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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Proceso de Reorganización Nacional]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/proceso-de-reorganizacion-nacional/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Proceso de Reorganización Nacional]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Cruces entre diputados por el "negacionismo" en la última dictadura durante la declaración de Garavano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/cruces-diputados-negacionismo-ultima-dictadura-durante-declaracion-garavano_1_10111695.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/15aedb35-e189-42b6-b225-bdb3dbdaf7a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_1070709.jpg" width="4096" height="2304" alt="Cruces entre diputados por el &quot;negacionismo&quot; en la última dictadura durante la declaración de Garavano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Diputados oficialistas y opositores cruzaron acusaciones en torno al "negacionismo" sobre los crímenes de lesa humanidad en la última dictadura militar. Le consultaron a Germán Garavano, ministro de Justicia durante la administración de Cambiemos, sobre su vínculo con Roberto Durrieu, exfuncionario del Proceso de Reorganización Nacional.</p></div><p class="article-text">
        Este martes, diputados oficialistas y opositores cruzaron acusaciones en torno al &ldquo;<strong>negacionismo</strong>&rdquo; de los cr&iacute;menes de lesa humanidad en la &uacute;ltima dictadura militar, durante la declaraci&oacute;n testimonial del exministro de Justicia <strong>Germ&aacute;n Garavano</strong>. Fue en la <strong>Comisi&oacute;n de Juicio Pol&iacute;tico </strong>de la C&aacute;mara baja, la cual se est&aacute; llevando a cabo contra la <strong>Corte Suprema de Justicia</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Durante la declaraci&oacute;n de Garavano, la diputada oficialista <strong>Mara Brawer </strong>le consult&oacute; por su &ldquo;<strong>v&iacute;nculo</strong>&rdquo; con un abogado y exfuncionario del Proceso de Reorganizaci&oacute;n Nacional, <strong>Roberto Durrieu</strong>, quien falleci&oacute; en 2020. &ldquo;<strong>Lo conoc&iacute; profesionalmente y en alg&uacute;n momento he compartido alg&uacute;n trabajo que se public&oacute; creo, pero hace much&iacute;simos a&ntilde;os, no tengo mayor registro</strong>&rdquo;, respondi&oacute; el ministro de Cambiemos.
    </p><p class="article-text">
        El diputado <strong>Juan Manuel Pedrini</strong> del Frente de Todos le pregunt&oacute; a Garavano por &ldquo;<strong>su vinculaci&oacute;n con el Fores (Asociaci&oacute;n Civil Foro de Estudios sobre la Administraci&oacute;n de Justicia) como director acad&eacute;mico, y con el Colegio de Abogados (de Buenos Aires) de la calle Montevideo, ambos sostenes de la &uacute;ltima dictadura militar</strong>&rdquo;. Por esta pregunta, la diputada de la Coalici&oacute;n C&iacute;vica <strong>Paula Oliveto </strong>cruz&oacute; al oficialista y le respondi&oacute; &ldquo;<strong>como los gobernadores del PJ</strong>&rdquo;, a lo que Pedrini le espet&oacute; &ldquo;<strong>negacionistas</strong>&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>La palabra 'vinculaci&oacute;n' casualmente, me trae recuerdos de la &uacute;ltima dictadura, cuando uno dec&iacute;a cu&aacute;les son las vinculaciones de alguien, si tiene 'alguna libreta'</strong>&rdquo;, respondi&oacute; Garavano. &ldquo;Entonces, primero, hablemos con propiedad, y segundo, me parece que en un tema de estas caracter&iacute;sticas y <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/carlotto-fallo-muina-desnudo-profundo-cinismo-jueces-corte-suprema_1_10111465.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reci&eacute;n lo dijo (la titular de Abuelas de Plaza de Mayo) Estela de Carlotto</a> cuando termin&oacute;, <strong>me parece que hay que ser muy cuidadoso</strong>&rdquo;, asever&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el exministro le indic&oacute; a Pedrini que &ldquo;usted sabe mi relaci&oacute;n porque hizo la pregunta. <strong>Yo fui director de una ONG que se llama Foro de Estudios de la Administraci&oacute;n de Justicia; al Colegio de Abogados de Montevideo lo conozco, he ido alguna vez a dar alguna charla, no soy miembro, nunca fui miembro</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Acto seguido, pidi&oacute; la palabra Oliveto y plante&oacute; que &ldquo;<strong>a m&iacute; me violenta que me digan negacionista. &iquest;Qu&eacute; les pasa? Esta es la casa de la democracia. </strong>En nuestras listas nunca estuvo ni (el excomisario y represor Luis) Patti ni (el exmilitar carapintada Aldo) Rico, ni fue ministro ni gobernador ning&uacute;n tipo que tuviera que ver con la dictadura&rdquo;. &ldquo;<strong>No subestimen la historia militante nuestra porque no somos ni fachos, ni negacionistas ni tenemos una historia en ese sentido</strong>&rdquo;, sentenci&oacute; la opositora.
