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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Gradualismo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/gradualismo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Gradualismo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Justificar el shock por errores propios y ajenos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/justificar-shock-errores-propios_129_9738929.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3d8ab2ac-c85a-4c11-b161-4c03a44dee06_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Justificar el shock por errores propios y ajenos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Los resultados de la gestión económica del macrismo fueron pésimos y son conocidos. Sin embargo, quienes la defienden sostienen que la crisis de 2018 se desató por haber sido “gradualista” durante los primeros dos años", dice el autor sobre el debate en torno a la necesidad de medidas económicas de shock.</p></div><p class="article-text">
        Desde la campa&ntilde;a 2019 pero particularmente en los &uacute;ltimos tiempos la oposici&oacute;n comenz&oacute; a agitar la bandera del &ldquo;shock&rdquo; como &uacute;nico camino para resolver los problemas econ&oacute;micos.&nbsp;El expresidente Macri ha sido uno de los principales exponentes de esta idea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Muy brevemente podr&iacute;amos decir que la opci&oacute;n por el &ldquo;shock&rdquo; implicar&iacute;a aplicar un conjunto de pol&iacute;ticas de gran impacto concentradas en un corto tiempo, mientras que el &ldquo;gradualismo&rdquo; implicar&iacute;a hacer correcciones parciales a lo largo de un per&iacute;odo extenso de tiempo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque la crisis de 2018 tiene componentes esenciales por fuera del manejo del d&eacute;ficit fiscal -la apertura de la cuenta financiera y la apreciaci&oacute;n cambiaria- concentr&eacute;monos en &eacute;l dado que eso hacen los voceros del &ldquo;shock&rdquo;. Frente a ese problema s&oacute;lo se podr&iacute;a argumentar que el &ldquo;shock&rdquo; es lo &uacute;nico disponible, si el &ldquo;gradualismo&rdquo; fuera el culpable de los fracasos acumulados. Pero eso es falso.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados de la gesti&oacute;n econ&oacute;mica del macrismo fueron p&eacute;simos y son conocidos. Sin embargo, quienes la defienden sostienen que la crisis de 2018 se desat&oacute; por haber sido &ldquo;gradualista&rdquo; durante los primeros dos a&ntilde;os. Si observamos los datos vemos que el d&eacute;ficit primario registrado en 2015 se repite en 2017 (-3,8%), luego de un 2016 a&uacute;n peor, pero con un resultado financiero deterior&aacute;ndose continuamente (-5,1% en 2015 contra un -5,9% en 2017). Dada la falta de avances en este plano, dif&iacute;cilmente pueda caracteriz&aacute;rselo como gradualista.
    </p><p class="article-text">
        Pero detr&aacute;s de ese nulo avance en el objetivo declarado del gobierno de Macri por reducir el d&eacute;ficit se encuentran adem&aacute;s al menos cuatro pol&iacute;ticas macroecon&oacute;micamente relevantes tomadas por el gobierno de Cambiemos entre 2015 y 2017:
    </p><p class="article-text">
        1)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;la eliminaci&oacute;n de retenciones decididas en los primeros d&iacute;as de manera contempor&aacute;nea con un aumento muy importante del TC,&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        2)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;la reducci&oacute;n de impuestos directos progresivos,&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        3)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;la &ldquo;Reparaci&oacute;n hist&oacute;rica&rdquo; a personas jubiladas que cobraban haberes elevados,&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        4)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;la Resoluci&oacute;n N.&ordm; 46 que fij&oacute; un precio en d&oacute;lares del gas en pozo &ldquo;generoso&rdquo; que neutraliz&oacute; parte del aumento de tarifas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entonces, el gobierno de Macri prefiri&oacute; realizar important&iacute;simos esfuerzos fiscales en l&iacute;nea con sus apoyos pol&iacute;ticos. En sus propios t&eacute;rminos, si la condici&oacute;n para la estabilidad era la reducci&oacute;n del d&eacute;ficit fiscal su gesti&oacute;n durante los primeros a&ntilde;os no fue &ldquo;gradualista&rdquo;, fue inconsistente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Bajo la misma &oacute;ptica centrada exclusivamente en el d&eacute;ficit fiscal, tampoco ser&iacute;a &ldquo;gradualistas&rdquo; las gestiones de Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner o de Alberto Fern&aacute;ndez. Mientras que en el primer caso el d&eacute;ficit fiscal se ampli&oacute; a&ntilde;o a a&ntilde;o, en el segundo la inconsistencia ha sido la norma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; las cosas, el gradualismo no puede ser se&ntilde;alado como culpable de la crisis actual: ni Macri ni los Fern&aacute;ndez lo fueron. As&iacute;, la propuesta de shock es simplemente una de las posibilidades y elegirla es tomar una decisi&oacute;n pol&iacute;tica que tendr&aacute; graves efectos sobre el bienestar y la distribuci&oacute;n sin ninguna garant&iacute;a de &eacute;xito.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La alternativa es encarar sin dilaciones una estrategia gradualista, que avance lento, pero irremediablemente en la direcci&oacute;n elegida reconocimiento las restricciones existentes. Esto es, reconocer que la macro no puede dar nada m&aacute;s, y que debemos pasar a otra instancia donde aquella se estabilice.
