<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - El diablo viste a la moda]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/el-diablo-viste-a-la-moda/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - El diablo viste a la moda]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1043999/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[El delineado preciso y el lacio perfecto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/delineado-preciso-lacio-perfecto_129_9727309.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bdcd4460-dee5-41f5-ac2c-d93fd7e36bc3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El delineado preciso y el lacio perfecto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El rechazo de la banalidad hoy es más una posición estética que moral, y por eso a veces parece casi un capricho, escribe Tamara Tenenbaum en un recorrido sobre la moda y la belleza que va de su uniforme del colegio secundario al monólogo de Meryl Streep en El diablo viste a la moda.
</p></div><p class="article-text">
        Esta semana volv&iacute; a ver <em><strong>Metropolitan </strong></em><strong>(1990)</strong>, la pel&iacute;cula de <strong>Whit Stillman</strong>, porque quiero escribir algo sobre<em> Mansfield Park</em> y le&iacute; en alg&uacute;n lado que <em>Metropolitan </em>era una &ldquo;vaga adaptaci&oacute;n&rdquo; de la novela de Austen; no lo podr&iacute;a haber entendido la primera vez que la vi, porque es un homenaje m&aacute;s que una adaptaci&oacute;n, el tipo de cosa que hay que tener cierta sutileza para ver porque no se copian tramas ni personajes. En <em>Metropolitan</em>, como en<em> Mansfield Park</em>, un grupo de j&oacute;venes privilegiados de veintipocos se involucra en una serie de aventuras cuya banalidad se hace evidente a partir de la mirada de un par de personajes m&aacute;s &ldquo;serios&rdquo;: en <em>Mansfield Park</em> son protestantes ejemplares, en <em>Metropolitan</em> una chica t&iacute;mida y un par de marxistas de universidad. Est&aacute; bien pensada esa transposici&oacute;n: hoy que el desd&eacute;n religioso por lo material ya no tiene ninguna importancia en esos c&iacute;rculos las &uacute;nicas razones para despreciar la superficialidad son el anticapitalismo y cierta pretensi&oacute;n de profundidad. As&iacute; y todo, creo que en la pel&iacute;cula se ve bien algo que no se puede trasponer de una &eacute;poca a la otra: <strong>el rechazo de la banalidad hoy es m&aacute;s una posici&oacute;n est&eacute;tica que moral, y por eso a veces parece casi un capricho. </strong>Para decir lo mismo pero pens&aacute;ndolo desde otro &aacute;ngulo: una vez que la frivolidad no es un pecado es m&aacute;s dif&iacute;cil explicar por qu&eacute; da culpa o qu&eacute; es lo que deber&iacute;amos hacer con ella, si es m&aacute;s elitista odiarla que disfrutarla, si hay que gozarla sin neurosis, o no gozarla, o gozarla con mucha neurosis o con muchas explicaciones sociol&oacute;gicas para purgar el error. Como quien necesita una tesis sobre la cumbia para bailarla, para demostrar que consume eso mismo que consumen todos los dem&aacute;s pero <em>no de la misma manera</em> en que la consumen todos los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Pienso en el c&eacute;lebre mon&oacute;logo de <em><strong>Meryl Streep</strong></em><em> en la pel&iacute;cula </em><em><strong>El diablo viste a la moda</strong></em>. Anne Hathaway, en la piel de una pasante con ganas de escribir cosas importantes que termina sirvi&eacute;ndole caf&eacute; a la editora en jefe de una revista de modas, se burla de dos estilistas que se paralizan de incertidumbre ante dos cinturones id&eacute;nticos como si en esa elecci&oacute;n se les fuera la vida. En respuesta, el personaje de Meryl Streep (la editora en cuesti&oacute;n) le da al de Hathaway una charla sobre el funcionamiento de la moda como negocio, industria y nodo de poder que la deja muda. A m&iacute; tambi&eacute;n me gusta ese mon&oacute;logo, los mon&oacute;logos bien actuados en el cine me gustan tanto que en general me importa poqu&iacute;simo lo que digan, pero si pienso en texto me parece que se pierde el punto. Las personas que disfrutamos de la frusler&iacute;a, del encaje refinado, el lacio perfecto o el delineado preciso no lo hacemos por los puestos de trabajo que se crean o las historias de superaci&oacute;n de los dise&ntilde;adores. La disfrutamos porque s&iacute;. Hay cuestiones de clase, por supuesto, pero tampoco es solo una cuesti&oacute;n de clase: los ricos se indignan cuando ven a una chica humilde con el pelo te&ntilde;ido o comprando un corpi&ntilde;o con puntilla, como si el derecho a la banalidad fuera patrimonio exclusivo de quienes no tenemos problemas tan graves.