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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - trasero]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - trasero]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA["Culo", un libro que levanta el castigo al cuerpo y lo convierte en símbolo de la revolución]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/culo-libro-levanta-castigo-cuerpo-convierte-simbolo-revolucion_1_10689588.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1787eae0-9b9f-442d-96af-c23bc9e20106_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x832y1410.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Culo&quot;, un libro que levanta el castigo al cuerpo y lo convierte en símbolo de la revolución"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras abordar las manos, las orejas, el pelo y los ojos, la colección que mezcla literatura y fotografía 'Esto es un cuerpo' se centra en su quinta entrega en las nalgas</p></div><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Oye pap&aacute;, &iquest;y t&uacute; cu&aacute;ntos pa&ntilde;ales me cambiaste a m&iacute;? Ninguno&rdquo;</strong>. Esta &ldquo;revancha c&oacute;mica&rdquo; sucede en un ba&ntilde;o mientras la hija est&aacute; agachada frente a un bidet, esponja en mano, limpiando a su anciano padre. La escena, escrita por Nerea L&oacute;pez de las Heras, est&aacute; incluida en uno de los relatos que componen <em>Culo</em>, el quinto n&uacute;mero de la colecci&oacute;n de libros <em>Esto es un cuerpo</em>. Un proyecto que mezcla fotograf&iacute;a y literatura para experimentar, reflexionar y querer a las distintas partes del organismo. 
    </p><p class="article-text">
        Tras ahondar en las <em>Manos</em>, <em>Pelo</em>, <em>Ojos</em> y <em>Orejas</em>, ha llegado el momento de<a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/tocar-trasero-consentimiento-no-normal-ahora-senala-publico-denuncia-penal_1_10520335.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> bajar del tronco para abordar las nalgas </a>y, a partir de ellas, hablar sobre sexualidad, cuidados, violencia, lenguaje, juego, vejez y c&aacute;nones de belleza. Laura C. Vela, Carlota Visier y Ana Jarque son las creadoras de esta iniciativa que tiene como objetivo reconciliarnos con nuestros cuerpos y sus implicaciones emocionales, sociales y pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Dedicamos este n&uacute;mero al culo porque exponernos es tambi&eacute;n reivindicarnos. </strong>La celulitis es para el culo lo que el relleno de algod&oacute;n para una almohada, lo que la manteca para un pan. Apostamos por unos culos libres, en movimiento, desbordantes, que perrean, en los que florezcan flores, no tab&uacute;es. Queremos liberarlos del peso de la supuesta moral femenina y convertirlos en s&iacute;mbolos de la revoluci&oacute;n de un cuerpo demasiado castigado, demasiado invisibilizado. Queremos olernos los culos sin sentir verg&uuml;enza&rdquo;, manifiestan las editoras en su introducci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las autoras publican <em>Esto es un cuerpo </em>a trav&eacute;s de su propia editorial independiente, Comisura, y est&aacute;n financiando la colecci&oacute;n mediante una <a href="https://www.verkami.com/projects/36940-esto-es-un-cuerpo-culo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">campa&ntilde;a de </a><a href="https://www.verkami.com/projects/36940-esto-es-un-cuerpo-culo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>crowdfunding</em></a> que todav&iacute;a no alcanz&oacute; su objetivo de 6.000 euros. En el camino de este n&uacute;mero se toparon con una dificultad con la que no contaban, la censura de algunas de sus im&aacute;genes, por mostrar culos, en redes sociales y YouTube. Obst&aacute;culo que se vieron obligadas a tener que solventar <a href="https://www.instagram.com/p/Cyfqy1mKqIL/?utm_source=ig_web_copy_link&amp;igshid=MzRlODBiNWFlZA==" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tapando algunos de ellos con melocotones</a>. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En verano podes ver a hombres en la calle sin camiseta pero una mujer no puede casi dar el pecho en p&uacute;blico porque la gente se escandaliza. Si con <em>Culo </em>nos est&aacute;n censurando, imag&iacute;nate que sacamos un libro dedicado a las tetas. No podr&iacute;amos subir nada, tendr&iacute;amos que tapar todas con cerezas&rdquo;, lamenta ante este peri&oacute;dico la profesora de Lengua Castellana y Literatura Carlota Visier. Su compa&ntilde;era suma que &ldquo;no siempre que ense&ntilde;es las tetas <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/pechos-descubiertos-escenario-escandalo-ojos-patriarcado_1_10330906.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">es para sexualizar</a> ni siempre un culo va a ser sexual. No es contenido pornogr&aacute;fico&rdquo;. &ldquo;Es esencial que existan espacios para poder ser libres y expresarnos. Si no, ser&iacute;a todo trist&iacute;simo y estrecho de miras&rdquo;, reivindican.
