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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Manosfera]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/manosfera/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Manosfera]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Alicia Valdés: “La ultraderecha está canalizando el malestar de los hombres jóvenes hacia los discursos antifeministas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/alicia-valdes-ultraderecha-canalizando-malestar-hombres-jovenes-discursos-antifeministas_1_13261933.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cb7aa6a0-a08e-4d9a-a7e5-cb46aa1813fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alicia Valdés: “La ultraderecha está canalizando el malestar de los hombres jóvenes hacia los discursos antifeministas”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La investigadora española explora en su nuevo ensayo ('Auge: género, juventud y extrema derecha') la necesidad de hacer un diagnóstico feminista y de clase al malestar contemporáneo de los hombres jóvenes, en lugar de comprar el discurso simplista de la ultraderecha.</p><p class="subtitle">Los gurús de la manosfera y su falsa receta para que niños y adolescentes se conviertan en ‘hombres de verdad’</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, una idea comenz&oacute; a repetirse con insistencia en titulares, debates, estudios y ficciones audiovisuales: los hombres j&oacute;venes se est&aacute;n acercando a la extrema derecha y el feminismo tendr&iacute;a algo que ver con ese desplazamiento. La afirmaci&oacute;n, formulada muchas veces en t&eacute;rminos alarmistas, sirvi&oacute; para instalar la idea de que la juventud masculina fue capturada por la <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/gurus-manosfera-falsa-receta-ninos-adolescentes-conviertan-hombres_1_13117470.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">manosfera</a>, el antifeminismo y los discursos reaccionarios.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Alicia Vald&eacute;s</strong> no niega que exista un malestar entre los hombres j&oacute;venes, pero lo que s&iacute; discute es el diagn&oacute;stico que se est&aacute; haciendo de ello. En <em>Auge. G&eacute;nero, juventud y extrema derecha </em>(Debate, 2026), la autora propone desplazar la pregunta: en lugar de asumir que el malestar masculino procede de los avances feministas, habr&iacute;a que mirar hacia un sistema econ&oacute;mico en crisis que rompi&oacute; muchas de las promesas sobre las que se construy&oacute; la masculinidad tradicional.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que la ret&oacute;rica y el marco narrativo que se est&aacute; instalando es muy alarmista&rdquo;, explica Vald&eacute;s, que trabaj&oacute; con j&oacute;venes en espacios de atenci&oacute;n e intervenci&oacute;n social. Esa experiencia, cuenta, fue una de las razones que la empuj&oacute; a escribir el ensayo<strong>. </strong>&ldquo;Quienes trabajamos en educaci&oacute;n con j&oacute;venes, o quienes trabajamos en el tercer sector con j&oacute;venes, creo que vemos una heterogeneidad mucho mayor que la que queda reflejada en los discursos p&uacute;blicos actuales&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El malestar no viene del feminismo</h2><p class="article-text">
        Uno de los puntos de partida del ensayo es el se&ntilde;alamiento de dos supuestos culpables del auge reaccionario: los hombres j&oacute;venes y las feministas. Vald&eacute;s sit&uacute;a un momento clave en enero de 2024, cuando empezaron a circular con fuerza estudios y an&aacute;lisis sobre una nueva brecha ideol&oacute;gica de g&eacute;nero. Desde entonces, una parte del debate p&uacute;blico tendi&oacute; a presentar a los hombres j&oacute;venes como sujetos especialmente proclives al antifeminismo.
    </p><p class="article-text">
        Para la autora, el problema no est&aacute; en observar ese fen&oacute;meno, sino el lugar desde el que se est&aacute; explicando.<strong> </strong>&ldquo;Es verdad que existe un malestar entre los j&oacute;venes. Pero, &iquest;qui&eacute;n est&aacute; canalizando ese malestar?<strong> </strong>La extrema derecha est&aacute; sabiendo dar una especie de justificaci&oacute;n a ese malestar al culpar a las feministas, y es el marco que no debemos comprar desde las izquierdas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Vald&eacute;s insiste en que aceptar ese marco supone una trampa pol&iacute;tica. Si se asume que el malestar masculino nace de los avances feministas, entonces cualquier intento de atender ese malestar parece una concesi&oacute;n al antifeminismo. Su propuesta es otra: reconocer que existe, pero disputarle la explicaci&oacute;n a la extrema derecha.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La extrema derecha está sabiendo dar una especie de justificación a ese malestar al culpar a las feministas, y es el marco que no debemos comprar desde las izquierdas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Ese malestar masculino proviene de un sistema econ&oacute;mico que est&aacute; en crisis y que, efectivamente, est&aacute; haciendo que todas las que est&aacute;bamos mal, estemos peor, y que muchas personas que antes no estaban mal, empiecen a estarlo&rdquo;. Esa es, probablemente, una de las ideas centrales del ensayo: el feminismo no es la causa del malestar masculino, pero s&iacute; puede ser una herramienta para interpretarlo de otro modo.
    </p><h2 class="article-text">El papel de los medios en la alarma generacional</h2><p class="article-text">
        Otro de los puntos fundamentales que pone Vald&eacute;s sobre la mesa es c&oacute;mo la conversaci&oacute;n sobre juventud y extrema derecha no se construy&oacute; en el vac&iacute;o, sino que fue alimentada por estudios, titulares, programas de televisi&oacute;n, columnas de opini&oacute;n y productos culturales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su opini&oacute;n, el papel del periodismo no solo est&aacute; siendo informar sobre el auge de la extrema derecha, sino que tambi&eacute;n est&aacute; participando en las condiciones que hacen posible su espectacularizaci&oacute;n. &ldquo;Los medios de comunicaci&oacute;n se est&aacute;n eximiendo de la responsabilidad que tienen con respecto a los fen&oacute;menos pol&iacute;ticos que ocurren&rdquo;, afirma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A eso se suma una crisis m&aacute;s amplia de la profesi&oacute;n. &ldquo;Nos encontramos ante una hiperespectacularizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica&rdquo;, apunta. &ldquo;Y la estamos viendo a trav&eacute;s de los titulares <em>clickbaiteros</em>, porque esta crisis del periodismo tiene tambi&eacute;n una crisis econ&oacute;mica detr&aacute;s. Si los medios de comunicaci&oacute;n se mantienen, en muchas ocasiones, en base a los anuncios y los clics que reciben en su web, saben que van a recibir m&aacute;s dinero si el titular es alarmista, sensacionalista o si deja espacio al error y entonces la gente acaba clicando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero, adem&aacute;s de la cuesti&oacute;n econ&oacute;mica, &iquest;por qu&eacute; interesa tanto saber qui&eacute;n se encuentra detr&aacute;s de este fen&oacute;meno? &ldquo;Creo que, por un lado, hay una especie de sadismo de poder machacar al otro y, por otro lado, tambi&eacute;n hay un efecto narcisista de decir &lsquo;yo no he sido&rsquo; y as&iacute; sentirnos mejor los unos con los otros&rdquo;, explica Vald&eacute;s.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hemos considerado que el auge de la extrema derecha viene por parte de los jóvenes, en lugar de plantear que viene por parte de los adultos que forman parte de ello, o por parte de los medios de comunicación que le han dado voz, o por personas adultas que tienen posibilidad de voto</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este se&ntilde;alamiento, adem&aacute;s, parecemos desviar la atenci&oacute;n de otro lugar. &ldquo;Hemos considerado que el auge de la extrema derecha viene por parte de los j&oacute;venes, en lugar de plantear que el auge de la extrema derecha viene por parte de los adultos que forman parte de esa extrema derecha, o por parte de los medios de comunicaci&oacute;n que han dado voz a la extrema derecha, o por personas adultas que tienen posibilidad de voto<strong> </strong>y que llevan votando a Vox desde 2018, cuando irrumpe en el Parlamento andaluz&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;De qu&eacute; hablamos cuando hablamos de juventud?</h2><p class="article-text">
        Otro de los elementos que atraviesa <em>Auge</em> es la propia categor&iacute;a de juventud. &iquest;Tiene sentido hablar de &ldquo;los j&oacute;venes&rdquo; como si constituyeran un bloque homog&eacute;neo? &iquest;Qu&eacute; queda afuera cuando se agrupan experiencias tan distintas bajo un mismo marcador de edad?
