurso de odio contra la poblaci&oacute;n LGBTI+ que dio el presidente en Davos le rebot&oacute; como un bumerang: en febrero de este a&ntilde;o la Marcha Federal del Orgullo Antifascista y Antirracista se convirti&oacute; en una de las movilizaciones de resistencia m&aacute;s rotundas. Hoy, las embestidas contra las poblaciones que m&aacute;s necesitan ser cuidadas van delineando otro dique de resistencia ante la crueldad.&nbsp;
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                    alt="Mónica Macha, Diputada nacional: “Pensamos no solo una política pública sino en construir un paradigma del cuidado, una perspectiva que transforme al Estado en un Estado que cuida”"
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            <span class="title">
                Mónica Macha, Diputada nacional: “Pensamos no solo una política pública sino en construir un paradigma del cuidado, una perspectiva que transforme al Estado en un Estado que cuida”                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;&Eacute;chame tierra y ver&aacute;s c&oacute;mo florezco&rdquo;, dijo alguna vez Frida Kahlo, en rebeli&oacute;n ante el dolor y las injusticias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>MK / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Micaela Kamien]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/cuidado-amor-derecho-humano-pendiente-politicas-efectivas_132_12706330.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Oct 2025 03:07:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El cuidado: más allá del amor, un derecho humano aún pendiente de políticas efectivas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trabajos de cuidado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cuidar es un derecho humano?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/algo-en-comun/cuidar-derecho-humano_132_11779763.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/81e25183-f5ed-4b07-a5c8-49e83a51086c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No ocurre, pero el cuidado debería ser resuelto igualitariamente en los hogares y en la comunidad entre sus responsables."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los cuidados han atravesado la historia de la humanidad pero, hasta el momento, poco se había hecho para garantizarlos y distribuirlos. El Estado argentino impulsó una iniciativa clave en la Corte Interamericana de Derechos Humanos, pero luego volvió sobre sus palabras. 
</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Cuidar es un derecho humano? La respuesta es un rotundo s&iacute;. El 29 de octubre fue declarado como el D&iacute;a Internacional de los cuidados y apoyos por la Asamblea General de Naciones Unidas en 2023, con el objetivo de hacer visible a nivel global la relevancia que tienen. Fue el inicio de una decisi&oacute;n de instalar la importancia del trabajo de cuidado para la sostenibilidad de la vida, de la econom&iacute;a y del planeta. Tambi&eacute;n fue el inicio de un impulso y una promoci&oacute;n de las responsabilidades que tienen los Estados respecto a todo lo que implica cuidar a otras personas, resolver la vida cotidiana, de qu&eacute; manera las personas son cuidadas, c&oacute;mo se cuidan a ellas mismas y qu&eacute; apoyos resultan imprescindibles para favorecer el ejercicio de autonom&iacute;a de las personas con discapacidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde el inicio del sistema de protecci&oacute;n universal, con la Declaraci&oacute;n Universal de Derechos Humanos en 1948 en adelante, se establecieron compromisos claros al respecto. En cada Pacto y Tratado Internacional de derechos humanos, tanto del sistema de protecci&oacute;n de Naciones Unidas como en el Interamericano, encontramos disposiciones que obligan a los Estados a respetar, proteger y garantizar el derecho que tiene cada persona a vivir una vida digna y libre, que implica el derecho a cuidar, a ser cuidada y a ejercer su autocuidado.