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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Eugenio Montale]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/eugenio-montale/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Eugenio Montale]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Milei está armado hasta los dientes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/milei-armado-dientes_129_10696773.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/49e53f4a-0e81-4c68-93db-bf37d29c227f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Milei está armado hasta los dientes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Como La Poesía en el poema de Eugenio Montale, mañana por la noche Massa o Milei estarán adentro o afuera. Uno será forfai.</p></div><p class="article-text">
        Fer es Fernando, un gran amigo, y Ref es Fer al rev&eacute;s, la librer&iacute;a que tanto quiero, donde pas&eacute; muchos d&iacute;as largos, d&iacute;as hermosos, viendo la lluvia en el patio o en la terraza, tomando algo con amigas y amigos, durmiendo rivotrilizado en un cuarto que ya no est&aacute; m&aacute;s, cuando yo estaba, como dec&iacute;a mi viejo, forfai. Pap&aacute; se sentaba al borde de su cama, con el pijama y me dec&iacute;a: estoy forfai. La palabra tiene un origen ingl&eacute;s y como forfait, con la t final, se usa para decir que est&aacute; cancelado el servicio de hotel o el viaje en auto. 
    </p><p class="article-text">
        Pero antes de que se la apropiara el se&ntilde;or Trivago era usada en las c&aacute;rceles argentas, en el hampa donde reinaba Dedo Negro, esa genial creaci&oacute;n de Garc&iacute;a Ferr&eacute;: alguien forfai era una persona que estaba liquidada, destruida. Y como las palabras son libres y pueden vivir en el calor popular o en la sofisticada vereda de los colegios caros, tambi&eacute;n pueden desaparecer de la lengua, salir de stock, como sucede con algunos animales o seres mar&iacute;timos de la profundidades a los que ya nadie ve porque, tal vez, est&eacute;n forfai.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Manejando en Mardel, con Victoria, vimos un local que se llamaba Kusifai y me acord&eacute; que mi t&iacute;a Teresa, la hermana de mi viejo que me cri&oacute;, dec&iacute;a: &ldquo;Ese cusifai est&aacute; por venir&rdquo; o &ldquo;Llegu&eacute; pero estaba cusifai&rdquo;. A veces lo dec&iacute;a para contar que estaba alguien o para advertir al interlocutor que estaba alguien que los ni&ntilde;os no deb&iacute;amos saber que estaba. La palabra cusifai es una deformaci&oacute;n del italiano cosa fai, que significa &iquest;qu&eacute; hac&eacute;s? Pero que ac&aacute;, en el lunfardo se sustantivaba para nombrar a alguien cuyo nombre se ha olvidado o se prefiere no nombrar.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Michel de Montaigne</strong> segu&iacute;a la trayectoria vital de una palabra cuando ensayaba, me encanta eso, perseguir a una palabra como si fuera un animal que corre delante nuestro.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy Fer me manda un poema de <strong>Eugenio Montale</strong>, un poeta extraordinario italiano que naci&oacute; en G&eacute;nova el 12 de octubre de 1896. Quer&iacute;a dedicarse al canto l&iacute;rico pero la muerte de su maestro y el insomnio que padec&iacute;a frustraron sus planes. Montale ley&oacute;&nbsp;a Dante y lo reescribi&oacute; en poemas al principio herm&eacute;ticos con gran poder de condensaci&oacute;n y con correlatos objetivos notables. Publicaba un libro de poemas cada catorce a&ntilde;os, se tomaba su tiempo. Hueso de sepia (1925) y Las Ocasiones lo pusieron a la cabeza de la poes&iacute;a italiana junto con <strong>Giuseppe Ungaretti</strong>. En el 77, la academia Sueca le dio el Nobel. Hasta ese entonces Montale no ten&iacute;a un mango y ganarse la vida hab&iacute;a sido un suplicio para &eacute;l, un periodista que tecleaba con dos dedos, un p&aacute;jaro que picoteaba muy despacio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El poema que mand&oacute; Fer se titula &ldquo;La Poes&iacute;a&rdquo;. Y tiene un ep&iacute;grafe en bastardilla que dice (<em>en Italia</em>): Desde los albores del siglo se discute /si la poes&iacute;a est&aacute; adentro o afuera ./ Primero gan&oacute; el adentro, luego contratac&oacute; con energ&iacute;a/ el afuera y con los a&ntilde;os llegamos a un forfait/ que no podr&aacute; durar porque el afuera/ est&aacute; armado hasta los dientes.
