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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Canciones]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Canciones]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Las canciones de nuestra adolescencia son las que más nos marcan emocionalmente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/canciones-adolescencia-son-marcan-emocionalmente_1_12713059.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/33c78bdb-1d51-4402-908b-08f3073038f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las canciones de nuestra adolescencia son las que más nos marcan emocionalmente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un estudio global revela que nuestro apego emocional a la música alcanza su punto máximo alrededor de los 17 años.</p></div><p class="article-text">
        Para algunos ser&aacute; Madonna, Britney Spears o las Spice Girls. Para otros, U2, Nirvana o los Backstreet Boys. Para los m&aacute;s j&oacute;venes, quiz&aacute; Olivia Rodrigo, Billie Eilish o Taylor Swift. Todos hemos tenido <strong>&iacute;dolos musicales en nuestra adolescencia</strong>, pero &iquest;hasta qu&eacute; punto las canciones que m&aacute;s nos gustaban cuando &eacute;ramos adolescentes pueden marcarnos emocionalmente? Un estudio cient&iacute;fico acaba de dar con la clave.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n dirigida por la Universidad de Jyv&auml;skyl&auml; (Finlandia) revela que la m&uacute;sica que <strong>m&aacute;s nos impacta emocionalmente</strong> suele ser la que escuchamos durante nuestra adolescencia, alcanzando su punto m&aacute;ximo alrededor de los 17 a&ntilde;os. Este fen&oacute;meno, conocido como &ldquo;golpe de reminiscencia&rdquo; [reminiscence bump], se refiere a la tendencia del cerebro a formar recuerdos musicales especialmente duraderos durante esta etapa.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1980001571283861749?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        El estudio se&ntilde;ala que este momento vital coincide con la formaci&oacute;n de la identidad y un cerebro muy sensible a emociones intensas, lo que podr&iacute;a explicar que las canciones de esos a&ntilde;os <strong>se nos queden grabadas</strong>. No solo recordamos la melod&iacute;a y la letra, sino que asociamos los temas a momentos, emociones y relaciones que tuvimos entonces.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Piensa en el <strong>cerebro adolescente como una esponja</strong>, sobrealimentado por la curiosidad y el ansia de recompensa, pero sin un filtro completamente desarrollado. Es precisamente porque a&uacute;n est&aacute; madurando que nuestras experiencias emocionales intensas, como las canciones que amamos, se absorben con mayor profundidad y viveza, dejando una huella imborrable&rdquo;, explica la doctora Iballa Burunat, autora principal del estudio.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Otros hallazgos del estudio</strong></h2><p class="article-text">
        El estudio cont&oacute; con 1.891 participantes de 84 pa&iacute;ses, a los que se les pidi&oacute; que identificaran una canci&oacute;n que tuviera un profundo significado personal para ellos. Los resultados identificaron <strong>diferencias de g&eacute;nero en la memoria musical</strong>. En los hombres, los recuerdos musicales m&aacute;s fuertes tienden a consolidarse un poco antes, alrededor de los 16 a&ntilde;os, mientras que en las mujeres alcanzan su m&aacute;ximo hacia los 19 a&ntilde;os, evolucionando m&aacute;s a lo largo de la vida.
    </p><p class="article-text">
        Estas diferencias podr&iacute;an explicarse por el <strong>uso emocional de la m&uacute;sica que hace cada grupo</strong>. &ldquo;Los hombres suelen preferir g&eacute;neros intensos y rebeldes vinculados a la autonom&iacute;a y la formaci&oacute;n de la identidad, que suelen alcanzar su m&aacute;ximo a mediados de la adolescencia. Sin embargo, las mujeres tienden a usar la m&uacute;sica para una gama m&aacute;s amplia de prop&oacute;sitos, incluyendo la expresi&oacute;n emocional, la creaci&oacute;n de v&iacute;nculos sociales y la exploraci&oacute;n de valores, lo que puede consolidarse m&aacute;s tarde&rdquo;, se&ntilde;ala el estudio.
    </p><p class="article-text">
        El estudio tambi&eacute;n descubri&oacute; que los j&oacute;venes menores de 36 a&ntilde;os no solo se vinculan emocionalmente con la m&uacute;sica de su propia adolescencia, sino que tambi&eacute;n pueden crear una conexi&oacute;n profunda con canciones que<strong> se publicaron d&eacute;cadas antes de su nacimiento</strong>. Los investigadores creen que este fen&oacute;meno refleja una fuerte influencia intergeneracional, con canciones que se ense&ntilde;an de padres a hijos.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/canciones-adolescencia-son-marcan-emocionalmente_1_12713059.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Oct 2025 15:33:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Neurociencia,adolescencia,Música,Canciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un veraniego viaje de invierno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/veraniego-viaje-invierno_129_11920615.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/55600573-d968-43db-b1ff-4a27db889117_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un veraniego viaje de invierno"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Espíritu navideño. O su contraparte: la tristeza más profunda. Canciones, de Joni Mitchell al Cuchi Leguizamón o Daniel Viglietti, oratorios, himnos y hasta variaciones del Modern Jazz Quartet para tiempos más bien oscuros, sin noches blancas, sin renos, sin nieve y sin ríos tan largos donde poder enseñar a los pies a volar. 
</p></div><p class="article-text">
        <em>Qu&eacute; bello es vivir</em> (<em>It&rsquo;s a Wonderful Life</em>), la pel&iacute;cula que <strong>Frank Capra</strong> dirigi&oacute; en 1946, es el cuento de navidad perfecto. Transcurre en el primer diciembre posterior a la Segunda Guerra Mundial. Hay un buen hombre, George Bailey, encarnado por <strong>James Stewart</strong>, y un malvado banquero, Henry Potter, personificado por <strong>Lionel Barrimore</strong>. Bailey ha logrado permanecer fuera de las garras de Potter hasta que un pr&eacute;stamo impagable lo pone frente al abismo y lo decide a suicidarse. Su &aacute;ngel de la guarda, en la v&iacute;spera navide&ntilde;a, lo disuade al mostrarle &ndash;pel&iacute;cula dentro de la pel&iacute;cula&ndash; lo que hubiera sido la vida &ndash;o la muerte&ndash; de sus personas queridas y de su comunidad de no haber sido por &eacute;l. El film est&aacute; basado en el relato &ldquo;El regalo m&aacute;s grande&rdquo;, publicado por <strong>Philip Van Doren Stern</strong> en 1943 y este a su vez es una adaptaci&oacute;n de la novela <em>Una canci&oacute;n navide&ntilde;a</em>, escrita por <strong>Charles Dickens</strong> cien a&ntilde;os antes. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hans Christian Andersen</strong> era un admirador de Dickens. Como &eacute;l estaba preocupado por las condiciones de vida de los m&aacute;s pobres y, como &eacute;l, fue un estudioso y un defensor del folklore, ese conjunto de costumbres y producciones populares a las que esa nueva palabra &ndash;saber del pueblo&ndash;&nbsp;acu&ntilde;ada en 1846 por el coleccionista y escritor <strong>William John Thoms</strong>, hab&iacute;a dado entidad propia. Dickens tuvo entre sus preocupaciones la de la recuperar, defender y promocionar la fiesta &ndash;y el esp&iacute;ritu&ndash; navide&ntilde;o. Andersen lo visit&oacute; en dos oportunidades. En la primera, en 1947, todo anduvo bien. En la segunda, diez a&ntilde;os despu&eacute;s, el dan&eacute;s vivi&oacute; en la casa del ingl&eacute;s y se instal&oacute; all&iacute; cinco semanas provocando el odio de toda su familia y del escritor mismo, que lo satiriz&oacute; en Uriah Heep, uno de los personajes de <em>David Copperfield</em> y el nombre que, en 1969, tomar&iacute;a para s&iacute; una de las bandas precursoras del heavy metal.