    </p><p class="article-text">
        Sin entrar en un debate te&oacute;rico sobre si es posible o no financiar sostenidamente d&eacute;ficits p&uacute;blicos, es claro que Argentina no est&aacute; en condiciones de hacerlo y esa es una de las restricciones. No tiene acceso al financiamiento -ni local ni extranjero- en condiciones razonables y no puede continuar monetizando el d&eacute;ficit actual en un contexto de cepo y brechas ampl&iacute;simas.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sin entrar en un debate teórico sobre si es posible o no financiar sostenidamente déficits públicos, es claro que Argentina no está en condiciones de hacerlo y esa es una de las restricciones.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este sentido existe un acuerdo relativamente amplio respecto a la necesidad de equilibrar las cuentas estatales. Sin embargo, all&iacute; aparecen dos debates importantes. El primero es a qu&eacute; velocidad debe darse el ajuste para equilibrar el presupuesto. El segundo refiere al nivel de gasto p&uacute;blico deseable que, de ninguna manera, es un n&uacute;mero t&eacute;cnicamente determinado.
    </p><p class="article-text">
        En algunos voceros esos dos debates se mezclan intencionalmente. A veces se sostiene que el d&eacute;ficit es el problema, pero tambi&eacute;n que no se puede recaudar m&aacute;s y que inclusive este nivel de gasto es &ldquo;infinanciable&rdquo;, as&iacute; que lo que en realidad se propone es reducir dr&aacute;sticamente el gasto p&uacute;blico como &uacute;nico camino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A nivel internacional el porcentaje de gasto p&uacute;blico en relaci&oacute;n con el PBI en Argentina no es excepcional. A veces, la argumentaci&oacute;n a favor de reducir el gasto se&ntilde;ala que los pa&iacute;ses desarrollados mostraban menores niveles cuando ten&iacute;an nuestro nivel de ingreso per c&aacute;pita, pero eso niega las profundas transformaciones en las &aacute;reas de intervenci&oacute;n estatal a nivel mundial en los &uacute;ltimos 40 a&ntilde;os. La poblaci&oacute;n ha envejecido, la asistencia escolar se ha masificado y extendido en el tiempo -comienza a menor edad y concluye m&aacute;s tarde-, las regulaciones medioambientales, los requisitos de seguridad, etc. hacen de un gasto mayor algo razonable.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, en la actualidad esos dos debates pueden mantenerse separados. La soluci&oacute;n al d&eacute;ficit se encuentra en un gasto particular con muy discutibles resultados econ&oacute;micos: el subsidio a las tarifas hogare&ntilde;as de servicios p&uacute;blicos. Y si a ello sumamos el costo fiscal de subsidios de tasas de inter&eacute;s de consumos individuales o a empresas, algunos reg&iacute;menes especiales y exenciones injustificables de impuestos el objetivo del equilibrio fiscal estar&iacute;a m&aacute;s que resuelto. Asimismo, se puede avanzar transfiriendo la carga tributaria desde la producci&oacute;n y los bienes hacia los ingresos y patrimonios de manera de alcanzar la misma recaudaci&oacute;n de una manera m&aacute;s justa.
