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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - cuentos de terror]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/cuentos-de-terror/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - cuentos de terror]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Mariana Enriquez vuelve al cuento de terror: "Desde Stephen King es un género realista"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/mariana-enriquez-vuelve-cuento-terror-stephen-king-genero-realista_1_10989340.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6bea0c72-f2ac-4301-b0f8-ea90004503fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mariana Enriquez vuelve al cuento de terror: &quot;Desde Stephen King es un género realista&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora argentina regresó al cuento de terror con el volumen 'Un lugar soleado para gente sombría', en el que aborda los miedos cotidianos y los fantasmas del pasado. Enriquez también explicó que los cuentos los escribió en su mayoría en verano de 2023, con una "ola de calor espantosa", y sostuvo que le gusta trabajar en ellos con fantasmas porque suponen el regreso de los muertos, la memoria y el trauma.</p></div><p class="article-text">
        La escritora argentina <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/mariana-enriquez/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mariana Enriquez</a> regres&oacute; al cuento de terror con el volumen 'Un lugar soleado para gente sombr&iacute;a' (Anagrama), en el que aborda los miedos cotidianos y los fantasmas del pasado: &ldquo;Desde Stephen King el terror es un g&eacute;nero realista&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En un encuentro con medios, Enr&iacute;quez argument&oacute; que el escritor estadounidense impuso una forma de entender el terror, aunque incluyera elementos fant&aacute;sticos, sobrenaturales o violentos, y abog&oacute; por un miedo que &ldquo;toma terrores reales de su cultura y su pa&iacute;s&rdquo;, como el 'bullying' en la escuela en 'Carrie'.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la escritora asegur&oacute; que el g&eacute;nero de terror no es &ldquo;espec&iacute;ficamente joven, pero tiene esa adrenalina&rdquo;, y que con el paso de los a&ntilde;os uno se empieza a preguntar cu&aacute;les son sus nuevos miedos y trabajarlos desde el g&eacute;nero, lo que busc&oacute; reflejar en los nuevos relatos.
    </p><p class="article-text">
        Enriquez tambi&eacute;n explic&oacute; que los cuentos los escribi&oacute; en su mayor&iacute;a en verano de 2023, con una &ldquo;ola de calor espantosa&rdquo;, y sostuvo que le gusta trabajar en ellos con fantasmas porque suponen el regreso de los muertos, la memoria y el trauma.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n remarc&oacute; que cuando empez&oacute; a escribir terror era un &ldquo;quiebro de la realidad&rdquo;, pero que ahora se parece m&aacute;s a la experiencia cotidiana de la vida, a lo que se suma las mayores dificultades para discernir la realidad en un contexto de 'fake news'.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los cuentos trata un crimen real en Los Angeles, y asegur&oacute; que el g&eacute;nero del 'true crime' es &ldquo;una especie de intento racional de descubrir qu&eacute; es eso que no tiene resoluci&oacute;n&rdquo; y que siempre parte de una visi&oacute;n individual.
    </p><h3 class="article-text">La llegada de Milei</h3><p class="article-text">
        Sobre la llegada de Javier Milei a la presidencia argentina, Enriquez subray&oacute; que &ldquo;no es un marciano&rdquo; y que el hartazgo de la ciudadan&iacute;a que la pol&iacute;tica no supo contener llev&oacute; a una decisi&oacute;n pol&iacute;tica maximalista.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Enriquez, hab&iacute;a &ldquo;en el aire esa desesperaci&oacute;n de la gente, que termin&oacute; eligiendo un extremo&rdquo;, con el que ella no est&aacute; de acuerdo. Asimismo, la escritora remarc&oacute; que la Argentina es un pa&iacute;s que trabaj&oacute; mucho con la memoria y en el que hay recordatorios de d&oacute;nde se llevaron a los desaparecidos en la dictadura, y destac&oacute; que en el caso argentino &ldquo;tiene agregado que los cuerpos no est&aacute;n en ninguna parte, es fantasmal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Enriquez cont&oacute; que est&aacute; escribiendo un segundo volumen de sus cr&oacute;nicas sobre cementerios tras 'Alguien camina sobre tu tumba', y adelant&oacute; que se publicar&aacute; primero en M&eacute;xico.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, la editora de Anagrama, S&iacute;lvia Ses&eacute;, remarc&oacute; el uso de lo cotidiano y lo contempor&aacute;neo que hace Enriquez en sus relatos y los &ldquo;peque&ntilde;os toques que acaban dando sensaci&oacute;n de realidad&rdquo;.
