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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Bogotá]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/bogota/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Bogotá]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Los "escuadrones de la muerte" del Ejército de Colombia: un eco negro de las dictaduras del Cono Sur]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/escuadrones-muerte-ejercito-colombia-eco-negro-dictaduras-cono-sur_1_12748622.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e3ceb114-a6b3-494d-8a39-9e6b49ccaaf4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los &quot;escuadrones de la muerte&quot; del Ejército de Colombia: un eco negro de las dictaduras del Cono Sur"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nuevas pruebas sobre violaciones contra simpatizantes de izquierdas desnudan la faceta más macabra de los servicios de inteligencia cuatro décadas después de la matanza del Palacio de Justicia de Bogotá y pese a la ausencia de una dictadura equiparable a la de otros países de la región como Argentina o Chile.</p><p class="subtitle"></p></div><p class="article-text">
        La masacre durante la toma y el contraasalto del Palacio de Justicia de Bogot&aacute;, hace justo 40 a&ntilde;os, fue la desembocadura de todas las aguas putrefactas de la violencia en <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/colombia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Colombia</strong></a>. El sanguinario ataque inicial de la guerrilla&nbsp;del M-19, donde militaba el hoy presidente <strong>Gustavo Petro</strong>, solo queda como preludio de una sangr&iacute;a mucho mayor. Las Fuerzas Militares y de inteligencia se encargaron de consumar la tragedia. Las balas de los soldados, adiestrados en la fiebre anticomunista y los manuales de antiinsurgencia estadounidenses, mataron a magistrados, funcionarios y empleados inocentes. 
    </p><p class="article-text">
        Pero aquella suerte de esquizofrenia institucional tambi&eacute;n los arrastr&oacute; a torturar. A sembrar el horror. Y escribir una de las p&aacute;ginas m&aacute;s aberrantes en la historia del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El plan guerrillero</strong>, similar al ejecutado por el Frente Sandinista para la Liberaci&oacute;n nicarag&uuml;ense en 1978, <strong>consist&iacute;a en asaltar la sede del poder judicial como represalia por los incumplimientos de los acuerdos de cese el fuego bilateral y b&uacute;squeda de caminos hacia una paz negociada con el Gobierno del Conservador Belisario Betancur</strong> (1982-1986). Con tan solo 41 insurgentes &mdash;seis de ellos no entraron en el recinto&mdash; el escuadr&oacute;n del M-19 inici&oacute; a las 11:40 de la ma&ntilde;ana de aquel 6 de noviembre la toma del monumental edificio de piedra amarillenta en pleno coraz&oacute;n pol&iacute;tico de Bogot&aacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Solo dos guerrilleros saldr&iacute;an con vida tras un drama que dur&oacute; 28 horas e incluy&oacute; el desembarco de fuerzas especiales en la azotea, uso de explosivos y hasta un tanque de guerra para derribar la entrada principal.
    </p><p class="article-text">
        Fueron 95 muertos y 11 desaparecidos. Aquella jornada desnud&oacute; una historia de barbarie mayor cuyas piezas a&uacute;n se hallan dispersas. Algunas de ellas en informes de organizaciones de derechos humanos, testimonios de exagentes o investigaciones de la estatal Comisi&oacute;n de la Verdad. 
    </p><p class="article-text">
        Con todo, a&uacute;n no existe un trabajo que condense toda aquella conducta que, a lo largo de los '80 y '90, funcion&oacute; como un pilar en la lucha antiguerrilla. Con la misma l&oacute;gica y crueldad de las dictaduras del Cono Sur, pero en un pa&iacute;s que ha vivido una historia democr&aacute;tica casi continua, oficiales de inteligencia dejaron una estela de violaciones de los derechos humanos contra simpatizantes de izquierda. 
    </p><h2 class="article-text">Todo vale contra el &ldquo;enemigo interno&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Los investigadores del tribunal transicional para el conflicto interno, la Justicia Especial para la Paz (JEP), se hallan en el entuerto de conectar los puntos. M&aacute;s de uno se confiesa impactado por la cantidad de pruebas que han emergido en los &uacute;ltimos meses. Cada vez queda m&aacute;s claro que, por ejemplo, dentro del mismo marco del Palacio de Justicia, algunos de los miles de v&iacute;ctimas del partido de izquierdas Uni&oacute;n Patri&oacute;tica (UP) fueron presa de las operaciones de la misma compa&ntilde;&iacute;a del disuelto batall&oacute;n Charry Solano, al norte de Bogot&aacute;, donde posiblemente fue torturada la guerrillera del M-19 Irma Franco, tal vez el mejor documentado caso de desaparici&oacute;n forzada en los hechos de noviembre de 1985.
