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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Arturo Umberto Illia]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/arturo-umberto-illia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Arturo Umberto Illia]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La represión militar en la Argentina (1955-1976)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/represion-militar-argentina-1955-1976_129_9684058.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4acd4cad-902c-48ee-9352-7e542503616a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La represión militar en la Argentina (1955-1976)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fragmento del libro de Esteban Pontoriero sobre la represión en la Argentina antes de la última dictadura, publicado por la editorial de la Universidad Nacional de General Sarmiento. Gobierno y oposición frente a la “guerra revolucionaria” durante el gobierno radical de Illia y el debate parlamentario sobre la actuación de las Fuerzas Armadas y una nueva ley de Defensa.</p></div><p class="article-text">
        Un conjunto de factores pol&iacute;ticos condicion&oacute; desde el comienzo la presidencia de Arturo Umberto Illia. En amplios sectores exist&iacute;a una profunda desconfianza hacia la democracia, ya que se dudaba de que pudiera garantizar la integraci&oacute;n de los seguidores de Per&oacute;n. Esta opini&oacute;n se relacionaba con una valoraci&oacute;n negativa del panorama abierto luego del golpe de Estado de septiembre de 1955. Illia gobern&oacute; solamente con el apoyo de su partido, sin establecer alianzas con otros sectores, cuesti&oacute;n que hubiera sido fundamental en un contexto dominado por la atomizaci&oacute;n de la representaci&oacute;n pol&iacute;tica. Carec&iacute;a de una estrategia consistente hacia los sectores peronistas y su pervivencia en un sistema pol&iacute;tico basado en su proscripci&oacute;n electoral. El gobierno parec&iacute;a encarar el asunto solo a partir de la canalizaci&oacute;n de esos votos por los partidos neoperonistas. 
    </p><p class="article-text">
        Los trabajadores sindicalizados retomaron la protesta mediante el llamado &ldquo;Plan de Lucha&rdquo;, una serie de huelgas con la ocupaci&oacute;n de los establecimientos industriales desarrollada por la CGT y sus gremios entre mayo y junio de 1964. En estas acciones que contaron con alrededor de tres millones novecientos mil trabajadores y unas once mil f&aacute;bricas ocupadas, los ejes del reclamo proven&iacute;an de motivos salariales y otros que hac&iacute;an hincapi&eacute; en las condiciones laborales.
    </p><p class="article-text">
        Los principales dirigentes gremiales peronistas buscaban debilitar pol&iacute;ticamente al gobierno nacional. Esta capacidad de maniobra doble &ndash;desplegada en el campo laboral y en el pol&iacute;tico&ndash; se reforzaba por las dificultades de los partidos neoperonistas, que eran proscriptos recurrentemente. Las acciones de los trabajadores se destacaron por el nivel de planificaci&oacute;n, efectividad y clandestinidad, as&iacute; como por los importantes niveles de autonom&iacute;a de las bases. La contracara fue el estado de alarma que cundi&oacute; entre empresarios, pol&iacute;ticos opositores y el Ej&eacute;rcito.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, se produjo la aparici&oacute;n de distintos agrupamientos de militantes que buscaban conformar guerrillas rurales, como el denominado Ej&eacute;rcito Guerrillero del Pueblo (EGP). El EGP intent&oacute; crear un &ldquo;foco&rdquo; rural en el norte argentino para luego desarrollar una estrategia revolucionaria seg&uacute;n los preceptos del &ldquo;Che&rdquo; Guevara. El grupo se conform&oacute; con militantes porte&ntilde;os y cordobeses universitarios y la rama juvenil del Partido Comunista, la Federaci&oacute;n Juvenil Comunista: lleg&oacute; a tener alrededor de treinta integrantes, sumados a los apoyos urbanos. Esta experiencia termin&oacute; en un fracaso rotundo y fue destruida por la Gendarmer&iacute;a. Se hicieron visibles las dificultades de aplicar la estrategia &ldquo;foquista&rdquo; sin contar con el apoyo potencial de los seguidores de Per&oacute;n y en un terreno rural hostil para iniciar las operaciones. 
