<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Fé]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/fe/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Fé]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1044098/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Millones de personas ya hablan con un "Jesús de IA": el riesgo de convertir la fe en un negocio digital]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/millones-personas-hablan-jesus-ia-riesgo-convertir-fe-negocio-digital_1_12670692.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7ff86582-8fed-45af-b6e7-0c758116a94c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Millones de personas ya hablan con un &quot;Jesús de IA&quot;: el riesgo de convertir la fe en un negocio digital"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aplicaciones con miles de usuarios ofrecen diálogos automatizados, muchas veces gratuitos pero sostenidos con anuncios o muros de pago, lo que abrió la puerta a un mercado global de devoción digital.</p></div><p class="article-text">
        Las personas buscaron siempre un interlocutor en los momentos de incertidumbre, y la necesidad de contar con alguien que escuche se mantuvo como un impulso constante. Esa b&uacute;squeda se<strong> canaliza a menudo hacia figuras religiosas</strong>, porque se perciben como fuentes de consuelo y orientaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad, el acceso inmediato a dispositivos m&oacute;viles abri&oacute; la posibilidad de trasladar esa conversaci&oacute;n &iacute;ntima al espacio digital. El atractivo de<strong> dirigirse a Dios o a Jes&uacute;s se presenta como una opci&oacute;n accesible para millones de usuarios </strong>que sienten la urgencia de ser atendidos sin mediaciones. Esta transformaci&oacute;n tecnol&oacute;gica marca la entrada al fen&oacute;meno de los<strong> chatbots religiosos</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Empresas tecnol&oacute;gicas convierten la experiencia espiritual en un producto comercial masivo</h2><p class="article-text">
        Millones de usuarios ya mantienen di&aacute;logos con aplicaciones de <strong>Jes&uacute;s de IA</strong>, una tendencia que despierta inquietud entre expertos que advierten del <strong>riesgo de transformar la fe en un negocio digital</strong>. Estas plataformas, disponibles en tiendas de aplicaciones y p&aacute;ginas web, reproducen frases como &ldquo;Yo soy Jesucristo. Soy el hijo de Dios y el que muri&oacute; por los pecados de la humanidad&rdquo;, una afirmaci&oacute;n que<strong> proviene de un algoritmo y no de una homil&iacute;a real</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El fil&oacute;sofo<strong> Ann&eacute; Verhoef,</strong> de la Universidad del Noroeste en Sud&aacute;frica, examin&oacute; en su estudio de 2025 cinco de estos bots y encontr&oacute; <strong>respuestas que oscilan entre la convicci&oacute;n teol&oacute;gica y la confusi&oacute;n doctrinal.</strong> Seg&uacute;n explic&oacute; en la revista <em><strong>Nature</strong></em>, algunos programas se presentaron sin titubeos como el Hijo de Dios, mientras que otros adoptaron un tono humilde al describirse como simples veh&iacute;culos de orientaci&oacute;n espiritual.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8844932c-9ac6-4986-b714-7bf8e5d5632d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8844932c-9ac6-4986-b714-7bf8e5d5632d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8844932c-9ac6-4986-b714-7bf8e5d5632d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8844932c-9ac6-4986-b714-7bf8e5d5632d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8844932c-9ac6-4986-b714-7bf8e5d5632d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8844932c-9ac6-4986-b714-7bf8e5d5632d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8844932c-9ac6-4986-b714-7bf8e5d5632d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Filósofos y académicos alertan de que los algoritmos tienden a complacer más que a guiar"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Filósofos y académicos alertan de que los algoritmos tienden a complacer más que a guiar                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La diversidad de matices se aprecia tambi&eacute;n en cuestiones concretas como el <strong>infierno</strong>. Algunos chatbots lo describieron como tormento eterno, otros suavizaron la idea o esquivaron la respuesta. <em>Text with Jesus </em>incluso ofrece al usuario <strong>elegir la tradici&oacute;n cristiana que orientar&aacute; las contestaciones</strong>, lo que convierte la doctrina en un producto adaptable al gusto personal.
    </p><p class="article-text">
        El inter&eacute;s de la audiencia fue inmediato.<strong> </strong><em><strong>Ask Jesus</strong></em><strong> anunci&oacute; 30.000 usuarios activos en solo tres d&iacute;as</strong>, y estimaciones se&ntilde;alan que <strong>cientos de miles participan en conversaciones con estas versiones digitales</strong> de Cristo en todo el mundo. La empresa Catloaf Software, junto con SupremeChaos y otros desarrolladores, promocionan <strong>aplicaciones con nombres atractivos, casi todas gratuitas pero repletas de publicidad o concripciones premium</strong>.
