<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - tango queer]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/tango-queer/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - tango queer]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1044939/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Maikel Dobarro y el tango disidente: bailar sin género, bailar para fugar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/maikel-dobarro-tango-disidente-bailar-genero-bailar-fugar_128_13187584.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c7c108f8-77ff-48c1-83cc-22e65c760c9f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Maikel Dobarro y el tango disidente: bailar sin género, bailar para fugar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En un tango todavía marcado por roles de género rígidos, el bailarín y docente Maikel Dobarro impulsa una práctica disidente que recupera una historia borrada: la posibilidad de bailar sin normas de género. Desde La Fuga, un espacio de tango en Almagro, cuenta cómo el cambio de roles, el abrazo y la milonga se volvieron también parte de su transición como persona trans masculina y no binaria.</p></div><p class="article-text">
        El tango argentino suele presentarse como un baile de roles de g&eacute;nero r&iacute;gidos, donde las mujeres con tacones y vestidos ajustados siguen el paso de los hombres con pantalones a medida. Pero a finales del siglo XIX, cuando el tango se estaba popularizando en los barrios pobres de Buenos Aires y Montevideo, era com&uacute;n que parejas del mismo sexo bailaran juntas. Esa historia qued&oacute; en gran medida enterrada a medida que el tango se extendi&oacute; por Europa y ascendi&oacute; a la respetabilidad de los salones de baile, hasta que un creciente movimiento internacional, conocido como tango<em> queer</em> comenz&oacute; a recuperar esas ra&iacute;ces en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c21535e-7168-4fd2-8c97-4ab77d3295fc_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c21535e-7168-4fd2-8c97-4ab77d3295fc_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c21535e-7168-4fd2-8c97-4ab77d3295fc_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c21535e-7168-4fd2-8c97-4ab77d3295fc_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c21535e-7168-4fd2-8c97-4ab77d3295fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0c21535e-7168-4fd2-8c97-4ab77d3295fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0c21535e-7168-4fd2-8c97-4ab77d3295fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Dobarro organiza La Fuga, un espacio de tango disidente creado hace cuatro años que ofrece clases semanales y una milonga mensual en el Batacazo Cultural, un centro cultural queer en Almagro"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Dobarro organiza La Fuga, un espacio de tango disidente creado hace cuatro años que ofrece clases semanales y una milonga mensual en el Batacazo Cultural, un centro cultural queer en Almagro                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <a href="https://www.instagram.com/maikeldobarro_/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Maikel Dobarro</strong></a><strong> es un bailar&iacute;n, profesor y autodenominado &ldquo;agitador&rdquo; del tango </strong><em><strong>queer</strong></em>. Organiza <a href="https://www.instagram.com/tangoenfuga/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Fuga</a>, un espacio de tango disidente creado hace cuatro a&ntilde;os que ofrece clases semanales y una milonga mensual en el <a href="https://www.instagram.com/culturalbatacazo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Batacazo Cultural</a>, un centro cultural queer en Almagro. Prefiere el t&eacute;rmino &ldquo;tango disidente&rdquo; al anglicismo <em>queer tango</em>, en parte porque tiene una carga pol&iacute;tica m&aacute;s expl&iacute;cita. El tango <em>queer</em> o disidente postula que los bailarines pueden bailar el rol que deseen, independientemente de su g&eacute;nero. Dobarro afirma que habilitar el cambio de roles en el tango &ldquo;no es menor&rdquo;: ampl&iacute;a lo que los cuerpos pueden hacer y ser en relaci&oacute;n unos con otros. El propio camino de Dobarro hacia el tango se volvi&oacute; inseparable de su camino hacia la comprensi&oacute;n de s&iacute; mismo como persona trans masculino y no binario. Desde su transici&oacute;n, dice que ha dejado de recibir invitaciones a milongas heterosexuales. Ser cada vez m&aacute;s visible como bailar&iacute;n de tango no binario puede dar miedo, afirma, y su respuesta es de alimentar a la imaginaci&oacute;n de un mundo diferente.
    </p><p class="article-text">
