<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Ley derechos sexuales]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/ley-derechos-sexuales/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Ley derechos sexuales]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1043906/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Poner en palabras: la literatura explora y problematiza los derechos sexuales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/poner-palabras-literatura-explora-problematiza-derechos-sexuales_132_11541612.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/40d44f3b-0532-4da7-879c-98995dca42c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_1099374.jpg" width="5192" height="2921" alt="Poner en palabras: la literatura explora y problematiza los derechos sexuales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Autoras, textos y hasta librerías tomaron un lugar en la pelea por el aborto legal en los momentos más álgidos del debate. Ahora esa obra tiene un valor testimonial y artístico. </p></div><p class="article-text">
        Con la elecci&oacute;n de la palabra precisa, el tejido de una trama que permite entender la complejidad de una situaci&oacute;n o la capacidad de explorar por qu&eacute; muchas veces el deseo es m&aacute;s contradictorio y opaco que lineal, la literatura argentina aborda los derechos sexuales y reproductivos y, con un aporte art&iacute;stico y creativo, ayuda a llenar de sentido el &ldquo;mi cuerpo es m&iacute;o&rdquo; y a darle forma y contenido una idea fuerza que se ramifica: tenemos derecho a vivir al margen de todo tipo de violencia sexual.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las autoras, entonces, recurren a la ficci&oacute;n para contarles a los lectores de qu&eacute; est&aacute; hecho el universo de los derechos sexuales y sus violaciones: la desesperaci&oacute;n de un personaje ante un embarazo no deseado, la l&oacute;gica familiar de ocultamiento detr&aacute;s de un aborto forzado o el efecto del silenciamiento sobre los cuerpos. Ficci&oacute;n y realidad entran, entonces, en un juego de espejos y retroalimentaci&oacute;n que ayuda a sacar el tema de la oscuridad, lo visibiliza y problematiza y, en ese movimiento, lo vuelve materia de conversaci&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">La mejor tradici&oacute;n literaria: no hay temas prohibidos&nbsp;</h3><p class="article-text">
        Las investigadora y docente Ilona Aczel estudi&oacute; durante a&ntilde;os c&oacute;mo fue narrado el aborto en la literatura argentina y lo reuni&oacute; en &ldquo;Literatura argentina y aborto: intervenci&oacute;n inicial sobre un corpus embrionario&rdquo; un mapa de lecturas con ficciones de Roberto Arlt, Jorge As&iacute;s, Washington Cucurto, Ana Mar&iacute;a Shua, y Samanta Schweblin, entre muchos otros. &ldquo;Desde los primeros textos literarios argentinos el cuerpo femenino se confunde metaf&oacute;ricamente con el territorio de la patria. Desde esta posici&oacute;n naturalizada, se instituye socialmente a las mujeres como las responsables de no dejarse conquistar, de negar su sexualidad hasta el matrimonio y demostrar tanto su val&iacute;a como la de su familia&rdquo;, asegura en el texto. Y en el contexto de esa tradici&oacute;n literaria, cree que <strong>la prosa de Sara Gallardo irrumpe e implica un punto de inflexi&oacute;n.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Antes de que &ldquo;El acontecimiento&rdquo; (2000) de Annie Ernaux sorprendiera a los lectores con un relato autobiogr&aacute;fico del aborto que la escritora ganadora del Nobel atraves&oacute; cuando era una estudiante de Letras, la literatura argentina llevaba a&ntilde;os explorando el tema. <strong>&ldquo;Enero&rdquo;, la novela de Sara Gallardo que fue publicada por en 1958, es un punto de quiebre en las representaciones sobre el aborto</strong> porque, aunque no est&aacute; nombrado, est&aacute; narrado como el camino silencioso que elige Nefer cuando se da cuenta de que est&aacute; embarazada tras una violaci&oacute;n que no puede confesar porque ser&iacute;a una deshonra familiar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/41bffb36-56c3-4fdf-b427-4dd488b6e925_source-aspect-ratio_50p_1099377.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/41bffb36-56c3-4fdf-b427-4dd488b6e925_source-aspect-ratio_50p_1099377.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/41bffb36-56c3-4fdf-b427-4dd488b6e925_source-aspect-ratio_75p_1099377.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/41bffb36-56c3-4fdf-b427-4dd488b6e925_source-aspect-ratio_75p_1099377.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/41bffb36-56c3-4fdf-b427-4dd488b6e925_source-aspect-ratio_default_1099377.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/41bffb36-56c3-4fdf-b427-4dd488b6e925_source-aspect-ratio_default_1099377.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/41bffb36-56c3-4fdf-b427-4dd488b6e925_source-aspect-ratio_default_1099377.jpg"