    </p><p class="article-text">
        Vald&eacute;s no busca dar una &uacute;nica respuesta, pero sospecha que muchas veces, cuando se habla de juventud, en realidad se est&aacute; hablando de precariedad. &ldquo;A m&iacute; me parece interesante plantear la cuesti&oacute;n de a qu&eacute; estamos llamando j&oacute;venes&rdquo;, asegura. &ldquo;Mi experiencia laboral ha sido sobre todo como investigadora, y una cosa que me llama la atenci&oacute;n es que con 30 a&ntilde;os todav&iacute;a me consideraban una investigadora joven, igual que ahora con casi 34 sigo siendo una escritora joven&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esa extensi&oacute;n permanente de la juventud no le parece casual.<strong> </strong>&ldquo;En muchos casos, cuando estamos hablando de juventud, estamos hablando de precariedad&rdquo;, sostiene. Y a&ntilde;ade: &ldquo;La esperanza de vida se alarga, pero no se alarga el tiempo que vamos a estar en buenas condiciones econ&oacute;micas. Lo que se alarga es un periodo de pobreza que se entiende como normal dentro de esta especie de orden cronol&oacute;gico capitalista que gobierna la vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De la misma forma, el propio concepto de precariedad tambi&eacute;n corre el riesgo de suavizar realidades m&aacute;s duras. &ldquo;Creo que, durante mucho tiempo, hablar de precariedad fue muy interesante, porque nos permit&iacute;a hacer an&aacute;lisis m&aacute;s espec&iacute;ficos sobre determinados sectores poblacionales a nivel socioecon&oacute;mico, pero creo que llega un momento en el que el concepto de precariedad est&aacute; empezando a comerse la idea de sectores m&aacute;s empobrecidos. Hay gente que no es precaria, sino que es pobre&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La ca&iacute;da de la categor&iacute;a Hombre</h2><p class="article-text">
        El n&uacute;cleo pol&iacute;tico de <em>Auge</em> aparece cuando Vald&eacute;s analiza la crisis de ciertos arquetipos masculinos, especialmente aquel que ella denomina PPP (Protector, Proveedor y Procreador), como una analog&iacute;a al perro potencialmente peligroso. Durante d&eacute;cadas, el capitalismo sostuvo esta figura concreta de hombre, como un modelo inseparable de la divisi&oacute;n sexual del trabajo y de la pareja heterosexual cl&aacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde los feminismos y la teor&iacute;a queer nos empezamos a cargar todo lo que entra dentro de la categor&iacute;a Mujer, y hemos empezado a generar nuevas maneras de ser desde un punto de vista de la emancipaci&oacute;n y de la liberaci&oacute;n. Pero todav&iacute;a no se ha hecho el mismo trabajo con la categor&iacute;a Hombre&rdquo;, explica. El resultado es que muchos j&oacute;venes se encuentran con un modelo tradicional que ya no funciona, pero sin alternativas suficientemente deseables o disponibles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese derrumbe, adem&aacute;s, no afecta a todos por igual. Vald&eacute;s subraya la importancia de la dimensi&oacute;n de clase: &ldquo;Hay muchos hombres de clase obrera que ya no encajan en ese PPP&rdquo;. Y si el capitalismo ya no garantiza a muchos hombres el lugar que les hab&iacute;a prometido, la extrema derecha les ofrece una explicaci&oacute;n desde el antifeminismo, y algunos gur&uacute;s digitales les venden una salida individualista.<strong> </strong>&ldquo;Ahora ser Hombre no es esa idea del hombre obrero, sino que es la idea del hombre emprendedor. Ah&iacute; entran los <em>manfluencers</em>, es decir, el ser due&ntilde;o de ti mismo, ser jefe de ti mismo, los <em>burpees</em>, los hombres de alto valor, la <em>red pill,</em> etc.&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ahora ser Hombre no es esa idea del hombre obrero, sino que es la idea del hombre emprendedor. Ahí entran los &#039;manfluencers&#039;: el ser dueño de ti mismo, ser jefe de ti mismo, los burpees, los hombres de alto valor, la red pill, etc</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Frente a ese escenario, Vald&eacute;s propone algo que puede resultar inc&oacute;modo: entrar en la conversaci&oacute;n sobre la masculinidad. No para recentrar a los hombres ni para desplazar las luchas feministas, sino para impedir que la extrema derecha sea la &uacute;nica que ofrezca respuestas. &ldquo;Hay que empezar a hacer un buen diagn&oacute;stico feminista y de clase a lo que est&aacute; sucediendo, y ah&iacute; tenemos que ser capaces de ofrecer caminos e itinerarios alternativos sobre qu&eacute; es &lsquo;ser hombre&rsquo;, pero tambi&eacute;n sobre qu&eacute; es ser hombre heterosexual y qu&eacute; es ser un hombre al que le gusta f&uacute;tbol, etc.&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El reto, para ella, consiste en no dejar que el reconocimiento del malestar masculino sea capturado por la derecha<strong>. </strong>&ldquo;Hemos ca&iacute;do tanto en la ret&oacute;rica de la extrema derecha de que el agravio al hombre es culpa de la mujer feminista, que ya no somos capaces de reconocer el agravio masculino. Y no, lo que le est&aacute; pasando al hombre en t&eacute;rminos de negatividad es culpa del capitalismo, no del feminismo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qui&eacute;n debe hacer pedagog&iacute;a?</h2><p class="article-text">
        La pregunta final es inevitable: si es necesario construir modelos alternativos para los hombres j&oacute;venes, &iquest;sobre qui&eacute;n recae esta tarea? Vald&eacute;s reconoce el cansancio de muchas feministas ante la exigencia permanente de pedagog&iacute;a. &ldquo;Yo entiendo que hay un cansancio y un hast&iacute;o por parte de quienes llevamos muchos a&ntilde;os poniendo el cuerpo en la elaboraci&oacute;n y en la difusi&oacute;n de una narrativa feminista. Sufrimos acoso, sufrimos violencias y llega un momento en el que, obviamente, tienes que poner una serie de l&iacute;mites o limitar los espacios en los que participas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No todas las feministas tienen por qu&eacute; asumir esa tarea. &ldquo;Entiendo que haya compa&ntilde;eras que no lo quieran hacer, pero para m&iacute; lo relevante es darnos cuenta de que esto se tiene que hacer&rdquo;, asegura. &ldquo;Los chavales j&oacute;venes necesitan el feminismo y nosotros tenemos que conseguir hacer un feminismo que llegue a ellos&rdquo;, afirma. Para Vald&eacute;s, renunciar a disputar esa conversaci&oacute;n ser&iacute;a asumir que un adolescente ya est&aacute; perdido antes de tiempo. Y eso, dice, entra en contradicci&oacute;n con la propia idea de activismo. &ldquo;No podemos pensar que es imposible cambiar a un chaval de 15 a&ntilde;os. El activismo tiene que partir de la idea de que las cosas pueden cambiar&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/alicia-valdes-ultraderecha-canalizando-malestar-hombres-jovenes-discursos-antifeministas_1_13261933.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 May 2026 03:01:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alicia Valdés: “La ultraderecha está canalizando el malestar de los hombres jóvenes hacia los discursos antifeministas”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Manosfera,Feminismos,hombres,Mujeres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Puyol, cabeza de cartel de un congreso sobre masculinidad para “hombres confundidos y vacíos”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/puyol-cabeza-cartel-congreso-masculinidad-hombres-confundidos-vacios_1_13148634.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3961d5da-37d8-4967-a41a-59e5d6a158ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Puyol, cabeza de cartel de un congreso sobre masculinidad para “hombres confundidos y vacíos”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El evento 'Fearless' se celebrará en México y contará con la participación de diversos ponentes de la machosfera y gurús religiosos</p><p class="subtitle">Los gurús de la manosfera y su falsa receta para que niños y adolescentes se conviertan en ‘hombres de verdad’
</p></div><p class="article-text">
        El exjugador del Bar&ccedil;a <strong>Carles Puyol</strong> ser&aacute; el cabeza de cartel de <a href="https://fearlessmasculinity.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'Fearless'</a>,<strong> un pol&eacute;mico congreso sobre la masculinidad que, con tintes religiosos y lleno de ponentes procedentes de la machosfera</strong>, aboga por la &ldquo;necesidad de recuperar a los hombres virtuosos, como fueron dise&ntilde;ados por Dios&rdquo; ante el &ldquo;ataque a la masculinidad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El evento se celebrar&aacute; en la ciudad mexicana de Guadalajara del 17 al 19 de abril y contar&aacute; con charlas de personajes como el &ldquo;gur&uacute; de la masculinidad&rdquo; Jordan Peterson, el youtuber religioso &Aacute;lvaro Quesada, la psic&oacute;loga especializada en autoayuda Isabel Rojas Estap&eacute; y la influencer conservadora y espiritual Sarab Rey. 