    </p><p class="article-text">
        Un poema genial porque permite que cada uno se imagine qu&eacute; es el afuera o el adentro. Un poema que no es sobre algo sino que es algo en s&iacute;.&nbsp;&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En un recital de poesía, unos padres intensos le decían a su hijo de siete años: Dale, gritá viva la poesía. Dale, gritá viva la poesía. Y el nenito se paró delante de la gente y presa del pánico escénico gritó: Viva la policía!</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ma&ntilde;ana por la noche, Massa o Milei estar&aacute;n adentro o afuera, uno ser&aacute; forfai. A Massa tal vez le hubiera servido m&aacute;s Chiquito Romero de vice, porque las encuestas lo muestran abajo o yendo a penales. A pesar de ganar el debate -lo tuvo que reconocer hasta LN+-, el Gobierno del que forma parte fue tan p&eacute;simo que los n&uacute;meros a&uacute;n no le dan tranquilidad.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese momento en que Massa le enrostr&oacute; el psicot&eacute;cnico no aprobado a Milei y, a la vez se dio cuenta de que no pod&iacute;a seguir por ah&iacute; porque se hubiera convertido en el malo del debate, ese momento en que calibr&oacute; porque se dio cuenta que m&aacute;s all&aacute; de los apoyos logrados su mejor propuesta para ganar es Milei.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; me preocupa m&aacute;s <strong>Victoria Villarruel</strong>. Me preocupa porque puede ser la persona que, de estar en el poder, arme una nueva Alianza Anti Comunista Argentina. Tambi&eacute;n me preocupan todos los argentinos y argentinas que no llegan ni a la mitad del mes y que mueren como moscas, los chicos y chicas j&oacute;venes que nacieron en el TikTok chino y no pueden salir de la realidad virtual. Se los ha sometido a un experimento radioactivo y me acuerdo del agente Smith, en la primera <em>Matrix</em>, cuando se saca la cucaracha que tiene en la oreja -para alarma de los dem&aacute;s agentes- y le dice a Morfeo que &eacute;l tampoco soporta el olor a encierro que hay en la Matrix.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un recital de poes&iacute;a, unos padres intensos le dec&iacute;an a su hijo de siete a&ntilde;os: Dale, grit&aacute; viva la poes&iacute;a. Dale, grit&aacute; viva la poes&iacute;a. Y el nenito se par&oacute; delante de la gente y presa del p&aacute;nico esc&eacute;nico grit&oacute;: Viva la polic&iacute;a!&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Reescribamos el poema de Montale. &ldquo;Desde los albores del siglo se discute /si la pol&iacute;tica est&aacute; adentro o afuera ./ Primero gan&oacute; el adentro, luego contratac&oacute; con energ&iacute;a/ el afuera y con los a&ntilde;os llegamos a un forfait/ que no podr&aacute; durar porque el afuera/ est&aacute; armado hasta los dientes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabián Casas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/milei-armado-dientes_129_10696773.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Nov 2023 03:01:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Milei está armado hasta los dientes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Javier Milei,Eugenio Montale,Sergio Massa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La casa de los aduaneros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/casa-aduaneros_129_9872651.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a88def76-3c39-4b87-8aac-097e2f542ab7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La casa de los aduaneros"></p><p class="article-text">
        En la librer&iacute;a Fausto que ahora es Distal, trabajaba Pedro Wolcowicz. La librer&iacute;a Fausto editaba tambi&eacute;n una colecci&oacute;n de libros. Si encuentran libros de esa editorial en las mesas de usados, c&oacute;mprenlos sin dudar aunque no sepan qui&eacute;n es la escritora o el escritor que publican: todos eran buenos y ten&iacute;an grandes traducciones. Un d&iacute;a, Pedro me recomend&oacute; un libro de la editorial Fausto que conten&iacute;a dos libros de un poeta que yo no hab&iacute;a escuchado nombrar: Eugenio Montale. <em>Huesos de Jibia</em> y <em>Las ocasiones</em> en un mismo volumen. Era biling&uuml;e, yo pod&iacute;a cotejar las traducciones de Horacio Armani. 