                    alt="Julia Ariza es una de las fundadoras y editoras de Fiordo, responsables de la reedición de la novela de Gallardo seis décadas después, con el debate por la legalización en agenda."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Julia Ariza es una de las fundadoras y editoras de Fiordo, responsables de la reedición de la novela de Gallardo seis décadas después, con el debate por la legalización en agenda.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Julia Ariza es una de las fundadoras y editoras del sello Fiordo, que eligi&oacute; recuperar la obra de Sara Gallardo y, en ese movimiento, devolvi&oacute; &ldquo;Enero&rdquo; a las librer&iacute;as. &ldquo;Llegamos a la novela porque nos gustaba mucho Sara Gallardo, toda su obra, y siempre hab&iacute;amos querido publicarla. Empezamos por 'Pantalones azules' y seguir por 'Enero' era una consecuencia l&oacute;gica, porque se acababan de vencer los derechos de la edici&oacute;n anterior, de Capital Intelectual. No la elegimos por el tema del aborto, no ten&iacute;amos esa agenda en la cabeza cuando le propusimos a los hijos reeditarla&rdquo;, repasa Ariza sobre c&oacute;mo fue el proceso. &ldquo;La novela justo sali&oacute; en coincidencia con el debate por el aborto en 2018 y hubo una serie de menciones en la prensa de esa novela como una de las que abordaba el tema en la literatura. Y ah&iacute; qued&oacute; muy asociada al tema, que es el n&uacute;cleo dram&aacute;tico de la historia, por supuesto, aunque en conexi&oacute;n con otros ejes muy fuertes que est&aacute;n en toda la obra de Sara: las relaciones de clase y de g&eacute;nero mezcladas, la relaci&oacute;n de las personas con la naturaleza, con el mundo animal, incluso una reflexi&oacute;n sobre el destino, el deseo, la individualidad&rdquo;, cuenta la editora para explicar c&oacute;mo el eje del aborto de Nefer, la protagonista, se intercala con el resto de los aspectos de su biograf&iacute;a.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/df5db892-e6fb-4201-bd71-37fbab97decb_source-aspect-ratio_50p_1099376.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/df5db892-e6fb-4201-bd71-37fbab97decb_source-aspect-ratio_50p_1099376.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/df5db892-e6fb-4201-bd71-37fbab97decb_source-aspect-ratio_75p_1099376.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/df5db892-e6fb-4201-bd71-37fbab97decb_source-aspect-ratio_75p_1099376.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/df5db892-e6fb-4201-bd71-37fbab97decb_source-aspect-ratio_default_1099376.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/df5db892-e6fb-4201-bd71-37fbab97decb_source-aspect-ratio_default_1099376.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/df5db892-e6fb-4201-bd71-37fbab97decb_source-aspect-ratio_default_1099376.jpg"
                    alt="La novela de Sara Gallardo se publicó en 1958 y es un punto de quiebre en las representaciones sobre aborto. Incluso sin nombrarse explícitamente lleva años como tema literario."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La novela de Sara Gallardo se publicó en 1958 y es un punto de quiebre en las representaciones sobre aborto. Incluso sin nombrarse explícitamente lleva años como tema literario.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En toda la obra de Sara Gallardo subyace el problema de las asimetr&iacute;as de clase y g&eacute;nero, el choque entre el deseo individual y el marco social. &ldquo;Las violencias que generan esas asimetr&iacute;as y desfases est&aacute;n representadas de maneras muy sutiles, para nada panfletarias, pero s&iacute; desde la observaci&oacute;n&rdquo;, apunta la editora. Cree, adem&aacute;s, que los lectores que tuvo y tiene el libro desde que se public&oacute; se acercaron en parte por la conexi&oacute;n con el tema del aborto. &ldquo;Quiz&aacute;s una porci&oacute;n del p&uacute;blico que conoci&oacute; a Sara, sobre todo lectores j&oacute;venes, lo hicieron porque la novela hab&iacute;a cobrado gran visibilidad en relaci&oacute;n con el debate, pero tambi&eacute;n me parece que juegan otros motivos, la potencia de la escritura de Sara, su vigencia y su forma &uacute;nica de hablar de las relaciones entre las personas y, de nuevo, con el mundo natural&rdquo;, analiza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;'Enero' es una novela de amor no color rosa, sino color tierra&rdquo;, la defini&oacute; Mar&iacute;a Elena Walsh. </strong>&iquest;C&oacute;mo logra esa potencia? &ldquo;Siempre me impact&oacute; su capacidad para sintetizar toda una atm&oacute;sfera: emocional, espacial. Un adjetivo certero, un encadenamiento de dos sustantivos y un verbo y tenemos toda una imagen de un lugar, su luz, las tensiones que lo habitan. Dos l&iacute;neas de di&aacute;logo y ya entendimos el conflicto complejo, interno de un personaje. Eso me parece maravilloso. Creo que es una autora muy contempor&aacute;nea en su libertad para escribir, forzando apenas la sintaxis por momentos, algo que hace que sus oraciones se persigan unas a otras. Y esto ya est&aacute; en 'Enero'. Para Sara, el paisaje es un personaje m&aacute;s&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Una experiencia que (por fin) habla</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando escrib&iacute; las novelas 'Tuya' y 'Elena sabe' nadie hablaba del aborto m&aacute;s all&aacute; del movimiento feminista y del trabajo de la Campa&ntilde;a Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. No era un debate instalado en la sociedad, no se usaba ni se dec&iacute;a la palabra. Por eso, en el cuento 'Basura para las gallinas' decid&iacute; no decirla, emul&eacute; el silencio y eleg&iacute; un vac&iacute;o&rdquo;, cuenta la escritora Claudia Pi&ntilde;eiro sobre <strong>el lugar que el aborto ocup&oacute; primero en su obra y, reci&eacute;n despu&eacute;s, en su militancia feminista.