    </p><h2 class="article-text">El fervor digital se expande m&aacute;s all&aacute; del cristianismo y alcanza otras tradiciones religiosas</h2><p class="article-text">
        El fen&oacute;meno no se limita al cristianismo. En India, brazos rob&oacute;ticos ya realizan el <em>aarti</em> en templos hind&uacute;es, y en Kerala se utiliza un elefante animatr&oacute;nico como parte de la liturgia. La antrop&oacute;loga <strong>Holly Walters,</strong> de Wellesley College, explica que estas <strong>herramientas resultan &uacute;tiles porque nunca se cansan y pueden repetir pr&aacute;cticas religiosas de manera constante</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, la visi&oacute;n de <strong>Joshua Jackson</strong>, investigador de la Universidad de Chicago, aporta una advertencia adicional. Sus estudios muestran que los <strong>asistentes virtuales resultan menos convincentes que un predicador humano</strong>, incluso en sociedades con mayor apertura a la automatizaci&oacute;n como Jap&oacute;n, y que la implicaci&oacute;n religiosa disminuye tras servicios automatizados.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3810c925-f609-49e6-abda-dea637ef7c80_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3810c925-f609-49e6-abda-dea637ef7c80_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3810c925-f609-49e6-abda-dea637ef7c80_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3810c925-f609-49e6-abda-dea637ef7c80_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3810c925-f609-49e6-abda-dea637ef7c80_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3810c925-f609-49e6-abda-dea637ef7c80_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3810c925-f609-49e6-abda-dea637ef7c80_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Expertos advierten del peligro de reemplazar al predicador humano por un programa comercial"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Expertos advierten del peligro de reemplazar al predicador humano por un programa comercial                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La Iglesia cat&oacute;lica tambi&eacute;n vivi&oacute; su propia adaptaci&oacute;n digital. El 7 de septiembre de 2025, el <strong>papa Le&oacute;n XIV canoniz&oacute; a Carlo Acutis</strong>, fallecido en 2006 con 15 a&ntilde;os y conocido como <em>el influencer de Dios</em> por haber documentado milagros eucar&iacute;sticos en la red. El gesto reflej&oacute;, de alguna manera, un reconocimiento de la dimensi&oacute;n tecnol&oacute;gica en la experiencia de fe.
    </p><h2 class="article-text">Expertos alertan de los l&iacute;mites de la fe digital frente a la experiencia humana</h2><p class="article-text">
        El mismo Ann&eacute; Verhoef subray&oacute; en otra investigaci&oacute;n que <strong>ninguna instituci&oacute;n religiosa ha impulsado oficialmente estos chatbots</strong>, lo que deja a empresas con fines de lucro al mando de una tarea espiritual delicada. Para el fil&oacute;sofo, este hecho abre un <strong>campo de manipulaci&oacute;n </strong>al situar intereses comerciales por encima de convicciones religiosas.
    </p><p class="article-text">
        En paralelo, la profesora <strong>Heidi Campbell</strong>, de la Universidad Texas A&amp;M, destac&oacute; en <em><strong>The New York Times</strong></em> que la <strong>inteligencia artificial tiende a ofrecer al usuario lo que quiere escuchar </strong>en lugar de aplicar discernimiento espiritual.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la acad&eacute;mica,<strong> ese rasgo convierte al chatbot en un espejo complaciente m&aacute;s que en un gu&iacute;a</strong>. Adem&aacute;s, se advierte que algunos lo emplean como <strong>compa&ntilde;&iacute;a constante</strong>, lo que en situaciones extremas puede desembocar en lo que especialistas denominan &ldquo;<strong>psicosis de IA</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El riesgo de que los algoritmos acaben ocupando el lugar de la autoridad espiritual preocupa por sus consecuencias futuras. Ann&eacute; Verhoef considera que, si la l&oacute;gica comercial termina por dominar las respuestas, la <strong>gente podr&iacute;a atribuir car&aacute;cter divino a programas dise&ntilde;ados para generar ingresos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Esa posibilidad muestra hasta qu&eacute; punto la fe digital se ha convertido en un terreno vulnerable, en el que la frontera entre oraci&oacute;n y suscripci&oacute;n se vuelve sorprendentemente delgada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/millones-personas-hablan-jesus-ia-riesgo-convertir-fe-negocio-digital_1_12670692.