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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Martín Balza]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/martin-balza/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Martín Balza]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Martín Balza, sobre el último levantamiento militar: “Debía hacerse todo antes que anochezca, aprovechando la luz del día”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/martin-balza-ultimo-levantamiento-militar-debia-hacerse-anochezca-aprovechando-luz-dia_128_9768353.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/546db52a-8f31-49e9-b92b-a47fedb1c7fd_16-9-discover-aspect-ratio_default_1061807.jpg" width="1200" height="675" alt="Martín Balza, sobre el último levantamiento militar: “Debía hacerse todo antes que anochezca, aprovechando la luz del día”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este fin de semana se cumplen 32 años de la última intentona carapintada. En una conversación con Martín Rodríguez, el ex jefe del ejército repasa su vida, su carrera militar, la autocrítica por la represión ilegal durante la dictadura que llama cívico militar y revela algunos detalles de ese larguísimo 3 de diciembre de 1990.  </p></div><p class="article-text">
        Hay hitos de la democracia que no forman parte de su glosario m&aacute;s oficial. Sin el oropel del juicio a las juntas ni la gram&aacute;tica de la desilusi&oacute;n primaveral de la semana santa, uno de ellos es el 3 de diciembre de 1990, con un protagonista que ser&aacute;, durante esa misma d&eacute;cada, el hombre m&aacute;s importante del Ej&eacute;rcito. Hablamos de Mart&iacute;n Balza. Cinco a&ntilde;os despu&eacute;s, el mismo Balza protagonizar&aacute; otro momento fundamental, la <em>autocr&iacute;tica militar</em>. Un &ldquo;mensaje institucional&rdquo;, como lo llam&oacute; &eacute;l, frente a las c&aacute;maras de televisi&oacute;n en el programa &ldquo;Tiempo Nuevo&rdquo; que conduc&iacute;a Bernardo Neustadt. Esa vez hizo pol&iacute;tica donde la pol&iacute;tica mayormente estaba, la televisi&oacute;n. La figura de Balza parece posible en una d&eacute;cada signada por el liderazgo de Menem -diez a&ntilde;os de conducci&oacute;n peronista con mano f&eacute;rrea-, pero que ten&iacute;a parad&oacute;jicamente un instrumental el&aacute;stico: tambi&eacute;n &ldquo;dejaba hacer&rdquo;, manten&iacute;a una distancia con sus liderados que les permit&iacute;a cierto juego. Sab&iacute;a incluso convertir una desobediencia o un gesto de independencia de <em>otro</em> en una orden propia, como la f&aacute;bula del rey de El Principito, siempre bajo una consigna: si la jugada del otro es exitosa, vale.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n militar de los noventa involucr&oacute; muchas im&aacute;genes: indultos, represi&oacute;n a los carapintadas, fin de la conscripci&oacute;n, &ldquo;autocr&iacute;tica&rdquo;, voladura de la f&aacute;brica militar de R&iacute;o Tercero, desguaces, etc. Pero tuvo en el centro esta figura decisiva, que vivi&oacute; &ldquo;el d&iacute;a m&aacute;s largo del siglo&rdquo;, como lo nombra, aquel 3 de diciembre del que este s&aacute;bado se cumplieron 32 a&ntilde;os. El atardecer de ese d&iacute;a, cuando Balza, en ese entonces el segundo hombre en importancia del Ej&eacute;rcito, se arrim&oacute; al cerco que las tropas leales montaron cerca del Edificio Libertador, en la Direcci&oacute;n Nacional de Aduanas, junto al Capit&aacute;n Guillermo Prieto, sinti&oacute; una r&aacute;faga que casi les pisa los pies. &ldquo;Tiran, mi General&rdquo;, le dijo el &ldquo;Narig&oacute;n&rdquo; Prieto. Balza lo relata as&iacute; en sus memorias: &ldquo;Nos parapetamos detr&aacute;s de un grueso &aacute;rbol, cargu&eacute; mi fusil y respond&iacute; el fuego sobre una de las ventanas del segundo piso.