<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Mahíques]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/mahiques/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Mahíques]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1044215/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Espionaje, privacidad y el derecho a informar: dilemas del tour de Clarín a la estancia de Lewis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/espionaje-privacidad-derecho-informar-dilemas-tour-clarin-estancia-lewis_129_9772116.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c55e1eba-499b-4ee3-bd1b-1a90c3dd5b1d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Espionaje, privacidad y el derecho a informar: dilemas del tour de Clarín a la estancia de Lewis"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las filtraciones cambiaron el periodismo. De WikiLeaks al grupo de Telegram de jueces, empresarios, espías y funcionarios difundido el fin de semana, los méritos y los pecados periodísticos quedan expuestos</p></div><p class="article-text">
        Hace ya tres d&eacute;cadas que la multiplicaci&oacute;n de las comunicaciones, primero en computadoras y luego en celulares, tiene un correlato en el almacenamiento infinito de esos intercambios y archivos digitales. Antes, las cartas, los diarios y los documentos se volv&iacute;an amarillentos en alg&uacute;n caj&oacute;n del placard o en un estante de una hemeroteca. Pod&iacute;a ser dif&iacute;cil acceder a ellos, pero todos sab&iacute;amos que estaban all&iacute;; bastaba con conseguir la llave o gestionar el permiso del bibliotecario. 
    </p><p class="article-text">
        En el siglo XXI convivimos con una presunci&oacute;n que equivale a autoenga&ntilde;o. Los metadatos van y vienen, vaciamos el chat, nos olvidamos de nuestras vidas pasadas, cambiamos el celular, pasamos a Telegram cuando WhatsApp comete alguna torpeza, creemos que ganamos la batalla cuando logramos quitarle un permiso al fisg&oacute;n irredento Google. <strong>Alivio, el pasado se evapora</strong>. Y sin embargo, la misma tecnolog&iacute;a que habilit&oacute; el intercambio instant&aacute;neo e infinito es la que permite que millones de terabytes conservados en estado gaseoso en alguna galaxia regresen a Tierra como dagas prestas a cortar cabezas. La distancia del rescate, que Samantha Schweblin pens&oacute; para otro relato, no est&aacute; en manos del due&ntilde;o del archivo &mdash;hasta el siglo XX, el receptor de la carta&mdash; o el bibliotecario municipal. Hoy, los verdaderos due&ntilde;os de la nube son los servicios de Inteligencia estatales o paraestatales, Google, Facebook, Elon Musk, las grandes corporaciones, un <em>data entry</em> traidor o, cada vez menos, los <em>hackers</em> quince-veintea&ntilde;eros que operan desde un garage en alg&uacute;n pueblito de C&oacute;rdoba, Sicilia o el Kurdist&aacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Bienvenidos a la era de las filtraciones: cambi&oacute; el periodismo</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Los &uacute;ltimos quince a&ntilde;os se vieron sacudidos por <em>leaks</em> globales que dieron cuenta de l&oacute;gicas y tramas del poder. El submundo de dinero negro y <em>realpolitik</em> que marcha a contramano de las cumbres del G20 qued&oacute; expuesto, por ejemplo, en los 251.287 documentos del Departamento de Estado dados a conocer por WikiLeaks (2010) o los Panam&aacute; Papers sobre la caja B de los millonarios (2016). 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las filtraciones de WikiLeaks, Panama Papers, los audios de Majul, la lista de blanqueadores que publicó Horacio Verbitsky y el Telegram de Lago Escondido tienen distintos alcance, naturaleza y contenido, pero todos nacieron de alguna ilegalidad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esas megafiltraciones conmovieron al mundo, pero hay otras, m&aacute;s caseras, que suelen alterar la vida de los pa&iacute;ses incluso con mayor intensidad. Por ejemplo, el periodista Luis Majul narr&oacute; que el 23 de febrero de 2017, <strong>mientras corr&iacute;a por los bosques de Palermo</strong>, se le acerc&oacute; una persona y le entreg&oacute; audios de aparentes conversaciones privadas entre Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner y el senador Oscar Parrilli. Este fin de semana, <em>Tiempo Argentino</em>, <em>El Cohete a la Luna</em> y <em>Perfil </em>publicaron el supuesto intercambio en Telegram entre el ministro de Seguridad de CABA, cuatro jueces, dos directivos de Clar&iacute;n, dos exagentes de Inteligencia y un fiscal para fraguar pruebas y apretar gente con el fin de desmentir una invitaci&oacute;n del grupo period&iacute;stico a una estancia en la Patagonia propiedad de Joe Lewis, magnate amigo de Mauricio Macri. El chat habr&iacute;a sido creado el 17 de octubre, d&iacute;a en que <em>P&aacute;gina 12 </em>inform&oacute; sobre la excursi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Las filtraciones de WikiLeaks, Panama Papers, los audios de Majul, la lista de blanqueadores que public&oacute; Horacio Verbitsky y el Telegram de Lago Escondido tienen distintos alcance, naturaleza y contenido, pero todos nacieron de alguna ilegalidad. La soldada Chelsea Manning hizo m&aacute;s por la integridad moral de Estados Unidos que todos sus &uacute;ltimos presidentes, pero no dej&oacute; de vulnerar una norma cuando rompi&oacute; la confidencialidad que supon&iacute;a su puesto y entreg&oacute; los documentos del Departamento de Estado a la organizaci&oacute;n WikiLeaks. 