        Una reciente edici&oacute;n de la milonga La Fuga tuvo lugar en v&iacute;speras del 50.&ordm; aniversario del golpe de Estado que dio inicio a la &uacute;ltima dictadura c&iacute;vico-militar el 24 de marzo de 1976. La milonga se detuvo para la interpretaci&oacute;n de una pieza del campe&oacute;n de tango argentino <a href="https://www.instagram.com/hugomastrolorenzo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hugo Mastrolorenzo</a> titulada &ldquo;<a href="https://www.instagram.com/p/DWaGVb6ERPa/?img_index=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">24M, nunca m&aacute;s</a>&rdquo;. En un momento de la actuaci&oacute;n, una docena de bailarines, incluido Dobarro, permanecieron inm&oacute;viles bajo una enorme s&aacute;bana blanca, evocando algunos de los 30.000 desaparecidos.
    </p><p class="article-text">
        Hace poco habl&eacute; con Dobarro en su casa de Boedo sobre el poder som&aacute;tico del abrazo del tango, los valores anticapitalistas de la milonga y c&oacute;mo perfeccionar su pr&aacute;ctica del tango lo ayud&oacute; a aceptar su identidad de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Te acord&aacute;s cuando bailaste tango por primera vez?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Estaba en el colegio secundario, ten&iacute;a catorce a&ntilde;os y sab&iacute;a que hab&iacute;a unos talleres de tango y me quise quedar a hacerlo. Tengo mucho el recuerdo de la primera vez, como que me pusieron algo en los ojos para que me deje llevar. De esa sensaci&oacute;n tengo un recuerdo muy fuerte, de poder ir con otre hacia donde otre me invitara a moverme.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Ser guiado fue lo que te enganch&oacute;?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Encontrar esa sensaci&oacute;n de no tengo que pensar en nada, solo tengo que sentir, s&iacute; fue lo que me atrap&oacute;. Esa fue la magia. Pero, bueno, siempre me gust&oacute; bailar. Uno de mis grandes juegos era encerrarme en un cuarto con la radio e ir cambiando las canciones y estar horas bailando, imaginando escenarios, interpretando, haciendo mis propias comedias musicales. Me pas&eacute; muchas horas de la infancia. Entonces, creo que hubo ah&iacute; un gran momento de conectar, el que hab&iacute;a sido un juego de toda mi infancia a un momento ah&iacute; en la adolescencia de, guau, estoy bailando con otres.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/27afb66a-6969-42a1-998e-696f550dd25e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/27afb66a-6969-42a1-998e-696f550dd25e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/27afb66a-6969-42a1-998e-696f550dd25e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/27afb66a-6969-42a1-998e-696f550dd25e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/27afb66a-6969-42a1-998e-696f550dd25e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/27afb66a-6969-42a1-998e-696f550dd25e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/27afb66a-6969-42a1-998e-696f550dd25e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Dobarro empezó a bailar tango a los 14 años, en un taller del colegio secundario."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Dobarro empezó a bailar tango a los 14 años, en un taller del colegio secundario.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;C&oacute;mo llegaste a dedicarte a bailar tango?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;La primera carrera que decido estudiar es ingenier&iacute;a textil, porque una hermana de una amiga de mi madre le cuenta que ella viajaba mucho, y yo dije, &iquest;C&oacute;mo? &iquest;Cu&aacute;ndo? Eso quiero. Al mismo tiempo que yo estoy entrando a la universidad mi madre empieza a bailar tango en La Viruta.&nbsp;Empec&eacute; a ir, primero iba solo ah&iacute;, despu&eacute;s empez&aacute;s a ver, supe de otros lugares y empec&eacute; a intentar a ir a otras milongas, pero me abrumaba ya desde muy peque toda esta situaci&oacute;n de que si no me pon&iacute;a una minifalda no bailaba. Lo corroboraba, adem&aacute;s, era &ldquo;hoy me voy a poner minifalda, &iquest;listo? Hoy bail&eacute;&rdquo;. Me sent&iacute;a muy inc&oacute;modo en esa performance de la hiperfeminidad, pero la sosten&iacute;a porque era la forma en la que bailar, pero, evidentemente, no encontraba pleno disfrute en estar haciendo todo eso. Entonces, como que iba y dejaba de ir, iba y dejaba de ir.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me abrumaba ya desde muy peque toda esta situación de que si no me ponía una minifalda no bailaba. Me sentía muy incómodo en esa performance de la hiperfeminidad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En un momento ya estaba muy en crisis en la universidad y dije, bueno, par&aacute;, me voy a tomar un impasse y ah&iacute; supe de la Universidad Nacional de las Artes. Me met&iacute; en la UNA, y me cambi&oacute; la vida. Me cost&oacute; un mont&oacute;n, porque yo ya estaba en la curva hacia los 30, con un cuerpo que no ven&iacute;a preparado para algo as&iacute;. Y lamentablemente en ese momento, la c&aacute;tedra se manejaba en t&eacute;rminos de hacer de nene y hacer de nena. Un horror, pero bueno, pre-2018 hab&iacute;a muchas cosas que nadie sab&iacute;a.