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        Andersen, hu&eacute;rfano de padre y abusado repetidamente por uno de sus maestros &ldquo;para forjar su car&aacute;cter&rdquo;, hab&iacute;a llegado a ser famoso como autor teatral y, sobre todo, por sus colecciones de &ldquo;Cuentos de hadas&rdquo;. Uno de ellos, publicado en 1845 &ndash;y all&iacute; no hab&iacute;a hadas aunque s&iacute; una intervenci&oacute;n fant&aacute;stica, como en <em>Qu&eacute; bello es vivir</em>&ndash;, fue el m&aacute;s perfecto anti cuento de navidad&nbsp;jam&aacute;s escrito. Una ni&ntilde;a pobr&iacute;sima, vendedora de f&oacute;sforos, mor&iacute;a de fr&iacute;o en la calle viendo tras las ventanas la fiesta de una familia feliz (y rica). Hab&iacute;a, en el final, una suerte de redenci&oacute;n feliz. La ni&ntilde;a encend&iacute;a todos los f&oacute;sforos que ten&iacute;a y en esa luz ve&iacute;a a su abuela muerta, erguida como nunca, que la llamaba para que fuera con ella y la abrazaba. &ldquo;Pero en el &aacute;ngulo de la casa, la fr&iacute;a madrugada descubri&oacute; a la chiquilla, rojas las mejillas, y la boca sonriente&hellip; Muerta, muerta de fr&iacute;o en la &uacute;ltima noche del A&ntilde;o Viejo. La primera ma&ntilde;ana del Nuevo A&ntilde;o ilumin&oacute; el peque&ntilde;o cad&aacute;ver, sentado, con sus f&oacute;sforos, un paquetito de los cuales aparec&iacute;a consumido casi del todo. &laquo;&iexcl;Quiso calentarse!&raquo;, dijo la gente. Pero nadie supo las maravillas que hab&iacute;a visto, ni el esplendor con que, en compa&ntilde;&iacute;a de su anciana abuelita, hab&iacute;a subido a la gloria del A&ntilde;o Nuevo&rdquo;, conclu&iacute;a el cuento pero lo de la gloria divina pasaba bastante desapercibido frente a la miseria mundana.
    </p><p class="article-text">
        Hubo una pel&iacute;cula en 1928, dirigida por <strong>Jean Renoir</strong>, <em>La petite marchande d'allumettes</em>. Se la puede ver en Youtube pero se recomienda hacerlo sin volumen pues la m&uacute;sica que le agregaron es totalmente inadecuada (el <em>Blues</em> de la segunda <em>Sonata para viol&iacute;n y piano</em> de <strong>Maurice Ravel</strong>, estrenada en 1927 y con la duraci&oacute;n casi exacta del film, puede ser una mejor opci&oacute;n).
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    </figure><p class="article-text">
        Y hay dos &oacute;peras sobre ese cuento infantil &ndash;o de terror, tal vez sea lo mismo&ndash;, creadas por dos de los compositores m&aacute;s importantes de la actualidad y desde est&eacute;ticas poco menos que opuestas &ndash;ambas fueron representadas en el Teatro Col&oacute;n hace unos a&ntilde;os, una en el CETC en ese entonces dirigido por <strong>Miguel Galper&iacute;n</strong> y la otra en el Ciclo Contempor&aacute;neo creado por <strong>Mart&iacute;n Bauer</strong>&ndash;. <strong>Helmut Lachenmann</strong> compuso en 1997 <em>Das M&auml;dchen mit den Schwefelh&ouml;lzern</em> una pieza en gran escala, en la que el cuento de Andersen es intervenido por textos de &nbsp;<strong>Leonardo da Vinci</strong> y <strong>Friedrich Nietzsche </strong>entre otros, y donde los personajes son m&aacute;s bien los sonidos. El norteamericano <strong>David Lang</strong>, parte del colectivo <strong>Bang on a Can</strong>, cre&oacute; en 2007 <em>The Little Match Girl Passion</em>, para voces y percusi&oacute;n: una <em>Pasi&oacute;n</em> a la manera bachiana &ndash;aunque sin nada de <strong>Johann Sebastian Bach</strong>&ndash; en la que tambi&eacute;n el texto original es interpelado por otros. Y los dos cuentan la historia como si se tratara de un sue&ntilde;o. O una enso&ntilde;aci&oacute;n, en todo caso, es la que da cuenta de ese universo de sonidos subdivididos, espejados y proliferados hasta el infinito, en Lachenmann, y de esa suerte de letan&iacute;a que cuenta sin pasi&oacute;n la <em>Pasi&oacute;n</em> de una ni&ntilde;a golpeada por su padre, tratando de vender f&oacute;sforos en una noche de navidad, viendo la alegr&iacute;a detr&aacute;s de las ventanas ajenas mientras muere de fr&iacute;o en la calle. Como en sue&ntilde;os, pasado y presente, el propio mundo y el ajeno, el sufrimiento y la esperanza transitan por ese relato sin fronteras, con la misma naturalidad con que, en los sue&ntilde;os, la habitaci&oacute;n conocida se transforma en un pasillo sin final, en una ca&iacute;da interminable.