    </p><h3 class="article-text">No espiar&aacute;s</h3><p class="article-text">
        Las nuevas pr&aacute;cticas que enfrenta el periodismo disparan varias preguntas. La central: <strong>&iquest;Qu&eacute; debe hacer un medio de comunicaci&oacute;n cuando recibe una filtraci&oacute;n producto de un delito que cometi&oacute; un tercero, sea la violaci&oacute;n de la intimidad o la confidencialidad de un documento?</strong> 
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, no participar del delito. Grabar con c&aacute;mara oculta un testimonio privado, comprar contenido producto del espionaje, incorporar al equipo period&iacute;stico a un agente de la SIDE y participar de una extorsi&oacute;n con informaci&oacute;n privada en t&aacute;ndem con un fiscal o un juez no s&oacute;lo son faltas &eacute;ticas, sino que vulneran la ley. Parece obvio, pero <strong>el periodismo argentino, sobre todo el m&aacute;s premiado por sellos que dicen defender la libertad de expresi&oacute;n, ofrece un reguero de ejemplos recientes sobre esas pr&aacute;cticas</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Segundo, corroborar que la filtraci&oacute;n sea tal y no un mero artificio. Cuando <em>Clar&iacute;n </em>inform&oacute; en marzo de 2015 que M&aacute;ximo Kirchner y Nilda Garr&eacute; compart&iacute;an una sociedad radicada en B&eacute;lice que ten&iacute;a depositados US$ 41 millones, la nota en cuesti&oacute;n conten&iacute;a c&oacute;digos, nombres y fechas. Todo falso. Similar fue el derrotero cuando el kirchnerismo agit&oacute; en octubre de 2005 la denuncia de cuentas en el exterior del entonces candidato a diputado del ARI Enrique Olivera. Y lo mismo ocurri&oacute; diez a&ntilde;os despu&eacute;s, d&iacute;as antes de la elecci&oacute;n presidencial de 2015, cuando Laura Alonso y Patricia Bullrich dijeron haber recibido un listado de pol&iacute;ticos, jueces y periodistas que eran espiados por el Gobierno de Cristina desde una central ubicada en San Crist&oacute;bal, con amplia repercusi&oacute;n en <em>Infobae</em> y <em>Clar&iacute;n</em>. Un listado con nombres impactantes que, despu&eacute;s de la victoria presidencial de Macri, qued&oacute; en la nada. 
    </p><p class="article-text">
        La confirmaci&oacute;n de un indicio forma parte de la tarea period&iacute;stica m&aacute;s b&aacute;sica, como hizo<em> Perfil</em> el fin de semana cuando consult&oacute; al entorno de D&rsquo;Alessandro sobre el chat de Lago Escondido y &eacute;ste ratific&oacute; la existencia de las conversaciones al declararse v&iacute;ctima de un hackeo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Separados los tantos, si hay leg&iacute;timo inter&eacute;s p&uacute;blico, hay noticia</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Ciertas obligaciones corresponden al Estado, como el secreto fiscal, pero ning&uacute;n periodista est&aacute; obligado a dejar de develar la identidad de un coimero o de un evasor que blanque&oacute; decenas de millones de d&oacute;lares. El p&uacute;blico tiene derecho a ser informado sobre la doble faz de los poderosos que se amparan en artilugios legales o se valen de su capacidad de influencia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La confirmación de un indicio forma parte de la tarea periodística más básica, como hizo Perfil el fin de semana cuando consultó al entorno de D’Alessandro sobre el chat y éste ratificó la existencia de las conversaciones y repudió el hackeo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lo mismo cabe para cualquier delito, real o tentativo, que quede expuesto en un di&aacute;logo de Telegram, como la intenci&oacute;n de fraguar facturas para eludir una acusaci&oacute;n por d&aacute;divas, &ldquo;limpiar a un mapuche&rdquo; o prenunciar la detenci&oacute;n ilegal de un funcionario al que consideran molesto, como habr&iacute;an discutido, sin que nadie presentara la m&aacute;s m&iacute;nima objeci&oacute;n, el ministro de Justicia y Seguridad de CABA, Marcelo D&rsquo;Alessandro, los hombres de Clar&iacute;n Jorge Rendo y Pablo Casey, el fiscal general de CABA, Juan Mahiques, y los jueces Juli&aacute;n Ercolini, Pablo Cayssials, Pablo Yadarola y Carlos Mahiques, entre otros imprudentes del <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/lago-escondido-jueces-joe-lewis_1_9655231.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lago Escondido</a>. &nbsp;
    </p><h3 class="article-text">El <em>runner </em>de Palermo</h3><p class="article-text">
        El derecho del ciudadano a acceder a la informaci&oacute;n no se sobrepone al derecho a la privacidad. Aqu&iacute; entra a jugar la edici&oacute;n period&iacute;stica. 