    </p><p class="article-text">
        El diputado oficialista <strong>Hugo Yasky </strong>afirm&oacute; que las preguntas que se le realizaron a Garavano son para &ldquo;<strong>indagar por qu&eacute; en este pa&iacute;s hubo el intento de reducir la pena a los genocidas</strong>&rdquo;, en referencia al <strong>fallo Mui&ntilde;o </strong>de la Corte Suprema, denominado &ldquo;<strong>2x1</strong>&rdquo;, el cual benefici&oacute; a un represor y fue motivo de uno de los pedidos de juicio pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos tratando de indagar c&oacute;mo se construye esa decisi&oacute;n, <strong>estamos tratando de entender por qu&eacute; en este pa&iacute;s se aplic&oacute; una doctrina que permit&iacute;a encarcelar a gente inocente</strong>&rdquo;, agreg&oacute;. &ldquo;Porque en la base del derecho, no solamente de la Argentina, pr&aacute;cticamente de todo el mundo, parte de que una persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario. <strong>En este pa&iacute;s no sucedi&oacute; as&iacute; y fue durante su gesti&oacute;n</strong>&rdquo;, le apunt&oacute; Yasky a Garavano.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, el sindicalista se&ntilde;al&oacute; que le llam&oacute; la atenci&oacute;n que cuando Carlotto se retir&oacute; &ldquo;<strong>aplaudimos los que est&aacute;bamos de este lado, la verdad. Yo en el lugar de ustedes hubiese aplaudido</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>LC con informaci&oacute;n de agencia T&eacute;lam</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/cruces-diputados-negacionismo-ultima-dictadura-durante-declaracion-garavano_1_10111695.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Apr 2023 00:34:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cruces entre diputados por el "negacionismo" en la última dictadura durante la declaración de Garavano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Diputados,Cámara de Diputados,Juicio político,Comisión de juicio político,Juicio político a la Corte,Germán Garavano,Dictadura militar argentina (1976-1983),Dictadura Cívico Militar,Dictadura,Proceso de Reorganización Nacional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Argentina, 1985: la cosa juzgada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/argentina-1985-cosa-juzgada_129_9647080.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9bcfedf0-a98a-45b4-81b8-672fd53c8b20_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Argentina, 1985: la cosa juzgada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Cuánto se le puede exigir a una ficción?, se pregunta el autor y amplía la polémica en torno al guión de la película que retrata el Juicio a las Juntas durante el gobierno del presidente Alfonsín. La derrota de los comandantes y la victoria económico-social del Proceso: "El régimen democrático condenó al brazo ejecutor sin inculpar a los beneficiarios económicos", sostiene.</p></div><p class="article-text">
        La nueva pel&iacute;cula de Santiago Mitre reabri&oacute; una pol&eacute;mica frecuente: &iquest;Cu&aacute;nto se le puede exigir a una ficci&oacute;n? &iquest;Mucho, poquito, nada? 
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que existe una diferencia entre una producci&oacute;n cultural o una obra de arte abstracta y una pel&iacute;cula que se inspira en un momento hist&oacute;rico determinado. Ante esta segunda opci&oacute;n se corren dos riesgos: <strong>pretender que la obra resuelva paradojas que ni la historia ni la pol&iacute;tica han resuelto o liberarla de toda cr&iacute;tica </strong>bajo la panfletaria consigna de &iexcl;Aguante la ficci&oacute;n! 