    </p><p class="article-text">
        Pero no todo se resuelve con el d&eacute;ficit fiscal. De manera paralela es necesario aplicar una pol&iacute;tica monetaria para reducir la demanda de d&oacute;lares colocando la tasa de inter&eacute;s a niveles positivos pero reducidos. Sin ello, nunca nos acercaremos a la posibilidad de desmontar las restricciones cambiarias.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es necesario aplicar una política monetaria para reducir la demanda de dólares colocando la tasa de interés a niveles positivos pero reducidos. Sin ello, nunca nos acercaremos a la posibilidad de desmontar las restricciones cambiarias. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Con una trayectoria clara en el frente fiscal y una situaci&oacute;n normalizada en el frente monetario que permita reducir la presi&oacute;n de la emisi&oacute;n sobre el mercado cambiario debemos pensar el conjunto de restricciones cambiarias. Aqu&iacute; tambi&eacute;n el gradualismo es la &uacute;nica posibilidad. Los &ldquo;shockistas&rdquo; sostienen que no hay posibilidad de crecimiento econ&oacute;mico genuino en el marco de estas restricciones, por lo que su propuesta ser&iacute;a unificaci&oacute;n inmediata. El problema aqu&iacute; no son s&oacute;lo las terribles consecuencias que eso puede tener en el corto plazo, sino que tambi&eacute;n aborta completamente cualquier proceso de crecimiento en marcha, generar&iacute;a m&aacute;s problemas inflacionarios y no garantiza una estabilizaci&oacute;n a un nuevo nivel ya que no hay absolutamente ninguna posibilidad de defender una paridad.
    </p><p class="article-text">
        Seguramente el cepo no es neutral al crecimiento, de all&iacute; que haya que apuntar a eliminar esas restricciones, pero la clave del problema es la magnitud de la brecha. Y la multiplicidad de restricciones, impuestos y percepciones no conducen a que se reduzca. Se deber&iacute;a ir hacia un desdoblamiento cambiario que transparente el funcionamiento -y reduzca radicalmente los incentivos a obtener d&oacute;lares del Banco Central- permitiendo una acumulaci&oacute;n -m&aacute;s no sea m&iacute;nima- de reservas diariamente. Si ello fuera acompa&ntilde;ado de la posibilidad de no liquidar el 100% de las divisas al oficial, se podr&iacute;an reducir los mecanismos alternativos de ingreso de divisas y abastecer ese mercado libre de cambios. Mientras tanto el tipo de cambio deber&aacute; acompa&ntilde;ar la inflaci&oacute;n lo que seguramente prolongue en el tiempo el proceso de desinflaci&oacute;n, pero reduzca sus costos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estas decisiones deben ser acompa&ntilde;adas con una pol&iacute;tica de ingresos que proteja a los sectores populares -ya muy golpeados- durante todo el proceso. Si no, ninguna estrategia ser&aacute; sostenible en el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Evidentemente esos factores (d&eacute;ficit fiscal, tasa de inter&eacute;s y regulaci&oacute;n cambiaria) son condici&oacute;n para resolver la inflaci&oacute;n debido a que apuntan a modificar problemas graves de la macro argentina, pero de ninguna manera reducen la inflaci&oacute;n en el corto plazo. Eventualmente con la macro un poco m&aacute;s ordenada, se podr&aacute; realizar un plan para cortar la inercia inflacionaria pero actualmente los precios relativos (tipo de cambio, ingresos y tarifas) no se encuentran ni remotamente en condiciones de encarar tal proceso, ni que hablar de las condiciones pol&iacute;ticas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de los intentos de buscarle sesgos progresistas al conjunto actual de pol&iacute;ticas y regulaciones, lo cierto es que actualmente est&aacute; generando efectos negativos sobre la poblaci&oacute;n. Si se buscan efectos progresivos el centro de las pol&iacute;ticas debe pasar a otras &aacute;reas del gobierno y abandonar el &ldquo;Ministerio de Econom&iacute;a&rdquo;. Pol&iacute;ticas apuntadas a mejorar el bajo y heterog&eacute;neo nivel de productividad, la universalizaci&oacute;n y equidad del sistema de seguridad social, la simplicidad y progresividad del sistema impositivo, la educaci&oacute;n, salud y seguridad. Todos esos son necesarios para avanzar hacia un pa&iacute;s mejor y son complementarios -y se retroalimentan positivamente- con un proceso de estabilizaci&oacute;n gradual.