    </p><p class="article-text">
        El proyecto naci&oacute; en 2020. &ldquo;Ven&iacute;amos de la pandemia, un contexto muy espec&iacute;fico en el que el cuerpo adquiri&oacute; fuerza y llev&oacute; a reflexionar sobre cosas en las que antes no hab&iacute;amos reparado tanto, como el olfato&rdquo;, explican. Este fue el germen que les llev&oacute; a apostar por desarmarlo en sus distintas partes concedi&eacute;ndoles una publicaci&oacute;n a cada una, en las que a trav&eacute;s de las im&aacute;genes y las palabras se tornaran en protagonistas absolutas. Y en conjunto, lograr una construir &ldquo;una especie de Frankenstein&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Centrarnos en cada parte del cuerpo nos permit&iacute;a ser m&aacute;s detallistas con ellas. Cuando hablamos del cuerpo en general es m&aacute;s f&aacute;cil irse a lo de siempre, pero al obligar a pensar en una sola cosa, el juego es mucho m&aacute;s profundo&rdquo;, afirman.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &#039;Hora pegada al culo&#039;                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Un puzle de artistas</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Para la mano es accesible la dignidad de los objetos que toca, el derecho a separarse del cuerpo para ir tras ellos y a&uacute;n as&iacute; permanecer vac&iacute;a y disponible para la pr&oacute;xima vez. En ella sufrimos la soledad del espacio cotidiano y disfrutamos del capricho instintivo de ordenar el mundo&rdquo;, escribieron y retrataron en <em>De ra&iacute;z</em> Ana Jarque y Bernardita Morello, dos de las artistas que poblaron el primer ejemplar.
    </p><p class="article-text">
        Andrea Abreu, Gata Cattana, Silvia de la Rosa, Elena Medel, Remedios Zafra, Elisa Victoria, M&aacute;t&eacute; Bartha, Graciela Iturbide, Safia El Aaddam, Brigitte Vasallo, Irene Zottola, Olga Iglesias Dur&aacute;n, Las hijas de Felipe, Ana Folguera y Florencia del Campo son otros de los nombres que han habitado las siguientes entregas. La lista de escritoras y fot&oacute;grafas van a ampliarla en la quinta entrega figuras como Aida Gonz&aacute;lez Rossi, Paula Yubero, Cristina Fallar&aacute;s, Nagore Legarreta, Aitana Cordero, Okaro, Laura San Segundo y Luc&iacute;a Antebi.
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        Entre sus propuestas est&aacute;n un &ldquo;club de escritura con el culo&rdquo; con el que se adentran en un universo infantil atravesado por la naturalidad y la diversi&oacute;n, pero tambi&eacute;n por la diferencia, el <em>bullying</em>, la soledad y la aceptaci&oacute;n de los cuerpos. Hay una conversaci&oacute;n entre amigas de distintas nacionalidades que conversan sobre la palabra culo, sus usos y acepciones; con las que devuelven al lector la incomodidad de ser mujer y tener culo, siempre cuestionado por la mirada masculina. El ejemplar a&ntilde;ade una reflexi&oacute;n en torno al cuidado de los culos envejecidos (los improductivos o deficitarios) frente a los ingr&aacute;vidos (los infantiles y los femeninos), aquellos donde las revistas de moda y los futuros padres centran la atenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El culo como centro del amor y como zona de paso y transformaci&oacute;n; y el cuerpo como instrumento de resistencia cotidiana son otros dos de los temas que impregnan el volumen que cierra con una secci&oacute;n colaborativa titulada <em>Culopedia:</em> un espacio que incluye fotograf&iacute;as hechas en ba&ntilde;os p&uacute;blicos con frases hist&oacute;ricas, consejos, quejas, croquis, vi&ntilde;etas y di&aacute;logos. 
