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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - cultura pop]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - cultura pop]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Perón, la gran bestia Pop]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/peron-gran-bestia-pop_129_9747293.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/84e8e3d2-d411-4b3f-a0ef-699192a92fb1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Perón, la gran bestia Pop"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El parque temático peronista “Perón Volvió”  auspiciada por Víctor Santamaría y realizada por la usina creativa de Javier Grosman es una mezcla de muestra, happening, performance y experiencia inmersiva. La lectura pop, camp y cool del último Perón y sus límites según Sol Montero.  </p></div><p class="article-text">
        El 17 de noviembre, el d&iacute;a de la militancia, se inaugur&oacute; el parque tem&aacute;tico peronista &ldquo;Per&oacute;n Volvi&oacute;&rdquo;: es una mezcla de muestra, happening, performance y experiencia inmersiva, auspiciada por V&iacute;ctor Santamar&iacute;a (director del Grupo Octubre, dirigente sindical) y realizada por la usina creativa de Javier Grosman (creador de Tecn&oacute;polis y de los festejos del Bicentenario), que se propone recordar y homenajear un episodio hist&oacute;rico espec&iacute;fico: el retorno de Per&oacute;n en 1972 y la campa&ntilde;a del &ldquo;Luche y Vuelve&rdquo; que lo precedi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        El slogan &ldquo;Luche y vuelve&rdquo; tiene una sintaxis extra&ntilde;a. El imperativo &ldquo;luche&rdquo; que no tutea a su destinatario, sino que lo trata con distancia o respeto; el sujeto t&aacute;cito de &ldquo;vuelve&rdquo;, porque a Per&oacute;n no se lo pod&iacute;a nombrar. Ninguna otra fuerza pol&iacute;tica, adem&aacute;s del peronismo, establece una asociaci&oacute;n tan estrecha entre esas dos acciones, luchar para volver. El d&iacute;a de la militancia cristaliza, en una efem&eacute;ride, ese pacto fundamental, la lucha por el retorno. Pero el parque dice poco sobre las condiciones pol&iacute;ticas de esa operaci&oacute;n de retorno: el pacto Per&oacute;n-Balb&iacute;n, por ejemplo, est&aacute; pr&aacute;cticamente ausente del relato. <strong>La vuelta de Per&oacute;n se representa m&aacute;s como producto de la militancia que del acuerdo pol&iacute;tico.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y no es casual que la muestra busque celebrar los cincuenta a&ntilde;os de ese hito fundacional, el que anuda la lucha y el retorno, justo cuando el peronismo m&aacute;s necesita reconstruir un pasado adonde volver. A esta altura, parece trillado que el kirchnerismo vuelva sobre los 70. Lo hizo en sus or&iacute;genes: en 2003 N&eacute;stor encontr&oacute; un texto &ndash;entre la multiplicidad de textos peronistas existentes&ndash; que todav&iacute;a no hab&iacute;a sido le&iacute;do ni reescrito desde el poder. <strong>Un peronismo para la naci&oacute;n en llamas. </strong>Era el texto de la militancia de los j&oacute;venes setentistas, en el que se narraba Ezeiza, la primavera camporista, la &eacute;pica, los valores y los ideales, el compa&ntilde;erismo, la figura del T&iacute;o, la Evita montonera. Hasta ah&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y no m&aacute;s, porque leer una l&iacute;nea m&aacute;s de ese texto hubiera implicado entrar en la cuesti&oacute;n de la violencia, de la violencia revolucionaria, de la violencia liberadora, de la violencia destructora, de la muerte y del sacrificio. No es que esas cosas no se hayan discutido durante estos &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os: se discutieron, y mucho, y en gran medida esas discusiones pudieron darse porque los 70 se ofrecieron como un texto a ser le&iacute;do, y con la lectura no hay nada que hacer: leer es un acto libre. Pero no es el lado oscuro de los 70 el que el kirchnerismo quer&iacute;a recuperar cuando N&eacute;stor dijo, en mayo del 2006, &ldquo;&iexcl;Y al final un d&iacute;a volvimos a la gloriosa Plaza de Mayo!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Veinte a&ntilde;os m&aacute;s tarde, es inevitable preguntarse si el gesto de lectura que propone la muestra &ldquo;Per&oacute;n Volvi&oacute;&rdquo; es el mismo o si esa lectura difiere, y en qu&eacute; difiere, de aquella. Pensamos mucho c&oacute;mo se ley&oacute; 1973 desde el 2003. &iquest;C&oacute;mo se piensa esa amalgama, la de la militancia, la lucha y el retorno, en 2022? Es evidente que no se sale indemne de esa vuelta por los 70, porque ya no se puede hacer una lectura inocente de los 70. Algo de eso se hace patente en la exposici&oacute;n: <strong>&iquest;c&oacute;mo podr&iacute;amos asistir ingenuamente a las im&aacute;genes crudas del avi&oacute;n de Per&oacute;n aterrizando en Ezeiza, meses antes de la masacre? &iquest;Es posible pasar ligeramente por la maqueta de Rucci con el paraguas, sabiendo lo que pas&oacute; con Rucci unos meses m&aacute;s tarde? </strong>No se trata de escandalizarse, pero es imposible sustraerse del hecho fatal de que esas escenas, justo esas, son el proleg&oacute;meno de una primavera muy breve que termin&oacute; en un invierno cruel, el m&aacute;s salvaje.
