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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Andrés Neuman]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/andres-neuman/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Andrés Neuman]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Andrés Neuman: “Hacía muchos años que no me sentía tan huérfano como ahora que soy padre"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/andres-neuman-anos-no-sentia-huerfano-ahora-padre_1_9802002.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/de2a0ba9-5089-41b3-9610-847985b8863b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Andrés Neuman: “Hacía muchos años que no me sentía tan huérfano como ahora que soy padre&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor acaba de publicar "Umbilical", un texto en el que se aproxima a la paternidad en una suerte de carta llena de lirismo dedicada a su hijo a lo largo de su primer año de vida. Las falacias del patriarcado, las omisiones en la literatura y la autoficción, en la mirada de un autor que eligió mostrar un costado intimista y vulnerable.</p><p class="subtitle">Entrevista - Liliana Heker: “La literatura no busca verdades consensuadas”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Encantado, hijo m&iacute;o, de empezar a la vez a ser lo que seremos&rdquo;, escribe <strong>Andr&eacute;s Neuman</strong> en su nuevo libro <em>Umbilical</em> (Alfaguara, 2022). Una carta en peque&ntilde;os fragmentos al hijo, a la espera de un nacimiento, a la llegada de una persona que no habla (<em>&ldquo;nunca amaste tanto a alguien con quien no pod&eacute;s compartir un idioma. S&iacute; un lenguaje pero no un idioma&rdquo;</em>, dir&aacute; despu&eacute;s) ni puede leer. Una apuesta, la escritura de una memoria posible y al mismo tiempo fabricada.
    </p><p class="article-text">
        En tiempos en los que las mesas de novedades rebalsan de libros &ndash;prescriptivos, incendiarios, oportunos, oportunistas, pol&eacute;micos, testimoniales, c&oacute;micos, literarios, genuinos en sus planteos, cargados de una &eacute;pica sospechosa: un mundo&ndash; que abordan a la maternidad y la crianza desde distintos planos, <strong>el escritor opt&oacute; por una mirada sobre la paternidad. La propia, la &iacute;ntima, la de su cuerpo, la que vivi&oacute; en su casa desde el embarazo de su pareja hasta el primer a&ntilde;o de Telmo, su hijo</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Para &eacute;l, se trata de un fen&oacute;meno de alguna manera paralelo al de esas publicaciones: el de repensar todo aquello que se da por sentado. Durante una visita reciente a Buenos Aires, en di&aacute;logo con <strong>elDiarioAR</strong><em> </em>el autor, que vive desde su adolescencia en Espa&ntilde;a, apunt&oacute;: &ldquo;Todos esos libros tienen que ver con cuestionar el mandato colectivo, familiar, hist&oacute;rico sobre la madre, sobre la obligaci&oacute;n de maternar o no y sobre c&oacute;mo maternar. <strong>En mi caso fue un intento, una primera b&uacute;squeda de las paternidades desde el cuerpo, desde la vulnerabilidad y desde la redefinici&oacute;n o reescritura de lo afectivo. Una especie de desobediencia emocional. </strong>Parecen fen&oacute;menos opuestos, pero en realidad son complementarios: est&aacute;n las escritoras ideando maneras de huir del canon de la maternidad, es decir de la naturalizaci&oacute;n de la maternidad, de la mitificaci&oacute;n del instinto maternal, de la obligaci&oacute;n de ser madre. &iquest;Y cu&aacute;l es el mandato del padre? Lo que me aparec&iacute;a en principio era una suerte de distancia como mandato, una distancia que es casi legendaria. Los que no gestamos llegamos tarde a la paternidad en todos los sentidos. <strong>Nuestro cuerpo llega tarde al hijo, pero tambi&eacute;n nuestra comunicaci&oacute;n afectiva. Nuestro involucramiento. Estoy hablando en t&eacute;rminos muy generales como es evidente &iquest;no? Hablo del canon, no de los individuos.</strong> El imaginario est&aacute; programado para casi sintetizar esa distancia. Pienso en esa imagen del cine, la del se&ntilde;or trajeado fum&aacute;ndose los nervios y yendo de un lado, arriba a abajo en un pasillo de espera de la noticia de la paternidad. El nacimiento sucede fuera de campo. <strong>Me parec&iacute;a que lo pol&iacute;tico estaba ah&iacute;, en detenerse en lo afectivo y en el cuerpo. En este caso, el cuerpo del padre. O sea, &iquest;existe? &iquest;Qu&eacute; le pasa? &iquest;Qu&eacute; piensa, qu&eacute; teme un hombre antes, durante y despu&eacute;s del nacimiento de su hijo? &iquest;Hay otras formas de cercan&iacute;a posibles?</strong> &iquest;Se puede poner el cuerpo antes del nacimiento? &iquest;Hasta qu&eacute; punto sabemos o podemos ponerlo despu&eacute;s del nacimiento? &iquest;Cu&aacute;les son los otros posibles cordones umbilicales?&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;Encantado, hijo mío, de empezar a la vez a ser lo que seremos&quot;, dice el narrador de &quot;Umbilical&quot; a su bebé recién nacido.                            </span>