    </p><h3 class="article-text">Un ejercicio de reconciliaci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        <strong>La colecci&oacute;n obliga a detener el tiempo para poner el foco en cada parte del cuerpo</strong>, ese algo que cada d&iacute;a nos sustenta, nos permite estar vivos, respirar, caminar, acariciar, observar, saborear y el largu&iacute;simo etc&eacute;tera que compone el abanico de posibilidades que el organismo, por el mero hecho de existir, nos regala. Im&aacute;genes y textos fuerzan a tomar conciencia y act&uacute;an como ejercicio de reconciliaci&oacute;n.
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                    alt="Laura C. Vela y Carlota Visier, editoras y autoras de &#039;Esto es un cuerpo&#039;"
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            <span class="title">
                Laura C. Vela y Carlota Visier, editoras y autoras de &#039;Esto es un cuerpo&#039;                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;La relaci&oacute;n con el cuerpo influye en tu relaci&oacute;n contigo misma, con los dem&aacute;s y la sociedad. Desde si eres alto o bajito, influye en c&oacute;mo te comportas. El cuerpo es muy importante en la construcci&oacute;n de la identidad, el c&oacute;mo somos y c&oacute;mo nos definimos. Incluso la forma en la que los transformamos, en el caso del pelo por ejemplo, con cada corte o tinte&rdquo;, apuntan las editoras.
    </p><p class="article-text">
        Los cuidados vertebran igualmente el v&iacute;nculo con el organismo. Y de aquellos a quienes cuidemos a lo largo de nuestras vidas, incluidos nuestros padres. &ldquo;Nacemos y morimos iguales, hechos pellejo y necesitando al otro para que te cuide. Esto tambi&eacute;n est&aacute; latente en el proyecto: tener un cuerpo y ser cuerpo lleva impl&iacute;cito esa vulnerabilidad y necesidad del otro&rdquo;, defienden las creadoras. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">El libro como cuerpo</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Llamamos al proyecto <em>Esto es un cuerpo</em> para reivindicar que todos los cuerpos son cuerpos y que son igual de v&aacute;lidos. Y que el propio libro es un cuerpo, que es algo que se ha perdido un poco. No solo es importante la historia que cuentan, tambi&eacute;n c&oacute;mo se edita, para qu&eacute; se utiliza y c&oacute;mo te relacionas con &eacute;l. Esa materialidad del libro es importante y por eso siguen existiendo&rdquo;, defiende Laura C. Vila. Las autoras encontraron en la campa&ntilde;a de <em>crowdfunding</em> la manera de poder financiarse, sabiendo que quer&iacute;an que los vol&uacute;menes fueran baratos y accesibles, para lo que necesitaban poder acceder a la venta directa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al hacer una campa&ntilde;a presionas a la gente a que lo compre en un momento dado y eliminas una parte de riesgo. Hay un punto de comunidad y de sostenibilidad. Si no hay gente que apoye el proyecto y no quiere que salga, no saldr&aacute;. &iquest;Vamos a imprimir mil libros que luego nadie quiere leer? El momento en el que deje de haber mecenas y la gente deje de quererlo, dejar&aacute; de haber <em>Esto es un cuerpo</em>. O se transformar&aacute;&rdquo;, comenta la fot&oacute;grafa sobre c&oacute;mo este modelo se desvincula del que impera en el feroz mercado editorial. Una industria que obliga a las editoriales a renovar sus cat&aacute;logos constantemente, provocando que muchos de los t&iacute;tulos <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/saldos-segunda-vida-libros-nuevos-llegar-segunda-mano_1_10140714.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">acaben destruy&eacute;ndose o sald&aacute;ndose</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                &#039;El recto es una tumba&#039;                            </span>