    </p><p class="article-text">
        Luego de una explosi&oacute;n en un departamento de la Capital Federal, a fines de junio, la opini&oacute;n p&uacute;blica, las FFAA y las autoridades pol&iacute;ticas descubrieron el proyecto guerrillero de las llamadas &ldquo;Fuerzas Armadas de la Revoluci&oacute;n Nacional&rdquo; (FARN), que no llegaron a entrar en actividad. Este grupo compuesto de una veintena de militantes de la corriente trotskista Palabra Obrera propuso dar inicio a la lucha armada luego de vincularse con el &ldquo;Che&rdquo; y la experiencia cubana. Preparaban una red de apoyos basada en recursos financieros, humanos, armamentos, casas, veh&iacute;culos, medicamentos y alimentos. Los agentes judiciales y los investigadores policiales que trabajaron en el lugar de la explosi&oacute;n obtuvieron pruebas de la intenci&oacute;n de enviar documentaci&oacute;n, mapas, armas de fuego y explosivos a la provincia de Tucum&aacute;n. El impacto generado por estos hechos, sumado a las huelgas y protestas obreras de 1964, condujo a los dirigentes pol&iacute;ticos y a las jerarqu&iacute;as militares a reforzar su preocupaci&oacute;n por la seguridad interna.
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        El actor castrense manten&iacute;a una relaci&oacute;n distante con las nuevas autoridades pol&iacute;ticas. Los &ldquo;azules&rdquo; &ndash;la facci&oacute;n hegem&oacute;nica de las FFAA&ndash; ten&iacute;an presente que la UCRP hab&iacute;a sido aliada de los &ldquo;colorados&rdquo; durante los enfrentamientos de facciones militares, a comienzos de los sesenta. Adem&aacute;s, observaban con recelo la estrategia moderada del gobierno frente a las expresiones pol&iacute;ticas y sindicales del peronismo y las diferentes formas que empezaba a tomar la radicalizaci&oacute;n pol&iacute;tica hacia la izquierda de algunos sectores de la sociedad, especialmente en la juventud universitaria. Illia rechaz&oacute; el uso de fuerzas militares para reprimir las protestas obreras ocurridas durante el &ldquo;Plan de Lucha&rdquo;, algo que para Potash &ldquo;sirvi&oacute; a los ojos de muchos argentinos, civiles o militares, como prueba de su falta de autoridad, debilidad e indecisi&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En agosto se realiz&oacute; una interpelaci&oacute;n parlamentaria en la C&aacute;mara de Diputados a Juan Palmero, Miguel &Aacute;ngel Zavala Ortiz y Leopoldo Su&aacute;rez &ndash;los ministros del Interior, de Relaciones Exteriores y Culto, y de Defensa, respectivamente&ndash; en la que la dirigencia pol&iacute;tica reabri&oacute; la discusi&oacute;n sobre la represi&oacute;n militar. All&iacute; se analiz&oacute; el nivel de amenaza de los grupos armados recientemente descubiertos en el norte del pa&iacute;s y la Capital Federal, y se exploraron las medidas a implementar. Como lo expres&oacute; el diputado de la Democracia Cristiana Teodosio Pizarro, se buscaba &ldquo;valorar los hechos ocurridos, sus posibles proyecciones y dar tambi&eacute;n en su oportunidad al gobierno los elementos id&oacute;neos que le permitan defender la paz social, la vigencia de las instituciones republicanas y el estilo de vida en libertad que es aspiraci&oacute;n de todos los argentinos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el diagn&oacute;stico de los representantes del gobierno &ndash;en concordancia con la teor&iacute;a contrainsurgente francesa&ndash;, la conflictividad interna, entendida como el signo de un enfrentamiento b&eacute;lico, se insertaba en el cuadro general delineado por la Guerra Fr&iacute;a. Es de destacar la forma en que la nueva administraci&oacute;n parec&iacute;a haber incorporado un conjunto de claves de interpretaci&oacute;n propio del &aacute;mbito castrense.