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        En la navidad se canta, por lo menos en la Europa protestante &ndash;y en el mejor heredero de su cultura, los Estados Unidos de Am&eacute;rica&ndash; y existe una larga tradici&oacute;n de canciones navide&ntilde;as. Las cl&aacute;sicas son las que cantan espec&iacute;ficamente temas relacionados con el nacimiento de Jes&uacute;s. Est&aacute;n las que simplemente se refieren al esp&iacute;ritu festivo, las que apenas mencionan la navidad como tel&oacute;n de fondo y, cr&eacute;ase o no, largas listas &ndash;y varias en Spotify que dan cuenta de ellas&ndash; de canciones tristes de navidad. Historias de soldados que no pueden llegar a sus casas, de personas ausentes, de p&eacute;rdidas irreparables y amores abandonados. En ninguna de esas listas falta &ldquo;River&rdquo;, de <strong>Joni Mitchell</strong> y muchos aseguran que es la m&aacute;s triste de todas. No s&eacute; si es as&iacute; pero, con certeza, se trata de una de las mejores. Mitchell la incluy&oacute;, acompa&ntilde;ada s&oacute;lo por su piano, en el &aacute;lbum <em>Blue</em>, de 1971 &ndash;existe una versi&oacute;n con cornos en el final, incluida entre los demos de la edici&oacute;n conmemorativa del 50 aniversario del disco&ndash;. El acompa&ntilde;amiento cita &ldquo;Jingle Bells&rdquo; &ndash;algo que la versi&oacute;n del musical <em>High School,</em> cantada por <strong>Olivia Rodrigo</strong>, pone en primer plano&ndash; y la voz de Mitchell cuenta que &ldquo;est&aacute; llegando la &nbsp;Navidad/ est&aacute;n talando &aacute;rboles/ est&aacute;n poniendo renos&rdquo; y se lamenta: &ldquo;Oh, desear&iacute;a tener un r&iacute;o/ podr&iacute;a patinar/ pero aqu&iacute; no nieva&rdquo;. Ella hizo llorar a su &ldquo;chico&rdquo;. &Eacute;l se ha ido (y &eacute;l es <strong>Graham Nash</strong>, nosotros lo sabemos). Y ella canta &ldquo;ojal&aacute; tuviera un r&iacute;o tan largo/ ense&ntilde;ar&iacute;a a mis pies a volar./ Oh, desear&iacute;a tener un r&iacute;o/ podr&iacute;a patinar./ Hice que mi chico dijera adi&oacute;s./ Est&aacute; llegando la navidad/ est&aacute;n talando &aacute;rboles/ est&aacute;n poniendo renos/ cantando canciones de alegr&iacute;a y paz./ Ojal&aacute; tuviera un r&iacute;o/ podr&iacute;a patinar&rdquo;. Entre las versiones m&aacute;s bellas de esta canci&oacute;n extraordinaria, no deber&iacute;an faltar la de <strong>James Taylor</strong>, que aparentemente fue el primero en escucharla, en su casa, en la fiesta de navidad de 1970, la de <strong>Linda Ronstadt</strong> con un arreglo de cuerdas <em>&agrave; la Eleanor Rigby</em>, la de <strong>Madelaine Peyroux</strong> en d&uacute;o con <strong>K. D. Lang</strong>&nbsp;y las dos de <strong>Herbie Hancock</strong>, una de 2007 con la cantante <strong>Corinne Bailey Rae</strong>, <strong>Lionel Loueke</strong> en guitarra, <strong>Dave Holland</strong> en contrabajo, <strong>Wayne Shorter</strong> en tenues pinceladas de saxo soprano y <strong>Vinnie Colaiuta </strong>en bater&iacute;a y la otra con la propia Mitchell, en vivo en el Festival Yahoo, nuevamente con Shorter, Holland y Colaiuta.
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        Casi al mismo tiempo, en 1970, se edit&oacute; <em>Navidad con Mercedes Sosa</em>. Ella, con la voz cristalina, casi a&eacute;rea, est&aacute; en su mejor momento y el repertorio no incluye los previsibles villancicos sino canciones nuevas, como &ldquo;Navidad en verano&rdquo; de la dupla <strong>Ariel Ram&iacute;rez</strong>-<strong>F&eacute;lix Luna</strong>, &ldquo;La cruz del ni&ntilde;o&rdquo;, de <strong>Oscar Alem</strong> y <strong>Hamlet Lima Quintana</strong>, &ldquo;Negrita Martina&rdquo; de <strong>Daniel Viglietti</strong>, &ldquo;Navidad 2000&rdquo; de <strong>Hilda Herrera</strong> y <strong>Antonio Nella Castro</strong> o la hermosa &ldquo;Navidad de Juanito Laguna&rdquo;, del <strong>Cuchi Leguizam&oacute;n</strong> y <strong>Manuel Castilla</strong>. La guitarra de <strong>Kelo Palacios</strong> es impecable, como siempre, y los arreglos de <strong>Oscar Cardozo Ocampo</strong> a veces, solo a veces, conceden a una ampulosidad indeseable y eclipsan en algo la claridad de <strong>Mercedes Sosa</strong>.
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        Un cl&aacute;sico, en todos los sentidos posibles, es el <em>Oratorio de Navidad</em> de Bach. Se incluye aqu&iacute; la versi&oacute;n completa, dirigida por <strong>Sir John Eliot Gardiner</strong>, con una orquesta que reproduce lo que se sabe de la conformaci&oacute;n instrumental y de las pr&aacute;cticas interpretativas de la &eacute;poca en que fue compuesta (1734). Pero quienes no tengan ganas &ndash;o tiempo&ndash; de escucharla completa pueden empezar con la magn&iacute;ifica explosi&oacute;n del comienzo y pasar a la pista 8, con el aria para bajo y trompeta obligada, la <em>siciliana</em> con oboes solistas (pista 10) y una de las arias m&aacute;s perfectas y hermosas de la producci&oacute;n bachiana, &ldquo;Duerman mis m&aacute;s amados&rdquo; (pista 19). Menos conocidos &ndash;pero no menos valiosos&ndash; los oratorios navide&ntilde;os de <strong>Georg Philipp Telemann</strong> complementan el panorama de la navidad luterana y los <em>No&euml;ls</em> de la corte francesa, en una magn&iacute;fica producci&oacute;n del sello del Festival de Versailles, as&iacute; como la <em>Cantata de navidad</em> de <strong>Alessandro Scarlatti</strong> y el <em>Concerto Grosso para la noche de Navidad</em> de <strong>Arcangelo Corelli</strong> permiten ampliar la visi&oacute;n al barroco del resto de Europa. Y, ya en el Siglo XX, &ldquo;In The Bleak Mid-Winter, de <strong>Gustav Holst</strong>, y <em>Ceremony of Carols</em>, de <em>Benjamin Britten</em> son ejemplos de bell&iacute;sima m&uacute;sica inspirada en la fecha. Y, como&nbsp;final, una cita, la que el <strong>Modern Jazz Quartet</strong> hace de un carol an&oacute;nimo, con <strong>John Lewis</strong> en clave y con el agregado de un grupo de bronces, en &rdquo;Variations on a Christmas Theme&ldquo;.