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        Por lo pronto, quedan poco m&aacute;s de diez d&iacute;as de campa&ntilde;a que, una vez terminada, permitir&aacute; que quienes hayan aportado al proyecto puedan recibir los ejemplares. Y tras <em>Culo</em>, la idea es seguir ampliando la colecci&oacute;n con otras partes del cuerpo como las orejas, el ombligo e incluso el agua. &ldquo;Escribir solo para que el brillo de este momento nos libere de todo lo que nos dicen que somos. Pues mi culo es identidad, pues no venimos a aprender nada sino a mostrarle al mundo lo que ya sabemos hacer&rdquo;, escribe Aida Gonz&aacute;lez Rossi, autora de la novela <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/leche-condensada-digerir-adolescencia-saborear-poetica-cochino_1_9933932.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Leche condensada</em></a>, para el volumen.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/culo-libro-levanta-castigo-cuerpo-convierte-simbolo-revolucion_1_10689588.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Nov 2023 09:20:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Culo", un libro que levanta el castigo al cuerpo y lo convierte en símbolo de la revolución]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismos,Patriarcado,Fotografías,trasero]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Año nuevo, ¿culo nuevo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/ano-nuevo-culo-nuevo_129_9881329.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ae038f07-719c-4caa-8854-9ad03d05158e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Año nuevo, ¿culo nuevo?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque la gimnasia específica para acentuar el trasero sigue en pie, acá y afuera avanza la remodelación mediante injertos de grasa o de siliconas y otros artilugios invasivos.
</p></div><p class="article-text">
        Del lat&iacute;n<em> culus</em>, el castizo y sonoro vocablo del t&iacute;tulo es m&aacute;s apropiado que el -localmente- usual (cola) cuyo significado en su primera acepci&oacute;n concierne a ciertos animales: rabo, rabadilla, ap&eacute;ndice. Palabra considerada vulgar pero nunca una palabrota, culo, seg&uacute;n la gran lexic&oacute;grafa Mar&iacute;a Moliner (Diccionario del uso del espa&ntilde;ol) ser&iacute;a simplemente &ldquo;conjunto de dos nalgas en una persona&rdquo;. Y luego, claro, tenemos la larga serie de aplicaciones, m&aacute;s en contra que a favor, empleadas en frases hechas tanto en la Argentina como en otros pa&iacute;ses, que no hace falta traducir: &ldquo;quedar con el culo al aire&rdquo;, &ldquo;caerse de culo&rdquo;, &ldquo;lameculos&rdquo;, &ldquo;tener culo&rdquo;, &ldquo;ser culo fruncido&rdquo;, &ldquo;estar como el culo&rdquo; y, sin agotar el repertorio metaf&oacute;rico, tenerlo limpio o sucio&hellip; (Los culos de vasos o botellas son otro cantar, que no viene a cuento).