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hasta los 14 o 15 fui la chica t&iacute;mida de <em>Metropolitan</em> e incluso los ni&ntilde;os marxistas, <em>la que prefiere una biblioteca a una discoteca</em>. Era una forma de distinguirme y tambi&eacute;n de sustraerme de algo que en principio parec&iacute;a una competencia en la que yo ten&iacute;a todas las de perder. Para las mujeres, y supongo que para muchas otras identidades, la belleza tiene esa doble faz, de juego y de guerra, de fiesta y de fracaso. Abandon&eacute; mi posici&oacute;n disidente en la medida en que fui entrando a la adolescencia. Recuerdo perfectamente algunos de mis &uacute;ltimos momentos en la resistencia, cuando mi moral empez&oacute; a flaquear. Mi colegio secundario exig&iacute;a un uniforme bastante sencillo, pollera tableada gris y camisa blanca; mi mam&aacute; me compr&oacute; un par de camisas preciosas, eso era f&aacute;cil, pero todas las polleras grises de las casas de uniforme me parec&iacute;an una pesadilla. Llegar a un colegio nuevo y a un mundo nuevo con uno de esos tubos de sarga chingados se me hac&iacute;a el peor de los infiernos. Lupe, la modista que era hermana de la se&ntilde;ora que trabajaba en mi casa, sali&oacute; al rescate. Me hizo la pollera de colegio m&aacute;s linda del mundo, la recuerdo hasta hoy: una tela plana y reluciente, el tiro donde yo lo quer&iacute;a, las tablas justas, el largo justo. La ropa que te queda bien, aprend&iacute; entonces, tiene poderes m&aacute;gicos: puede hacerte entrar a cualquier lado con una seguridad prestada pero igualmente efectiva. Fui aprendiendo despacio todo eso que pod&iacute;a darte la sensaci&oacute;n de ser linda, la posibilidad de conversar, de escuchar, de registrar, de pasar sin ser vista y de hacer que todos te vean, seg&uacute;n el momento. Algo de esa pavada que yo despreciaba conectaba con algo que estaba entendiendo que me pod&iacute;a interesar, las relaciones humanas. Entiendo que hay una parte de la vida de Instagram que parezca alienante, pero hay una parte del asunto que es todo lo contrario, y no es nada nuevo bajo el sol: son las p&aacute;ginas de las noticias sobre la alta sociedad, los retratos exhibidos de la nobleza, solo que ahora jugamos todos. <strong>No hay nada m&aacute;s social que querer decidir c&oacute;mo te miran, elegir lo que otros ven de vos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El mon&oacute;logo de Meryl Streep en la pel&iacute;cula del diablo est&aacute; escrito con linda m&uacute;sica, pero fracasa en su intento de explicar la importancia de la moda y la belleza para las personas a las que en alguna medida, aunque nos parezca una idiotez, aunque estemos te&oacute;ricamente en contra, nos importa. No sirve porque hace que lo importante de la moda sea otra cosa: la industria, el poder, la historia, el trabajo. Pero la pel&iacute;cula s&iacute; entiende el punto de la pilcha y las cosas lindas, solo que en otro lugar: la gracia de la moda est&aacute; mostrada en la secuencia de montaje en la que Jane se viste bien y su vida cambia, en el hechizo de ponerse un vestido que cae bien. No importa que <em>adem&aacute;s</em> esa magia pueda explicarse muchas veces en t&eacute;rminos de pertenecer a un grupo social o a una hegemon&iacute;a, porque no pasa solo por ah&iacute;, lo saben todas las que no pesan cincuenta kilos ni tienen miles d&oacute;lares para gastar y as&iacute; y todo conocen la sensaci&oacute;n de relamerse ante una vidriera, o en la semioscuridad de un probador: importa ese momento en que nada m&aacute;s importa, en que te sent&iacute;s una princesa. Un vestido cortado al bies que te recorre el cuerpo con la naturalidad con la que un r&iacute;o recorre su cauce, un labial nude que tiene el color que tus labios deber&iacute;an tener; el rojo perfecto, los tacos perfectos, el saco que tiene la ca&iacute;da y el peso justos.
    </p><p class="article-text">
        <em>TT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/delineado-preciso-lacio-perfecto_129_9727309.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Nov 2022 03:01:52 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/bdcd4460-dee5-41f5-ac2c-d93fd7e36bc3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="586649" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/bdcd4460-dee5-41f5-ac2c-d93fd7e36bc3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="586649" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El delineado preciso y el lacio perfecto]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/bdcd4460-dee5-41f5-ac2c-d93fd7e36bc3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Moda,Ropa,El diablo viste a la moda,Tamara Tenenbaum]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