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    </figure><p class="article-text">
        <em>Diego Fischerman es autor del blog &ldquo;El sonido de los sue&ntilde;os&rdquo;:&nbsp;</em><a href="https://xn--sonidodesueos-skb.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>https://xn--sonidodesueos-skb.com/</em></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Fischerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/veraniego-viaje-invierno_129_11920615.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Dec 2024 14:10:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un veraniego viaje de invierno]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Canciones sobre plantas: el arte como protección de los bosques argentinos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/canciones-plantas-arte-proteccion-bosques-argentinos_1_10737555.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dfc2beca-3263-48f9-882e-e30ef992bc82_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Canciones sobre plantas: el arte como protección de los bosques argentinos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras décadas de pérdida de bosques, artistas y proyectos comunitarios de Córdoba promueven la conservación y la concientización sobre especies y ecosistemas autóctonos.</p></div><p class="article-text">
        En un bar de la ciudad de C&oacute;rdoba, un centenar de personas cantan los nombres de las especies vegetales aut&oacute;ctonas del bosque provincial al ritmo de m&uacute;sica ska. La gente baila al ritmo de la m&uacute;sica, aunque &eacute;sta describe algo bastante desolador: la&nbsp;<a href="https://revistas.unc.edu.ar/index.php/FCEFyN/article/view/11502/12676" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">p&eacute;rdida</a>&nbsp;de m&aacute;s de 10 millones de hect&aacute;reas de bosque.
    </p><p class="article-text">
        El bosque aut&oacute;ctono de C&oacute;rdoba &#8213;la segunda provincia m&aacute;s poblada del pa&iacute;s&#8213; cubr&iacute;a 12 millones de hect&aacute;reas a principios del siglo XX, pero en la actualidad se&nbsp;<a href="https://revistas.unc.edu.ar/index.php/FCEFyN/article/view/11502/12676" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">calcula</a>&nbsp;que ocupa menos de 550.000 hect&aacute;reas. S&oacute;lo menos del 5% del bosque est&aacute; bien conservado, y las causas de su dr&aacute;stica desaparici&oacute;n van desde el avance de la frontera agropecuaria, el crecimiento urbano,&nbsp;los incendios y la&nbsp;<a href="https://dialogochino.net/es/actividades-extractivas-es/361928-chinese-privet-the-invasive-tree-putting-argentinas-native-forests-at-risk/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">invasi&oacute;n de especies ex&oacute;ticas</a>.
    </p><p class="article-text">
        Desde 2009 la&nbsp;<a href="https://www.argentina.gob.ar/normativa/nacional/ley-26331-136125" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ley de Bosques</a>&nbsp;de Argentina &#8213;creada en 2007&#8213; obliga a las provincias a generar planes de ordenamiento territorial de bosques nativos cada cinco a&ntilde;os, para establecer los usos que se le pueden dar a los bosques y el valor de conservaci&oacute;n de las distintas &aacute;reas. Pero la provincia de C&oacute;rdoba &#8213;cuya propia&nbsp;<a href="https://www.cba.gov.ar/wp-content/4p96humuzp/2013/05/LEY-N%C2%BA-9814.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ley</a>&nbsp;provincial de bosques data de 2010&#8213; a&uacute;n est&aacute; esperando su primera actualizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s del acceso a im&aacute;genes satelitales en tiempo real, acad&eacute;micos han realizado&nbsp;<a href="https://revistas.unc.edu.ar/index.php/BSAB/article/view/34924" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">monitoreos</a>&nbsp;para conocer el estado actual de los bosques nativos de C&oacute;rdoba. Sin embargo, esta informaci&oacute;n no ha sido suficiente para promover su protecci&oacute;n, afirma <strong>Sara Boccolini</strong>, investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Cient&iacute;ficas y T&eacute;cnicas (CONICET).
    </p><p class="article-text">
        Boccolini afirma que este grupo de im&aacute;genes satelitales est&aacute; a disposici&oacute;n &ldquo;de cualquiera que sepa utilizarlas&rdquo;. Para que este trabajo sirva de base a la toma de decisiones, a&ntilde;ade que es necesario un ordenamiento territorial actualizado, adem&aacute;s de conocer los criterios que utiliza la provincia para determinar las categor&iacute;as de conservaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No s&oacute;lo los expertos reclaman una mayor protecci&oacute;n. El concierto en la ciudad, una experiencia inmersiva de luces y sonidos, la creaci&oacute;n de un bosque urbano en un paisaje degradado y una uni&oacute;n vecinal que reforesta los caminos se posicionan como acciones ciudadanas que mantienen al bosque nativo en agenda. Lo nombran, lo comparten y tambi&eacute;n evidencian su emergencia.
    </p><h3 class="article-text">Cantar por los &aacute;rboles</h3><p class="article-text">
        En un patio que confluye con el bosque nativo de Agua de Oro, un pueblo al pie de las Sierras Chicas, a 44 kil&oacute;metros al norte de C&oacute;rdoba, <strong>Juan Pablo &ldquo;Juanpaio&rdquo; Toch</strong> y sus compa&ntilde;eros de banda se sentaron a improvisar letras a partir de lo que ve&iacute;an: diversidad de plantas.
    </p><p class="article-text">
        El resultado fue &ldquo;Plantas&rdquo;, la&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=RL6P5bh_UFQ" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">canci&oacute;n</a>&nbsp;que Toch, el grupo cordob&eacute;s formado por Juanpaio, <strong>Andr&eacute;s Toch</strong> y <strong>Mart&iacute;n Ellena</strong>, interpreta desde 2022. La canci&oacute;n emociona al p&uacute;blico, que baila y canta reconociendo y repitiendo los nombres de las distintas especies que la componen.
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            </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Nosotros nos seguimos sorprendiendo, el tema no dice m&aacute;s que los nombres de las plantas&rdquo;, dice Juanpaio, bajista y vocalista del grupo. Para &eacute;l se da una conjunci&oacute;n las palabras y las plantas. Por eso, cuando la canci&oacute;n nombra las diferentes especies, lo que surge, dice, es el poder que tienen las plantas y eso el p&uacute;blico lo siente.