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los cuidados han atravesado la historia de la humanidad pero, hasta el momento, poco se hab&iacute;a hecho para garantizarlos y distribuirlos. Estas actividades fueron hist&oacute;ricamente asignadas a las mujeres en los hogares. El cambio de perspectiva implica la necesidad de que sean distribuidas en toda la sociedad, de manera justa y corresponsable. As&iacute;, el cuidado debe ser resuelto igualitariamente en los hogares y en la comunidad entre sus responsables, generando tambi&eacute;n los distintos apoyos para que las personas con discapacidad puedan ejercer su propio derecho al cuidado. El Estado debe garantizarlo no s&oacute;lo a trav&eacute;s de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, sino tambi&eacute;n instar al sector privado y los mercados a un ejercicio justo y corresponsable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con ese mandato, el <strong>Estado argentino solicit&oacute; a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) que esclarezca el alcance de las obligaciones en materia de cuidados, en enero de 2023. </strong>Este pedido, y su posterior admisibilidad, abri&oacute; un per&iacute;odo de debate que incluy&oacute; la presentaci&oacute;n de 130 escritos de amicus curiae con distintos argumentos a favor de su reconocimiento y una audiencia p&uacute;blica que se celebr&oacute; en marzo de 2024 para exponer los distintos argumentos frente a las y los magistrados de la Corte IDH. De ese proceso participaron ocho Estados de la regi&oacute;n (Colombia, Costa Rica, Chile, Ecuador, M&eacute;xico, Panam&aacute;, Paraguay y Uruguay); la Comisi&oacute;n Interamericana de Derechos Humanos; la Comisi&oacute;n Interamericana de Mujeres (CIM); organismos especializados de Naciones Unidas (CEPAL, ONU-Mujeres, ACNUDH, el Comit&eacute; y el Relator especial sobre los derechos de las personas con discapacidad); organismos de los ministerios p&uacute;blicos de varios pa&iacute;ses de la regi&oacute;n; universidades latinoamericanas y europeas; organizaciones de la sociedad civil, feministas, de las diversidades sexuales y de derechos humanos; colegios de magistrados/as, de abogados/as; y un amplio n&uacute;mero de personas interesadas en la agenda de cuidados.
    </p><p class="article-text">
        En general no suele ser tan alta la participaci&oacute;n en procesos similares en los que se han pedido opiniones consultivas de la Corte IDH, lo que muestra el inter&eacute;s que despierta el reconocimiento del derecho a cuidar, a ser cuidado y al autocuidado. Pero a&uacute;n m&aacute;s notable resulta la contundencia de los argumentos jur&iacute;dicos y pol&iacute;ticos que sostienen la necesidad de que la Corte IDH interprete con amplitud el derecho al cuidado como un derecho aut&oacute;nomo y de satisfacci&oacute;n inmediata, reforzando la agenda de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas hoy presentes en mayor o menor medida, en cada uno de los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n. En efecto, cerca de 15 pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina&nbsp; cuentan con pol&iacute;ticas de cuidados, sean los sistemas nacionales de cuidado, como el caso pionero de Uruguay, o experiencias locales como el sistema distrital de cuidados de Colombia, o diversas instancias en donde los Estados han avanzado en dise&ntilde;ar &ndash;o se encuentran haci&eacute;ndolo- estrategias en base a sus obligaciones de respetar, proteger y garantizar el derecho humano al cuidado.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La misma contundencia tuvo la representaci&oacute;n de Argentina, en tanto Estado solicitante, durante las audiencias llevadas a cabo en marzo de 2024 en San Jos&eacute; de Costa Rica, solicitando a la Corte IDH que defina est&aacute;ndares de cumplimiento. Sin embargo, <strong>pocos meses despu&eacute;s, la Rep&uacute;blica Argentina intent&oacute; desdecirse pidiendo a la Corte que interrumpa el proceso de debate y que retire el pedido de Opini&oacute;n Consultiva.</strong> Este pedido ha sido rechazado por unanimidad por el Tribunal, exponiendo el desconocimiento del gobierno actual del funcionamiento del sistema interamericano y su intenci&oacute;n de deslegitimar su rol a nivel regional.