</strong> &ldquo;Como autora, siempre fue un tema que me preocup&oacute; y me llam&oacute; en la medida en que me interesa cualquier tema de las mujeres en el mundo. El aborto es un tema ancestral y prohibido que ha minado los derechos y posibilidades de muchas que se enfrentaron a un embarazo no deseado y no sab&iacute;an c&oacute;mo hacer. Por todo eso, me result&oacute; literario y me pareci&oacute; que era interesante como cuesti&oacute;n dram&aacute;tica para abordar en una trama&rdquo;, cuenta Pi&ntilde;eiro para dar cuenta de por qu&eacute; el tema lleg&oacute; a su ficci&oacute;n antes que a su rol de militante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fiel a las reglas de la ficci&oacute;n, la autora &ldquo;dej&oacute; ser&rdquo; a sus personajes y no se arrog&oacute; el poder de hacer que actuaran conforme a sus convicciones. En 'Tuya', la adolescente que queda embarazada y concurre a un consultorio clandestino finalmente decide no abortar. En el cuento 'Basura para las gallinas' una madre le hace un aborto a su hija con una aguja de tejer tal como vio a su propia madre hac&eacute;rselo a su hermana. En 'Elena sabe', una mujer es secuestrada por otra en el momento que est&aacute; por entrar a hacerse un aborto; a&ntilde;os despu&eacute;s la mujer que no pudo interrumpir el embarazo es una persona gris que no ha superado el trauma que le ocasion&oacute; tener un hijo contra su deseo.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Zonas de contacto entre la escritura y la militancia&nbsp;</h3><p class="article-text">
        En 2015, en el marco de la Campa&ntilde;a Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, los feminismos comenzaron a apropiarse de la literatura y le imprimieron su car&aacute;cter radicalmente pol&iacute;tico con la intenci&oacute;n de transformar los imaginarios sobre aborto voluntario con misoprostol.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El debate general se abri&oacute; en 2018 y la militancia acompa&ntilde;&oacute;. <strong>La literatura, para entonces, ya hab&iacute;a hecho su propio recorrido</strong>&rdquo;, recuerda Pi&ntilde;eiro. Para ella, &ldquo;los libros son un veh&iacute;culo para llegar a determinadas personas que no se sienten interpeladas por algunos debates, que quedan por fuera&rdquo;. En honor a esa exploraci&oacute;n literaria previa a los debates, cuando se present&oacute; en los debates en comisiones en la C&aacute;mara de Diputados en el marco del debate de la Ley de Interrupci&oacute;n Voluntaria del Embarazo hizo una referencia a los &ldquo;Pr&iacute;ncipes de Maine&rdquo; de John Irving donde hay un m&eacute;dico que es obligado a hacer partos de mujeres pobres para que den a sus hijos en adopci&oacute;n a un orfelinato y, por otra parte, las mismas personas que subvencionan esa instituci&oacute;n lo llaman para que les haga abortos a sus hijas y sobrinas. Cuando le toc&oacute; inaugurar la Feria del Libro en abril de 2018, repiti&oacute; el gesto y lleg&oacute; al escenario con un discurso que inclu&iacute;a un largo listado de obras que abordan el tema: desde &ldquo;Las palmeras salvajes&rdquo; de Faulkner hasta &ldquo;El curandero del amor&rdquo; de Washington Cucurto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la literatura y en la militancia, a Pi&ntilde;eiro le gusta pensarse como el eslab&oacute;n de una tradici&oacute;n, como parte de un todo. &ldquo;Hay autoras argentinas que tratan muy bien el tema de la no maternidad. En `Pendiente&acute;, Mariana Dim&oacute;pulos aborda esa falta de ganas&nbsp; y de deseo de no ser madre y de all&iacute; se deriva la posibilidad de que una mujer pueda hacerse un aborto porque los m&eacute;todos anticonceptivos a veces fallan. En `La llave&acute;, Liliana Heker tambi&eacute;n hace suyo el debate&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El rol activo que las autoras asumieron durante el debate de 2018 encendi&oacute; a otros eslabones de la cadena editorial. La librer&iacute;a C&eacute;spedes, en Colegiales, <strong>amaneci&oacute; una de esas ma&ntilde;anas con su vidriera te&ntilde;ida de verde gracias a la disposici&oacute;n, una al lado de la otra, de tapas verdes especialmente elegidas para dar el mensaje.