    </p><p class="article-text">
        El intercambio del grupo <strong>&ldquo;Operaci&oacute;n de P&aacute;gina 12&rdquo;</strong> que creo Casey, sobrino de H&eacute;ctor Magnetto y organizador de la excursi&oacute;n, qued&oacute; transcripto en un <em>link</em> abierto en internet. All&iacute; aparecen presuntos delitos como los mencionados, pero tambi&eacute;n datos privados y opiniones sobre terceros descerrajadas por los integrantes del chat. Hay insultos y expresiones en su literalidad racistas, homof&oacute;bicas y machistas que cobran un sentido distinto si son proferidas en p&uacute;blico que si forman parte de un di&aacute;logo cerrado entre compinches. Nadie habla con los mismos t&eacute;rminos en la cocina de su casa, la cancha, la oficina o la Sala de Conciertos de Estocolmo en la ceremonia del Nobel. <strong>En las formas del decir, el contexto es un mont&oacute;n</strong>. Aunque el morbo sea grande, la divulgaci&oacute;n de opiniones reservadas meramente valorativas equivale a traicionar el derecho a la privacidad. 
    </p><p class="article-text">
        Esta variante lleva a las conversaciones entre la vicepresidenta y Parrilli que le acercaron a Majul en 2017. El trato (&ldquo;soy Cristina, pelotudo&rdquo;) que se dispensan personas que se tienen m&aacute;xima confianza, como los hoy senadores, forma parte de su acuerdo mutuo. Lo &uacute;nico que prob&oacute; la filtraci&oacute;n es que Cristina es malhablada en la intimidad. Transcribir las opiniones y elucubraciones entre la jefa de la oposici&oacute;n con su principal ladero no es ni m&aacute;s ni menos que espionaje pol&iacute;tico, y alguien podr&iacute;a pensar que un Gobierno presidido por Macri,<strong> </strong>con maestr&iacute;as y doctorados en inteligencia ilegal sobre propios y ajenos, pudo haber estado vinculado al <em>runner</em> que alcanz&oacute; a Majul en Palermo. 
    </p><h3 class="article-text">No recortar&aacute;s</h3><p class="article-text">
        No corresponde publicar filtraciones truchas, ni opiniones meramente valorativas, ni informaci&oacute;n privada, ni recortar el contenido para beneficiar a los propios y perjudicar a terceros. 
    </p><p class="article-text">
        WikiLeaks, Swiss Leaks y Panama Papers fueron muestras de c&oacute;mo <em>La Naci&oacute;n</em>, el medio argentino que encabez&oacute; las filtraciones, recort&oacute; el contenido m&aacute;s de la cuenta, incluso pese a la intenci&oacute;n de los periodistas que trabajaron arduamente en dilucidar los datos. Luego, otros medios incurrieron en pr&aacute;cticas similares en sentido contrario, <strong>y </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/politica/pandora-papers/magnetto-fontevecchia-saguier-aranda-duenos-principales-medios-argentina-han-abierto-sociedades-paraisos-fiscales-uruguay_1_8403360.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>muy pocos se animaron a tocar el tab&uacute; de los empresarios period&iacute;sticos</strong></a><strong>, en un acuerdo transversal</strong>. Si la filtraci&oacute;n queda atrapada en uno o un grupo de medios, como sol&iacute;a decir Majul, conviene leer todo lo posible y desconfiar de todo lo que se lee. 