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero la macroeconom&iacute;a argentina no tiene m&aacute;s para dar, hay que estabilizar. Frente a esa necesidad un shock terminar&aacute; de hundir, sin posibilidades de posterior salvataje, a porciones mayores de la poblaci&oacute;n. El gradualismo es el &uacute;nico camino disponible.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan M. Graña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/justificar-shock-errores-propios_129_9738929.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Nov 2022 21:19:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Justificar el shock por errores propios y ajenos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gradualismo,Déficit fiscal,shock económico]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Manifiesto contra el gradualismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/manifiesto-gradualismo_129_9646857.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ae9deeb1-6b06-4230-8b84-25e3d61fec73_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Manifiesto contra el gradualismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En su despedida final a las palomas y a cualquier forma de tibieza, Macri ha publicado su libro más honesto, sostiene Ernesto Semán, un programa de gobierno para la derecha radicalizada.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestra debilidad tuvo un nombre: Gradualismo&rdquo;, dice Mauricio Macri hacia el final de <em>Para qu&eacute;</em>, su libro m&aacute;s reciente. No es una frase casual, es la s&iacute;ntesis categ&oacute;rica del futuro, el resumen de los preparativos de las fuerzas que se preparan para llegar al poder en las elecciones presidenciales del a&ntilde;o pr&oacute;ximo. Productor y s&iacute;ntoma de un clima distinto al que lo llev&oacute; al poder en el 2015, el ex presidente firm&oacute; el libro m&aacute;s honesto de su carrera, el verdadero para qu&eacute;. <strong>Adi&oacute;s a la ambivalencia, al centro, a las palomas. </strong><em>Au revoir</em> a la tibieza de las coaliciones. <em>Para qu&eacute;,</em> es, sobre todo, una oda al cambio de r&eacute;gimen como raz&oacute;n de existir del amplio espacio de la derecha radicalizada. Como reafirma el autor m&aacute;s de una vez en el texto: &ldquo;O somos el cambio o no somos nada&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En el libro, y fuera de &eacute;l, Macri est&aacute; decidido a ser algo. &nbsp;Aunque a&uacute;n no est&aacute; claro si ser&aacute; candidato a presidente, su contribuci&oacute;n fundamental a Juntos por el Cambio es dejar atr&aacute;s la experiencia de su gesti&oacute;n y sepultarla bajo una convicci&oacute;n renovada en un cambio radical, ideol&oacute;gicamente intransigente, anclado en una fe irrestricta en el individuo y un rechazo a la interferencia del Estado. El gradualismo es, y siempre lo fue, una claudicaci&oacute;n, y un Macri inclaudicable est&aacute; m&aacute;s a tono con el espacio que en la Argentina tom&oacute; formas m&aacute;s r&iacute;gidas con la aparici&oacute;n de Javier Milei a la derecha de su pantalla.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Para qu&eacute; <em>Para qu&eacute;</em>? &iquest;Para qu&eacute; escribe un libro? &iquest;Para qu&eacute; los escriben Cristina Kirchner o Javier Milei, productos que dif&iacute;cilmente logren torcer un escenario pol&iacute;tico -la excepci&oacute;n parcial podr&iacute;a ser &ldquo;Sinceramente&rdquo;-, que nunca llegan a una audiencia mayor que el 10 por ciento de lo que esos mismos dirigentes llegan por medios audiovisuales? &iquest;Para qui&eacute;n? Hay algo en la necesidad de producir ideas, y en la certeza para algunas generaciones, de que las ideas m&aacute;s importantes se transmiten por escrito, que lo program&aacute;tico tiene lomo y tapa, p&aacute;ginas numeradas. <strong>El verdadero cambio de r&eacute;gimen vendr&aacute; de quien funde una nueva naci&oacute;n en un breve mensaje de TikTok. &nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es f&aacute;cil desestimar a Macri como un productor de ideas. Demasiado f&aacute;cil. Pero si la historia intelectual ha dado paso a una historia social de las ideas es tambi&eacute;n para entender que las ideas fundantes de una naci&oacute;n no le pertenecen s&oacute;lo a los intelectuales o estadistas sino tambi&eacute;n a quienes hacen de ellas un cuerpo vivo, imaginado, deseado por otros. Macri no es un intelectual, pero el hombre no est&aacute; compitiendo por el Nobel de Literatura. Sus palabras resuenan en la sociedad por razones distintas a la consistencia o profundidad.