    </p><p class="article-text">
        Porque tambi&eacute;n es verdad que muchos realizadores escriben como &ldquo;partido pol&iacute;tico&rdquo; y se defienden como guionistas. Es lo que sucedi&oacute; &mdash;para tomar a un ejemplo lejano a nuestra &ldquo;grieta&rdquo;&mdash; con el <a href="https://revistacrisis.com.ar/notas/un-diablo-llamado-trotsky" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Trotsky</em></a><a href="https://revistacrisis.com.ar/notas/un-diablo-llamado-trotsky" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> de Netflix</a>: una versi&oacute;n muy distorsionada del pasado a la medida de los intereses pol&iacute;ticos del presente. Sobre todo del presente de Vladimir Putin. Cuando el recorte adopta ribetes grotescos, falsea los hechos o hace propias interpretaciones desmentidas por la historia<strong>, merece que le caiga todo el peso de la cr&iacute;tica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el arte o la literatura tienen una especificidad que es de un orden diferente a la mera literalidad: existieron pel&iacute;culas basadas en hechos reales que fracasaron estrepitosamente en la tarea de retratar una &eacute;poca mientras que otras que no partieron de ning&uacute;n acontecimiento en particular lograron captar el esp&iacute;ritu de su tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        Como sea, <em>Argentina, 1985</em> es un recorte determinado tanto por la mirada de sus guionistas y realizadores como por sus condiciones de producci&oacute;n (por las <em>formas</em> que la industria impone al <em>contenido</em>).<strong> Un recorte ambivalente, como ambivalente es el acontecimiento al que se refiere: el Juicio a las Juntas. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Su m&eacute;rito en la disputa por la memoria hist&oacute;rica es el necesario rescate de testimonios cruelmente memorables y<strong> un acontecimiento que, objetivamente, contrasta con una ofensiva negacionista muy activa en la actualidad. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Podemos pensarlo de esta manera: supongamos que Santiago Mitre y Mariano Llin&aacute;s hubieran contratado a <em>Los simuladores</em> con el objetivo de que el testimonio de Adriana Calvo de Laborde llegase a un p&uacute;blico amplio y que a los conducidos por Mario Santos cranearan la realizaci&oacute;n de una pel&iacute;cula semicomercial y hollywoodense, dise&ntilde;ada en la tradici&oacute;n cinematogr&aacute;fica estadounidense de los a&ntilde;os &rsquo;40 y &rsquo;50 con un h&eacute;roe antih&eacute;roe como protagonista porque configuraba una buena estructura para contar. Con ese material lograran convencer a algunos tanques de la industria cultural para que la financien y la pel&iacute;cula finalmente termina transformada en un &eacute;xito de taquilla. El plan muy probablemente nos hubiera parecido genial. Esa difusi&oacute;n despiadadamente did&aacute;ctica para las nuevas generaciones que desconocen los hechos aberrantes justificar&iacute;a todo lo dem&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Sobre la calidad de <em>Argentina, 1985</em> ya se dijo y se escribi&oacute; demasiado: los muy logrados momentos de tensi&oacute;n narrativa, el humor tan dosificado como necesario, la exitosa reconstrucci&oacute;n de una &eacute;poca o las c&eacute;lebres actuaciones.
    </p><p class="article-text">
        Mucho <a href="https://www.laizquierdadiario.com/Argentina-1985-el-Nunca-mas-en-tiempos-de-tiktokers-y-negacionistas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s interesante</a> que <em>discutir la pel&iacute;cula</em> (para algunos le sobra Strassera y &ldquo;Strasserita&rdquo; y le falta Alfons&iacute;n, para otros le falta pol&iacute;tica y le sobra &ldquo;Juicio a las Juntas para gente com&uacute;n&rdquo;) es debatir el acontecimiento hist&oacute;rico que repone. Tomarla como punto de partida y no como punto de llegada, intervenir sobre los efectos pol&iacute;tico-ideol&oacute;gicos que la pel&iacute;cula genera.
    </p><h3 class="article-text">Cuando el poder perdi&oacute; el juicio</h3><p class="article-text">
        El t&iacute;tulo ganchero del libro de Luis Moreno Ocampo que acaba de reeditar <em>Capital Intelectual</em> puede tener varias lecturas. La m&aacute;s literal es la que interpreta que el poder recibi&oacute; un fallo contrario en los tribunales. Sin embargo, otra definici&oacute;n posible es que el poder perdi&oacute; el criterio, la raz&oacute;n, que derrap&oacute;. Y algo de las dos cosas sucedi&oacute; con el poder militar. 