</strong> &ldquo;Fue una idea espont&aacute;nea que surgi&oacute; de la necesidad de sentar posici&oacute;n y, adem&aacute;s, comunicarla. Creo que los proyectos m&aacute;s artesanales y peque&ntilde;os estamos un paso adelante de los grandes departamentos de marketing que tienen gente que piensa en c&oacute;mo rentabilizar determinada marca y mensaje. Nosotros, en cambio, buscamos visibilizar una discusi&oacute;n que se estaba dando en el Congreso y en la sociedad. Esa conversaci&oacute;n, tan necesaria, hab&iacute;a estado durante mucho tiempo en la clandestinidad y creo que pudimos aprovechar la posibilidad de establecer un di&aacute;logo con nuestra comunidad y meternos en una conversaci&oacute;n&rdquo;, recuerda la librera y escritora Cecilia Fanti sobre aquellos d&iacute;as con C&eacute;spedes &ldquo;pintada&rdquo; de verde. &ldquo;Primero, se hizo en la materialidad total de nuestra vidriera y despu&eacute;s lo expandimos desde las redes sociales. Lo lindo fue que vimos cierto efecto contagio: En la segunda vuelta de debate, cuando sali&oacute; la sanci&oacute;n de la ley de IVE, muchas librer&iacute;as se sumaron y se apropiaron de la acci&oacute;n sin miedo y con los recursos acotados de una librer&iacute;a peque&ntilde;a. Fue la primera acci&oacute;n de posicionamiento de ideas que hicimos y esa impronta nos qued&oacute; para seguir contando cosas&rdquo;, relata Fanti y recuerda que la respuesta en redes sociales fue muy positiva, en parte, &ldquo;porque era otra &eacute;poca y la violencia era muy germinal en relaci&oacute;n&nbsp; a lo que conocemos hoy&rdquo;. &ldquo;Todav&iacute;a pod&iacute;amos expresarnos y abrir la conversaci&oacute;n sin tanto miedo a lo que se viniera en t&eacute;rminos de ofensiva&rdquo;, confiesa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n en 2018, las integrantes del colectivo Poetas por el Derecho al Aborto Legal leyeron todas las semanas poes&iacute;as frente al Congreso, y aquella iniciativa tuvo un correlato editorial: se plasm&oacute; en el libro &ldquo;Martes verdes&rdquo;, en el que colaboraron nueve editoriales para su edici&oacute;n y que re&uacute;ne poemas de 54 escritoras entre las que est&aacute;n Mar&iacute;a Teresa Andruetto, Flor Codagnone, Jimena Arnolfi y Gabriela Bejerman.
    </p><h3 class="article-text">Literatura para escuchar y comprender</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Me llev&oacute; a&ntilde;os pronunciarme con absoluta convicci&oacute;n a favor del aborto legal, seguro y gratuito: a&ntilde;os de an&eacute;cdotas de mujeres cercanas que tuvieron que abortar no en condiciones aberrantes, pero s&iacute; riesgosas para su vida y, en algunos casos, de mucha humillaci&oacute;n y bastardeo por parte de los propios profesionales de la salud que las atendieron&rdquo;, acepta Selva Almada, autora argentina y &uacute;ltima finalista del Booker Prize, en el pr&oacute;logo de &ldquo;C&oacute;digo Rosa. Relatos sobre abortos&rdquo; (La Parte Maldita).
    </p><p class="article-text">
        All&iacute;, la escritora Dahiana Belfiori re&uacute;ne testimonios de mujeres que abortaron con pastillas y fueron acompa&ntilde;adas por las Socorristas en Red, colectivo del que form&oacute; parte desde su creaci&oacute;n hasta 2017. Tal vez su gran aporte sea que la autora tom&oacute; cada relato y lo ficcionaliz&oacute; para que las experiencias no sean meras declaraciones o relatos de vida, sino que tuvieran cierto lenguaje po&eacute;tico. Como militante feminista, particip&oacute; desde los inicios tanto en la conformaci&oacute;n de la Campa&ntilde;a Nacional por el Derecho al Aborto Legal como de Socorristas en Red. &ldquo;A la par de ese armado meticuloso y de discusiones acaloradas sobre el contenido del proyecto de ley que se presentaba cada dos a&ntilde;os en el Congreso de la Naci&oacute;n Argentina, tambi&eacute;n nos fuimos dando estrategias de sensibilizaci&oacute;n social&rdquo;, recuerda y asume que C&oacute;digo Rosa, libro que tuvo una segunda edici&oacute;n en 2021, fue parte de eso.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef55b961-5ad5-42db-8524-f38811490c4d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef55b961-5ad5-42db-8524-f38811490c4d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef55b961-5ad5-42db-8524-f38811490c4d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef55b961-5ad5-42db-8524-f38811490c4d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef55b961-5ad5-42db-8524-f38811490c4d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ef55b961-5ad5-42db-8524-f38811490c4d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ef55b961-5ad5-42db-8524-f38811490c4d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Dahiana Belfiori reúne en el libro Código Rosa relatos de las distintas razones por las cuales una mujer decide no seguir adelante con un embarazo. Es un texto político pero también literario."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Dahiana Belfiori reúne en el libro Código Rosa relatos de las distintas razones por las cuales una mujer decide no seguir adelante con un embarazo. Es un texto político pero también literario.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Mientras escrib&iacute;a el libro, hace diez a&ntilde;os exactamente, <strong>ca&iacute; en la cuenta de que no hab&iacute;a en Argentina hasta el momento un artefacto de esas caracter&iacute;sticas, mucho menos dentro del campo literario</strong>. De hecho, mientras investigaba para informarme sobre los modos de narrar las pr&aacute;cticas de aborto en el mundo, me cost&oacute; encontrar testimonios de personas que hubieran abortado en los que la experiencia no hubiera estado signada por la clandestinidad y sus apariencias: el dolor, el temor, la crueldad, la soledad, el desamparo y toda esa combinaci&oacute;n de afectos a los que tradicionalmente se asociaban las pr&aacute;cticas de aborto&rdquo;, cuenta la autora sobre por qu&eacute;, a&uacute;n teniendo acceso de primera mano a esos testimonios, eligi&oacute; tomar