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce09c6dc-fefc-46cc-8e25-03cc8d9d2410_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce09c6dc-fefc-46cc-8e25-03cc8d9d2410_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce09c6dc-fefc-46cc-8e25-03cc8d9d2410_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce09c6dc-fefc-46cc-8e25-03cc8d9d2410_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce09c6dc-fefc-46cc-8e25-03cc8d9d2410_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ce09c6dc-fefc-46cc-8e25-03cc8d9d2410_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ce09c6dc-fefc-46cc-8e25-03cc8d9d2410_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Dobarro empezó estudiando ingeniería textil pero después de un impasse se inscribió en la Universidad Nacional de las Artes y su vida cambió para siempre."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Dobarro empezó estudiando ingeniería textil pero después de un impasse se inscribió en la Universidad Nacional de las Artes y su vida cambió para siempre.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;As&iacute; se llamaban los roles?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, ellos hablaban de roles, pero despu&eacute;s, &iquest;qui&eacute;n va a ser de nene? &iquest;qu&eacute; est&aacute;s haciendo? &iquest;de nene o de nena? Tremendo. Menos mal que no me hab&iacute;a pasado el feminismo por encima, porque hubiese durado dos minutos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fue un flash entrar en la UNA y que se me diera muy c&oacute;modamente practicar los dos roles. Despu&eacute;s fue el desaf&iacute;o de pasar al segundo a&ntilde;o de la carrera, donde empezamos con otra complejidad, que era ya m&aacute;s esc&eacute;nica, interpretaci&oacute;n coreogr&aacute;fica y todo eso. Eso era dificil&iacute;simo, y ah&iacute; s&iacute;, fue muchas veces llorar. &Eacute;ramos un mont&oacute;n de mujeres en una &eacute;poca en donde insist&iacute;an los docentes en que solo pod&iacute;as hacer, a partir de ese momento, un rol o el otro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Qu&eacute; te pasaba a nivel f&iacute;sico, emocional o mental?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Yo creo que siempre en general me sent&iacute;a, qu&eacute; es lo que hoy reconozco como lo que podr&iacute;an llamar una disforia. &iquest;Qu&eacute; es esto que estoy haciendo? Igual ya empezaba a leer textos feministas. Fue la &eacute;poca en que me compr&eacute; <em>El Segundo Sexo</em> de Simone de Beauvoir y empec&eacute; a llegar a otros lugares y a entender, che no, par&aacute;, me est&aacute;n vendiendo una. Y a la vez, como siempre, cada vez que sal&iacute;a a escena, bailar me encantaba. Aunque no pudiera meter tres pasitos, yo lo daba todo. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os de la carrera empec&eacute; a hacer cosas de tango escenario.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Y estabas con vestido y tacos?</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Vestido, taco, volaba por los aires, lo que pod&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Pero leyendo de Beauvoir en la casa</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Claro, es que fue un proceso paralelo. Hab&iacute;a una parte que yo no hab&iacute;a podido hablar de mi deseo sexual hasta los 27 a&ntilde;os. En el 2010 cuando se sanciona la ley de matrimonio igualitario, yo me pongo a militar a fondo y a discutirlo en todas las mesas familiares, al nivel que mi madre me acuerdo cuando me dice &ldquo;&iquest;Pero qu&eacute; te pasa vos que insist&iacute;s tanto con eso? &iquest;Ten&eacute;s algo que contarnos?&rdquo;. Y yo tipo: &ldquo;No, la verdad que no. No s&eacute; si soy heterosexual, porque creo que me podr&iacute;a enamorar de una mujer perfectamente y si alg&uacute;n d&iacute;a me enamoro de una mujer me gustar&iacute;a poder casarme igual que&hellip;&rdquo; Y eso fue lo m&aacute;s que dije y despu&eacute;s nunca m&aacute;s, porque adem&aacute;s me mov&iacute;a en entornos recontra, cis, hetero, ingenier&iacute;a, o sea, mundo conservador y cerrado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entonces cuando me muevo hacia el ambiente art&iacute;stico, pero del folclore, la cosa segu&iacute;a siendo conservadora, pero entro al mundo de los bailarines putos. Y eso empieza a hacerme notar algo, que capaz me gustaban los putos, o quer&iacute;a ser puto, no lo entend&iacute;a muy bien. Fue un poco por ah&iacute; que el tango, el folclore, la universidad, el empezar a fugarme de la norma de estudiar una carrera formal, de la norma de un mont&oacute;n de cuestiones, me estaba permitiendo escucharme.