    </p><p class="article-text">
        Mientras explicaba la g&eacute;nesis de la &ldquo;guerra revolucionaria&rdquo;, el ministro Zavala Ortiz se&ntilde;al&oacute;: &ldquo;Es notorio que de la existencia de dos sistemas de vida distintos ha surgido en el mundo una competencia de poder, con posibilidades de agresi&oacute;n b&eacute;lica &ndash;dir&iacute;a as&iacute;&ndash;, de guerra propiamente dicha entre ambos bloques de pa&iacute;ses&rdquo;. A continuaci&oacute;n, advert&iacute;a que &ldquo;la existencia de un poder tan extraordinario como el que surge de la energ&iacute;a at&oacute;mica ha determinado, parad&oacute;jicamente, una autolimitaci&oacute;n de la posibilidad de la guerra en su sentido m&aacute;s propio&rdquo;. Como corolario de este proceso, se conclu&iacute;a que la amenaza de una guerra nuclear &ldquo;ha dado motivo a que la competencia se derivase a otro m&eacute;todo, a otro sistema, que es el conocido como el de guerra revolucionaria: guerra no declarada, silenciosa, pero guerra inexorable, global y permanente&rdquo;. Con respecto a la situaci&oacute;n argentina, Zavala Ortiz expres&oacute;:<em> </em>&ldquo;Hay una guerra revolucionaria declarada a las organizaciones, a las rep&uacute;blicas, a las democracias o no democracias vigentes en Latinoam&eacute;rica, y contra esa situaci&oacute;n tendremos que tomar las medidas correspondientes&rdquo;.<em> </em>
    </p><p class="article-text">
        Este abordaje contaba con el aval de varios diputados del oficialismo y la oposici&oacute;n como, por ejemplo, H&eacute;ctor Sandler del partido Uni&oacute;n del Pueblo Argentino (UDELPA). Este diputado manifestaba su total acuerdo con el ministro de Relaciones Exteriores y expresaba: &ldquo;En el mundo se ha desatado un tipo de guerra subversiva a la que se llama guerra de guerrillas, que viene a reemplazar a la agresi&oacute;n com&uacute;n y corriente a la que est&aacute;bamos habituados&rdquo;. Sandler advert&iacute;a sobre la dr&aacute;stica modificaci&oacute;n en las formas del combate y se preguntaba &ldquo;si el mundo actual tanto ha variado que ya no se ven tropas en el campo de batalla&rdquo;. Indicaba, adem&aacute;s, que el enga&ntilde;o era una de las caracter&iacute;sticas principales de la &ldquo;guerra revolucionaria&rdquo; y alertaba sobre c&oacute;mo los partidos pol&iacute;ticos negaban la filiaci&oacute;n que muchas veces los &ldquo;guerrilleros&rdquo; detenidos dec&iacute;an tener.
    </p><p class="article-text">
        Otro legislador que estaba en total sinton&iacute;a con este diagn&oacute;stico era el representante del Partido Dem&oacute;crata Nacional por Mendoza, Emilio Jofr&eacute;. El diputado expresaba que &ldquo;es indudable que en nuestra Naci&oacute;n existen organizaciones formadas por argentinos y tambi&eacute;n por extranjeros que quieren causar perturbaciones en la Rep&uacute;blica&rdquo;. Al insistir en este aspecto, afirmaba: &ldquo;Esto forma parte de un plan, de ese plan que desde hace alg&uacute;n tiempo se han trazado los pa&iacute;ses comunistas, los cuales se han propuesto tomar posiciones, primero en el &Aacute;frica y luego en Am&eacute;rica Latina&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Am&eacute;rico Ghioldi &ndash;diputado por la Capital Federal del Partido Socialista Democr&aacute;tico&ndash; se sumaba a estas voces y advert&iacute;a:
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Ha habido un intento de acci&oacute;n subversiva. [&hellip;] Se toma noticia de la existencia de una acci&oacute;n guerrillera, con estrategia de guerra, con c&oacute;digos de guerra, en desarrollo de guerra revolucionaria, en peque&ntilde;a escala, afortunadamente, pero que denota una energ&iacute;a y una voluntad de realizaci&oacute;n que, aun cuando haya sido peque&ntilde;a en el caso que analizamos, demuestra la existencia, sobre todo, de un plan y de voluntad de operar.