las armas de la ficci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; suma literatura? &ldquo;Aporta a complejizar los modos de ver las experiencias de abortar, a la vez que produce un acercamiento emp&aacute;tico que permite comprender a las mujeres, sus singularidades. Y es &eacute;ste el centro de la cuesti&oacute;n: de lo que hablamos las feministas, y en estos relatos se pone en evidencia, es de maternidades y de embarazos en singular; de c&oacute;mo, cu&aacute;ndo, con qui&eacute;nes transitar esas experiencias vitales y de si hacerlo o no&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A Belfiori le interesaba sumar a la construcci&oacute;n de otras narrativas sobre esas experiencias. <strong>&ldquo;Quer&iacute;a que hablar de aborto en primera persona no estuviera m&aacute;s asociado a la idea de acto de valent&iacute;a, si no m&aacute;s bien a la posibilidad de decir lo que nos pasa, lo que hacemos con nuestras vidas, lo que decidimos para nosotrxs sin que pese el estigma o el desprecio. </strong>En otras palabras, quise darle lugar a la experiencia de abortar en el relato de la propia vida en relaci&oacute;n con otras vidas que nos importan. Deseaba contribuir a mostrar que as&iacute; como otros modos de relacionarnos son posibles tambi&eacute;n lo son otras pr&aacute;cticas de aborto y que abortar es hacer lugar a que otros proyectos vitales ocurran. Pienso que abortar y tener la posibilidad de contarlo son lo que me gusta nombrar como enunciaciones vitales ante el predominio de la crueldad&rdquo;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si bien fue escrito al calor de una lucha, considera que fue recibido en la clave en la que fue creado: literaria, hist&oacute;rica, social. &ldquo;A la vez que forma parte del cambio de &eacute;poca en relaci&oacute;n a la legalidad del aborto, tambi&eacute;n lo trasciende dado que es un registro y una exploraci&oacute;n de retratos de mujeres, que en las m&aacute;s variadas situaciones, toman una decisi&oacute;n. Esa decisi&oacute;n, rodeada de la atm&oacute;sfera singular&nbsp; en la que es tomada, es la que adquiere centralidad en el libro. Sigue convocando a pensar la pregunta que se abre, insistente, ante la posibilidad de un embarazo no buscado. Es una pregunta que nunca se clausura, incluso con la ley. En ese sentido el libro la recoge y despliega reflexiones, experiencias vitales, puntos de vista, miradas&rdquo;,&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La autora tiene contacto con el libro a trav&eacute;s de los efectos de su lectura: &ldquo;A trav&eacute;s de lo que lxs lectorxs devuelven, a trav&eacute;s de tantas y tantas mujeres que me siguen escribiendo con agradecimiento porque el libro las cobija y las habilita a reflexionar sobre sus decisiones&rdquo;. Cree que con la legalidad del aborto en Argentina algo de eso que antes ocurri&iacute;a en la intimidad &ldquo;que hasta no hace demasiado tiempo no pod&iacute;a ni siquiera ser alojado, se abre a la posibilidad de la duda, de la reflexi&oacute;n&rdquo;. <strong>En la posibilidad de la palabra, de toda su extensi&oacute;n, hay algo de reparaci&oacute;n:</strong> &ldquo;En la intimidad no nos sentimos tan solas porque la legalidad est&aacute; dicha y porque hay una verdad que nos asiste, la de todas nuestras voces, cada vez que nos permitimos dudar y decidir lo que proyectamos para nuestras vidas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>ACPC/MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Clara Pérez Cotten]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/poner-palabras-literatura-explora-problematiza-derechos-sexuales_132_11541612.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Jul 2024 03:01:05 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/40d44f3b-0532-4da7-879c-98995dca42c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_1099374.jpg" length="3708800" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/40d44f3b-0532-4da7-879c-98995dca42c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_1099374.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3708800" width="5192" height="2921"/>
      <media:title><![CDATA[Poner en palabras: la literatura explora y problematiza los derechos sexuales]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/40d44f3b-0532-4da7-879c-98995dca42c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_1099374.jpg" width="5192" height="2921"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Escritoras,Aborto,Ley derechos sexuales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Presentan la campaña "la historia incompleta del placer" con el clítoris como protagonista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/presentan-campana-historia-incompleta-placer-clitoris-protagonista_1_9744344.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a532a100-f749-4156-9abd-cbab9e15ecef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Presentan la campaña &quot;la historia incompleta del placer&quot; con el clítoris como protagonista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y la marca de preservativos Tulipán exploran en esta campaña cuán tarde empezó a conocerse e investigarse el órgano femenino vinculado con el placer, así como los principales aspectos de su hallazgo.