    </p><p class="article-text">
        La ponencia de Puyol, que llevar&aacute; por t&iacute;tulo 'Mi Historia: Lucha, Prop&oacute;sito y Victoria&ldquo;, est&aacute; prevista para este s&aacute;bado en el que promete ser el &rdquo;congreso sobre masculinidad m&aacute;s grande de Latinoam&eacute;rica&ldquo;. En la web del evento se presenta al exjugador blaugrana como &rdquo;el capit&aacute;n que levant&oacute; a Espa&ntilde;a hacia la victoria m&aacute;s grande de su historia&ldquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los organizadores, <strong>el encuentro es un llamado a los hombres a &ldquo;recuperar la verdadera identidad, a levantarse con valent&iacute;a y vivir con prop&oacute;sito&rdquo;, tal como se destila de su web</strong>. El congreso nace de la &ldquo;preocupaci&oacute;n&rdquo; de un grupo de j&oacute;venes que &ldquo;la estaban pasando muy mal&rdquo;. Aseguran que, a ra&iacute;z del ataque que sufren los hombres en la sociedad actual, tuvieron que empezar terapia, a sufrir &ldquo;miedo y silencio&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute;, empezaron a participar en misiones religiosas, donde se conoci&oacute; este grupo de cinco j&oacute;venes que estar&iacute;an detr&aacute;s del encuentro. &ldquo;Entendimos que es algo que les pasa a miles de hombres, s&oacute;lo que nadie lo habla&rdquo;, siguen. Y se decidieron a &ldquo;luchar&rdquo; con el objetivo de &ldquo;sanar&rdquo;. &ldquo;Compartimos el miedo a no ser suficientes, al fracaso, al libertinaje sexual, el miedo a la mujer e, incluso, deseos de suicidio&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Estos j&oacute;venes empezaron organizando peque&ntilde;os retiros en 2022 hasta que, un d&iacute;a, &ldquo;en una oraci&oacute;n Dios pidi&oacute; un congreso&rdquo;. &ldquo;&iquest;Neta quieres que hagamos eso? Y la respuesta fue clara en el coraz&oacute;n. &rdquo;S&iacute;, acompa&ntilde;en a mis hijos&ldquo;, explican en la web.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es un congreso de tres d&iacute;as, con centenares de charlas y miles de entradas disponibles que se venden entre 1.450 y 7.490 pesos mexicanos, el equivalente a  71 y  368 euros. Ahora bien, si el asistente puede acreditar ser miembro de una orden religiosa, se lleva un descuento de 50 euros. 
    </p><h2 class="article-text">Las administraciones retiran su apoyo</h2><p class="article-text">
        Este pol&eacute;mico congreso ha levantado ampollas entre los colectivos feministas. Tanto que se han unido 140 de ellos para denunciar en un comunicado conjunto que &ldquo;no representa un avance en la discusi&oacute;n sobre las masculinidades, sino un retroceso&rdquo;. A ra&iacute;z de las denuncias de estos grupos de mujeres, diversas administraciones como los ayuntamientos de Zapopan y Guadalajara retiraron el apoyo econ&oacute;mico que brindaban al evento y se desvincularon del mismo.
    </p><p class="article-text">
        El gobierno de Jalisco (estado que recibe el congreso) asegura que &ldquo;no est&aacute; involucrado en la organizaci&oacute;n ni en el patrocinio&rdquo; del evento y recalca que se trata de un encuentro de car&aacute;cter privado. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/puyol-cabeza-cartel-congreso-masculinidad-hombres-confundidos-vacios_1_13148634.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Apr 2026 15:10:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Manosfera,Carles Puyol]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los gurús de la manosfera y su falsa receta para que niños y adolescentes se conviertan en ‘hombres de verdad’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/gurus-manosfera-falsa-receta-ninos-adolescentes-conviertan-hombres_1_13117470.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f81c9a96-994d-47fb-b822-518f57926624_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los gurús de la manosfera y su falsa receta para que niños y adolescentes se conviertan en ‘hombres de verdad’"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El documental 'Dentro de la manosfera', estrenado recientemente en Netflix, constata que la mayoría de los seguidores de estos influencers son menores de edad y jóvenes: "'Si eres duro, independiente y controlas tus emociones, obtendrás estatus, poder y respeto'. Esa es la promesa"</p></div><p class="article-text">
        Mientras Harrison Sullivan (@HSTikkyTokky) camina por las calles de Marbella, montones de ni&ntilde;os se le acercan para saludarlo y hacerse una foto con &eacute;l. Pero Sullivan (Reino Unido, 2001) no es un deportista, ni tampoco es actor: es un <em>influencer&hellip; </em>de la <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/manosfera-comunidad-online-hombres-feminismo_1_9675019.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">manosfera.&nbsp;</a>
    </p><p class="article-text">
        La escena, que aparece en el documental <em>Dentro de la manosfera</em> recientemente estrenado por Netflix y dirigido por Louis Theroux, se repite en otros pa&iacute;ses, con otros <em>influencers </em>del estilo: la mayor parte de sus seguidores &ndash;y ellos lo saben&ndash; son menores de edad y j&oacute;venes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se ha escrito mucho sobre por qu&eacute; ni&ntilde;os y adolescentes se sienten atra&iacute;dos por esta ideolog&iacute;a que exacerba los rasgos tradicionalmente asociados con la masculinidad, a&ntilde;adiendo a ese mix una notable dosis de misoginia. Pero quiz&aacute; sea hora de poner no el foco en el s&iacute;ntoma, sino en su origen m&aacute;s primitivo: &iquest;ser&aacute; que lo que les ofrece la manosfera no es realmente un discurso novedoso, sino uno que resuena en ellos porque no contradice los valores que han mamado desde la cuna? &iquest;Ser&aacute; que lo que dicen Andrew Tate y sus ac&oacute;litos es el siguiente escal&oacute;n de una infancia en la que todav&iacute;a perviven el &lsquo;no llores&rsquo;, el &lsquo;s&eacute; un hombre&rsquo;?
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;El &lsquo;maric&oacute;n&rsquo; sigue funcionando como mecanismo de control&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Que ni&ntilde;os y ni&ntilde;as son tratados de manera diferente desde la gestaci&oacute;n es un hecho sabido, como prueban estudios recientes como este llevado a cabo <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10102084/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en Alemania en 2023</a> con futuros padres. &ldquo;Se prepara el dormitorio y la ropa con una decoraci&oacute;n y unos colores determinados seg&uacute;n vayan a ser ni&ntilde;os o ni&ntilde;as; se hace la fiesta de <em>baby shower,</em> d&aacute;ndole importancia al <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/nene-nena-fiestas-revelar-sexo-bebe-reproducir-patriarcado-tartas-regalos_1_10670367.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sexo que vaya a traer el beb&eacute;;</a> reciben juguetes distintos desde peque&ntilde;os&hellip; y tambi&eacute;n mensajes diferentes: &lsquo;Eres un machote&rsquo;; &lsquo;los ni&ntilde;os fuertes no lloran&rsquo;; &lsquo;tienes que ser valiente&rsquo;; &lsquo;si te pegan, te defiendes&rsquo;&hellip;&rdquo;, cuenta Micaela Guzm&aacute;n Bernal, profesora de primaria en activo con m&aacute;s de 30 a&ntilde;os de experiencia en las aulas.