    </p><p class="article-text">
        Pedro Wolcowicz era un librero que le&iacute;a todo. Y no s&oacute;lo eso. Tambi&eacute;n sab&iacute;a cu&aacute;les eran las buenas traducciones y d&oacute;nde estaban los libros que estabas buscando. Me pregunto si &eacute;l sal&iacute;a a recorrer librer&iacute;as en sus horas libres. Yo estaba buscando un invierno <em>Meridiano de sangre</em> de Cormac Mc Carthy y &eacute;l me dijo en qu&eacute; librer&iacute;a, y en qu&eacute; sector de la librer&iacute;a, se encontraba saldado. Tambi&eacute;n me dijo que la traducci&oacute;n no le parec&iacute;a muy buena.&nbsp;Pedro era un hombre delgado y alto. Siempre usaba camisas y ten&iacute;a lentes policrom&aacute;ticos. El pelo casta&ntilde;o peinado hacia atr&aacute;s. Cuando muri&oacute;, Santiago Llach le escribi&oacute; un poema: &ldquo;Muri&oacute; el &uacute;ltimo librero/ muri&oacute; el &uacute;ltimo librero, Pedro Wolcowicz/ el hombre de lentes polarizados que lo hab&iacute;a le&iacute;do todo./ Hab&iacute;a le&iacute;do un mill&oacute;n de poemas malos/ pero seguro que tambi&eacute;n hab&iacute;a le&iacute;do a Borges/ y un mont&oacute;n de buenas novelas extranjeras/ estaba todo el d&iacute;a al pie con sus anteojos ahumados/&nbsp;en la vieja Fausto de Corrientes y Talcahuano/ no se sabe cu&aacute;ndo era que el tipo le&iacute;a tanto/ pero en mi cuarto que da/ al pulm&oacute;n de la misma manzana/ se pod&iacute;a o&iacute;r el runr&uacute;n de la / cabeza de Pedro/ devorando letra tras letra(&hellip;) Antes de fin de a&ntilde;o/ llegar&aacute;n a la patria containers/ y containers/ repletos de tabletas electr&oacute;nicas/ antes de fin de a&ntilde;o/ el libro en papel estar&aacute; muerto./ Pedro lo sab&iacute;a y se muri&oacute;/ &eacute;l tambi&eacute;n/ su lugar en Fausto que ahora / se llama C&uacute;spide/ lo ocupa una actriz que se llama/ Estefan&iacute;a&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Montale escrib&iacute;a lent&iacute;simo. Era una l&iacute;rica extra&ntilde;a. Parec&iacute;a condensar y dejar afuera un mont&oacute;n de cosas y uno se ten&iacute;a que volver un lector activo para tratar de entender de qu&eacute; iba el poema. Me fascin&oacute;. Hay un poema que est&aacute; casi al final de <em>Huesos de jibia</em> &ndash;de 1925- que se llama &ldquo;Arsenio&rdquo; y que a m&iacute; me parece que prefigura a los poemas tremendos que va a escribir en su libro posterior <em>Las ocasiones</em>, de 1939. Montale fue publicando a los largo de su vida libros de poemas cada diez o quince a&ntilde;os. Le gustaba el slow food. Tuvo una vida tranquila, sin grandes gestas heroicas. Y hay dos aspectos de su biograf&iacute;a que podr&iacute;an juzgarse como extraordinarios: sirvi&oacute; como oficial de infanter&iacute;a durante la primera guerra mundial y recibi&oacute; el premio Nobel de Literatura en 1975. 
    </p><p class="article-text">
        Los cr&iacute;ticos lo ubicaron dentro de una corriente literaria llamada El Hermetismo, junto a Saba, y Ungaretti. Montale utilizaba el correlato objetivo para escribir sus poemas, concepto que hab&iacute;a teorizado T.S. Eliot en un ensayo sobre Shakespeare, pero que Montale nunca hab&iacute;a le&iacute;do y seg&uacute;n sus palabras &ldquo;lo hac&iacute;a de manera instintiva&rdquo;. El hermetismo, la condensaci&oacute;n de im&aacute;genes que vuelven a veces cr&iacute;ptico al poema, podr&iacute;a surgir de una predisposici&oacute;n espiritual, pero tambi&eacute;n sin dudas, como una respuesta al fascismo que reinaba en Italia. Si antes, en la &eacute;poca de Dante estaba el Dulce Stil Nuovo, bajo Mussolini estaba el Duce Stil Nuovo. Hab&iacute;a que escribir para que la censura y el lugar com&uacute;n no entendieran. 