&rdquo; Es una imagen que desde 1983 parec&iacute;a imposible: un militar defendiendo el orden constitucional a los tiros. Balza conoc&iacute;a el olor de la p&oacute;lvora. Desde joven y m&aacute;s, porque su actuaci&oacute;n como jefe de un regimiento de artiller&iacute;a en Malvinas hab&iacute;a sido ejemplar. Sin picana y con coraje, la democracia necesitaba alguien que rompa y transforme la corporaci&oacute;n en una instituci&oacute;n. No hay pa&iacute;s sin ej&eacute;rcito (el siglo XXI no vino con &ldquo;desarme&rdquo;), pero no hay democracia con partido militar.
    </p><p class="article-text">
        Hay cosas de fe que se hacen en una &eacute;poca para cambiarlo todo y caen por su propio peso. Se<a href="https://dialnet.unirioja.es/servlet/tesis?codigo=162382" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> ha escrito mucho</a> sobre esos a&ntilde;os. Y hay cosas que se hacen de golpe, en el tiro del final. Los disparos de Balza y su ej&eacute;rcito ese d&iacute;a que, como les hab&iacute;a dicho a sus subordinados, seg&uacute;n me dice mientras buscamos d&oacute;nde sentarnos, deb&iacute;a hacerse todo &ldquo;antes que anochezca, aprovechando la luz del d&iacute;a&rdquo;. Lo visit&eacute; en su casa la tarde de un mi&eacute;rcoles, exactamente despu&eacute;s de que Argentina se asegurara el pase a octavos de final contra Polonia. Hac&iacute;a calor, pero el lobby del edificio donde vive manten&iacute;a la frescura de un aire acondicionado que hab&iacute;a estado prendido todo el d&iacute;a. Empezamos con la &uacute;ltima luz del d&iacute;a, hasta que se hizo de noche.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A los 89 a&ntilde;os, el antiguo hombre fuerte del ej&eacute;rcito mantiene intacta la memoria, cita pasajes de su memoria que est&aacute;n casi textuales en sus libros, como si los leyera, y guarda un &aacute;nimo componedor sobre hombres a los que enfrent&oacute; pero les preserva el honor. Los buenos hombres de armas y la piedad final. Como con Seineld&iacute;n, el viejo caudillo nacionalista del ej&eacute;rcito al que enfrent&oacute; en su <a href="https://www.malvinense.com.ar/smalvi/0109/seineldin/sadd.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">batalla final</a>, y frente a quien repite algo poco usado: no hablar tan mal de los muertos, porque no pueden defenderse. La charla va y viene entre esos d&iacute;as hist&oacute;ricos, entre el 3 de diciembre de 1990 y el 25 de abril de 1995, por momentos de un modo desordenado. &ldquo;Yo desde que asum&iacute; como jefe del Ej&eacute;rcito en el 91&rsquo; ven&iacute;a diciendo lo mismo, pero nadie me o&iacute;a&rdquo;, dice y r&iacute;e. El que lo o&iacute;a era el Estado franc&eacute;s que en 1994 le dio un premio. La compa&ntilde;&iacute;a de mi hijo Manuel en la charla ajust&oacute; la conversaci&oacute;n con un aire familiar. En un momento, tras la primera hora, el propio Balza dijo: &ldquo;Manu, dormite en ese sill&oacute;n, sub&iacute; las piernas&rdquo;. Lo vio cansado. Y Manu obedeci&oacute; la &ldquo;orden&rdquo;. La segunda mitad de la charla tuvo su voz, mis preguntas y el ronquido de fondo del ni&ntilde;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; entonces, esto es parte de la conversaci&oacute;n con Mart&iacute;n Balza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hay dos hechos que fueron claves en su vida y en la de la democracia. Aquel 3 de diciembre de 1990 de la &uacute;ltima sublevaci&oacute;n militar, y el 25 de abril del a&ntilde;o 1995, donde usted da a conocer la &ldquo;autocr&iacute;tica militar&rdquo; en televisi&oacute;n. En su libro &ldquo;Bit&aacute;cora de un soldado&rdquo; (Editorial Atl&aacute;ntida, 2015) usted hace hincapi&eacute; en que no fue usted sino el ej&eacute;rcito quienes llevaron a cabo esas acciones. Pero empecemos por el 3 de diciembre.