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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Rituales]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/rituales/]]></link>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Notas sobre los rituales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/atencion-flotante/notas-rituales_132_9794156.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9ab55682-17a8-4d11-8236-5276d4841e16_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Notas sobre los rituales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Alexandra Kohan escribe sobre los rituales: desde moler el café por la mañana hasta los ritos funerarios.</p></div><p class="article-text">
        <strong>I.</strong>&nbsp;Hace un tiempo, en una conversaci&oacute;n,&nbsp;Agustina Larrea -que cada viernes nos dona&nbsp;<a href="https://eldiarioar.us2.list-manage.com/track/click?u=503cf153ccaaf3477f3bc20b1&amp;id=b959febe7b&amp;e=37d0daae1a" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mil lianas</a>- me dijo que ser&iacute;a lindo que escriba sobre los rituales. Lo tom&eacute; en cuenta y adem&aacute;s recuerdo que me caus&oacute; una sensaci&oacute;n grata -entonces empec&eacute;, como hago siempre, a tomar notas-. S&oacute;lo que, puesta a escribir, me pregunt&eacute; a prop&oacute;sito de qu&eacute; me hab&iacute;a hecho esa sugerencia y me di cuenta de que no lo recordaba. Se lo pregunt&eacute; y ella se refiri&oacute; a la vez que le cont&eacute; que con mi mam&aacute; ten&iacute;amos un bar al que iban casi siempre las mismas personas. Yo le hab&iacute;a contado que mi mam&aacute; ya sab&iacute;a lo que iban a desayunar los clientes y, casi sin mediar palabra, les serv&iacute;a lo que quer&iacute;an. No era solamente el qu&eacute; iban a consumir, sino el c&oacute;mo de cada cosa -el caf&eacute; fuerte o liviano, m&aacute;s leche que caf&eacute;, corto o largo, en jarrito o en pocillo, doble o largo, por ejemplo-. Ella se ocupaba de las particularidades de cada uno y cada uno pod&iacute;a ser recibido en su particularidad. Ella ya ten&iacute;a el bar hac&iacute;a a&ntilde;os cuando empec&eacute; a trabajar ah&iacute; y entonces aprend&iacute; su manera de recibir y de prestar atenci&oacute;n a lo que cada qui&eacute;n prefer&iacute;a -ese era un rasgo propio del lugar, pero tambi&eacute;n un rasgo de mi mam&aacute; fuera de ah&iacute;-. &ldquo;Parroquianos&rdquo; se dice en criollo; &ldquo;<em>habitu&eacute;s</em>'' en lo que de afrancesados actuamos. La parroquia, lo habitual: los rituales. Las ciudades se est&aacute;n volviendo cada vez m&aacute;s impersonales y eso se nota much&iacute;simo en los bares. Uno quiz&aacute;s mantenga sus preferencias, pero son pocos los lugares en donde somos recibidos con ellas. La ciudad se llen&oacute; de caf&eacute;s de especialidad, pero esa especialidad arrasa con lo especial que tenemos cada uno de nosotros. Uno ah&iacute; toma el caf&eacute; que quiere el otro, no el que quiere uno.