    </p><p class="article-text">
        Todo apunta que la guerra sucia que se ha tratado de presentar desde sectores pol&iacute;ticos como una reacci&oacute;n violenta orquestada por sanguinarios paramilitares, terratenientes de ultraderecha y algunos efectivos aislados de la fuerza p&uacute;blica, fue en realidad un plan cuyo asidero se gest&oacute; en el coraz&oacute;n mismo de la estructura de los servicios de espionaje y contraespionaje del Estado.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo que hizo la inteligencia militar en Colombia [...] es una labor criminal del tipo de los Escuadrones de la Muerte en Guatemala y El Salvador</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Fuente judicial</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La magistrada Catalina D&iacute;az, de la sala de reconocimiento de verdad y responsabilidad de la JEP, asegur&oacute; a<em><strong> </strong></em><a href="https://www.eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>elDiario.es</strong></em></a> que hasta ahora no se hab&iacute;a investigado &ldquo;a fondo&rdquo; el papel de estos aparatos en los cr&iacute;menes contra la UP. &ldquo;Hay nueva evidencia, por ejemplo, de que hubo un seguimiento sistem&aacute;tico contra la Uni&oacute;n Patri&oacute;tica y que la inteligencia militar incluso pudo estar detr&aacute;s de la estigmatizaci&oacute;n y construcci&oacute;n de un relato peyorativo para legitimar su accionar&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El ya mencionado batall&oacute;n Charry Solano, que en 1986 se convirti&oacute; en la Brigada XX, acumula 35 denuncias de tortura, 51 de ejecuciones sumarias y 73 de desapariciones forzadas. Un grupo de organizaciones de derechos humanos ha entregado, desde 2020, pruebas con hechos ocurridos, presuntamente, entre 1977 y 1998. Uno de aquellos denunciantes, el Colectivo de Abogados Jos&eacute; Alvear Restrepo, ha sufrido m&aacute;s de 30 a&ntilde;os de persecuci&oacute;n, acoso y actos ilegales por parte del Ej&eacute;rcito. Por ello, en 2024, la Corte Interamericana de Derechos Humanos solicit&oacute; al Estado colombiano responder por violaciones contra sus miembros, ligados a la izquierda pol&iacute;tica, y sus familias. 
    </p><p class="article-text">
        Una fuente judicial que pide mantener su nombre oculto, resume: &ldquo;Lo que hizo la inteligencia militar en Colombia entre los a&ntilde;os 1978 y 1989, m&aacute;s o menos, es una labor criminal del tipo de los Escuadrones de la Muerte en Guatemala y El Salvador. Es el mismo modelo, bajo la premisa de que el enemigo interno comunista era susceptible del ejercicio de la violencia. Legal o ilegal&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Los pol&iacute;ticos maquillaron la verdad</h2><p class="article-text">
        A medida que se conocen m&aacute;s casos, donde los nombres de algunos generales o coroneles se repiten, y las piezas van dando forma al rompecabezas, la sociedad colombiana empieza a cuestionar m&aacute;s la conducta militar. Jorge Cardona, reportero y exeditor del diario <em>El Espectador</em>, regresa sobre el caso del Palacio de Justicia: &ldquo;La postura de la clase pol&iacute;tica, con las excepciones de siempre, fue rodear a las Fuerzas Armadas. Una de las primeras voces institucionales disidentes fue la Procuradur&iacute;a, que denunci&oacute; en 1986 al presidente Belisario Betancur y manifest&oacute; que hubo exceso de la fuerza y desconocimiento del derecho internacional humanitario&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La Comisi&oacute;n de Acusaciones de la C&aacute;mara de Representantes, sin embargo, absolvi&oacute; al presidente Conservador siete meses despu&eacute;s de los hechos. Para Cardona, la &ldquo;v&iacute;a pol&iacute;tica fue decorando la impunidad&rdquo;. Helena Ur&aacute;n Bidega&iacute;n es hija de Carlos Horacio, magistrado muerto durante la retoma del Palacio de Justicia. Ella ha dedicado una parte importante de sus 50 a&ntilde;os a entender los hechos: &ldquo;Parte de los expedientes relacionados con las masacres y las torturas del Estatuto de Seguridad, implementado por el presidente [Julio C&eacute;sar] Turbay [1978-1982], se quemaron en el Palacio de Justicia. Todo qued&oacute; suspendido. Y la construcci&oacute;n del relato que se ha hecho desde sectores del poder es acomodaticia y solo exalta sus actuaciones, as&iacute; hayan sido indignas&rdquo;, dijo a <em>elDiario.es</em>.