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                Mariana Enriquez lanza un nuevo libro de cuentos.                            </span>
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        Europa Press.
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        <em>IG</em>
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      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/mariana-enriquez-vuelve-cuento-terror-stephen-king-genero-realista_1_10989340.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Mar 2024 14:18:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mariana Enriquez vuelve al cuento de terror: "Desde Stephen King es un género realista"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mariana Enriquez,Literatura,terror,cuentos de terror]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuentos de terror]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cuentos-terror_129_9835201.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6bb2030d-fd1f-4ebb-bf1e-dc57fcb86272_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuentos de terror"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un encuentro de primos sueltos en Mar del Plata y sus historias compartidas, con "El exorcista" y Elsa Bonnerman como referencias de época. </p></div><p class="article-text">
        Escribo desde un departamento decorado en los 80's y nunca vuelto a decorar en la ciudad de Mar del Plata. Este sitio har&iacute;a las delicias de una directora de arte que necesitara una reconstrucci&oacute;n de &eacute;poca: todo hasta en el detalle, todo <em>est&aacute;</em> en el detalle, como en cualquier relato/ narraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Todas las veces melanc&oacute;licas de la costa melanc&oacute;lica. &iquest;La costa no es melanc&oacute;lica per se? &iquest;El mar? &iquest;Mirar el mar? El puerto. Los barcos que vienen, que se van. La monta&ntilde;a me da una sensaci&oacute;n m&aacute;s reflexiva, de recogimiento, de repliegue hacia adentro, pero con contenci&oacute;n. Pero &iquest;y el mar, tan abierto, tan sin fin? &iquest;Qu&eacute; hay del otro lado? &iquest;Hay m&aacute;s? &iquest;Qu&eacute; viene de all&aacute;? &iquest;Y es horizonte eso si no lo puedo pisar? A m&iacute; lo que sea que llamemos alma o inmateria en el mar se me esparce y se extiende y no encuentra fondo y se entristece y se va. A veces, de todos modos, es necesaria esa sensaci&oacute;n. Ni qu&eacute; decir del agua, el viento y de la sal.
    </p><p class="article-text">
        Hace algunos d&iacute;as, otra navidad con primos adultos sueltos y de los otros. M&aacute;s sueltos que de los otros, incluy&eacute;ndome a m&iacute;. Compartimos la mesa con los hijos de uno de los que a&uacute;n sigue en la carrera familiar, la del plantel completo, hijos y mujer. Lxs otrxs, nosotros tres, entre divorciados y separadxs, algunos sin hijos y otros con, volvemos a las fuentes sueltos, a charlar entre primos, sin ni&ntilde;os con urgencias, cuando pasan la fiesta con la otra mitad, y volvemos a tener el tiempo de contarnos cuentos sin interrupciones, cuentos que llegan hasta el final, como cuando Pablo, el primo mayor, pasaba toda la ma&ntilde;ana en la quinta cont&aacute;ndonos pel&iacute;culas que &eacute;l s&iacute; pod&iacute;a ver, escena por escena, acci&oacute;n por acci&oacute;n. Y el resto del tendal de primos lo escuch&aacute;bamos arrobados, con florcitas amarillas de las que crecen salvajes en el pasto, rosa o amarillas, y juntar algunas de esas mientras Pablo avanza y avanza y que a veces nos llamaran a comer y trasladar el cuento a la mesa y seguir y seguir, en silencio y con absoluta concentraci&oacute;n, ver esas pel&iacute;culas a trav&eacute;s de las palabras de Pablo era de lo mejor.
    </p><p class="article-text">
        Leo a dos mujeres colombianas. <em>Sofoco</em>, el libro de cuentos de Laura Ortiz G&oacute;mez de Concreto y <em>Gal&aacute;pagos,</em> la novela de F&aacute;tima V&eacute;lez que public&oacute; Laguna Libros. Me ti&ntilde;e el fin de a&ntilde;o de referencias al cuerpo, a la enfermedad y a la descomposici&oacute;n y tambi&eacute;n a mujeres que viven en otras partes y cuentan bien y eso compensa algo la maldad, la posibilidad de maldad. Adem&aacute;s, la maldad no est&aacute; fuera del radar de ellas y de lo que escriben pero las escritura misma est&aacute; llena de fe, por el ser humano y por la escritura en s&iacute;, y eso entonces ya no podr&iacute;a ser m&aacute;s el opuesto a la maldad.