    </p><p class="article-text">
        <strong>II.&nbsp;</strong>Todas las ma&ntilde;anas muelo el caf&eacute; antes de prepararlo. Es una costumbre que aprend&iacute; de mis padres, para quienes el buen caf&eacute; era fundamental. Aprend&iacute; desde muy chica a hacerlo de esa manera y eleg&iacute; mantener la costumbre. Y entonces ahora no s&eacute; bien qu&eacute; ser&iacute;a una costumbre y qu&eacute; ser&iacute;a un ritual. Porque hacer las cosas por costumbre es m&aacute;s bien dejarse llevar por la inercia, pero ciertos rituales tienen m&aacute;s que ver con la fiesta. Y entonces pienso si no es cuando una costumbre encuentra su ceremonia que se vuelve ritual. Porque adem&aacute;s, la ceremonia, como dice Roland Barthes, &ldquo;protege como una&nbsp;casa: algo que permite habitar el sentimiento&rdquo;. No es que tenga la costumbre de moler el caf&eacute; todas las ma&ntilde;anas, sino que elijo esa manera porque es la manera de mis padres, es la manera de que no todo se pierda ah&iacute; donde todo se perdi&oacute;, donde todo ya pas&oacute;. No lo sab&iacute;a hasta que me puse a escribir estas notas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>III.&nbsp;</strong>Durante much&iacute;simos a&ntilde;os -m&aacute;s de treinta-, compr&eacute; el caf&eacute; en grano en donde lo compr&aacute;bamos para el bar (ah&iacute; tambi&eacute;n lo compraban mis padres). Lo compr&eacute; hasta hace muy poco. Recientemente, alguien me mencion&oacute; otro lugar y entonces cambi&eacute;. No es que no supiera que hab&iacute;a otros lugares, pero fue ahora y no antes que pude cambiar de sitio; fue ahora y no antes que pude introducir una peque&ntilde;a modificaci&oacute;n en la ceremonia del caf&eacute; familiar. Fue ahora y no antes que pude dejar de repetir, dir&iacute;a que algo retentivamente, un ritual que quiz&aacute;s se estaba volviendo un tanto melanc&oacute;lico. Me da alegr&iacute;a ir al nuevo lugar, es la alegr&iacute;a de haber agujereado un poquito la insistencia en preservar lo que se escurre.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
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    </figure><p class="article-text">
        <strong>IV.</strong>&nbsp;Hay una diferencia entre no poder dejar de hacer algo, verse compelido a hacerlo, no poder no hacerlo y este otro modo: poder no hacerlo y sin embargo, querer hacerlo; poder no hacerlo y sin embargo hacerlo, aun sin saber que lo hacemos. Quiz&aacute;s en esa diferencia se halla la diferencia entre compulsi&oacute;n-superstici&oacute;n (si no hago X, va a pasar Y) y esa otra cosa m&aacute;s ligada a las ganas, a los gustos, a las preferencias, a las costumbres y, por qu&eacute; no, a la angustia y al deseo. A veces se trata de que algo permanezca ah&iacute; donde hubo p&eacute;rdida, para que no se pierda todo. Los rituales no siempre son eso que se nos impone, muchas veces son eso que hacemos para, como dice Barthes, producir algo de libertad: &ldquo;cuanto m&aacute;s formal es el rito, mayor virtud pacificadora tiene: no intentar cumplir los ritos; concebir que la ceremonia (privada) introduce a la libertad, en lugar de exigirla previamente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>V.</strong>&nbsp;Los ritos funerarios son, sin dudas, algo simb&oacute;lico para rodear el agujero que causa lo real de una muerte. Un poco, pero ese poco es muchas veces necesario. Por eso Ant&iacute;gona insiste en enterrar a su hermano -Creonte hab&iacute;a prohibido que se le diera sepultura o que se celebraran los ritos f&uacute;nebres de Polinices- y esa insistencia es la que la coloca en una posici&oacute;n &eacute;tica -tal y como lo ha pensado Lacan-. Por eso en&nbsp;<em>Hamlet&nbsp;</em>el tiempo est&aacute; fuera de quicio: una coreograf&iacute;a de duelos imposibilitados que pasa por varios lados a lo largo de la obra: el Rey asesinado que vuelve como espectro y que no logra descansar en paz, Gertrudis que pasa de un marido al otro sin temor y sin temblor, Polonio y su &ldquo;furtivo funeral&rdquo;, como dice Laertes, Ofelia enterrada casi sin ceremonia. Los ritos, dice Lacan, han sido abreviados y clandestinos. Hacer del vac&iacute;o un agujero, acaso se trate solamente de ese poco y s&oacute;lo un poco. Pero los ritos funerarios no son ritos de duelo. Porque un duelo no tiene rituales. Lo que Barthes dice atinadamente es que &ldquo;el momento &laquo;catastr&oacute;fico&raquo; del&nbsp;duelo&nbsp;(el&nbsp;primer&nbsp;momento,&nbsp;dram&aacute;tico)&nbsp;es&nbsp;en&nbsp;un&nbsp;sentido&nbsp;m&aacute;s f&aacute;cil de llevar, porque la cat&aacute;strofe es tomada a cargo, aunque muy mal, por una ceremonia colectiva, que act&uacute;a como un barniz, protege, a&iacute;sla