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                Soldados del ejército escoltan a un grupo de jueces tras la retoma del palacio.                            </span>
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        Otra investigadora que pide no ser&nbsp;identificada, trae a colaci&oacute;n las declaraciones televisadas del coronel retirado Alfonso Plazas Vega, absuelto en 2015 de responsabilidad en dos casos de desaparici&oacute;n forzada, y quien fue una de las cabezas visibles en el asalto de recuperaci&oacute;n de la sede judicial en 1985. Mientras el humo y las llamas carbonizaban el edificio, el militar vocifer&oacute; al ser preguntado por el objetivo: &ldquo;&iexcl;Mantener la democracia, maestro!&rdquo;. El alcance de su labor, sin embargo, a&uacute;n deja grandes interrogantes. Porque en Colombia, argumenta la misma fuente, se han normalizado los desmanes de una operaci&oacute;n castrense sanguinaria: &ldquo;Como si en Colombia existiera la pena de muerte&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El silencio de cientos de v&iacute;ctimas que sufrieron en alg&uacute;n momento aberraciones confirma que el pa&iacute;s a&uacute;n navega la superficie de una etapa negra. &ldquo;Hay dos momentos. Desde finales de los a&ntilde;os 70, los militares mezclan el secuestro, la tortura, y, en menor medida, los homicidios, en instalaciones militares, como el Cant&oacute;n Norte y el Charry Solano en Bogot&aacute;. Hoy la evidencia apunta a que, en alg&uacute;n momento de la segunda mitad de los 80, dejan de hacerlo en los cuarteles porque ya era problem&aacute;tico y se aceleran los asesinatos extrajudiciales en otros contextos. Se ha establecido que los soldados tiraban los cad&aacute;veres en zonas de las afueras de Bogot&aacute; como Funza, Choach&iacute; o el Tequendama&rdquo;, asegura un investigador.
    </p><h2 class="article-text">Algo cambi&oacute; el 6 de noviembre de 1985</h2><p class="article-text">
        Para el antrop&oacute;logo David Mar&iacute;n, autor de <em>P&eacute;rdida en el fuego </em>(Planeta) &mdash;una reconstrucci&oacute;n minuciosa de la &ldquo;masacre olvidada&rdquo; del Palacio&mdash;, algunos grupos de poder tradicional entendieron, aquella especie de noche de los cuchillos largos del 6 de noviembre de 1985, que hab&iacute;an perdido el control de las cosas. O, cuando menos, que la batalla contra los insurgentes hab&iacute;a descarrilado. Se sumaron nuevos y sanguinarios actores potenciados por el narco. Y los m&eacute;todos de terror se emplearon con m&aacute;s &iacute;mpetu que en d&eacute;cadas anteriores. 
    </p><p class="article-text">
        El marco conceptual se sustent&oacute; en los manuales de inteligencia y contrainteligencia inspirados en el adoctrinamiento de la Escuela de las Am&eacute;ricas en los a&ntilde;os 60. Y el decreto presidencial de 1978 ya citado, que persegu&iacute;a los mismos objetivos de la Operaci&oacute;n C&oacute;ndor dirigida desde Washington, aport&oacute; el andamiaje legal necesario. En esencia, se trataba de eliminar los focos de oposici&oacute;n mediante un calco de algunas de las brutales actividades de la Direcci&oacute;n de Inteligencia Nacional (DINA) durante la dictadura de Pinochet en Chile, o de la Secretar&iacute;a de Inteligencia de Estado (SIDE) bajo la dictadura de Videla en Argentina.
    </p><p class="article-text">
        Esas puertas cimentaron las facultades de &ldquo;exterminio <em>de facto</em>&rdquo; para las Fuerzas Armadas colombianas, seg&uacute;n escribe Mar&iacute;n en el ep&iacute;logo de su libro. La represi&oacute;n oficial contra &ldquo;todo lo que oliera a comunismo&rdquo; deriv&oacute; en la multiplicaci&oacute;n de las retenciones arbitrarias, los seguimientos y perfilamientos de estudiantes, sindicalistas o maestros: &ldquo;Se sistematizaron las torturas. Se arrojaba gente a los r&iacute;os, a los parques, a las cunetas de las carreteras menos transitadas, a los humedales... Esos eran los que aparec&iacute;an. De otros no se tiene el menor rastro&rdquo;, escribe el antrop&oacute;logo.
    </p><h2 class="article-text">La barbarie tras un tel&oacute;n democr&aacute;tico</h2><p class="article-text">
        Entre quienes murieron en el Palacio de Justicia hab&iacute;a 11 magistrados de la Corte Suprema. Varios de los mejores juristas de una generaci&oacute;n cuya edad promedio no superaba los 60 a&ntilde;os. Entre ellos, el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Alfonso Reyes Echand&iacute;a, de 53 a&ntilde;os. Falleci&oacute;, seg&uacute;n los nuevos hallazgos de la investigaci&oacute;n de Mar&iacute;n, v&iacute;ctima de una r&aacute;faga de metralla del Ej&eacute;rcito colombiano durante la recaptura del Palacio. Pero a lo largo de estas &uacute;ltimas cuatro d&eacute;cadas, en Colombia todav&iacute;a no se ha publicado un trabajo global concluyente. O una investigaci&oacute;n period&iacute;stica o hist&oacute;rica que sintetice con claridad los resortes m&aacute;s amplios de un cap&iacute;tulo cuya mayor singularidad es que se desenvolvi&oacute; en un contexto democr&aacute;tico.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Retratos de las víctimas de la masacre del 6 de noviembre de 1985 en un acto de recuerdo con motivo del 39º aniversario en 2024."