    </p><p class="article-text">
        <em>Para qu&eacute; </em>tiene dos partes bien definidas. La primera est&aacute; dedicada a su biograf&iacute;a personal, dominada por su actividad empresarial y el anecdotario de su paso por Boca Juniors. La segunda es la pol&iacute;tica, con el foco dividido entre su tiempo como alcalde, su gobierno y los a&ntilde;os siguientes en la oposici&oacute;n. <strong>A ambos mundos los une Macri y una idea de sociedad y progreso marcada por el esfuerzo personal y la perseverancia.</strong> Y, obviamente, la lucha contra el populismo, un mal que en su mirada afecta por igual a &ldquo;el peronismo&rdquo;, &ldquo;el periodismo deportivo&rdquo;, &ldquo;el kirchnerismo&rdquo;, &ldquo;las obras de infraestructura&rdquo;, &ldquo;el ambiente del f&uacute;tbol&rdquo; e, incluso, en su versi&oacute;n light, &ldquo;nuestra gesti&oacute;n.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        En la empresa, el expresidente logra sacarse de encima a su padre (&ldquo;finalmente, y despu&eacute;s de varias batallas, logr&eacute; torcer el brazo de Franco Macri y llegu&eacute; a Sideco&rdquo;). En el club, es la autoridad que disciplina a Carlos Bianchi. Primero llega &ldquo;a la conclusi&oacute;n de que Bianchi era la persona que Boca necesitaba&rdquo;. Poco despu&eacute;s, en una escena improbable, le indica c&oacute;mo jugar la final de la libertadores contra el Santos en el 2003: &ldquo;Por<em> eso te llam&eacute;. Si salimos a colgarnos del travesa&ntilde;o nos matan. Tenemos que jugarles de igual a igual. Estoy seguro de que as&iacute; les ganamos&rdquo;</em>, a lo que Bianchi, convertido en el disc&iacute;pulo que ha visto la luminosidad del maestro, responde:  &ldquo;Est<em>oy de acuerdo. Tenemos la chance intacta. &iexcl;Vamos a ganar esta copa!&rdquo;&ldquo; </em>
    </p><p class="article-text">
        Macri es, sobre todo, el que se sobrepone a sus pasiones y le niega a Diego Maradona la direcci&oacute;n t&eacute;cnica. &ldquo;Aquel no a Maradona fue, quiz&aacute;s, el m&aacute;s duro y dif&iacute;cil de todos los que tuve que pronunciar. El paso del tiempo termin&oacute; por demostrarme que hab&iacute;a hecho lo correcto.&rdquo; No es lo que Macri hubiera querido, nos dice, pero &ldquo;las instituciones son siempre lo m&aacute;s importante.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de insistir en mostrar una imagen de autoridad, el f&uacute;tbol le permite ser generoso en an&eacute;cdotas. Su rechazo a negociar el precio de Oscar C&oacute;rdoba con un narcotraficante que manejaba la operaci&oacute;n desde la c&aacute;rcel o sus infinitas negociaciones con la Comisi&oacute;n Directiva de Boca. Le permitir&iacute;a, supone &eacute;l, mostrar su rostro m&aacute;s humano. &ldquo;Algunos me consideran una persona fr&iacute;a&rdquo;, cuenta, recordando los festejos con Mart&iacute;n Palermo en el memorable triunfo frente a River por la Copa Libertadores del 2000. &ldquo;Nada m&aacute;s alejado de la realidad. Esa noche nos abrazamos con Mart&iacute;n bajo la ducha, &eacute;l desnudo y yo vestido.&rdquo; Uno imagina esa escena relatada por Guillermo C&oacute;ppola y Macri reemerge desangelado. Todo es desilusi&oacute;n. <strong>Mucha plata, poca calle, p&eacute;sima combinaci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero el f&uacute;tbol no es an&eacute;cdota ni relleno. El bajo continuo que recorre Para qu&eacute; de principio a fin <strong>es una apuesta al esfuerzo individual y a una mirada de la relaci&oacute;n entre poder, personalidad y sociedad</strong>. &ldquo;Para lograrlo hab&iacute;a que correr los l&iacute;mites tanto de la pasi&oacute;n como de la racionalidad. Hab&iacute;amos prometido la recuperaci&oacute;n de la gloria perdida. Pero &iquest;qu&eacute; representa la gloria? Es algo intangible, inmaterial, imposible de atrapar&rdquo;, dice a cuento de sus desaf&iacute;os en Boca. &ldquo;Pocas cosas hay m&aacute;s importantes en el trabajo de un l&iacute;der que saber decir que no&rdquo;, &ldquo;el respaldo es una responsabilidad indelegable del l&iacute;der. Un l&iacute;der que escatima el apoyo a quienes lo acompa&ntilde;an no est&aacute; a la altura de lo que exige su posici&oacute;n&rdquo;. &ldquo;Mi responsabilidad es dar la mayor tranquilidad, confianza, seguridad y libertad para que cada uno pueda hacer bien su trabajo&rdquo;, &ldquo;emprender requiere ese componente m&aacute;gico, espiritual, emocional, que une al equipo y le da fortaleza&rdquo;, &ldquo;el liderazgo siempre comienza con una primera tarea: tener un sue&ntilde;o&rdquo;. &ldquo;Suena obvio&rdquo;, agrega en alg&uacute;n momento.