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        <strong>&iquest;C&oacute;mo surgi&oacute; la idea de lo umbilical, para usar una definici&oacute;n actual, desde las personas no gestantes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El t&iacute;tulo tiene varias lecturas. A m&iacute; se me ocurri&oacute; observando a mi hijo, como casi todo &uacute;ltimamente en mi vida. <strong>M&aacute;s que pensar las cosas yo miro a mi hijo. Conf&iacute;o mucho en su sabidur&iacute;a pre-verbal</strong>. Para el t&iacute;tulo del libro se me ocurr&iacute;an toda clase de absurdos, hasta que de pronto noto que hacia el final del texto hay un cap&iacute;tulo que habla de un libro de animales marinos. Y en ese libro de animales marinos, entre los que hab&iacute;a un delf&iacute;n, una ballena, un tibur&oacute;n, aparec&iacute;a un ping&uuml;ino con un bolsillo. Las personas que hab&iacute;an escrito el libro tuvieron la generosidad no binaria de poner a un pap&aacute; ping&uuml;ino que alojaba un beb&eacute; ping&uuml;ino. Y el beb&eacute; estaba como unido al vientre de su pap&aacute; que era una mezcla de ping&uuml;ino y canguro ahora que lo pienso, por una cuerdita. <strong>Me di cuenta de que mi hijo llevaba todo un mes tirando una y otra vez de esa cuerdita. Se obsesionaba no solamente con introducir y extraer al beb&eacute; ping&uuml;ino de su padre sino en el peque&ntilde;o lazo de uni&oacute;n que hab&iacute;a.</strong> En resumidas cuentas, &eacute;l ten&iacute;a esa cuerdita en la mano todo el tiempo. &iexcl;Se puede decir que nuestro beb&eacute; me dict&oacute; el t&iacute;tulo! (risas). Pero m&aacute;s all&aacute; de eso, <strong>aparecieron las preguntas por un v&iacute;nculo que en la literatura oscila entre el silencio y el tab&uacute;, que es la relaci&oacute;n entre hombres y beb&eacute;s</strong>. Hay muchos libros con padres o sobre padres. De la Biblia en adelante casi no se habla de otra cosa. Pero hay muchos menos desde la paternidad y la crianza: no tenemos la imagen de un padre que cuente c&oacute;mo siente y c&oacute;mo vive la crianza en general. Mucho menos si pensamos en padres con sus beb&eacute;s.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Más que pensar las cosas, últimamente yo miro a mi hijo. Confío mucho en su sabiduría pre-verbal.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Por lo general, m&aacute;s que el comienzo de la paternidad, aparecen los padres del final, los recuerdos, los legados, en algunos casos los ajustes de cuentas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Exacto, eso es, es el balance del padre. Por eso digo que directamente la idea de un var&oacute;n con un beb&eacute; es un silencio. A m&iacute; me fascina mucho este tema: por qu&eacute; el beb&eacute; no es el tema literario para el canon del escritor var&oacute;n. Y si nos vamos a la etapa prenatal, ya entonces casi no est&aacute; previsto que podamos escribir sobre esto.<strong> Evidentemente no opera un l&iacute;mite biol&oacute;gico sino cultural y espec&iacute;ficamente literario</strong>. Es decir, c&oacute;mo construimos nuestro imaginario. Y es que el imaginario es causa y consecuencia de nuestras costumbres. Es descriptivo y prescriptivo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Lo vincul&aacute;s con el patriarcado? &iquest;Con lo que se espera de los varones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto. Lo pienso en t&eacute;rminos de lenguaje, en lo que se narra y se omite. Por ejemplo, con la escatolog&iacute;a del cotidiano, algo que me parece extremadamente necesario escribir. <strong>Est&aacute;n estos tres c&iacute;rculos conc&eacute;ntricos que son biolog&iacute;a, tradici&oacute;n de reparto de roles e imaginario cultural. </strong>De lo que hablamos, cantamos, escribimos, fotografiamos o filmamos, me pareci&oacute; muy interesante c&oacute;mo no solo hemos delegado las tareas de la crianza en las madres sino que literariamente hemos delegado en las madres escribir sobre estas cuestiones que culturalmente parecemos creer que no nos corresponden, &iquest;no?