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            <span class="title">
                Retratos de las víctimas de la masacre del 6 de noviembre de 1985 en un acto de recuerdo con motivo del 39º aniversario en 2024.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Eduardo Carre&ntilde;o, miembro fundador del Colectivo de Abogados Jos&eacute; Alvear Restrepo, plantea un problema de fondo: &ldquo;El terror en Colombia a&uacute;n es muy complicado. Por eso a las v&iacute;ctimas de esa &eacute;poca les cuesta hablar. Las estructuras criminales de aquel entonces cambiaron de nombre, se convirtieron en otros organismos, desmontaron el DAS (Departamento Administrativo de Seguridad), pero la violencia y ciertos delitos contin&uacute;an y a&uacute;n no sabemos con claridad qui&eacute;nes han sido los responsables de esos casos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Algunos de esos episodios m&aacute;s recientes son los de los asesinatos de j&oacute;venes pobres que el Ej&eacute;rcito present&oacute; como guerrilleros durante las Administraciones de &Aacute;lvaro Uribe (2002-2010) y Juan Manuel Santos (2010-2018). O la Operaci&oacute;n Ori&oacute;n (2002), a cargo de la Cuarta Brigada del Ej&eacute;rcito y la Polic&iacute;a contra las milicias urbanas de las FARC en los barrios bravos de Medell&iacute;n. All&iacute; las organizaciones de Derechos Humanos han calculado que se produjeron 300 desapariciones forzadas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La violencia y ciertos delitos continúan y aún no sabemos con claridad quiénes han sido los responsables</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eduardo Carreño</span>
                                        <span>—</span> Miembro fundador del Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>La comparaci&oacute;n con las dictaduras de Chile o Argentina</strong> se queda corta. En esos pa&iacute;ses, donde a lo largo del siglo XX hubo procesos pol&iacute;ticos de corte socialista que s&iacute; avanzaron, la respuesta fue suprimirlos mediante dictaduras militares. En Colombia nunca ocurri&oacute; nada similar. Quiz&aacute;s por ello, a las fuentes consultadas a&uacute;n les cuesta configurar un relato m&aacute;s completo donde, tras el tel&oacute;n de solidez institucional, el mismo Ministerio de Defensa apel&oacute; a m&eacute;todos tan sanguinarios en la trastienda. 
    </p><p class="article-text">
        Algunos de los jueces m&aacute;s tozudos que murieron en el Palacio ya lo ven&iacute;an advirtiendo. En junio de 1985, un juez del Consejo de Estado implic&oacute; al Gobierno de Julio C&eacute;sar Turbay y a dos generales en la tortura de la m&eacute;dica Olga L&oacute;pez Jaramillo y su hija de cinco a&ntilde;os en 1979.
    </p><p class="article-text">
        El fallo concluy&oacute; que el Ejecutivo emple&oacute; m&eacute;todos irracionales, inhumanos y proscritos por todas las convenciones de derechos humanos. La secci&oacute;n tercera del tribunal responsable del dictamen judicial, alojado en el mismo inmueble que cinco meses m&aacute;s tarde ser&iacute;a devorado por los proyectiles y las llamas, empez&oacute; a recibir amenazas de forma reiterada. Algunas de ellas estaban dirigidas con nombre propio contra jueces que investigaban por entonces casos de torturas ejecutadas, seg&uacute;n se sospechaba, por parte de algunas unidades del Ej&eacute;rcito colombiano. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/escuadrones-muerte-ejercito-colombia-eco-negro-dictaduras-cono-sur_1_12748622.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Nov 2025 09:41:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los "escuadrones de la muerte" del Ejército de Colombia: un eco negro de las dictaduras del Cono Sur]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Bogotá,Argentina,Dictadura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Bogotá es el ejemplo de que con el transporte en superficie no alcanza”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/bogota-ejemplo-transporte-superficie-no-alcanza_128_9666278.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/102aa0f5-9fc9-4640-b2f2-78da05ce9b5a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Bogotá es el ejemplo de que con el transporte en superficie no alcanza”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La secretaria de Planeación María Mercedes Jaramillo explica por qué la ciudad apuesta al metro luego de haberse centrado durante décadas en el desarrollo de un sistema articulado de autobuses. Su mirada sobre el desarrollo urbano en Buenos Aires.</p></div><p class="article-text">