    </p><p class="article-text">
        En otro orden del <em>gore, </em>mi hijo Ram&oacute;n hace rato que est&aacute; &aacute;vido de relatos de terror. A diferencia de casi todo lo dem&aacute;s, los prefiere narrados que vistos, supongo que de las im&aacute;genes no se recupera tan r&aacute;pido. Por lo menos, las palabras le hacen conjurar a &eacute;l im&aacute;genes de las que en todo caso ya dispone o por lo menos tiene que trabajar con su propio material. Mira, s&iacute;, pel&iacute;culas resumidas por un comentador simp&aacute;tico y c&oacute;mico que blurea las escenas con las cosas feas. As&iacute; que conoce argumentos de muchas pel&iacute;culas que en realidad no vio. Entonces, cada vez que pasamos el rato con alguien, le pide que le cuente una historia de terror. Por mi parte ya fui increpada varias veces y la &uacute;nica que siempre se me ocurre es a la que llamo &ldquo;<em>la de las manos</em>&rdquo;. Soy la primera en cont&aacute;rsela y descubro que s&oacute;lo s&eacute; el remate, la idea del cuento, pero nada m&aacute;s. Unos d&iacute;as despu&eacute;s mi amiga Agustina, conminada por Ram&oacute;n, ofrece contarle el cuento de &ldquo;<em>las manos</em>&rdquo;. Ram&oacute;n me mira, nos re&iacute;mos: se ve que es un cuento que se impuso en una serie de infancias. Agustina lo cuenta como lo recuerda y por lo menos agrega algunos detalles m&aacute;s, que yo no recordaba. Algunas semanas despu&eacute;s estamos cenando con Camila y una vez m&aacute;s, <em>contame una historia de terror.</em> 
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;La de las manos la conoc&eacute;s?</em>
    </p><p class="article-text">
        Este chiste ya no tiene remate final. Ram&oacute;n me mira con desconcierto. Y sin embargo Camila es la primera que recuerda todo el contexto del cuento: las nenas en la casa de campo de la abuela la madre embarazada la noche la abuela se siente mal el hospital la noche de lluvia la sugesti&oacute;n y adolecer con amigas adolecer. Y ah&iacute; estaba, &iexcl;claro! Ese era el coraz&oacute;n del cuento: no el remate macabro, sino toda la situaci&oacute;n. Mientras Camila restituye las piezas para nosotros y Ram&oacute;n la escucha en silencio aunque ya sepa a d&oacute;nde va a ir a parar, pienso que claro, esto es escribir, este contexto, estos detalles, esta particularidad. Qui&eacute;n muere al final si es que alguien muere, es un detalle y lo veo a Ram&oacute;n escuchar el relato como si fuera la primera vez porque de hecho lo es, ahora que puede entender o sentir c&oacute;mo fueron esa noche y esa ma&ntilde;ana para esas ni&ntilde;as del cuento, por qu&eacute; puede haberles pasado lo que les pas&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        El cuento es <em>Manos </em>de la genial Elsa Bornemann que est&aacute; en su libro <em>Socorro.</em>
    </p><p class="article-text">
        En la plaza, entre atajar penales, me vuelve a pedir que le cuente de qu&eacute; se trata <em>El exorcista.</em> Le digo que es una de las pocas pel&iacute;culas de terror que en efecto vi, y s&oacute;lo porque me dijeron que m&aacute;s all&aacute; del terror era una pel&iacute;cula que hab&iacute;a que ver. Hace algunos a&ntilde;os la remasterizaron o algo del orden del <em>re</em> de algo de la t&eacute;cnica y la volvieron a dar en el cine. La fui a ver en un cine de Belgrano, el exorcista de Max von Sydow y Linda Blair. Intento contarle a Ram&oacute;n lo que recuerdo, y como con los detalles en el cuento de las manos, le cuento que el momento que m&aacute;s miedo me dio fue uno en el que suena el tel&eacute;fono. Un tel&eacute;fono de esos negros cuyo sonido reverberaba en todo el hogar, uno de esos. Y es que la tensi&oacute;n era tanta que con algo del movimiento de c&aacute;mara y m&uacute;sica probablemente, cuando suena ese tel&eacute;fono desde los parlantes del fondo a todos en la sala se nos detuvo el coraz&oacute;n. Como en las pel&iacute;culas de David Lynch en las que una c&aacute;mara flotando un poco escorzada sobre un pasillo alfombrado, iluminado por un velador viejo y el ir asom&aacute;ndose a una habitaci&oacute;n iluminada por otro velador, sean el colmo de lo terror&iacute;fico cuando lo que estamos viendo no es otra cosa que una alfombra y un velador. Contar es eso: que el contexto y la sugesti&oacute;n hagan que un tel&eacute;fono negro sonando en primer plano pueda ser sin&oacute;nimo del horror.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Mi otro primo de los sueltos tambi&eacute;n tiene una historia para contar, en esta navidad. Y es un poco de familia y otro poco de horror y otro poco Elsa Bornemann podr&iacute;a haberla escrito o haberla tomado como un punto de partida, quiz&aacute;s titulando al cuento <em>La casita del fondo</em> o <em>La casita de madera</em> o acaso un nombre mejor.