    </p><p class="article-text">
        Nuevamente la contundencia de la agenda de cuidados como global y parte central de derechos humanos ha sido reafirmada por la Corte IDH que seguramente en pocos meses ofrecer&aacute; un conjunto de est&aacute;ndares y principios jur&iacute;dicos respecto al alcance del derecho a cuidar, a ser cuidados y al autocuidado y los sistemas de apoyos necesarios para su ejercicio. Confiamos nuevamente en la voluntad transformadora que tiene el sistema interamericano, que permitir&aacute; posicionar a la regi&oacute;n como pionera en garantizar el cuidado como trabajo y como derecho humano de cada persona. En un contexto en el que nos quieren volver a convencer de que la violencia de g&eacute;nero no existe y que el lugar natural que corresponde a las mujeres es solo el de las tareas del hogar, el D&iacute;a Internacional de los cuidados y apoyos&nbsp; es m&aacute;s relevante que nunca.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>La autora es socia fundadora y Presidenta del Equipo Latinoamericano de Justicia y G&eacute;nero (ELA)</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Pautassi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/algo-en-comun/cuidar-derecho-humano_132_11779763.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 31 Oct 2024 09:47:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Cuidar es un derecho humano?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cuidadores,Trabajos de cuidado,Tareas de cuidado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tareas de cuidado: América Latina da un paso adelante]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/algo-en-comun/tareas-cuidado-america-latina-da-paso-adelante_132_11233580.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/21595ca1-cf9e-466f-8432-9d99d6334c6b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1092112.jpg" width="3864" height="2174" alt="Tareas de cuidado: América Latina da un paso adelante"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Argentina presentó una  Opinión Consultiva a la Corte Interamericana de Derechos Humanos para que se fijenestándares de implementación, monitoreo y jurisprudencia para que se garantice  el derecho a cuidar, a ser cuidado y al autocuidado. En promedio, las mujeres de la región trabajan el doble del tiempo que los varones, especialmente en tareas de cuidado,.</p></div><p class="article-text">
        Cuando cuidamos hacemos esas tareas indispensables que posibilitan la vida de cada persona y el mantenimiento de la sociedad. Nos autocuidamos (nos alimentamos, higienizamos), cuidamos a otras personas (especialmente a quienes lo necesitan por su edad como ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes o personas mayores), generamos las precondiciones para cuidar (preparamos alimentos, limpiamos el hogar en com&uacute;n) y gestionamos la vida cotidiana (coordinamos horarios, traslados, citas a centros de salud). Estas tareas hist&oacute;ricamente fueron asumidas por las mujeres, sin remuneraci&oacute;n y sin que se valorara mucho el tiempo y esfuerzo que conllevan, con impacto directo en su organizaci&oacute;n econ&oacute;mica, social y pol&iacute;tica y sobre su autonom&iacute;a. As&iacute; se fue conformando una injusta divisi&oacute;n sexual del trabajo (productivo y de cuidado).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La definici&oacute;n del cuidado como trabajo fue parte de las contribuciones de robustas investigaciones feministas que demuestran que estas tareas producen valor econ&oacute;mico y contribuyen directamente al producto interno bruto de los pa&iacute;ses, entre 15 y 27 puntos en Am&eacute;rica Latina</strong>. En promedio, las mujeres de la regi&oacute;n trabajan el doble del tiempo que los varones, especialmente en tareas de cuidado, aunque no se reconocen en todo su aporte. A su vez, justamente como parte de esa injusta divisi&oacute;n sexual del trabajo, las mujeres generalmente tienen trabajos informales y precarizados, lo que genera que junto con los ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes sean las m&aacute;s afectadas por la pobreza.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En promedio, las mujeres de la región trabajan el doble del tiempo que los varones, especialmente en tareas de cuidado, aunque no se reconocen en todo su aporte</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>El cuidado no es s&oacute;lo un trabajo: el cuidado es un derecho.</strong> Hist&oacute;ricamente, las leyes regularon las diversas pr&aacute;cticas de cuidado al interior de las familias pero reproduciendo sesgos de g&eacute;nero. Un ejemplo fue la figura de la patria potestad, que en Argentina otorgaba a los varones el derecho de decidir sobre los hijos en com&uacute;n (elegir su nombre, definir su escolaridad, establecer el lugar de vivienda) hasta que fue modificada en 1985 para dar lugar a un derecho compartido entre ambos progenitores. Con la reforma posterior de 2015 se consolida un paradigma m&aacute;s igualitario en la regulaci&oacute;n del derecho civil bajo el concepto de responsabilidad parental.