        La entrevista tiene lugar en un rest&oacute; de Teusaquillo, una localidad verde y tranquila cerca de los campus universitarios de la capital colombiana. El <em>timing</em> del encuentro es bastante oportuno: esta semana lluviosa, los diarios locales informan sobre la llegada al pa&iacute;s del primer vag&oacute;n del Metro de Bogot&aacute;, la gran apuesta urbana de la alcaldesa de centroizquierda <strong>Claudia L&oacute;pez</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La necesidad o no de desarrollar una red de metro que complemente al TransMilenio -el sistema de autobuses que inspir&oacute; al metrob&uacute;s porte&ntilde;o- es objeto de interminables disputas pol&iacute;ticas y t&eacute;cnicas. En esta entrevista con <strong>elDiarioAR</strong>, <strong>Mar&iacute;a Mercedes Jaramillo,</strong> magister en Urbanismo del Instituto de Estudios Pol&iacute;ticos de Par&iacute;s y secretaria de Planeaci&oacute;n de Bogot&aacute; desde 2021, dice que no desarrollarlo no es una opci&oacute;n y que es hora de medidas &ldquo;audaces y necesarias&rdquo; para resolver los problemas de desarrollo urbano de esta ciudad de casi 13 millones de habitantes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una </strong><a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-62829646" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>nota reciente de BBC Mundo</strong></a><strong> presenta a Bogot&aacute; como caso de estudio en congresos urban&iacute;sticos pero tambi&eacute;n la se&ntilde;ala como una ciudad muy desigual y con problemas de movilidad. La alcaldesa acaba de decir que la ciudad va a estar diez a&ntilde;os en obras para compensar 50 a&ntilde;os de atraso. &iquest;Se puede considerar a Bogot&aacute; como una ciudad modelo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que no. La ciudad ha tenido una gesti&oacute;n urban&iacute;stica relativamente sofisticada, pero a&uacute;n no alcanza a cerrar las brechas que tiene como para pensar que podr&iacute;amos ser modelo de algo. Hay, s&iacute;, algunas cosas incontrovertibles. Por ejemplo, Bogot&aacute; se enfoc&oacute; mucho antes que otras ciudades en el transporte en bici, y hoy la gente aqu&iacute; usa la bicicleta como en pocos lugares del mundo, no solo para pasear. Creo que el sistema Transmilenio, que arranc&oacute; en Curitiba pero que aqu&iacute; se llev&oacute; a otra escala, demostr&oacute; que con buses logras mover m&aacute;s gente de la que uno piensa. Pero hoy el sistema Transmilenio no da abasto, y nos toca hacer lo que hacen las grandes ciudades del mundo, que es tener metro. Hoy estamos tomando decisiones audaces y necesarias que se corresponden con lo que nos pide la urgencia planetaria y el cambio clim&aacute;tico, as&iacute; que Bogot&aacute; podr&iacute;a ser, en 15 a&ntilde;os, ese ejemplo. Pero hoy todo est&aacute; por hacerse.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La idea de desarrollar un metro viene dando vueltas desde la d&eacute;cada del ochenta, con discusiones que se remontan a las gestiones de Enrique Pe&ntilde;alosa y del hoy presidente Gustavo Petro. Ahora se anunci&oacute; la construcci&oacute;n de las primeras dos l&iacute;neas. &iquest;Puede asegurar que el metro finalmente ser&aacute; una realidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, est&aacute; contratado y ya se inici&oacute; la construcci&oacute;n de la primera l&iacute;nea. Tenemos la responsabilidad de sacar ese proyecto adelante, no solo la primera l&iacute;nea, sino tambi&eacute;n la segunda, la tercera, la cuarta y la quinta. Bogot&aacute; no tiene mucho m&aacute;s tiempo para no tener metro, ya que en este momento, con sus dificultades de movilidad, no puede competir con Buenos Aires o Ciudad de M&eacute;xico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Esta postura es interesante a la luz del debate que se est&aacute; dando en Buenos Aires, donde los gobiernos del actual signo pol&iacute;tico invierten en mantener y sostener el servicio actual de subte, pero sin extender la red y apostando casi &uacute;nicamente al transporte en superficie.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bogot&aacute; es el ejemplo de que no alcanza con el transporte en superficie. Tenemos un sistema de BRT (N. de la R.: <em>bus rapid transit</em>, sistemas de autob&uacute;s de tr&aacute;nsito r&aacute;pido) excepcionalmente cargador de demanda, y por eso lo copiaron ciudades de todo el mundo, pero ya no da m&aacute;s. La gente no quiere ni aguanta m&aacute;s ese nivel de servicio. Si no hacemos nada, vamos a perder demanda del transporte p&uacute;blico en beneficio de la moto, que es lo que no queremos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Las intervenciones urbanas en la capital colombiana buscan ordenar el desarrollo caótico de las últimas décadas.                            </span>
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        <strong>Tengo entendido que por su geograf&iacute;a y por sus grandes desniveles construir metro en Bogot&aacute; es m&aacute;s caro que el promedio internacional de 100 millones de d&oacute;lares el kil&oacute;metro.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; acumulamos varias dificultades con el suelo por estar en zona de actividad s&iacute;smica. No olvidemos que Bogot&aacute; fue un lago y cualquier construcci&oacute;n de cierta relevancia enfrenta problemas. Dicho esto, en ingenier&iacute;a todo tiene soluci&oacute;n... pero a un costo. La otra dificultad es que no tenemos experiencia previa en construcci&oacute;n de metro, por lo que esta primera l&iacute;nea se contrat&oacute; con un sistema de llave en mano y fue una licitaci&oacute;n compleja. Esto quiere decir que con esta primera nos tocar&aacute; aprender de cara a la construcci&oacute;n de las l&iacute;neas siguientes. Y el otro tema es que Bogot&aacute; es muy grande...
