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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Mark Fisher]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/mark-fisher/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Mark Fisher]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Políticas del resentimiento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/politicas-resentimiento_129_11452256.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7fdc8d40-b7e6-4c3b-b21c-74cae250240c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Políticas del resentimiento"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El resentimiento, sea de derecha o de izquierda, tiende mucho más a ir contra personas que contra sistemas. Transformarlo, a partir de ideas que lo orienten bien, supone que deje de ser vehículo mezquino contra una persona con una convicción firme para ir contra la existencia de esa posición.</p></div><p class="article-text">
        Supongo que es normal, cuando una se dedica a algo que es al mismo tiempo tan anticuado y tan infantil como escribir (pienso que tengo la suerte de tener claro lo tierno de mi ocupaci&oacute;n: leo a mucha gente a la que esa falta de autoconciencia se le nota), alternar sin soluci&oacute;n de continuidad entre el nihilismo y la solemnidad total. Momentos en que una se ensimisma en lo que est&aacute; haciendo como si escribiera para que no leyera nadie y momentos en que piensa en la responsabilidad de poder tomar la pluma como si algo del presente o del futuro realmente se jugara en ese gesto, en lo que una fuera capaz de decir. Ninguna de las dos cosas es completamente cierta nunca. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando estoy en el segundo polo, o cerca de &eacute;l, me pregunto c&oacute;mo viven otros escritores la relaci&oacute;n entre lo que est&aacute;n leyendo o escribiendo y lo que va sucediendo a su alrededor. Supongo que hay gente que est&aacute; cien por ciento en sus cosas, que intenta (y logra) que nada de lo que sucede alrededor penetre sus procesos; nunca fui de esos. Del otro lado, calculo que hay gente que va investigando y leyendo sobre las novedades literarias, y tambi&eacute;n gente que se va entusiasmando con cuestiones de la realidad, m&aacute;s personal o m&aacute;s p&uacute;blica, seg&uacute;n el caso, y deja que su obra vaya siendo orientada por esos vaivenes ajenos e inapelables. No fui nunca cien por ciento de esos, tampoco, pero quiz&aacute;s s&iacute; hubo &eacute;pocas en las que estuve muy atenta a informarme sobre lo que estaba sucediendo a mi alrededor, armando incluso mi propia agenda de temas y obsesiones a partir de eso. 
    </p><p class="article-text">
        Hace un par de a&ntilde;os, no obstante, que encontr&eacute; una especie de equilibrio que me queda bien, y que es hacer algo parecido a esto que dije reci&eacute;n, pero al rev&eacute;s: yo estoy en mis cosas, en lo que sea que estoy leyendo o escribiendo por la raz&oacute;n que sea, y lo que sea que va pasando lo leo a la luz de eso. En el fondo es como un hor&oacute;scopo: elegir una clave azarosa para pensar la actualidad, en lugar de buscar la mejor manera o la m&aacute;s precisa de pensarla. A veces me pierdo asuntos clave, esa vendr&iacute;a a ser la desventaja; y otras veces veo cosas que solo un cruce caprichoso te puede mostrar.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto para decir que cuando esta semana me enter&eacute; de que se hab&iacute;an llevado presos al voleo en la manifestaci&oacute;n del jueves y los iban a tener qui&eacute;n sab&iacute;a cu&aacute;nto yo estaba leyendo sobre el resentimiento. Es un asunto largo, pero lo que ten&iacute;a entre manos era <em>Identity: The Demand for Dignity and the Politics of Resentment</em>, el libro que <strong>Francis Fukuyama</strong> empez&oacute; a perge&ntilde;ar cuando <strong>Donald Trump</strong> gan&oacute; la presidencia de Estados Unidos y que se publicar&iacute;a finalmente en 2018. Hac&iacute;a unas semanas hab&iacute;a le&iacute;do &ldquo;&iexcl;Viva el resentimiento!&rdquo;, un ensayo de <strong>Mark Fisher</strong> que en espa&ntilde;ol sali&oacute; publicado en <em>Los fantasmas de mi vida. Escritos sobre depresi&oacute;n, hauntolog&iacute;a y futuros perdidos</em>. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mi primer instinto fue tachar todo lo que había escrito en contra del resentimiento: qué otra cosa se puede sentir por gente que se alegra de ver a alguien que no hizo nada encerrado en Marcos Paz. Pero no taché nada, porque nunca hay que tachar nada</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En principio parec&iacute;a que Fisher y Fukuyama utilizaban el concepto de resentimiento de maneras contrapuestas: mientras Fisher cree que el resentimiento es una buena v&iacute;a para lograr que las personas se sumen a la lucha contra la injusticia, Fukuyama llamaba &ldquo;pol&iacute;ticas del resentimiento&rdquo; a este fen&oacute;meno en el cual un l&iacute;der (pongamos Trump, Putin o Milei) logra movilizar a un grupo (pongamos, los hombres blancos) en torno de la creencia de que su identidad ha sido menospreciada y hace falta alguna suerte de restituci&oacute;n de dignidad a su comunidad y sus valores; que quienes los han devaluado (pongamos, los migrantes, las mujeres o los homosexuales) vuelvan a reconocerles su superioridad intr&iacute;nseca. 