    </p><p class="article-text">
        Judy Y. Chu, investigadora y educadora especializada en el desarrollo psicosocial de los ni&ntilde;os y la construcci&oacute;n de la masculinidad, lo comprob&oacute; de manera emp&iacute;rica en 1999, durante la elaboraci&oacute;n de su tesis doctoral para Harvard. La autora, supervisada por la reconocida psic&oacute;loga, fil&oacute;sofa y feminista Carol Gilligan, pas&oacute; varios cursos observando al mismo grupo escolar, empezando cuando los peque&ntilde;os ten&iacute;an cuatro a&ntilde;os y acabando cuando ya hab&iacute;an cumplido siete.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante ese tiempo, Chu descubri&oacute; c&oacute;mo la capacidad temprana de los chicos para ser emocionalmente perceptivos, elocuentes y receptivos en sus relaciones fue mermando conforme fueron creciendo y entendiendo que esas eran cualidades &ldquo;femeninas&rdquo;, y, por tanto, menos deseables y m&aacute;s inadecuadas para poder encajar entre sus pares. &ldquo;Se volvieron menos visibles a medida que los ni&ntilde;os aprend&iacute;an que demostrar que son chicos implica, ante todo, demostrar que no son chicas&rdquo;, se lee en la sinopsis del libro que a&uacute;na esta investigaci&oacute;n, <em>When Boys Become Boys: Development, Relationships, and Masculinity</em> (NYU Press, 2014) [<em>Cuando los ni&ntilde;os se convierten en chicos: desarrollo, relaciones y masculinidad</em>].&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si te sales de lo que se considera aceptable, te arriesgas a la vergüenza o a la exclusión. Así que muchos niños y hombres sienten que tienen que demostrar constantemente que cumplen ciertos estándares. Ese proceso no ha cambiado demasiado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Judy Y. Chu</span>
                                        <span>—</span> investigadora (NYU)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero ha pasado mucho tiempo desde 1999, &iquest;no? &ldquo;Las cosas deben haber cambiado&rdquo;, le digo a Chu durante una videollamada, y nombro como ejemplo algunos de los &uacute;ltimos personajes de Disney alejados del estereotipo masculino tradicional, como Miguel, de <em>Coco</em>, Elio, de la pel&iacute;cula de mismo nombre, o Searcher, de <em>Mundo extra&ntilde;o</em>. Pero, aunque considera que parte de la cultura est&aacute; evolucionando, a nivel personal &ndash;en las casas, en los patios de recreo&ndash; cree que los peque&ntilde;os no se enfrentan a una diferencia demasiado grande con respecto a hace 27 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;Creo que los fundamentos siguen ah&iacute;, la idea de que hay una sola forma correcta de ser un hombre &lsquo;de verdad'. Parte de esto tiene que ver con algo que lleva observ&aacute;ndose mucho tiempo: Margaret Mead, la antrop&oacute;loga, se&ntilde;al&oacute; que la masculinidad a menudo necesita demostrarse. No es autom&aacute;tica. Est&aacute; asociada al estatus y al privilegio, as&iacute; que las personas sienten que tienen que probarla para acceder a esas ventajas y sentirse valiosas. Hoy en d&iacute;a, incluso las chicas que quieren tener &eacute;xito sienten a menudo que deben probarse en t&eacute;rminos masculinos&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tambi&eacute;n hay fuertes presiones sociales: jerarqu&iacute;as, competencia y lo que podr&iacute;amos llamar &lsquo;vigilancia de g&eacute;nero'. Si te sales de lo que se considera aceptable, te arriesgas a la verg&uuml;enza o a la exclusi&oacute;n. As&iacute; que muchos ni&ntilde;os y hombres sienten que tienen que demostrar constantemente que cumplen ciertos est&aacute;ndares. Ese proceso no ha cambiado demasiado. &lsquo;Si eres duro, independiente y controlas tus emociones, obtendr&aacute;s estatus, poder y respeto&rsquo;. Esa es la promesa&rdquo;, resume Chu, que sigue trabajando con ni&ntilde;os y adolescentes. Como escribe Nuria Alabao en<em> &Iacute;nceles, gymbros, criptobros y otras especies antifeministas </em>(CTXT, 2025):<strong> </strong>&ldquo;El &lsquo;maric&oacute;n&rsquo; sigue funcionando como mecanismo de control que patrulla las fronteras del g&eacute;nero masculino y castiga a quienes se desv&iacute;an de la norma&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;El ‘maricón’ sigue funcionando como mecanismo de control que patrulla las fronteras del género masculino y castiga a quienes se desvían de la norma&quot;."
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            <span class="title">
                &quot;El ‘maricón’ sigue funcionando como mecanismo de control que patrulla las fronteras del género masculino y castiga a quienes se desvían de la norma&quot;.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Ser &lsquo;m&aacute;s hombre&rsquo;, la receta perfecta para solucionarlo todo</h2><p class="article-text">
        El problema, claro, es que por su mera condici&oacute;n de seres humanos, resulta muy complicado para ni&ntilde;os y hombres ser duros e independientes todo el tiempo. &ldquo;Eso genera inseguridad y ansiedad. La masculinidad se convierte en algo fr&aacute;gil: puede ponerse en cuesti&oacute;n en cualquier momento&rdquo;, asegura Chu.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, lo que ofrecen los gur&uacute;s de la manosfera es una especie de receta para &lsquo;ser aut&eacute;nticamente hombres todo el rato&rsquo;. Es decir, en el fondo, para ser queridos y apreciados, para estar protegidos por el grupo. Para tener un lugar, para pertenecer. Aunque sea de una manera muy perversa, quienes se sienten atra&iacute;dos por las promesas de la manosfera buscan lo mismo que el resto de las personas de este planeta: conexi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sucede, sin embargo, que es muy dif&iacute;cil conectar con los dem&aacute;s cuando uno no es capaz de mostrarse vulnerable. Que la sociedad mutile a los ni&ntilde;os su capacidad de expresarse emocionalmente conlleva, pues, un vac&iacute;o que solo pueden traducir en rabia (pr&aacute;cticamente, la &uacute;nica emoci&oacute;n que se le permite a la masculinidad tradicional). Esa sensaci&oacute;n de inadecuaci&oacute;n se exacerba cuando crecen y se dan cuenta de que la sociedad espera de ellos que sean emocionalmente competentes, cuando es una habilidad que apenas han podido desarrollar durante la ni&ntilde;ez. El entorno se antoja entonces perfecto para un depredador de la manosfera, que les ofrece una salida que &lsquo;les suena&rsquo;; una estrategia de supervivencia que ya conocen, alentada durante a&ntilde;os en c&iacute;rculos familiares, de amigos y productos culturales: ser &lsquo;m&aacute;s hombres&rsquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;Los hombres estamos destinados a sufrir, no a ser felices. Aprendemos más de nuestros fracasos. No creemos en la depresión, no nos lo tragamos&quot;, dice uno de los acólitos de Justin Waller en el documental."
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                &quot;Los hombres estamos destinados a sufrir, no a ser felices. Aprendemos más de nuestros fracasos. No creemos en la depresión, no nos lo tragamos&quot;, dice uno de los acólitos de Justin Waller en el documental.                            </span>
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        &ldquo;Para las ni&ntilde;as, acercarse a rasgos tradicionalmente masculinos se ve como ascender. Para los ni&ntilde;os, expresar rasgos tradicionalmente femeninos se considera a menudo descender, y eso se desincentiva. Como resultado, los ni&ntilde;os siguen restringidos. Y estamos viendo las consecuencias: m&aacute;s malestar, m&aacute;s desconexi&oacute;n, m&aacute;s infelicidad&rdquo;, relata Chu. Seg&uacute;n numerosos <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8518785/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a>, ese malestar derivado de la restricci&oacute;n emocional se traduce en la adolescencia y la adultez con problemas de salud mental.
