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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Jane Austen]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/jane-austen/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Jane Austen]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Cómo era Jane Austen? La respuesta está en las cartas que escribió la autora de “Orgullo y prejuicio”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/jane-austen-respuesta-cartas-escribio-autora-orgullo-prejuicio_1_12864163.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/49dbb61b-1702-4236-8b83-24c716de3a89_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cómo era Jane Austen? La respuesta está en las cartas que escribió la autora de “Orgullo y prejuicio”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este año se celebra el 250 aniversario del nacimiento de la escritora británica que vivió 41 años. En su corta existencia, envió numerosas cartas a familiares y amigos, especialmente a su hermana Cassandra. </p><p class="subtitle">Jane Austen cumple 250 años, la escritora que sigue cautivando a lectores de todas las edades en la época de los algoritmos
</p></div><p class="article-text">
        El <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/jane-austen-cumple-250-anos-escritora-sigue-cautivando-lectores-edades-epoca-algoritmos_1_12827037.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">250 aniversario del nacimiento de Jane Austen</a>, que lleg&oacute; al mundo el <strong>16 de diciembre de 1775</strong>, reaviv&oacute; el inter&eacute;s por la autora. La escritora <strong>vivi&oacute; apenas 41 a&ntilde;os</strong>, pero fueron suficientes para crear algunas <strong>obras emblem&aacute;ticas de la literatura universal</strong> como la m&iacute;tica <em>Orgullo y prejuicio</em>. Se cree que esta, que en un principio iba a titularse <em>First Impressions</em>, empez&oacute; como una novela epistolar, un formato muy popular a finales del siglo XVIII.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque Austen abandon&oacute; finalmente esa estructura, el peso del g&eacute;nero epistolar permanece de manera evidente en la versi&oacute;n publicada: <em><strong>Orgullo y prejuicio</strong></em><strong> cita o menciona m&aacute;s de 40 cartas</strong> a lo largo de la novela. La importancia de estos escritos entre personajes son una constante en la ficci&oacute;n de Austen, pero su relevancia tambi&eacute;n estuvo presente en su vida cotidiana. La autora <strong>escribi&oacute; numerosas cartas a familiares y amigos, especialmente a su hermana Cassandra</strong>.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/2001090359196049840?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        La correspondencia de Austen arranc&oacute; el 10 de enero de 1796, cuando ten&iacute;a veinte a&ntilde;os, y termin&oacute; el 28 de mayo de 1817, dos meses antes de morir. <strong>De todas sus cartas se conservan solo 161</strong>, de las que Amparo Llanos, fundadora del grupo de rock Dover,  seleccion&oacute; y tradujo un total de 73 para <em>Afectuosamente tuya, Jane Austen. </em>A trav&eacute;s de estos escritos, podemos hacernos una idea de qui&eacute;n era la mujer que se escond&iacute;a detr&aacute;s de los libros.
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de sus cartas&nbsp;se centran en asuntos aparentemente triviales: <strong>chismes, moda, eventos sociales, din&aacute;micas familiares</strong>. &ldquo;<strong>Es fascinante la calidez con la que refleja la vida cotidiana</strong>, desde c&oacute;mo cuenta lo que ha preparado para comer al vestido que se le ha estropeado&rdquo;, explica a EFE&nbsp;la traductora del libro reci&eacute;n publicado. &ldquo;<strong>Contaba muchas cosas a trav&eacute;s de la iron&iacute;a</strong>, como en sus novelas, y de vez en cuando con un poquito de mordacidad, aunque eso solo en sus cartas, nunca en las novelas, y hasta en sus &uacute;ltimas cartas, <strong>ya muy enferma, se nota su alegr&iacute;a de vivir</strong>&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Austen <strong>sent&iacute;a una gran devoci&oacute;n por Cassandra, su &uacute;nica hermana</strong>. La mayor&iacute;a de las cartas que escribi&oacute; la autora, iban dirigidas a ella. <strong>Ninguna de las dos se cas&oacute; y vivieron juntas la mayor parte de su vida</strong>. Cuando estaban separadas,<strong> se escrib&iacute;an constantemente</strong>.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una exposici&oacute;n en Nueva York</strong></h2><p class="article-text">
        Con motivo del 250 aniversario de su nacimiento, se est&aacute;n organizando todo tipo de festivales, encuentros y exposiciones alrededor del mundo. Una de las m&aacute;s destacadas se encuentra en Nueva York, en el Upper East Side de Manhattan, donde el grupo de bibli&oacute;grafos Grolier Club expone hasta el pr&oacute;ximo 14 de febrero de 2026 <strong>m&aacute;s de 100 libros, p&oacute;steres, cartas y ensayos</strong> relacionados con la novelista brit&aacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        La muestra de <em><strong>Paper Jane: 250 Years of Austen</strong></em>, nombre de la exposici&oacute;n, est&aacute; dividida en cinco periodos de 50 a&ntilde;os cada uno, en los que el p&uacute;blico puede adentrarse en un recorrido por la literatura de la autora de <em>Sentido y sensibilidad</em>. &ldquo;Tratamos de mostrar los aspectos m&aacute;s importantes de Jane Austen en cada momento y c&oacute;mo la percib&iacute;an sus lectores&rdquo;, explica a EFE Mary Crawford, una de las curadoras de la exhibici&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Nueva York exhibe una carta de amor a Jane Austen y a sus 250 años de legado.                            </span>
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        Uno de los objetos m&aacute;s emblem&aacute;ticos que expone Grolier Club es un<strong> fragmento de una carta que Austen envi&oacute; a su hermano</strong> <strong>Frank </strong>en 1814 en la que la escritora le cuenta sobre el futuro lanzamiento de su novela <em>Mansfield Park</em>. &ldquo;No es arriesgado decir que <strong>nunca envi&oacute; una nota o carta que no mereciera ser publicada</strong>&rdquo;, lleg&oacute; a decir su hermano Henry de ella.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/jane-austen-respuesta-cartas-escribio-autora-orgullo-prejuicio_1_12864163.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Dec 2025 12:00:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Jane Austen]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Jane Austen, la revolucionaria que su familia intentó esconder]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/jane-austen-revolucionaria-familia-esconder_1_12848140.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6cd6a5bc-2524-4014-ae1a-5cc9eb1599c9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Jane Austen, la revolucionaria que su familia intentó esconder"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La mayoría de lo que sabemos de la escritora llegó por la imagen idealizada que construyeron su hermano y su sobrino después de su muerte para preservar el nombre de la autora en una sociedad conservadora, pero sus novelas ofrecen una ventana a sus ideas radicales para la época</p><p class="subtitle">Jane Austen cumple 250 años, la escritora que sigue cautivando a lectores de todas las edades en la época de los algoritmos
</p></div><p class="article-text">
        En cada billete de 10 libras esterlinas luce ahora una imagen de <strong>Jane Austen</strong>. O m&aacute;s bien una versi&oacute;n estilizada, rejuvenecida y con gesto m&aacute;s amable que el esbozo que hizo de ella su hermana Cassandra y que la familia convirti&oacute; d&eacute;cadas despu&eacute;s en un retrato idealizado. El original muestra a una mujer de brazos cruzados, mirando de lado y con aire algo desafiante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De fondo, en el billete, se ve una mansi&oacute;n en la que nunca vivi&oacute; la escritora, un dibujo de Elizabeth Bennet, la hero&iacute;na de <a href="https://www.penguinlibros.com/es/libros-clasicos/36544-libro-orgullo-y-prejuicio-9788491050018?srsltid=AfmBOoruFs26rQ3U89KWCyhP0r5KReRTPYzHAcNSpMsiUa0MkQ0krV7c" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Orgullo y prejuicio</em></a>, y una cita de la misma novela: &ldquo;&iexcl;Afirmo que, despu&eacute;s de todo, no hay placer como la lectura!&rdquo;. La frase, en realidad, la pronuncia Caroline Bingley, la estirada ricachona que desprecia a la familia Bennet. Sus palabras son sarc&aacute;sticas y la autora quiere subrayar en ese pasaje la superficialidad del personaje.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/jane-austen-cumple-250-anos-escritora-sigue-cautivando-lectores-edades-epoca-algoritmos_1_12827037.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Doscientos cincuenta a&ntilde;os despu&eacute;s de su nacimiento</a>, el 16 de diciembre de 1775, queda poco material de los 41 a&ntilde;os de vida de Jane Austen, y gran parte fue reinterpretado por la imagen que quiso dar su familia despu&eacute;s de su muerte para encajar mejor con el conservadurismo de los tiempos. Sus novelas fueron presentadas en la televisi&oacute;n y el cine como un puro divertimento rom&aacute;ntico sin trasfondo pol&iacute;tico ni apenas ligadas al contexto hist&oacute;rico. La reivindicaci&oacute;n de las mujeres, sometidas y con pocas opciones, suele quedar en un segundo plano.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El retrato de Jane Austen pintado por su hermana Cassandra y hoy en la Galería Nacional de Retratos, durante una exposición en Bath, Inglaterra.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Protofeminismo y sus complicaciones</h2><p class="article-text">
        &iquest;Era Jane Austen feminista? &ldquo;Tiene aspectos que son protofeministas, pero creo que ten&iacute;a mucho que perder siendo feminista. Era muy consciente de la vulnerabilidad econ&oacute;mica de las mujeres, de las limitaciones en la vida de una mujer. Si pens&aacute;s que eso te hace feminista, entonces lo era. Pero es dif&iacute;cil decirlo con certeza&rdquo;, explica <strong>Kathryn Sutherland</strong>, catedr&aacute;tica em&eacute;rita de la Universidad de Oxford y especialista en Jane Austen y Walter Scott. 