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me fascina mucho por qué el bebé no es el tema literario para el canon del escritor varón. Y si nos vamos a la etapa prenatal, ya entonces casi no está previsto que podamos escribir sobre esto. No opera un límite biológico sino cultural y literario.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Lo que se ha visto tradicionalmente como una tarea menor.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Exacto y ese es el problema. Claro. <strong>&iquest;Por qu&eacute; como escritor voy a hablar de los pa&ntilde;ales o la caca pudiendo pensar en el imperativo categ&oacute;rico de Kant? &iquest;Qu&eacute; inter&eacute;s tiene que le corte las u&ntilde;as a mi hijo si puedo estar pensando en el Estado-Naci&oacute;n y su posible vigencia en el capitalismo global? Se arma esto del gran tema versus el tema peque&ntilde;o. Y esta falacia de lo peque&ntilde;o y lo grande tiene mucho que ver con nuestra educaci&oacute;n, ya no solo como varones sino como escritores que eligen unos temas y eluden otros.</strong> Esto pasa porque seguramente muchos varones criaron, pero no lo contaron. Quiz&aacute;s porque no lo consideraban un tema digno de poetizar, pero tambi&eacute;n porque no hab&iacute;a una comunidad que estuviera abriendo una conversaci&oacute;n sobre eso. Aqu&iacute; est&aacute; la cuesti&oacute;n: no es tanto qu&eacute; hace un padre sino por qu&eacute; estamos tardando tanto, reci&eacute;n ahora estamos empezando a abrir una conversaci&oacute;n que es familiar, es colectiva, pero tambi&eacute;n es literaria y pertenece al imaginario.<strong> Y ah&iacute; es donde interviene perversamente el imaginario. Si pensamos en lo audiovisual, en el </strong><em><strong>mainstream</strong></em><strong> por lo menos, la &uacute;nica uni&oacute;n posible entre un hombre y un beb&eacute; es una comedia pedorra en la que un se&ntilde;or se queda horrorizadamente a solas con un beb&eacute; porque algo sali&oacute; mal</strong>. El subtexto es que es esencialmente gracioso y torpe asistir a la interacci&oacute;n entre un pap&aacute; y un beb&eacute;. Eso no puede salir bien &iquest;no? Entonces siempre es una comedia. Si es un drama es porque hay una viudez, una p&eacute;rdida. Siempre hay un accidente que explica la extra&ntilde;a reuni&oacute;n entre un hombre y un beb&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; cre&eacute;s que aparece esa diferencia entre beb&eacute;s y ni&ntilde;os un poco m&aacute;s grandes?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo mismo era uno de esos hombres que dec&iacute;an &ldquo;me gustan los ni&ntilde;os a partir de tal edad&rdquo;, que es la edad del lenguaje, de la raz&oacute;n, de los filtros emocionales, cuando ya hay una cierta educaci&oacute;n en lo que Freud llamaba el malestar en la cultura. Las personas cuando ya han sido atravesadas por lo que llamamos civilizaci&oacute;n. <strong>Entonces hay ya como unos rituales que est&aacute;n hechos. Pero antes de eso, &iquest;qu&eacute; v&iacute;nculo posible hay? Un beb&eacute; es pre-verbal, no tiene filtro emocional, es todo llanto, tiene un cuerpo un&aacute;nimemente vulnerable. Es decir todo eso que a los varones no nos ense&ntilde;an.</strong> Entonces, &iquest;con qu&eacute; herramientas no biol&oacute;gicas, culturales, afectivas, psicol&oacute;gicas, te pod&eacute;s relacionar con un ser que es la otra cara de tu supuesta identidad de g&eacute;nero? Como que no ten&eacute;s herramienta posible. Es todo lo que no sab&eacute;s y no ten&eacute;s. Y eso va generando, va reforzando esta distancia aparentemente natural con el beb&eacute;. Dentro de esa distancia est&aacute; el no hablar de nuestros beb&eacute;s. Te dedic&aacute;s a cambiar pa&ntilde;ales, pero cuando termin&aacute;s volv&eacute;s al gran tema pol&iacute;tico, semi&oacute;tico, de turno. Dicho sea lo cual yo estudi&eacute; ling&uuml;&iacute;stica, me encanta la semi&oacute;tica y me considero altamente interesado en la pol&iacute;tica as&iacute; que no lo digo con desd&eacute;n sino lamentando la manera limitada en que entendemos estas cuestiones.