</p></div><p class="article-text">
        El <strong>Fondo de Poblaci&oacute;n de las Naciones Unidas</strong> (UNFPA) y la marca Tulip&aacute;n de preservativos lanzaron una campa&ntilde;a en la que exploran el placer femenino por medio de un ir&oacute;nico video que cuenta, entre otras cosas, todo lo que se investig&oacute; y descubri&oacute; antes del cl&iacute;toris, el &uacute;nico &oacute;rgano vinculado exclusivamente al placer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fue reci&eacute;n en 1998 cuando la ur&oacute;loga Helen O&rsquo; Connell mostr&oacute; en detalle el cl&iacute;toris; la anatom&iacute;a y sus funciones. Todav&iacute;a se sigue siendo investigado y se sabe poco aun. No llama la atenci&oacute;n la falta de prioridad al estudio del cl&iacute;toris: hist&oacute;ricamente las mujeres han sido poco alentadas a conocer su cuerpo y explorar su sexualidad desde el punto de vista del goce.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6856f91c-8bed-4906-bec2-8d5901cba457_1-1-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6856f91c-8bed-4906-bec2-8d5901cba457_1-1-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6856f91c-8bed-4906-bec2-8d5901cba457_1-1-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6856f91c-8bed-4906-bec2-8d5901cba457_1-1-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6856f91c-8bed-4906-bec2-8d5901cba457_1-1-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6856f91c-8bed-4906-bec2-8d5901cba457_1-1-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6856f91c-8bed-4906-bec2-8d5901cba457_1-1-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y la marca Tulipán de preservativos lanzaron una campaña en la que exploran el placer femenino"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y la marca Tulipán de preservativos lanzaron una campaña en la que exploran el placer femenino                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;El placer ha sido hist&oacute;ricamente un tab&uacute; &ndash;dice Mariana Isasi, Jefa de Oficina de UNFPA&ndash;. Sin embargo, es fundamental para nuestro bienestar f&iacute;sico, emocional y social. Vivir una vida plena y saludable incluye el goce y el disfrute. En esta campa&ntilde;a queremos impulsar la conversaci&oacute;n sobre el placer de las mujeres y las personas con vulva en particular, porque son quienes menos acceden a este derecho. Hablar del tema es el primer paso para cambiar esta situaci&oacute;n desigual&rdquo;. Adem&aacute;s, menciona: &ldquo;<strong>Si logr&aacute;ramos garantizar el derecho al placer de todas las mujeres y las personas con vulva, significar&iacute;a que hemos avanzado en una enorme cantidad de derechos previamente, como el derecho a una vida sin violencia, el derecho a decidir sobre el propio cuerpo, el consentimiento, el derecho recibir educaci&oacute;n sexual integral, entre otros&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Los derechos sexuales son derechos humanos y universales. Seg&uacute;n un estudio publicado en Archives of Sexual Behavior existe una &ldquo;brecha org&aacute;smica&rdquo;: la investigaci&oacute;n mostr&oacute; el porcentaje de orgasmos que alcanzaban las personas seg&uacute;n su g&eacute;nero y orientaci&oacute;n sexual: <strong>en el primer puesto se encuentran los hombres heterosexuales, con un porcentaje del 95%; luego los gays con un 89%; los varones bisexuales un 88%; las lesbianas con 86%; y las mujeres bisexuales (66%). En el &uacute;ltimo lugar, se encuentran las mujeres heterosexuales con un 65%.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En tanto, la revista de la Asociaci&oacute;n M&eacute;dica Argentina determin&oacute; que el placer es uno de
    </p><p class="article-text">
        los pilares del bienestar y de la calidad de vida: <strong>una sexualidad saludable disminuye la ansiedad y la frustraci&oacute;n, mejora la calidad del sue&ntilde;o y la depresi&oacute;n, mejora el bienestar y la calidad de vida en todas las edades, especialmente en las personas adultas mayores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        UNFPA y Tulip&aacute;n, por medio de esta campa&ntilde;a, proponen promover y dar visibilidad a la importancia del goce y el disfrute sexual, as&iacute; como dar cuenta de su hist&oacute;rica invisibilizaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-UY7yAZjV4JI-1090', 'youtube', 'UY7yAZjV4JI', document.getElementById('yt-UY7yAZjV4JI-1090'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-UY7yAZjV4JI-1090 src="https://www.youtube.com/embed/UY7yAZjV4JI?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/presentan-campana-historia-incompleta-placer-clitoris-protagonista_1_9744344.