    </p><p class="article-text">
        Para los ministros del gobierno, el mayor riesgo se vinculaba con la uni&oacute;n entre el &ldquo;comunismo&rdquo; y el movimiento peronista, una l&iacute;nea de interpretaci&oacute;n que segu&iacute;a los an&aacute;lisis prospectivos del Ej&eacute;rcito. Para Zavala Ortiz, la gravedad de la situaci&oacute;n justificaba la presencia del ministro de Defensa, porque lo que estaba en juego era nada menos que la &ldquo;seguridad nacional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El ministro de Defensa Su&aacute;rez relativiz&oacute; el peligro del &ldquo;foco de guerrilleros&rdquo;. Afirm&oacute; que un grupo armado como el EGP pod&iacute;a eliminarse con las fuerzas de seguridad, especialmente la Gendarmer&iacute;a. Sin embargo, aclar&oacute; que &ldquo;s&iacute; hay un riesgo cierto de una perturbaci&oacute;n general en el pa&iacute;s, porque no es misterio para nadie que frente a este tipo de acci&oacute;n [la del egp] aparecen unidos distintos sectores que evidentemente est&aacute;n en el hecho subversivo en la Rep&uacute;blica&rdquo;. En la coyuntura conflictiva de 1964, Su&aacute;rez se refer&iacute;a a los trabajadores, los sindicatos y al movimiento peronista, una postura que tambi&eacute;n ten&iacute;a el Ej&eacute;rcito.
    </p><p class="article-text">
        El uso de las FFAA para la represi&oacute;n pas&oacute; a ser un eje central del debate. Juan Balestra &ndash;diputado por el Partido Liberal Autonomista de Corrientes&ndash; fue directo al punto y consult&oacute; al ministro de Defensa sobre la posibilidad de incorporar al Ej&eacute;rcito y aplicar el C&oacute;digo de Justicia Militar a los civiles detenidos, dos t&oacute;picos que retomaban las discusiones mantenidas por los dirigentes pol&iacute;ticos y las autoridades militares en los tiempos de Frondizi. Su&aacute;rez respondi&oacute; que ni el Poder Ejecutivo ni su cartera cre&iacute;an necesaria la utilizaci&oacute;n del arma terrestre en el &aacute;rea de la seguridad interior. De todas formas, volvi&oacute; a resaltar que, en el caso de una &ldquo;subversi&oacute;n&rdquo; o la posibilidad de un &ldquo;atentado contra la Constituci&oacute;n y las instituciones democr&aacute;ticas del pa&iacute;s [&hellip;], el Poder Ejecutivo contar&iacute;a con la totalidad de las Fuerzas Armadas&rdquo; a su disposici&oacute;n para restablecer el orden.
    </p><p class="article-text">
        El gobierno expres&oacute; la urgencia por lograr la actualizaci&oacute;n de la legislaci&oacute;n de defensa porque esta solamente contemplaba la &ldquo;guerra cl&aacute;sica&rdquo;. Su&aacute;rez sugiri&oacute; al Congreso que, en el corto plazo, se trabajara para hacer frente a la &ldquo;guerra revolucionaria&rdquo;, y enfatiz&oacute; la necesidad de reemplazar la normativa de Per&oacute;n para &ldquo;que el Estado cuente con los medios necesarios para defender su integridad&rdquo;. El ministro del Interior Palmero solicit&oacute; a los legisladores que se abocaran a desarrollar una nueva ley de defensa al expresar:
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Es preocupaci&oacute;n del Poder Ejecutivo, frente a este nuevo tipo de guerra que importa la guerra de guerrillas, sugerir al Honorable Congreso de la Naci&oacute;n la adopci&oacute;n de disposiciones que contemplen estos hechos nuevos que se producen y que necesitan, dentro de la legislaci&oacute;n, que el Estado cuente con los medios necesarios para defender su integridad. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Los legisladores de los distintos partidos pol&iacute;ticos mostraron su voluntad de colaborar. El diputado Pizarro asegur&oacute;: &ldquo;Estoy seguro que daremos al Estado y al gobierno los medios id&oacute;neos para defendernos, y al mismo tiempo habremos de dictar las leyes necesarias para [hacer frente a] la acci&oacute;n subversiva&rdquo;, que seg&uacute;n su parecer se desarrollaba en el pa&iacute;s. El udelpista Sandler expresaba que &ldquo;ante los nuevos hechos habr&aacute; que emplear nuevas soluciones. La seguridad del pa&iacute;s as&iacute; lo exige&rdquo;. Por su parte, Emilio Jofr&eacute;, diputado del Partido Dem&oacute;crata Nacional por Mendoza, manifest&oacute; que, por la &ldquo;gravedad