    </p><p class="article-text">
        La profesora recuerda que Austen era contempor&aacute;nea y probablemente lectora de Mary Wollstonecraft, escritora, activista defensora de los derechos de las mujeres y madre de Mary Shelley, la creadora de <a href="https://www.penguinlibros.com/es/novela-negra-misterio-y-thriller/350359-libro-frankenstein-o-el-moderno-prometeo-9788491056355?srsltid=AfmBOop8TLmB04Bgl30W394snvA5nInP_14gXim7YX2mvgQum-Opl5ew" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Frankenstein</em></a>. &ldquo;Jane Austen explora el espacio psicol&oacute;gico, que es femenino, rara vez es pol&eacute;mica como Wollstonecraft&rdquo;, dice Sutherland, pero s&iacute; se encuentran escritos reivindicativos m&aacute;s expl&iacute;citos, especialmente en su adolescencia, cuando escribi&oacute; a los 16 a&ntilde;os una novela corta titulada<em> </em><a href="https://www.avenauta.com/catalogo/catharine-o-el-cenador/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Catherine o el cenador</em></a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es plenamente consciente de las limitaciones en la vida de las mujeres, especialmente para las de su clase, de nobleza menor. Las mujeres por debajo y por encima de ella ten&iacute;an menos limitaciones&rdquo;, explica Sutherland. &ldquo;Es consciente de esas limitaciones, pero tambi&eacute;n es consciente de que le otorgan cierto respeto. No puede viajar m&aacute;s de un par de millas sin un acompa&ntilde;ante masculino. Depende totalmente de su padre o de sus hermanos durante toda su vida econ&oacute;micamente. As&iacute; que, en ese sentido, es completamente vulnerable. Pero esas cosas tambi&eacute;n demuestran que pertenece a las clases acomodadas. Y perder ese privilegio para ella habr&iacute;a sido extremadamente dif&iacute;cil&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Guerra y pol&iacute;tica</h2><p class="article-text">
        Su pa&iacute;s estuvo en guerra la mayor parte de su vida. Sus hermanos sirvieron en la marina y al menos uno particip&oacute; en una milicia, fuera del ej&eacute;rcito regular y con m&aacute;s riesgos. Entre muchos trasiegos, vivi&oacute; unos a&ntilde;os en Southampton, la base naval de donde sal&iacute;an los soldados brit&aacute;nicos para luchar en el continente y donde hab&iacute;a reyertas, violencia y prostituci&oacute;n. Su mundo estaba constantemente en peligro y a la vez lleno de cambios sociales y de promesas de un nuevo orden pol&iacute;tico. Jane naci&oacute; un a&ntilde;o antes de la independencia de Estados Unidos y ten&iacute;a 13 a&ntilde;os cuando empez&oacute; la revoluci&oacute;n francesa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero la Jane Austen que m&aacute;s conocemos no es la que refleja ese tiempo convulso, sino la que &ldquo;escribe variaciones de la misma trama&rdquo;, una que podr&iacute;a encajar en cualquier comedia rom&aacute;ntica m&aacute;s de dos siglos despu&eacute;s. &ldquo;Estamos equivocados&rdquo;, escribe Helena Kelly en <a href="https://www.iconbooks.com/ib-title/jane-austen-the-secret-radical-4/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Jane Austen, The Secret Radical</em></a>. Kelly fue profesora de escritura y literatura en la Universidad de Oxford y reivindica en su libro a una Austen desconocida para la mayor&iacute;a del p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Las pinceladas de una mujer sencilla, solterona, a la que le gustaba sobre todo coser y jugar con sus sobrinos vienen del retrato p&uacute;blico que hicieron sus familiares, en primer lugar, su hermano Henry, que escribi&oacute; una nota biogr&aacute;fica sobre la autora como introducci&oacute;n a <a href="https://www.penguinlibros.com/es/libros-clasicos/373181-libro-la-abadia-de-northanger-9788491057574" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La abad&iacute;a de Northanger</em></a><a href="https://www.penguinlibros.com/es/libros-clasicos/373181-libro-la-abadia-de-northanger-9788491057574" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>y <a href="https://www.penguinlibros.com/es/libros-clasicos/373180-libro-persuasion-9788491057567" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Persuasi&oacute;n</em></a>, publicadas cinco meses despu&eacute;s de su muerte en 1817. La nota de Henry est&aacute; &ldquo;cargada de lo que llamar&iacute;amos educadamente inconsistencias&rdquo;, como que la escritora no se hab&iacute;a imaginado que pudiera publicar nada antes de <a href="https://www.penguinlibros.com/es/novelas-juveniles/7223-libro-sentido-y-sensibilidad-coleccion-alfaguara-clasicos-9788420453071" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Sentido y sensibilidad</em></a> &ndash;aunque &eacute;l mismo la hab&iacute;a ayudado con manuscritos anteriores&ndash;, que no era capaz de una palabra mordaz &ndash;sus novelas, incluida <em>Persuasi&oacute;n</em>, tienen unas cuantas&ndash; y que no consideraba su trabajo una gran obra o no le costaba demasiado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si nos crey&eacute;ramos a Henry, Jane no pensaba nada en absoluto&rdquo;, escribe Kelly, sobre un hermano que parec&iacute;a tener especial inter&eacute;s en recalcar que la autora no era una trabajadora, sino una escritora casi accidental. &ldquo;Tenemos que imaginarnos que no hab&iacute;a esfuerzo, ni dedicaci&oacute;n, ni ambici&oacute;n, ni intelecto, ni habilidad, sino simplemente un don, un genio, el poder intuitivo de la invenci&oacute;n&rdquo;. En esa nota, Henry &ldquo;hace todo lo que puede para convencernos de que Jane no era una escritora como tal y nunca se consider&oacute; as&iacute;&rdquo;, que ten&iacute;a &ldquo;una opini&oacute;n muy baja de su trabajo y no ten&iacute;a intenci&oacute;n de conseguir una audiencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay suficiente evidencia en las cartas que escribi&oacute; para sugerir que ten&iacute;a otras vidas, que una escritora profesional bastante perspicaz&rdquo;, rebate tambi&eacute;n Kathryn Sutherland. &ldquo;Hizo todo lo posible por ganar el dinero posible con sus novelas y estaba dispuesta a negociar abiertamente con sus editores. No era t&iacute;mida. Sab&iacute;a que ten&iacute;a un gran talento. As&iacute; que no era una solterona tranquila que solo escrib&iacute;a novelas cuando no estaba zurciendo un calcet&iacute;n. Ella no era as&iacute; en absoluto&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sutherland public&oacute; este a&ntilde;o <a href="https://bodleianshop.co.uk/products/jane-austen-in-41-objects" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Jane Austen in 41 Objects</em></a>, una especie de biograf&iacute;a a trav&eacute;s de objetos que pertenecieron a la escritora o reflejan su &eacute;poca. Una de las prendas que eligi&oacute; para su libro es un abrigo largo que ten&iacute;a la escritora y que era un art&iacute;culo considerado lujoso entonces. &ldquo;Era como tener un Chanel o un Vivienne Westwood hoy en d&iacute;a. Y le gustaba vestir bien. Le encantaba ir de compras a Bond Street. Hay otras alternativas a Austen que no est&aacute;n en el relato familiar&rdquo;, explica la profesora. 