    </p><p class="article-text">
        En el supuesto di&aacute;logo del grupo de Telegram creado el 17 de octubre, D&rsquo;Alessandro, los Mahiques, Rendo y compa&ntilde;&iacute;a hacen alarde de su influencia para acallar medios. <strong>Se los percibe muy conscientes de c&oacute;mo aplanar la pol&eacute;mica generada por el viaje pagado por Clar&iacute;n</strong>. Rendo y Casey se ocupan del contenido editorial de su diario y sugieren estrategias para condicionar a <em>La Naci&oacute;n. </em>D&rsquo;Alessandro, integrante de un Gobierno anclado como ninguno en la pauta publicitaria, mapea medios y periodistas. Juli&aacute;n Leunda, jefe de asesores de Alberto Fern&aacute;ndez, es citado llamando a varios de los contertulios con el compromiso de mantener a raya al Grupo Indalo. Todos parecen preocupados por <em>Infobae</em>. A los periodistas de <em>El Destape</em> y de Octubre (<em>P&aacute;gina 12, </em>AM 750) los tratan con furia y desprecio. Con el paso de las horas y de los d&iacute;as, los falsos excursionistas de pesca con mosca parecen celebrar el &eacute;xito de que el tema no trascendiera mucho m&aacute;s all&aacute; de la nota original de <em>P&aacute;gina 12</em>. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si la filtración queda atrapada en uno o un grupo de medios, como solía decir Majul, conviene leer todo lo posible y desconfiar de todo lo que se lee</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        D&iacute;a y medio despu&eacute;s de la publicaci&oacute;n del supuesto chat de Lago Escondido, el ministro D&rsquo;Alessandro reaccion&oacute; a la filtraci&oacute;n y arremeti&oacute; en Twitter contra la &ldquo;mafia kirchnerista&rdquo;, denunci&oacute; espionaje y concluy&oacute;: <strong>&ldquo;Nadie les cree&rdquo;</strong>. Lo respald&oacute; todo el gabinete de Horacio Rodr&iacute;guez Larreta, al un&iacute;sono. Patricia Bullrich se tom&oacute; su tiempo y emiti&oacute; un tuit con indignaci&oacute;n medida. Margarita Stolbizer se distanci&oacute; y demand&oacute; otras pr&aacute;cticas de los pol&iacute;ticos en general. El resto de Juntos por el Cambio, incluido Macri, se mantuvo en silencio, aunque la experiencia indica que esa coalici&oacute;n no se quiebra, ni se dobla, ni se inmuta cuando es atravesada por relaciones indebidas con esp&iacute;as, jueces y periodistas. 
    </p><p class="article-text">
        Horas despu&eacute;s, en la antesala de la sentencia contra Cristina en la Causa Vialidad, Alberto Fern&aacute;ndez mencion&oacute; la excursi&oacute;n como supuesta prueba del <em>lawfare </em>y anunci&oacute; una denuncia penal para dilucidar la financiaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Hasta que habl&oacute; el Presidente, los tres portales m&aacute;s difundidos eligieron no informar sobre el tema. Como si la coordinaci&oacute;n subterr&aacute;nea que trasunta el di&aacute;logo en Telegram fuera cierta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>SL</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                                        <!--[if IE 9]>
                    <video style="display: none;"><![endif]-->
                    <source
                            type="image/"
                            srcset="https://static.eldiario.es/clip/d445943e-814b-4b3b-84f8-66610745a2d4_16-9-aspect-ratio_default_0."
                    >
                    <!--[if IE 9]></video><![endif]-->
                                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d445943e-814b-4b3b-84f8-66610745a2d4_16-9-aspect-ratio_default_0."
                    alt="El fiscal federal Guillermo Marijuan, el abogado Mauricio D’Alessandro, el juez federal Luis Rodríguez y el entonces secretario de Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires, Marcelo D’Alessandro, en la final de la Copa América entre Argentina y Chile que se disputó en Nueva York, Estados Unidos, el 26 de junio de 2016."
                >
            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El fiscal federal Guillermo Marijuan, el abogado Mauricio D’Alessandro, el juez federal Luis Rodríguez y el entonces secretario de Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires, Marcelo D’Alessandro, en la final de la Copa América entre Argentina y Chile que se disputó en Nueva York, Estados Unidos, el 26 de junio de 2016.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em>SL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastián Lacunza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/espionaje-privacidad-derecho-informar-dilemas-tour-clarin-estancia-lewis_129_9772116.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Dec 2022 19:49:10 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c55e1eba-499b-4ee3-bd1b-1a90c3dd5b1d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="112516" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c55e1eba-499b-4ee3-bd1b-1a90c3dd5b1d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="112516" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Espionaje, privacidad y el derecho a informar: dilemas del tour de Clarín a la estancia de Lewis]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c55e1eba-499b-4ee3-bd1b-1a90c3dd5b1d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Telegram,Escándalo en Lago Escondido,Marcelo D'Alessandro,Jorge Rendo,Grupo Clarín,Joe Lewis,Julián Ercolini,Mahíques,Juan Mahíques,Carlos Mahiques,Pablo Casey,Pablo Cayssials,Comodoro Py,SIDE,Espionaje,La Nación,Luis Majul,WikiLeaks]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