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para m&iacute; fue el d&iacute;a m&aacute;s largo del siglo. Nadie sabe c&oacute;mo ser&aacute; recordado lo que vive, o qu&eacute; lugar ocupar&aacute;n ciertos acontecimientos en la Historia. Yo tomo conocimiento de la situaci&oacute;n estando en mi casa, ac&aacute; cerca, en Uriburu y French, a las tres y media de la ma&ntilde;ana. Y cuando salgo del Estado Mayor para llevar el &uacute;ltimo &ldquo;insurgente&rdquo; detenido a granaderos ser&iacute;an las doce y media de la noche. Viene un suboficial y me dice &ldquo;feliz d&iacute;a de la artiller&iacute;a, mi general&rdquo;, porque ya era el 4 de diciembre, d&iacute;a de Santa B&aacute;rbara. Fue un d&iacute;a entero sin probar un bocado. De hecho cuando recuperamos el edificio pedimos pizza, ya era tarde, estaba con nosotros detenido el Mayor Breide Obeid, a quien le ofrecimos, pero el de la pizzer&iacute;a nos cort&oacute; el tel&eacute;fono cuando le dijimos desde d&oacute;nde la ped&iacute;amos. Nos dijo: &ldquo;no voy ni en pedo&rdquo;. La tuvimos que ir a buscar. Pero usted me recuerda en su pregunta que yo dije que fue el ej&eacute;rcito y estoy convencido. Como tambi&eacute;n aquel mensaje del 25 de abril de 1995 al que nosotros no le llamamos autocr&iacute;tica. Medi&aacute;ticamente comprendo que lo hicieran as&iacute;. En toda Fuerza Armada siempre tiene que haber un responsable. Normalmente el responsable del Ej&eacute;rcito es el jefe, y no puede salir a hablar un general en nombre del Ej&eacute;rcito. Los hechos de 1990 y el mensaje de 1995 fue el ej&eacute;rcito institucionalmente, m&aacute;s all&aacute; de los nombres.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vamos a ir y volver entre un d&iacute;a y otro, entonces. Entiendo que era institucional, que no quiere darle mucho cr&eacute;dito pol&iacute;tico a nadie, pero usted hizo saber, lo ha escrito, que s&oacute;lo seis personas de su c&iacute;rculo estaban enteradas de aquel mensaje que dio en televisi&oacute;n esa noche en lo de Neustadt.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando asum&iacute; como jefe del ej&eacute;rcito, el 4 de noviembre de 1991, hice menci&oacute;n de que era un momento de incomprensiones, y dije: &ldquo;sin rencor para nadie, con comprensi&oacute;n y justicia para todos&rdquo;. Y fue un mensaje corto para el ej&eacute;rcito, para los presentes que estaban escuchando y los pol&iacute;ticos. No era nuevo lo que dije en el programa de Neustadt. Solo que, nadie me prestaba mucha atenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Usted el 3 de diciembre tuvo la noci&oacute;n de que era un d&iacute;a hist&oacute;rico, en el sentido de que fue el cap&iacute;tulo final de las sublevaciones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me toc&oacute; vivir desde el a&ntilde;o 1955 en adelante, con distintas jerarqu&iacute;as y responsabilidades varios derrocamientos. En 1955 s&oacute;lo era un cadete. Luego vino el derrocamiento de un gran presidente como Arturo Frondizi, que lo viv&iacute; como teniente. Esa expulsi&oacute;n cont&oacute; con gran influencia de empresarios, pol&iacute;ticos, sindicalistas y alg&uacute;n miembro por ah&iacute; de la Iglesia. A&ntilde;os despu&eacute;s, ya era teniente primero y pas&oacute; lo de Illia. Aparecieron otros nuevos y viejos golpistas. Los golpes ten&iacute;an las mismas caracter&iacute;sticas: el factor econ&oacute;mico, pol&iacute;tico y psicosocial. Ya llevaba tres golpes de Estado, el del 55&rsquo;, 62&rsquo; y 66&rsquo;. A fines del a&ntilde;o 1975 me llamaron del Estado Mayor, tuve que elegir entre tres o cuatro pa&iacute;ses como destino. Mi madre estaba muy enferma, mi esposa estaba esperando a nuestro tercer hijo y eleg&iacute; Per&uacute;. Me fui a Per&uacute; con mi