    </p><p class="article-text">
        Esta tormenta perfecta se aprecia en una escena del documental en la que Theroux charla con un ac&oacute;lito del <em>influencer</em> Justin Waller: &ldquo;Los hombres estamos destinados a sufrir, no a ser felices. Aprendemos m&aacute;s de nuestros fracasos. No creemos en la depresi&oacute;n, no nos lo tragamos. Mi hermano muri&oacute;. Lo pas&eacute; muy mal, pero trat&eacute; de convertirlo en algo positivo&rdquo;. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo muri&oacute;?&rdquo;, pregunta Theroux. &ldquo;Se suicid&oacute;&rdquo;, responde el joven, sin darse cuenta, quiz&aacute;s, de que esa respuesta invalida todo lo que ha dicho anteriormente.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estos contenidos están diseñados para captar la atención, optimizados para los algoritmos, y circulan en un ecosistema donde ciertos marcos reaccionarios ya forman parte del sentido común</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nuria Alabao</span>
                                        <span>—</span> antropóloga y autora de &#039;Ínceles, gymbros, criptobros y otras especies antifeministas&#039; 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por supuesto, para que un joven empiece a interesarse por la manosfera no basta con haber recibido una fuerte socializaci&oacute;n de g&eacute;nero en la infancia; solo apuntamos aqu&iacute; a que es una condici&oacute;n necesaria para que perciban esa soluci&oacute;n como &lsquo;familiar&rsquo;, como una manera de comportarse que promete prestigio y protecci&oacute;n desde la cuna. &ldquo;Son mensajes interiorizados desde peque&ntilde;os. Se aprovechan tambi&eacute;n de que a una edad determinada, los menores pueden estar un poco perdidos y con referentes inestables&rdquo;, apunta Guzm&aacute;n Bernal.
    </p><p class="article-text">
        Alabao, por su parte, explica: &ldquo;Estos contenidos [los emitidos por la manosfera] est&aacute;n dise&ntilde;ados para captar la atenci&oacute;n, optimizados para los algoritmos, y circulan en un ecosistema donde ciertos marcos reaccionarios ya forman parte del sentido com&uacute;n. No hace falta una convicci&oacute;n previa fuerte; basta con curiosidad o con cierto malestar difuso para que esos discursos empiecen a estructurar c&oacute;mo interpretas tu propia experiencia&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Masculinidades m&aacute;s diversas, pero una presi&oacute;n persistente</h2><p class="article-text">
        La sensaci&oacute;n general que ofrecen los personajes masculinos &lsquo;evolucionados&rsquo; a los que alud&iacute;a frente a Chu, los libros infantiles con mensajes en esa misma l&iacute;nea o los programas educativos centrados en la igualdad son esencialmente positivos, pero, seg&uacute;n nota Guzm&aacute;n Bernal, pueden llevarnos a observar a la infancia actual con un sesgo. &ldquo;En las familias a&uacute;n hay una gran cantidad de mensajes expl&iacute;citos y no expl&iacute;citos. Por ejemplo, la forma en la que se reparten las tareas de casa, los juegos y juguetes que tiene cada uno, el tipo de ropa, las actividades extraescolares a las que se apuntan&hellip; Y, sobre todo, hay una gran cantidad de mensajes de socializaci&oacute;n de g&eacute;nero en medios de comunicaci&oacute;n, en los programas y series que ven y en las redes sociales, con estereotipos del cuerpo que deben tener, de c&oacute;mo deben hablar y comportarse...&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        La maestra reconoce, no obstante, que percibe que han cambiado cosas desde que empez&oacute; a trabajar hace tres d&eacute;cadas: ahora hay m&aacute;s interacciones entre ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, y algunos ni&ntilde;os son capaces de expresar sus sentimientos sin reservas. Eso s&iacute;, se trata, seg&uacute;n sus observaciones, de los que menos se adscriben al estereotipo masculino: &ldquo;Curiosamente, son aquellos a los que les gusta menos jugar al f&uacute;tbol o a juegos agresivos. Son excepciones, pero son capaces de llorar en clase por diversos motivos y muestran mayor empat&iacute;a&rdquo;, explica. Esta observaci&oacute;n tiene correlaci&oacute;n con <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0191886925004210" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> que demuestran que, a mayor conformidad a las normas de g&eacute;nero tradicionalmente masculinas, menos expresi&oacute;n afectiva revelan los sujetos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Que los seres humanos nacemos con la potencialidad de manifestar nuestra dimensi&oacute;n emocional, sea cual sea nuestro sexo, es algo ampliamente estudiado. Pero igual que se sabe eso, tambi&eacute;n se conoce que ya entre los cuatro y los seis a&ntilde;os, los ni&ntilde;os empiezan a <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4469291" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mostrar diferencias en este &aacute;mbito</a>, reprimiendo sentimientos de tristeza o ansiedad y expresando m&aacute;s enfado, por ejemplo.
    </p><p class="article-text">
        Los padres y madres de los alumnos que observ&oacute; Chu ya notaron ese cambio. Y, aunque les entristec&iacute;a que sus peque&ntilde;os perdieran esa parte m&aacute;s tierna y espont&aacute;nea, de alguna manera, entend&iacute;an que deb&iacute;a ser as&iacute;: por una parte, supon&iacute;an que &lsquo;los ni&ntilde;os son ni&ntilde;os&rsquo; (lo que les extra&ntilde;aba a algunos, de hecho, es que fueran capaces de dicha ternura y espontaneidad siendo varones). Por otra, consideraban que la expresi&oacute;n de actitudes t&iacute;picamente masculinas era necesaria para integrarse con &eacute;xito en la sociedad. Chu relata, por ejemplo, c&oacute;mo le compr&oacute; a su hijo el vestido que quer&iacute;a&hellip; pero acab&oacute; neg&aacute;ndole la posibilidad de salir de la casa con &eacute;l por miedo a las consecuencias que eso podr&iacute;a acarrear.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La representaci&oacute;n est&aacute; mejorando: estamos viendo un abanico m&aacute;s amplio de masculinidades, m&aacute;s expresi&oacute;n emocional, m&aacute;s vulnerabilidad. Eso es muy positivo. Pero incluso con m&aacute;s opciones, la presi&oacute;n por demostrar la masculinidad sigue ah&iacute;. Ahora hay m&aacute;s categor&iacute;as aceptables, lo cual es bueno, pero sigue habiendo l&iacute;mites. Y eso hace que la gente siga actuando para los dem&aacute;s, intentando encajar y ser aceptada. La clave est&aacute; en si creamos entornos en los que distintas formas de ser est&eacute;n realmente respaldadas. Eso puede ayudar a que los ni&ntilde;os se sientan m&aacute;s sanos y m&aacute;s seguros&rdquo;, cuenta la investigadora.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La clave es que entiendan que el feminismo también lucha contra lo que les oprime a ellos —los mandatos de masculinidad, la exigencia de ser siempre fuertes, la soledad emocional— y que sus frustraciones legítimas tienen causas estructurales</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nuria Alabao</span>
                                        <span>—</span> antropóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Yo nunca recomendar&iacute;a poner a un ni&ntilde;o en una situaci&oacute;n de peligro. Nuestro trabajo es protegerlos, pero tambi&eacute;n prepararlos para el mundo. Podemos apoyar sus decisiones y, al mismo tiempo, ayudarlos a navegar la realidad. No todo el mundo va a ser comprensivo, y los ni&ntilde;os necesitan entender eso. Aunque tambi&eacute;n necesitan saber que tienen un lugar seguro en el que son aceptados. Tener aunque sea una sola relaci&oacute;n de apoyo es enormemente protector para el bienestar de un ni&ntilde;o&rdquo;, cuenta Chu.