    </p><p class="article-text">
        Como la mayor&iacute;a de las canciones de Toch, &ldquo;Plantas&rdquo; describe un paisaje. <strong>Enumera 43 especies que habitan las Sierras Chicas, 32 de las cuales son nativas de la ecorregi&oacute;n de bosque serrano, t&iacute;pica del monte cordob&eacute;s.</strong> Entre las que se nombran est&aacute;n: el cha&ntilde;ar, un peque&ntilde;o &aacute;rbol caducifolio; el algarrobo y el mistol. Tambi&eacute;n destaca la flor de Santa Luc&iacute;a, cuyos p&eacute;talos azules salpican la sierra de septiembre a marzo de cada a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, este tema que comienza con un huaino, ritmo central andino popular del noroeste argentino, corta abruptamente la m&uacute;sica y da entrada un shock de ska creado por un bandone&oacute;n. Acto seguido comienzan los instrumentos de viento y la banda entera comienza a sonar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Son s&oacute;lo nombres [de plantas], pero despiertan algo en cada uno: un recuerdo&hellip; una abuela, o alg&uacute;n saber del monte y del uso de las plantas&rdquo;, dice Juanpaio. &ldquo;Tambi&eacute;n hay algo visual: la imagen del verde, del amarillo. Los colores est&aacute;n ah&iacute;&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">El arte conecta a las personas con la naturaleza</h3><p class="article-text">
        De vuelta en C&oacute;rdoba, cerca del bar donde se baila y canta por la noche, <strong>Jimena Nores </strong>espera en el Museo Bot&aacute;nico de la ciudad a la primera tanda de alumnos de primaria que se adentrar&aacute;n en Biodiversa, una experiencia inmersiva que recrea un paseo por el monte mediante luces y sonidos. Es otra actividad que promueve las plantas aut&oacute;ctonas y permite a los habitantes de la ciudad conocer el ecosistema de su regi&oacute;n.
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                    alt="Una pieza del artista Simón Ibáñez Durán, expuesta en la muestra Biodiversa del Museo Botánico de Córdoba, invita a los visitantes a adentrarse en una escultura inmersiva que representa una semilla"
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            <span class="title">
                Una pieza del artista Simón Ibáñez Durán, expuesta en la muestra Biodiversa del Museo Botánico de Córdoba, invita a los visitantes a adentrarse en una escultura inmersiva que representa una semilla                            </span>
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        &ldquo;Desde el museo y con el equipo, ten&iacute;amos que hablar del bosque nativo y mostrarlo, mostrar la problem&aacute;tica, la diversidad y todos sus componentes&rdquo;, dice Nores, investigadora del Instituto Multidisciplinario de Biolog&iacute;a Vegetal (IMBIV) y productora general de la muestra. &ldquo;Como instituci&oacute;n cient&iacute;fica que produce conocimiento tambi&eacute;n tenemos la responsabilidad de llevar esta tem&aacute;tica al p&uacute;blico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de una experiencia inmersiva multisensorial, el equipo de Nores, formado por artistas y cient&iacute;ficos de distintas instituciones, recre&oacute; los r&iacute;os, la vegetaci&oacute;n y la fauna del bosque. Utilizando voces e im&aacute;genes tambi&eacute;n aportan un sentido de presencia humana a la experiencia, no s&oacute;lo para reconocer a las personas que habitan estos lugares, sino tambi&eacute;n para reflexionar sobre acciones humanas como la deforestaci&oacute;n y el desarrollo inmobiliario, a menudo responsables de la p&eacute;rdida de biodiversidad en este paisaje.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hablamos del monte porque [su destrucci&oacute;n] es una problem&aacute;tica ambiental en nuestra regi&oacute;n que es importante cubrir y sensibiliza&rdquo;, explica<strong> Silvana Montecchiesi</strong>, ilustradora del museo y parte del grupo de producci&oacute;n y curadur&iacute;a de la propuesta. A&ntilde;ade que uno de los objetivos de la experiencia era &ldquo;buscar la acci&oacute;n ciudadana&rdquo; para mitigar la p&eacute;rdida del monte.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La experiencia inmersiva de Biodiversa también traslada la presencia humana al paisaje cordobés, reflexionando sobre acciones como la deforestación y el desarrollo urbanístico"
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            <span class="title">
                La experiencia inmersiva de Biodiversa también traslada la presencia humana al paisaje cordobés, reflexionando sobre acciones como la deforestación y el desarrollo urbanístico                            </span>
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        El equipo afirma que la idea era mostrar la diversidad del bosque que se ha perseverado a pesar de los profundos problemas que lo atraviesan, para transmitir el mensaje de que a&uacute;n se puede hacer mucho para proteger este lugar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No quer&iacute;amos encarar el tema desde una visi&oacute;n fuerte y dura y salir desmoralizados, sino salir con ganas de hacer algo por todo eso, mostrando la biodiversidad y no solo de plantas sino de microorganismos, flora, fauna, paisajes&rdquo;, dice Nores.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La exposici&oacute;n, que estuvo abierta al p&uacute;blico entre el 6 y el 29 de junio de 2023 en el Museo Bot&aacute;nico, atrajo a m&aacute;s de 5.000 personas de todas las edades. </strong>Muchos de los que se la perdieron se quedaron con ganas de verla, dicen los organizadores, y por eso est&aacute;n trabajando para repetir la experiencia en 2024. Tambi&eacute;n esperan llevarla a distintos puntos de la ciudad en el futuro, y sue&ntilde;an con una exposici&oacute;n itinerante que recorra Argentina.
    </p><h3 class="article-text">Restauraci&oacute;n y aprendizaje</h3><p class="article-text">
        Mientras Biodiversa era una exposici&oacute;n temporal, otras iniciativas centradas en los bosques de C&oacute;rdoba funcionan todo el a&ntilde;o. Algunas llevan ya mucho tiempo presentes, como Ramona, un aula al aire libre en la Universidad Nacional de C&oacute;rdoba. Un espacio entre &aacute;rboles, arbustos, gramilla e insectos, es un ecosistema de bosque nativo en un paisaje urbano dentro del recinto universitario.
    </p><p class="article-text">
        El espacio fue&nbsp;<a href="https://digesto.unc.edu.ar/bitstream/handle/123456789/361360/RHCS_417_2021.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">rebautizado</a>&nbsp;este a&ntilde;o en honor a&nbsp;<a href="https://elresaltador.com.ar/ramona-bustamante-se-fue-pero-que-forma-de-quedarse/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Ramona Bustamante</strong></a>, una activista cordobesa que se enfrent&oacute; a las empresas privadas que hab&iacute;an desmontado sus tierras para la expansi&oacute;n de la agricultura. Fallecida a los 95 a&ntilde;os en 2021, pas&oacute; gran parte de su vida defendiendo el bosque que, aunque desaparecido, sigue vivo en la memoria de los cordobeses.