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se arma esto del gran tema versus el tema pequeño. Y esta falacia de lo pequeño y lo grande tiene mucho que ver con nuestra educación, ya no solo como varones sino como escritores que eligen unos temas y eluden otros.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En este sentido, de todos los padres posibles sos un padre que escribe, que en este caso tom&oacute; este punto de partida para un libro. &iquest;Fue inevitable?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tener hijos es lo m&aacute;s natural del mundo pero tambi&eacute;n lo m&aacute;s extra&ntilde;o del mundo como es el sexo o el amor, o la muerte. <strong>Entonces s&iacute;, un nacimiento es tan evidente y misterioso como una muerte. Entonces es importante y digno de escribirse, as&iacute; como todo lo que damos por sentado es lo m&aacute;s urgente que tenemos para repensar.</strong> Con la primera ecograf&iacute;a, que fue la primera raz&oacute;n por la cual empec&eacute; a tomar nota, tuve la sensaci&oacute;n de estar asistiendo, como se dice en el libro, a una pintura rupestre del futuro. Es decir, a algo que era mitad ancestral, at&aacute;vico e id&eacute;ntico al principio de los tiempos y, por otro lado, a un fen&oacute;meno de vanguardia y casi de ciencia ficci&oacute;n, de alta tecnolog&iacute;a, muy sofisticado teniendo en cuenta que <strong>la mayor parte de la humanidad nunca fue ecografiada, incluy&eacute;ndome a m&iacute;</strong>. Hace muy poquitas generaciones que ecografiamos a los fetos. As&iacute; que me mov&iacute;a entre la sombra de c&oacute;mo no escribir esto si es trascendental como la muerte de mi madre o como mi iniciaci&oacute;n sexual y la conciencia un poco extra&ntilde;ada de que en mi biblioteca casi no hay nada de esto. Entre la evidencia y el silencio era una sensaci&oacute;n muy rara tomar nota sobre esto. Pero al principio era la idea de hacerle simplemente un regalo de bienvenida a nuestro hijo. Como no s&eacute; tejer, todav&iacute;a no puedo gestar, &iquest;qu&eacute; puedo hacer en este momento? Pens&eacute; que pod&iacute;a tejer un librito para entreg&aacute;rselo a la criatura como regalo de bienvenida y tambi&eacute;n como construcci&oacute;n de un interlocutor, para construir puentes con &eacute;l, incluso prenatales, como se ve en el libro. <strong>El hecho de dirigirse a alguien que viene existiendo era una forma de crear una intimidad con esa criatura, de hablarle, de imaginarlo. Una mezcla de separaci&oacute;n y proyecci&oacute;n.</strong> Hacer algo con esa espera que no fuera simplemente pasivo, mirar para otro lado hasta que llegue el momento pasillo del se&ntilde;or de las pel&iacute;culas.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Con la primera ecografía tuve la sensación de estar asistiendo a una pintura rupestre del futuro. Es decir, a algo que era mitad ancestral, atávico e idéntico al principio de los tiempos y, por otro lado, a un fenómeno de vanguardia. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>El narrador en alg&uacute;n momento va hacia sus propias memorias, habla de &ldquo;crecer entre omisiones&rdquo;. &iquest;C&oacute;mo pensaste el v&iacute;nculo entre paternidad y memoria?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ese es otro aspecto interesante para m&iacute; que me atrajo mucho de esta escritura mucho antes de que fuese un libro: narrarle a nuestro hijo todo eso que sabemos que no recordar&aacute;, pero tambi&eacute;n trabajar con ese hueco inaugural de la memoria de todo individuo, tenga o no familia, que es que <strong>desde que nacemos empezamos a caminar sobre un agujero negro</strong>. Porque es sumamente asombroso que no recordemos nuestro casi a&ntilde;o adentro de nuestra madre, que es el lugar de residencia m&aacute;s decisivo que hemos tenido. Despu&eacute;s, &iexcl;que no recordemos nuestro nacimiento es directamente inaceptable! (risas). <strong>Es como si de pronto nos fu&eacute;ramos de viaje a un lugar y record&aacute;ramos a partir del segundo o tercer a&ntilde;o y no te acordaras de cuando decidiste ir o cuando aterrizaste. &iquest;Qu&eacute; es eso? Es sumamente bizarro</strong>. No recordamos cuando aprendemos a hablar, a comer, a respirar, a caminar. O sea, esto es una idea medio a lo Camus pero es profundamente absurda la existencia humana desde ah&iacute;. Despu&eacute;s est&aacute; el olvido, que es algo distinto. Porque el olvido es como la fragilidad de la memoria, pero nuestra conciencia se asienta no sobre el olvido sino sobre la imposibilidad del recuerdo.