    </p><p class="article-text">
        Porque la pregunta obligatoria que surge ante ese t&iacute;tulo es: <strong>&iquest;Qu&eacute; poder perdi&oacute; el juicio? &iquest;El poder de los comandantes de las tres Juntas?, indiscutiblemente; &iquest;el poder en general?, no tanto.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En su biograf&iacute;a no autorizada sobre Massera (<em>Almirante Cero</em>, Planeta, 2011), el periodista Claudio Uriarte fij&oacute; los l&iacute;mites estructurales del r&eacute;gimen surgido despu&eacute;s del genocidio examinando el Juicio a las Juntas: &ldquo;La paradoja del Juicio consist&iacute;a en que se juzgaba a los ejecutores del Proceso pero no a los procesistas, a los jefes militares, pero no a los beneficiarios econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos directos o indirectos. Un N&uuml;remberg en regla habr&iacute;a requerido el triunfo del bando enemigo, pero en la Argentina el &uacute;nico triunfo contra los militares lo hab&iacute;a obtenido Gran Breta&ntilde;a. Por eso el &uacute;nico juicio posible era el que las clases dominantes pod&iacute;an permitir: el que se hac&iacute;a a una corporaci&oacute;n que hab&iacute;a permanecido en el poder mucho m&aacute;s tiempo de aquel por el cual hab&iacute;a sido bienvenida, y cuyo independentismo y pretensi&oacute;n de protagonismo hab&iacute;an puesto a la Argentina al borde de &lsquo;saltar del mapa&rsquo; con respecto a la pertenencia geopol&iacute;tica a Occidente. No se juzgaba a la dictadura, sino al independentismo militar.&rdquo; 
    </p><p class="article-text">
        Hacia principios de la d&eacute;cada del &lsquo;80 la tarea represiva estaba esencialmente terminada. Al quedarse sin objetivos &mdash;y cuando el gran saqueo nacional se combinaba con el &ldquo;peque&ntilde;o saqueo&rdquo; de los Grupos de Tareas&mdash;, los militares se lanzaron a la aventura de Malvinas<strong>. La vergonzosa derrota fue su &uacute;ltimo acto.</strong>
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s importante que el trillado &ldquo;el fin justifica los medios&rdquo; es el interrogante en torno a qu&eacute; justifica el fin. Cuando se alcanzaron los objetivos originales del proyecto pol&iacute;tico-econ&oacute;mico de la dictadura, cambiaron los fines y los medios se tornaron obsoletos: del enfrentamiento a una insurgencia obrera-popular y<strong> el reformateo regresivo de las relaciones sociales del pa&iacute;s a la consolidaci&oacute;n de un nuevo orden sobre la base de otra configuraci&oacute;n de fuerzas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Uriarte con un ensayismo elegante, Alejandro Horowicz con mayores referencias te&oacute;ricas o Rodolfo Fogwill con una imprudencia provocadora indagaron alrededor de un tab&uacute; fundacional del orden posdictatorial:<strong> la victoria econ&oacute;mico-social del &ldquo;Proceso&rdquo; en medio la derrota personal de los comandantes.</strong> Contrariamente a lo que afirm&oacute; Emilio Eduardo Massera en su alegato de defensa, la dictadura hab&iacute;a triunfado infligiendo una derrota al cuestionamiento revolucionario de la sociedad y<strong> el r&eacute;gimen democr&aacute;tico hab&iacute;a condenado al brazo ejecutor sin inculpar a los beneficiarios econ&oacute;micos.</strong> Que los ciudadanos hayan reemplazado a las clases en los discursos pol&iacute;ticos hegem&oacute;nicos era el s&iacute;mbolo de esa derrota cultural.