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que fue clave que existiera un proceso pol&iacute;tico como el que existi&oacute; para poder nombrarme, reconocerme y sentir la confianza de que todo iba a estar bien. Porque hab&iacute;a alguna idea as&iacute; como que, vas a sufrir, te vas a excluir del mundo, nunca vas a poder ser nada, y un miedo tambi&eacute;n en aquellos tiempos.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DSLdgGuj5aR/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DSLdgGuj5aR/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DSLdgGuj5aR/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida por Irina Jabsa (@irinajabsa)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;C&oacute;mo fuiste evolucionando desde ese momento?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Pues en 2018 yo empiezo a habitar espacios de militancia feminista. Surge el movimiento feminista de tango, empiezo a ir a las asambleas, ah&iacute; conozco a un mont&oacute;n de tortas del tango como <a href="https://www.instagram.com/sole_.nani/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Soledad Nani</a>, <a href="https://www.instagram.com/lilianafurio/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Liliana Furi&oacute;</a>, y <a href="https://www.instagram.com/nati.tera/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Natalia Teran</a>. Bueno, me empiezo a rodear de tangueras militantes. Y ah&iacute; empieza a caerme la ficha. Empiezo a entender un mont&oacute;n de cosas, a entender que muchos a&ntilde;os de mi sufrimiento y mis angustias ten&iacute;an que ver con todas esas cosas que hab&iacute;a vivido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me separ&eacute; de qui&eacute;n era mi compa&ntilde;ero en su momento y una madrugada de noviembre me compr&eacute; un pasaje para irme a Par&iacute;s. Y, bueno, viajando por all&aacute;, conozco todo este grupo de personas, y ah&iacute; conozco a <a href="https://www.instagram.com/erraticaerrante/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Manu Sanz</a>, que fue como mi primer amor lesbiano, as&iacute; que vino a sacudirme toda la estanter&iacute;a. Elle es muy no binario, es muy andr&oacute;gine, y yo, tipo, se me ca&iacute;an los calzones. Todo es muy intenso, muy lesbiano, nos enganchamos full, de hecho nos casamos. Y escuchando sus relatos, empiezo a reconocer que yo hab&iacute;a guardado muchos secretos de situaciones similares, pero que nunca hab&iacute;a podido expresarlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a sosten&iacute;a mucho de la feminidad hasta que vuelvo a Buenos Aires y me encuentro con toda la comunidad mostri, ah&iacute; empieza un proceso muy intenso, muy clave. Empiezo cada vez a maquillarme menos, a gustarme cada vez m&aacute;s. Ya me hab&iacute;a cortado el pelo, volv&iacute; con el pelo bien cortito, y as&iacute;, empiezo a dejar de sentirme haciendo el rid&iacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;C&oacute;mo cambi&oacute; tu est&eacute;tica de baile?</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Cuando vuelvo a Buenos Aires, se me daba lo de los roles, pero hab&iacute;a lugares que me costaban mucho. Y en el entrenamiento as&iacute; empiezo a descubrir que yo no quer&iacute;a bailar igual que un var&oacute;n. Y empiezo esas investigaciones un poco autodid&aacute;cticamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante la pandemia todos los domingos hicimos un conversatorio con gente de todo el mundo, hablando del tango <em>queer</em> y tal. Y ah&iacute; empezamos a cruzar preguntas. &iquest;Qu&eacute; del g&eacute;nero hace a la t&eacute;cnica y qu&eacute; de la t&eacute;cnica hace al g&eacute;nero? Y surge, en esa charla, esta expresi&oacute;n que trae <a href="https://www.lunabellertadiar.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luna Beller-Tadiar</a> del <a href="https://www.lunabellertadiar.com/works/queer-tango-as-gender-laboratory-with-maikel-dobarro" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tango como un laboratorio de g&eacute;nero</a>. Esa frase no la olvid&eacute; nunca m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Yo hablaba de por qu&eacute; ten&iacute;a que masculinizarme para poder ser respetado bailando en el rol de l&iacute;der. Por qu&eacute; no pod&iacute;a ser de una feminidad y que me respeten igual. Y un poco creo que tuvo que ver con eso, con desarmar mi pregunta y con encontrar otro tipo de construcci&oacute;n de masculinidad, que es una masculinidad mucho m&aacute;s feminizada. Y que est&aacute; en proceso constante de