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El otro &aacute;mbito regulatorio por excelencia fue el derecho laboral y de la seguridad social. En un empleo formal, el tiempo (licencias), dinero (transferencias) e infraestructura (espacios de cuidado) tambi&eacute;n se destinan centralmente a las mujeres. En Argentina, bajo la Ley de Contrato de Trabajo los varones s&oacute;lo disponen de dos d&iacute;as de licencias por nacimiento de hijas o hijos, menos que por mudanza o d&iacute;as de estudio. Los esquemas de protecci&oacute;n social con los Programas de Transferencias Condicionadas de ingresos (PTCI) tambi&eacute;n vinculan la prestaci&oacute;n a una posici&oacute;n (madre, pobre, vulnerable). Es decir, cuando existen prestaciones reconocidas, el universo de aplicaci&oacute;n se concentra en las mujeres en su condici&oacute;n de madres, eludiendo las obligaciones de los varones como tambi&eacute;n las responsabilidades de otros actores a quienes corresponde proveer cuidados: el Estado, el sector privado y las organizaciones sociales y comunitarias que, junto a las familias, conforman el diamante del cuidado, como lo llama la literatura especializada.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Buscando sortear estos l&iacute;mites y luego de un proceso regional de identificaci&oacute;n de obligaciones ya existentes en Pactos y Tratados Internacionales, en enero de 2023, la Rep&uacute;blica Argentina elev&oacute; una solicitud de Opini&oacute;n Consultiva a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en la que recupera anteriores desarrollos y solicita al m&aacute;ximo Tribunal regional que se explaye sobre el alcance de las obligaciones de los Estados. Adem&aacute;s, solicita que se aclare bajo qu&eacute; est&aacute;ndares concretos debe respetarse, garantizarse y efectivizase el derecho a cuidar, a ser cuidado y al autocuidado. La Corte Interamericana de Derechos Humanos hizo lugar a esta solicitud y habilit&oacute; un proceso de participaci&oacute;n de lo que se conoce como &ldquo;amicus curiae&rdquo; (amigos y amigas del Tribunal) para que durante un plazo pudieran remitir documentos que ofrezcan argumentos, doctrina, interpretaci&oacute;n y evidencia emp&iacute;rica que resulten &uacute;tiles en la tarea encomendada a la Corte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el mes de noviembre, la Corte recibi&oacute; cerca de 130 escritos de <em>amicus</em> elaborados por gobiernos de la regi&oacute;n (Colombia, Costa Rica, Chile, Ecuador, M&eacute;xico, Panam&aacute;, Paraguay), organismos de los ministerios p&uacute;blicos de varios pa&iacute;ses, de la Comisi&oacute;n Interamericana de Derechos Humanos, de Mujeres (CIM), organismos especializados de Naciones Unidas (CEPAL; ONU-Mujeres, la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos), Universidades latinoamericanas y europeas, organizaciones de la sociedad civil, feministas y de derechos humanos, colegios de magistrados/as, de abogados/as y un amplio n&uacute;mero de personas interesadas en la agenda de cuidados.&nbsp; No es habitual que haya un flujo de esta magnitud de documentos elaborados para estos espacios, lo que muestra el inter&eacute;s que despierta esta agenda. La abrumadora mayor&iacute;a sostiene la necesidad de que la Corte interprete con amplitud el derecho al cuidado como un derecho aut&oacute;nomo y de satisfacci&oacute;n inmediata por parte de los pa&iacute;ses.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde ELA, convocamos a nivel regional y local a profesores/as de iberoam&eacute;rica, investigadores/as, defensores de derechos humanos, organizaciones feministas, personas destacadas por su accionar en la defensa de los derechos, magistrados/as, integrantes de comit&eacute;s de monitoreo internacional y ex comisionados/as de la CIDH, entre otros, para elaborar un <a href="https://ela.org.ar/novedades/derecho-al-cuidado-presentamos-un-amicus-ante-a-la-corte-idh/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">documento conjunto</a> que desarrolla con solvencia jur&iacute;dica los fundamentos del derecho a cuidar, a ser cuidado y al autocuidado, ofreciendo elementos vinculados a la fijaci&oacute;n de est&aacute;ndares de implementaci&oacute;n, monitoreo y jurisprudencia para acompa&ntilde;ar el proceso del m&aacute;ximo tribunal regional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace pocos d&iacute;as se llev&oacute; adelante en San Jos&eacute; de Costa Rica una serie de audiencias para escuchar los argumentos orales de quienes participaron en el proceso como amigos del tribunal. Con la participaci&oacute;n de 70 delegaciones, incluyendo la vicepresidenta de Colombia, Francia Marquez se llev&oacute; adelante una defensa profunda de la relevancia de los cuidados y su reconocimiento con derecho. La Rep&uacute;blica Argentina, como estado solicitante, reafirm&oacute; el valor de esta consulta y la necesidad de establecer con claridad obligaciones, comprometi&eacute;ndose en lo que respecta a garantizar y satisfacer el derecho a cuidar, ser cuidado y al autocuidado.