    </p><p class="article-text">
        Su padre, mi t&iacute;o, se viene recuperando de una ruptura de cadera. A su padre, mi t&iacute;o, le han puesto un yeso en la pierna para que la rodilla no le gire en falso al pisar y la cadera vuelva a salirse de su lugar. Su padre, mi t&iacute;o, el obstinado, insiste en conducir con cadera dislocada, pie enyesado y dem&aacute;s. Alega que el auto es lo que siempre le dio autonom&iacute;a, libertad: el auto es su ser hombre, digo yo. Su padre, mi t&iacute;o, instal&oacute; en las escaleras sin baranda de la casa una silla ascensor para poder subir y bajar sin caerse. Aunque hace poco, al querer bajar de la silla del ascensor en medias se resbalara y anduviera toda la tarde reptando por el living, moviendo muebles intentando servirse de alguno para poder incorporarse, cosa que no pudo, y mi t&iacute;a lo encontrara sentado, en medias, apoyado contra el sof&aacute;, y habr&aacute; que ver lo negras que se las vio por haber tardado tantas horas en volver, con &eacute;l que la necesitaba para estar en pie. Porque su padre, mi t&iacute;o, antes de lo de la cadera, tiene el vientre suelto retenido por una red que hace que tampoco pueda hacer esfuerzo abdominal. Su padre, mi t&iacute;o, ha sabido ser un gran gran fumador, entre otras cosas. Mi t&iacute;a, por mucho y su propia fuerza corporal, ya no puede cargar con el cuerpo y la movilidad reducida de mi t&iacute;o y su modo de pedir, as&iacute; que emplearon a una se&ntilde;ora que les ayuda a vivir. La vida en un d&uacute;plex de escalera empinada para un matrimonio deteriorado es otra de las cosas que acaso se habr&iacute;a podido ver venir. Estos son los detalles, ahora empieza el cuento de terror. &iquest;Ahora empieza el cuento de terror? El padre de mi primo, mi t&iacute;o, y mi t&iacute;a tienen una casa de veraneo en Mar de Aj&oacute;, partido de la costa. Pasan all&iacute; el verano entero, con sus hijxs que van de visita con sus propios hijxs y as&iacute; llenan la casa familiar. Cuando van todxs, se le asigna a cada uno de los hijxs un cuarto que contiene a cada una de las familias. Este verano, mi t&iacute;a y t&iacute;o necesitan llevar a la se&ntilde;ora que emplearon porque sino no hay nada que puedan hacer. Mi t&iacute;o no quiere resignar uno de los cuartos familiares porque sino hay una de las familias que no podr&iacute;a ir. Tiene, entonces, una idea brillante frente a su ordenador: da con unas casitas de madera de 2x6 en mercado libre. Valen lo que dos noches en un cuarto de alquiler. Su idea es brillante. Sit&uacute;an la casita en el fondo del jard&iacute;n de la casa de Mar de Aj&oacute;, ninguno de sus hijxs tiene que resignar su habitaci&oacute;n, la se&ntilde;ora que lo cuida tiene su propia casa para dormir. Tan brillante es su idea, e implacable, que quiere sorprender con la decisi&oacute;n tomada y efect&uacute;a la compra antes de consultar. La casita de madera para jugar a la familia de alguna infancia acomodada puede convertirse en un digno hogar para una se&ntilde;ora que trabaja ayudando a vivir a los dem&aacute;s. Por suerte mi primo,&nbsp;que s&iacute; tiene sentido com&uacute;n, desanima a su padre y lo hace devolver la compra indigna.
    </p><p class="article-text">
        Este chiste que no es un chiste sino la m&aacute;s cruda realidad real, tampoco tiene remate. Y sin duda Elsa Bornemann la habr&iacute;a contado mejor.
    </p><p class="article-text">
        <em>RP</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Romina Paula]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cuentos-terror_129_9835201.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Dec 2022 03:13:03 +0000]]></pubDate>
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