    </p><p class="article-text">
        Las frases, obvias o no, capturan la jerga de los estudios de liderazgo y de los libros de autoayuda financiera, dos campos que calan hondo en la cultura norteamericana del &uacute;ltimo medio siglo. James March es el referente de los estudios de liderazgo, un &aacute;rea auxiliar de las escuelas de negocios en la que conviven lecturas de Don Quijote como un emprendedor de vanguardia con descripciones de Bill Gates o Steve Jobs como emprendedores quijotescos. Responsabilidad, confianza, libertad, raz&oacute;n, un diccionario a la medida del ex presidente. En la autoayuda financiera, Robert Kiyosaki hizo fortunas explicando c&oacute;mo hacer fortunas. Como se&ntilde;ala Daniel Fridman en &ldquo;Vivir sin trabajar&rdquo;, el centro de la autoayuda financiera es esa convergencia entre t&eacute;cnicas y &eacute;tica, entre c&oacute;mo hacer y para qu&eacute;, para producir &ldquo;el sujeto del neoliberalismo, que se ve a s&iacute; mismo como exclusivo responsable de su destino econ&oacute;mico y que se embarca en un proceso voluntario de autotransformaci&oacute;n.&rdquo; En un mundo alternativo, March y Kiyosaki ser&iacute;an personajes de la picaresca porte&ntilde;a de los a&ntilde;os &lsquo;80, asesores informales de Arteche en  Plata Dulce,  socios menores del Doctor Piccafeces en la revista Humor. En el que nos toc&oacute;, sus palabras contribuyen al ideario que Macri, familiarizado o no con los autores, reproduce cada vez con m&aacute;s fidelidad. 
    </p><p class="article-text">
        Si la primera parte del libro ofrece el lenguaje y el anecdotario, la segunda ofrece el programa pol&iacute;tico que se deduce de ese ideario. El Macri de Para qu&eacute;  es muy distinto al de Primer tie<em>mpo  </em>en dos sentidos fundamentales. El primero es que el l&iacute;der de Juntos por el Cambio ya no est&aacute; ac&aacute; para explicar los problemas de su gobierno, asumir o asignar culpas, sino para avanzar agresivamente al futuro. &ldquo;Sepan que olvidar lo malo tambi&eacute;n es tener memoria&rdquo;, dice Macri a cuento de otra cosa, citando al Mart&iacute;n Fierro. Cita certera y conveniente. <strong>El ex presidente dedica apenas 29 p&aacute;ginas de las 259 para hablar de su gobierno, la realizaci&oacute;n m&aacute;s clara del ideario que describe en las 230 restantes y cuyos resultados no fueron los esperados. </strong>
    </p><p class="article-text">
        La segunda diferencia es que en  Primer T<em>iempo,  </em>Macri oscilaba entre pensar que algunas medidas debieron ser m&aacute;s en&eacute;rgicas y ubicarse por encima de sus pares para se&ntilde;alarles que no era posible avanzar m&aacute;s r&aacute;pido sin romper consensos imprescindibles. Un emergente de ese consenso fallido era la obsesi&oacute;n con &ldquo;la traici&oacute;n de Sergio Massa&rdquo;. El actual ministro de Econom&iacute;a aparec&iacute;a una treintena de veces y era se&ntilde;alado por Macri como el responsable de haber volcado sus parlamentarios y su base pol&iacute;tica hacia el kirchnerismo, dejando al gobierno de Cambiemos sin una pata de centro que extendiera sus consensos. Sergio, &ldquo;parte de los que tanto cuestionaron en su tiempo al kirchnerismo para terminar a sus pies.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Se&ntilde;ores votantes: Nunca m&aacute;s. En <em>Para qu&eacute;  </em>desaparecen las disculpas y las penas por la ausencia de Massa, desaparece el lamento por la el alejamiento de la sociedad, desaparece Massa por completo porque desaparece la necesidad de Macri de ir hacia el centro en la medida que ese centro ha ido hacia &eacute;l, e incluso lo ha pasado de largo. El expresidente visualiza ahora su gesti&oacute;n m&aacute;s firmemente como un gobierno de palomas, y eso no le gusta: &ldquo;El gradualismo fue producto de nuestra debilidad y no de nuestra vocaci&oacute;n&rdquo;. Y hacia donde vamos, no necesitamos palomas. 