    </p><p class="article-text">
        Pero si una sigue leyendo, es evidente que las lecturas de Fisher y Fukuyama sobre el resentimiento y su rol en la pol&iacute;tica tienen bastantes rasgos en com&uacute;n; Fukuyama, de hecho, reconoce que la izquierda supo utilizar en otra &eacute;poca el resentimiento contra los capitalistas ricos para hacer crecer sus bases; el problema, dice, es que hoy las identidades que circulan son mucho m&aacute;s peque&ntilde;as. La izquierda ya no quiere o no puede movilizar a las masas en torno de lealtades m&aacute;s amplias como &ldquo;los oprimidos&rdquo; o &ldquo;los que trabajan&rdquo;; es la derecha la que ha logrado movilizar el resentimiento en torno de una identidad grande y abstracta como &ldquo;la gente sana y normal&rdquo; contra &ldquo;los desviados&rdquo; o &ldquo;los que viven del Estado&rdquo;. Fukuyama, entonces, piensa que el resentimiento hoy est&aacute; mal dirigido; pero no parece descartar del todo que se pueda dirigir bien, como quer&iacute;a Fisher. 
    </p><p class="article-text">
        En mis notas para lo que estoy escribiendo sobre eso puse que entonces no me queda claro que el resentimiento sea la llave de nada, como suele suceder con las emociones en pol&iacute;tica; si el resentimiento puede ser de izquierda o de derecha, entonces lo m&aacute;s importante es tener ideas que lo orienten bien; y dir&iacute;a m&aacute;s, incluso. Creo que el resentimiento tiende mucho m&aacute;s a orientarse contra personas que contra sistemas; hay que transformarlo bastante, me parece, para que pase de ser un sentimiento mezquino contra una persona que ocupa una posici&oacute;n a una convicci&oacute;n firme que nos lleve a actuar contra la existencia de esa posici&oacute;n. En esto estaba yo, entonces, cuando empec&eacute; a ver los videos de las detenciones, y las reacciones en Internet a esos videos. Efectivamente, hab&iacute;a mucha emoci&oacute;n de ambos lados: ira y angustia por la arbitrariedad de un lado, regocijo y sarcasmo del otro (&ldquo;presos pol&iacute;ticos por quemar un auto&rdquo;, tuiteaban los supuestos liberales sobre gente que no hab&iacute;a quemado ning&uacute;n auto y estaba presa con imputaciones rar&iacute;simas). 
    </p><p class="article-text">
        Mi primer instinto fue tachar todo lo que hab&iacute;a escrito en contra del resentimiento: qu&eacute; otra cosa se puede sentir por gente que se alegra de ver a alguien que no hizo nada encerrado en Marcos Paz. Pero no tach&eacute; nada, porque nunca hay que tachar nada. Nom&aacute;s anot&eacute; que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, la pol&iacute;tica viene haciendo de terap&eacute;utica, y que incluso si ciertas emociones no son tan &uacute;tiles pol&iacute;ticamente (porque la verdad es que la mayor&iacute;a de mis amigos indignados no se moviliz&oacute; a ninguna parte; los que fueron a actuar son los de las organizaciones que van siempre, los abogados de derechos humanos, la gente que siempre est&aacute; y que, de hecho, ya est&aacute; tan habituada a la angustia y la impotencia que tiene muchos recursos para vivenciarlas) hay que encontrar la manera de darle una cabida a eso, de convertirlo en algo que s&iacute; sirva, porque para muchas personas hoy, sobre todo personas j&oacute;venes, la emoci&oacute;n y su demostraci&oacute;n histri&oacute;nica son las formas centrales de estar en el mundo. 