    </p><h2 class="article-text">Los manuscritos</h2><p class="article-text">
        Sabemos poco de la vida de la escritora, pero lo m&aacute;s f&aacute;ctico que quedan son sus novelas y algunos manuscritos que demuestran que el retrato casual que hace su hermano de la escritora no es fiel a la realidad. Para empezar, ella misma, hasta en una cita que hace Henry, describe su trabajo como el de un artista de una miniatura, y lo que queda de sus borradores indica una persona que escrib&iacute;a y reescrib&iacute;a sin parar, en cuartillas que iba doblando sobre s&iacute; mismas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los fragmentos de su escritura, algunos guardados ahora en la biblioteca de la Universidad de Oxford, muestran tachones, correcciones, comentarios y reescrituras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El manuscrito de la novela <em>The Watsons</em> sigue existiendo porque no la termin&oacute;. Era habitual destruir borradores una vez acabado el trabajo definitivo. La autora empez&oacute; a escribir el libro en 1803, pero lo abandon&oacute; un par de a&ntilde;os despu&eacute;s tal vez por los apuros del momento y la muerte de su padre. Tambi&eacute;n queda un borrador de un final distinto de<em> Persuasi&oacute;n</em> que claramente no le convenci&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Claro que Austen quer&iacute;a publicar y quer&iacute;a una audiencia, seg&uacute;n las cartas que quedan con los editores y los esfuerzos que hizo para conseguir que aceptaron sus manuscritos, con varias versiones de las novelas y cuentos cortos que escribi&oacute;. Lo intent&oacute; a trav&eacute;s de sus parientes -hombres- y con pseud&oacute;nimo, incluso uno que respond&iacute;a a las siglas M.A.D. (&ldquo;loco&rdquo;, en ingl&eacute;s). Pero quer&iacute;a publicar y quer&iacute;a el dinero para costearse una mudanza al campo y una vida m&aacute;s acomodada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Henry, por resumir, estaba mintiendo&rdquo;, escribe Kelly. &ldquo;En parte para protegerse a s&iacute; mismo y a sus hermanos de la idea da&ntilde;ina de que su hermana podr&iacute;a haber querido &ndash;o incluso necesitado&ndash; escribir por dinero&hellip; En su mundo, las mujeres nobles no trabajaban y no habr&iacute;an so&ntilde;ado con la aclamaci&oacute;n p&uacute;blica&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Otra motivaci&oacute;n m&aacute;s prosaica es que, en realidad, quer&iacute;a que esas novelas que estaba publicando se vendieran y cre&iacute;a que el retrato de Jane Austen que estaba trazando encajaba mejor con lo esperado en la &eacute;poca y har&iacute;a que sus historias fueran aceptadas y que su hermana no tuviera que pasar por las cr&iacute;ticas y caricaturas de inestables o radicales con las que se etiquetaba a otras autoras de la &eacute;poca. Una de las m&aacute;s populares entonces, Maria Edgeworth, hab&iacute;a tenido que reescribir parte de una novela por sugerir un matrimonio interracial y se enfrent&oacute; a la censura.
    </p><h2 class="article-text">La censura</h2><p class="article-text">
        Las sutiles y no tan sutiles cr&iacute;ticas a la situaci&oacute;n de inferioridad por decreto de las mujeres en las novelas de Austen ya supon&iacute;an un peligro para la familia y el legado de la escritora. Sus retratos de los pastores, los militares y los arist&oacute;cratas, representantes de los pilares de la sociedad entonces, sol&iacute;an oscilar entre lo rid&iacute;culo y lo mezquino, en algunos casos rayando en lo corrupto. Sus novelas tampoco escond&iacute;an la pobreza, la desigualdad y la arbitrariedad del sistema. 
    </p><p class="article-text">
        El riesgo entonces no era solo una mala acogida del p&uacute;blico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La familia Austen viv&iacute;a en un pa&iacute;s en que las cr&iacute;ticas al<em> statu quo</em> eran vistas como desleales y peligrosas&rdquo;, escribe Kelly, que recuerda que las guerras de Inglaterra con Francia y Estados Unidos no animaban a las cr&iacute;ticas internas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El libelo era castigado con dureza y hab&iacute;a un retroceso en las libertades. Mientras en el naciente Estados Unidos se consagraba la libertad de expresi&oacute;n en la Primera Enmienda de la Constituci&oacute;n, los tribunales ingleses persegu&iacute;an a escritores cuyas ideas pod&iacute;an considerarse revolucionarias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y fue a peor. La &eacute;poca de la Regencia, que vivi&oacute; Jane Austen, fue m&aacute;s abierta y liberal que la que vivieron sus descendientes, con la llegada de la era victoriana, m&aacute;s conservadora en la moral y m&aacute;s estricta en la censura.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, el sobrino de la escritora, James-Edward Austen, se dedic&oacute; a recoger material familiar y public&oacute; en 1869 una biograf&iacute;a de su t&iacute;a, a la que en realidad solo hab&iacute;a conocido cuando &eacute;l era un adolescente y de la que reconoce sab&iacute;a poco. Tambi&eacute;n la describi&oacute; como una mujer &ldquo;dulce&rdquo; y no interesada en pol&iacute;tica ni nada de lo que suced&iacute;a alrededor. Esto nuevamente contrasta con su obra: entre los primeros escritos de Austen est&aacute; <em>History of England, </em>un compendio de comentarios pol&iacute;ticos y cr&iacute;ticas religiosas, en el que se declara m&aacute;s cercana a la Iglesia Cat&oacute;lica que a la Iglesia de Inglaterra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las historias de sus amores y compromisos tampoco aguantan el escrutinio documental m&aacute;s all&aacute; de lo que dice el sobrino que le cont&oacute; su otra t&iacute;a, Cassandra, que destruy&oacute; muchas de las cartas con su hermana despu&eacute;s de su muerte, algo habitual para la &eacute;poca, en busca de protecci&oacute;n y privacidad.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Novelas revolucionarias</h2><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s cercano a las creencias de la escritora son los pensamientos que transmite a trav&eacute;s de los personajes en sus novelas, aunque lo haga de manera cuidadosa e impl&iacute;cita. &ldquo;Cuando escrib&iacute;a, anticipaba que los lectores entender&iacute;an y leer&iacute;an entre l&iacute;neas para sacar el significado, igual que hac&iacute;an en los Estados comunistas los lectores, que ten&iacute;an que aprender a leer lo que los escritores ten&iacute;an que aprender a escribir&rdquo;, dice Kelly, que recuerda que Austen escribi&oacute; en un r&eacute;gimen totalitario y que sus novelas tardaron en salir a la luz por lo que no fueron le&iacute;das por la audiencia en el momento que ella ten&iacute;a en mente. En cualquier caso, sus escritos muestran una persona interesada por el mundo y por retratarlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sus novelas no son &ldquo;una procesi&oacute;n indiferenciada de historias ingeniosas, ir&oacute;nicas sobre amor&iacute;os y salones de dibujo, sino libros donde la autora reflexiona sobre el mundo como realmente es &ndash;complicado, ca&oacute;tico, lleno de errores e injusticia&rdquo;: &ldquo;Un mundo en el que los padres y los guardianes pueden ser est&uacute;pidos y ego&iacute;stas; en el que la Iglesia ignora las necesidades de los devotos; en el que los terratenientes y jueces est&aacute;n tan deseosos de enriquecerse como para empujar a los pobres al crimen&rdquo;, escribe Kelly. &ldquo;En verdad, las novelas de Jane son tan revolucionarias en su esencia como cualquier cosa que escribiera Wollstonecraft o Thomas Paine&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hasta el t&iacute;tulo de la novela <em>Orgullo y prejuicio</em> esconde un gui&ntilde;o revolucionario que se perdi&oacute; en el tiempo, en parte por el retraso en su publicaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Prejuicio&rdquo; a finales del siglo XVIII adquiri&oacute; connotaciones sobre el orden establecido en Inglaterra frente al caos de la Revoluci&oacute;n Francesa. Y lo que desaf&iacute;a Elizabeth Bennet en la trama son algunos de esos prejuicios antiguos y establecidos que los ingleses supuestamente ten&iacute;an que idealizar: los arist&oacute;cratas pueden ser malencarados, despiadados y no merecedores de su estatus &ndash;como Lady Catherine&ndash;, los pastores pueden ser torpes, descuidados con sus feligreses y aprovechados de moralidad cambiante &ndash;como Collins&ndash;, los soldados causan desorden y acosan a las adolescentes, y la autoridad sea de los progenitores &ndash;Elizabeth es inusualmente cr&iacute;tica con su padre y su madre&ndash; o los ricos merece ser cuestionada igual que la desigualdad social. Quien acepta el cambio del orden establecido es Darcy, siguiendo a Elizabeth, no al rev&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En las memorias p&oacute;stumas, sus familiares subrayaron que Austen respetaba los preceptos de la &ldquo;Iglesia establecida&rdquo;. Los retratos de las figuras religiosas y la rebeld&iacute;a al sometimiento femenino y de clase contradicen esa idea. &ldquo;No hay ninguna reverencia&rdquo;, escribe Helena Kelly, que destaca en especial el desaf&iacute;o, mantenido durante toda la trama hasta el enfrentamiento final, ante Lady Catherine.