    </p><p class="article-text">
        Porque la tan mentada &ldquo;banalidad del mal&rdquo; puede ocultar su reverso: la <em>banalidad del bien</em>. Aquella que borra las especificidades y los matices y ubica a todos en lugar de v&iacute;ctimas. Pareciera que en 1983 se hizo borr&oacute;n y cuenta nueva y todos, con excepci&oacute;n de un n&uacute;cleo de militares, pasaron instant&aacute;neamente al campo de los dem&oacute;cratas de la primera y la &uacute;ltima hora. Incluida, por ejemplo, la larga lista de intendentes civiles que la dictadura conserv&oacute; en sus cargos o convoc&oacute; despu&eacute;s del 24 de marzo de 1976 y que gobernaron 1.697 municipios: 301 (35%) aportados por la Uni&oacute;n C&iacute;vica Radical; 169 por el Partido Justicialista (19,3%); 109 por los Dem&oacute;cratas Progresistas (12.4%); 94 por el Movimiento de Integraci&oacute;n y Desarrollo (10.7%); 23 por neoperonistas (2.7%) y 78 por fuerzas federalistas provinciales (8.9%). O el aparato judicial que jur&oacute; pr&aacute;cticamente en su totalidad bajo el estatuto del &ldquo;Proceso&rdquo; &mdash;algo de esto sugiere la pel&iacute;cula cuando Dar&iacute;n-Strassera busca colaboradores y se encuentra con que muchos, sino la mayor&iacute;a, son &ldquo;fachos&rdquo;&mdash; o la c&uacute;pula eclesi&aacute;stica que bendijo en el infierno<strong>. Y por supuesto, los beneficiarios m&aacute;s importantes: las clases dominantes. </strong>
    </p><p class="article-text">
        El Juicio fue el producto del embate popular &mdash;continuidad de una resistencia heroica y una reacci&oacute;n ante el desastre de Malvinas&mdash; contra un r&eacute;gimen en descomposici&oacute;n, pero a la vez tuvo un l&iacute;mite temporal y uno f&iacute;sico. El l&iacute;mite temporal fue un &ldquo;punto final&rdquo; hacia atr&aacute;s: el 24 de marzo de 1976, todo lo acontecido anteriormente (y hab&iacute;a muchos muertos en ese placard de la historia) no era materia juzgable.<strong> El l&iacute;mite f&iacute;sico fueron las puertas de las f&aacute;bricas y empresas: fuera de la propiedad privada todo, dentro de la propiedad privada nada.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El argumento principal de la defensa de los integrantes de las primeras tres Juntas fue que los militares se hab&iacute;an limitado a cumplir las &oacute;rdenes de guerra dictadas por el gobierno constitucional que ordenaban aniquilar el accionar subversivo (decretos 2770, 2771 y 2772). <em>Argentina, 1985</em> muestra esto cuando &Iacute;talo Luder explica ante el tribunal que &ldquo;aniquilar &rdquo;(una palabra con una carga demasiado espec&iacute;fica, distinta por ejemplo a &ldquo;derrotar&rdquo; o &ldquo;vencer&rdquo;) quer&iacute;a decir algo muy distinto a&hellip; aniquilar. Los jueces aceptaron la versi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Sobre el l&iacute;mite f&iacute;sico, el guionista y director de cine Jonathan Perel estren&oacute; en 2021 el documental <em>Responsabilidad empresarial</em> en el Festival de Cine Independiente de Buenos Aires. Se basa en un informe de dos tomos (publicado por el propio Estado argentino), pero que, seg&uacute;n la definici&oacute;n del mismo Perel, se difundi&oacute; de manera muy limitada. Dif&iacute;cil que llegue al Oscar y no s&oacute;lo por razones est&eacute;ticas o de financiaci&oacute;n. <strong>All&iacute; muestra una extensa lista de casos en los que se comprob&oacute; la participaci&oacute;n empresaria en los secuestros, torturas y desapariciones </strong>en lugares tan dis&iacute;miles como los ingenios La Fronterita y Ledesma en Jujuy; la empresa de transporte La Veloz del Norte (Salta); Acindar en Villa Constituci&oacute;n (Santa Fe); D&aacute;lmine Siderca en Campana (Buenos Aires); Astilleros Astarsa en la zona norte del Gran Buenos Aires; las cer&aacute;micas Lozadur y Catt&aacute;neo; las autopartistas Ford, Mercedes Benz, Fiat y Grandes Motores Diesel (Buenos Aires y C&oacute;rdoba); Bunge&amp;Born y Grafa en Capital Federal; Astilleros R&iacute;o Santiago en Ensenada, Petroqu&iacute;mica Sudamericana y Swift en La Plata; Alpargatas (en Capital, Buenos Aires y Tucum&aacute;n); Molinos R&iacute;o de la Plata y Loma Negra (en Olavarr&iacute;a y Barker) y hasta en el diario <em>La Nueva Provincia</em> (Bah&iacute;a Blanca). El documental define <strong>la insuficiencia del concepto de &ldquo;complicidad&rdquo; y la pertinencia de la definici&oacute;n de responsabilidad directa. </strong>Los mecanismos fueron similares: trabajo conjunto, facilitaci&oacute;n de informaci&oacute;n personal de los empleados, detenciones en los lugares de trabajo, uso de los predios para la represi&oacute;n, aporte de materiales, equipamiento, personal, log&iacute;stica y fondos en dinero.