    </p><p class="article-text">
        Los padres pueden ejercer esa relaci&oacute;n de apoyo. Pero lo cierto es que toda la sociedad tiene que caminar de la mano para que los discursos asociados al g&eacute;nero, y todo lo que conllevan, no calen en los m&aacute;s peque&ntilde;os. Para esto, seg&uacute;n Alabao, har&iacute;a falta potenciar la educaci&oacute;n sexual y afectiva. &ldquo;Sigue siendo muy deficiente. Los adolescentes reciben antes la influencia de la manosfera que una conversaci&oacute;n seria sobre deseo, consentimiento o relaciones&rdquo;, cuenta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y contin&uacute;a: &ldquo;Pero no se trata de imponer un catecismo feminista ni de dar charlas sobre igualdad que los chicos perciban como sermones morales. Probablemente, lo que funcione mejor es crear espacios donde puedan expresar dudas y equivocarse. Generar espacios donde pensar con ellos de verdad, porque el feminismo tampoco tiene todas las soluciones y a veces sus dudas son muy leg&iacute;timas. La educaci&oacute;n feminista tiene que ense&ntilde;ar a pensar de forma aut&oacute;noma, a discriminar argumentos, en vez de exigir adhesi&oacute;n a un dogma. Y sobre todo, debe incluirles como parte de nuestro proyecto: si solo reciben el mensaje de que ellos son el problema o son parte del problema, dif&iacute;cilmente van a sentirse interpelados por la soluci&oacute;n.<strong> </strong>La clave es que entiendan que el feminismo tambi&eacute;n lucha contra lo que les oprime a ellos &mdash;los mandatos de masculinidad, la exigencia de ser siempre fuertes, la soledad emocional&mdash; y que sus frustraciones leg&iacute;timas tienen causas estructurales que no se resuelven culpando a las mujeres ni votando a la extrema derecha&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Sader]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/gurus-manosfera-falsa-receta-ninos-adolescentes-conviertan-hombres_1_13117470.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Apr 2026 03:02:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los gurús de la manosfera y su falsa receta para que niños y adolescentes se conviertan en ‘hombres de verdad’]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Manosfera,Machismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Es un invento ideológico”: aumenta el negacionismo de la violencia de género entre la juventud española]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/invento-ideologico-aumenta-negacionismo-violencia-genero-juventud-espanola_1_12419753.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8782d684-6773-46b9-b4f2-f09161ea31e0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Es un invento ideológico”: aumenta el negacionismo de la violencia de género entre la juventud española"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El informe 'Juventud en España 2024' revela una brecha ideológica entre mujeres y hombres de entre 15 y 29 años: ellas son más de izquierda mientras uno de cada tres varones son de derecha o ultraderecha, y tanto el feminismo como la igualdad de género pierden peso entre sus valores y preocupaciones.</p></div><p class="article-text">
        Se abri&oacute; una brecha ideol&oacute;gica entre hombres y mujeres j&oacute;venes en Espa&ntilde;a. Aunque las personas entre 15 y 29 a&ntilde;os comparten preocupaciones generacionales como la vivienda, el trabajo o la salud mental, sus posiciones pol&iacute;ticas se est&aacute;n alejando. Mientras ellas son m&aacute;s de izquierda &ndash;un 41% se autoubica aqu&iacute; frente a un 21% en la derecha y un 20% en el centro&ndash;, ellos se sit&uacute;an mayoritariamente en la derecha (25%) o en el centro (33%). Un 8% se adscribe, adem&aacute;s, al voto a la extrema derecha. Son algunos de los datos que recoge el informe <em>Juventud en Espa&ntilde;a 2024</em>, que elabora cada cuatro a&ntilde;os el Instituto de la Juventud (INJUVE) y se presenta este jueves. 
    </p><p class="article-text">
        El documento, basado en m&aacute;s de 5.000 entrevistas presenciales, identifica &ldquo;una polarizaci&oacute;n que no es homog&eacute;nea&rdquo;. Las mujeres se definen mayoritariamente como feministas (67,6%) frente al 40,9% de los varones y apoyan mucho m&aacute;s los derechos de los colectivos LGTBIQ+ (un 47% ante un 27%). Tambi&eacute;n incorporan en mayor medida valores progresistas como el cambio clim&aacute;tico, el reciclaje o los derechos de los animales. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, si hay algo en com&uacute;n entre los chicos y las chicas &ndash;con diferente intensidad&ndash; es el alejamiento del feminismo y de la lucha por la igualdad de g&eacute;nero. Si en 2019 el 64% se situaba en el feminismo, cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s este apoyo se ha reducido al 54%. Con la igualdad de g&eacute;nero, siguiendo la misma tendencia, ha pasado del 74% al 62%. En el caso de ellos, el retroceso es m&aacute;s acusado: su identificaci&oacute;n con los asuntos relacionados con la igualdad ha ca&iacute;do por debajo del 50% y el respaldo al feminismo se sit&uacute;a en el 40,9%, 15 puntos menos que en 2019. 
    </p><p class="article-text">
        Hay menos acuerdo tambi&eacute;n con pol&iacute;ticas feministas como las medidas p&uacute;blicas de igualdad que palien las injusticias de g&eacute;nero, la remuneraci&oacute;n del trabajo dom&eacute;stico o la presencia equilibrada de mujeres y hombres en altos cargos. El derecho al aborto lo respaldan el 55,6% de ellos, m&aacute;s de 15 puntos menos que ellas (71%). 
    </p><p class="article-text">
        Pero donde se observa un cambio m&aacute;s profundo es en lo relacionado con la violencia de g&eacute;nero. El negacionismo de este problema estructural ha aumentado tanto en mujeres como en hombres. Un 13,2% de las chicas y un 23,1% de los chicos piensan que es &ldquo;un invento ideol&oacute;gico&rdquo;. Esta posici&oacute;n estaba respaldada en 2019 por el 5,7% de ellas y el 11,9% de ellos. Con todo, un 65% de las personas j&oacute;venes &ndash;frente al 82,5% cuatro a&ntilde;os atr&aacute;s&ndash; lo sigue considerando uno de los problemas sociales m&aacute;s relevantes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si el informe da datos preocupantes, podemos situarnos frente a los datos de manera reactiva o propositiva para resolver los nudos que marca este documento. Nos vamos a situar con la juventud, determinar esos nudos y deshacerlos&rdquo;, asegur&oacute; la ministra de Juventud, Sira Rego, en una rueda de prensa, en la que record&oacute; que su departamento trabaja &ldquo;en una agenda de ampliaci&oacute;n de derechos para resolver los debates que atraviesan a las personas m&aacute;s j&oacute;venes&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El equipo que lidera Rego interpreta estos cambios como &ldquo;un reflejo de la polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica que vive la sociedad en su conjunto, con un componente de g&eacute;nero esencial&rdquo; y los vinculan con la &ldquo;agenda ideol&oacute;gica de la extrema derecha&rdquo;. &ldquo;La agenda negacionista de los derechos humanos, de la violencia de g&eacute;nero o el cambio clim&aacute;tico est&aacute; calando en una parte de las personas j&oacute;venes&rdquo;, apuntan. Y a&ntilde;aden: &ldquo;Aun as&iacute; el 67,64% de las mujeres se definen como feministas, abrazaron el feminismo como un movimiento liberador y de igualdad, un contrapeso al avance de los discursos reaccionarios&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Abiertos a la multiculturalidad</h2><p class="article-text">
        En contraposici&oacute;n, hay una &ldquo;actitud m&aacute;s abierta hacia la multiculturalidad&rdquo;, seg&uacute;n Juventud. Uno de cada cuatro j&oacute;venes residentes en Espa&ntilde;a naci&oacute; en el extranjero y &ldquo;la idea de una Espa&ntilde;a multicultural comienza a naturalizarse&rdquo;, dice el informe. M&aacute;s de la mitad valora la contribuci&oacute;n de los migrantes a la sociedad, a la cultura, y tambi&eacute;n, aunque en menor medida, a la econom&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Respecto a los grados de tolerancia frente al &rdquo;otro&ldquo;, la mayor&iacute;a de la juventud se muestra abierta y dispuesta a aceptar como jefe o jefa a personas inmigrantes (76,5%), y a que un familiar se case con una persona de otra etnia (el 75%)&rdquo;, destaca el estudio, que revela un punto de flaqueza. El 37% de las personas j&oacute;venes considera que las ayudas sociales disponibles para la poblaci&oacute;n local se ven reducidas por la llegada de poblaci&oacute;n inmigrante, un discurso que es central en los argumentos de la extrema derecha. 