extraordinaria&rdquo; de la situaci&oacute;n, se deb&iacute;a &ldquo;buscar que existan disposiciones muy en&eacute;rgicas aplicables a los que quieran atentar contra el orden, contra los principios constitucionales del pa&iacute;s&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La atenci&oacute;n del gobierno nacional sobre el encuadramiento legal del accionar contrainsurgente lleg&oacute; hasta la figura del presidente. Al igual que los legisladores y los ministros presentes en la interpelaci&oacute;n, Illia consideraba la posibilidad de utilizar a las FFAA. As&iacute; lo expres&oacute; en su mensaje anual al Congreso de mayo de 1964: &ldquo;Es un concepto admitido en los &aacute;mbitos militar y civil, que los adelantos de la t&eacute;cnica y de la ciencia han roto el esquema de la &lsquo;guerra cl&aacute;sica&rsquo;. La &lsquo;seguridad nacional&rsquo;, la adecuada instrumentaci&oacute;n de la &lsquo;defensa nacional&rsquo; han ampliado el panorama&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Illia indicaba que los conflictos armados hab&iacute;an sufrido una mutaci&oacute;n que se expresaba en la extensi&oacute;n de los espacios en los que el enfrentamiento podr&iacute;a librarse. Esto iba en consonancia con lo planteado por el saber contrainsurgente del Ej&eacute;rcito. Por este motivo, afirmaba: &ldquo;Compenetrados de este concepto, ha sido nuestra preocupaci&oacute;n elaborar el proyecto de una nueva ley de defensa nacional [&hellip;] y complementar una legislaci&oacute;n en armon&iacute;a con las circunstancias que viven el pa&iacute;s y el mundo&rdquo;. Desde esta perspectiva, la precondici&oacute;n para usar las ff. aa. con fines represivos era el reemplazo de la normativa de defensa vigente.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h3 class="article-text">La elaboraci&oacute;n de una nueva legislaci&oacute;n de defensa</h3><p class="article-text">
        El 11 de septiembre de 1964 el Poder Ejecutivo envi&oacute; a la C&aacute;mara de Senadores un proyecto de ley de defensa que conserv&oacute;, en sus aspectos centrales, el contenido de los borradores escritos durante la presidencia de Frondizi. Esto lo confirmaba Astigueta, uno de los redactores de la normativa de 1961, quien a&ntilde;os despu&eacute;s dijo que &ldquo;de ah&iacute; surgi&oacute; la ley de Seguridad Nacional que a rega&ntilde;adientes hizo suya el presidente Illia y fue sometida al Congreso Nacional antes de su ca&iacute;da&rdquo;. El m&aacute;ximo mandatario hizo menci&oacute;n, en 1965, al proyecto de ley en el mensaje anual al Congreso, en el que les expres&oacute; a los diputados: &ldquo;Vuestra honorabilidad tiene a estudio el proyecto de la nueva ley de Defensa Nacional. No dudo habr&aacute; de merecer la urgente preocupaci&oacute;n de los se&ntilde;ores legisladores&rdquo;. Con un tono m&aacute;s enf&aacute;tico, Illia afirm&oacute;: &ldquo;Necesitamos de este instrumento legal, porque &eacute;l nos posibilitar&aacute; la incorporaci&oacute;n de nuevos conceptos que en esta materia imperan en el mundo y la modificaci&oacute;n de las estructuras que constituyen el basamento de la defensa nacional&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El gobierno sosten&iacute;a que el reemplazo de la normativa vigente brindar&iacute;a las herramientas necesarias para enfrentar el conflicto interno. El ministro de Defensa Su&aacute;rez expresaba en el texto de fundamentaci&oacute;n: &ldquo;El proyecto adjunto tiene como fin primordial proporcionar los medios legales que permitan adoptar oportunamente las medidas tendientes a proteger la integridad de la Rep&uacute;blica de los efectos perjudiciales de cualquier factor capaz de atentar contra la misma&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Se hac&iacute;a un llamado a la renovaci&oacute;n de la legislaci&oacute;n de defensa para adecuar &ldquo;la organizaci&oacute;n de la defensa nacional a las cambiantes situaciones que conforman el mundo moderno&rdquo;, como dec&iacute;a Su&aacute;rez. La necesidad de recurrir a operaciones militares de excepci&oacute;n se justificaba en los siguientes t&eacute;rminos: &ldquo;Si para superar situaciones de car&aacute;cter extraordinario, la Naci&oacute;n no pudiere contar con los medios