familia a fines de diciembre de 1975. Es decir, que cuatro de los seis a&ntilde;os del golpe de estado c&iacute;vico y militar los viv&iacute; con distintos grados. En el 76 yo era Mayor, estaba en los dos &uacute;ltimos a&ntilde;os de Mayor, y fuera del pa&iacute;s las cosas no se viven con la misma intensidad. Me acuerdo que recib&iacute;a diarios, pero no eran muy comunicativos. Regreso al pa&iacute;s el a&ntilde;o del mundial. Y en agosto de ese a&ntilde;o, agudizado el conflicto con Chile, tuve que movilizar una unidad de artiller&iacute;a. Me dieron un bibliorato e incorpor&eacute; seiscientos soldados, conforme esa unidad de artiller&iacute;a en medio del conflicto con Chile.
    </p><p class="article-text">
        <strong>M&aacute;s all&aacute; del repaso de su carrera, usted me se&ntilde;ala que conoci&oacute; al ej&eacute;rcito en profundidad y que lo que llamamos &ldquo;autocr&iacute;tica&rdquo; formaba parte de una nueva conciencia en el ej&eacute;rcito.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, pero con mucha confusi&oacute;n tambi&eacute;n, porque hab&iacute;a algunos que comprensiblemente dec&iacute;an &ldquo;nosotros fuimos los que salvamos la patria&rdquo;. Yo siempre digo, nunca tuve la verdad, el &uacute;nico que la puede tener es Dios. Pero lo que tenemos nosotros sobre un determinado acontecimiento es una interpretaci&oacute;n de ese hecho hist&oacute;rico. Y di mi interpretaci&oacute;n cuando dije: &ldquo;sin rencor para nadie&hellip;&rdquo;. &iquest;Y por qu&eacute;? Porque como Coronel viv&iacute; tambi&eacute;n el levantamiento de Semana Santa. Y no me sorprendi&oacute;. Era comprensible. Y le voy a dar mi interpretaci&oacute;n: no fue un golpe de estado, en absoluto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y c&oacute;mo lo definir&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fue un estado de &aacute;nimo desbordado por la incomprensi&oacute;n de los mandos. Y se ve&iacute;a venir porque hab&iacute;a&nbsp; generales que carec&iacute;an del m&aacute;s m&iacute;nimo liderazgo, del m&aacute;s m&iacute;nimo atributo moral y militar. Es m&aacute;s, ninguno de estos generales hab&iacute;a estado en Malvinas y vieron en Malvinas algo de lo cual hab&iacute;a que desembarazarse, una molestia. Se viv&iacute;a eso y explot&oacute;. Tengo una an&eacute;cdota con Aldo Rico, con quien fuimos a Malvinas. Lo conoc&iacute; de cadete. Un buen cadete, un gran soldado. Pero esa semana santa, est&aacute;bamos terminando el Viernes Santo, yo estaba en el Estado Mayor y tomo la decisi&oacute;n (y sin autorizaci&oacute;n) de ir a Campo de Mayo para hablar con Rico. En el Estado mayor un general me dijo &ldquo;no te va dar pelota&rdquo;. Yo le quer&iacute;a decir a Rico lo que pod&iacute;a llegar a pasar o estaba pasando. As&iacute; que voy a Campo de Mayo, entro por un costado de lo que era la Escuela de Ingenieros. Y doy aviso de que soy el Coronel Balza y que vengo a ver a Rico, pero me dice que no me pueden dejar pasar. A lo que le digo al guardia de los sediciosos: &ldquo;Yo voy a pasar. Y usted no me va a tirar por la espalda, qu&eacute;dese tranquilo&rdquo;. Entr&eacute; y vi pol&iacute;ticos y gremialistas. Le avisaron a Aldo Rico que quer&iacute;a hablar con &eacute;l y charlamos una hora. Le dije: &ldquo;Rico, muchas cosas de las que usted me dice no s&oacute;lo las comparto yo, las comparten muchos otros. El problema es a qu&eacute; puede conducir esto, con estas formas. Le digo que tiene raz&oacute;n en que estos generales no tienen que estar, que no hab&iacute;a mando en el ej&eacute;rcito, etc&eacute;tera.&rdquo; Me escuch&oacute;. Nos dimos un abrazo y le digo que si llega a sonar un tiro en Campo de Mayo, con la gente que estaba ah&iacute;, esto puede ser un desastre. Le dije que tenga cuidado porque si ac&aacute; vienen todos, &ldquo;qu&eacute; van a hacer, &iquest;masacrar?