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Elizabeth Bennet, joven, soltera, inferior en posici&oacute;n e ingresos, rebate con ingenio a la mujer rica, mayor, conectada con el primer ministro y patrona de la parroquia, desde el primer interrogatorio desde&ntilde;oso de Lady Catherine, como escribe Kelly: &ldquo;Lo que Jane est&aacute; ofreciendo aqu&iacute; es un cocktail potente, aterrador para algunos, una pizca de resentimiento personal y de clase, y una dosis de juicio l&uacute;cido&hellip; Aqu&iacute; hay un momento revolucionario&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Ramírez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/jane-austen-revolucionaria-familia-esconder_1_12848140.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Dec 2025 09:14:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Jane Austen, la revolucionaria que su familia intentó esconder]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Jane Austen,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Jane Austen cumple 250 años, la escritora que sigue cautivando a lectores de todas las edades en la época de los algoritmos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/jane-austen-cumple-250-anos-escritora-sigue-cautivando-lectores-edades-epoca-algoritmos_1_12827037.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/72bdaf8f-1a71-4465-97b4-9879ef80ebfa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Jane Austen cumple 250 años, la escritora que sigue cautivando a lectores de todas las edades en la época de los algoritmos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los jóvenes lectores de redes sociales como YouTube, Instagram o TikTok continúan celebrando los libros de la célebre autora británica a pesar del paso del tiempo </p></div><p class="article-text">
        Si uno se da una vuelta por las comunidades de lectores j&oacute;venes de redes sociales como YouTube, Instagram o TikTok, entre los montones de libros de narrativa juvenil ver&aacute; el nombre de una vieja conocida: la mism&iacute;sima <strong>Jane Austen</strong> (Steventon, 1775-Winchester, 1817), de quien este<strong> 16 de diciembre se conmemoran los 250 a&ntilde;os de su nacimiento</strong>. En realidad, los homenajes no le hacen falta &mdash;aunque este a&ntilde;o no han faltado reediciones de lujo, adem&aacute;s de nuevos libros inspirados en ella&mdash;, porque su obra no deja de reeditarse y el fen&oacute;meno austenita no necesita alicientes para mantenerse activo.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s importante, en cualquier caso, es que se la sigue leyendo. S&iacute;, entre el fen&oacute;meno Sally Rooney, el reciente Premio Planeta, la &uacute;ltima aventura del capit&aacute;n Alatriste y los <em>romantasy</em> de cantos tintados, lectores de todas las edades e intereses reservan un hueco especial a la embajadora m&aacute;s internacional de las letras brit&aacute;nicas. En realidad, el &eacute;xito de Jane Austen, su pervivencia y hasta su cualidad universal van m&aacute;s all&aacute; de su legado:<strong> tiene toda una filosof&iacute;a alrededor, existe una legi&oacute;n de adeptos fascinados por ella, por su universo literario en toda su extensi&oacute;n.L</strong>la &eacute;poca, las costumbres, la moda, los ritos de cortejo, las localizaciones, el t&eacute; con pastas y, por qu&eacute; no, las relaciones con final feliz.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de Lev N. Tolst&oacute;i, ella no cre&iacute;a en la uniformidad de la dicha. &ldquo;Deseo tanto como todo el mundo ser terriblemente feliz, pero como todo el mundo debo serlo a mi manera&rdquo;, escribe en <em>Sentido y sensibilidad</em> (1811) &mdash;tambi&eacute;n editada en castellano como <em>Juicio y sentimiento</em>&mdash;, su primera novela publicada bajo el seud&oacute;nimo <em>A Lady</em>. Se cree que comenz&oacute; a trabajar en ella hacia 1795, aunque tard&oacute; a&ntilde;os en conseguir publicarla. Durante esa etapa de formaci&oacute;n, escribi&oacute; tambi&eacute;n <em>Juvenilia</em> (1787-1793), una serie de piezas breves para entretener a la familia; <em>Lady Susan</em> (1794), una novela breve de tipo epistolar; la inconclusa <em>Los Watson</em> (1804) y la g&oacute;tica <em>La abad&iacute;a de Northanger</em> (1798), que vieron la luz de forma p&oacute;stuma.
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                Chawton Cottage, la casa museo de Jane Austen, donde escribió sus obras más famosas.                            </span>
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        <em>Sentido y sensibilidad</em> narra la historia de dos hermanas, Elinor y Marianne Dashwood, que encarnan dos polos opuestos: frente al raciocinio, la tenacidad y la prudencia de la mayor, la espontaneidad, la pasi&oacute;n y la frescura de la peque&ntilde;a. De la propia Austen, por lo poco que se sabe de ella, cabe sospechar que se parec&iacute;a m&aacute;s a la primera &mdash;por fuerza se debe tener una inteligencia bien encauzada en unos h&aacute;bitos disciplinados para llegar a ser una escritora de su calibre&mdash;, aunque, en su interior al menos, conservaba el esp&iacute;ritu alegre e ingobernable de la segunda.
    </p><p class="article-text">
        El esp&iacute;ritu de las muchachas que sue&ntilde;an con encontrar el amor, podr&iacute;a decirse, algo que no todas sus protagonistas tienen como prioridad; o no a cualquier precio, al menos. El matrimonio estaba en el horizonte, pero la autora lo plantea con enfoque antirrom&aacute;ntico, con un perspicaz an&aacute;lisis de caracteres, mucha iron&iacute;a y un fino retrato de las costumbres de la &eacute;poca georgiana. En cuanto a ella, se especula que tuvo un amor que no fructific&oacute;. Llev&oacute; una existencia de mujer soltera, muy unida a su hermana Cassandra y a su sobrina Fanny. La fortuna no le sonri&oacute; en vida: tard&oacute; a&ntilde;os en publicar, sus t&iacute;tulos emblem&aacute;ticos fueron rechazados de entrada; escrib&iacute;a en la mesa de la casa familiar, interrumpi&eacute;ndose con cada visita; y muri&oacute; joven, a los 41 a&ntilde;os, cuando su carrera comenzaba a despuntar.
    </p><p class="article-text">
        Por fortuna, los sinsabores no amargaron su escritura, que irradia el humor de un genio vivo, ni truncaron el destino de sus protagonistas, que siempre las conduc&iacute;a al altar. S&iacute;, sus novelas terminan en boda, pero, a diferencia de la (mala) literatura rom&aacute;ntica, sus muchachas no dependen de la correspondencia de un hombre para sentirse seguras de s&iacute; mismas; basta fijarse en cualidades como el ingenio y la jovialidad de Elizabeth Bennet (<em>Orgullo y prejuicio</em>, 1813), la sensatez y la voluntad de Fanny Price (<em>Mansfield Park</em>, 1814) o la independencia y el car&aacute;cter de Emma Woodhouse (<em>Emma</em>, 1815) para darse cuenta de que en todas prima un valor, la inteligencia, que tambi&eacute;n se manifiesta de maneras muy diversas, pero que siempre ayuda a discernir con claridad.
    </p><p class="article-text">
        Ese intelecto se nutre de la observaci&oacute;n del entorno y de las lecturas, porque antes que escritora fue lectora: Frances Burney, Ann Radcliffe, Maria Edgeworth, Jonathan Swift, Daniel Defoe, Laurence Sterne, Henry Fielding. Se podr&iacute;a decir que de cada uno tom&oacute; aquello que m&aacute;s resonaba con su propia mirada hacia el mundo, combin&oacute; esos rasgos y el resultado fueron sus novelas, que no tienen parang&oacute;n, por mucho que desde entonces no hayan parado de imitarla. Ese es otro atributo de los cl&aacute;sicos, que crean escuela.
    </p><h2 class="article-text">Leer a Jane Austen en el siglo XXI</h2><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; se sigue leyendo a Jane Austen? O, mejor, &iquest;por qu&eacute; se la lee (mucho) m&aacute;s que a otros escritores cl&aacute;sicos? &iquest;Y por qu&eacute; las nuevas generaciones, esos j&oacute;venes de los que tanto se dice que son incapaces de concentrarse, que no se interesan por la historia o que viven inmersos en la cultura digital, todav&iacute;a vibran con las cuitas de Elizabeth Bennet y el se&ntilde;or Darcy? Hay una primera respuesta f&aacute;cil: la obra de Austen es extraordinaria, no resulta ardua de leer ni ha envejecido mal; motivos m&aacute;s que suficientes para interesarse por ella. Ahora bien, lo mismo puede decirse de otros escritores que, sin embargo, est&aacute;n m&aacute;s olvidados o no atraen tanto la atenci&oacute;n. &iquest;Por qu&eacute; ella s&iacute; y los dem&aacute;s no?
    </p><p class="article-text">
        La b&uacute;squeda del amor es, ha sido siempre, un motor para el ser humano, que adem&aacute;s se acent&uacute;a durante la adolescencia. Las novelas juveniles m&aacute;s vendidas tienen, desde hace a&ntilde;os, un importante contenido sentimental, sea en forma de comedia rom&aacute;ntica, de <em>dark romance</em> o de narrativa er&oacute;tica. Y, aunque toda obra literaria habla de amor, del amor en sus m&uacute;ltiples formas, pocos lo ponen en el centro con la preeminencia de Jane Austen, y a&uacute;n menos son los que se atreven a culminar con un <em>happy ending</em>. Austen es territorio seguro y, a la vez, inabarcable, porque en cada relectura se advierten matices distintos.