preventivos y represivos tambi&eacute;n extraordinarios [&hellip;] se pondr&iacute;a en peligro su existencia misma, o la de sus instituciones b&aacute;sicas, facilit&aacute;ndose el caos social, en detrimento de los valores fundamentales que forman nuestro acervo nacional&rdquo;. El ministro esperaba reemplazar la Ley N&ordm;&nbsp;13234 de 1948 por una nueva normativa acorde con los requerimientos de la &ldquo;seguridad nacional&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El proyecto de ley se enfocaba en la &ldquo;guerra revolucionaria&rdquo;, en concordancia con lo planteado por la teor&iacute;a antisubversiva francesa. El cuadro general descripto en la normativa expresaba: 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;El mundo vive un estado de profunda transformaci&oacute;n y de conflicto permanente, en el cual no se advierte una clara l&iacute;nea divisoria entre la paz y la guerra, sino solo etapas de una lucha por sobrevivir o imponerse, librada entre bloques de naciones movidas por ideolog&iacute;as, intereses y sistemas pol&iacute;ticos antag&oacute;nicos. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Esta parte del proyecto &ndash;que era una copia textual de su antecedente de 1960&ndash; se completaba con una descripci&oacute;n de los &aacute;mbitos variados en los que se desarrollaba el conflicto: &ldquo;Esta lucha se lleva a cabo con todos los instrumentos del poder, sean militares, pol&iacute;ticos, econ&oacute;micos o psicosociales&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El gobierno busc&oacute; adaptar las figuras jur&iacute;dicas ya existentes como, por ejemplo, la de &ldquo;conmoci&oacute;n interna&rdquo;. Para Su&aacute;rez, esta situaci&oacute;n abarcaba un campo relativamente amplio de circunstancias asociadas con la disidencia interna. En el punto&nbsp;45 del texto de fundamentaci&oacute;n de la ley se indicaba: &ldquo;La conmoci&oacute;n interna a que la Constituci&oacute;n se refiere comprende tanto los movimientos abiertamente hostiles a la autoridad, contrarios al orden p&uacute;blico, como tambi&eacute;n esos anuncios evidentes de m&aacute;s hondas perturbaciones, pero que no han tomado todav&iacute;a una forma pr&aacute;ctica, una forma externa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El otro concepto utilizado para los casos de crisis interna era el de &ldquo;emergencia grave&rdquo;. De acuerdo con el punto&nbsp;40, as&iacute; se llamaba a una situaci&oacute;n incluida dentro de la &ldquo;conmoci&oacute;n interna&rdquo;, que seg&uacute;n la Constituci&oacute;n se establec&iacute;a como precondici&oacute;n para la declaraci&oacute;n del estado de sitio. Su&aacute;rez se&ntilde;alaba en el punto&nbsp;37:
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;El concepto de emergencia grave est&aacute; integrado por dos elementos esenciales: la gravedad o extensi&oacute;n de la alteraci&oacute;n del orden o seguridad y el hecho de que los efectos de esa alteraci&oacute;n no puedan ser controlados o anulados por entes privados u oficiales locales y requieran el concurso de las autoridades nacionales. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Por consiguiente, ambas definiciones ten&iacute;an en com&uacute;n un marcado grado de generalidad, que pod&iacute;a incluir diversos tipos de conflicto. 
    </p><p class="article-text">
        El uso de las FFAA en el proyecto estaba precedido de la declaraci&oacute;n de un estado de emergencia. La normativa indicaba en su art&iacute;culo&nbsp;10 que el presidente decretar&iacute;a el &ldquo;estado de prevenci&oacute;n&rdquo; en una parte o en todo el pa&iacute;s, seg&uacute;n la extensi&oacute;n de la zona afectada. Esto ocurrir&iacute;a toda vez que hubiera un acontecimiento que amenazara la &ldquo;seguridad nacional&rdquo;, que ser&iacute;a definido mediante los conceptos de &ldquo;conmoci&oacute;n interior&rdquo; o &ldquo;emergencia grave&rdquo;. Si una situaci&oacute;n de riesgo lo ameritaba, el m&aacute;ximo mandatario dispondr&iacute;a estas medidas y luego notificar&iacute;a al Congreso; si el peligro era menor, se requerir&iacute;a primero la autorizaci&oacute;n del Poder Legislativo. En cualquier caso, el proyecto le otorgaba al presidente una capacidad decisiva. 