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Oct 2025 12:42:33 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7ff86582-8fed-45af-b6e7-0c758116a94c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="723174" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7ff86582-8fed-45af-b6e7-0c758116a94c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="723174" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Millones de personas ya hablan con un "Jesús de IA": el riesgo de convertir la fe en un negocio digital]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7ff86582-8fed-45af-b6e7-0c758116a94c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Jesús,Fé]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las cábalas, la fé, los mufas y la ansiedad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cabalas-fe-mufas-ansiedad_129_9747779.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bdcd4460-dee5-41f5-ac2c-d93fd7e36bc3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La suerte"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En los destinos de la Selección Argentina parece participar la suerte de todos de un modo en que no participa nunca, no es solo la de los jugadores sino la de cualquiera que mire el partido o incluso cualquiera que no lo mire, escribe Tamara Tenenbaum en plena fiebre mundialista. </p></div><p class="article-text">
        No creo en la mala suerte. Camino orgullosa por debajo de cualquier escalera en la que no haya una persona trabajando, digo el nombre de Macbeth en el teatro y el de Menem en cualquier parte, saludo a todos los gatos negros que me cruzo y hubiera adoptado uno si hubiera sabido que &mdash;debido a la supuesta mala suerte que dan&mdash; les cuesta m&aacute;s que a otros conseguir casa. S&iacute; siento que hay rachas, momentos, que las desgracias tienden a atraer desgracias y que hay gente que de verdad tiene mucha mala leche. Cuando empec&eacute; a escribir teatro y a rodearme de actores vi que la mayor&iacute;a son bastante cabuleros: les gusta usar su remera de la suerte, repetir los rituales, si algo se hace todas las funciones hay que hacerlo todas las funciones porque no sea cosa que justamente esta vez no lo hagamos y todo salga mal. Aunque las supersticiones no se traten de la l&oacute;gica, me parece l&oacute;gico. Yo escribo. Si no tengo suerte hoy puedo sentarme a hacerlo ma&ntilde;ana, o cuando sea. <strong>Los actores, como los jugadores del f&uacute;tbol, dependen del tiempo y de la oportunidad, de c&oacute;mo se levantaron ese d&iacute;a. </strong>Necesitan que las cosas funcionen hoy, no la semana que viene.
    </p><p class="article-text">
        No suelo pensar en estas cosas, pero vuelvo a hacerlo, por supuesto, cuando todos estamos hablando de eso. Es gracioso adem&aacute;s el uso de la suerte en los mundiales, la mufa y las c&aacute;balas de las personas. Me causa gracia cuando un civil habla con un jugador de f&uacute;tbol profesional y le habla de &ldquo;ese mundial, que nos volvimos en primera vuelta&rdquo;, as&iacute; en primera del plural, a la persona que efectivamente jug&oacute; ese partido, lo perdi&oacute; y se subi&oacute; a un avi&oacute;n (entiendo perfectamente el uso del nosotros para hablar de la selecci&oacute;n nacional, solo me divierte que est&eacute; tan instalado que a la gente ni siquiera le choque en esa circunstancia, hablando con la persona que le puso el cuerpo a esa derrota). Lo mismo que la mufa de Macri o de Maslat&oacute;n o de quien sea: en los destinos de la selecci&oacute;n parece participar la suerte de todos de un modo en que no participa nunca, no es solo la de los jugadores sino la de cualquiera que mire el partido o incluso cualquiera que no lo mire, cualquiera que ande cerca. Una podr&iacute;a decir que, estad&iacute;sticamente, si se trata de la buena suerte o la mala suerte de tantas personas (pongamos, los 40 millones de argentinos y argentinas), no podemos tener mala suerte todos ni buena suerte todos: que lo razonable es pensar que las fortunas se equilibran y estamos en una chance de mitad y mitad &mdash;como si la suerte no existiera, b&aacute;sicamente&mdash;. Supongo que para quienes creen en la suerte no puede funcionar as&iacute;, como una ley de grandes n&uacute;meros, pero no estoy tan segura; esta semana le&iacute; que una curandera dijo que Messi estaba ojeado y convocaba a todas las brujas del pa&iacute;s a curarle el mal de ojo al mismo tiempo, as&iacute; que puede que ellas tambi&eacute;n crean en alguna versi&oacute;n de la probabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Hace meses estoy traduciendo una novela que se llama <em><strong>Delfos</strong></em>. La narradora es una acad&eacute;mica brit&aacute;nica que durante la pandemia se dedica a estudiar las diversas formas de adivinaci&oacute;n que practicaban