    </p><p class="article-text">
        Ramona forma parte de un&nbsp;<a href="https://fcefyn.unc.edu.ar/facultad/secretarias/investigacion-y-desarrollo/centros/centro-ecologia-y-recursos-naturales-renovables-cernar/el-cernar-y-la-comunidad/el-bosque-nativo-vuelve/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">proyecto</a>&nbsp;creado en 2009 por investigadores, becarios y estudiantes de su Facultad de Ciencias Exactas, F&iacute;sicas y Naturales que pretende restaurar bosques aut&oacute;ctonos en un paisaje degradado de la ciudad. &ldquo;Antes de que hubiera ciudad hab&iacute;a bosque, entonces la ciudad per se transforma el espacio y eso es lo que se llama cambio de uso de suelo&rdquo;, afirma <strong>Pablo Goldner</strong>, doctorando y miembro del grupo de trabajo del proyecto. Explica que los edificios de la ciudad se construyeron sobre el paisaje natural del bosque, por lo que el proceso de restauraci&oacute;n que proponen trata de simular un espacio similar al bosque original, como refleja el nombre del proyecto, &ldquo;<em>El bosque nativo vuelve</em>&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Ramona, el aula al aire libre de la Universidad Nacional de Córdoba, ofrece un espacio entre árboles, arbustos, hierba e insectos; una muestra del ecosistema del bosque autóctono dentro de un paisaje urbano.                            </span>
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        &ldquo;Este monte en la ciudad es diferente a otros espacios verdes urbanos como una plaza o un parque donde hay un espacio visual abierto&rdquo;, explica Goldner, que investiga los procesos ambientales en espacios p&uacute;blicos para mejorar la planificaci&oacute;n urbana. &ldquo;Ah&iacute; pod&eacute;s atravesar toda la plaza o todo el parque con tu campo visual y ver de una punta a la otra, pero ac&aacute; no ten&eacute;s esa sensaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El proyecto ha reforestado entre 800 y 1.000 especies de &aacute;rboles, arbustos, plantas herb&aacute;ceas, enredaderas y suculentas, y ha formado a m&aacute;s de 100 estudiantes en ecolog&iacute;a de la conservaci&oacute;n, participaci&oacute;n ciudadana y cuidado del medioambiente a trav&eacute;s del programa&nbsp;<a href="https://www.unc.edu.ar/programa-compromiso-social-estudiantil/%C2%BFqu%C3%A9-es-compromiso-social-estudiantil" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Compromiso Social Estudiantil</a>&nbsp;de la Universidad. &Eacute;ste busca involucrar a los estudiantes en proyectos que vinculen a la universidad con los problemas de la sociedad, como la&nbsp;<a href="https://fcefyn.unc.edu.ar/facultad/secretarias/extension/prosecretaria-de-vinculacion-social/programa-compromiso-social-estudiantil/proyectos-de-compromiso-social-estudiantil-fcefyn/proyecto-educativo-adopto-un-cuerpo-de-agua-como-mi-mascota/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">preservaci&oacute;n</a>&nbsp;de cuerpos de agua o la concientizaci&oacute;n sobre el&nbsp;<a href="https://fcefyn.unc.edu.ar/facultad/secretarias/extension/prosecretaria-de-vinculacion-social/programa-compromiso-social-estudiantil/proyectos-de-compromiso-social-estudiantil-fcefyn/cara-y-contracara-del-trafico-ilegal-de-fauna-silvestre/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tr&aacute;fico de fauna silvestre</a>, entre otros temas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Parte del trabajo es ofrecerles a las personas con las cuales interactuamos otra mirada, una no tan rom&aacute;ntica del bosque&rdquo;, afirma Goldner. &ldquo;No vemos [este espacio] como algo intocable sino como algo que est&aacute; lleno de personas. De alguna manera el bosque necesita de personas que entiendan que se puede vivir en el bosque, con el bosque y que en realidad somos dependientes de eso&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">M&aacute;s all&aacute; de la ciudad</h3><p class="article-text">
        En el noroeste de C&oacute;rdoba existe una antigua carretera, un camino de tierra que durante la &eacute;poca colonial se abr&iacute;a paso entre una densa vegetaci&oacute;n para conectar la capital del Virreinato del Per&uacute;, hoy la ciudad de Lima, con el R&iacute;o de La Plata, en Argentina. En algunos de estos tramos a&uacute;n se conservan las&nbsp;<em>postas</em>, construcciones de adobe situadas cada 10 o 15 kil&oacute;metros que serv&iacute;an de lugar de descanso a mensajeros, funcionarios reales, comerciantes y viajeros. Aqu&iacute; tambi&eacute;n se cambiaban los caballos para continuar el viaje.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n ha sobrevivido parte de la vegetaci&oacute;n original, y en los caminos que atraviesan la provincia de C&oacute;rdoba, por ejemplo, a&uacute;n quedan algarrobos en pie. Es lo que ocurre en la localidad de Sinsacate, en el centro-norte de la provincia, donde un grupo de vecinos ha colocado los nombres de distintas especies aut&oacute;ctonas identificadas a la vera del camino colonial. El objetivo es fomentar su cuidado y conservaci&oacute;n.