    </p><p class="article-text">
        Muchos lectores j&oacute;venes han encontrado, adem&aacute;s, una afinidad entre su forma de vivir la experiencia rom&aacute;ntica y la representaci&oacute;n del tema en sus novelas: un tipo de relaci&oacute;n <a href="https://elpais.com/estilo-de-vida/2024-01-25/la-generacion-z-esta-harta-de-tanto-sexo-en-todas-partes.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">menos basada en el sexo</a>, en la que importa la amistad, conocerse bien antes de intimar. En las comunidades de lectores abunda el concepto <em>slow-burn</em>, para describir relaciones que se cuecen a fuego lento. Habr&aacute; quien diga que esto ha existido siempre; s&iacute;, pero no se puede negar que, de los a&ntilde;os sesenta en adelante, se produjo una sexualizaci&oacute;n de la cultura popular que ha impactado en todas las &aacute;reas, de la producci&oacute;n audiovisual a la publicidad, con especial hincapi&eacute; en el cuerpo femenino como objeto de deseo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es posible que exista cierta nostalgia, no tanto por el siglo XIX en concreto como por una naturaleza diferente de las relaciones: cara a cara, tomándose el tiempo para conocerse.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los cuerpos de las protagonistas de Jane Austen est&aacute;n cubiertos con largos vestidos, no han sufrido las inclemencias de la cirug&iacute;a est&eacute;tica ni se camuflan bajo filtros de imagen. Quieren gustar, y unas son m&aacute;s coquetas que otras; pero la obsesi&oacute;n por el f&iacute;sico que se ha asentado en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas en Occidente era entonces inexistente. Ojo, que esto no las convert&iacute;a en monjas de clausura: tanto entre ellos como entre ellas los hay que se dejan llevar y cometan alg&uacute;n desliz (que se lo digan a Marianne Dashwood y a la menor de los Bennet); pero, en general, prevalec&iacute;an las reglas del cortejo.
    </p><p class="article-text">
        Es posible que exista cierta nostalgia, no tanto por el siglo XIX en concreto &mdash;ninguna lectora quiere morir en el parto ni dejarse la vista leyendo hasta la noche a la luz de las velas, por rom&aacute;ntica que pueda resultar esta imagen en la imaginaci&oacute;n&mdash; como por una naturaleza diferente de las relaciones: cara a cara, tom&aacute;ndose el tiempo para conocerse, disfrutando de bailes en pareja que no impliquen hacinarse en un local con la m&uacute;sica a pleno volumen, con m&aacute;s conversaci&oacute;n que rozamientos, intercambiando cartas escritas de su pu&ntilde;o y letra en lugar de wasaps llenos de emoticonos, con educaci&oacute;n y respeto, al menos en las formas; <a href="https://www.eldiario.es/vertele/noticias/isla-tentaciones-9-llego-telecinco-primera-infidelidad-horas-peor-respuesta-novio_1_12738448.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nadie se imagina al se&ntilde;or Darcy decir de una se&ntilde;orita casamentera que su mejor atributo es que &ldquo;est&aacute; buena&rdquo;</a>.
    </p><h2 class="article-text">Los tent&aacute;culos infinitos del universo austenita</h2><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay una fascinaci&oacute;n por la est&eacute;tica, embellecida por las populares adaptaciones al cine y por otras producciones con ambientaci&oacute;n de &eacute;poca y esp&iacute;ritu <em>british</em>, como <em>Los Bridgerton</em>, la serie basada en las novelas de Julia Quinn. En Bath, donde la autora situ&oacute; varias de sus obras, se celebra cada a&ntilde;o <a href="https://janeausten.co.uk/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el mayor festival en torno a su figura</a>: diez d&iacute;as en los que los visitantes pueden vestirse seg&uacute;n la moda georgiana, visitar los parajes que la inspiraron, tomarse un t&eacute; en una cafeter&iacute;a estilo Regencia, asistir a un baile o disfrutar de representaciones teatrales; algo as&iacute; como una <em>escape room</em> adelantada a su tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; asimismo <a href="https://janeaustens.house/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la casa museo en Chawton, Hampshire</a>, la &uacute;ltima morada de Jane Austen,&nbsp;donde escribi&oacute; seis novelas, que puede visitarse durante todo el a&ntilde;o y ofrece una agenda llena de actividades. Todo se mercantiliza, s&iacute;; basta una simple b&uacute;squeda <em>online</em> para ver el arsenal de tazas, camisetas, velas, marcap&aacute;ginas, ilustraciones, joyas, bolsas, material de escritorio y todo tipo de <em>merchandising</em> inspirado en ella y su obra, incluidos muchos art&iacute;culos artesanales &uacute;nicos, una idea de regalo fant&aacute;stica para sus lectores entusiastas.
    </p><p class="article-text">
        Y, por supuesto, Jane Austen sigue viva como inspiraci&oacute;n. M&aacute;s all&aacute; de las adaptaciones audiovisuales, no dejan de publicarse nuevos <em>retellings</em> y otros libros inspirados en ella y su universo, desde comedias rom&aacute;nticas que trasladan sus t&oacute;picos a la actualidad a los ensayos m&aacute;s variados, pasando por una <a href="https://www.umbrieleditores.com/orgullo-y-prejuicio-y-zombis" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">versi&oacute;n grosera con zombis</a>, adaptaciones para ni&ntilde;os, biograf&iacute;as y novelas gr&aacute;ficas. Con motivo del 250.&ordm; aniversario, muchos sellos se han esmerado para rendirle homenaje con nuevos libros. Es <em>marketing</em>, s&iacute;; pero tambi&eacute;n es cultura, es celebrar a una gran autora, es acercarla a todos los p&uacute;blicos, es leer, leer y volver a leer; un <em>guilty pleasure</em>, al fin y al cabo, con pocas contraindicaciones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/jane-austen-cumple-250-anos-escritora-sigue-cautivando-lectores-edades-epoca-algoritmos_1_12827037.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Dec 2025 03:02:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Jane Austen cumple 250 años, la escritora que sigue cautivando a lectores de todas las edades en la época de los algoritmos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Jane Austen]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las cuentas claras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cuentas-claras_129_12525593.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/81d6012d-3cd1-441e-a549-2cc9e6497aa3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las cuentas claras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si la ficción del amor quiere ser de esta época, la época de la no ficción, tiene que hablar de clase, redes y capital cultural. Si el amor no dialoga con sus condiciones materiales, suena a fábula dicha en voz baja.</p></div><p class="article-text">
        <em>Amores materialistas</em>, la nueva comedia rom&aacute;ntica de <strong>Celine Song</strong> protagonizada por <strong>Dakota Johnson</strong>, <strong>Chris Evans</strong> y <strong>Pedro Pascal</strong>, est&aacute; situada en alg&uacute;n sentido en la misma Nueva York de <em>Sex and the City</em>, ese mismo mundo de brillo y belleza en el que cada soltero codiciado quiere intentar entender exactamente <em>cu&aacute;n</em> codiciado es (la pel&iacute;cula repite varias veces en sus di&aacute;logos el leitmotiv de la relaci&oacute;n entre el amor y el valor: ser amado es ser valorado, sentirse valioso es sentirse amado, saber tu valor es saber qu&eacute; esperar en el amor), pero es una pel&iacute;cula para esta &eacute;poca, la &eacute;poca de la no ficci&oacute;n. Los editores que trabajaban ya en los 80 no pueden creer hoy que la no ficci&oacute;n le haga tanta competencia a la ficci&oacute;n en la literatura para adultos; la gente, m&aacute;s que comentar telenovelas, comenta informaci&oacute;n (sobre alimentaci&oacute;n, sobre bacterias, sobre accidentes a&eacute;reos, sobre lo que sea); hasta los ni&ntilde;os, que hist&oacute;ricamente solo consum&iacute;an relatos ficcionales, hoy quieren ver videos de influencers o de otros ni&ntilde;os abriendo regalos. Creo que es fundamentalmente esta diferencia la que hace que eso que est&aacute; impl&iacute;cito en<em> Sex and the City</em> est&eacute; dicho ya en el t&iacute;tulo de <em>Amores materialistas</em>. La forma contempor&aacute;nea de hablar del amor es, justamente, la de hablar de sus condiciones materiales m&aacute;s que de las fantas&iacute;as en torno de ellos; toda ficci&oacute;n sobre el amor que se pretenda actual debe tener alguna reflexi&oacute;n sobre estas condiciones. No s&eacute; si estoy a favor, de hecho, quiz&aacute;s estoy en contra, pero es lo que es; estoy describiendo, m&aacute;s que haciendo un juicio de valor.