los antiguos griegos; muchas de ellas suced&iacute;an en el famoso or&aacute;culo que da t&iacute;tulo al libro. La autora va vinculando estos dos vocabularios, el de la pandemia &mdash;cifras, muertes, formas de prevenci&oacute;n, esperanzas de vacuna, la &ldquo;presencialidad&rdquo;, la &ldquo;cuarentena&rdquo;&mdash; y el de la predestinaci&oacute;n para articular algunas preguntas po&eacute;ticas y existenciales sobre nuestra relaci&oacute;n con el futuro. Hobbes, escribe Pollard, dec&iacute;a que esa urgencia humana por conocer el futuro ven&iacute;a del miedo a la muerte y a la cat&aacute;strofe en general. Podr&iacute;a ser, dice Pollard, pero no es solo eso. Las adolescentes suspiran por los galanes de las revistas porque desean el futuro, no porque lo teman. Ese juego que se hac&iacute;a con el n&uacute;mero del boleto de colectivo (sumar todos los d&iacute;gitos que sal&iacute;an y pasar el n&uacute;mero resultante por el abecedario para conocer la inicial de tu pr&iacute;ncipe azul) se trataba sobre un destino al que quer&iacute;amos llegar, no uno que quisi&eacute;ramos evitar. Pollard avanza en su examen sobre las formas de pensar el destino y llega al boom del tarot y la brujer&iacute;a entre las mujeres j&oacute;venes. Pollard (su narradora, en realidad, pero ella tambien) mira a la tendencia con cierta suspicacia: no cree que esas chicas &ldquo;de verdad&rdquo; crean que cargar los cristales en la luna llena tenga alg&uacute;n efecto sobre sus vidas. M&aacute;s bien piensa que lo hacen para posicionarse de alguna manera, para mostrarse femeninas, entendiendo femeninas como m&aacute;gicas. Supongo que debe ser cierto; lo que yo dir&iacute;a es que eso no es tan distinto de lo que hicieron muchas culturas con sus propias supersticiones. Conozco mucha gente muy religiosa, y no hay nada de pureza en sus convicciones: no es que solo creen porque creen, tambi&eacute;n creen porque disfrutan de ser parte de algo, de mostrarse de determinada manera, de mirarse a un espejo. Quienes consultaban el or&aacute;culo de Delfos, seguramente, lo hac&iacute;an para saber algo y tambi&eacute;n para ubicarse socialmente cerca de las dem&aacute;s personas que lo consultaban. Quienes nos hacemos leer las manos en una fiesta lo hacemos para divertirnos y mostrar nuestras sonrisas brillantes, pero tambi&eacute;n nos quedamos pensando en lo que nos dicen.
    </p><p class="article-text">
        Hay gente que idealiza la fe, y piensa que quienes creen en entidades o fuerzas superiores son m&aacute;s humildes, mejores personas e incluso m&aacute;s felices. Me parece simplista y condescendiente con las personas que creen, una especie de falsa humildad del ateo, esos que dicen &ldquo;ay, ojal&aacute; yo pudiera creer como vos&rdquo;: el ateo frenemy. Yo no creo que nadie sea mejor que nadie, no vengo a proclamar la superioridad inversa, pero no me parece que la creencia en los dioses, los destinos o las supersticiones venga necesariamente de una conciencia de la peque&ntilde;ez; a veces puede ser lo contrario, las ganas de ser importante, las ganas de que nuestras acciones tengan efectos sobre eventos con los que no tienen ning&uacute;n v&iacute;nculo. Yo no miro f&uacute;tbol casi, pero pienso en la gente que lo hace, lo siente y lo sufre, y empatizo con ellos porque seguro a m&iacute; me pasa con alguna otra cosa; es dif&iacute;cil aceptar que sobre algo que nos importa much&iacute;simo podemos no tener absolutamente ninguna injerencia. <strong>A algunos la fe y las c&aacute;balas los tranquilizan, y est&aacute; muy bien, pocas cosas m&aacute;s importantes en el mundo que bajar la ansiedad.</strong> Otros solo tenemos una forma de paz, un camino del sensei: el de aceptar el sinsentido y la desconexi&oacute;n de todo con todo, abrazar la ausencia de cualquier energ&iacute;a o fuerza superior con una sonrisa de Buda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        TT
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cabalas-fe-mufas-ansiedad_129_9747779.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Nov 2022 03:02:37 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/bdcd4460-dee5-41f5-ac2c-d93fd7e36bc3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="586649" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/bdcd4460-dee5-41f5-ac2c-d93fd7e36bc3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="586649" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Las cábalas, la fé, los mufas y la ansiedad]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/bdcd4460-dee5-41f5-ac2c-d93fd7e36bc3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Selección Argentina,Qatar 2022,cábalas,Fé,Tamara Tenenbaum]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