    </p><p class="article-text">
        Anot&eacute;, tambi&eacute;n, que Fukuyama tiene raz&oacute;n y el resentimiento quiz&aacute;s incluye mucho potencial, pero en nuestra &eacute;poca tiene tambi&eacute;n una inclinaci&oacute;n demasiado fuerte a lado derecho del coraz&oacute;n; porque esa iron&iacute;a que lleva impl&iacute;cita un &ldquo;algo habr&aacute;n hecho&rdquo; es exactamente eso, esa satisfacci&oacute;n neur&oacute;tica con una venganza contra no s&eacute; entiende qui&eacute;n por haberte hecho alg&uacute;n da&ntilde;o que tampoco queda demasiado claro.
    </p><p class="article-text">
        <em>TT/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/politicas-resentimiento_129_11452256.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Jun 2024 03:00:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Políticas del resentimiento]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francis Fukuyama,Mark Fisher,Donald Trump,Javier Milei,Resentimiento]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los últimos días del sujeto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ultimos-dias-sujeto_129_10790660.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cd364616-241e-4680-8113-1c9090f5ca66_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los últimos días del sujeto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los gestos que hacemos, las cosas que decimos, ¿no son un bucle repetitivo de miles de escenas que alguna vez vimos en televisión? El sujeto ha perdido su centralidad, es casi un remanente de la impersonalidad de la técnica.
</p></div><p class="article-text">
        Estoy en un cumplea&ntilde;os de un nenito. Es un lugar de paredes blancas, con mesas blancas donde est&aacute;n servidos algunos dulces y gaseosas. Hay un mago que hace ciertos trucos para los chicos que se le acercan reticentes. Cuando falta poco para que termine la fiesta, empiezan a llegar los padres de los chicos: un japon&eacute;s muy delgado, un gordo inmenso con rastas, en la puerta de entrada aparece un hombre calvo, en silla de ruedas, pero que cuando intenta entrar &ndash;la puerta es angosta&ndash; decide pararse porque parece&nbsp;que lo que tiene no es tan grave y puede caminar con cierta dificultad y deja de lado la silla que una de las empleadas del lugar acomoda en un costado, donde est&aacute;n los regalos en bolsas, acumulados. Tengo una sensaci&oacute;n de d&eacute;j&agrave; vu hasta que me doy cuenta: un japon&eacute;s, un gordo inmenso con rastas, un hombre que llega en silla de ruedas y de golpe, cuando entra al sal&oacute;n puede caminar: es el elenco de <em>Lost</em>, la serie que vi durante varias temporadas en la televisi&oacute;n. Es probable que todos terminemos perdidos en esta fiesta infantil para siempre, que no podamos salir nunca m&aacute;s y los chicos &ndash;que por ahora juegan entre s&iacute; siguiendo las consignas del mago&ndash; se conviertan en los tripulantes perdidos en medio de la jungla de <em>El Se&ntilde;or de las moscas</em>, esa novela de <strong>William Golding</strong> que inspir&oacute; a <em>Lost</em>. Esos chicos eran de temer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pienso en la inmanencia de esta fiesta de cumplea&ntilde;os, en los ritos en los que vivimos, como si no hubiera un afuera de la estructura del capitalismo: condenados todos a replicar un bucle de realidad, una repetici&oacute;n sist&eacute;mica para pasar una tarde de calor atroz &ndash;afuera- porque ac&aacute; adentro, en la fiesta de <em>Lost</em>, el aire acondicionado funciona a full, probando la paciencia de los motores que lo producen. De golpe me parece que ya no es posible diferenciar lo animado de lo inanimado. <strong>Donna Haraway</strong> escribi&oacute; que las m&aacute;quinas est&aacute;n inquietantemente vivas y nosotros aterradoramente inertes. <strong>Mark Fisher</strong>, el escritor de <em>Realismo capitalista</em>, utiliza este concepto y lo vuelve productivo para escribir lo que fue su primer libro in&eacute;dito hasta ahora y que se llama <em>Constructos Flatline</em>. Este libro fue su tesis doctoral escrita sobre el final de la d&eacute;cada del 90 y se convirti&oacute; en una obra de culto en la blog&oacute;sfera incluso antes de ser editada como libro. &iquest;Qu&eacute; se habr&aacute; hecho de la blog&oacute;sfera? &iquest;Habr&aacute; vivido alguien alguna vez en la blog&oacute;sfera? &iquest;Y la second life? Que pod&iacute;a tener conciertos en vivo de <strong>U2 </strong>mientras uno jugaba a ser un avatar digital con una nueva vida sin cuerpo, pura virtualidad. La vida sin cuerpo, el cuerpo sin org&aacute;nos, el mecanicismo friccionado con el vitalismo, es una de las l&iacute;neas que se debaten en el libro de Fisher.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En <em>Constructor Flatline </em>hay una tensi&oacute;n por desarmar los dualismos. De ah&iacute; viene el concepto de flatline (l&iacute;nea plana que aparece en la pantalla del hospital cuando un cerebro entra en muerte cerebral) . Pero para Fischer esta l&iacute;nea es un lugar donde hay vida mezclada con la muerte, una zona intermedia. De ah&iacute; el subt&iacute;tulo del libro, <em>Materialismo g&oacute;tico</em>, un nuevo sujeto impreciso que es org&aacute;nico e inorg&aacute;nico y que est&aacute; tanto en las fronteras de la vida como de la muerte: en realidad, la muerte es un componente vital de nuestra experiencia y no necesitamos llegar a un punto cero para que empiece a funcionar. La muerte est&aacute; entremezclada con la vida y viceversa, como una enredadera dist&oacute;pica. 