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Andrés Neuman pasó su infancia en Buenos Aires hasta que sus padres debieron exiliarse a España durante la dictadura. Actualmente vive con su familia en Granada.                            </span>
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        <strong>Tambi&eacute;n aparecen los recuerdos ajenos trasladados, contados, narrados.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me fascinaba mucho pensar en que nada de lo narrado en el libro mi hijo lo va a recordar jam&aacute;s. Ni una sola coma. <strong>Pero tambi&eacute;n hab&iacute;a un trabajo retrospectivo como de recuperar una memoria nunca tenida</strong>. <strong>Casi la reinvenci&oacute;n del hueco de la memoria: &iquest;c&oacute;mo habr&aacute; sido vestir pa&ntilde;ales tanto tiempo?, &iquest;c&oacute;mo ser&aacute; cagarse encima todo el tiempo?</strong> Y, claro, est&aacute; la cuesti&oacute;n de escribirle una carta de amor a alguien que no sabe que existen las palabras. Esto ya era una especie de desaf&iacute;o literario que me parec&iacute;a muy estimulante porque la literatura siempre trabaj&oacute; con los l&iacute;mites del lenguaje. O por lo menos la que a m&iacute; m&aacute;s me gusta. <strong>Tambi&eacute;n la poes&iacute;a, que es una pregunta sobre hasta d&oacute;nde se puede nombrar o c&oacute;mo poner en palabras a eso que va m&aacute;s all&aacute; de las palabras. </strong>Y de pronto el amor por una criatura peque&ntilde;a es todo el tiempo as&iacute;. No es el punto de llegada conceptual, es el punto de partida. Nunca amaste tanto a alguien con quien no pod&eacute;s compartir un idioma. S&iacute; un lenguaje pero no un idioma.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El olvido es como la fragilidad de la memoria, pero nuestra conciencia se asienta no sobre el olvido sino sobre la imposibilidad del recuerdo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y en cuanto a tu propia memoria?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Como le pasa a cualquier persona que convive con una criatura, todo esto me llev&oacute; a pensar en mi propia infancia, en mis propios ancestros</strong>, en mi madre que muri&oacute; muy joven, y tambi&eacute;n en ese otro hueco: c&oacute;mo el pasado, y no solo el futuro, acelera con una nueva vida. Porque el pasado empieza a acelerar, te rebasa y se vuelve a poner delante y espera que llegues. En mi caso fue el de mi madre, que muri&oacute; muy joven. <strong>Hac&iacute;a muchos a&ntilde;os que no me sent&iacute;a tan hu&eacute;rfano como ahora que soy padre. Entonces apareci&oacute; por otro lado la misi&oacute;n de narrarla: nunca fue tan necesario para m&iacute; hablar de mi madre</strong> y narr&aacute;rsela a mi hijo para que empiece a existir del mismo modo que habl&eacute; con &eacute;l cuando todav&iacute;a no hab&iacute;a nacido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ser padre para volverse m&aacute;s hijo que nunca.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Exacto. <strong>Pero este es un proceso totalmente universal, no hace falta ser madre o padre para eso porque todo el mundo se dirige hacia su infancia o la relee o tiene un momento como de reencuentro ya sea grato o cr&iacute;tico con las figuras maternas o paternas</strong>. Esto le pasa a cualquier persona, te alej&aacute;s de la infancia hasta que sin darte cuenta la ten&eacute;s encima otra vez. Y una de las ocasiones para que esto pase es un hijo. No es imprescindible que lo haya pero es como una ocasi&oacute;n casi irresistible para que esto pase. Aparecen esas heridas fundantes que todo el mundo tiene en su vida. El caso m&iacute;o y de mi hermano es la p&eacute;rdida temprana de la madre y el exilio