&rdquo;. Y Alfons&iacute;n actu&oacute; muy bien porque control&oacute; bastante, les dijo permanezcan ac&aacute; a los de la Plaza ese domingo que fue a Campo de Mayo. Yo ya me hab&iacute;a quedado tranquilo, porque si se llegaba a desbordar, ya le hab&iacute;a dicho a Rico que esto hay que pararlo y me escuch&oacute;. Esto fue un desastre, pero previsible. No fue un golpe de Estado, no ten&iacute;a nada que ver. Fue m&aacute;s un planteo gremial, entre comillas digo. Y cuando fue Alfons&iacute;n, Rico lo respet&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero luego hubo otras sublevaciones&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Rico comete un error tremendo, y me lo dijo siempre. En enero del 88, la sublevaci&oacute;n de Monte Caseros. Yo estaba en Neuqu&eacute;n, y en Neuqu&eacute;n una sola unidad se levant&oacute;. Pero nosotros llegamos y metimos presos a todos. Le dir&iacute;a que al caer eso, influy&oacute; y cay&oacute; Monte Caseros. O sea que ah&iacute; yo ten&iacute;a mando de tropas cuando se levant&oacute; una unidad. Porque yo hab&iacute;a ido a esa brigada, que se hab&iacute;a insubordinado en el levantamiento de Semana Santa, pero cuando fuimos esta vez metimos a todos presos. Alrededor de cincuenta suboficiales y diez oficiales. Y en diciembre viene el levantamiento de Villa Martelli. &iquest;Y qui&eacute;n lo apoyaba o conversaba con Seineld&iacute;n? Menem. &iquest;Y d&oacute;nde estaba yo? En Neuqu&eacute;n, que era un hervidero. Fui al intendente y le dije que a m&iacute; lo que pasaba en Buenos Aires no me interesaba, que esta brigada iba a apoyar el orden constitucional. Fui a hablar con el gobernador Salvatore y le dije lo mismo. Fui a Cipolletti tambi&eacute;n y habl&eacute; con todos. Hasta en la universidad estuve. Entonces recibo un llamado telef&oacute;nico del presidente Alfons&iacute;n. Me cuentan que supuestamente quer&iacute;a renunciar o irse al exterior. Pero &eacute;l me dice: &ldquo;Balza, si esto se hace insostenible y yo me traslado y me constituyo con mi gobierno en Neuqu&eacute;n, &iquest;tengo el apoyo del Ej&eacute;rcito de Neuqu&eacute;n?&rdquo;. Le contest&eacute; que totalmente, sin ninguna duda. Pero le aclar&eacute; que no iba a ser necesario. Como ocurri&oacute; el 2 de mayo, el Ej&eacute;rcito no est&aacute; con Seineld&iacute;n, pero no quiere estar en contra porque tambi&eacute;n, en &uacute;ltima instancia, todav&iacute;a no se hab&iacute;an superado varias cosas. Evidentemente no fue necesario. Fue el tercer y &uacute;ltimo levantamiento contra Alfons&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Cuando asum&iacute; en el ej&eacute;rcito dije que mucho del pasado fue una verg&uuml;enza y que no estaba de acuerdo con algunos disparates que hab&iacute;a escuchado, como eso de &ldquo;hacer la guerra contra la subversi&oacute;n&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; guerra? Yo estuve en la guerra de Malvinas, en un conflicto de Medio Oriente en el Canal de Suez entre egipcios e israel&iacute;es, de manera que hab&iacute;a visto lo que era una guerra en serio. Junten a los Montoneros, el ERP, &iquest;y cu&aacute;ntos eran?, &iquest;4.000? Y del otro lado, las Fuerzas Armadas, las Fuerzas de Seguridad, Prefectura y Gendarmer&iacute;a, polic&iacute;as de capital y todas las provinciales. Entonces, &iquest;de qu&eacute; guerra me hablan? &iquest;De la guerra civil, como escuch&eacute; decir a algunos pol&iacute;ticos todav&iacute;a? Guerra civil fue la espa&ntilde;ola. Tienen que estar partidas las Fuerzas Armadas para hablar de esto. Algo que dijo un General, D&iacute;az Bessone, fue que no era necesario un Golpe de Estado para combatir al terrorismo. Con las Fuerzas de Seguridad, gendarmer&iacute;a, polic&iacute;a y prefectura, ya estaban quebrados. El