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            <span class="title">
                Ana Carolina García (izquierda), del grupo ecologista Forestando, junto a otros vecinos de Sinsacate, provincia de Córdoba, durante una actividad para identificar especies forestales autóctonas.                            </span>
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        Tras constatar que se trata de una ruta de senderismo muy frecuentada, &ldquo;hicimos un estudio de las especies [vegetales] aut&oacute;ctonas y colocamos carteles con sus nombres para identificarlas&rdquo;, explica <strong>Ana Carolina Garc&iacute;a</strong>, miembro de&nbsp;<a href="https://m.facebook.com/profile.php?id=100093433271418&amp;_rdr" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Forestando Sinsacate</a>, un grupo que se ocupa de los problemas ambientales locales. &ldquo;Luego vimos que la gente se paraba a leer los carteles&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Garc&iacute;a trabaja en ganader&iacute;a e identifica que su cercan&iacute;a con el monte ha sido clave para conocer las especies. Aunque es ingeniera agr&oacute;noma, se&ntilde;ala que no necesariamente fue la facultad donde adquiri&oacute; herramientas para trabajar con el monte sino su propio andar por ese paisaje. &ldquo;Por mi trabajo en la ganader&iacute;a camin&eacute; mucho por el monte y ah&iacute; empec&eacute; por mis propios medios a indagar a trav&eacute;s de libros para conocer m&aacute;s de especies nativas&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        La principal labor de Forestando Sinsacate es la identificaci&oacute;n de especies y la realizaci&oacute;n de actividades educativas sobre el cuidado del bosque. Colaboran con las escuelas y trabajan tanto en el aula como en el bosque. &ldquo;Con los ni&ntilde;os vamos a la posta y les gusta porque ah&iacute; hay muchas especies vegetales&rdquo;, explica Garc&iacute;a. &ldquo;Una de las actividades es contarles de un &aacute;rbol, mostrarles por ejemplo c&oacute;mo es la hojita para que puedan conocerla y despu&eacute;s dibujarla para que tengan el registro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Todas estas acciones hacen visible un ecosistema que est&aacute; en emergencia y conviven con la falta de informaci&oacute;n oficial sobre el actual manejo del monte, seg&uacute;n sus creadores. Son propuestas en espacios art&iacute;sticos, acad&eacute;micos, educativos y en las calles de la ciudad motivadas por la organizaci&oacute;n colectiva. <strong>Hay un rasgo de compromiso en cada una de las acciones, quiz&aacute; porque coinciden en que s&oacute;lo es posible cuidar aquello que se conoce.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Este art&iacute;culo fue publicado originalmente en </em><a href="https://dialogochino.net/es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Di&aacute;logo Chino</em></a><em>.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniela López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/canciones-plantas-arte-proteccion-bosques-argentinos_1_10737555.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 Dec 2023 09:23:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Canciones sobre plantas: el arte como protección de los bosques argentinos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bosques,Canciones,Córdoba]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los discos de la buena memoria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/discos-buena-memoria_129_10453227.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/062ba5ef-86b0-4092-9201-e0da02f8f370_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los discos de la buena memoria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Reediciones. Reencuentros. Re escuchas. Algunas grabaciones célebres. Otras secretas. Y, también, unas pocas de las que nadie habla. A cincuenta años de 1973. Novedades y rescates en la red, entre las redes.</p></div><p class="article-text">
        Fue el a&ntilde;o de <em>Artaud</em>, como titula <strong>Sergio Pujol</strong> su notable libro sobre el disco que <strong>Luis Alberto Spinetta</strong> public&oacute; en 1973, a los 23 a&ntilde;os. Y fue el a&ntilde;o de <em>Traigo un pueblo en mi voz</em>, el disco de <strong>Mercedes Sosa</strong> que comenzaba con la canci&oacute;n &ldquo;Cuando tenga la tierra&rdquo;, de <strong>Daniel Toro </strong>y<strong> Ariel Petrocelli</strong>. El chiste f&aacute;cil ser&iacute;a pensar en nuevas versiones a cargo de un sojero devenido cantante &ndash;o lo contrario&ndash; incluyendo &ldquo;Todas las sojas son del viento&rdquo; y &ldquo;Cuando tenga m&aacute;s tierra&rdquo;. Al fin y al cabo ya se sabe que la historia se repite dos veces y la segunda como comedia, como escribe <strong>Karl Marx</strong> en el comienzo de <em>El Dieciocho Brumario</em>. Y all&iacute; est&aacute; para demostrarlo <strong>Emilio del Guercio</strong>, ayer autor de &ldquo;Violencia en el parque&rdquo;, el tema editado en 1973 por <strong>Aquelarre</strong>, su grupo post <strong>Almendra</strong>, y hoy candidato como diputado al Parlasur por el espacio de <strong>Patricia Bullrich</strong>.
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    </figure><p class="article-text">
        1973, ese ya lejano medio siglo atr&aacute;s, fue, en todo caso, un a&ntilde;o de revoluciones &ndash;o de vilsumbres y sue&ntilde;os acerca de su posibilidad&ndash; tambi&eacute;n en el campo de la m&uacute;sica. Baste se&ntilde;alar dos discos que fundaron concepciones absolutamente novedosas para los g&eacute;neros de los que proven&iacute;an: <em>The Dark Side of the Moon</em>, de <strong>Pink Floyd</strong>, y <em>Solo Concerts. Bremen. Lausanne</em> de <strong>Keith Jarrett</strong>. El primero acaba de ser reeditado (de nuevo) en una versi&oacute;n remasterizada (de nuevo) que lleva como leyenda &ldquo;50th Anniversary&rdquo;. El segundo es el mismo de siempre. El que inaugur&oacute; el formato de las grabaciones de largas improvisaciones en vivo, realizadas en teatros dedicados habitualmente a la m&uacute;sica cl&aacute;sica y tal vez el mejor de todos ellos. El que nunca necesit&oacute; remasterizaciones por la sencilla raz&oacute;n de que no pod&iacute;a sonar mejor. Y el que, entre 1973 y 1974, fue elegido como disco del a&ntilde;o por las revistas <em>Time</em>, <em>Down Beat</em> y <em>Stereo Review</em>y por el peri&oacute;dico <em>The New York Times</em>, en los Estados Unidos, por <em>Jazz Forum </em>en Polonia y <em>Swing Journal</em>en Jap&oacute;n, adem&aacute;s de ganar el Gran Premio del Disco Alem&aacute;n (<em>Gro&szlig;er Deutsche Schallplattenpreis</em>). 
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    </figure><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la infinidad de reediciones &ndash;varias de ellas ligadas a esos objetos hoy desaparecidos, los discos, cuyas presentaciones, plagadas de ilustraciones, desvelaban a los coleccionistas&ndash; esta &uacute;ltima, y el fasto del aniversario, son un pretexto para recurrir a un intento de extra&ntilde;amiento &ndash;ese viejo truco con que los formalistas rusos explicaban el arte&ndash; y tratar de escuchar <em>The Dark Side of the Moon</em> como si fuera la primera vez. Como si no hubiera all&iacute; una leyenda. Y, sobre todo, como si no hubiera un recuerdo y fuera necesario (lo es) volver a prestar atenci&oacute;n a cada detalle: a las l&iacute;neas del bajo de <strong>Roger Waters,</strong> al timbre de la guitarra de <strong>David Gilmour</strong> (una revoluci&oacute;n en s&iacute; mismo), a los ritmos intricados &ndash;y al formidable trabajo de <strong>Nick Mason</strong> en la bater&iacute;a&ndash;, a las texturas en el teclado de <strong>Richard Wright,</strong> a la elaborada espacializaci&oacute;n del sonido y, por supuesto, a la fomidable erupci&oacute;n de <strong>Clare Torry,</strong> la cantante invitada en &ldquo;The Great Gig in theSky&rdquo;, esa pieza que antes se hab&iacute;a llamado &ldquo;La secuencia de la mortalidad&rdquo; y para cuya interpretaci&oacute;n la int&eacute;rprete recibi&oacute; una &uacute;nica consigna: &ldquo;Pens&aacute; en la muerte o en cualquier cosa horrible y cant&aacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hay una apostilla necesaria a este disco y es la edici&oacute;n, tambi&eacute;n reciente, del concierto en que lo presentaron el a&ntilde;o siguiente, en Wembley. La versi&oacute;n extendida de &ldquo;Money&rdquo;, con Gilmour en estado de gracia, las voces de &ldquo;The Great Gig&hellip;&rdquo;, que esta vez son dos, <strong>Carlena Williams </strong>y<strong> Venetta Fields,</strong> escalon&aacute;ndose, imit&aacute;ndose, enmascar&aacute;ndose y recorriendo luminosas su propia escalera al cielo, y el sonido algo m&aacute;s crudo, de una potencia arrasadora, del grupo en vivo &ndash;al que se agrega en dos canciones <strong>Dick Parry</strong> en saxo&ndash; valen por s&iacute; solos.