    </p><p class="article-text">
        Ac&aacute; se pone en cuesti&oacute;n lo animado y lo inanimado. Como en el libro <em>Alma M&aacute;quina</em>, de <strong>George Makari </strong>&ndash;que es un buen contrapunto para leer este ensayo largo de Fisher&ndash; las tensiones entre las filosof&iacute;as vitalistas y mecanicistas se sacan chispas: &iquest;De d&oacute;nde viene el esp&iacute;ritu si es que existe? &iquest;El cuerpo sabe m&aacute;s que el alma? Para Descartes &ndash;con su fanatismo mecanicista&ndash; todo lo que est&aacute; en la naturaleza responde una mec&aacute;nica casual y s&oacute;lo el ser humano tendr&iacute;a un alma. En el libro de Fisher, siguiendo las novelas de <strong>J.G. Ballard</strong> &ndash;sobre todo <em>La exhibici&oacute;n de atrocidades</em>&ndash;, las novelas de William Gibson &ndash;<em>Neuroamante</em> en especial&ndash; y la pel&iacute;cula <em>Blade Runner</em>, entre otras cosas, se trata de monitorear &ndash;todo condimentado con la filosof&iacute;a de <strong>Baruch de Spinoza</strong> y <em>Mil Mesetas</em> de <strong>Gilles Deleuze</strong> y <strong>F&eacute;lix Guattari</strong>&ndash; estas preguntas que se hizo <strong>Sara Connors</strong>: &iquest;Las m&aacute;quinas est&aacute;n vivas? &iquest;Pueden las m&aacute;quinas salirse de control y doblegar a los humanos? 
    </p><p class="article-text">
        Para Fisher, el sujeto no s&oacute;lo ha perdido su centralidad, sino que est&aacute; constituido, es casi un remanente de la impersonalidad de la t&eacute;cnica. Citando a <strong>William Burroughs</strong>, ese genio de la derecha psicod&eacute;lica americana, en el libro de Fisher se dice: &ldquo;El deseo aprende a amar su propia represi&oacute;n, al permitirse ser enlazado a una repetici&oacute;n desolada de patrones mec&aacute;nicos de est&iacute;mulo y respuesta&rdquo;. Hay algo en este primer libro de Fisher tan notable por su inmersi&oacute;n en la cibern&eacute;tica, el cyberpunk, lo g&oacute;tico, lo inorg&aacute;nico y la oscuridad del ser, que parece prefijar el destino tr&aacute;gico del autor. Cuando elige citar un ensayo sobre la obra de Ballard, escribe que en su novelas hay &ldquo;un reemplazo de un mundo confiable de objetos durables&nbsp;por un mundo de objetos titilantes que hace que sea cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil distinguir la realidad de la fantas&iacute;a&rdquo;. Como en <em>La nueva Elo&iacute;sa</em> de J<strong>ean Jacques Rosseau</strong>, vivimos en un mundo en que todas las cosas embriagan nuestros sentidos, pero ninguna toca nuestro coraz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esto es un hecho politico: nuestra red de nervios es tambi&eacute;n el circuito de una m&aacute;quina de ensamblaje. Ya no hay aura, porque las m&aacute;quinas se manufacturan como en copias perfectas al igual que los replicantes de <em>Blade Runner</em>. Y los sujetos que parpadean en los reels de Instagran son todos iguales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nuestro recuerdos pueden ser implantados ( y ahora con el nuevo liberalismo, importados) y pueden ser producidos por alguna corporaci&oacute;n china.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es m&aacute;s &iquest;no es acaso este cumplea&ntilde;os donde estoy una reproduci&oacute;n de miles de cumplea&ntilde;os? Los gestos que hacemos, las cosas que decimos, no son un bucle repetitivo de miles de escenas que vimos en televisi&oacute;n en d&oacute;nde se transmit&iacute;a este cumplea&ntilde;os? &iquest;No es la televisi&oacute;n un sujeto t&aacute;ctil tanto que podemos acercarnos a ella y besar la pantalla hasta que nos devore como sucede en <em>Videodrome</em> de <strong>David Cronemberg</strong>? En la cultura mediatizada hay una compulsi&oacute;n por la repetici&oacute;n. No va a pasar mucho tiempo para que la pantalla del celular forme parte de nuestro cuerpo y no tengamos que sostenerlo con las manos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; como el tr&eacute;bol deleuziano necesita de la avispa para reproducirse, la m&aacute;quina necesita del ser humano para reproducirse. Y ac&aacute; entra en juego la brujer&iacute;a: esa ciencia peligrosa por esot&eacute;rica que puede producir ciertos hechos pero no los adecuados, porque a veces no sabemos c&oacute;mo controlarlos. Fisher cita un ejemplo: &ldquo;Una familia hace un conjuro para conseguir dinero. Lo consiguen, pero reci&eacute;n cuando muere el hijo de ellos y cobran el seguro de vida&rdquo;. No es lo que quer&iacute;an. Las m&aacute;quinas y la brujer&iacute;a no tienen en cuenta las sutilezas. Por eso hay que tener cuidado cuando pedimos algo por una aplicaci&oacute;n: nos pueden traer cualquier cosa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabián Casas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ultimos-dias-sujeto_129_10790660.