    </p><p class="article-text">
        De las dificultades para el encuentro de las que se habla hoy en d&iacute;a suelo subestimar la cuesti&oacute;n del dinero, que es el tema central de <em>Amores materialistas</em>. Supongo que es un sesgo de contexto: a mi alrededor (no s&eacute; si algo argentino, algo latinoamericano, algo porte&ntilde;o; algo de sociedad segregada, evidentemente) la gente con plata suele salir con otra gente con plata, y la gente menos pudiente tiende a salir con gente de ese mismo nivel de ingreso. De modo que el dinero, si bien es un tema enorme (en la Argentina siempre lo es), no funciona como problema como parece funcionar en<em> Amores materialistas</em>; no veo a ninguna de mis amigas demasiado esperanzadas de ascender socialmente a trav&eacute;s del matrimonio, aunque evidentemente esta esperanza es bastante real en Nueva York. Pero incluso si no lo fuera, creo que <em>Amores materialistas</em> tiene un punto que va m&aacute;s all&aacute; de esa posibilidad de salvarse cas&aacute;ndose con un rico. Lo m&aacute;s notable del personaje de Lucy (Dakota Johnson), la casamentera transida entre el millonario Harry (Pedro Pascal) y el mozo-actor John, es lo profundamente fr&iacute;a que es: pensar a las parejas en t&eacute;rminos de listas de compatibilidades econ&oacute;micas, sociales y culturales le ha arruinado la vida, la mente y el coraz&oacute;n. Es tan fr&iacute;a que es casi imposible empatizar e identificarse con ella como solemos hacer con las hero&iacute;nas de las comedias rom&aacute;nticas, pero en el fondo es esa frialdad lo que quiere contar la pel&iacute;cula. 
    </p><p class="article-text">
        No es posible, nos dice Celine Song, pasarse la vida calculando el valor de las personas y luego parpadear y darse al amor sin hacer cuentas. Estamos equivocados si pensamos que podemos compartimentar el alma de esa manera y tenerlo todo, la matem&aacute;tica y el calor. Creo que es eso lo que m&aacute;s me sedujo de la pel&iacute;cula: en las novelas de <strong>Jane Austen</strong> la hero&iacute;na logra siempre enamorarse del rico y de alguna manera hacer una s&iacute;ntesis de las dos partes de la vida, lo que quer&eacute;s y lo que te conviene. Doscientos a&ntilde;os despu&eacute;s, Song sabe que es muy dif&iacute;cil, no porque el mundo no te pueda dar esos lujos: es porque es la propia subjetividad la que no sale indemne de esa inundaci&oacute;n permanente de c&aacute;lculos de costo-beneficio. 
    </p><p class="article-text">
        <em>TT/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cuentas-claras_129_12525593.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 Aug 2025 03:02:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Sex and the city,Amores materialistas,Jane Austen]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Escritores de prólogos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/escritores-prologos_129_11747608.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6995193d-d0df-40d3-a0a4-c20cd49e00c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_1104257.jpg" width="329" height="185" alt="Escritores de prólogos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El humor cumple un rol extraño en una contemporaneida que a veces parece la más solemne de las épocas y otras exactamente lo contrario. ¿Será una forma de protegernos o una sensibilidad que perdimos de tanto mirar tragedias todo el día en Internet? A propósito de una lectura, inconclusa, de Samuel Richardson.</p></div><p class="article-text">
        Escribo pr&oacute;logos y contratapas bastante seguido y, sin embargo, casi nunca reparo en el hecho de que esos textos suelen ser el primer acercamiento de un lector a la cr&iacute;tica literaria. A los escritores siempre les preguntan c&oacute;mo llegan a la literatura; pero rara vez c&oacute;mo se llega a la cr&iacute;tica, y la cr&iacute;tica (adem&aacute;s de que tambi&eacute;n es literatura) les ense&ntilde;&oacute; a leer, escribir y pensar a pr&aacute;cticamente todos los autores que me interesan. Algunos habr&aacute;n llegado en la universidad, otros en el colegio o en la biblioteca de sus padres. Yo fui a un buen secundario, pero por alguna raz&oacute;n que desconozco en el colegio casi nunca te dan cr&iacute;tica para leer (ni siquiera cuando te dan libros bastante complejos, el tipo de libros que es m&aacute;s f&aacute;cil leer con bibliograf&iacute;a secundaria que sin), de modo que esos textos aparecieron en mi vida gracias a los pr&oacute;logos de las ediciones caras. Los pr&oacute;logos de C&aacute;tedra, de Alianza y de Losada, de algunos otros sellos que recuerdo menos. 
    </p><p class="article-text">
        Pienso tambi&eacute;n en las entrevistas a Borges, en sus pr&oacute;logos y en sus libros de ensayos que cada tanto aparec&iacute;an, casi por error, en la biblioteca de mi abuelo. Recuerdo cuando empec&eacute; a darme cuenta de que todos esos textos formaban parte de una conversaci&oacute;n en com&uacute;n, hac&iacute;an referencias a autores que se supon&iacute;a que una deb&iacute;a conocer. Con el tiempo fui entendiendo, tambi&eacute;n, que a esas bibliotecas de los cr&iacute;ticos no las hab&iacute;a le&iacute;do casi nadie. La mayor&iacute;a de los lectores de Borges no hab&iacute;an le&iacute;do a Hawthorne, aunque &eacute;l lo nombraba muy seguido como si todos los conoci&eacute;ramos. Los pr&oacute;logos de <em>Madame Bovary</em> (antes de saber que exist&iacute;an los libros de cr&iacute;tica yo me compraba varias ediciones del mismo libro para tener muchos pr&oacute;logos) sol&iacute;an mencionar a Lord Byron y a Chateaubriand, pero la gente culta que yo conoc&iacute;a no los ten&iacute;a demasiado le&iacute;dos a ellos. Dos conceptos fueron imprimi&eacute;ndose en mi mente a partir de estos descubrimientos: los escritores que solo le&iacute;an otros escritores, por una parte, y la pregunta por los escritores que lograban ser le&iacute;dos en &eacute;pocas muy distintas a las suyas (Shakespeare, Cervantes, Tolstoi o Emily Bront&euml;) y los que por alguna raz&oacute;n o por otra, incluso habiendo pertenecido al canon, quedaban en el camino. 
    </p><p class="article-text">
        Hace unas semanas me puse a leer a uno de esos escritores que viven en los pr&oacute;logos: <strong>Samuel Richardson</strong>, estrella de todos los pr&oacute;logos a libros de Jane Austen que le&iacute; en mi vida, autor de unos cuantos cl&aacute;sicos que jam&aacute;s llegu&eacute; siquiera a tener en mis manos. Me cruc&eacute; con un texto en el que <strong>Harold Bloom</strong>, uno de mis cr&iacute;ticos favoritos, dec&iacute;a que <em>Clarissa</em> de Richardson era la mejor novela escrita en ingl&eacute;s, y pens&eacute; que, aunque seguramente me costara mucho, val&iacute;a la pena darle una oportunidad. Me cost&oacute; m&aacute;s que mucho leer una quinta parte de la novela (200 p&aacute;ginas; tiene como mil), y no s&eacute; si vali&oacute; particularmente la pena, pero me sirvi&oacute; para pensar en qu&eacute; clase de obras s&iacute; tienen sentido en esta &eacute;poca, y por qu&eacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Llegu&eacute; a entender, en lo poco que le&iacute;, lo que le ven de parecido a <strong>Jane Austen</strong>, y tambi&eacute;n las tres o cuatro diferencias centrales que hacen que a Richardson ya no lo lea casi nadie, y que cada diez o quince a&ntilde;os tengamos que vivir para otra pascua de resurrecci&oacute;n de <em>Orgullo y prejuicio</em>. La longitud, por supuesto, primero y principal pero, sobre todo, una cuesti&oacute;n de tono. Clarissa Harlowe, la protagonista de <em>Clarissa</em>, termina no mal sino p&eacute;simo: enga&ntilde;ada, secuestrada, drogada, violada y luego muerta. Recuerda un poco a algunas chicas deshonradas en la periferia de las novelas de Austen: sobrinas, primas o conocidas de los personajes principales que dan el mal paso y terminan embarazadas de hijos bastardos en alg&uacute;n pueblo lejano, sobreviviendo gracias a la misericordia de alg&uacute;n t&iacute;o. En las novelas de Austen, igual que en las de Richardson, esas son pobres chicas, que por mala suerte o mal juicio o una combinaci&oacute;n de ambos (las violadas en las novelas inglesas casi siempre pecan de esto &uacute;ltimo) terminaron fuera de la buena sociedad a diferencia de las hero&iacute;nas, que encuentran el equilibrio entre el deseo y la virtud.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Austen se ríe de su propio tiempo de una manera en que a Richardson jamás se le ocurriría hacerlo. Es curioso, porque es bastante probable que Austen haya sufrido mucho más las limitaciones de su contexto que Richardson y, sin embargo, es ella la que logra establecer la distancia crítica necesaria para burlarse un poco de todo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Se casan v&iacute;rgenes con un tipo que les gusta y que tiene una buena posici&oacute;n, y entonces resuelven el dilema: no tienen que elegir entre ser felices y ser normales. Seguimos leyendo a Austen entonces, en parte, porque aunque hable de otro mundo y de otra &eacute;poca los finales de sus novelas son una buena met&aacute;fora de los finales que nos gustar&iacute;a que nos toquen: integradas a las demandas sociales, pero sin sacrificar nada de lo que pensamos que nos hace &uacute;nicas (o casi nada, porque hasta Bloom, que de progre no ten&iacute;a un pelo, escribe siempre que habla de Austen que a todos nos resulta un poquito triste ver a las m&aacute;s picantes de las hero&iacute;nas austenianas convertidas en esposas bien comportadas).