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Nov 2022 13:18:06 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a532a100-f749-4156-9abd-cbab9e15ecef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="72965" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a532a100-f749-4156-9abd-cbab9e15ecef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="72965" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Presentan la campaña "la historia incompleta del placer" con el clítoris como protagonista]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a532a100-f749-4156-9abd-cbab9e15ecef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Sexualidad femenina,placer,Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA),Ley derechos sexuales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A 20 años de la sanción de la ley que garantiza derechos sexuales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/20-anos-sancion-ley-garantiza-derechos-sexuales_1_9709387.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abfc81be-cb9c-480e-b064-bbe6b3543b31_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A 20 años de la sanción de la ley que garantiza derechos sexuales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los hitos y desafíos de la ley de Salud Sexual y Reproductiva (SSyR) en la Argentina, sancionada el 31 de octubre de 2002. A modo de balance, se realiza en Buenos Aires hoy y mañana un encuentro federal. </p></div><p class="article-text">
        <strong>El acceso gratuito a m&eacute;todos anticonceptivos, la l&iacute;nea telef&oacute;nica que asesora sobre derechos sexuales y reproductivos, el trabajo en red de profesionales de la salud en las provincias y el monitoreo de la implementaci&oacute;n de la ley de aborto legal son parte de los logros que definen los 20 a&ntilde;os de la aplicaci&oacute;n de la ley de Salud Sexual y Reproductiva (SSyR) en la Argentina.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La Ley 25.673, sancionada el 31 de octubre de 2002, reconoci&oacute; la salud sexual y reproductiva como derecho de la poblaci&oacute;n y convirti&oacute; en responsabilidad del Estado el desarrollo de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas para garantizarlo.
    </p><p class="article-text">
        A modo de balance, <strong>se realiza en Buenos Aires hoy y ma&ntilde;ana un encuentro federal</strong>, con participaci&oacute;n de referentes de todo el pa&iacute;s para analizar los avances y desaf&iacute;os del acceso al derecho.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las conquistas en la salud sexual y reproductiva son el resultado de la incidencia de los feminismos y movimientos de mujeres de todo el pa&iacute;s,  los primeros programas y leyes sobre este derecho fueron provinciales&rdquo;, dijo a T&eacute;lam Valeria Isla, directora nacional de SSyR.
    </p><p class="article-text">
        En la Argentina, la historia de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas sobre este derecho se inicia con el retorno de la democracia en 1983.
    </p><p class="article-text">
        En 1986 se crea el Programa de Procreaci&oacute;n Responsable de la ciudad de Buenos Aires, en 1987 el de R&iacute;o Negro, y entre 1991 y 2001, 14 provincias sancionan regulaciones propias.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb862701-d949-44d5-ad4f-8d21df9a9085_source-aspect-ratio_50p_1060203.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb862701-d949-44d5-ad4f-8d21df9a9085_source-aspect-ratio_50p_1060203.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb862701-d949-44d5-ad4f-8d21df9a9085_source-aspect-ratio_75p_1060203.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb862701-d949-44d5-ad4f-8d21df9a9085_source-aspect-ratio_75p_1060203.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb862701-d949-44d5-ad4f-8d21df9a9085_source-aspect-ratio_default_1060203.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb862701-d949-44d5-ad4f-8d21df9a9085_source-aspect-ratio_default_1060203.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/eb862701-d949-44d5-ad4f-8d21df9a9085_source-aspect-ratio_default_1060203.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Con la sanci&oacute;n de la ley nacional de SSyR, en 2002 se inicia un proceso donde se destacan -entre otros y en base a un informe oficial al que tuvo acceso T&eacute;lam- hitos como la primera compra nacional de m&eacute;todos anticonceptivos en 2002, la sanci&oacute;n de las leyes de Anticoncepci&oacute;n Quir&uacute;rgica y de Educaci&oacute;n Sexual Integral en 2006, la creaci&oacute;n del Programa Nacional de Salud Integral en la Adolescencia en 2007 y la sanci&oacute;n de la ley 25.485 que reconoce las violencias obst&eacute;trica, contra la libertad reproductiva e institucional, y el lanzamiento de la l&iacute;nea de Salud Sexual 0800 222 3444 en 2010.