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Dec 2023 03:11:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Mark Fisher,J.G. Ballard,Blade Runner,George Makari]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elijan su campo, elijan sus armas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/elijan-campo-elijan-armas_129_9866995.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/08b51d1d-3314-450d-94c0-c32e52842f29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Elijan su campo, elijan sus armas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La izquierda, coincide la autora con el crítico cultural Mark Fisher, necesita construir visiones de futuro que sean tan atractivas como las que está vendiendo el realismo capitalista. Suena de fondo la sesión de Shakira con Bizarrap.</p></div><p class="article-text">
        Proponerse no escribir sobre algo es como tratar de no pensar en un elefante. Al final quiz&aacute;s lo m&aacute;s l&oacute;gico es dejarle el lugar en la mente a eso que ya no se puede olvidar: si la verdad ya sabemos que nadie escribe sobre lo que quiere sino sobre lo que puede, y amar tu destino puede ser la mejor forma de torcerlo, o al menos de tener alguna injerencia sobre &eacute;l. Mientras pensaba en no pensar en la canci&oacute;n de Shakira y todos los debates y posiciones que dispar&oacute; y que me aburr&iacute;an soberanamente todos por igual vi <a href="https://twitter.com/cajanegraedit" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en las redes sociales de Caja Negra</a> que se cumpl&iacute;a un nuevo aniversario del suicidio de <strong>Mark Fisher</strong>, quiz&aacute;s el &uacute;ltimo gran te&oacute;rico cr&iacute;tico de la cultura popular. La cita que eligi&oacute; la editorial para recordarlo es tan hermosa que necesito reproducirla, y pertenece tan precisamente a esta semana &mdash;quiz&aacute;s porque pertenece con demasiada precisi&oacute;n a todas las semanas de nuestra &eacute;poca&mdash; que me cuesta creer que no hayan pensado lo mismo que yo sobre las conversaciones de los &uacute;ltimos d&iacute;as.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>La cultura popular contin&uacute;a siendo inmensamente importante, incluso si solo cumple una funci&oacute;n ideol&oacute;gica esencial como ruido de fondo de un realismo capitalista que naturaliza la depredaci&oacute;n ambiental, la plaga de la salud mental y las condiciones sociales escler&oacute;ticas en las que la  movilidad entre clases est&aacute; disminuyendo casi hasta cero. Una guerra de clases est&aacute; ocurriendo, pero solo uno de los lados est&aacute; peleando. Elijan su lado. Elijan sus armas.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>En l&iacute;neas generales, de todas las perspectivas que circularon sobre la sesi&oacute;n de Shakira con Bizarrap, tiendo a concordar con la que difundi&oacute; Julia Mengolini: no hay nada particularmente interesante, en el siglo XXI, en la reivindicaci&oacute;n del &ldquo;facturar&rdquo; como logro feminista.</strong> La amplia mayor&iacute;a de las mujeres de este pa&iacute;s y supongo que del planeta trabajan todo lo que pueden y ganan dos pesos: no necesitan que nadie les diga que tener plata est&aacute; buen&iacute;simo, todo el mundo lo sabe, es uno de los pocos consensos transversales y es l&oacute;gico, todos queremos tener plata, si la plata es hoy la forma m&aacute;s emblem&aacute;tica de la libertad, lo &uacute;nico que de verdad te permite hacer cosas, irte de tu casa, de cualquier casa, leer libros, comer rico y pr&aacute;cticamente todas las otras cosas que no nos hacen felices pero por lo menos nos meten en la competencia. Le&iacute; que la criticaron much&iacute;simo a Julia y me parece valiente lo que escribi&oacute;; creo que no hace falta, sin embargo, que yo lo haga de nuevo, y mejor, porque prefiero hablar de otra cosa, y es una paradoja y una redundancia a la vez, pero de lo que quiero hablar es de eso mismo, del hecho de que la verdad deber&iacute;amos estar hablando de otra cosa. 