    </p><p class="article-text">
        Mi lectura todav&iacute;a es una lectura seria, solemne. Pero no es la que propone el parque: la muestra <strong>&ldquo;Per&oacute;n Volvi&oacute;&rdquo; ofrece una lectura pop, o mejor a&uacute;n, camp, del peronismo.</strong> Susan Sontag define el arte camp como &ldquo;amor a lo no natural: el artificio y la exageraci&oacute;n&rdquo;. El camp lo ve todo entre comillas y est&aacute; abierto al doble sentido, es decir: pone en suspenso la literalidad. De por s&iacute;, se llama <strong>&ldquo;parque&rdquo;, porque se lo concibe como un lugar de atracciones, de diversi&oacute;n y de entretenimiento. </strong>No hay solemnidad, ni explicaci&oacute;n, ni bajada de l&iacute;nea. <strong>Lo que se ve es un Per&oacute;n customizado, cool. </strong>Todo es gracioso, un poco caricaturesco, como cuando en ese restaurante famoso de Palermo se canta la Marcha Peronista a una determinada hora y los comensales se r&iacute;en, porque saben que est&aacute;n haciendo una especie de uso ir&oacute;nico de algo sagrado. En la muestra est&aacute; el caniche, el ping&uuml;ino, la vestimenta retro, la unidad b&aacute;sica, lo popular gentrificado y multiplicado en serie. Los 70 como algo vintage que est&aacute; de moda o que pretende estarlo, y cuya densidad hist&oacute;rica queda desdibujada. Por algo Sontag dice que se siente &ldquo;fuertemente atra&iacute;da por lo camp, y ofendida por ello con intensidad casi igual&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero ya vimos: las lecturas solemnes de los 70 tampoco llevan a tan buen puerto. Una experiencia inmersiva de los 70 en tono solemne no ser&iacute;a para nada graciosa, <strong>ser&iacute;a m&aacute;s bien terror&iacute;fica.</strong> Y adem&aacute;s, nada dice que las lecturas serias habiliten un pensamiento m&aacute;s cr&iacute;tico o m&aacute;s plural, porque lo solemne aplasta y anquilosa los sentidos. El te&oacute;rico pol&iacute;tico William Connolly, a prop&oacute;sito de otro tema (el mal y el pluralismo, que &ndash;ahora que lo pienso&ndash; quiz&aacute;s no sean temas tan ajenos), dice que la lectura literal lleva al mal, mientras que la lectura aleg&oacute;rica es la &uacute;nica lectura pluralista posible. Coincido: hay potencia pol&iacute;tica en la alegor&iacute;a y en la iron&iacute;a, pero a condici&oacute;n de que sea disruptiva, cr&iacute;tica, mordaz, y no puramente celebratoria.
    </p><p class="article-text">
        El camp es pura representaci&oacute;n, una representaci&oacute;n que disuelve el original. Como dice Foucault en <em>Esto no es una pipa</em>: &ldquo;llegar&aacute; un d&iacute;a en que la propia imagen, a&uacute;n con su nombre, ya no podr&aacute; ser identificada por la similitud indefinidamente transferida a lo largo de una serie&rdquo;. Las infinitas latas de sopa Campbell, el Che hecho stencil, la imagen multiplicada de Eva evocando a la Marilyn de Warhol: entre el museo, el mercado y la pol&iacute;tica, en ese <em>casi</em>. &iquest;Qu&eacute; queda, en esta versi&oacute;n pop del peronismo, de aquella experiencia hist&oacute;rica original, intensa, singular, potente que fue la vuelta de Per&oacute;n? &iquest;Y cu&aacute;l es su impacto pol&iacute;tico? El camp puede confundirse con un arte populista, dice Sontag, aunque no necesariamente lo es. Y no por ser pop es descomprometido o apol&iacute;tico: tambi&eacute;n en la simulaci&oacute;n y en lo ef&iacute;mero hay un acercamiento a la verdad. Me pregunto si esta forma de representar el 72, y sobre todo lo que sigui&oacute; al 72, abre m&aacute;s preguntas sobre esa d&eacute;cada o si por el contrario clausura y caricaturiza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay toda una secci&oacute;n de juegos (las &ldquo;patas en la fuente&rdquo; con patitos de goma, el perontero), una escenograf&iacute;a imponente, unas performances magistrales con la marcha peronista en versi&oacute;n reggaet&oacute;n: <strong>por m&aacute;s espectaculares que sean, tengo la impresi&oacute;n de que no le plantean muchas preguntas al espectador.</strong> En cambio, algo de la verdad hist&oacute;rica sobre la experiencia pol&iacute;tica de la vuelta de Per&oacute;n se puede vivir en las estaciones inmersivas. Son tres estaciones que presentan una revisi&oacute;n hist&oacute;rica en tres tiempos: el primer peronismo, el bombardeo seguido del exilio y el retorno. Esos momentos de alt&iacute;sima elaboraci&oacute;n audiovisual y sensorial tienen, ellos s&iacute;, un tono grave: en la oscuridad de las salas se escuchan las bombas, se sienten las turbinas del avi&oacute;n Alitalia, retumba la voz de un Per&oacute;n en holograma que casi (otra vez <em>casi</em>) se hace cuerpo en medio del sal&oacute;n, y el espectador queda envuelto en la violencia, la proscripci&oacute;n, el silenciamiento y la movilizaci&oacute;n. El tercer momento se llama as&iacute;: &ldquo;Retorno. 1972- &infin;&rdquo;. El retorno de Per&oacute;n es infinito, el peronismo siempre est&aacute; volviendo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>SM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sol Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/peron-gran-bestia-pop_129_9747293.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Nov 2022 03:02:37 +0000]]></pubDate>
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