Golpe se dio para cambiar, como dijeron ellos, otras cosas. Eso hab&iacute;a que concientizar en el Ej&eacute;rcito, hacer una acci&oacute;n docente en todos los niveles. Jefes del Ej&eacute;rcito, comandantes de cuerpos, comandantes de institutos militares, directores de colegios militares, oficiales, suboficiales, comandantes de brigada, jefes de unidades. Hablar con nuestros suboficiales y decirles que lo que hicimos fue terrible. Y si dicen &ldquo;pero hubo una guerra&rdquo;, decirles que en una guerra hay c&oacute;digos y est&aacute; lo que se llama derechos y usos de la guerra, la Convenci&oacute;n de Ginebra, &iquest;me explico? Yo fui prisionero de guerra con aproximadamente 500 oficiales y no nos torturaron. Y si uno tortura en la guerra, comete un crimen de guerra, como cometieron los nazis y fueron juzgados. Entonces, no me vengan a decir que fue una guerra civil, ni guerra sucia ni limpia, esos disparates. Y esto hab&iacute;a que ense&ntilde;arlo. Nos dijeron que hab&iacute;a que aniquilar militarmente el accionar de la subversi&oacute;n, esto no significa hacer desaparecer personas, torturar, robar identidades, beb&eacute;s. Esto se hizo con intereses, fue un golpe c&iacute;vico-militar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Retomamos entonces la &ldquo;autocr&iacute;tica&rdquo;&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fue en abril de 1995. Ese d&iacute;a yo hab&iacute;a recibido la 5ta edici&oacute;n de un diario, &iquest;se acuerda usted cuando sal&iacute;a la 5ta, la 6ta?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>S&iacute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, en una edici&oacute;n dec&iacute;a que el ej&eacute;rcito estaba haciendo silencio por unas excavaciones en Campo de Mayo. Y ten&iacute;an raz&oacute;n. Como era de otra &eacute;poca nosotros no dec&iacute;amos nada. Y ah&iacute; llam&eacute; a mi grupo de colaboradores: un general, dos tenientes, un coronel y un mayor. El mayor era el que tipeaba. Les digo que trabajen en un mensaje institucional, mientras yo voy a trabajar en el mismo pero solo. La t&eacute;cnica era el bosquejo. Tomamos lo importante y comparamos el mensaje. Y ah&iacute; qued&oacute;. El que trabajaba en prensa se sum&oacute; y me dijo: &ldquo;&iquest;c&oacute;mo va a difundir esto?&rdquo;. Y le contest&eacute;: &ldquo;para eso est&aacute; usted, prop&oacute;ngame&rdquo;. Bueno, primero me propone Radio Nacional. &ldquo;Ni en pedo&rdquo;, le digo. Luego me propone una conferencia de prensa. Tampoco. Y entonces me dice: &ldquo;ahora le voy a decir algo que se va a enojar: ir al programa de Bernardo Neustadt&rdquo;. Le digo que ni loco. Neustadt me viv&iacute;a invitando al programa y nunca iba. &ldquo;Habl&eacute; con Clara Mari&ntilde;o, y me dijo que Neustadt nos da cinco minutos al empezar porque le dijimos que era importante&rdquo;, me dice. Bueno. Me llama el Ministro del Interior, Carlos Corach. Me pregunta: &ldquo;&iquest;General usted va alg&uacute;n programa de televisi&oacute;n hoy? Me dicen que va a ir a decir algo importante y queremos saber qu&eacute;.&rdquo; Y para no discutir, porque yo no iba a aceptar ni en pedo que me hagan un m&iacute;nimo cambio, le dije: &ldquo;bueno cuando lo tenga listo se lo mando por fax&rdquo;. Todav&iacute;a est&aacute; esperando el fax. Las normas militares dicen que cuando habla alguien y hay un superior presente, el superior debe tomar conocimiento de lo que se va a decir. Pero ac&aacute; no hab&iacute;a nadie presente. No vi a ning&uacute;n superior m&iacute;o en el estudio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y cu&aacute;l era su temor, que le bajaran el tono del mensaje?