construcci&oacute;n. Sigo sinti&eacute;ndome, en cuanto a experiencias, en un proceso muy reciente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a3e253f-7a3a-4b6c-b954-e4d020be7388_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a3e253f-7a3a-4b6c-b954-e4d020be7388_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a3e253f-7a3a-4b6c-b954-e4d020be7388_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a3e253f-7a3a-4b6c-b954-e4d020be7388_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a3e253f-7a3a-4b6c-b954-e4d020be7388_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a3e253f-7a3a-4b6c-b954-e4d020be7388_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9a3e253f-7a3a-4b6c-b954-e4d020be7388_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Aunque quieran institucionalizarlo, y aunque en ciertos aspectos haya sido institucionalizado, no deja de ser una danza folclórica, y la transmisión más esencial sigue siendo del boca en boca, y ni siquiera del boca en boca, del tacto en tacto&quot;, dice Dobarro sobre el tango."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Aunque quieran institucionalizarlo, y aunque en ciertos aspectos haya sido institucionalizado, no deja de ser una danza folclórica, y la transmisión más esencial sigue siendo del boca en boca, y ni siquiera del boca en boca, del tacto en tacto&quot;, dice Dobarro sobre el tango.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Como gestor de un espacio de tango y como bailar&iacute;n, &iquest;Qu&eacute; potencia pol&iacute;tica pens&aacute;s que tiene el tango?</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Hay algo que, aunque quieran institucionalizarlo, y aunque en ciertos aspectos haya sido institucionalizado, no deja de ser una danza folcl&oacute;rica, y la transmisi&oacute;n m&aacute;s esencial sigue siendo del boca en boca, y ni siquiera del boca en boca, del tacto en tacto. Es como que hay algo de lo que yo te puedo guiar, pero lo ten&eacute;s que sentir, y siempre podes sentir m&aacute;s. Es eso que no es traducible, que la inteligencia artificial nunca te va a poder hacer sentir. Al vivirlo, te lleva a estar en el presente de una manera que hoy es contracultural. Est&aacute;s en la milonga y te olvid&aacute;s del celular, te olvid&aacute;s de todo, y est&aacute;s sintiendo, encontr&aacute;ndote, perdiendo el tiempo. Hoy perder el tiempo es anticapitalista, perderlo, o mejor dicho, vivirlo.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estás en la milonga y te olvidás del celular, te olvidás de todo, y estás sintiendo, encontrándote, perdiendo el tiempo. Hoy perder el tiempo es anticapitalista, perderlo, o mejor dicho, vivirlo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por eso, no es lo mismo llegar a un espacio solo a pasarla bien, que s&iacute;, que es un mont&oacute;n, m&aacute;s para una comunidad que est&aacute; constantemente en puja por no perder los derechos, por no ser oprimida. Poder sostener y tener un lugar en el que podes descansar, pero que est&eacute;n presentes, las preguntas que est&eacute;n presentes, las luchas que est&eacute;n presentes, los &iquest;por qu&eacute;?, tambi&eacute;n hace la diferencia. Lo que necesitamos es m&aacute;s de ese tipo de uso del tiempo, del encuentro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Y qu&eacute; pasa con el abrazo? Me parece poderoso el hecho de solo tocar a alguien que no conoces.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Claro, la potencia som&aacute;tica del contacto es un mont&oacute;n. Hay ah&iacute; algo que se escapa de lo que se puede controlar racionalmente, y sucede igual, y por eso el fanatismo, por eso esta cosa del tango esparci&eacute;ndose, y en donde llega probablemente crece. Por qu&eacute; despu&eacute;s del fen&oacute;meno de la pandemia, el contacto... nosotres les tangueres muches en altas depresiones por no poder estar en esa pr&aacute;ctica. Y en un momento era como, bueno, salir a poder hacer grupos cuidados, y despu&eacute;s fue clave que volvi&oacute; de a poco, pero volvi&oacute; con todo, porque s&iacute;, abrazarse es un mont&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay algo en las danzas colectivas que tienen como una cuesti&oacute;n de ritual muy particular. Creo que no es menor, si algo en el proceso de aculturaci&oacute;n fue permitiendo que lo que hab&iacute;a fuese sobreviviendo y qued&aacute;ndose y permanece transform&aacute;ndose y mut&aacute;ndose, bueno, eso es la tradici&oacute;n en el mejor de los casos. Y ah&iacute;, ll&aacute;mame tradicionalista, pero s&iacute; la tradici&oacute;n es eso, lo que muta y lo que se transforma, bueno, soy tradicionalista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Tenes alg&uacute;n deseo para el futuro de La Fuga, o de tango disidente en