    </p><p class="article-text">
        <strong> No es una ciudad radial, sino m&aacute;s desplegada de norte a sur.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro, es igual de ancha que CABA pero dos veces m&aacute;s larga. Entonces una red de metro aqu&iacute; es necesariamente el doble de extensa de lo que ser&iacute;a en Buenos Aires. Y eso es un l&iacute;o, no solamente por costos sino tambi&eacute;n por tiempo de ejecuci&oacute;n. Pero no hay opci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong> Mencion&oacute; las ciclorrutas, aqu&iacute; conocidas como ciclov&iacute;as. Bogot&aacute; tiene una red de casi 600 kil&oacute;metros, la m&aacute;s extensa de Am&eacute;rica Latina y el doble que Buenos Aires. &iquest;Qu&eacute; desaf&iacute;os enfrenta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El gran desaf&iacute;o t&eacute;cnico es que la primera tanda de ciclorrutas estaban integradas en el and&eacute;n, lo que ustedes llaman la vereda. En ese momento pensamos que era una buena idea, pero ya hoy con el flujo que tienen pasa a ser problem&aacute;tico porque compiten con el peat&oacute;n y generan situaciones de inseguridad importantes. Entonces en la segunda tanda se plantea que la bici baje al nivel de la calzada. Y ese es un reto t&eacute;cnico f&aacute;cil de solucionar, pero despu&eacute;s hay otro que es quitarle espacio al veh&iacute;culo particular. Y ese es...
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un reto pol&iacute;tico.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La alcaldesa aprovech&oacute; que est&aacute;bamos en pandemia e intent&oacute; bajar a la gente del transporte p&uacute;blico y sumarla a la bici, al tiempo que le quitaba espacio al veh&iacute;culo particular en v&iacute;as importantes. Y esto ha costado, porque evidentemente no le gusta a quienes se mueven en su coche particular. Dicho esto, creo que el reto de largo plazo m&aacute;s importante es que las mujeres y las ni&ntilde;as podamos usar las ciclorrutas. Necesitamos mover una poblaci&oacute;n m&aacute;s diversa, con mayor autonom&iacute;a y menor sensaci&oacute;n de inseguridad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los domingos y feriados se cortan las principales avenidas de 7 a 14 horas para que las personas puedan andar en bicicleta de manera segura. &iquest;Cu&aacute;nto tiempo lleva esa experiencia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por lo menos cuarenta a&ntilde;os. Yo aprend&iacute; a montar en bici en la ciclov&iacute;a del domingo. Es una tradici&oacute;n bogotana muy importante.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los desniveles son un gran desaf&iacute;o.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En ese momento estamos estrenando el sistema de bicicletas p&uacute;blicas, con la bici el&eacute;ctrica como una de las opciones, en la zona m&aacute;s central de la ciudad. Veremos hasta d&oacute;nde lo podemos llevar. Pero el tema del transporte en bici en las laderas, donde hay grandes asentamientos informales y poblaci&oacute;n vulnerable, es todo un reto. Ah&iacute; no hay un poquito de pendiente: es mucha pendiente, y no creo que lo puedas resolver con bicicletas. Esto lo estamos abordando con los cables <em>(N. de la R.: se refiere al cable a&eacute;reo, un sistema de transporte masivo tipo funicular)</em>, donde quiz&aacute;s la gente s&iacute; puede montar en bici paralelo a la curva de nivel y ah&iacute; bajar con la bicicleta en el cable.