    </p><p class="article-text">
        El texto del que proviene la cita de Fisher fue originalmente publicado en 2007 en su blog, k-punk (<a href="http://k-punk.org/choose-your-weapons/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">todav&iacute;a sigue all&iacute;, en su versi&oacute;n en ingl&eacute;s</a>), y se llama como termina, &ldquo;Elijan sus armas&rdquo;. Ya en 2007, o sea, hace m&aacute;s de quince a&ntilde;os, Fisher argumentaba que al pensamiento de izquierda se le estaba yendo la mano en sus intentos de ser popular y entretenido. Pienso en todo esto con la misma culpa con la que supongo lo hacemos muchos otros lectores de Fisher, aunque Fisher estaba en contra de la autoflagelaci&oacute;n progresista: yo tengo una columna de domingos, y por supuesto soy parte demasiadas veces de ese modelo que en el &ldquo;pensar conceptos complejos a partir de lo mainstream&rdquo; se termina olvidando de que existen otras cosas, de que ese mainstream tiene &mdash;aunque cada vez menos, justamente&mdash; un afuera.
    </p><p class="article-text">
        <strong>No me gusta la nostalgia, sobre todo porque en general tiende a ser, como tambi&eacute;n denuncia Fisher en ese mismo texto, una nostalgia de lo tambi&eacute;n mainstream. </strong>Pero, en la vor&aacute;gine de la que todos participamos por pegarnos a la novedad, por meter un concepto feminista en un texto que mencione al tema de la semana para que los algoritmos nos den una ayudita para los amigos, las cosas que no est&aacute;n de moda porque nunca estuvieron de moda pueden ser aliadas, pueden ser una manera de hablar de otra cosa. Textos feministas, antirracistas o izquierdistas que no hablen ni de Beyonc&eacute; ni de Shakira; colgar a estos DJs, a los que dicen que nos hablan de nosotros y de nuestras vidas, pero en realidad solo pasan canciones que no hablan de nada. El <em>wokismo </em>es una novedad, pero ni el feminismo ni ning&uacute;n pensamiento de izquierda son novedades: la izquierda y el feminismo son, a estas alturas de la soir&eacute;e, tradiciones. <em>Reject modernity, embrace tradition,</em> dice el meme, aunque en este caso lo que vendr&iacute;amos a abrazar son las tradiciones de la modernidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>No es el pasado, por supuesto, la &uacute;nica v&iacute;a: de hecho, una de las ense&ntilde;anzas m&aacute;s importantes que nos dej&oacute; Fisher es que la izquierda necesita construir visiones de futuro que sean tan atractivas como las que est&aacute; vendiendo el realismo capitalista. </strong>Pero a veces pienso que confundimos demasiado esa producci&oacute;n de mundos deseables y apetitosos con el m&aacute;s liso y llano entretenimiento que ni siquiera entretiene, el entretenimiento que solo llena espacios y cumple con la obligaci&oacute;n del contenido 24-7, como si pens&aacute;ramos que una renovaci&oacute;n del pensamiento progresista es ponerse la gorrita como el se&ntilde;or Burns, al son de la m&uacute;sica que escuchan todos.
    </p><p class="article-text">
        <em>TT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Jan 2023 03:02:20 +0000]]></pubDate>
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