s&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Que alimente el imaginario revolucionario, porque al final es eso, es necesario alimentar el imaginario revolucionario, si no es como que nos convencemos de que ya est&aacute; y as&iacute; nos ganan, listo. A veces, tener ganas de vivir, es re dif&iacute;cil, porque no es f&aacute;cil seguir atravesando una transici&oacute;n identitaria en este contexto por eso creo que es necesario crear, imaginar y decir s&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y en cuanto a La Fuga, que siga fugando, porque la fuga es constante a lo normativo, digo, la fuerza de normativizaci&oacute;n es muy grande, todo el tiempo est&aacute; ah&iacute;, operando, intentando operar sobre nosotres, entonces, que siga fugando.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>VC/MG</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Esta entrevista forma parte de un proyecto de historia oral titulado &ldquo;</em><a href="https://www.veracarothers.com/performing-resistance" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Resistencia Perform&aacute;tica</em></a><em>.&rdquo; Ha sido editada por motivos de extensi&oacute;n y claridad. Este art&iacute;culo fue publicado en ingl&eacute;s en </em><a href="https://brooklynrail.org/2026/05/dance/maikel-dobarro-with-vera-carothers/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Brooklyn Rail</em></a><a href="https://brooklynrail.org/2026/05/dance/maikel-dobarro-with-vera-carothers/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>.</em></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vera Carothers]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/maikel-dobarro-tango-disidente-bailar-genero-bailar-fugar_128_13187584.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 May 2026 03:01:11 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c7c108f8-77ff-48c1-83cc-22e65c760c9f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="414585" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c7c108f8-77ff-48c1-83cc-22e65c760c9f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="414585" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Maikel Dobarro y el tango disidente: bailar sin género, bailar para fugar]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c7c108f8-77ff-48c1-83cc-22e65c760c9f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[tango queer]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Furiosa, una milonga que rompe con los estereotipos del tango]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/furiosa-milonga-rompe-estereotipos-tango_1_10003508.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1952e101-eae4-4343-bc9b-c603a68e021d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Furiosa, una milonga que rompe con los estereotipos del tango"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tango sin roles definidos por el género. Mujeres que bailan con mujeres, hombres que en el baile son conducidos por mujeres. La milonga queer se instaló en Argentina a principios de los años 2000 para romper los estereotipos que establece el tango tradicional heteronormativo. Esta nota forma parte de la serie “Towards Equality”, iniciativa impulsada por Sparknews para visibilizar la desigualdad de género pero también para contar que son muchas las propuestas para enfrentarla.</p></div><p class="article-text">
        Dos mujeres se deslizan sobre la pista, dibujan figuras elegantes con sus pies. Visten faldas rojas y negras y zapatos acharolados. Sonr&iacute;en. A pocos metros de ellas, otras dos bailan con el mismo &iacute;mpetu. Llevan zapatillas urbanas y camisas holgadas. A un costado, dos hombres entran a la pista, primero una mirada y despu&eacute;s el abrazo que inicia el movimiento. En esta milonga no hay roles asignados ni patrones a seguir. El cabeceo o la gu&iacute;a no son potestad exclusiva de los hombres. &ldquo;El <strong>tango queer</strong> es un espacio de abrazo, de tango y de militancia al mismo tiempo&rdquo;, dice <strong>Liliana Furi&oacute;, directora de cine documental y creadora de La Furiosa Milonga</strong> en la Ciudad de Buenos Aires. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a7433e1c-9b98-4acb-9394-1c5d469f6bf1_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a7433e1c-9b98-4acb-9394-1c5d469f6bf1_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a7433e1c-9b98-4acb-9394-1c5d469f6bf1_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a7433e1c-9b98-4acb-9394-1c5d469f6bf1_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a7433e1c-9b98-4acb-9394-1c5d469f6bf1_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a7433e1c-9b98-4acb-9394-1c5d469f6bf1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a7433e1c-9b98-4acb-9394-1c5d469f6bf1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El tango queer es descontracturado en las miradas, en el cabeceo, en la vestimenta."