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                El jardín de las delicias, fragmento, El Bosco, 1494 1505                            </span>
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        Tambi&eacute;n hay una seguidilla de refranes protagonizados por este sustantivo, entre los que en esta nota se escoger&aacute; uno que le viene al pelo a la tem&aacute;tica a tratar a continuaci&oacute;n: &ldquo;Culo veo culo quiero&rdquo;, expresi&oacute;n de origen incierto &ldquo;con que se moteja de sumamente antojadiza a una persona&rdquo;, nos despeja el&nbsp; Diccionario Enciclop&eacute;dico Hipano-americano, de 1890. Pero en esta oportunidad, no ser&aacute; citado en su sentido figurado sino literal, con referencia a la cantidad de gente -mayoritariamente mujeres- que acuden a distintos recursos para realzar, redondear, remozar sus traseros, ya mediante injertos de su propia grasa, ya rellen&aacute;ndolos con pr&oacute;tesis de siliconas o inyectando &aacute;cido hialur&oacute;nico. Todo ello formando parte de la pr&oacute;spera industria de la belleza que incita sobre todo a las mujeres a responder a patrones de belleza y juventud a costa de riesgos, molestias e importantes desembolsos. Y hay que reconocer que contadas son las feministas que, como Susan Faludi con su ensayo Reacci&oacute;n (Planeta, 1991) han investigado y denunciado esa presi&oacute;n invasiva que se intensific&oacute; en los a&ntilde;os &rsquo;80 en los Estados Unidos, cuando eran muchos los cirujanos pl&aacute;sticos que necesitaban cuerpos y surgieron lemas como, por caso: &ldquo;Si te quer&eacute;s, te oper&aacute;s&rdquo;. Y mucho se est&aacute; hablando ahora en buena parte del mundo occidental del derecho a una belleza otra, de la gordofobia y temas afines, pero muy poco de lo que Faludi denomina la &ldquo;belleza m&eacute;dica&rdquo; que, a su manera, vulnera y a veces petrifica rostros seriados, chupa grasa y la redistribuye, introduce materiales ajenos al organismo sin otra justificaci&oacute;n que la de negar el paso del tiempo y acatar modelos est&eacute;ticos en el candelero.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Nalgas bajo control masculino</strong></h3><p class="article-text">
        Curiosamente, esto de ampliar el nalgamen adquirido artificialmente y tan promovido por la medi&aacute;tica Kim Kardashian, podr&iacute;a relacionarse con antecedentes muy lejanos en el tiempo, cuando a&uacute;n no exist&iacute;a la escritura (ni, mucho menos, la cirug&iacute;a est&eacute;tica), en las venus del Paleol&iacute;tico -una de las m&aacute;s conocidas es la de Willendorf, hallada en Austria a comienzos del siglo veinte-, de unos &iexcl;30 mil a&ntilde;os antes de Cristo! Ese apelativo que se les adjudic&oacute; caprichosamente remite a la diosa romana sustra&iacute;da a la mitolog&iacute;a griega llamada en su origen Afrodita, protectora del amor. Dichas estatuillas, aparecidas en diversos lugares de Europa, tambi&eacute;n denominadas esteatop&iacute;gicas precisamente por el gran tama&ntilde;o de sus asentaderas, fueron esculpidas en piedra caliza, hueso, marfil o modeladas en arcilla. Y se distinguen en general por la generosidad de sus pechos, de su vientre, su vulva destacada (cosa que no volvi&oacute; a suceder con cierta frecuencia tan expl&iacute;citamente, con pelos y se&ntilde;ales, en el arte quiz&aacute;s hasta que en 1866 Courbet pintara El origen del mundo). Rasgos que han llevado a asociar estas figuras con la fertilidad, a que se las llamara Diosas Madres (nada que ver con KK en esta lectura).&nbsp;
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                La culomanía, que ya venía avanzando a paso redoblado, se acentúo en el siglo 21 con el estrellato de la pulposa Jennifer López.                            </span>
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        Saltando en el tiempo y aterrizando en la Antigua Grecia, se advierte en la escultura -y se entiende, por poco que se conozcan aquellos usos y costumbres sexuales- un predominio del culo masculino garboso y bien musculado. En los templos de la India todav&iacute;a perduran sinuosos traseros de varones y mujeres enredados en artes amatorias, mientras que en las estampas er&oacute;ticas japonesas del per&iacute;odo Edo, siglos 17 al 19, francamente gr&aacute;ficas, las posaderas se hacen ver. En este viaje raudo y arbitrario podemos recalar en los nalgatorios celul&iacute;ticos de Rubens, entre el 16 y el 17, y ya que estamos, repasar las picard&iacute;as voluptuosas de Fragonard, las se&ntilde;oras api&ntilde;adas en un ba&ntilde;o turco de Ingres, el lavado del <em>derri&egrave;re</em> femenino que cautiv&oacute; a Degas, el suave y discreto culo de Marthe, la amada esposa de Bonnard. Y, c&oacute;mo no, en la odalisca morena de Boucher, un trasero para tratar de usted&hellip; Por cierto, antes de estos artistas, la obsesi&oacute;n masculina por Venus fue la coartada para que Vel&aacute;zquez creara su propia versi&oacute;n de espaldas, luego reversionada por Renoir. Y siguen las grandes firmas de varones enfocando a su gusto traseros, preferentemente de mujeres. Reci&eacute;n en el siglo 20 se empieza a notar otra &oacute;ptica sobre el cuerpo femenino desnudo, cuando las que toman el pincel son ellas; en algunos casos, desde un punto de vista abiertamente feminista. Pero esa es otra historia.