    </p><p class="article-text">
        Se proceder&iacute;a a establecer una jurisdicci&oacute;n especial llamada &ldquo;zona militar&rdquo;. El art&iacute;culo&nbsp;11 del proyecto indicaba que el presidente podr&iacute;a &ldquo;otorgar el gobierno civil de las zonas afectadas a la autoridad militar con autorizaci&oacute;n legislativa o dando cuenta oportunamente al Congreso Nacional, seg&uacute;n la gravedad de la situaci&oacute;n y la urgencia de las medidas que se adopten&rdquo;. El art&iacute;culo&nbsp;29 expresaba que la autoridad castrense de la &ldquo;zona militar&rdquo; o del &ldquo;teatro de operaciones&rdquo; ser&iacute;a un delegado del presidente y ejercer&iacute;a la totalidad del gobierno civil y militar. Si bien se continuaba con lo delineado para las &ldquo;zonas de emergencia&rdquo; en la &eacute;poca de Frondizi, el proyecto de 1964 agreg&oacute; la prerrogativa de poder legislar sobre la emergencia, algo que hab&iacute;a sido un reclamo del sector castrense durante la puesta en ejecuci&oacute;n del Plan CONINTES. El art&iacute;culo&nbsp;31 prescrib&iacute;a que el comandante del &ldquo;teatro de operaciones&rdquo; estar&iacute;a facultado para dictar los bandos &ldquo;que las necesidades de la situaci&oacute;n impusieran&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El proyecto de ley fracas&oacute; en la Comisi&oacute;n de Defensa del Senado, por lo que ni siquiera lleg&oacute; a debatirse. A pesar de su s&oacute;lida fundamentaci&oacute;n, el apoyo p&uacute;blico dado por Illia y la opini&oacute;n favorable a reemplazar la legislaci&oacute;n de defensa de una gran parte de la dirigencia pol&iacute;tica, el texto en discusi&oacute;n sigui&oacute; el mismo destino que sus versiones previas con Frondizi. &iquest;Cu&aacute;les fueron los motivos de este desenlace, si la normativa parec&iacute;a haber llegado en un contexto propicio para su eventual aprobaci&oacute;n? 
    </p><p class="article-text">
        El proyecto fue desestimado debido a la oposici&oacute;n del bloque de senadores de la UCRP, que controlaba la mayor&iacute;a de las bancas en la c&aacute;mara alta. Los miembros del Senado no estaban de acuerdo con los diputados y los ministros sobre la necesidad de sancionar una nueva legislaci&oacute;n de defensa orientada hacia la represi&oacute;n militar. De hecho, hay indicios de que el propio presidente no estaba enteramente convencido. En los d&iacute;as en que se envi&oacute; la normativa al Senado, Illia realiz&oacute; declaraciones a la prensa extranjera: afirm&oacute; que en Am&eacute;rica Latina &ldquo;no existe en absoluto duda alguna de que el comunismo ha perdido gran parte de su atracci&oacute;n en este hemisferio [&hellip;] Est&aacute; declinando y continuar&aacute; declinando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El gobierno mantuvo una pol&iacute;tica persuasiva de la protesta social sostenida por el presidente Illia y el ministro del Interior Palmero. El uso de las FFAA. estuvo lejos de ser una opci&oacute;n durante los conflictos vinculados al &ldquo;Plan de Lucha&rdquo; sindical de 1964 y ante el EGP. Estos elementos pueden brindar cierta plausibilidad a lo expresado por Astigueta sobre la &ldquo;reticencia&rdquo; del m&aacute;ximo mandatario frente a la normativa en discusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de los argumentos que explican el paso en falso del proyecto de ley por Senadores, una cuesti&oacute;n sigue abierta: &iquest;por qu&eacute; Illia &ndash;quien al parecer no lo apoyaba&ndash; lo envi&oacute; para su debate y eventual sanci&oacute;n? Ante la falta de fuentes y explicaciones historiogr&aacute;ficas, se impone avanzar por el terreno de las conjeturas. Puede suponerse que la decisi&oacute;n presidencial tal vez estuvo relacionada con seguir el consejo de dos de los promotores m&aacute;s destacados del enfoque contrainsurgente dentro del gobierno: Zavala Ortiz y Su&aacute;rez, ministros de Relaciones Exteriores y Culto y de Defensa Nacional, respectivamente. Estos miembros del Poder Ejecutivo proven&iacute;an de la facci&oacute;n unionista del radicalismo, caracterizada por su conservadurismo, anticomunismo y antiperonismo. El env&iacute;o del proyecto de ley de defensa al Congreso puede interpretarse como una concesi&oacute;n a este sector del gobierno y del partido, algo que no representaba una garant&iacute;a de tratamiento favorable. 