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Temor nunca sent&iacute;. Pero los conoc&iacute;a&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y cu&aacute;nto tard&oacute; Menem en comunicarse? Porque fue una bomba. Y tengo entendido, incluso por uno de sus libros, que cuando vieron el impacto positivo se plegaron.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Correcto. Pero esa tarde vuelve a sonar el tel&eacute;fono. Era el Ministro de Defensa, Oscar Camili&oacute;n. Mi superior. &ldquo;&iquest;Podr&iacute;amos ver juntos lo que va a decir?&rdquo;, me dice. Le digo: &ldquo;Antes de ir al canal paso a verlo, doctor&rdquo;. Y lo fui a ver. Estaba enfrente del Ministerio de Defensa. Llego y me pregunta: &ldquo;&iquest;tiene ac&aacute; lo que va a decir?&rdquo;. Le contesto que no, que lo hab&iacute;a dejado en el auto, cosa que era verdad. Pero le digo que muchas de las cosas que iba a decir ya las hab&iacute;a escuchado. Habl&eacute; tambi&eacute;n antes con el jefe de la Armada y la Fuerza A&eacute;rea, les dije que iba a dar una respuesta institucional. Habl&eacute; con los comandantes de brigada y les dije que en el programa de Neustadt iba a dar un mensaje institucional a la prensa. Llegu&eacute; al canal, estaba lleno de periodistas. Me ve Neustadt y me dice: &ldquo;Lo invit&eacute; tantas veces y nunca vino&rdquo;. Me lo dijo en un tono coloquial. Ten&iacute;a un programa de cuarenta puntos de rating. &ldquo;S&iacute; Neustadt, disc&uacute;lpeme, pero es un tema muy importante lo que voy a decir&rdquo;, le respond&iacute;. Ya al aire le dije: &ldquo;Es un mensaje institucional que le debemos a la sociedad argentina. Me van a disculpar porque gran parte del mensaje lo voy a leer, no quiero que el subconsciente me traicione. Y Neustadt, si usted me permite, sobre esto no voy a contestar preguntas&rdquo;. Y empiezo. Muchas c&aacute;maras fotogr&aacute;ficas en la cara. Termino. Y el silencio que hab&iacute;a lo notaba, lo percib&iacute;a. Neustadt me dice si me puede hacer dos preguntas y le termino diciendo que s&iacute;. Pregunta, &ldquo;&iquest;usted por esto no puede tener problemas con algunos camaradas suyos?&rdquo;. &ldquo;No s&eacute;, pero yo no voy a tener problemas, quiz&aacute; los que tengan problemas sean ellos&rdquo;, respond&iacute;. Y la otra: &ldquo;&iquest;El presidente sab&iacute;a lo que usted iba a decir?&rdquo;. &ldquo;No, Neustadt. Este es un mensaje institucional de la Fuerza a la sociedad. El presidente no ten&iacute;a ning&uacute;n conocimiento de esto&rdquo;, le dije. Cuando salgo me encontr&eacute; a Nancy Pazos, me mira y me dice: &ldquo;No le vine a hacer ninguna pregunta pero si me permite le quiero dar un beso, porque jam&aacute;s pens&eacute; que iba a escuchar lo que escuch&eacute;&rdquo;. Me conmovi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo siguen las reacciones despu&eacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A la ma&ntilde;ana siguiente llamaban de Europa, de Jap&oacute;n. Pero mientras me estoy afeitando me llaman del Estado de Mayor. Les dije que no iba a ir, que prefer&iacute;a recorrer unidades para charlar porque era todo un infierno. Pero me dicen que los llam&oacute; el presidente y les dijo si ellos sab&iacute;an que iba a hablar. Entonces llamo a no me acuerdo qui&eacute;n y digo que den aviso al presidente que ayer dije que &eacute;l no sab&iacute;a y que si me preguntaban iba a decir de nuevo que no sab&iacute;a. Pero lo llaman a Neustadt y le dicen que el presidente s&iacute; sab&iacute;a que yo iba a hablar. Est&aacute; claro que lo que no sab&iacute;a era lo que no iba a decir. Fue una repercusi&oacute;n en el mundo. Neustadt me dijo que estuve siete minutos en radios alemanas. Yo lo pensaba decir el D&iacute;a del Ej&eacute;rcito, pero me pareci&oacute; que ese d&iacute;a de abril era el momento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Algunos se sintieron traicionados&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para