    </p><p class="article-text">
        Pero hay algo incluso m&aacute;s importante, creo, una fuerza que cumple un rol extra&ntilde;o en nuestro lenguaje cultural, y que est&aacute; presente en Austen y no en Richardson: la liviandad, el humor y la iron&iacute;a respecto de la propia &eacute;poca. Austen se r&iacute;e de su propio tiempo de una manera en que a Richardson jam&aacute;s se le ocurrir&iacute;a hacerlo. Es curioso, porque es bastante probable que Austen haya sufrido mucho m&aacute;s las limitaciones de su contexto que Richardson y, sin embargo, es ella la que logra establecer la distancia cr&iacute;tica necesaria para burlarse un poco de todo. 
    </p><p class="article-text">
        Digo que el humor cumple un rol extra&ntilde;o en nuestra contemporaneidad porque a veces parece que vivi&eacute;ramos en la m&aacute;s solemne de las &eacute;pocas, un mundo donde todos se toman todo demasiado en serio, y otras veces parece exactamente lo contrario. Cuando voy al teatro, por ejemplo, y siento que es imposible construir un c&oacute;digo que no se trate de re&iacute;rse, que ya nadie va a sentarse a ver una tragedia o un melodrama. 
    </p><p class="article-text">
        Antes de abandonar por completo a <em>Clarissa</em> me lament&eacute; un poco por no tener en mi la sensibilidad para disfrutar de la muerte de una santa. M&aacute;s all&aacute; de la cuesti&oacute;n de la violaci&oacute;n y de que parezca que la novela la castiga a ella por ser violada, realmente eso no me afecta tanto. No es un problema de ideas, puedo leer ideas de toda clase. El problema es el modo en que esas ideas se sostienen. Algo en mi educaci&oacute;n sentimental se niega a tomarse las cosas tan en serio, incluso cuando se trata de cosas serias como la vida y la muerte. Quiz&aacute;s es un asunto m&iacute;o, pero creo que es algo que va m&aacute;s all&aacute;, un mal del que participamos todos o muchos: una forma de protegernos, tal vez, de no mirar a la experiencia a los ojos como a la luna en un eclipse. O una sensibilidad que perdimos de tanto mirar tragedias todo el d&iacute;a en Internet, un m&uacute;sculo que sencillamente ya no logramos activar, una atenci&oacute;n que aprendi&oacute; a desviarse autom&aacute;ticamente de lo insoportable para soportar y seguir mirando.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>TT/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/escritores-prologos_129_11747608.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Oct 2024 03:07:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Escritores de prólogos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Samuel Richardson,Jane Austen,Harold Bloom]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La puerta que se abre al extraño y al amigo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/puerta-abre-extrano-amigo_129_10559559.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/72bdaf8f-1a71-4465-97b4-9879ef80ebfa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La puerta que se abre al extraño y al amigo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">
La socialidad de los bares y su indeterminación. La espontaneidad de la de las casas y su intimidad. Dos magias distintas.</p></div><p class="article-text">
        Empec&eacute; la semana viendo un <a href="https://www.instagram.com/p/CxptJ1OsfrV/?igshid=NzZhOTFlYzFmZQ==" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">meme</a> que mostraba la mejor pieza de cr&iacute;tica literaria existente: la cr&iacute;tica en cuesti&oacute;n era una rese&ntilde;a de goodreads que le pon&iacute;a una sola estrella a <em>Orgullo y prejuicio </em>de <strong>Jane Austen</strong> y escrib&iacute;a, como comentario, &ldquo;solo un mont&oacute;n de gente yendo a la casa del resto&rdquo;. Como todos los buenos chistes: es gracioso porque es cierto.
    </p><p class="article-text">
        Las novelas de Jane Austen son novelas de matrimonio, y antes de que existieran las citas (antes de que se considerara aceptable para una chica de familia pasar tiempo sola con un muchacho soltero) lo que hab&iacute;a para conocerse y enamorarse eran las visitas. Me parece impensable hoy a m&iacute;, que no le presento a alguien a mi familia hasta que es estrictamente obligatorio porque me estoy por ir a vivir con &eacute;l, ese nivel de proximidad entre la familia y el sexo. En alg&uacute;n sentido podr&iacute;a decirse que justamente, mantener al ritual del amor tan inserto en el hogar era una manera de ahuyentar al sexo; pero as&iacute; y todo la cercan&iacute;a es innegable. Estoy releyendo <em>Orgullo y prejuicio</em> para un taller y me angustio con el momento en que la madre de las Bennett hace que su hija Jane vaya a visitar a las chicas Bingley a caballo y no en carruaje porque va a llover, y si se larga va a tener quedarse a dormir y as&iacute; a flirtear con el hermano. Nada me parece m&aacute;s pesadillesco que tener a t&uacute; madre as&iacute; de metida en tu vida sexual, pero as&iacute; fueron las cosas por much&iacute;simo tiempo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me pongo a pensar en esto cuando me doy cuenta de que hoy tengo amigos cuya casa no conozco, y que no conocen mi casa, gente que puedo considerar bastante amiga realmente, a la que veo seguido e incluso puedo pedirle un favor cada tanto. M&aacute;s all&aacute; del cambio en la moral sexual que hizo posible el paso de las visitas a las citas, es m&aacute;s amplio el fen&oacute;meno que hace que la vida social en general, y no solo la sexual y afectiva, empiece a transcurrir en el espacio p&uacute;blico. Siento que ese proceso se sigue profundizando, y que se relaciona tanto con cambios en la relaci&oacute;n con la intimidad como con transformaciones del h&aacute;bitat (casas cada vez m&aacute;s chicas) y el consumo. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando era adolescente me iba de un boliche a otro y luego a otro y no solo por las ganas de bailar y vivir, sino para no volver a casa, al lugar donde me sentía vigilada, donde había que ir avisando los movimientos.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Dos recuerdos: el primero, ir a comer afuera con mi familia cuando era chica, una especie de aventura, tan excepcional como un casamiento. El segundo, la vez que me puse a llorar en un colectivo, volviendo con mi mam&aacute; del curso de ingreso al ILSE, porque se atrevi&oacute; a sugerirme que invitara a mis nuevas compa&ntilde;eras a nuestro departamento que quedaba en Once y no ten&iacute;a jard&iacute;n ni pileta. 