    </p><p class="article-text">
        Y en el cine, cuando las desenfadadas chicas con traje de ba&ntilde;o de una pieza, a veces con medias, de Mack Sennett pasaron a la historia y llegaron las pin-up estilo Betty Grable, las estrellas glamorosas tipo Rita Hayworth o Lana Turner, la nadadora oficial Esther Williams, los traseros no se remarcaban como atributo er&oacute;geno, o directamente se achataban mediante fajas elastizadas; en Hollywood y asimismo otras latitudes. Hasta que en la segunda mitad de los &rsquo;50&nbsp; atac&oacute; Brigitte Bardot, guiada por su pigmali&oacute;n Roger Vadim, con su bien torneado culete al aire, en diminuto bikini o ajustados pantalones. Culete que lleg&oacute; a ser comercializado por el mism&iacute;simo Godard en El desprecio (1964). Ya en los &rsquo;80, esa zona del cuerpo femenino donde la espalda pierde el nombre no solo se empieza a resaltar en el cine: la publicidad -notoriamente la local- produjo recordados avisos como la serie de Hitachi donde las modelos que se contoneaban eran casi solo carnaza de cola, al ritmo del eslogan &ldquo;Qu&eacute; bien se te ve&rdquo;. Tambi&eacute;n, en programas de tev&eacute;, Gerardo Sofovich a la cabeza, las curvas posteriores se pusieron de relieve y en famosos casos compensaron la brevedad delantera de &ldquo;bebotas&rdquo; o &ldquo;nenas&rdquo;.
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                Odalisca, morena,  de François Boucher, 1745, un trasero para tratar de usted.                            </span>
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        En la d&eacute;cada siguiente, se impuso el cola-less -palabreja argentoanglo se dice que inventada en la redacci&oacute;n de la revista Gente- en las playas locales, as&iacute; como la gimnasia consagrada al -dir&iacute;a Moliner- conjunto de dos nalgas, que deb&iacute;an tensarse y sobresalir para exhibirse a pleno gracias al hilo dental escondido entre ellas. Ya estaba en alza el aumento de las mamas merced a las siliconas, el lifting facial, el b&oacute;tox para paralizar el entrecejo, y empezaban a verse algunas sobrebocas. Solo faltaba que se extendiera el relleno y levantamiento del trasero, no &uacute;nicamente entre actrices -algunas prestigiosas-, conductoras de televisi&oacute;n, vedettes de teatro de revistas: asimismo mujeres an&oacute;nimas. Cosa que empez&oacute; a ocurrir casi secretamente, porque de las otras cirug&iacute;as se hablaba, se publicaban notas. Pero lo de &ldquo;ponerse cola&rdquo;, como se dec&iacute;a en el lenguaje coloquial, se manten&iacute;a en reserva. Sin embargo, era creciente el n&uacute;mero de mujeres que se somet&iacute;an al modelo de belleza presuntamente deseado por los varones, a su vez influidos por el mercado que impon&iacute;a esta rendidora industria que cuenta entre sus precursores al c&eacute;lebre brasile&ntilde;o Ivo Pitanguy, cirujano y escritor que empez&oacute; con operaciones reconstructivas en los tempranos &rsquo;60, y pas&oacute; prontamente a las pl&aacute;sticas con enorme suceso. Varias d&eacute;cadas antes, una de las primeras m&eacute;dicas francesas, Suzanne Noel (1878-1954) se hab&iacute;a dedicado a la cirug&iacute;a pl&aacute;stica reparadora para poder arreglar mand&iacute;bulas rotas de los soldados que hab&iacute;an luchado en la Primera Guerra. M&aacute;s tarde, hizo lo propio con los que volv&iacute;an de la Segunda Guerra. Tambi&eacute;n ayud&oacute; con su bistur&iacute; a mujeres que necesitaban mejorar su aspecto para conseguir trabajo, actuando siempre en la forma menos intrusiva posible. Escribi&oacute; un libro sobre el rol social de estas pr&aacute;cticas y fue, paralelamente, apasionada defensora del voto femenino y de las libertades civiles de la mujer. Hace casi 100 a&ntilde;os, en 1924, fue socia fundadora de club Soroptimiste en Par&iacute;s, que lleg&oacute; a tener filiales en otras ciudades europeas. Es decir que la sororidad no es un invento del siglo 21.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>A quien quiera cachetes, que le cueste</strong></h3><p class="article-text">