que exista un traidor tiene que haber un traicionado. Es como la figura del enriquecimiento il&iacute;cito. La figura del enriquecimiento il&iacute;cito es el cohecho, pero para que exista el cohecho tiene que haber una mordida, el mordisc&oacute;n, la coima. Tiene que haber un cohechado y un cohechante. Cuando dije que fue un mensaje institucional yo me sent&iacute; respaldado. Despu&eacute;s de eso estuve en el ej&eacute;rcito hasta 1999. Fue un mensaje del ej&eacute;rcito. &iquest;Y qui&eacute;n lo ten&iacute;a que dar? Lo ten&iacute;a que dar yo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En general se dice que Alfons&iacute;n es el padre de la democracia y es cierto. Pero Menem logr&oacute; el 3 de diciembre de 1990 una consumaci&oacute;n de esa democracia al dar la orden a un militar de reprimir a otro militar sedicioso para garantizar el orden constitucional. Una orden que Alfons&iacute;n no hab&iacute;a podido dar.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Su pregunta es muy concreta. Aquel 3 de diciembre a las cuatro menos diez de la ma&ntilde;ana suena el tel&eacute;fono en mi casa. Me avisan que han tomado el Estado Mayor, que tomaron el Regimiento de Patricios. Un total de siete unidades entre regimientos, batallones, f&aacute;brica de tanques. Hablo con el jefe del Estado Mayor, Mart&iacute;n Bonnet, y me dijo que le acababan de avisar tambi&eacute;n, y me propone que nos encontremos en Granaderos. Antes de salir habl&eacute; con todos los comandantes del cuerpo. Vamos con mi ayudante y nos vamos enterando de dos noticias: una, es que Alberto Kohan hab&iacute;a estado en la puerta del Estado Mayor hablando con la gente de ah&iacute;, &iexcl;y a m&iacute; en esa imagen se me figura que otra vez los pol&iacute;ticos van al pacto, otra vez que los pol&iacute;ticos van a terminar pactando! y tambi&eacute;n nos enteramos de que hab&iacute;an asesinado al Teniente Coronel Hern&aacute;n Pita y al Mayor Federico Pedernera en el<a href="https://www.clarin.com/sociedad/asesinato-oficiales-cambia-destino-rebelion_0_HyIWrLYx0tl.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Regimiento de Patricios</a>. Pero con lo de Kohan imaginamos que el presidente buscaba un pacto con Seineld&iacute;n. Al llegar a Granaderos le dije a Bonnet que hab&iacute;a que hablar con Menem, porque ya ten&iacute;amos el antecedente de Villa Martelli. Los minutos corr&iacute;an, hab&iacute;a dos asesinados. El jefe del Estado Mayor habla con Menem. &iquest;Qu&eacute; les dice el presidente? Que les demos con todo, que tenemos total apoyo de &eacute;l. Y no fue poco. Pero no hubo una orden de Menem. No hubo una orden de c&oacute;mo ten&iacute;amos que actuar. Pero su actitud en ese entonces estuvo bien. Confi&oacute;. Y al final de ese d&iacute;a visit&eacute; el caj&oacute;n de Pita y Pedernera y me dije &ldquo;para qu&eacute; mierda llegamos a esto&rdquo;, nunca m&aacute;s va haber un enfrentamiento. Fue el ej&eacute;rcito el 3 de diciembre, no fue Martin Balza, el que cerr&oacute; un ciclo. Un ciclo sin impunidad para los que amenazan el orden constitucional. Porque muchos sublevados ven&iacute;an de antes, hab&iacute;an sido indultados de los anteriores levantamientos. Y los que tomaron las unidades fueron oficiales y suboficiales. Y yo reivindico a esos suboficiales. No fuimos con soldados, no los expusimos al derramamiento de sangre. Y creo que fue una bisagra, que muchos pol&iacute;ticos hasta el d&iacute;a de hoy quiz&aacute;s minimizan. Menem no orden&oacute; nada, pero dijo &ldquo;procedan que tienen mi respaldo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>MR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Rodríguez]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Dec 2022 03:04:40 +0000]]></pubDate>
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