    </p><p class="article-text">
        Con la escucha respetuosa y atenta de las 7 juezas y jueces que integran la Corte Interamericana, se produjo un di&aacute;logo con las delegaciones presentes, con preguntas precisas y respuestas concretas sobre la relevancia del trabajo de cuidados y su reconocimiento como derecho de cada persona. Con claridad, definimos que no estamos ante un derecho emergente sino con un derecho que fue invisibilizado por casi un siglo, pero que las demandas sociales, pol&iacute;ticas y feministas han permitido su identificaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El proceso queda ahora en manos de la Corte. Cuando emita su Opini&oacute;n Consultiva 31 podr&aacute; marcar un cambio de agenda a nivel regional e internacional ya que reforzar&aacute; el car&aacute;cter pionero que ha tenido Am&eacute;rica Latina en reconocer y obligarse respecto a los cuidados.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se trata de un proceso que lejos de ser est&aacute;tico es parte de una agenda global de cuidados que debemos fortalecer y demandar respuestas institucionales urgentes para garantizar el reconocimiento, respeto y garant&iacute;as concretas para que cada persona pueda ejercer su derecho a cuidar, a ser cuidada y al autocuidado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>La autora es investigadora CONICET especialista en cuidados y presidenta de ELA.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Pautassi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/algo-en-comun/tareas-cuidado-america-latina-da-paso-adelante_132_11233580.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Mar 2024 09:08:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tareas de cuidado: América Latina da un paso adelante]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Perspectiva de género,Trabajos de cuidado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A pesar de los avances, la brecha salarial entre hombres y mujeres alcanzó un 26,3% en el tercer trimestre de 2022]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/pesar-avances-brecha-salarial-hombres-mujeres-alcanzo-26-3-tercer-trimestre-2022_1_9980451.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4faf1102-3b03-4f8c-b2f9-a30c4b3c3d22_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A pesar de los avances, la brecha salarial entre hombres y mujeres alcanzó un 26,3% en el tercer trimestre de 2022"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Así lo indica la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC. Santa Cruz, Chubut y la Provincia de Buenos Aires son las provincias con diferencias salariales más amplias entre ambos géneros.</p></div><p class="article-text">
        <strong>Las mujeres ganaron en promedio un 26,3% menos que los hombres</strong> en el tercer trimestre del 2022, de acuerdo a la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica y Censos (INDEC). El ingreso medio de las mujeres, durante ese per&iacute;odo, fue de $68.310, mientras que en el caso de los hombres, la cifra ascend&iacute;a a $92.655.