        En la centuria que cursamos, el realce de nalgas femeninas -incluso masculinas, en menor escala- se ha expandido y multiplicado en Occidente, en sus tres variantes: lipofilling o lipotransferencia de la grasa de la propia/o paciente; implante de pr&oacute;tesis de siliconas; inyecciones de &aacute;cido hialur&oacute;nico. Por otra parte, y ya fuera del consultorio o el quir&oacute;fano, en Mercado Libre se ofrecen pastillas para agrandar y afirma los gl&uacute;teos como Larger Fuller, de Elite, que vienen en una promo a $13.3999 los tres frascos.
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                Un avisos para realzar nalgas masculinas, menos obvios que los femeninos.                            </span>
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        Seg&uacute;n noticias publicadas en el exterior, particularmente en los Estados Unidos, el m&eacute;todo m&aacute;s requerido para redondear y endurecer cachetes es el Brazilian Butt Lift (BBL) atribuido al antes mencionado doctor Pitanguy, que habr&iacute;a comenzado a aplicarlo en la d&eacute;cada de 1960. A la vez, se trata del procedimiento que registra mayores riesgos: un informe de 2017 publicado en el Aesthetis Surgery Journal, da cuenta de que entre uno y dos de cada 6 mil levantamientos, terminaron en muerte (el &iacute;ndice m&aacute;s elevado para cualquier cirug&iacute;a de este rubro). En 2018, la Asociaci&oacute;n Brit&aacute;nica de Cirug&iacute;a Pl&aacute;stica y Est&eacute;tica aconsej&oacute; a los profesionales del Reino Unido que dejaran de practicarla. Empero, hubo mujeres que se resistieron a la negativa de muchos m&eacute;dicos y optaron por viajar a Turqu&iacute;a o Sudam&eacute;rica, donde adem&aacute;s les sal&iacute;a m&aacute;s barato. Seg&uacute;n el New York Times, se registraron dos muertes de pacientes brit&aacute;nicas en una cl&iacute;nica de Esmirna (Turqu&iacute;a). El peligro de la lipotransferencia reside en la gran cantidad de vasos sangu&iacute;neos de la zona trasera, lo que hace que en contados casos la grasa pueda llegar al coraz&oacute;n, a los pulmones. Seg&uacute;n el mismo medio, en 2018, la Sociedad de Cirujanos Pl&aacute;sticos de Estados Unidos y otras entidades afines organizaron un grupo de trabajo para dar mayor seguridad al injerto de la propia grasa, se indic&oacute; a los m&eacute;dicos dejar de inyectar ese material en el m&uacute;sculo y se les pidi&oacute; que perfeccionaran el instrumental.
    </p><p class="article-text">
        Para efectuar esa lipo, la grasa se extrae de caderas, cintura, abdomen o muslos, lo que suma una lipoescultura en esas &aacute;reas adelgazadas dr&aacute;sticamente. El tiempo de recuperaci&oacute;n va de 3 a 5 d&iacute;as; seg&uacute;n avisos locales publicados en la web, &ldquo;las c&eacute;lulas sobrevivientes se comportan como en su ubicaci&oacute;n anterior y el disconfort sucesivo se alivia con analg&eacute;sicos&rdquo;. La persona intervenida no debe sentarse sobre la parte injertada durante al menos 3 semanas, tiene que dormir panza abajo y usar faja posoperatoria e ingerir dieta hiperproteica.