    </p><p class="article-text">
        <strong> &iquest;Qu&eacute; espera que pase con la movilidad en Bogot&aacute; bajo su gesti&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Hemos acumulado una serie de retrasos por no darle prioridad al despliegue del sistema TransMilenio. Lo hemos dejado congelado en el tiempo y la gente ya no cabe. Hoy tendr&iacute;a que tener el doble de kil&oacute;metros que tiene. Y luego est&aacute; el tema del carro. Yo veo que en una ciudad como Buenos Aires hay un sistema de buses excelente, un sistema de metro que podr&iacute;a ser mejor pero que me pareci&oacute; muy bueno, pero fuera de eso el carro tiene un mont&oacute;n de espacio. &iexcl;Es impresionante! En Buenos Aires en todas las calles hay parqueo (estacionamiento) en v&iacute;a, mientras en Bogot&aacute; sacamos los carros de la v&iacute;a hace siglos&hellip; aunque no ampliamos el and&eacute;n. Esto es terrible porque el peat&oacute;n no est&aacute; c&oacute;modo, el usuario del transporte p&uacute;blico no est&aacute; c&oacute;modo, el ciclista no est&aacute; c&oacute;modo y el usuario de veh&iacute;culo no est&aacute; c&oacute;modo. Todos estamos inc&oacute;modos y desesperados, y salir del desespero nos va a costar sangre, porque va a haber que poner la ciudad en obra y eso va a ser peor todav&iacute;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La congestión vehicular es un gran problema en Bogotá.                            </span>
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        <strong>En el &aacute;rea metropolitana de Buenos Aires se observa una evidente </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/transporte-amba-decada-creacion-agencia-metropolitana-sigue-punto-muerto_1_8844312.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>falta de coordinaci&oacute;n</strong></a><strong> entre los diferentes niveles de gobierno en temas de movilidad. &iquest;Es mejor la situaci&oacute;n en Bogot&aacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Bogot&aacute; cre&oacute; en 2008 una &uacute;nica autoridad del transporte p&uacute;blico, TransMilenio, y ordenar la infinidad de buses informales, de todos los tama&ntilde;os, nos demor&oacute; veinte a&ntilde;os. El desaf&iacute;o ahora es que no sea &uacute;nicamente un ente organizador de buses sino que sea capaz tambi&eacute;n de integrar el metro.
    </p><p class="article-text">
        <strong> Estuvo hace poco en Buenos Aires. &iquest;Cu&aacute;l fue su impresi&oacute;n desde una mirada de urbanista?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Siempre celebro ese apetito del consumo de lo p&uacute;blico que tienen los porte&ntilde;os.: los parques llenos de gente, de d&iacute;a y de noche, las terrazas... Tambi&eacute;n estuve en el barrio Rodrigo Bueno, en un mercado gastron&oacute;mico que pusieron. Me pareci&oacute; interesante, pero me impact&oacute; la escala, porque es un proyecto chiquito. En Bogot&aacute; el problema de las villas es <em>la mitad de la ciudad</em>, &iquest;sabes? Entonces con la Rodrigo Bueno yo pensaba: &ldquo;Fant&aacute;stico este <em>proyectico</em>, qu&eacute; delicia poder resolverlo as&iacute; y que &eacute;ste sea el tama&ntilde;o del problema. Ojal&aacute; fuera as&iacute; de f&aacute;cil en Bogot&aacute;&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La Línea 1 del Metro de Bogotá se diseñó elevada, mientras que la segunda será subterránea                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">El rol del Estado</h3><p class="article-text">
        <strong>Bogot&aacute; tiene una persistente desigualdad geogr&aacute;fica, norte-sur y este-oeste. &iquest;C&oacute;mo aborda este problema su gesti&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La ciudad ha hecho enormes esfuerzos por incluir los asentamientos de origen informal en el per&iacute;metro urbano: llevar servicios, llevar transporte p&uacute;blico, llevar equipamientos... Esa ha sido una pol&iacute;tica p&uacute;blica de todo este siglo y de los veinte &uacute;ltimos a&ntilde;os del siglo veinte. Pero el Plan de Ordenamiento Territorial que acabamos de aprobar tiene otras medidas estructurales para estos problemas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por ejemplo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Buscamos que se puedan transferir &ldquo;cargas urban&iacute;sticas&rdquo; desde el &aacute;rea central hacia los sectores perif&eacute;ricos, que requieren equipamientos p&uacute;blicos como parques. La norma en Colombia dice que un gran proyecto urbano puede ser licenciado pero tiene que contribuir al desarrollo de la ciudad. Entonces si vas a hacer un proyecto urban&iacute;stico de cierto tama&ntilde;o, tienes que dejarle a la ciudad espacio p&uacute;blico, una zona para alg&uacute;n equipamiento. Este plan prev&eacute; la posibilidad de que un proyecto aqu&iacute; no deje el parque y el equipamiento aqu&iacute; sino all&iacute; donde se lo necesite. Adicionalmente, estamos exigiendo que los proyectos grandes de uso residencial en las periferias tengan un porcentaje de usos no residenciales para acoger actividades econ&oacute;micas generadoras de empleo formal.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si entiendo bien, el objetivo es favorecer los usos mixtos y evitar la creaci&oacute;n de &ldquo;ghettos&rdquo; en las afueras.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Correcto. Incluso si est&aacute;s alrededor de una estaci&oacute;n de metro tienes que proveer zonas de actividad econ&oacute;mica. No alcanza con una tienda en un primer piso. Esto no le gusta mucho a los constructores porque les dificulta un poquito el flujo de caja, pero es muy importante hacerlo. Tambi&eacute;n estamos promoviendo, por medio de exigencias e incentivos, que en el &aacute;rea central se genere vivienda de inter&eacute;s social, la cual hist&oacute;ricamente ha estado relegada a las periferias donde el suelo es m&aacute;s econ&oacute;mico. Ahora estamos diciendo: &ldquo;Si usted me hace un proyecto residencial de cierto tama&ntilde;o tiene que poner un porcentaje de vivienda de inter&eacute;s social aqu&iacute;&rdquo;. Y si no me lo pone aqu&iacute; me lo tiene que compensar con alg&uacute;n proyecto en determinado distrito. La idea es reducir la segregaci&oacute;n socio-espacial.