    </p><p class="article-text">
        Esto no fue (no pod&iacute;a ser) materia juzgable en el Juicio: el empresariado, la famosa y nunca bien reputada burgues&iacute;a argentina fij&oacute; los l&iacute;mites de lo juzgable. Cualquiera puede afirmar l&iacute;citamente que &ldquo;lo burgu&eacute;s no quita lo valiente&rdquo; &mdash;puede observarse en <em>Argentina, 1985</em> con las amenazas que recibieron diariamente fiscales y jueces&mdash;, y la sentencia es tan cierta como que lo valiente no niega los estrictos l&iacute;mites de clase.
    </p><p class="article-text">
        En ese marco, la reconstrucci&oacute;n hist&oacute;rica en t&eacute;rminos pol&iacute;ticos fue sustituida por la cr&iacute;tica a los m&eacute;todos, la instauraci&oacute;n de un terror aleccionador que buscaba un disciplinamiento social, por la condena a una &ldquo;respuesta desproporcionada y brutal&rdquo; de origen. 
    </p><p class="article-text">
        El 2001 rompi&oacute; el &ldquo;techo de cristal&rdquo; de esa forma de democracia de la derrota y abri&oacute; un horizonte a nuevas posibilidades que fueron desde la reapertura de los juicios, la derogaci&oacute;n de las leyes de impunidad y algunas <a href="https://www.laizquierdadiario.com/El-alegato-de-Myriam-Bregman-abogada-de-Julio-Lopez-que-demostro-que-hubo-un-plan-genocida" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">condenas emblem&aacute;ticas</a> que reconoc&iacute;an el plan sistem&aacute;tico y el genocidio. Pero esa es otra pel&iacute;cula.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El juicio al pasado</strong></h3><p class="article-text">
        Hace algunos a&ntilde;os, el historiador italiano Enzo Traverso explor&oacute; la operaci&oacute;n pol&iacute;tico-ideol&oacute;gica que transform&oacute; a los vencidos en meras v&iacute;ctimas que, en esencia, son pasivas. Se bas&oacute; en el libro <em>La memoria del Holocausto en la edad global</em> de Daniel L&eacute;vy y Natan Sznaider. All&iacute; destacaban la dimensi&oacute;n cosmopolita en la memoria del Holocausto y el rol jugado en el proceso de construcci&oacute;n de una memoria global del siglo XX, caracterizada como una <em>&eacute;poca de v&iacute;ctimas</em>. Una operaci&oacute;n similar tuvo lugar en aquellos a&ntilde;os en nuestro pa&iacute;s y el primer pr&oacute;logo al <em>Nunca m&aacute;s</em> en la acentuada prosa del Ernesto S&aacute;bato, as&iacute; como el alegato de Strassera formaron parte de esa narrativa. No se trata de negar la condici&oacute;n de v&iacute;ctimas, sino de reducirlas s&oacute;lo a esa condici&oacute;n <strong>mediante un ejercicio de &ldquo;angelizaci&oacute;n&rdquo;.</strong> La veneraci&oacute;n de la memoria &mdash;dice Traverso&mdash; termin&oacute; superpuesta a la historia o, incluso, absorbi&eacute;ndola. La &ldquo;memoria de las v&iacute;ctimas&rdquo; reemplaz&oacute; a la &ldquo;memoria de las luchas&rdquo; y el testimonio a las conclusiones pol&iacute;ticas. Muchos sujetos quedaron escindidos de sus compromisos, de sus apuestas y de sus objetivos<strong>. Es decir, despojados de una politicidad que era parte esencial de su vida misma. </strong>El ensayista Eduardo Gr&uuml;ner escribi&oacute; &mdash;desde esta perspectiva&mdash; que los adverbios &ldquo;nunca m&aacute;s&rdquo; (carentes de objeto y sujeto) pod&iacute;an significar tanto una plegaria <em>como una amenaza</em>.
    </p><p class="article-text">
        La memoria en el sentido profundo del t&eacute;rmino es el derecho a la verdad hist&oacute;rica y tiene que batallar no s&oacute;lo contra las mentiras, sino tambi&eacute;n contras esas &ldquo;memorias&rdquo; que son una forma de olvido. Porque en definitiva, toda memoria es pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        <em>CC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Rosso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/argentina-1985-cosa-juzgada_129_9647080.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Oct 2022 03:02:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Argentina 1985,Juicio a las Juntas Militares,Dictadura militar argentina (1976-1983),Proceso de Reorganización Nacional]]></media:keywords>
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