    </p><p class="article-text">
        Del total de 24 jurisdicciones, 6 presentan una <strong>brecha salarial superior al promedio nacional</strong>: <strong>Santa Cruz</strong> (36,5%), <strong>Chubut </strong>(35,9%), <strong>Provincia de Buenos Aires</strong> (29,5%), <strong>Santa Fe</strong> (29,4%), <strong>C&oacute;rdoba </strong>(29,2%) y <strong>Entre R&iacute;os</strong> (26,5%). La Rioja fue la provincia con menor brecha, con una diferencia salarial entre hombres y mujeres del 14,1%, pero los salarios se encontraron entre los m&aacute;s bajos del pa&iacute;s: $57.242 y $49.170 promedio para hombres y mujeres, respectivamente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Brechas de género de la media del ingreso total individual por provincia durante el tercer trimestre de 2022"
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                Brechas de género de la media del ingreso total individual por provincia durante el tercer trimestre de 2022                            </span>
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        <a href="https://ecofeminita.com/3er-trimestre-2022-resumen/?v=5b61a1b298a0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Ecofeminita</strong></a>, una organizaci&oacute;n interdisciplinaria centrada en la visibilizaci&oacute;n de las desigualdades de g&eacute;nero, revel&oacute; que, durante el mismo per&iacute;odo, la brecha de ingresos mensuales sin descuentos jubilatorios es incluso mayor y se eleva al 33,6%. Esto indica que <strong>la brecha se ampl&iacute;a cuanto peores son las condiciones de trabajo</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta diferencia salarial se explica, en parte, por la hist&oacute;rica <strong>divisi&oacute;n sexual del trabajo</strong> que asigna roles de g&eacute;nero. Los hombres, en este esquema, suelen realizar <strong>trabajo productivo</strong> mientras que las mujeres se desempe&ntilde;an en <strong>trabajos reproductivos</strong>, es decir, tareas de cuidado que permiten garantizar el bienestar y la supervivencia del hogar. Los quehaceres dom&eacute;sticos, los cuidados de los m&aacute;s vulnerables y el apoyo escolar son tareas que recaen de manera asim&eacute;trica sobre las mujeres. Esta tendencia es constante independientemente de la edad, pese a que la brecha es m&aacute;s acentuada entre los 30 y 64 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://www.indec.gob.ar/ftp/cuadros/sociedad/enut_2021_resultados_definitivos.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Encuesta Nacional de Uso del Tiempo 2021</strong></a> del INDEC muestra que el <strong>91,7% de las mujeres realiza trabajo no remunerado</strong> <strong>y le dedica un promedio de 6:31 horas diarias</strong>. En el caso de los hombres, s&oacute;lo el 75.1% lleva a cabo este tipo de tareas y le dedican un promedio de 3:40 horas al d&iacute;a. <strong>&ldquo;Frente a los datos del 2013 lo que vemos es que, en promedio, los varones incrementaron su dedicaci&oacute;n a los cuidados en 10 minutos diarios. Mejoramos pero de forma &iacute;nfima.</strong> Es necesario seguir trabajando en transformar la divisi&oacute;n sexual del trabajo que todav&iacute;a tenemos&rdquo;, explic&oacute; a <strong>elDiarioAR Delfina Schenone Sienra</strong>, soci&oacute;loga responsable del &aacute;rea de pol&iacute;ticas del <strong>Equipo Latinoamericano de Justicia y G&eacute;nero ELA</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando tienen personas demandantes de cuidado a su cargo, la cantidad de horas destinadas al trabajo no remunerado en ambos casos aumenta, pero la dedicada por las mujeres casi duplica a la de los hombres: alrededor de 9 horas y 4 horas y media, respectivamente. Esta <strong>feminizaci&oacute;n de las tareas dom&eacute;sticas y de cuidado</strong> ya hab&iacute;a comenzado a profundizarse durante la pandemia de Covid-19. &ldquo;Seg&uacute;n datos del INDEC relevados en 2020 en el AMBA, el 73% de los hogares con ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes incrementaron las tareas de cuidado y, de &eacute;stas, las mujeres realizaron el 64% de las tareas dom&eacute;sticas, el 70% de las tareas de cuidado de personas, y el 74% de las tareas de apoyo escolar&rdquo;, detall&oacute; la especialista.
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                    alt="Tiempo por participante mayor de 14 años (con simultaneidad) en el trabajo total, en el trabajo en la ocupación y en el trabajo no remunerado, por sexo y hogar con o sin demandantes de cuidado"
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                Tiempo por participante mayor de 14 años (con simultaneidad) en el trabajo total, en el trabajo en la ocupación y en el trabajo no remunerado, por sexo y hogar con o sin demandantes de cuidado                            </span>
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        <strong>Iris Marion Young</strong>, fil&oacute;sofa pol&iacute;tica y feminista, advierte que esta divisi&oacute;n del trabajo consiste en una <strong>forma de explotaci&oacute;n de las mujeres</strong> que trasciende la diferencia de estatus, poder y riqueza resultante de su exclusi&oacute;n de las actividades remuneradas. Que las mujeres realicen las tareas dom&eacute;sticas y de cuidado releva a los hombres de las tareas de cuidado y permiten su realizaci&oacute;n en el mercado laboral remunerado, otorg&aacute;ndoles mayor libertad, poder y estatus.