    </p><p class="article-text">
        Otros hitos son la incorporaci&oacute;n del implante subd&eacute;rmico y el SIU (sistema intrauterino) a la canasta de m&eacute;todos anticonceptivos gratuitos en 2013, la creaci&oacute;n del Plan Nacional de Prevenci&oacute;n del Embarazo No Intencional en la Adolescencia (ENIA) en 2017, la ley de Interrupci&oacute;n Voluntaria del Embarazo en 2020 y la primera distribuci&oacute;n en el sistema p&uacute;blico de salud de tratamientos combinados para aborto con medicamentos en 2022.
    </p><p class="article-text">
        Isla destac&oacute; como &ldquo;un logro enorme&rdquo; la primera compra y distribuci&oacute;n de anticonceptivos en 2002, y en 2010 &ldquo;llegar a 5.600 centros de salud con el botiqu&iacute;n de salud sexual&rdquo; ya que &ldquo;esto mejor&oacute; much&iacute;simo la disponibilidad gratuita de los m&eacute;todos anticonceptivos gratuitos, proceso que contin&uacute;a y se optimiza hasta hoy&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n cifras oficiales, en 2021 se distribuyen botiquines en 5.769 efectores de salud  en 39 dep&oacute;sitos jurisdiccionales.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo que se daban estas pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en salud, en estos 20 a&ntilde;os en el pa&iacute;s hubo construcciones desde la sociedad civil que acompa&ntilde;aron el proceso como la Campa&ntilde;a Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, y la primera l&iacute;nea que inform&oacute; sobre aborto &ldquo;M&aacute;s informaci&oacute;n menos riegos&rdquo; de la colectiva Lesbianas y Feministas por la Descriminalizaci&oacute;n del Aborto. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se cre&oacute; la Red de Acceso al Aborto Seguro (Redaas), las Socorristas en Red comenzaron el acompa&ntilde;amiento a personas que abortan, se produjo el movimiento Ni Una Menos y surgi&oacute; la Red de C&aacute;tedras en Universidades P&uacute;blicas nacionales sobre Educaci&oacute;n Sexual Integral y Derecho al Aborto (RUDA).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ae10b6ed-df6a-437f-ac29-269b22124495_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ae10b6ed-df6a-437f-ac29-269b22124495_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ae10b6ed-df6a-437f-ac29-269b22124495_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ae10b6ed-df6a-437f-ac29-269b22124495_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ae10b6ed-df6a-437f-ac29-269b22124495_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ae10b6ed-df6a-437f-ac29-269b22124495_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ae10b6ed-df6a-437f-ac29-269b22124495_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Derechos sexuales"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Derechos sexuales                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Legislaciones sancionadas en estos a&ntilde;os marcaron asimismo la adecuaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas en SSyR, como la de identidad de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        Fallos judiciales favorables que sentaron precedentes ante situaciones de j&oacute;venes a las que se les neg&oacute; el acceso al aborto a pesar de estar en condiciones de acceder al derecho, como LMR en provincia de Buenos Aires o el de FAL, incidieron tambi&eacute;n en la construcci&oacute;n de estrategias p&uacute;blicas en SSyR.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, cuando en 2015 se actualiz&oacute; el C&oacute;digo Civil y Comercial de la Naci&oacute;n incorporando las reglas de capacidad y consentimiento para personas menores de edad y para personas con discapacidad, el programa de salud se adecu&oacute; a esta nueva norma.
    </p><p class="article-text">
        Isla resalt&oacute; que <strong>la l&iacute;nea 0800 222 3444</strong> &ldquo;fue clave para el v&iacute;nculo directo con la poblaci&oacute;n para remover barreras de acceso y brindar informaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las estad&iacute;sticas estatales indicaron que la l&iacute;nea recibi&oacute; en el primer a&ntilde;o de funcionamiento (2010) un total de 2.437 llamadas, y para 2021, fueron 30.041 consultas, el 93% relacionadas con acceso a interrupciones legales (ILE) y voluntarias (IVE) del embarazo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Con la ley de ILE/IVE vigente, en 2021 se concretaron 73.487 intervenciones en el sistema p&uacute;blico de salud, de acuerdo al informe oficial.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En cuando a los desaf&iacute;os, la directora nacional de SSyR destac&oacute; &ldquo;seguir mejorando el acceso gratuito a m&eacute;todo anticonceptivos, fortaleciendo las decisiones aut&oacute;nomas de la poblaci&oacute;n y poder realizar una encuesta nacional sobre salud sexual y reproductiva&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Por Silvina Molina, agencia T&eacute;lam. </em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/20-anos-sancion-ley-garantiza-derechos-sexuales_1_9709387.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Nov 2022 15:08:16 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/abfc81be-cb9c-480e-b064-bbe6b3543b31_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="41189" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/abfc81be-cb9c-480e-b064-bbe6b3543b31_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="41189" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[A 20 años de la sanción de la ley que garantiza derechos sexuales]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/abfc81be-cb9c-480e-b064-bbe6b3543b31_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ley derechos sexuales,ILE,IVE]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