    </p><p class="article-text">
        Un anuncio en la web francesa para &ldquo;mejorar&rdquo; traseros masculinos remarca que se trata del atributo f&iacute;sico m&aacute;s observado en los varones, y propone pr&oacute;tesis (que se asemejan a las que se implantan en los pechos femeninos) para &ldquo;bellas nalgas plenas&rdquo; que se han achatado con el correr de los a&ntilde;os o por un adelgazamiento importante. Estas pr&oacute;tesis <em>fessi&egrave;res</em> requieren anestesia general. En cuanto a la lipotransferencia depende del &ldquo;capital graso&rdquo; del paciente, y desde luego, de su estado general de salud. En lo referente a las inyecciones de &aacute;cido hialur&oacute;nico, se anticipa que su efecto es temporario (12 a -en el mejor de los casos- 24 meses), aclar&aacute;ndose que es la alternativa m&aacute;s econ&oacute;mica, suave y r&aacute;pida. Cada formato existe en distintos vol&uacute;menes y tama&ntilde;os, naturalmente&hellip; En casi todos los casos, la incisi&oacute;n se hace en el surco intergl&uacute;teos para que no se advierta luego la cicatriz, y se debe usar una prenda el&aacute;stica entre 4 y 6 semanas. La operaci&oacute;n dura de una a 3 horas y a continuaci&oacute;n hacen falta curaciones, controles peri&oacute;dicos.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los aspectos paradojales m&aacute;s llamativos de esta tendencia occidental creciente -m&aacute;s all&aacute; de las consideraciones que conducen a un bar&oacute;n de Frankenstein reestructurando un cuerpo con grasa de &ldquo;regiones donantes&rdquo; propias- es que en pa&iacute;ses del hemisferio norte con antecedentes de acendrado y cruel racismo hacia los negros, se pretenda emular con sobrebocas desproporcionadas nada fotog&eacute;nicas y con nalgas rellenadas, a una tipolog&iacute;a f&iacute;sica netamente africana. Y que se hagan desembolsos que en los Estados Unidos rondan los 15 mil d&oacute;lares (el BBT), se sufran molestias y, de yapa, se corran riesgos (en m&iacute;nimo porcentaje, es verdad).
    </p><p class="article-text">
        La culoman&iacute;a, que ya ven&iacute;a avanzando a paso redoblado, se acent&uacute;o en el siglo 21 con el estrellato de la pulposa Jennifer L&oacute;pez, que asegur&oacute; su nalgamen en millones -las malas lenguas aseguran que, aunque estaba bien provista de nacimiento, reforz&oacute; sus curvas con lipotransferencia-. Y, no hace falta decirlo, ese culto se sigue reforzando en estos d&iacute;as con las esferas desmesuradas de Kim Kardashian, copando portadas, videos, notas period&iacute;sticas. Ella y ellos y elles en n&uacute;mero ascendente quieren m&aacute;s firmeza y m&aacute;s sinuosidad por detr&aacute;s, acaso por creer que &ldquo;la distancia m&aacute;s corta entre dos puntos es la curva&rdquo;, como afirmaba la genial Mae West, actriz, guionista y dramaturga zarpada, una pionera en usar rellenos descartables en sus encantadores atuendos seudovictorianos, hace casi cien a&ntilde;os. En la actualidad, muchas personas est&aacute;n pretendiendo un <em>derri&egrave;re </em>casi tan pronunciado como el poliz&oacute;n almohadillado (o doble traste) que portaban bajo las faldas las damas pudientes de la Belle &Eacute;poque. En fin, como sucede en el panel central de El jard&iacute;n de las delicias, de El Bosco, y sostiene metaf&oacute;ricamente el dicho popular espa&ntilde;ol, cada quien puede hacer de su culo un florero&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>MS/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Moira Soto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/ano-nuevo-culo-nuevo_129_9881329.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Jan 2023 03:00:20 +0000]]></pubDate>
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