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                    alt="El barrio de San Felipe hoy se destaca por sus fachadas de colores, luces de neón y pequeñas galerías de arte"
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                El barrio de San Felipe hoy se destaca por sus fachadas de colores, luces de neón y pequeñas galerías de arte                            </span>
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        <strong>El barrio San Felipe, no muy lejos de donde estamos charlando, sol&iacute;a ser un &aacute;rea degradada. Hoy de a poco vuelve a la vida y al visitarlo uno encuentra talleres de artistas, restaurantes, bares, todo impulsado desde la Alcald&iacute;a como parte de un nuevo &ldquo;distrito del arte&rdquo;. &iquest;C&oacute;mo se hace para revitalizar sin gentrificar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Revitalizar sin gentrificar no existe, aunque por supuesto quisi&eacute;ramos evitar el desplazamiento de los habitantes originales. Y hay que encontrar estrategias para limitar y mitigar este fen&oacute;meno. Cuando haces inversi&oacute;n p&uacute;blica y mejoras los entornos, lo normal es que se generen nuevos mercados, y no creo que Bogot&aacute; vaya a ser una excepci&oacute;n. San Felipe ha venido cambiando su uso de manera org&aacute;nica y m&aacute;s espont&aacute;nea, no por iniciativa p&uacute;blica, pero es cierto que en este momento queremos ayudar a estos sectores a aglomerar industrias creativas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; cree que este proceso se dio de forma org&aacute;nica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque es un sitio espectacularmente bien localizado... y porque va a tener metro. Lo natural es que empiece a ser &ldquo;colonizado&rdquo; por gente que quiere estar en el centro, que no puede pagar un arriendo en Chapinero pero que quiere estar en Chapinero. Todo el centro ampliado de la ciudad est&aacute; pasando por un proceso m&aacute;s o menos similar. Por eso uno de los cambios de paradigma de nuestro plan es que no solamente los propietarios de los predios de un sector a ser revitalizado tienen derechos, sino tambi&eacute;n los comerciantes locales o las personas que viven en arriendo, por ejemplo, derechos de preferencia de cara a las ofertas que haga un constructor. No podemos evitar la gentrificaci&oacute;n, pero al menos podemos limitarla y regularla.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; papel le asigna al gobierno local en el desarrollo urbano?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La administraci&oacute;n p&uacute;blica est&aacute; retomando un rol en la producci&oacute;n de ciudad, algo que se hab&iacute;a perdido tras 50 a&ntilde;os de ir reduciendo al Estado a su m&iacute;nima expresi&oacute;n. En nuestro plan hay ciertas din&aacute;micas que vamos a dejar que las opere el mercado privado, pero en determinados sectores importantes, como alrededor de las estaciones de metro, va a ser el distrito quien decida qu&eacute; usos y con qu&eacute; socios. En sectores de actuaci&oacute;n estrat&eacute;gica, el distrito va a jugar un rol importante, poniendo su capacidad expropiatoria all&iacute; donde sea necesaria y estableciendo qu&eacute; cosas queremos que pasen all&iacute; independientemente de lo que el sector privado quiera producir. A los constructores no les gusta y seguramente hay sitios donde nos saldr&aacute; mejor que en otros. Pero si no lo ensayamos nunca vamos a saber.
    </p><p class="article-text">
        <em>FP/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Federico Poore]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/bogota-ejemplo-transporte-superficie-no-alcanza_128_9666278.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 Oct 2022 03:04:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Bogotá es el ejemplo de que con el transporte en superficie no alcanza”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bogotá,María Mercedes Jaramillo,Claudia López,Colombia,Subtes,ciclovía,Metrobus]]></media:keywords>
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