    </p><p class="article-text">
        Durante toda su vida Montale -como mucha otra gente- padeci&oacute; no encontrar empleo. En 1929 consigue el puesto de director del Gabinete Vienesux, una biblioteca y sala de actos literarios de Florencia: &ldquo;Tengo el pan asegurado por unos a&ntilde;os, problema que me hab&iacute;a parecido hasta ahora insoluble y que casi me vuelve loco&rdquo;, le escribe en una carta a un amigo. Pero le dura poco porque frente al avance del fascismo decide renunciar. En dif&iacute;cil ser un gran poeta si no se es un traidor a la patria, a lo que en ese momento se considere la patria. 
    </p><p class="article-text">
        Creo que le&iacute; mil veces el poema de Montale, que est&aacute; en <em>Las ocasiones</em>, y se llama &ldquo;La casa de los aduaneros&rdquo;. En la mayor&iacute;a de los poemas de Montale se le habla a un &ldquo;ella&rdquo; que ya no est&aacute;, a la que se rememora, y que da el tono melanc&oacute;lico de su poes&iacute;a, ese &ldquo;vac&iacute;o que nos invade&rdquo;. Esto, para m&iacute;, forma parte de la influencia central de Dante y la terza rima, esos versos construidos, como el cristal, desde adentro hacia afuera, y no como la piedra del escultor desde afuera hacia adentro. 
    </p><p class="article-text">
        Montale escrib&iacute;a en papelitos, boletos de tren, cualquier cosa que ten&iacute;a a mano. &ldquo;No record&aacute;s la casa de los aduaneros/ sobre el barranco a pico de la escollera./ Desolada te espera desde la noche/ que en ella entr&oacute; el enjambre de tus pensamientos/ e inquieto se detuvo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Hasta ah&iacute; en esta primera estrofa, no se sabe a qui&eacute;n le est&aacute; hablando el poema, puede que se hable a s&iacute; mismo. A Montale no le importa tranquilizar al lector. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La sudestada golpea hace a&ntilde;os los viejos muros/ y no es alegre ya el sonido de tu risa:/la br&uacute;jula se mueve enloquecida a la aventura/ y el c&aacute;lculo de los dados ya no es favorable./ No record&aacute;s: otro tiempo distrae/ tu memoria; un hilo se devana.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Los dados pueden ser una alusi&oacute;n al golpe de dados mallarmeano, Montale escribe despu&eacute;s de la poes&iacute;a pura que buscaba el franc&eacute;s. Me gusta lo t&aacute;ctil del hilo que se devana en el &uacute;ltimo verso de esta segunda estrofa. Me gusta que un poema sea t&aacute;ctil como lo que sentimos cuando tocamos un paquete de cigarrillos. En la estrofa que sigue el poeta sostiene al hilo que se acaba de desgajar del poema.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todav&iacute;a sostengo un extremo: m&aacute;s se aleja/ la casa y sobre el techo la veleta/ ennegrecida gira sin piedad./ tengo un extremo pero vos est&aacute;s sola, ni respir&aacute;s ac&aacute; en la oscuridad.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        En esta estrofa aparece por primera vez el t&uacute; al que le habla y que es el de una mujer que ya no est&aacute;. Se fue, muri&oacute;, es un fantasma. Qu&eacute; importa. La br&uacute;jula de la estrofa anterior y la veleta giran ambas una enloquecida y la otra ennegrecida, como si fueran dos h&eacute;lices que mueven al poema, que ondula como el mar, va y viene:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Oh el horizonte en fuga, d&oacute;nde se enciende,/ rara, la luz del petrolero!/ &iquest;El paso es este? (Nuevamente el oleaje/pulula sobre el barranco que se parte..)/ No record&aacute;s ya la casa de esta/ noche m&iacute;a. Y no s&eacute; qui&eacute;n se va ni qui&eacute;n se queda&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; lindo poner &ldquo;Oh&rdquo; en un poema. Y Montale en vez de narrar que la tripulaci&oacute;n del barco petrolero pregunta si es &eacute;ste el paso para entrar en el puerto, condensa la acci&oacute;n en una &uacute;nica pregunta que se hace el que narra el poema: &ldquo;&iquest;El paso es este?&rdquo;. De esta manera la pregunta que es pr&aacute;ctica se vuelve existencial. Porque mas all&aacute; de las publicidades afirmativas de ciertos productos deportivos, de la arenga en los vestuarios y los ritos de la fertilidad, lo cierto es que no sabemos ad&oacute;nde vamos ni de d&oacute;nde venimos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabián Casas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/casa-aduaneros_129_9872651.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Jan 2023 03:26:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Eugenio Montale,T.S. Eliot]]></media:keywords>
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