la piel de las quemaduras atroces del duelo&rdquo;. Ese primer momento de ceremonia colectiva alivia, claro que s&iacute;. Pero luego el acto en soledad que implica un duelo se hace sin rituales. La singularidad de un duelo impide que se ritualice o que tenga normas generales. Porque un duelo tambi&eacute;n es un hallazgo, &ldquo;el hallazgo de una p&eacute;rdida&rdquo;, como dice Patricia Fochi en&nbsp;<em>El duelo, la infici&oacute;n del mundo&nbsp;</em>-editado por Otro Cauce-. Pero que no haya rituales para un duelo no significa que un duelo no se juegue, a veces, en los rituales cotidianos. Despu&eacute;s de todo se trata tambi&eacute;n de anotar la ausencia en eso que se repite en los rituales cotidianos, o como dice Juan Ritvo: &ldquo;la p&eacute;rdida no es un dato, porque hay que construirla&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>VI.</strong>&nbsp;Algunas de las cosas que Jacques Lacan le critic&oacute; al psicoan&aacute;lisis de su &eacute;poca -al llamado psicoan&aacute;lisis postfreudiano-, fueron su estandarizaci&oacute;n, su ortodoxia, su sistematizaci&oacute;n, su encuadre invariable, fijo; sus reglas anticipadas, su instituci&oacute;n, su estereotipaci&oacute;n. En definitiva: el psicoan&aacute;lisis se estaba convirtiendo en una pr&aacute;ctica ritualista en la que no se pod&iacute;a introducir ninguna modificaci&oacute;n -de hecho &eacute;l las introdujo y fue expulsado de la Iglesia/instituci&oacute;n-. Jean Allouch lo consigna as&iacute;: &ldquo;Lacan lo habr&aacute; precisado (&iquest;en vano?): el ejercicio psicoanal&iacute;tico no es el rito del inconsciente. No es mera fantas&iacute;a si en algunas ocasiones habla de la pr&aacute;ctica anal&iacute;tica como un ejercicio y no como un rito. El rito se encuentra reglamentado de entrada (...); el ejercicio, no. El rito, seg&uacute;n la versi&oacute;n de Van Gennep (...), no fracasa jam&aacute;s; el ejercicio, en cambio, puede fallar. Ese rechazo de lo que ser&iacute;a un rito es, por otra parte, confirmado por Lacan cuando reh&uacute;sa dar a cada psicoan&aacute;lisis efectivo, un estatus de iniciaci&oacute;n&rdquo;. M&aacute;s all&aacute; de que haya ciertas cosas muchas veces invariables -d&iacute;a y horario, por ejemplo-, un an&aacute;lisis est&aacute; hecho de hallazgos, de sorpresas, de peque&ntilde;os destellos y de un encuentro entre-dos que jam&aacute;s podr&aacute; producirse si hay un ritual de por medio. La regla fundamental -asociaci&oacute;n libre/atenci&oacute;n flotante- resulta parad&oacute;jica como regla, porque da lugar a eso que no se puede anticipar, a eso que no responde m&aacute;s que en la sorpresa y en el hallazgo. Se trata de estar atentos a no hacer del an&aacute;lisis un ritual, sobre todo que no lo sea para el analista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>VII.</strong>&nbsp;Termino con un poema de Carmen G&uuml;iraldes:
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>C&oacute;mo es que tenemos s&oacute;lo dos manos</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me pinto las u&ntilde;as
    </p><p class="article-text">
        el esmalte se salta a los dos d&iacute;as
    </p><p class="article-text">
        lo s&eacute;
    </p><p class="article-text">
        Me las vuelvo a pintar
    </p><p class="article-text">
        manchas rojas en las puntas can&iacute;bal
    </p><p class="article-text">
        de mis manos-
    </p><p class="article-text">
        garras
    </p><p class="article-text">
        para agarrar un pasado
    </p><p class="article-text">
        que es siempre m&aacute;s largo que la novedad
    </p><p class="article-text">
        Es por el ritual de lentificar la rutina
    </p><p class="article-text">
        de soplarme las manos vac&iacute;as
    </p><p class="article-text">
        de tocar las cosas como si tuviera guantes
    </p><p class="article-text">
        de box
    </p><p class="article-text">
        No dejo de pasar la punta
    </p><p class="article-text">
        de la lengua por el esmalte
    </p><p class="article-text">
        liso
    </p><p class="article-text">
        pruebo el tiempo de secado del pulgar
    </p><p class="article-text">
        despu&eacute;s el del me&ntilde;ique
    </p><p class="article-text">
        como si la &uacute;nica verdad estuviera entre mis dedos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        <em>AK</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alexandra Kohan]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/atencion-flotante/notas-rituales_132_9794156.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Dec 2022 11:52:33 +0000]]></pubDate>
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