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    </figure><p class="article-text">
        Hay otra reedici&oacute;n menos notoria y corresponde, sin embargo, a uno de los grandes discos de 1973, Twice <em>Removed from esterday</em>, el primer &aacute;lbum solista del guitarrista <strong>Robin Trower</strong> despu&eacute;s de abandonar <strong>Procol Harum</strong>. All&iacute;, este extraordinario instrumentista, en tr&iacute;o con el bajista y cantante <strong>James Dewar</strong> y el baterista <strong>Reg Isidore</strong> y con el agregado en un tema del organista <strong>Matthew Fisher</strong> &ndash;otro ex integrante de Procol Harum que fue, adem&aacute;s, el productor de la grabaci&oacute;n&ndash;, ofrece un magn&iacute;fico conjunto de canciones, cercanas al rhythm &amp; blues y la balada y traslada a ese campo una sonoridad &ndash;y una tridimensionalidad en el timbre y las posibilidades de la guitarra el&eacute;ctrica&ndash; que ten&iacute;a la patente de invenci&oacute;n de <strong>Jimi Hendrix</strong>. Trower es a Hendrix, eventualmente, lo que la prosa de Faulkner es a <strong>James Joyce:</strong> no existir&iacute;a sin ello pero est&aacute; lejos de ser su repetici&oacute;n o su parodia.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Mientras tanto en Brasil, donde la dictadura aflojaba en parte el tormiquete en materia cultural, y un reci&eacute;n llegado <strong>Caetano Veloso</strong> publicaba el gran <em>Ara&ccedil;&aacute; azul</em>, <strong>Chico Buarque,</strong> que hab&iacute;a actuado el a&ntilde;o anterior con Veloso (actuaci&oacute;n registrada en el disco <em>Caetano e Chico, juntos e &acirc;o vivo</em>) y jugado con el silencio &ndash;y la respuesta del p&uacute;blico&ndash; en las letras censuradas, editaba un disco con la tapa en blanco &ndash;salvo su nombre en el &aacute;ngulo inferior derecho&ndash; que luego, en una edici&oacute;n de ese mismo a&ntilde;o, incluir&iacute;a una foto suya y cambiar&iacute;a su t&iacute;tulo por <em>Chico Canta. Calabar. O elogio da trai&ccedil;&acirc;o </em>(la publicaci&oacute;n en Spotify omite la primera parte del t&iacute;tulo). Hay all&iacute;, por supuesto, varias piezas centrales tanto en la po&eacute;tica de Buarque como en la historia de la canci&oacute;n: &ldquo;Tatuagem&rdquo;, &ldquo;Barbara&rdquo;, &ldquo;Fado tropical&rdquo;, &ldquo;Fortaleza&rdquo; y, como testimonio de la barbarie, &ldquo;Ana de Amsterdam&rdquo; y &ldquo;Venzena vida quemdiz sim&rdquo; en versiones instrumentales, dado que sus letras estaban prohibidas.
    </p><p class="article-text">
        El paisaje brasile&ntilde;o no estar&iacute;a completo sin otros dos discos fundamentales, el debut de Secos e Molhados, con la voz extraterrenal de <strong>Ney Matogrosso</strong> y canciones como &ldquo;Sangue latino&rdquo; y la aterradora y magn&eacute;tica &ldquo;Rosa de Hiroshima&rdquo; sobre un poema de <strong>Vinicius de Moraes,</strong> <em>Elis 1973</em>, de <strong>Elis Regina</strong> con arreglos de <strong>C&eacute;sar Camargo Mariano,</strong> donde brillan con luz propia &ldquo;Oriente&rdquo; de <strong>Gilberto Gil,</strong> y varios temas de la dupla <strong>Jo&acirc;o Bosco </strong>y<strong> Aldir Blanc,</strong> &ldquo;O ca&ccedil;ador de esmeralda&rdquo;, &ldquo;Agnus Sei&rdquo; y la piazzolliana &ldquo;Cabar&eacute;&rdquo;.
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        <em>DF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Fischerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/discos-buena-memoria_129_10453227.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Aug 2023 03:14:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los discos de la buena memoria]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Música,Canciones,playlist]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una por una, todas las canciones de los Mundiales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/deportes/mundial-qatar-2022/canciones-mundiales_1_9702836.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/99b2844e-8bbc-43d3-ae51-da04d1c0e1dd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una por una, todas las canciones de los Mundiales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde el mundial 1962 que se jugó en Chile, la Copa del Mundo tuvo una canción oficial que acompaña a la competencia antes de su inicio y hasta el final. Un repaso de todas las canciones. </p></div><p class="article-text">
        Faltan pocos d&iacute;as para el comienzo del Mundial de F&uacute;tbol en Qatar, y cada vez se escucha con m&aacute;s frecuencia Hayya Hayya, la canci&oacute;n que Trinidad Cardona, Davido y Aisha interpretaron para esta Copa del Mundo. Estas canciones se convierten en himnos y suelen acompa&ntilde;ar a los m&aacute;s fan&aacute;ticos a lo largo de todo el certamen y, depende el resultado, hasta pueden pasar a la posteridad. 
    </p><p class="article-text">
        Son las cortinas de todos los programas de televisi&oacute;n y est&aacute;n presentes antes de cada partido. Para&nbsp;Qatar 2022,&nbsp;Hayya Hayya es un pegadizo y alegre tema que va a ser una de las canciones de la banda sonora del pr&oacute;ximo Mundial. &iquest;Cu&aacute;l es tu favorita? 
    </p><h3 class="article-text">El Rock del Mundial - Chile 1962 - Los Ramblers</h3><p class="article-text">
        La primera vez que se utiliz&oacute; una canci&oacute;n como banda sonora de un Mundial fue en Chile 1962. El tema fue interpretado por&nbsp;Los Ramblers.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><h3 class="article-text">World Cup Willie (Where In This World We Are Going) - Inglaterra 1966 -&nbsp;Lonnie Donegan&#8203;</h3><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><h3 class="article-text">&#8203;F&uacute;tbol M&eacute;xico 70 - M&eacute;xico 1970 - Los Hermanos Zavala</h3><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        <em>NB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Nov 2022 13:05:37 +0000]]></pubDate>
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