    </p><p class="article-text">
        Los escenarios de tensi&oacute;n con los que lidiaba el presidente hacia 1965 empeoraron y con ellos tambi&eacute;n lo hizo la gobernabilidad. La desconfianza hacia la democracia, el conflicto entre la ucri y la ucrp, la persistencia del apoyo popular a Per&oacute;n y las diversas expresiones de su movimiento, y la presencia amenazante de las FFAA &ndash;preocupadas por la seguridad interna&ndash; se hab&iacute;an convertido en factores de presi&oacute;n. Sumado a esto, comenzaron a hacerse visibles las cr&iacute;ticas a la administraci&oacute;n nacional, en general, y a Illia, en particular, desde amplios sectores pol&iacute;ticos, medi&aacute;ticos y empresariales.
    </p><p class="article-text">
        Este rechazo al presidente &ndash;que se extend&iacute;a a los partidos pol&iacute;ticos&ndash; se vinculaba con una campa&ntilde;a basada en un reclamo: &ldquo;modernizar&rdquo; el pa&iacute;s. Desde actores medi&aacute;ticos como las revistas <em>Primera Plana </em>y <em>Confirmado</em> se calificaba al sistema de partidos como una estructura anquilosada e ineficiente, a pesar de los datos positivos en materia econ&oacute;mica y educativa, entre otras &aacute;reas. Se planteaba que los pol&iacute;ticos se mov&iacute;an dentro de los m&aacute;rgenes de la demagogia y se convert&iacute;an en un obst&aacute;culo para el crecimiento. Por contrapartida, los j&oacute;venes ejecutivos, las t&eacute;cnicas de marketing y el dinamismo empresarial eran &ndash;seg&uacute;n se dec&iacute;a&ndash; los motores del &eacute;xito. La soluci&oacute;n de todos los problemas pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos pasaba por reemplazar la pol&iacute;tica por la administraci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La cr&iacute;tica al gobierno nacional perme&oacute; a las FFAA y desde marzo de 1966 los militares hablaban abiertamente de derrocar al presidente en discursos y memorandos: se basaban en los mismos argumentos que los expresados por la prensa. Se agregaba la preocupaci&oacute;n por las elecciones del a&ntilde;o siguiente, que auguraban un triunfo de las fuerzas peronistas. Adem&aacute;s, entre abril y mayo el gobierno se neg&oacute; a enviar tropas a la Rep&uacute;blica Dominicana para tomar parte en la represi&oacute;n de un conflicto interno. Esto aument&oacute; el malestar debido a que las FFAA eran favorables a la intervenci&oacute;n, ya que quer&iacute;an congraciarse con los Estados Unidos y el rol que les asignaba a las fuerzas militares latinoamericanas.
    </p><p class="article-text">
        La actitud pasiva del gobierno frente a los estudiantes universitarios &ndash;que expresaban la radicalizaci&oacute;n de los j&oacute;venes&ndash; y el incipiente acercamiento al movimiento peronista de los sectores medios acentuaron las cr&iacute;ticas de la prensa conservadora, los empresarios y las FFAA ante el supuesto avance del &ldquo;comunismo&rdquo;. Los altos mandos de las tres armas acordaron las acciones a desarrollar: el Ej&eacute;rcito ocup&oacute; las sedes de diferentes medios de comunicaci&oacute;n el 27 de junio y se oblig&oacute; al presidente a renunciar. Al d&iacute;a siguiente, los militares pusieron fin al gobierno de Illia mediante un nuevo golpe de Estado.
    </p><p class="article-text">
        <em>Disponible en   https://ediciones.ungs.edu.ar/libro/la-represion-militar-en-la-argentina-1955-1976/</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esteban Damián Pontoriero]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Nov 2022 09:08:14 +0000]]></pubDate>
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