    </p><p class="article-text">
        En el libro anterior, Macri forcejeaba explicando su relaci&oacute;n con el universo general de los derechos humanos. En 
    </p><p class="article-text">
        Para<em> qu&eacute;</em>, ese debate ya es innecesario, y apenas si aparece una referencia a la desaparici&oacute;n y muerte de Santiago Maldonado, quiz&aacute;s el punto de inflexi&oacute;n en la relaci&oacute;n de la sociedad con la historia democr&aacute;tica reciente y en el que la convivencia de los organismos de derechos humanos con el kirchnerismo, la autopercepci&oacute;n de los primeros como baluartes morales de la naci&oacute;n y el uso insistente del segundo de esa relaci&oacute;n explotaron por el aire. Bajo esa alfombra generosa, Macri barre la violenta represi&oacute;n de la gendarmer&iacute;a y el celo con el que las fuerzas de seguridad priorizan la defensa del derecho de propiedad por sobre el derecho a la vida. Y a&uacute;n as&iacute;, la autopercepci&oacute;n sigue siendo la de un gobierno al que le falt&oacute; firmeza. 
    </p><p class="article-text">
        La lectura de esos a&ntilde;os como los de una gesti&oacute;n moderada puede ser inexacta. <strong>Pero a Macri le sirve para mirar al futuro, en l&iacute;nea con una derecha que de la mano de Milei y Patricia Bullrich, entre otros, puede desplegar su ideario genuino, funcionando desde las instituciones democr&aacute;ticas y con una amplia base social. </strong>Los desencantados con los a&ntilde;os de Carlos Menem pod&iacute;an votar a Macri, los desencantados con los a&ntilde;os de Macri podr&aacute;n votar convertir en presidente a su pr&oacute;xima representaci&oacute;n, y as&iacute;. Siempre tenemos a alguien para apoyar aquello de lo que estamos convencidos. &ldquo;El Estado es el que m&aacute;s ha hecho por destruir y complicar la vida de los argentinos con sus pol&iacute;ticas irresponsables, costosas e ineficientes,&rdquo; dice Macri, ahora en mueca superpuesta con el l&iacute;der de  La<em> Libertad Avanza.</em>
    </p><p class="article-text">
         El tono de <em>Para qu&eacute;</em>, en ese sentido,<em> </em>marida mejor con un pa&iacute;s en el que el intento de homicidio a la vicepresidenta de la Naci&oacute;n por parte de organizaciones libertarias puede ser tolerado o puesto en duda por parte de la dirigencia pol&iacute;tica. <strong>El Macri de </strong><em><strong>Para qu&eacute; </strong></em><strong>es parte importante de esa nueva realidad. </strong>Ah&iacute;, sobre esos cap&iacute;tulos finales aparece, fundada en la soledad del individuo y el poder del l&iacute;der con el que Macri se deleita en las p&aacute;ginas anteriores, el para qu&eacute; de su libro: &ldquo;Habr&aacute; que tomar decisiones dr&aacute;sticas. Aquel &lsquo;buenismo&rsquo; que algunos se&ntilde;alaron durante nuestra gesti&oacute;n no va m&aacute;s. El populismo <em>light </em>no es una opci&oacute;n.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        <em>ES</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ernesto Semán]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Oct 2022 03:02:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Manifiesto contra el gradualismo]]></media:title>
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