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El tango queer es descontracturado en las miradas, en el cabeceo, en la vestimenta.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En 2018, Liliana Furi&oacute; arm&oacute; su propia milonga, un espacio para<strong> practicar y bailar tango sin los estereotipos de g&eacute;nero establecidos</strong>. Un espacio que se sum&oacute; a varios m&aacute;s que proliferaron en la capital argentina desde los primeros a&ntilde;os del 2000. <strong>&ldquo;Es un viaje de ida&rdquo;</strong>, alerta. &ldquo;La propuesta es que no hay roles asignados seg&uacute;n el g&eacute;nero, cualquier persona puede decidir ser guiado o guiar. <strong>La propuesta m&aacute;s rica es que cada persona puede disfrutar de hacer ambos roles</strong>. Es lo m&aacute;s lindo que tiene el abrazo del tango queer, cuando hac&eacute;s ambos roles, le pod&eacute;s dar m&aacute;s riqueza a tu baile. Despu&eacute;s no quer&eacute;s estar m&aacute;s en un solo rol. Cuando ten&eacute;s el <em>power</em>, el poder para sentir la libertad de ir intercambiando los roles en ese abrazo, es lo m&aacute;s&rdquo;, describe en una nota con <strong>elDiarioAR</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;El tango queer es descontracturado en las miradas, en el cabeceo, en la vestimenta. No importa qui&eacute;n toma la iniciativa, qui&eacute;n cabecea para invitar a bailar o qui&eacute;n gu&iacute;a la danza. &ldquo;Si quer&eacute;s, bail&aacute;s descalzo&rdquo;, dice Furi&oacute;, que empez&oacute; las clases de tango en el 2003 con la escritora <strong>Mariana Docampo, pionera del tango queer en Argentina</strong> . &ldquo;Es important&iacute;sima la militancia tanguera. Desde el principio lo entend&iacute; as&iacute;, me pareci&oacute; una herramienta, un lenguaje corporal muy poderoso para dar batalla en estas luchas que fuimos acompa&ntilde;ando. <strong>Antes la danza me parec&iacute;a divina, pero de un machismo intolerable</strong>. Prontamente entend&iacute; la herramienta y la importancia de este lenguaje&rdquo;, agrega Furi&oacute;, que tambi&eacute;n es militante por los Derechos Humanos y<strong> co-fundadora de Historias Desobedientes, el colectivo de hijas e hijos de genocidas de la &uacute;ltima dictadura c&iacute;vico militar argentina</strong>. Su pap&aacute;, Paulino Furi&oacute;, fue condenado a prisi&oacute;n perpetua por la desaparici&oacute;n de al menos 20 personas.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;En el a&ntilde;o 2001, cuando Argentina atravesaba una crisis econ&oacute;mica, pol&iacute;tica y social catastr&oacute;fica, Mariana Docampo empez&oacute; con las clases de tango para mujeres. Primero, les ense&ntilde;&oacute; a amigas, despu&eacute;s a grupos m&aacute;s grandes en salas de ensayo y por &uacute;ltimo, en La Casa del Encuentro. &ldquo;Era un lugar de lesbianas feministas. La propuesta era queer, pero solo le daba clases mujeres porque era lo que permit&iacute;a el espacio y en 2005 abrimos <strong>Tango Queer en Sim&oacute;n en su laberinto, en el barrio de San Telmo</strong>&rdquo;, cuenta en di&aacute;logo con<strong> elDiarioAr</strong>. Por esos a&ntilde;os, la propuesta fue disruptiva en un mundo ampliamente machista. Una experiencia que tambi&eacute;n impuls&oacute;<strong> Augusto Balizano con La Marshall, la primera milonga gay de Buenos Aires</strong>. Desde esa &eacute;poca, ambos co crearon y dirigen el<strong> Festival Internacional de Tango Queer de Buenos Aires.</strong> &ldquo;En el 2001 ten&iacute;amos Ley de Uni&oacute;n Civil y comenzaba la apertura de los derechos LGTB, que fue lo que acompa&ntilde;&oacute; el crecimiento del tango queer. Desde la milonga empezamos a difundir la propuesta y la conceptualizaci&oacute;n, eso acompa&ntilde;&oacute; un tiempo de mucha apertura a nivel pol&iacute;tico&rdquo;, agrega Docampo. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;El 2022 hicieron un nuevo festival internacional en la Ciudad de Buenos Aires, el decimocuarto de la historia. &ldquo;El primero fue el m&aacute;s grande, el m&aacute;s disruptivo. Marc&oacute; un antes y un despu&eacute;s en muchos aspectos, tambi&eacute;n en el tango porque fue la manifestaci&oacute;n de que algo distinto estaba ocurriendo y a un nivel grande. Fue el momento de marcar un antecedente. Despu&eacute;s fue sostener ese espacio e ir legitim&aacute;ndolo . En el &uacute;ltimo nos propusimos visibilizar todas las milongas, las pr&aacute;cticas de tango diverso y mostrar a toda la gente que est&aacute; haci&eacute;ndolo. Constituirnos como lugar de legitimaci&oacute;n, de respaldo. La propuesta no es solo atraer p&uacute;blico sino seguir fortaleciendo ese espacio de enunciaci&oacute;n y conceptualizaci&oacute;n&rdquo;, describe Docampo. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Desde 2015, despu&eacute;s de la irrupci&oacute;n del Ni Una Menos, en Argentina comenz&oacute; tambi&eacute;n el tango feminista, mujeres y disidencias que tambi&eacute;n reclaman en las calles. Proliferaron nuevas milongas, se crearon orquestas t&iacute;picas solo de mujeres, lesbianas, trans e identidades no binarias como La Empoderada Orquesta At&iacute;pica, entre otras.<strong> En 2018 se cre&oacute; el Movimiento Feminista del Tango (MFT), un colectivo de mujeres que naci&oacute; con la cuarta ola feminista y puse eje en las violencias</strong>. Una de las primeras acciones fue un protocolo contra la violencia machista, una gu&iacute;a para tratar casos de violencia, acoso o incomodidad en los salones de baile.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;La <strong>periodista y autora del libro &ldquo;Tango y feminismo&rdquo;, Anah&iacute; P&eacute;rez Pavez,</strong> considera que se trata de una nueva etapa del mismo movimiento que le di&oacute; lugar al tango queer. &ldquo;En la nueva etapa hay una confluencia entre mujeres hetero cis y toda la diversidad de las lesbianas, que son pioneras en esta historia, abrieron mucho camino.. Antes, el tango queer era de nicho, despu&eacute;s el Estado lo empieza a tomar y lo hace <em>gay friendly</em>. Muchas de las mujeres que los practi&aacute;bamos nos empezamos a hacer preguntas sobre la contradicci&oacute;n de percibirse mujer, persona y sujeta en un espacio cuya codificaci&oacute;n estrechaba el margen de acci&oacute;n<strong>. No pod&iacute;as sacar a bailar a un pibe porque quedabas mal. O de repente, te bancabas acoso o abuso, tambi&eacute;n micromachismos</strong>&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;El tango feminista se expresa en el espacio p&uacute;blico. En las calles pidiendo por el Aborto legal, seguro y gratuito o en los encuentros de mujeres. &ldquo;Nos encontramos las activistas con bailarinas, con mujeres que hacen m&uacute;sica, con&nbsp;productoras. Se rompe la barrera intergeneracional. Conflu&iacute;mos. <strong>Tenemos una declamaci&oacute;n pol&iacute;tica feminista, de llevar la milonga a las calles y las calles a la milonga. Es tomar la posta y aprender de las que arrancaron antes</strong>&rdquo;, explica la comunicadora que tambi&eacute;n integra el MFT.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Furi&oacute; repasa las dos d&eacute;cadas de trabajo en el tango queer y resalta la uni&oacute;n entre militancia y tango: &ldquo;Es importante el lenguaje corporal y las luchas desde el arte y la danza. Desde un lugar comunitario, colectivo. Esa es la premisa fundamental de las luchas, entender que la individualidad no existe, no sirve. No somos nada ni nadie sin una otra o un otro&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;El cuerpo en clave de goce y disputa, el lenguaje corporal como una herramienta pol&iacute;tica, el tango como espacio de militancia. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c72d96ac-9ca2-4e43-95f0-c4973f6a65c8_source-aspect-ratio_50p_1068026.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c72d96ac-9ca2-4e43-95f0-c4973f6a65c8_source-aspect-ratio_50p_1068026.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c72d96ac-9ca2-4e43-95f0-c4973f6a65c8_source-aspect-ratio_75p_1068026.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c72d96ac-9ca2-4e43-95f0-c4973f6a65c8_source-aspect-ratio_75p_1068026.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c72d96ac-9ca2-4e43-95f0-c4973f6a65c8_source-aspect-ratio_default_1068026.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c72d96ac-9ca2-4e43-95f0-c4973f6a65c8_source-aspect-ratio_default_1068026.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c72d96ac-9ca2-4e43-95f0-c4973f6a65c8_source-aspect-ratio_default_1068026.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <em>CDB/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Celeste del Bianco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/furiosa-milonga-rompe-estereotipos-tango_1_10003508.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Mar 2023 05:42:38 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1952e101-eae4-4343-bc9b-c603a68e021d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="143626" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1952e101-eae4-4343-bc9b-c603a68e021d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="143626" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La Furiosa, una milonga que rompe con los estereotipos del tango]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1952e101-eae4-4343-bc9b-c603a68e021d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[milonga,Tango,tango queer]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