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, la aproximaci&oacute;n hacia la migraci&oacute;n cambia en funci&oacute;n del espectro ideol&oacute;gico de los j&oacute;venes: mientras el 74,4% de los que se ubican m&aacute;s a la izquierda reconocen el enriquecimiento cultural que brinda la presencia de inmigrantes, solo un 29,4% de las que se sit&uacute;an a la derecha considera que existe tal aportaci&oacute;n.<strong> &ldquo;</strong>Es probable que los discursos del odio difundidos a trav&eacute;s de las redes sociales est&eacute;n abriendo una nueva brecha en la juventud ante la inmigraci&oacute;n, en este caso, en funci&oacute;n del sesgo ideol&oacute;gico&rdquo;, advierte el INJUVE. 
    </p><h2 class="article-text">La salud mental, muy presente</h2><p class="article-text">
        Uno de los temas que est&aacute; en la agenda de los j&oacute;venes de manera prioritaria es la salud mental. Son el grupo de edad que m&aacute;s vio crecer sus registros de malestares psicol&oacute;gicos: de 5.712 casos cl&iacute;nicos por 100.000 habitantes en 2011 a 39.408 casos por 100.000 habitantes una d&eacute;cada despu&eacute;s. Un 19% de la poblaci&oacute;n joven siente un bajo bienestar mental, con una afectaci&oacute;n mayor por parte de las mujeres (24,2%) que de los hombres (14%). 
    </p><p class="article-text">
        La soledad no deseada, adem&aacute;s, es un problema para una de cada tres personas de entre 15 y 29 a&ntilde;os, seg&uacute;n el informe, con una brecha hacia situaciones peores en el caso de las personas LGTBIQ+. Un 47,6 % de quienes se autoidentifican con alguna de las siglas e sienten solas, frente a un 26,8 % de sus iguales heterosexuales.
    </p><p class="article-text">
        Los datos m&aacute;s alarmantes son los relacionados con el suicidio: un 15% de las personas j&oacute;venes presenta un riesgo alto de comportamiento suicida, con m&aacute;s incidencia en mujeres (18%) que en hombres (13,2%) y casi la mitad de ellas nunca visitaron un especialista de salud mental. Una de las razones son las barreras econ&oacute;micas. Un 26,7% deja de acudir por este motivo, revela el estudio, que incluye como factores de riesgo &ldquo;estar parado/a o buscando el primer empleo, haber nacido en Espa&ntilde;a de progenitores extranjeros o familias mixtas, o identificarse con las siglas LGTBIQ+&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las personas j&oacute;venes est&aacute;n demandando respuestas a sus necesidades y las administraciones, cada una en el &aacute;mbito de sus competencias, tienen que desarrollar soluciones; de no hacerlo comprometemos su presente pero tambi&eacute;n se genera desafecci&oacute;n con las instituciones&rdquo;, advierte el Ministerio de Juventud. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sofía Pérez Mendoza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/invento-ideologico-aumenta-negacionismo-violencia-genero-juventud-espanola_1_12419753.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Jun 2025 10:17:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Es un invento ideológico”: aumenta el negacionismo de la violencia de género entre la juventud española]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Manosfera]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hombres como víctimas: cómo funciona la "manosfera" la comunidad web contra el feminismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/manosfera-comunidad-online-hombres-feminismo_1_9675019.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/de6359dd-5595-4b4f-996c-8572fd6cb0aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hombres como víctimas: cómo funciona la &quot;manosfera&quot; la comunidad web contra el feminismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un estudio del Centro Reina Sofía de España sobre Adolescencia y Juventud hizo un mapeo sobre el conjunto de subculturas que se mueven en Internet propagando un discurso misógino que presenta a los hombres como víctimas.</p></div><p class="article-text">
        Enarbolan discursos masculinistas que presentan al feminismo como un ataque a los hombres. Han surgido como contragolpe al avance de los derechos de las mujeres y el colectivo LGTBI y se articulan en diferentes espacios online. Forman parte de la llamada <em>manosfera </em>(procedente del ingl&eacute;s <em>man </em>&ndash;hombre&ndash; y <em>sphere</em>), con la que se denomina al conjunto de comunidades asociadas pol&iacute;ticamente a la extrema derecha de hombres en Internet que se basan en la propagaci&oacute;n de discursos mis&oacute;ginos y antifeministas. Ellos, v&iacute;ctimas; el feminismo, un movimiento que les cercena.
    </p><p class="article-text">
        La <em>manosfera</em> preocupa al mundo anglosaj&oacute;n desde hace a&ntilde;os, pero en Espa&ntilde;a las investigaciones a&uacute;n son incipientes. Un estudio publicado este mi&eacute;rcoles por el <a href="https://www.fad.es/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Centro Reina Sof&iacute;a sobre Adolescencia y Juventud de la FAD</a> se acerca a este fen&oacute;meno en nuestro pa&iacute;s y concluye que ejerce un papel &ldquo;determinante&rdquo; en la percepci&oacute;n social de la violencia sexual contra las mujeres. <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/negacionismo-violencia-machista-dispara-jovenes-20-no-considera-problema_1_8349392.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">El &uacute;ltimo bar&oacute;metro</a> sobre juventud y g&eacute;nero alert&oacute; de que la cifra de chicos j&oacute;venes que considera que la violencia de g&eacute;nero no existe ha escalado al doble en comparaci&oacute;n con 2017 y cada vez menos creen que sea un problema grave.
    </p><p class="article-text">
        El informe califica la <em>manosfera </em>de &ldquo;elemento crucial en la socializaci&oacute;n&rdquo; de los j&oacute;venes en materia de g&eacute;nero, al ser espacios digitales &ldquo;en los que encontramos muchas de las conceptualizaciones que se est&aacute;n articulando desde espacios pol&iacute;ticos antifeministas&rdquo;, como que &ldquo;la violencia no tiene g&eacute;nero&rdquo; o que se trata de &ldquo;un invento ideol&oacute;gico&rdquo;. Todo esto en un contexto de cada vez mayor polarizaci&oacute;n y un auge &ldquo;negacionista&rdquo; del machismo que &ldquo;ha empezado a penetrar en la esfera p&uacute;blica espa&ntilde;ola&rdquo; a medida que Vox ha ido ganando en apoyo electoral, concluye la investigaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El estudio parte de la idea de que existe una masculinidad en crisis ante el desaf&iacute;o que suponen los avances feministas y LGTBI. O lo que <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/beatriz-ranea-sociologa-relato-extrema-derecha-reconforta-hombres-enfadados-avances-feministas-lgbti_128_8282641.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">la soci&oacute;loga Beatriz Ranea</a> ha calificado de 'resquebrajamiento', t&eacute;rmino con el que describe el proceso de desligitimaci&oacute;n de valores t&iacute;picamente masculinos y que, por tanto, &ldquo;desestabilizan los r&iacute;gidos procesos de subjetivizaci&oacute;n de los hombres&rdquo;. En este marco, la <em>manosfera </em>espa&ntilde;ola se erige &ldquo;como un espacio que permite la restauraci&oacute;n de la masculinidad&rdquo; tradicional, que est&aacute; &ldquo;en conflicto&rdquo; con los ideales feministas y los cambios que han tra&iacute;do consigo.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n ha buceado en la comunidad online y ha hecho un mapeo de los principales agentes antifeministas que se mueven en Internet. Los hombres de la <em>manosfera </em>espa&ntilde;ola, asegura, &ldquo;se organizan en foros, redes sociales, con especial relevancia en Youtube y Twitter, y en p&aacute;ginas web propias&rdquo;. En ellos, los hombres comparten sus valores o se aconsejan mutuamente &ldquo;sobre c&oacute;mo ser hombre&rdquo;, encuentran &ldquo;consuelo&rdquo;, pueden llegar a &ldquo;crear v&iacute;nculos&rdquo; y a elaborar &ldquo;tejidos afectivos relacionados con la masculinidad en torno a los sentimientos de rabia y orgullo herido&rdquo;, concluye el estudio, basado en entrevistas a expertas y grupos de discusi&oacute;n de j&oacute;venes espa&ntilde;oles.