familiar. Me resulta interesante pero tambi&eacute;n un poco aterrador que ahora esas dos heridas que cre&iacute;a cicatrizadas hac&iacute;a largo tiempo volvieran. Yo hice la escuela en Espa&ntilde;a, me sent&iacute; muy extranjero en Espa&ntilde;a durante muchos a&ntilde;os, pero treinta y pico de a&ntilde;os despu&eacute;s no me sent&iacute;a un sujeto dr&aacute;sticamente extranjero. Ya hablo como espa&ntilde;ol en Espa&ntilde;a, mi mujer es espa&ntilde;ola, mi hijo es espa&ntilde;ol. Hice la universidad en Espa&ntilde;a, en fin, viv&iacute; la mayor parte de mi vida ah&iacute;. <strong>Sin embargo ten&eacute;s un hijo de pronto y pens&aacute;s hijo, &iquest;vamos a los </strong><em><strong>columpios</strong></em><strong> que en Argentina se dicen </strong><em><strong>hamacas</strong></em><strong>?</strong> &iquest;Vamos al <em>parque</em> que en Argentina se dice <em>plaza</em>? Te est&aacute;s comiendo una <em>fresa</em> que en Argentina se llama <em>frutilla</em>. Qu&eacute; rara la palabra <em>frutilla</em>. <em>Fresa</em> tambi&eacute;n es rara &iquest;no? De repente volv&eacute;s a la crisis del nombrar, que es una cosa que mi hermano y yo vivimos en la escuela cuando tuvimos que reaprender la lengua materna. Es decir, mi hijo est&aacute; a punto de darse cuenta de que su pap&aacute; es extranjero.<strong> Es curioso c&oacute;mo el exilio y la orfandad, que son dos marcas de muchas personas y desde luego en mi vida son esenciales, de pronto vuelven</strong>. En lugar de una gran sabidur&iacute;a y una gran fortaleza cuidadora lo que siento es una enorme desprotecci&oacute;n ante esto que yo cre&iacute;a medio atado. Hay que empezar todo de nuevo en la compa&ntilde;&iacute;a abrumadora de mi hijo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hace unos meses entrevist&eacute; a Eduardo Halfon, que tambi&eacute;n public&oacute; un libro en el que recupera escenas de su reciente paternidad. Entre otras cuestiones, &eacute;l comentaba que detesta el mote de &ldquo;autoficci&oacute;n&rdquo; (N. de la R. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/eduardo-halfon-autoficcion-parece-nefasto_1_9629983.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>En la entrevista se&ntilde;ala entre otras cosas, que en mayor o menor medida &ldquo;toda literatura es autobiogr&aacute;fica&rdquo; y &ldquo;toda escritura es ficci&oacute;n&rdquo;</strong></a><strong>). &iquest;C&oacute;mo te llev&aacute;s vos con este t&eacute;rmino?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Siento cosas diferentes. Por un lado, depende de c&oacute;mo lo tomes. Si lo tomas con conciencia hist&oacute;rica literaria la autoficci&oacute;n existe desde que existe la novela porque la novela naci&oacute; como autoficci&oacute;n. Uno podr&iacute;a pensar, al menos en castellano, en el <em>Lazarillo de Tormes</em>,<em> </em>que desde que empieza hasta que termina intenta dar cuenta de la propia biograf&iacute;a con intenciones interesadas determinadas de L&aacute;zaro que se descubren al final del libro. <strong>Tambi&eacute;n pod&eacute;s pensar que la idea de la novela burguesa o moderna o narrada por un yo est&aacute; en el origen mismo de la narrativa tal y como la entendemos hoy. Visto as&iacute; es cero novedad. </strong>Visto desde la idea de qu&eacute; es ficci&oacute;n o qu&eacute; es imaginario sigue teniendo un elemento provocador, perturbador, que es interesante porque pone en crisis las dicotom&iacute;as. Esto me parece muy saludable porque <strong>creo que una de las dicotom&iacute;as m&aacute;s absurdas de la historia es la de realidad versus ficci&oacute;n</strong>. Como si la realidad tuviese una gram&aacute;tica y una sintaxis y la pudi&eacute;ramos fotocopiar diciendo &ldquo;esto es lo que pas&oacute; en realidad&rdquo;. &iquest;As&iacute; con esa prosodia pas&oacute;? &iexcl;Qu&eacute; maravilla, qu&eacute; prodigio! (risas)
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/andres-neuman-anos-no-sentia-huerfano-ahora-padre_1_9802002.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Jan 2023 04:30:31 +0000]]></pubDate>
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