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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - leyenda]]></title>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Esta es la razón por la que las cigüeñas fueron elegidas como símbolo de la llegada de bebés]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/razon-ciguenas-elegidas-simbolo-llegada-bebes-pm_1_12174052.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b93d8955-dbda-4b52-be9c-a3feaff872a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Esta es la razón por la que las cigüeñas fueron elegidas como símbolo de la llegada de bebés"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Leyenda - La asociación entre estas grandes aves blancas y los nacimientos surgió cuando los pueblos del norte de Europa vincularon su regreso primaveral con los partos que seguían a las bodas estivales. </p></div><p class="article-text">
        En la lista de <strong>animales</strong> con mejor reputaci&oacute;n p&uacute;blica, la <strong>cig&uuml;e&ntilde;a</strong> gana por goleada. No muerde, no asusta, no se mete donde no debe ni causa molestias. Y adem&aacute;s,<strong> trae beb&eacute;s</strong>. No est&aacute; mal para un ave que, objetivamente, no hace mucho m&aacute;s que volar miles de kil&oacute;metros y anidar sobre chimeneas. 
    </p><p class="article-text">
        Que se convirtiera en <strong>mensajera oficial de la fertilidad </strong>no fue casual. Su comportamiento, sus rutas migratorias y un par de malentendidos mitol&oacute;gicos hicieron el resto. Y claro, una vez se cuela en cuentos y leyendas, ya no hay vuelta atr&aacute;s.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Creencias antiguas que sellaron su papel en la cultura</strong></h2><p class="article-text">
        El enredo empieza cuando se mezcla biolog&iacute;a con imaginaci&oacute;n. Durante siglos, las cig&uuml;e&ntilde;as han estado vinculadas al <strong>ciclo de la vida</strong> por una simple raz&oacute;n pr&aacute;ctica: vuelven cada primavera, justo cuando <strong>muchos nacimientos ocurren tras las bodas del verano </strong>anterior. 
    </p><p class="article-text">
        Los <strong>pueblos del norte de Europa</strong>, que ve&iacute;an c&oacute;mo las aves regresaban al mismo tiempo que aparec&iacute;an los reci&eacute;n nacidos, comenzaron a atar cabos. La <strong>coincidencia</strong> fue tan eficaz como lo hubiera sido cualquier otra explicaci&oacute;n que ahorrara charlas inc&oacute;modas. 
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                Dos cigüeñas en sus nidos en Alcalá de Henares, ciudad que alberga una de las mayores poblaciones de cigüeñas de España. EFE/Fernando Villar/Archivo                            </span>
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        Desde tiempos antiguos, las<strong> cig&uuml;e&ntilde;as han estado rodeadas de respeto</strong>. En el <strong>Egipto fara&oacute;nico</strong> se las asociaba con el <strong>Ba</strong>, una de las formas del alma. En la <strong>Antigua Grecia </strong>se les proteg&iacute;a con leyes, hasta el punto de <strong>castigar con la muerte a quien matara una</strong>. No era tanto por el animal en s&iacute;, sino por lo que se cre&iacute;a que representaba: la idea de volver al hogar, el cuidado entre generaciones, el v&iacute;nculo familiar. 
    </p><p class="article-text">
        De hecho, exist&iacute;a una norma conocida como<strong> ley Pelargonia </strong>que obligaba a los hijos a hacerse cargo de sus padres cuando envejec&iacute;an, inspirada en la supuesta conducta de las cig&uuml;e&ntilde;as. Hoy se sabe que esa conducta no era real, pero la creencia fue m&aacute;s que suficiente.
    </p><h2 class="article-text">Tejados, almas y otras se&ntilde;ales mal entendidas</h2><p class="article-text">
        En <strong>tierras eslavas</strong>, se pensaba que <strong>anidar en el tejado de una casa</strong> era se&ntilde;al de que una <strong>nueva vida estaba en camino</strong>. La l&oacute;gica era sencilla: si las cig&uuml;e&ntilde;as regresaban al mismo nido a&ntilde;o tras a&ntilde;o, algo bueno tendr&iacute;a ese hogar. Y si alguien ten&iacute;a la suerte de que una pareja eligiera su tejado, el destino parec&iacute;a estar ya decidido. En realidad, lo &uacute;nico que buscaban era calor y estabilidad estructural. Pero lo de los beb&eacute;s sonaba mucho mejor.
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        Las<strong> leyendas germanas</strong> tambi&eacute;n jugaron su papel. Seg&uacute;n algunas de ellas, la <strong>diosa Holda </strong>confiaba a las cig&uuml;e&ntilde;as las almas de los difuntos para que las<strong> llevaran de vuelta al mundo en forma de beb&eacute;s</strong>. En Dresde incluso hay una fuente, conocida desde el siglo XV como <strong>la fuente de la vida</strong>, de la que se dec&iacute;a que ayudaba a concebir a las mujeres est&eacute;riles. &nbsp;As&iacute;, la cig&uuml;e&ntilde;a pas&oacute; a ser vista como una<strong> mensajera entre mundos</strong>, asociada tanto al nacimiento como a la trascendencia.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El mito se completa y ya nadie lo cuestiona</strong></h2><p class="article-text">
        La guinda la puso<strong> Hans Christian Andersen</strong>. Su cuento <em><strong>Las cig&uuml;e&ntilde;as</strong></em><strong> </strong>consolid&oacute; la imagen del ave que lleva beb&eacute;s a las casas. &ldquo;Los ni&ntilde;os buenos reciben un beb&eacute;, y los malos, un beb&eacute; muerto&rdquo;, escribi&oacute; el autor dan&eacute;s. Aunque m&aacute;s tarde el relato fue edulcorado por las versiones animadas, la imagen ya estaba fijada: la <strong>cig&uuml;e&ntilde;a</strong>, volando entre nubes, sujetando un<strong> fardo blanco con un reci&eacute;n nacido</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Con todos esos ingredientes, no hac&iacute;a falta mucho m&aacute;s para cerrar el c&iacute;rculo. Que la expresi&oacute;n moderna sit&uacute;e a las cig&uuml;e&ntilde;as <strong>saliendo de Par&iacute;s</strong> responde m&aacute;s a la fama rom&aacute;ntica de la ciudad. Pero ya da igual. La expresi&oacute;n qued&oacute; establecida, y como suele pasar con los mitos que funcionan, nadie se molesta en buscar otra.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/razon-ciguenas-elegidas-simbolo-llegada-bebes-pm_1_12174052.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Apr 2025 09:30:24 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[FOTOS: Pelé, una leyenda del fútbol mundial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/deportes/fotos-pele-leyenda-futbol-mundial_3_9832690.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0c4f9bdc-ff45-4e38-8f91-93d8a1e17561_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="FOTOS: Pelé, una leyenda del fútbol mundial"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle"></p></div><p class="article-text">
        O Rei Pel&eacute;, cuyo nombre real era Edson Arantes do Nascimento, gan&oacute; tres mundiales con la Selecci&oacute;n de Brasil y se erigi&oacute; como una de las leyendas del deporte m&aacute;s popular. Un repaso por los momentos destacados de su carrera.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/deportes/fotos-pele-leyenda-futbol-mundial_3_9832690.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Dec 2022 21:16:39 +0000]]></pubDate>
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