    </p><p class="article-text">
        Esta desigual distribuci&oacute;n de las tareas deja a las mujeres expuestas a otras formas de opresi&oacute;n. Para Schenone Sienra, la feminizaci&oacute;n de las tareas de cuidado afecta las posibilidades de estudio de las mujeres y de insertarse plenamente en el mercado laboral por lo que obtienen <strong>empleos m&aacute;s precarios con ingresos m&aacute;s bajos</strong> y tienen <strong>menor acceso a la seguridad social contributiva</strong> y <strong>peor calidad de vida</strong>. Esto condiciona la autonom&iacute;a econ&oacute;mica y f&iacute;sica de las mujeres y las priva de los recursos materiales necesarios para romper con relaciones violentas. &ldquo;<strong>Sin ingresos, sin empleo, sin una vivienda propia, dif&iacute;cilmente una mujer que sufre violencia pueda romper la dependencia con la pareja, m&aacute;s a&uacute;n si tiene hijos a cargo.</strong> Por eso creemos que el foco de las pol&iacute;ticas de g&eacute;nero tiene que estar en pensar en la integralidad de la agenda y en todo el entramado de desigualdades&rdquo;, sostuvo.
    </p><p class="article-text">
        El <strong>techo de cristal </strong>al que se enfrentan las mujeres para acceder a cargos de liderazgo tambi&eacute;n contribuye con la brecha salarial de g&eacute;nero. El estudio <a href="http://www.ela.org.ar/a2/index.cfm?muestra&amp;aplicacion=APP187&amp;cnl=14&amp;opc=49&amp;codcontenido=4327&amp;plcontampl=43" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Sexo y poder: &iquest;Qui&eacute;n manda en la Argentina?&rdquo;</a>, realizado en 2022 por el ELA, revel&oacute; que <strong>s&oacute;lo 2 de cada 10 puestos de m&aacute;xima jerarqu&iacute;a est&aacute;n ocupados por mujeres. En el &aacute;mbito empresarial, el liderazgo femenino cae al 5%.</strong> &ldquo;Pero no s&oacute;lo influye el techo de cristal, tambi&eacute;n hay que pensar que las mujeres no nos insertamos en todos los sectores de la misma manera y buena parte de las mujeres ocupadas lo hacen en actividades que tienen promedios salariales m&aacute;s bajos que &aacute;mbitos m&aacute;s masculinizados, como por ejemplo, el &aacute;mbito educativo o el de las trabajadoras de las casas particulares que tienen los salarios m&aacute;s bajos del mercado&rdquo;, asegur&oacute; la soci&oacute;loga a <strong>elDiarioAR</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El informe de Ecofeminita para el tercer trimestre de 2022 tambi&eacute;n se&ntilde;ala que la brecha de g&eacute;nero en relaci&oacute;n tanto a la tasa de actividad como a la tasa de empleo rondaba el 19%. La <strong>tasa de desocupaci&oacute;n</strong> alcanza el <strong>7,8% en el caso de las mujeres</strong> mayores de 14 a&ntilde;os, a comparaci&oacute;n del 6,5% de hombres. La tasa de subocupaci&oacute;n tambi&eacute;n es superior para las mujeres: 14,4% en oposici&oacute;n a un 8,4% de varones. <strong>&ldquo;En promedio las mujeres se encuentran m&aacute;s subocupadas que los varones, lo que significa que trabajan menos horas de las que quisieran</strong> y, en general, esto sucede porque necesitan conciliar trabajos de cuidado con las responsabilidades laborales&rdquo;, destac&oacute; Schenone Sienra.
    </p><p class="article-text">
        <em>ACM/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Abigail Contreiras Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/pesar-avances-brecha-salarial-hombres-mujeres-alcanzo-26-3-tercer-trimestre-2022_1_9980451.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Feb 2023 08:31:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[A pesar de los avances, la brecha salarial entre hombres y mujeres alcanzó un 26,3% en el tercer trimestre de 2022]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[brecha salarial,Feminismos,Igualdad de género,Trabajos de cuidado]]></media:keywords>
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