    </p><p class="article-text">
        Dos intuiciones: la primera, las filas llenas y las reservas estalladas de los restaurantes hablan m&aacute;s de una generaci&oacute;n que hizo cotidiano a lo especial, una generaci&oacute;n a la que ya casi no le queda nada que no sea f&aacute;cil (coger es f&aacute;cil, drogarse es f&aacute;cil, salir es f&aacute;cil: no es ni bueno ni malo, es as&iacute;) que de una econom&iacute;a pujante que todos sabemos que no tenemos. La segunda: para ir a comer a un restaurante hace falta plata, es cierto, pero hace falta mucha m&aacute;s plata para tener una casa linda que te den ganas de mostrar, sobre todo en las ciudades atestadas y en los sectores medios atrapados entre la hipocres&iacute;a y la competencia infructuosa. En mi humilde experiencia anecd&oacute;tica que no representa una data objetiva, la gente fina se junta much&iacute;simo m&aacute;s en casas, igual que la gente de las clases populares.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hoy que mi casa es parte del mundo de la espontaneidad me encanta estar ahí.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y m&aacute;s all&aacute; de las causas, me pregunto qu&eacute; clase de socialidad se hace consecuencia de este mundo de vivir en cajitas de f&oacute;sforos (en las que nadie quiere poner demasiado dinero porque encima, en general, no son propias) y juntarnos con nuestros amigos y parejas en bares y restaurantes. Por supuesto que me encanta comer afuera, y por supuesto que me encanta la salida de la esfera familiar que eso implica y la posibilidad de conocer gente nueva que una todav&iacute;a no admitir&iacute;a en su casa (otro factor, supongo, de las citas y encuentros sociales en lugares p&uacute;blicos: la paranoia de la &eacute;poca). Pienso, tambi&eacute;n, en que me encanta estar en mi casa porque vivo sola, o en otras palabras: porque elijo con qui&eacute;n vivo. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando era adolescente me iba de un boliche a otro y luego a otro y no solo por las ganas de bailar y vivir, sino para no volver a casa, al lugar donde me sent&iacute;a vigilada, donde hab&iacute;a que ir avisando los movimientos. Hoy que mi casa es parte del mundo de la espontaneidad me encanta estar ah&iacute;. Son dos magias distintas, supongo, la magia de los bares y su indeterminaci&oacute;n y la de las casas y su intimidad, dos clases de erotismo. Y eso, me encanta el bar, pero algo pasa en los afectos y en el calor cuando una puede compartir con gente en su casa, no solo con mis amigos, tambi&eacute;n con los extra&ntilde;os. Algo pasa cuando una tiene el privilegio habitacional de poder armar un encuentro que no se organiza en torno del consumo de nada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>TT&nbsp;</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/puerta-abre-extrano-amigo_129_10559559.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Oct 2023 03:01:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La puerta que se abre al extraño y al amigo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Jane Austen,Orgullo y prejuicio,Moral sexual,Espacio Público]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Unas vacaciones raras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/vacaciones-raras_129_9822111.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bdcd4460-dee5-41f5-ac2c-d93fd7e36bc3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Unas vacaciones raras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La navidad de una chica judía, la definición estricta de la amistad, la intimidad con familias extrañas que no son tan extrañas. Tamara Tenenbaum escribe desde su vacaciones con una certeza: La indiferencia del universo es el alivio más grande. </p></div><p class="article-text">
        Anoche charlaba con alguien sobre la definici&oacute;n de amigo, la definici&oacute;n estricta de lo que es un amigo. No es una cuesti&oacute;n de valor: yo amo a mis conocidos y a los amigos de mis amigos, esa sociedad secreta entre todos los que est&aacute;n dos o tres grados de separaci&oacute;n, esa sensaci&oacute;n de ir al teatro como hac&iacute;an en el siglo XIX, para ver la obra pero tambi&eacute;n a mirar y que te miren, a cruzarse con alguien con quien hablaste dos o tres veces pero que sabe perfectamente qui&eacute;n sos y comentar que si ya viste la de tal o vas al estreno de tal y que la obra no est&aacute; tan buena pero tal la descose o tal &ldquo;la defiende&rdquo; (una expresi&oacute;n que usan mucho los actores para referirse a actuar bien en una obra que no est&aacute; tan buena). Antes me parec&iacute;a que lo correcto era despreciar todas esas interacciones superficiales, pero desde que le&iacute; <em><strong>La mujer singular y la ciudad</strong></em><strong> </strong>de <strong>Vivian Gornick</strong> entend&iacute; que, para las mujeres solas en la ciudad, los conocidos del trabajo o del barrio o de la vida son una especie de familia ampliada, cumplen el rol que en otra &eacute;poca cumpl&iacute;an las primas lejanas que ahora no vemos ni conocemos. Entonces: no es una cuesti&oacute;n de valor, pero sigue siendo de cierta importancia distinguir a los amigos de verdad de a los amigos en sentido amplio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Yo propuse mi criterio, que es muy poco interesante y muy poco po&eacute;tico pero que me parece infalible: amigos son las personas a las que pod&eacute;s invitar a tomar un caf&eacute; sin ninguna explicaci&oacute;n. Supongo que porque le pareci&oacute; aburrido &mdash;y en estas conversaciones, lo saben <strong>Jane Austen</strong>, <strong>Oscar Wilde</strong> y todos los grandes escritores del esgrima verbal, es m&aacute;s importante decir algo entretenido que algo verdadero&mdash;, el conocido con el que conversaba dijo que para &eacute;l alguien es un amigo cuando conoc&eacute;s a sus padres. Pens&eacute; dos cosas en ese momento: que esa definici&oacute;n era muy de clase &mdash;la gente fina maneja con sus padres relaciones mucho m&aacute;s intensas y presenciales que la clase media en la adultez: se siguen yendo de viaje con ellos, siguen usando sus casas y sus autos&mdash; y, tambi&eacute;n, que era una definici&oacute;n nost&aacute;lgica, porque uno conoce a los padres de los amigos de la infancia. Dije solo esto segundo, y me lo concedieron; es una definici&oacute;n completamente sesgada en favor de los <em>amigos de toda la vida </em>y en contra de las <em>nuevas amistades</em>.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto para decir que yo termino conociendo a la familia de todo el mundo, porque como mi familia no tiene festejos oficiales ni de Navidad ni de A&ntilde;o Nuevo siempre me ubico en alg&uacute;n lugar cuanto m&aacute;s azaroso mejor. Escrib&iacute; sobre algo parecido a esto la Navidad pasada, estoy casi segura, pero es que me obsesiona. Pienso mucho en la vida de las empleadas dom&eacute;sticas y las ni&ntilde;eras que se pasan los d&iacute;as aclimat&aacute;ndose a familias ajenas, entendiendo sus reglas en silencio, escribiendo en la cabeza una memoria, la memoria m&aacute;s valiosa, que nadie leer&aacute; jam&aacute;s. Y vuelvo a pensar en esto que hago, esto que hago todos los a&ntilde;os y que hago esta semana, mi rol de jud&iacute;a en Navidad, soltera y &mdash;relativamente&mdash; joven que cae a ponerle color a las fiestas de otra familia, a contarles a los padres de quien sea a qu&eacute; me dedico y de d&oacute;nde vengo y qu&eacute; hacen mis padres, bueno, mi mam&aacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me repito mucho con lo del siglo XIX pero es que todos mis libros favoritos se escribieron en ese siglo y todas las im&aacute;genes que m&aacute;s me importan sobre la sociedad salen de esos libros, y adem&aacute;s estoy hace como un mes releyendo <em>Mansfield Park</em> de Jane Austen y nunca en la vida me sent&iacute; m&aacute;s Mary Crawford, la chica que llega a Mansfield con su hermano a alborotar un poco la vida tranquila de la familia Bertram. Vine a pasar fin de a&ntilde;o por primera vez a un lugar de esos en los que las mismas familias veranean todos los a&ntilde;os y cualquier nota de novedad es m&aacute;s o menos bienvenida. Nac&iacute; para este rol: me encanta ser forastera, me encanta que nadie me conozca, no me molesta para nada entretener a ninguna t&iacute;a, me entretienen todas las t&iacute;as. En todos esos libros que a m&iacute; me gustan del siglo XIX hay visitas de este tipo, intrusiones en las familias ajenas que mueven la trama y muestran los colores verdaderos de la familia local. A veces la protagonista es la chica que visita; a veces, como en <em>Mansfield Park</em>, es una chica que se queda, que mira con desconfianza a la reci&eacute;n llegada. Ya no existen las visitas formales pero esta estructura de trama permanece en nuestra ficci&oacute;n y en nuestra vida. Escucho en loop el disco que &Eacute;l mat&oacute; un polic&iacute;a motorizado hizo para musicaliza <em>Okupas </em>luego de que gran parte de la m&uacute;sica original fuera descartada por cuestiones legales y recuerdo la conversaci&oacute;n que le da t&iacute;tulo. El personaje de Rodrigo de la Serna, el blanquito de clase media que se hace amigo de los l&uacute;mpenes a partir de una casa que tiene que cuidar de los okupas, est&aacute; discutiendo con una chica humilde de la que se est&aacute; enamorando. <strong>Ella pierde la paciencia y le dice que para &eacute;l nada importa, obvio, porque cuando se canse de este quilombo se puede ir; &ldquo;para vos esto son, no s&eacute;, unas vacaciones raras, para m&iacute; esto es la vida&rdquo;.</strong> As&iacute; se llama el disco: <em>Unas vacaciones raras</em>. Cuando estoy por tomarme en serio algo que me dijeron, cuando estoy por angustiarme por alguna interacci&oacute;n que me desconcierta, me acuerdo de que esto es el verano, no la vida.
    </p><p class="article-text">
        Siento que es un buen augurio empezar el a&ntilde;o en un lugar que no tiene nada que ver con una. En alguna de estas conversaciones que tuve estos d&iacute;as una chica me cont&oacute; que no sab&iacute;a qu&eacute; hacer, porque le hicieron una propuesta laboral relacionada con algo a lo que no se dedicaba para nada. Le dije que lo agarrara si le divert&iacute;a, que en el fondo no hay que estar pensando tanto en la narrativa de la vida, aunque el fin de a&ntilde;o invite. Las cosas que una hace no tienen por qu&eacute; ordenarse en un relato coherente, ni para los padres ni para la posteridad. <strong>La indiferencia del universo es el alivio m&aacute;s grande.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>TT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/vacaciones-raras_129_9822111.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Dec 2022 11:56:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Unas vacaciones raras]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[vacaciones,Jane Austen,Literatura,Tamara Tenenbaum]]></media:keywords>
    </item>
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