    </p><p class="article-text">
        Aunque la <em>manosfera </em>es un espacio &ldquo;heterog&eacute;neo&rdquo;, describe el informe, su base principal es el antifeminismo, que vertebra los discursos y la visi&oacute;n que tiene de las mujeres. Tres son las ideas centrales que manejan todas las comunidades que la integran: la primera, el ginocentrismo, la creencia de que la sociedad privilegia a la mujer y relega al hombre a una posici&oacute;n de subordinaci&oacute;n, es decir, lo contrario a lo que ocurre realmente. La segunda es el victimismo masculino, es decir, la autopercepci&oacute;n de que los hombres son v&iacute;ctimas y la tercera, la banalizaci&oacute;n de la violencia contra las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Entre las subculturas que componen la <em>manosfera</em> hay un lenguaje, discursos y din&aacute;micas comunes que apuntalan el sentimiento de pertenencia. Y siguen la llamada &ldquo;filosof&iacute;a de la p&iacute;ldora roja&rdquo;, basada en la pel&iacute;cula Matrix, en concreto, en la escena en que Morfeo le ofrece a Neo elegir entre dos pastillas: la azul le permitir&aacute; ser feliz y olvidarse de todo lo que hab&iacute;a descubierto sobre la realidad; la roja le permitir&iacute;a conocer la verdad y rechazar el enga&ntilde;o. La <em>manosfera </em>se vende como ese &ldquo;proceso revelador&rdquo; que pretende &ldquo;despertar a los hombres de la pesadilla mis&aacute;ndrica feminista&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Youtubers y creadores de contenido</h3><p class="article-text">
        Entre las subculturas identificadas se encuentran los Gur&uacute;s de la Seducci&oacute;n, que difunden un conjunto de pr&aacute;cticas basadas en la instrumentalizaci&oacute;n de las mujeres con el objetivo de lograr la conquista sexual. &ldquo;Las pr&aacute;cticas suelen ser de corte predatorio y manipulador, cuyo objetivo es minar la confianza de las mujeres para hacerlas vulnerables y que caigan en lo que llaman su <em>juego</em>&rdquo;, aclara el estudio, que aclara que este grupo ha perdido relevancia y se ha transformado con el paso de los a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Otra de las comunidades de la <em>manosfera </em>son los llamados <em>Hombres que Siguen su Propio Camino</em> (<em>Men Who Go Their Own Way</em>, en ingl&eacute;s), que est&aacute;n convencidos de que el feminismo &ldquo;supondr&aacute; el fin de la sociedad&rdquo;, ven a las mujeres como &ldquo;seres manipuladores&rdquo; y buscan limitar sus relaciones con ellas. Los <em>incels</em>, por su parte, se autoidentifican como incapaces de mantener relaciones sexuales con mujeres, de lo que las culpan a ellas, a la que consideran &ldquo;extremadamente superficiales y malas&rdquo; que solo se fijan en hombres tradicionalmente atractivos e hipermasculinos.
    </p><p class="article-text">
        A la <em>manosfera </em>pertenecen tambi&eacute;n los conocidos como Activistas por los Derechos de los Hombres, que tienen la convicci&oacute;n de que existe &ldquo;una conspiraci&oacute;n feminista que tiene como objetivo subyugar a los hombres&rdquo;. Experiencias comunes que han vivido tienen que ver con la retirada de la custodia de sus hijos a favor de la mujer o estar inmersos en procesos de violencia de g&eacute;nero en los que, seg&uacute;n ellos, fueron las v&iacute;ctimas. Uno de sus argumentos habituales es que la gran mayor&iacute;a de denuncias de mujeres son falsas.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con la investigaci&oacute;n, dentro de este grupo hay dos corrientes, la de los padres que exigen custodias y la de los hombres que buscan &ldquo;desmontar el feminismo&rdquo; a trav&eacute;s de sus discursos. Entre los ejemplos que ofrece, se encuentra la Asociaci&oacute;n Silenciados, Pap&aacute; Maravilla, el Movimiento por los Derechos del Hombre, una comunidad con casi 45.000 seguidores, o las cuentas de Twitter de GrisA (@grisasexual) y la cuenta de la Asociaci&oacute;n Hombres Maltratados (@AsocMaltratados), que alcanza los 25.300 seguidores. Tambi&eacute;n nombra perfiles personales de abogados o profesores con miles de adeptos.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, se encuentra la categor&iacute;a de youtubers antifeministas, que se basan en la creaci&oacute;n de contenidos y &ldquo;suelen apoyarse en humor sexista&rdquo; o discuten de temas de actualidad. Seg&uacute;n el estudio, tanto los incels como los Hombres que Siguen su Propio Camino son minoritarios en Espa&ntilde;a, donde las principales v&iacute;as de &ldquo;polinizaci&oacute;n&rdquo; de mensajes antifeministas est&aacute;n en los Youtubers  (Roma Gallardo, UTBH, Jordi Wild, LYLQS, Rub&eacute;n Gisbert, FO), los grupos de Whatsapp y algunos creadores de contenido como Jordi Wild y Wall Street Wolverine.
    </p><h3 class="article-text">Ecos de la <em>manosfera</em></h3><p class="article-text">
        El estudio ha identificado distintos rastros discursivos de la <em>manosfera </em>presentes en los grupos de discusi&oacute;n con los j&oacute;venes. Entre ellos, la puesta en duda de la presunci&oacute;n de inocencia de los hombres, la idea de la existencia de los juicios medi&aacute;ticos contra los agresores, el miedo a la persecuci&oacute;n por el hecho de ser hombre, la prevalencia de las denuncias falsas o la existencia de &ldquo;chiringuitos feministas&rdquo;. Lo dominante entre los j&oacute;venes con discursos antifeministas es que el mundo &ldquo;ya es igualitario&rdquo; y el feminismo actual &ldquo;solo est&aacute; intentando desequilibrar la balanza en favor de ellas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sobre la violencia sexual, existe un &ldquo;desconocimiento&rdquo; de la prevalencia de la violencia sexual en Espa&ntilde;a o una &ldquo;comprensi&oacute;n problem&aacute;tica del consentimiento&rdquo;, as&iacute; como otros alineamientos con la <em>manosfera, </em>como que se est&aacute; creando un sistema legal &ldquo;que discrimina a los hombres&rdquo;; la cr&iacute;tica al 'Movimiento Yo S&iacute; Te Creo' y las consecuencias &ldquo;de creer a las v&iacute;ctimas ciegamente&rdquo; o cr&iacute;ticas a la ley del solo s&iacute; es s&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La <em>manosfera </em>satisface un vac&iacute;o emocional y cubre las necesidades de cuidados de muchos hombres, a la vez que tiene un inmenso potencial para la politizaci&oacute;n del antifeminismo&rdquo;, concluye la investigaci&oacute;n, que insiste en que los discursos antifeministas &ldquo;permean en la sociedad en su conjunto&rdquo; en gran medida gracias a estrategias de polinizaci&oacute;n m&uacute;ltiples, tales como la creaci&oacute;n de videos, la emisi&oacute;n de directos, la publicaci&oacute;n en redes sociales o la guerra de memes. 
    </p><p class="article-text">
        Ante ello, el Centro Reina Sof&iacute;a sobre Adolescencia y Juventud reclama que las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas se hagan cargo en sus acciones de comunicaci&oacute;n y formaci&oacute;n a la hora de trabajar en prevenci&oacute;n de la violencia sexual &ldquo;de las emociones preponderantes&rdquo; que est&aacute;n teniendo &ldquo;muchos hombres&rdquo;. &ldquo;Poner el foco en las necesidades socio-afectivas de los hombres es imperante para poder intentar desarticular la misoginia y el antifeminismo en el que hombres j&oacute;venes construyen su identidad debido a su sentimiento de v&iacute;ctimas&rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        <em>MB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Borraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/manosfera-comunidad-online-hombres-feminismo_1_9675019.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Nov 2022 11:02:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hombres como víctimas: cómo funciona la "manosfera" la comunidad web contra el feminismo]]></media:title>
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